Capítulo 29.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Traemos nuevo capítulo para calmar las ansias. Esta fue una semana muy dura para todos los mexicanos, ya llevamos algunas semanas lidiando con temblores pero lo que ha pasado, ha sido verdaderamente devastador.
Digo esto porque muy probablemente nos retrasemos en las actualizaciones de las próximas semanas, es un poco complicando escribir con la mente intranquila.
Muchas gracias a todos los que nos leen, en serio nos hace muy feliz leer sus comentarios. #FuerzaMéxico.
Mag Max Kuv Bigotes: Pues está semana termine a tiempo ya que no ando escribiendo nada propio. Aún ando de ánimo caído pero lo suficiente para editar está historia.
—¡¿Por qué tenía que ser un libro tan aburrido y largo como este?! —se quejó la chica mandarina azotando su cabeza contra la mesa.
—Porque es parte del programa de estudios Chika-chan, ya deja de quejarte y ponte a leer o definitivamente no tendremos tiempo de terminar —respondió Riko dando palmaditas en la cabeza de Chika.
Gracias al trabajo extra que Dia les había encargado, Chika y Riko tendrían un apretado fin de semana. Habían decidido trabajar juntas en casa de Chika para motivarse mutuamente a leer, pero era bastante infructífero hasta el momento.
—¡Ah! ¡Es que la odio! Mira que dejarnos todo esto —levantó el grueso libro de la mesa y lo azotó en el piso—, y esperar que lo leamos en un fin de semana, eso es cruel —Chika se jaló el cabello en desesperación.
—Bueno, tú tienes todo el fin de semana, yo solo tengo unas horas del fin de semana, te recuerdo que mañana y el domingo tengo entrenamiento con el club de natación —sentenció Riko molesta—, y no tengo ganas de ver a You-chan.
—Sólo serán unas horas Riko-chan —la trato de tranquilizar recordando el verdadero problema de su amiga—, pero puedo acompañarte para que no estés sola.
—No Chika-chan, tú tienes que leer y hacer tu ensayo, porque por alguna razón Kurosawa sensei te miraba con bastante… disgusto, por así decirlo —señaló Riko levantando el libro de Chika y poniéndolo frente a ella.
—Ah… en eso… creo que tiene sus razones —expresó Chika con tristeza.
—No, no las tiene, si es por lo de Ruby entonces ella no tendría porqué tomar represalias en tu contra —Riko puso su mano en el hombro de Chika.
—Eso… no creo que se pueda Riko-chan, Ruby es su hermana y entiendo que este molesta por lo que pasó —soltó un suspiro.
—Aún así Chika-chan, esos son problemas entre Ruby y tú, Dia sensei no tiene porque intervenir. ¡No es como si hubieras abusado de tu novia! —exclamó molesta.
El rostro de Chika empezó a tornarse rojo desde las orejas hasta el cuello ante el comentario de su amiga y evitó mirarla cuando los ojos de Riko se quedaron clavados sobre su persona.
—¡¿Qué?! —preguntó Riko alarmada al ver la expresión en la cara de Chika—. ¿Lo hiciste?!
—¡No! ¡¿Cómo crees?! No digas esas cosas… —Chika se revolvía en el asiento incómoda por la pregunta de su amiga pero era evidente su nerviosismo repentino.
—¿Entonces? —no dejo el tema Riko.
—¡Ah! —azotó nuevamente la cabeza contra la mesa—. No es como que ella no lo hubiera querido —dijo en voz baja escondiendo su rostro.
—¿Ustedes en verdad… lo hicieron? —la voz de Riko era una mezcla de incredulidad y asombro.
—¡No la violé! —aclaró Chika pues Riko la miraba como si fuera un mousntro—. Pero… si si lo hicimos —concluyó avergonzada—, fue algo de mutuo acuerdo.
—¿Y crees que Dia sensei se enteró de ello? —dijo tratando de encontrar lógica al comportamiento de su sensei contra Chika—. ¿Podría ser esa la razón por la que está molesta contigo?
—Probablemente —reflexionó—, aunque de cualquier manera estoy muerta… —suspiró—. Ella dijo que si dañaba a Ruby haría de mi vida un infierno —concluyó en tono de burla.
—Eso no es un buen chiste Chika-chan —Riko le dio un codazo en las costillas preocupada.
—¡No lo es! Ella me lo dijo —aseveró moviendo la cabeza—. Pasó después de que empecé mi relación con Ruby. Ya sabía que me había metido en un lío pero no pensé que fuera a pasar esto —habló con tristeza—. No creí que Ruby y yo terminaríamos así.
—Yo aún sigo procesando la información —fue el turno de Riko de sincerarse—. ¿En verdad tú y Ruby… tuvieron… sexo?
Riko estaba tan sorprendida que preguntó sin tapujos, a pesar de que el tema le daba algo de vergüenza.
—Bueno si… eramos novias, acaso tú y You-chan no…
—¡No! —dijo Riko en seco poniéndose de pie, tenía rojas hasta las orejas—. No llegamos a eso...
—Oh vaya… —la información tomó por sorpresa a Chika. Sintió un golpe de felicidad que la invadía inesperadamente y algo de curiosidad—. ¿Y por qué no?
—Pues… no lo sé realmente —expresó Riko con tristeza—, yo sí quería pero You-chan siempre era un poco más… reservada —trató de describirlo— en cuanto a ello y realmente no llegamos a concretarlo aunque creo que estuvimos cerca.
—¡Ah detente! No quiero pensar en ustedes haciendo esas cosas —levantó las manos haciendo aspavientos, su curiosidad tenía un límite.
—¡No es más fácil procesar la imagen que me has dejado de Ruby-chan perdiendo su inocencia contigo! —reclamó Riko aventandole una almohada a la cara.
—¡Oye no soy tan terrible! —le devolvió la almohada—. Era la primera vez de las dos —el recuerdo de ese día le golpeó la cara y se sintió miserable por su nueva realidad sin Ruby—, fue algo muy especial, ella… me demostró que me amaba y yo fui muy idiota…
—Chika-chan —Riko se acercó a su amiga que de pronto se había puesto melancólica y con los ojos llorosos—, tú también la amas, deberías ir por ella.
—No Riko-chan, es más complicado que eso —si, quería a Ruby, mucho, pero no sé sentía bien diciendo que la amaba porque sabía en el fondo que no podía hacerlo, no mientras estuviera su corazón anhelando estar con Riko precisamente.
—¿De cuándo acá Chika-chan se rinde fácilmente? —le picó las costillas—. La Chika que yo conozco no le importa nada y va a luchar por lo que quiere.
—No Riko-chan —la apartó entre risas—, a veces es mejor así y tú deberías saberlo. Al menos no cometiste el mismo error que yo al precipitarte en tu relación con You.
—En realidad no… —se puso roja de nuevo, si por ella hubiera sido lo habrían hecho desde el inicio—. Mejor regresemos a la tarea o nunca vamos a terminar ese ensayo.
—¡Ahh! ¡No quiero! —exclamó haciendo una pataleta.
Ambas rompieron en estridentes risas y prefirieron dejar el incómodo tema de lado aunque ciertamente les dejo muchas cosas en que pensar.
Chika no podía creer que sus amigas no hubieran consumado su relación, le parecía increíble y un tanto irrisorio que no lo hubieran hecho, y por otro lado no podía ignorar el constante y molesto aleteo de las mariposas en su estómago cuando pensaba en hacer eso mismo con Riko, trataba de ignorar ese tipo de pensamientos pecaminosos pero era difícil cuando tocaban esos temas delicados.
Riko se quedó pensando en las oportunidades que dejaron pasar para poder consumar su relación, si tan sólo You no le hubiera dado tantas largas, posiblemente la historia hubiera sido diferente, pero entonces le entraba la duda de si You no la quería lo suficiente para dar ese paso, Chika lo había hecho con Ruby en apenas unas semanas de relación y ellas que estuvieron juntas por meses, no lograron llegar a eso. Sus inseguridades regresaron a ella. ¿No era lo suficientemente buena para You? Sabía que You la amaba, aunque todavía doliera lo que hizo, le había dicho que seguía amándola y que nada iba a cambiar en sus sentimientos, pero entonces, ¿realmente no habían dado el paso debido a que? ¿Al sentimiento de culpabilidad de You con Chika? Eso le hizo doler la cabeza y por ahora no podía seguir distrayéndose con ello, debía ponerse a avanzar la tarea.
Chika invitó a Riko a quedarse a dormir en casa para avanzar el trabajo y aunque no perdieron tanto tiempo como en otras ocasiones, gracias a los regaños de Riko que puso a Chika a leer prácticamente a la fuerza, para el sábado ya habían adelantado bastante.
Durmieron unas cuantas horas antes del amanecer o al menos Riko lo hizo, por que Chika no podía quitarle los ojos de encima. Tener a su amiga ahí, para ella sola, a su merced, la ponía bastante nerviosa, pero curiosamente también sentía algo de culpa por pensar esas cosas y Ruby se cruzaba en su mente constantemente, su confusión no tenía fin y empezaba a sentirse desesperada. Era Riko y el pasado o era Ruby y el presente que había arruinado.
—¿Estás segura que no quieres que te acompañe a tu práctica? —preguntó Chika cuando escuchó que Riko se levantó del futón temprano esa mañana.
—¡Oh Chika-chan, perdón! No quería despertarte —respondió Riko en voz baja.
—No te preocupes, ¿quieres que vaya contigo? —Chika se levantó y encendió la luz insistiendo en su propuesta, no quería dejar a Riko a solas con You.
—No, está bien, duerme un poco para que puedas avanzar en ese libro más tarde, tenemos que terminar hoy y quién sabe en qué condiciones regrese después del entrenamiento que seguramente será agotador —explicó la pianista tratando de alejar la flojera de su cuerpo estirándose por completo.
—Esta bien Riko-chan, te esperare en la tarde para terminar el ensayo, mientras continuaré lo más que pueda —se recostó de nuevo aún intranquila por dejarla ir. ¿Porque tenía miedo de que Riko viera a You? No quiso pensar mucho en eso y volvió a dormirse.
La práctica era el momento incómodo para Riko, ya que no podía ausentarse, en esta ocasión no todo el equipo participaría en la competencia aunque todas viajarían al encuentro así que era como una práctica regular, pero con mayor intensidad puesto que se jugaban el pase a la nacional.
Kanan se había portado muy bien con ella haciendo todo tipo de arreglos para que tuviera que convivir el menor tiempo posible con You o Mari, pero poco podía hacer estando la competencia tan cerca y le tocaba a ella corresponder a las atenciones que su sensei había tenido. Sólo podía tratar de ignorar a la rubia y cualquier interacción que ésta tuviera con You a quien trataba con tanta naturalidad y descaro.
Se enfocó únicamente en dar su mayor esfuerzo y procurando de no pensar en You o mirarla. Claro que era más fácil decirlo que hacerlo. Toda la rabia y el dolor que inicialmente sintió contra su ex novia empezaba a disiparse aunque claro no es como que la hubiera perdonado, era más bien que la razón había llegado a ella y ahora sentía una terribles ganas de escuchar la versión que You nunca le llegó a contar sobre lo que había pasado. Se trataba de aferrar a ese sentimiento de dolor, pero ciertamente era más difícil cada día. Extrañaba demasiado a su exnovia para seguir manteniéndola lejos, sin embargo verla siendo tan… amable y linda con Mari revolvía sus entrañas y le hacía dar pasos atrás a esos pensamientos.
La práctica transcurrió sin muchas novedades en cuanto al entrenamiento, salvo que tenía aún que trabajar en su velocidad porque no estaba al nivel de las líderes del equipo y eso le molestaba también. Sobretodo después de fallar en el piano, quería al menos rescatar esto y demostrarse que era capaz de conseguir la victoria.
—Estuviste bien hoy Riko-chan —le dijo You acercándose tímidamente a ella tomándola por sorpresa.
—Para nada —respondió serena y algo sonrojada—, estoy lejos de ustedes, esta semana ausente me está pasando la factura.
—Pues yo creo que lo haces bien —You se rascó la cabeza tratando de prolongar la plática un poco más, era la primera vez desde la pelea que Riko le respondía sin exaltarse y quería escuchar todavía a las la voz de su exnovia—. ¡Eh…! Sobre tu ausencia… yo quería saber... ¿cómo te fue en el concurso? —preguntó You con algo de temor, creyendo que su buena suerte no duraría mucho más.
—Ah… no fue como esperaba —se limitó a responder Riko recordando los sucesos de ese día nublado su semblante.
—¡Oh vaya…! Lo siento Riko-chan —el ambiente era extraño entre ambas y se sentían observadas por todas pues no había nadie que no estuviera enterada de los problemas que había tenido la pareja.
You hizo el movimiento de querer acercarse y abrazarla pues conociendo a Riko, detrás de sus palabras había más trasfondo, podía sentir la necesidad de ser abrazada y quería hacerlo pero no creía que fuera prudente. Riko percibió eso y se retrasó un poco, no porque no lo quisiera, sino porque era extraño que de un momento a otro hicieran algo tan íntimo después de sus peleas.
—Riko-chan, yo… —extendió la mano pero se quedó a medio camino.
—Está bien, ya será en otra oportunidad que tenga —Riko sentía que sus ganas de hablar con You aumentaban pero logró controlarlas con tan solo ver a la rubia que estaba a escasos metros de ellas pendiente de sus acciones y dió un paso atrás dándole la espalda a You que se quedó sosteniendo el aire y para no verse tonta se llevó la mano a la cabeza rascándose la nuca.
—Emm… bueno, creo que es hora de retirarme tengo aún mucho trabajo por delante —explicó You antes de irse dejando a Riko confundida por no insistir.
¿Por qué se tenía que ir sin pedirle que hablaran de nuevo? Su orgullo no le permitía que ella fuera la que la buscara aún si su corazón se lo rogaba a gritos. Hubiera querido que You insistiera y así acabar con todo de una vez. Aunque sabía que no sería tan fácil como eso.
—¿Cómo estuvo la práctica? —Preguntó Chika sin disimular sus ansias en cuanto Riko pasó por la puerta de su habitación.
—Pues… bien supongo —Riko dejó sus cosas sobre la cama de Chika y se acercó hasta donde estaba ella, el problema era que no sabía cómo explicarle a su amiga lo que le estaba sucediendo.
—¿Pasó algo con You-chan? —Chika conocía bastante bien a su amiga cómo para saber cuando su mente se encontraba turbada.
—No… nada —respondió Riko sin emoción acomodándose frente a ella para reanudar la aburrida lectura, pero eso solo hizo que Chika se inquietara más.
—¡Oh vamos Riko-chan! Yo te conozco y sé que algo te pasa —espetó Chika dejando el grueso libro a un lado y poniendo toda su atención a la chica.
—No es que haya pasado algo, fue sólo que me sentí extraña, ¿sabes? —comenzó a explicar para tranquilizar a su amiga y para aclararse ella—. Desde que pasó la pelea con You-chan no ha habido un día que no la extrañe, pero antes sentía que el enojo era más grande que todo, ahora… ahora solo la extraño, tanto que incluso la molestia ha empezado a desaparecer. Quisiera volver a como estábamos antes de que todo esto pasara —suspiró derrotada.
La declaración de Riko le supo muy mal, incluso se sentía molesta con su amiga por haber dicho esas cosas. Eso no estaba en sus planes, You debía de haber salido del corazón de Riko ya.
—Pero si así fuera entonces no estaría a tu lado… —Chika lo dijo en voz baja enojada más para ella que para que Riko lo escuchara.
—Claro que no Chika-chan —Riko tomó su mano—, somos amigas de nuevo y el que yo esté con You-chan no tiene porqué cambiar eso.
—Entonces estás pensando en volver con ella —afirmó Chika bufando al tiempo que retiraba su mano.
—No… bueno eso no lo sé —suspiró Riko—, no sé qué quiero —se quedó mirando a un punto indefinido—. Si ella hubiera insistido… si me hubiera pedido hablar… creo que me hubiera gustado… ¡No! Sé que no es tan fácil como eso.
—Pues al parecer quieres regresar con ella, eso es evidente —Chika se recargó en la mesa escondiendo su cabeza entre sus brazos, dándole la espalda a Riko—. ¡Después de lo que te hizo! ¡No lo merece! ¡No la puedes perdonar tan fácilmente!
—No es eso, no la voy a perdonar así como así, solo quiero escuchar lo que tiene que decir —Riko tocó el hombro de Chika para llamar su atención.
—Seguramente te inventaría una mentira sobre lo que pasó, es lo que ella hace y para muestra solo mírala cómo anda como si nada con O'hara-san, te faltó al respeto una vez y no dudo que vuelva a hacerlo —le espetó mirándola a los ojos. Podía sentir los celos y el miedo dentro de ella comerse su razón y sus buenos sentimientos.
—En eso… creo que tienes razón —razonó, lo que decía Chika era cierto, ni bien habían terminado su relación y You ya estaba de nuevo con Mari, como si no hubiera importado lo que hizo.
Recordó cómo la chica había estado atenta a su pequeña conversación y pensó que seguramente lo había estado haciendo porque se sintió amenazada de perder a You frente a ella.
—Tengo la razón Riko-chan, tal vez solo necesitas tomar más tiempo para procesar todo esto que ha pasado —Chika tomó su mano aprisionandola con la suya—. Es muy pronto para decidir.
—Tampoco es que tenga tanto tiempo, la vemos todos los días, entreno con ella por las tardes y el próximo fin de semana estaré todo el fin de semana con el equipo en Hamamatsu —se reclinó sobre el hombro de Chika—. ¿Cómo rayos voy a tomarme un espacio de esta manera?
—¿Quieres que te acompañe? —preguntó Chika emocionada de ver una rendija por donde colarse para no dejar sola a Riko.
—No Chika-chan, nos iremos el jueves y regresaremos hasta el sábado por la noche, no puedes perder más clases por mi culpa —Riko entrelazó sus dedos con los de su amiga y de recargo en su hombro—. Pero gracias por ofrecerte.
—No me importa —sentenció Chika—, si me necesitas estaré allí.
—A mi sí me importa, y no quiero causarte más problemas —declinó su oferta—, de cualquier manera es muy probable que con esta competencia nos manden a casa y pueda tomarme un descanso del club.
—No lo creo, tu equipo es muy fuerte Riko-chan y yendo de la mano de Kanan-sensei dudo mucho que pierdan —explicó Chika con seriedad no iba a rendirse tan fácil—, escuché que la escuela tiene grandes esperanzas en ese equipo o al menos eso es lo que dice la directora.
—Vaya… yo quería ya buscar la manera de dejar el equipo —Riko se movió hasta quedar sobre el pecho de Chika—, es doloroso seguir viendo a You-chan todos los días, además que de su castigo está por terminar y ya no te veré más por ahí —oir eso último dió el incentivo que necesitaba Chika para continuar.
—Puedo seguir yendo si gustas, de cualquier manera no es como que... Ruby esté muy gustosa de verme en el consejo —Chika había evitado hablar sobre Ruby porque cada que lo hacía sentía un vacío en el estómago que no la dejaba en paz y ahora no era la excepción.
—¿Estás bien? —preguntó Riko al notar el cambio en los gestos de Chika al nombrar a Ruby.
—Si, estoy bien, es solo que… bueno ya no sé qué es lo que siento pero la extraño… de cierto modo —de nuevo estaba ahí ese sentimiento que no lograba definir del todo. Sentía nostalgia por Ruby, algo que seguía allí pero al mismo tiempo seguía queriendo aferrarse a Riko con fuerza.
—Si la extrañas entonces deberías pelear por ella —la animó Riko incorporándose y apretando su mano que aún mantenían unida.
—No —negó enérgicamente con la cabeza—, le hago daño y no creo ser capaz de hacerla feliz, es mejor así.
—Sabes que no es verdad, pero como tú me dices, toma tu tiempo para decidir qué es lo que necesitas, yo estaré aquí apoyándote sea lo que sea que decidas —le dió un beso en la mejilla de manera amistosa y Chika se sonrojo—. Eres una buena amiga y sé que también una buena novia, Ruby y tú son muy lindas juntas y creo que lo suyo es realmente hermoso, no deberías rendirte aunque tú tomarás la última decisión.
El deseo de abrazar a Riko salió de lo más profundo de su corazón y Chika no hizo nada para evitarlo, simplemente la abrazó con fuerza permitiendo que su amiga diera suaves caricias en su espalda. Sollozo en su hombro, aún tenía esa confusión que la dividía sin tomar un camino claro.
—Estaremos bien Chika-chan, ya lo verás —la consoló hasta que su amiga se calmó y decidieron cambiar el tema.
Pasaron prácticamente el resto del fin de semana leyendo y escribiendo el ensayo para la clase de literatura. Sólo se despegaron del libro y la computadora para comer y dormir a ratos, incluso Riko fue a la práctica del domingo pero Kanan al ver lo atareadas que se encontraban las alumnas de tercer año, dió por terminada la práctica antes de tiempo. No tenía caso tenerlas si no iban a estar concentradas.
Chika se esforzó muchísimo para hacer su ensayo, no quería darle excusas a Dia para que se fuera sobre ella en la clase de nuevo y Riko se aseguró de supervisar el escrito de Chika solo por si acaso. Le daba pena que su amiga tuviera que pasar por algo similar a lo de la clase anterior porque era seguro que Dia no iba a soltarla de manera tan sencilla.
Trabajaron tan duro que incluso les quedó tiempo de dormir el domingo a una hora decente. Riko regresó a su casa a pesar de la insistencia de Chika de pasar la noche de nuevo con ella pero Riko no quiso causar más molestias y terminó declinando su invitación. Ya había pasado mucho tiempo en casa de Chika.
A la mañana siguiente tanto Riko como Chika se presentaron muy temprano a la escuela aunque cada una por razones distintas. Kanan había citado al equipo para correr antes de iniciar la jornada escolar mientras que Chika simplemente lo hizo por seguir la costumbre.
Sin darse cuenta sus pasos la guiaron al aula del consejo y una parte de ella esperaba poder ver a Ruby allí y al menos eso, verla simplemente. Su corazón se aceleró con la idea y entró buscando con la mirada a la pequeña pelirroja que siempre le dedicaba una hermosa y cálida sonrisa para animarla a empezar el día, sin embargo se decepcionó al darse cuenta que el aula se encontraba vacía.
Aún así entró y caminó hasta el lugar que habitualmente era de la presidenta. Sostuvo la silla y pasó su mano por el escritorio delineando el nombre de Ruby que ella misma había grabado sobre la mesa en una tarde de ocio mientras esperaba a su exnovia terminar sus deberes. Ruby la había regañado por eso pero no evitó que Chika dibujara también un corazón y su nombre a un lado. Se sentía tonta por haber perdido a la chica. Se limpió la cara, pues algunas lágrimas habían salido de sus ojos y dejo el salón sin darse cuenta de que Ruby la había visto en el interior y había evitado toparse con ella. Sin más que hacer a esa hora, Chika se fue directo a su salón, era tan temprano que se encontraba vacío, lo que le dió tiempo de sumergirse en sus pensamientos.
¿Qué es lo que sentía por Riko realmente? Claro que había cariño, sentía una gran estima por su amiga pero no se quedaba en eso nada más, estaba conciente que seguía sintiendo atracción hacia ella pero luego estaban esos sentimientos que tenía por Ruby, era diferente lo que sentía por su ex novia. Sentimientos que se contrastaban y no la dejaban pensar con claridad todavía y que dudaba lo hicieran pronto.
Poco a poco el aula se fue llenando, estaba contenta pues había cumplido con la tarea y no había forma de que Dia la pudiera reñir por ello, esperaba salvarse de ella.
Riko llegó apurada al salón, tras ella llegaron You y Mari. Supuso que apenas habían terminado su entrenamiento.
Día hizo su aparición justo a la hora en que sonó el timbre anunciando el inicio de las clases, su semblante era igual de rígido que la semana anterior e incluso se veía más atemorizante aunque llamó su atención las bolsas que llevaba bajo los ojos. Al parecer no había descansado el fin de semana.
—Muy bien, vamos a iniciar —habló Día parándose frente al grupo—, espero hayan hecho su tarea —sentenció con voz severa sacando su lista de asistencia.
A la primera que llamó fue a Riko, a quien le solicitó su ensayo y posteriormente que hiciera una pequeña reseña del libro en cuestión. Se expresó bastante bien, explicó la temática a grandes rasgos a lo cual Día respondió con algunas preguntas que no tuvo problemas para contestar.
Después de Riko, llamó a por lo menos 3 chicas con las cuales empleó la misma dinámica. Hasta ese momento Chika había tenido suerte pero sabía que Dia solo estaba prolongando su sentencia, de repente escuchó su nombre con el tono frío que la sensei empleaba para llamarla.
—Takami Chika —la aludida se levantó como si llevara un resorte en las piernas y llevó rápidamente su trabajo a Dia con suficiencia de poder entregar completo y sin retrasos.
A diferencia de lo que había hecho con las demás, en esta ocasión empezó a hojear su trabajo antes de decir algo. Chika esperaba que no encontrara nada con lo cual la retara de nuevo
—¿Qué es esto? —preguntó Dia con desdén.
—Mi ensayo —respondió Chika con seguridad.
Dia continuó leyendo haciendo que se generara expectativa a lo que iba a pasar, todas estaban al pendiente, Chika comenzaba a ponerse nerviosa de recibir un nuevo embate por parte de su profesora.
—"Y es por esto que llego a la conclusión de que Yama-san no amaba a su pueblo tanto como amaba a su hombre…" —citó Dia con seriedad—. ¿Cómo llegaste a esta conclusión? —preguntó sin quitar los ojos de las hojas que sostenía.
Chika se quedó en silencio pensando en qué contestar, sabía que lo que dijera sería utilizado en su contra así que debía medir sus palabras.
—Porque si lo hubiera amado la mitad de lo que amó a ese hombre entonces no hubiera permitido que todas esas desgracias les sucedieran —expresó apenas en un hilo de voz.
—¿Estas diciendo que lo que les pasó fue su culpa?—Dia la interrumpió.
—Bueno, no es que fuera su culpa pero no hizo lo que tenía que hacer para proteger el pueblo —Chika recuperó la confianza segura de su respuesta.
—Pero al final ella lo sacrificó todo Takami-san, incluso su corazón por hacer lo que era mejor para todos —Dia casi azota la carpeta que tenía entre las manos.
—Pero no lo hizo desde el inicio, eso debió haberlo hecho si quería ser buena gobernante, primero tuvo su amorío y después pensó en las consecuencias que eso podría traer a los demás —espetó Chika—, si hubiera sido una persona responsable entonces jamás se hubiera permitido enamorarse de una persona que odiaba a su pueblo, debió saber que eso enfurecería a los dioses.
—¿Y cómo iba ella a saber eso? —rebatió Dia molesta—. ¿Existe una forma de elegir de quién te enamoras?
—¡Porque era obvio Kurosawa-sensei! Él era el heredero del enemigo más grande que su pueblo tuvo alguna vez, su amor estaba prohibido desde el principio, ¿cómo es que no se dio cuenta? —Chika se había apasionado tanto en la discusión que poco le había importado subir su tono de voz.
—Porque no había forma de saberlo —espetó Dia.
—Claro que la había, si su amor por su pueblo hubiera sido tan grande como decía entonces los hubiera puesto primero a ellos antes que a su corazón —las miradas de todas iban de un lado al otro como si de un partido de tenis se tratara.
—¡¿Qué más amor por su pueblo que haber terminado con la vida de su amado con sus propias manos?! —el tono de voz de Dia estaba muy por arriba de lo que acostumbraba usar en su clase.
—Lo hizo sí, pero después de haber tenido un amorío tórrido con él y haber dejado a su pueblo en la desgracia —explicó Chika como si fuera lo más obvio—, eso no se hace. ¡Ella debió haber optado por matar a ese hombre desde el principio! Sólo lo hizo cuando se dio cuenta que su romance no podría ser y había sido consumida por la pasión.
—Así fue, pero rescató a todos los que pudo después de ello —continuó Dia.
—Sólo cuando fue muy tarde, en mi opinión el amor no debe ser así —al parecer Chika había tocado un punto que no debió, puesto que la cara de Dia hizo un rápido cambio y su mirada se volvió fría nuevamente, Chika tragó saliva.
—Entonces Takami-san, en tu opinión, ¿cómo es que debe ser el amor?—preguntó Dia con la voz gélida entrecerrados los ojos.
De repente Chika sintió como si su vida dependiera de esta respuesta, no sabía si Dia se estaba refiriendo al libro o era una pregunta personal, pero de cualquier manera se sentía acorralada contra la pared y solo le quedaba elegir si morir rápido o morir lento, porque sin duda iba a morir.
—Estamos hablando del libro, ¿cierto? —preguntó Chika con temor.
—Por supuesto Takami-san, ¿de qué otra cosa podríamos estar hablando? —Dia curvó la boca en una media sonrisa burlona que causó que un escalofrío recorriera toda su espalda.
—Eh, si bueno —Chika tragó saliva—, yo creo que el amor que se refleja entre los protagonistas es del tipo tóxico y aunque las intenciones de Yama-san nunca fueron malas, el estar con una persona así hizo que perdiera de vista sus ideales y es por eso que el resultado fue malo para todos, si ella desde un principio hubiera puesto a su pueblo por delante entonces se hubieran evitado pasar por tantas penurias.
Dia sopesó la respuesta de Chika antes de responder.
—No es lo que pregunté, yo dije que en tu opinión, ¿cómo debe ser el amor? —recalcó Dia algo molesta.
—El amor es… complicado, supongo —expresó Chika sin ánimos teniendo la imagen de Ruby en su mente.
—¿Esa es toda tu opinión sobre ello Takami-san? Después de leer un libro tan extenso como este y escribir todo lo que dice aquí —levantó su escrito—. ¿Eso es todo lo que puedes opinar?
—Es complicado, el amor no es igual para todos —se apresuró a contestar—, todas las personas lo experimentan de manera diferente y no por ello se les puede juzgar.
—Ciertamente Takami-san, ¿pero a causa de las diferentes formas de ver o sentir el amor es justo entonces dejar que las demás personas sufran? —en definitiva para Chika, Dia ya no estaba hablando sobre el libro.
—¡Es el riesgo que se corre al amar! —espetó Chika molesta porque sabía que eso era por Ruby.
La plática se había salido por completo de contexto y era más que evidente para todas que solo hacían gestos con cada palabra dicha.
—Y entonces no te importa romperle el corazón a alguien a causa de ese amor porque el amor no se juzga y si amas es válido dañar a otra persona, ¿no es así? —la reto a contestar.
—No es que no me importe, pero es un riesgo que todos corremos cuando amamos —la voz de Chika salía temblorosa a causa del coraje que estaba conteniendo, ¿por qué Dia tenía que preguntar todas estas cosas frente a las demás?
—Es bastante curioso que usted diga algo así —Dia tambien estaba bastante molesta pero sabía que su plática estaba yendo demasiado lejos—, pero tampoco me extraña tanto, en particular cuando su trabajo es un plagio del trabajo de Sakurauchi-san.
—¡¿Qué?! Eso no es verdad —espetó Chika molesta—, no me copié del trabajo de Riko.
—No tiene una opinión propia Takami-san, lo que me acaba de decir es justamente lo mismo que dice el trabajo de Sakurauchi-san y eso que sólo lo leí de manera superficial —Dia hablaba lento, como si quisiera encajar las palabras poco a poco para lograr el efecto deseado de evidenciar que Chika y Riko habían pasado tiempo juntas.
—¡Yo no me copié de Riko-chan! ¡Sí, trabajé con ella pero yo hice mi propio ensayo! —a causa del enojo, Chika ya no estaba considerando lo que decía—. ¡Pasé todo el fin de semana leyendo su estúpido libro!
Dia tomo el trabajo de Chika y con decisión rasgó las hojas por mitades frente a la clase estupefacta que había contenido el aliento.
—Este trabajo no sirve para nada si usted continua con la mente tan cerrada como la tiene —dijo caminando hacia el bote de la basura.
Los puños de Chika temblaban tratando de contenerse ante la escena que tenía enfrente, en donde Dia terminaba de romper todo su trabajo y lo tiraba a la basura.
—No tengo idea como una persona como usted pudo llegar a ser presidenta del consejo estudiantil, pero me queda claro que una vez se gradúe de esta escuela, no llegará a hacer nada con su vida, sus aspiraciones son nulas, su visión de la vida es corta y limitada y ni hablar de su poco intelecto —Dia estaba tan enojada que hablaba de una manera cortante e hiriente para asegurarse que sus palabras calaran lo suficiente a la chica que tenía frente a ella.
—No soy nada de esas cosas que usted dice —respondió Chika apenas en un hilo de voz y los ojos empezando a llenarse de lágrimas.
Riko quería defender a su amiga, pero estaba segura que sólo empeoraría la situación para ella así que prefirió quedarse callada. Y al igual que ella incluso You se sintió mal de escuchar todas esas cosas, la parte de ella que aún guardaba algo de cariño por su vieja amiga no podía evitar que sintiera cierta empatía pero tampoco sé atrevió a decir nada, hacerlo era sentencia de muerte.
—Creo que un poco de trabajo extra no estaría mal para usted, particularmente estando a nada de reprobar mi clase y sería una pena que no pudiera graduarse por reprobar literatura, ¿verdad Takami-san? —la miró inquisitiva y Chika sorbió su nariz.
—No me importa trabajar extra —respondió Chika pasándose la palma de la mano por a la cara para limpiar sus ojos—, pero no voy a reprobar esta clase a causa de usted.
—Es bueno saberlo —Dia regresó a su lugar y se sentó—, por eso mismo voy a ayudarla aunque sea un caso perdido y tiempo desperdiciado. Tendrá el beneficio de la duda, así que esperemos no lo arruine como todo lo que hace —siguió humillando a la chica—. A partir de hoy la veré en el club de literatura, vamos a activar ese pequeño cerebro que tiene usted y ver si algo tiene que ofrecer.
—No puedo —Chika se acercó al escritorio—, aun estoy cumpliendo mi castigo en el club de natación.
—¿Acaso tengo que agendar los castigos con usted debido a su mal comportamiento? —la ironía iba implícita en su pregunta no dejando dudas—. Vendrá más tarde, después de cumplir con su castigo y no acepto objeciones.
—Pero tengo que atender mis actividades con el consejo estudiantil —apeló Chika.
—Al parecer usted no entiende, o le es difícil entender debido a sus limitaciones, el hecho de que no aceptó objeciones —ladeó su sonrisa con desdén—. Además estoy segura que el Consejo estudiantil no extrañará su presencia Takami-san —Dia le estaba dedicando una mirada de burla que Chika no pudo seguir respondiendo y terminó aceptando de mala gana, todo esto en definitiva era por lo que había pasado con Ruby.
Regresó a su asiento trabada de coraje, tenía que hablar con Ruby para tratar de aclarar las cosas debido al acoso de su hermana pero a cómo estaba todo, el diálogo se encontraba fuera de cuestión, no podía involucrar a Ruby en sus problemas.
Dia tenía que retomar las actividades del club de literatura pero su ánimo para ello era nulo. Tenía que enfrentar nuevamente a Hanamaru cara a cara y estando en un ambiente más íntimo como consideraba al club, le costaba mucho más trabajo controlarse.
Y luego estaba la situación con Chika, sentía un odio desmedido por la estudiante y no tenía intención alguna en detenerse con su mal trato hacia ella, se merecía eso y más. En su mente era una forma de hacerle pagar por toda la tristeza que estaba haciendo pasar a Ruby. Personas miserables como Chika debían obtener un castigo por sus faltas.
Llegó al aula del club de literatura un poco más tarde de la hora en la que acostumbraba, con toda la intención de disminuir el tiempo en que estaría en contacto con Hanamaru. Le resultaba tremendamente doloroso siquiera ver a la chica.
Ya todas se encontraban esperándola en sus respectivos lugares, pudo ver qué Hanamaru estaba más ansiosa que de costumbre, conocía bastante bien el lenguaje corporal de la chica como para notar ese tipo de cosas. Se martirio mentalmente por ello, detestaba ver cómo sufría aunque fuera lo mejor para ella a la larga.
Sin muchos aspavientos explicó que seguiría con ellas por el resto del ciclo escolar como la tutora del club y pudo ver cómo se formaba una sonrisa enorme en el rostro de su querida castaña, que no ocultó su alegría pasajera.
Sin más intercambios personales de información empezaron la sesión. Estuvieron leyendo y debatiendo sobre algunos cuentos cortos que Dia les había llevado. No quiso hacer la sesión tan tediosa para que el tiempo se fuera más rápido y tuviera que despedir a sus alumnas lo más pronto posible.
Después de al menos una hora se dió cuenta que Chika no había llegado a pesar de que su castigo en el otro club ya debía haber terminado. Comprobó su reloj y si esa chica no aparecía pronto se ganaría un castigo aún peor del que ya tenía preparado.
Unos minutos después escuchó pasos apresurados en el pasillo, y acto seguido el toque en la puerta le indicó que Chika había llegado por fin.
—Llegas tarde —dijo Dia sin quitar la vista de su libro.
—Lo sé, lo siento, es que… —empezó a explicar Chika tratando de justificar su retardo.
—No te pedí explicaciones —la interrumpió Dia—, pasa y deja tus cosas —se puso de pie para indicarle un estante en el fondo del salón a lo que Chika pasó a dejar su maleta y después Dia le pidió que la siguiera al escritorio—, toma esto —le señaló una pila de 5 libros bastante gruesos y pesados.
Chika cargó los libros sin vacilación y siguió a Dia que la llevaba nuevamente a la parte posterior del salón.
—Aquí te vas a quedar y al término de la sesión me vas a contar tu opinión de la lectura que estamos debatiendo, ¿entiendes? —explicó Dia con voz severa y condescendiente.
—Si claro, ¿en donde quiere que ponga estos libros? —buscaba alguna mesa para dejarlos ya que eran bastante pesados pero se dió cuenta que todas las mesas habían sido movidas lejos de ese lugar.
—Es parte de tu castigo Takami-san —explicó Dia con tranquilidad como si fuera una lección de vida—, vas a cargar esos libros durante el resto de la sesión para que aprendas cuál es el peso de tus acciones.
—Pero eso es… —quiso rebatir porque aquello se le hacía excesivo, los castigos físicos estaban prohibidos.
—¿Alguna objeción? —frunció el ceño ante el atrevimiento de Chika imponiéndose para que se callara.
—No, ninguna sensei —Chika agachó la cabeza.
Dia regresó al círculo de lectura estando consciente de que todas las miradas estaban sobre ella y ninguna era tan pesada como la de Hanamaru, hubiera preferido que la chica no tuviera que ver esa parte de ella, pero cuando se trataba de defender a su hermana, nada era más importante.
La lectura y la discusión continuó su curso, Dia podía ver la lucha que tenía Chika contra el peso de los libros, que por momentos la vencía, pero bastaba un carraspeo de su parte para que su alumna retomara rápidamente su postura.
La discusión demoró más de una hora y se notó que fue a propósito puesto que usualmente ese tipo de lecturas no les llevaba tanto tiempo, pero Dia insistía en sacar temas para debatir sobre el corto libro solo para mantener a Chika en su castigo.
Al final despidió a todo el grupo y aunque notó que Maru tenía la intención de quedarse para probablemente hablar con ella, dijo de forma general que tenía algunos asuntos que atender con Takami-san con lo que Maru no insistió en forzar la plática con ella y terminó retirándose en compañía de Yoshiko, de ese modo cortando toda opción de acercamiento de su alumna.
—Puedes dejar los libros en el escritorio —le ordenó acercándose hasta donde estaba Chika.
La joven se apresuró a dejarlos en el lugar indicado, otro poco más y no tendría brazos, pues sus brazos estaban acalambrándose y un molesto hormigueo se había instalado en ellos por lo menos hace media hora atrás.
—Si esto es por lo que pasó entre Ruby y yo... —se aventuró a decir Chika, tomando la palabra.
—Por supuesto que es por Ruby —interrumpió Dia—, yo te la confié, te confié a la persona que más quiero en este mundo y la heriste, te aprovechaste de ella y cuando viste saciados tus bajos instintos la abandonaste.
—¡Yo no la abandone! —se defendió Chika—. ¡Ella me dejó a mi! Y no hice tal cosa como dice, ambas lo hicimos de común acuerdo.
—¡Las estabas lastimando Takami-san! —alzó la voz—. He visto la manera en la que miras a Sakurauchi-san y creeme esa no es una manera amistosa de hacerlo. ¿Acaso creíste que mi hermana era tan tonta como para no darse cuenta?
—No, Ruby no lo es —quiso completar que la tonta era ella por no darse cuenta que la lastimaba pero no lo dijo—. Y lo que pase entre Riko y yo no es de su incumbencia.
—En eso tienes la razón, mi única labor aquí es educarte y es lo que me he propuesto hacer, así que te espero mañana a la misma hora —Dia le dió la espalda y empezó a recoger sus cosas ignorandola.
—Aún no me pregunta mi opinión sobre la lectura —volvió a hablar Chika.
—No me interesa tu opinión —se volteó para encararla—, dudo que tengas la capacidad para hacer dos cosas a la vez, sobre todo si estás durmiendo en la clase, y si me permites me tengo que retirar.
Dia caminó fuera del salón y esperó a que Chika abandonara el aula antes de cerrarla. La pobre chica se fue dejando parte de su frustración en ese lugar. No sabía si podría aguantar estar así por mucho tiempo.
—Hemos terminado la práctica de hoy —dijo Kanan reuniendo a sus alumnas al término de una muy agotadora práctica—, nos acercamos a la recta final, a un paso de la siguiente competencia, debo decir que estoy muy orgullosa del esfuerzo que todas han hecho para que lleguemos hasta aquí y solo me queda pedirles que den el extra para que salgamos airosas de este nuevo reto.
Un coro de aceptación se hizo presente entre las alumnas animandose a seguir adelante.
—El día de hoy, la directora me ha informado los pormenores del viaje y necesito que para el día de mañana me entreguen sus permisos autorizados por sus padres —Kanan pudo ver una mueca de disgusto en la cara de Mari cuando dio esa información pero la rubia la disimuló bastante bien aunque no tanto como para que ella no se diera cuenta.
Le entregó unos formularios a You para que se encargara de distribuirlos entre todas mientras trataba de establecer contacto visual con Mari pero ella se encontraba con la mirada perdida, lo que la preocupó un poco, tendrían que hablar cuando estuvieran a solas.
—La salida está programada el jueves por la tarde, nos reuniremos en el parque central en donde un transporte especial acudirá por nosotras, cortesía del patrocinador oficial del equipo —dijo sin mucha emoción pero las otras chicas si lo estaban.
—¿Es cierto que nos quedaremos en un O'hara resort? —preguntó Fumie emocionada sin poderse creer las atenciones que estaban teniendo con ellas.
—Ciertamente nuestro patrocinador también nos ha facilitado el hospedaje así como una serie de comodidades durante el viaje que ya se les irán comentando a su debido tiempo, pero no debemos perder de vista que nuestra principal misión es traer una nueva medalla para la escuela —todas estaban tan entusiasmadas que poco tomaron en cuenta a Mari que no lo estaba, ni a ella misma pues sabían a qué venía tanta generosidad de O'hara-dono—. Por lo pronto las veré mañana para entrenar muy temprano, no quiero faltas por favor —les explicó antes de despedirlas.
Kanan y Mari esperaron que todas se retiraran antes de dirigirse a la oficina. Kanan se dio cuenta que Mari se encontraba bastante ofuscada y seguramente era por la misma razón que ella. Tantas atenciones de O'hara-dono debían tener su precio.
—¿Cómo pudiste aceptar eso? —preguntó Mari en cuanto estuvieron a solas apenas dándole tiempo a Kanan de cerrar la puerta con seguro antes de decir algo.
—No es como si yo lo aceptara —se defendió—, fue la directora, ella tomó el regalo de tu padre.
—Pues debiste negarte Kanan, él sólo quiere tenernos controladas a su merced, no quiero que también se meta aqui en donde me siento feliz —sentenció Mari dándole la espalda molesta a Kanan.
Mari dejó que los fuertes brazos de Kanan la rodearan por la cintura y pudo sentir el contacto de los firmes pechos de la mujer contra su espalda. Kanan depositó un suave beso en su mejilla para tratar de contentarla.
—Todo estará bien Mari —dijo Kanan casi en un susurro a su oído para tranquilizarla.
—No lo conoces —Mari acarició las manos de Kanan disfrutando el contacto, el cual había sido escaso, por no decir casi nulo, en los días anteriores—, ésto es lo que él hace, usa su dinero para tener el control sobre todo.
Kanan la volteo para que quedaran de frente y ver su rostro. Pudo ver cómo los ojos de Mari se encontraban vidriosos y su expresión era de preocupación. Acarició su mejilla lentamente posicionando sus dedos en su mentón y con cuidado guió su barbilla hacia sus labios.
—No permitiré que haga nada —le dijo después de besarla con ternura—, sólo quiero que estes bien y disfrutes de la competencia, ya veremos qué hacer luego de eso.
Mari se recargó en el pecho de Kanan abrazándola con fuerza, aún se sentía inquieta y enojada por lo que estaba haciendo su padre, la estaba acorralando para mantenerla controlada y vigilada.
—Odio esto, odio que mi felicidad dependa de lo que él haga o deje de hacer —Kanan le daba suaves caricias en la espalda buscando consolarla—, quisiera que todo fuera diferente y pudiéramos tener ésto... lo que sea que tenemos, libres y sin ataduras.
No habían logrado catalogar el tipo de relación que habían establecido pero era lo más parecido a una novia que Kanan había tenido desde que terminó con Dia y tenía que controlar sus impulsos para no echarlo todo a perder, quería decirle a Mari que la amaba y que quería mandar todo al traste para estar con ella, pero el problema no era sólo ella, los compromisos de Mari iban mucho más allá de los suyos y tenía que seguir reprimiendose por el bienestar de las dos. No era momento aún de hacer nada.
—No sé cómo, pero lo haremos, no dejaré que tu padre o cualquier otro me aleje de tu lado, lucharé hasta donde nunca lo he hecho por ti, Mari —se acercó nuevamente para besarla, lo cual fue correspondido por la rubia.
Los besos de Kanan estaban siendo reservados, tiernos de algún modo, sin embargo Mari quería que fueran a más, solo que era consciente de la presencia de su padre alrededor y eso le provocaba un cierto malestar.
—Debemos tener cuidado —sentenció Mari cuando se separaron—, conociendo a mi padre, seguro estará rondando la competencia tan solo por qué sí.
—Me preocupa más que esté ese tipo, no quiero que se acerque a ti —la rabia en Kanan empezaba a elevarse de sólo pensar en que el prometido de Mari fuera a la competencia y arruinara el evento.
—No lo creo, no es el tipo de cosas que él hace, no cuando hay mucha gente y la competencia no es de sus actividades favoritas —Mari trató de calmar a Kanan que temblaba de rabia.
—Aún así, no bajaré la guardia, que estando en un hotel de tu padre, estamos en su territorio —Kanan tenía el ceño fruncido a causa de la preocupación.
—Oh my god! Kanan~ si haces eso no puedo controlarme —dijo Mari antes de lanzarse sobre ella y arrinconarla contra la pared—, amo cuando eres tan protectora.
Mari empezó a besarla salvajemente arremetiendo contra sus labios con sugerentes mordidas que incitaban a Kanan para que dejara desbordar la pasión que seguía conteniendo. Estaba siendo difícil mantener la compostura con la rubia besándola de esa manera. Mari desplazó sus manos por debajo de la blusa de Kanan y esta saltó al sentir el contacto de las manos tibias sobre su abdomen buscando ir más arriba.
—No Mari, aquí no —Kanan trataba de alejarla pero Mari no la dejó ir, no iba a renunciar tan fácil a su presa y la estaba aprisionando contra la pared colocando una de sus piernas entre las de Kanan—, es peligroso, nos pueden oír —gimió levemente ante la acción de Mari.
—No es mi culpa que seas tan… irresistiblemente ruidosa —dijo Mari con un suave gemido ronroneante al oído de Kanan que de inmediato hizo que sus piernas flaquearan por la excitación de lo prohibido.
—¡Mari! —la detuvo Kanan cuando sintió que las manos de Mari ya iban con rumbo de su pantalón para deshacerse del botón y la cremallera.
—It's joke! —Mari se retiró de inmediato dejando a Kanan aún con las piernas temblorosas, la respiración agitada y la sensación de burla de la rubia.
—Tú, eres… malvada Mari-chan —expresó Kanan tratando de recomponer su dignidad pisoteada.
—Amo ver tus reacciones querida sensei~ —Mari seguía picando a Kanan acercándose de nuevo de manera sugerente—, y aunque ahora mismo estoy muy cómoda aquí contigo, me temo que tengo que regresar a casa. Debo que reponer horas de sueño ya que la poco estimada y muy estirada Kurosawa-sensei decidió explotarnos el fin de semana. ¡Pasé todo el domingo trabajando por su culpa! —se quejó Mari haciendo que Kanan empezará a reír.
—Algo hicieron para hacerla enojar —explicó Kanan entre risas—, Dia suele ser muy justa en sus clases.
—Si alguien hizo algo debió ser esa chica, Takami-san, nunca había visto a Kurosawa-sensei tan molesta con alguien, y mira que me ha tocado verla molesta —hizo la observación y eso se le hizo extraño a Kanan.
—¿Dia, molesta con Chika? —Kanan frunció el ceño—. Eso es raro.
—Pues no sé qué pasó, pero incluso hoy tuvieron una discusión intensa en clase, que a mi parecer salió bastante de contexto —Mari se recargó sobre la mesa, ese no era un tema que le interesará realmente.
—Umm… entiendo —dijo Kanan haciendo su nota mental para hablar con Dia sobre su actitud.
—¿Qué pasa? —se acercó Mari a Kanan dándole un toque en la frente para que dejara de fruncir el ceño, se había perdido en sus pensamientos preocupada por su amiga Dia.
—Nada, es sólo que tengo que hablar con ella, nada grave —expuso Kanan restándole importancia.
—Siempre que hablamos de Dia sensei siento que entre ustedes hay una especie de complicidad que no logro entender y a lo cual no me dejas entrar —no fue un reclamo, Mari lo dijo como una observación pero Kanan trato de explicarse.
—Es mi mejor amiga —dijo como si eso diera a entender porque se portaba como lo hacía—, nos conocemos bastante bien —levantó los hombros—, desde la escuela secundaria.
—I'm a little jealous… pero entiendo lo que dices —Mari le dió un rápido beso como despedida.
Aunque quisiera estar más tiempo con Kanan, debía estar en el muelle pronto pues debía hacer otras cosas antes.
—La veo mañana sensei —Mari salió, no sin antes despedirse con otro beso y no tan inocente y dejó a una preocupada Kanan.
—Te digo que estoy bien —recalcó Dia a la boina de su teléfono celular ya en tono molesto ante la insistencia de Kanan que no dejaba el tema por la paz.
—Te conozco Dia y se que algo me estás ocultando —respondió Kanan ya también molesta por la falta de cooperación de su amiga.
—Que no, todo está bien, sé que eres amiga de Takami-san pero ella se lo busco así que deja de abogar por esa chiquilla —la cortó tajante.
—Esto va más allá de Chika y lo sabes, pero está bien —Kanan se dió cuenta que mientras más insistiera su amiga se cerraría todavía más y no iban a llegar a ningún lado en su discusión—, no insistiré, pero si a causa de tu histeria terminas empeorando lo que sea que está pasando, no vengas a llorar conmigo después —le advirtió.
—Ya te dije que no pasa nada y no pasa nada —concluyó Dia a un paso de cortar la llamada—, así que si me permites, tengo un trabajo que revisar, buenas noches.
—Buenas noches Dia —se despidió Kanan antes de colgar la llamada.
Dia había estado evitando a Kanan deliberadamente pero su amiga la conocía tanto que incluso la falta de noticias era una noticia para ella y seguramente ya sospechaba que algo no andaba bien, pero deseaba con todas sus fuerzas evitar hablar del tema, porque al final Kanan era como la voz de su conciencia y en este momento era lo que menos quería oír, alguien que la señale por sus errores.
El sonido del teléfono irrumpió nuevamente en el silencio de la habitación y Dia se dispuso a contestar la llamada con molestia.
—¡Ya te dije que no tengo nada y no tengo nada! —vociferó al teléfono no dando tiempo a su interlocutor de decir algo.
—Disculpe Kurosawa-sama —no era la voz de Kanan al otro lado de la línea, era la de una mujer desconocida—, la llamaré en otro momento.
—Perdón —se disculpó Dia sumamente apenada por su equivocación—, pensé que era otra persona. Dígame, ¿en qué le puedo ayudar?
—Mi nombre es Toyama Yuma —dijo la mujer con voz seria—, soy la representante de la editorial Kiseki, nos conocimos en Tokio —explicó la mujer y Dia hizo memoria.
—Ah, si la recuerdo, dígame Toyama-san —Dia buscó entre sus papeles la tarjeta que la mujer le había dado, tantas cosas habían pasado desde entonces que olvidó la propuesta que le habían hecho.
—El motivo de mi llamada es para reiterar el interés que mi editorial tiene en su trabajo, en verdad nos gustaría que nos considerara para el próximo año, tenemos proyectos muy atractivos los cuales estamos seguros serán de su entera satisfacción —escuchó con atención sopesando las palabras de Toyama-san.
—Me toma por sorpresa su llamada, pero para ser honesta creo que no pudo ser en mejor momento —la idea entonces había sido atractiva para ella, pero ahora era más que eso, era la opción perfecta para poner tierra de por medio y la distancia entre ella y sus problemas.
—Me da mucho gusto escuchar eso, quisiera programar una entrevista a la brevedad, estamos conscientes de su compromiso hasta el término del ciclo escolar, pero podríamos adelantar las formalidades para que iniciara tan pronto concluya su contrato en su empleo actual —la mujer estaba decidida a concretar esto lo antes posible y Dia no lo estaba poniendo difícil.
—Eso implicaría una entrevista en Tokio, ¿verdad? —preguntó Dia tratando de evaluar lo apretado de su agenda para poder programar la visita
—Así es Kurosawa-sama, nosotros la traeriamos y por supuesto también correriamos con todos los gastos que se generen —le explicó.
—Me parece excelente, creo que por el momento un trabajo en Tokio es lo que necesito —expresó Dia con felicidad, aquello le venía justo como anillo al dedo.
—Envíeme un correo con la fecha en la que podría acudir y nosotros nos encargamos de todo lo demás, ¿está de acuerdo? —esperó su respuesta y está no se tardó demasiado.
—Excelente, revisaré mi agenda y programaré el día —apuntó en una hoja para tener el recordatorio.
Dia estaba tan ensimismada que no se dió cuenta que su hermana pequeña había escuchado todo. Ruby había acudido a pasar un rato con su hermana pues seguía bastante deprimida por lo ocurrido con Chika, pero estando tan cerca de la puerta de la habitación de Dia había podido escuchar parte de la conversación, al menos la parte en donde su hermana hablaba de un empleo en Tokio. ¿Lo que había pasado con Hanamaru era tan grave como para que quisiera huir de ese lugar?
No había otra explicación al comportamiento de Dia, Ruby sabía que la única persona que le daría respuestas sería su mejor amiga. Con eso en mente se dispuso a regresar a su habitación para pensar en una manera de sacar el tema sin que Maru se cerrara a ella, algo pasaba y no podia seguir ignorandolo, no quería dejar que su querida hermana se alejara de ella ni del resto de las personas que la amaban.
Después de sus actividades del consejo Ruby decidió ir a casa de Hanamaru para que pudieran hablar con tranquilidad, necesitaba estar en un ambiente en donde su amiga se sintiera cómoda para que se sincerara con ella, y sobre todo, no tuviera tantos problemas para perder la oportunidad.
Tenía bastante tiempo que Ruby no acudía a casa de su amiga, anteriormente pasaba la mayor parte de sus tardes con ella. Eso la llenaba de nostalgia, incluso el olor del templo y el sonido de las hojas de los árboles meciéndose con el viento, la transportaban al pasado en donde no existían corazones rotos ni preocupaciones, todo se trataba de ser feliz y disfrutar la vida alrededor de una cálida patata dulce, una conversación amistosa y una buena compañía reconfortante.
La madre de Hanamaru estaba más que contenta de ver a Ruby en casa de nuevo, así que la llevó sin demoras al cuarto de Hanamaru. Tanto hacía que no la visitaba que se volvió un acontecimiento para Kunikida-sama.
—¡Ruby-chan! —Maru se sorprendió al verla y dejo lo que estaba haciendo para ir a recibirla con un fuerte abrazo, aún cuando se habían visto hacía unas horas en la escuela.
—Hola Maru-chan, ¿estás ocupada? —le preguntó en cuanto le dió un espacio para respirar.
Hanamaru se encontraba inmersa en la lectura de un libro pero al ver a su amiga en su habitación la invitó a pasar de inmediato, o más bien la jaló con ella al interior dejando toda actividad de lado para enfocar su atención en ella.
—Tenía muchas ganas de venir a visitarte desde hace tiempo, pero no había podido hacerlo —explicó Ruby sentándose sobre la cama de su amiga, aún sostenían sus manos juntas.
—Eso no importa, estoy feliz de que estés aquí ~zura —dijo con una linda sonrisa que hacía días no se veía en su rostro.
Fueron interrumpidas por la madre de Maru que les llevó té y galletas para que platicaran a gusto. Estaba tan contenta la señora que incluso se quedó charlando con las chicas mientras degustaban el aperitivo.
Platicaron por un buen rato, poniendo a la señora al corriente de casi todos los chismes escolares, claro, cada una dejando de lado sus novedades en el terreno amoroso, era ya de por sí bastante escandaloso tocar ese tema y más cuando la señora creía que su hija y su mejor amiga seguían siendo unas niñas sin intereses amorosos de por medio.
Cuando el sol empezaba a ponerse en el firmamento, la madre de Maru se excusó, pues era hora de preparar la cena, dejando a las amigas solas.
—¿Y cómo te ha ido en el club de literatura? —preguntó Ruby tratando de sacar el tema de Dia a colación.
Hanamaru se tensó de inmediato, cualquier tema que le recordara a Dia hacia que su estado de ánimo cambiara de inmediato y eso pudo percibirlo Ruby.
—Ha estado bien ~zura —Maru hizo su mayor esfuerzo para disimular su malestar—, hemos estado leyendo algunos libros interesantes —le mostró el libro que estaba leyendo y Ruby lo reconoció de inmediato pues era uno que había visto en la habitación de su hermana hace no mucho tiempo.
—¿Ese libro es el de onee-chan? —Ruby vio la manera perfecta de traer el tema de su hermana a colación.
—Oh… si, Dia-sama me lo prestó —la mirada de Hanamaru perdió el brillo con la simple mención de Dia.
—¿Has notado rara a onee-chan? —Ruby dejó de irse por las ramas y decidió tocar el tema de frente.
—¿Rara? ¿A qué te refieres Ruby-chan? —Maru empezó a ponerse nerviosa por los cuestionamientos de Ruby, sentía que era tan transparente que con tan solo verla a la cara, Ruby descubriría su secreto, y en cierto modo así era.
—No lo sé. ¿Has notado si se comporta diferente o algo así? —la voz de Ruby era inquisidora, escudriñandola con la mirada.
—Umm... bueno… si ha estado haciendo cosas extrañas ~zura, pero —suspiró—, no creo que las quieras saber.
—¿Qué cosas ha hecho onee-chan? —insistió.
—Es sobre Chika-san ~zura —Hanamaru desvío la atención de ella y pidió perdón por eso—, pero si te lo cuento seguramente te sentirás mal.
Ruby esperaba que Maru le contará algo sobre lo que había pasado entre Dia y ella pero no había estado esperando que le dijera algo sobre su exnovia.
—Chika-san está castigada en el club de literatura ~zura, y Dia-sama no le ha hecho pasar buenos ratos, aquí entre nos, creo que está siendo muy dura con ella —explicó Maru con pesar, le dolía ver a esa Dia tan inmisericorde—. Conociendo a Dia-sama como lo hago —decir eso hizo que sus orejas se pusieran rojas—, creo que esto va más allá de un castigo escolar.
—¡Ahh! —Ruby se llevó las manos a la cara cubriendola por completo—. Esto es mi culpa, es por hablar de más con ella.
—Dia-sama te quiere mucho Ruby-chan, es natural que esté preocupada por lo que pasó y ambas sabemos que es muy protectora cuando se trata de ti —Maru puso su mano en el hombro de Ruby para confortarla.
—Es que, no debí contarle todo, no quería que sucediera algo así —Ruby se sentía muy avergonzada para darle la cara a su amiga. De pronto los papeles se habían invertido y debía retomar el tema—. Y encima de todo onee-chan se va a ir —para este punto Ruby estaba a nada de llorar.
—¿Eh? ¿Cómo que se va a ir? —Maru sintió un hueco en el estómago al escuchar eso.
—Le están ofreciendo un trabajo en Tokio Maru-chan, y creo que lo está considerando —Ruby levantó la cara para ver a Hanamaru que la miraba consternada—. Es por eso que vine a verte, yo sé que algo pasó entre ustedes y está bien si no me quieres o no me puedes contar, lo único que deseo es que onee-chan no se vaya —las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas—, es la única familia que me queda.
Al ver a su amiga tan rota, se abalanzó sobre ella para abrazarla. Quería decirle palabras de aliento, pero tenía un nudo en la garganta que no la dejaba hablar, ella también necesitaba de ese confort. ¿Dia se alejaría de ella para siempre? ¿Es que acaso no había nada más que pudiera hacer para remediar su situación? Pensó la chica completamente consternada.
—Tú la quieres, ¿verdad Maru-chan? —dijo Ruby entre sollozos a lo que el corazón de Maru reaccionó dando un vuelco que la dejó mareada—. No dejes que se vaya, no quiero que onee-chan se vaya. ¡Por favor, habla con ella! Yo sé que ella te quiere también y estoy segura que si tú se lo pides, ella no se irá.
Las piernas de Hanamaru empezaron a temblar, jamás había considerado que tan evidente eran sus sentimientos por Dia y ahora se daba cuenta que incluso la hermana pequeña de su amor se había dado cuenta de ello, sintió que el temor empezaba a invadirla por todos sus poros.
—Yo… no sé si pueda hacer mucho Ruby-chan, ahora mismo ella y yo bueno… no es el mejor momento ~zura —no podía decirle la razón y realmente no sabía si tenía caso estando las cosas tan fracturadas entre ellas.
—¡Por favor Maru-chan! —insistió Ruby aferrándose con más fuerza a ella.
Hanamaru no pudo resistirse al pedido de su amiga y aún con lo poco que guardaba de su roto corazón accedió a hacer algo al respecto.
—Hablaré con ella ~zura, pero no puedo prometer nada —dijo dando su brazo a torcer, aún sabiendo que Dia probablemente la rechazaría y no haría más que empeorar las cosas, sentía la necesidad de alzar la voz para tratar de detenerla.
Debían parar esta locura en la que se empeñaba en tenerlas la terquedad de Dia.
~•~
