Los personajes y escenarios principales pertenecen a J. K. Rowling a excepción de Evelyn Morgan y algún que otro personaje más que son originales.

Esta historia contiene escenas de violencia y sexo, además de lenguaje fuerte.

Algunos detalles, diálogos, o escenas pueden estar inspirados o tomados de las películas/ libros u otras fuentes.

Para cualquier duda y/o sugerencia estoy a disposición de quien quiera

Capítulo 29

El despacho de Dumbledore se encontraba en absoluto silencio mientras el hombre de pelo cano y Evelyn se miraban fijamente a los ojos. Albus no necesitaba que ella hablara para saber lo que iba a decirle en aquel momento, sus ojos, sinceros y vidriosos le decían todo lo que necesitaba saber. Aún así, la morena habló con voz firme intentando que su voz no se quebrara.

-Me voy en busca de los Horrocruxes con o sin Harry, Albus. Esto no puede esperar más.

El anciano se levantó lentamente de su asiento tras observar a la mujer y se acercó unos pasos a ella sin dejar de mirar sus ojos azul intenso.

-Sabía que vendrías a decirme eso, Evelyn. Harry también está buscándolos en este momento, al igual que yo. Los mortífagos te están buscando, no sé si es la mejor idea que vayas sola.

-Iré con Harry, el también está en busca y captura, lo sabe. Será cuestión de tiempo que asalten el castillo o intenten algo por el estilo.

-No puedo retenerte, ya lo sabes. Sólo espero que tengáis la mente despierta y no os dejéis anegar por el dolor, Evelyn. ¿Qué pasará si os encuentran?

-Si las cosas se ponen difíciles me entregaré.

El silencio inundó la estancia mientras ambos seguían contemplándose sin vacilar.

-Es un gesto muy noble, sin duda, pero tremendamente estúpido, Evelyn. Si haces eso nunca habrá paz. La lucha es necesaria.

-No, Albus, nadie más debe morir. Severus será el siguiente si le descubren, o si no muero. Voldemort lo está probando.

-Pensaba en cuánto tiempo más transcurriría sin que apareciera su nombre. –Agregó el anciano con una pequeña sonrisa.

-Él es todo lo que tengo, no pienso dejar que muera, no puedo soportar más perdidas.

La voz de la morena se quebró levemente mientras una lágrimas rápida se deslizaba por su mejilla. Albus contempló la escena y volvió a hablar con voz serena.

-Si él es todo lo que tienes lucha por mantenerlo. Destruye los horrocruxes, se fría y no te dejes llevar por la desesperación.

-Lo quiero, ahora lo sé, Albus. En cualquier momento puede ocurrir algo y todo se iría al traste.

-Severus sabe muy bien lo que hace, lleva años engañando a Voldemort, podrá hacerlo una vez más. Confía en él.

-Claro que confío en él, pero tengo miedo. No quiero perderlo, no puedo perderlo, por ello me entregaré si su vida corre peligro por mí.

Albus la contempló una vez más con calma e intensidad, en silencio, mientras sus ojos revelaban la sinceridad de sus palabras. Sabía que a pesar de todo el sufrimiento, ella haría lo correcto, pues el amor la movía a actuar.

-Si todo está claro ya, te aconsejo que te despidas debidamente de Severus y partas con Harry esta misma noche. Nosotros intentaremos que Hogwarts esté aún en pie a vuestro regreso.

La morena contempló al hombre con una sonrisa a media asta mientras sus lágrimas mojaban sus mejillas más pálidas de lo normal, y después de unos segundos, ésta dio la vuelta y salió del despacho con rapidez poniéndose la capa invisible.


Con la llegada del ocaso, Snape se dirigió hacia el despacho de Dumbledore, ya que el director lo había llamado. El mago se preguntaba qué habría ocurrido y no podía evitar pensar que algo malo relacionado con Evelyn podría ser el tema a tratar.

Severus sentía latir su corazón con fuerza mientras avanzaba con decisión por los fríos pasillos de piedra, y al llegar ante la gárgola del despacho de Dumbledore, dijo la contraseña con tensión y suspiró tratando de relajarse, para después subir por los peldaños.

Albus se encontraba asomado a la ventana contemplando la puesta de sol cuando el moreno se paró unos metros tras él.

-¿Me ha hecho llamar, señor? -Preguntó con seriedad y calma a pesar de su revuelo interior.

-Sí, Severus. Me gustaría saber si has visto a la profesora Morgan.

-No, señor. –Respondió tras un silencio y esperó hasta que el hombre volvió a hablar, aún de espaldas.

-Sabes, Severus, recuerdo perfectamente el día en que tú y Evelyn vinisteis a pedirme ayuda cuando Voldemort sembraba el terror hace ya 16 años. –El anciano se dio la vuelta y contempló el rostro ceñudo de Snape. –Tú estabas completamente desesperado, me suplicaste para que te ayudara a salvar a Lily y no te importaba otra cosa en el mundo, tanto era así, que me ofreciste tu propia vida a cambio. Por otro lado, Evelyn se presentó ante mí la misma noche en que Voldemort mató a los Potter, y me dijo que quería acabar con él y su aliados para vengar a sus amigos sin importarle como hacerlo, ella misma me dijo que se convertiría en espía para mi causa. Recuerdo sus ojos, Severus, recuerdo como me miraba sin ningún miedo y con total convencimiento de lo que decía, a pesar de que no dejaba de derramar lágrimas cargadas de dolor. Su voz no se quebró en ningún momento, y eso me sorprendió enormemente; Es una mujer sumamente valiente y decidida, al igual que tú.

-Sí que lo es, pero a veces también es imprudente.

-En su caso, sólo es imprudente por miedo. –Ambos se miraron fijamente durante unos minutos en silencio. –Severus, está noche ella se irá con Harry en busca de los Horrocruxes que quedan.

-¿Está loca? Todos los mortífagos la están buscando, corre un grave peligro. –Habló el hombre con malhumor, algo alterado.

-Lo sé, y ella lo sabe muy bien también, pero no quiere ponerte en peligro por lo que se va y arriesgará su vida.

Snape quedó callado y sorprendido ante tal revelación sin saber qué decir a continuación, pero Albus volvió a hablar, sabiendo perfectamente en que pensaba el mago.

-Te estará esperando para despedirse, Severus, creo que deberías irte ya. –Añadió en forma de despedida el director mientras volvía tras sus pasos y contemplaba de nuevo el paisaje.

Snape se quedó un momento totalmente parado pensando en aquello, pero después de unos segundos, salió rápido del lugar sin decir nada directo hacia la habitación de la morena con la esperanza de que aún no se hubiera ido.

Anduvo raudo por los pasillos hasta llegar ante la puerta del cuarto de la mujer, en el cual entró tras comprobar que nadie se encontraba alrededor, pero observó que en el lugar no había nadie ni nada, y con enfado, cerró la puerta dirigiéndose a su despacho.

Al entrar y cerrar con brusquedad, encontró a Evelyn, quien al escuchar la puerta, se volvió para recibir a Severus.

-¿Qué demonios crees que haces? –Dijo el hombre mientras avanzaba enfadado hacia quedar a un palmo de ella. -No puedes irte, te matarán si te encuentran.

-Si me quedo comprometeré tu posición, pero si me voy, te mandará a buscarme y podrás informarme de los pasos de Voldemort.

-¡Todos los mortífagos te están buscando, hay una orden directa de matarte en cuanto cualquiera te vea! a mí el Señor Tenebroso me lo pidió específicamente porque sabe que soy el más competente! Si te vas no podremos protegerte.

-Si me quedo aquí acabarán descubriéndote, Severus. ¡Qué importa donde esté si Voldemort acabará descubriendo que no haces todo lo que puedes por encontrarme y matarme! ¿Crees qué eso no va a pasar? Si me voy y encuentro los Horrocruxes tendremos una oportunidad antes de que pase. -dijo furiosa, mirándole a los ojos.

-No necesito que nadie se preocupe por mí, Morgan; Se perfectamente a que me enfrento.

-Lo mismo te digo, Severus. Pero no dejaré que mueras por mí culpa.

-¿Por qué no? eso no es asunto tuyo ¡Para acabar con él habrá que sacrificar más vidas!

-¡No la tuya, tú eres lo único que me queda y no voy a permitir que él acabe también contigo, ya ha sido suficiente!

-Preocúpate por tu propia vida y deja la mía en paz, ¡¿Por qué debería importarte!? –Habló en tono elevado el hombre, enfadado mientras contemplaba los ojos fríos y coléricos de la mujer, quien respondió rápidamente volviendo a la serenidad.

-Porque te quiero, Severus. Ahora si me disculpas, tengo que irme. Harry me está esperando.

El hombre quedó petrificado ante la respuesta de la morena y continuó vislumbrando sus ojos fijos en los suyos, negros como el carbón. Sin saber por qué, cuando la mujer iba a salir del despacho con su capa, Severus la llamó haciendo que esta se parara en seco y se girara con lentitud.

Al vislumbrar que el hombre había quedado atropellado por los acontecimientos, la mujer avanzó con paso raudo hacia él y lo besó con ímpetu, sorprendiendo de forma extrema a Snape, quien no supo como reaccionar, sintiendo que su corazón latía cada vez más rápido.

-Ten mucho cuidado, por favor. –Susurró la morena tras separarse levemente del hombre, mirándolo a los ojos para después, salir con suma rapidez del despacho.