Hi ya!!! Nuevos capítulos! Uhu!! Si estaban esperando ansiosamente por confirmar sus sospechas sobre lo que ha sucedido con Alice, no esperen más! Están en el lugar indicado! Y recuerden dejar sus comentarios, críticas constructivas y todo lo que deseen, ok?

Disclaimer: pues Meyer y Austen reconocerían lo que en esta historia es suyo, y ustedes también (Edward sigue siendo tan mio como siempre)

Dedicatoria: Hey Maria Alice Cullen! Te dedico este capítulo, hermanita, por fin se habla de tu tocaya! :D

Capítulo 28

Alice, Alice

La hoja de papel doblada y sellada aún estaba en mi mano. Se había humedecido, pero cuando llegué a la rectoría y me encerré en mi habitación, comprobé que aún era legible.

Antes de comenzar a leer, su contenido, me detuve en mi nombre, escrito en el exterior. Señorita Bella Swan, estaba trazado con una pulcra y elegante caligrafía, la propia del Señor Cullen. Me sentía indecisa respecto a la carta, por una parte, moría de curiosidad por conocer lo que decía, pero por otra, no sabía que podía encontrar…

Me dediqué a mirarla, sin atreverme a abrirla. Toqué la campanilla e hice que una criada me trajera una taza de té. Comencé a beberla lentamente, tomándome mi tiempo en cada sorbo. Finalmente, los restos de té en la taza se enfriaron.

Entonces, tomé la carta, y con dedos temblorosos comencé a abrirla. Eran tres hojas de papel amarillento, llenas por los dos lados, con aquellos caracteres fluidos y exquisitos. Mi corazón comenzó a palpitar con mayor frecuencia, y sentía los latidos dentro de mi cabeza. Busqué la primera página, y, tomando una bocanada de aire, comencé a leerla… y seguí leyendo, frase tras frase, página tras página, absorta completamente en mi tarea, sin percatarme de nada de lo que sucedía a mi alrededor…

Hasta que la tarde comenzó a caer, y me sorprendió aún sentada en la misma silla, mirando al vacío, y la mano derecha todavía extendida como si sostuviera aún aquella última hoja, que ahora se encontraba sobre el piso. Pero cuando el último rayo de sol murió en el horizonte, volví a ser dueña de mi persona.

Me di cuenta de la situación en la que me encontraba, ahí inmóvil, y me puse de pie. Me acerqué a la ventana y la abrí, una corriente de aire entró y llenó toda la habitación. Miré las estrellas, y comencé a pensar en todo aquello que acaba de leer.

No podría, por más grande que fuera mi empeño, recordar exactamente las palabras que el Señor Cullen plasmó sobre el papel, pero hay unas que si logré memorizar. Después de todo, conocimiento, conocimiento era todo lo que yo había aclamado en los últimos meses, y conocimiento era finalmente lo que había obtenido, para bien o para mal.

Porque el Señor Edward Cullen reveló todo, todo lo que fue capaz de revelar. Todo sobre él, sobre lo que significaba ser vampiro, sobre la fuerza sobrenatural, la velocidad, el atractivo extraordinario, el color de sus ojos –claros cuando se han alimentado, oscuros cuando no la han hecho-, la dureza y frialdad de su piel, la inmortalidad; y su historia, su propia historia… y todo sobre…Alice…

Mis ojos se llenaron de lágrimas, y una a una resbalaron por mis mejillas, hasta que no pude reprimirlas más, y simplemente dejé que corrieran. Abracé mi pecho con mis brazos, y me dejé caer sentada sobre el piso.

La carta había sido, en varias maneras, impactante. "No es mi intención causarle más molestias y daño del que ya he causado, siéntase libre de arrojar estas páginas al fuego tan pronto como desee hacerlo, e imagine que yo ardo también, a su lado, hasta reducirme a cenizas. Pero antes, tan sólo le pidió que lea lo suficiente como para comprender mi arrepentimiento sincero, y el profundo dolor que me causa conocer los sentimientos que ha guardado contra mí. Aquellos sentimientos que por mi parte yo expresé, no fueron otros que los que mi corazón albergaba en ese momento. Hay amor en mi, tal como le dije ayer, usted penetró poco a poco en mi frío y duro corazón de vampiro inconforme con su propio naturaleza. Yo creía que ser un monstruo no me daba derecho de amar, que no podía permitirme exponer a una persona a que perdiera el control. Pero amarla finalmente, me hizo creer que había esperanza. Y fui un tonto al creerlo, ahora lo veo; ya no debe preocuparse, porque jamás la volveré a molestar…"

Sus sentimientos eran sinceros, hasta el momento que los leí me di cuenta de eso, y tal vez yo me había equivocado… pero no podía pensar en eso, no ahora… otro nombre recurría a mi mente.

'Alice, Alice, querida Alice', pensaba tras cada nueva lágrima. Recordaba otras palabras que el Señor Cullen había escrito: "me he comportado terriblemente, lo sé, terrible y egoístamente. Tarde me he percatado de esto, demasiado tarde he comprendido que todo lo que usted desea es conocimiento, y conocimiento es lo que le proporcionaré…"

Si, había sido tarde, tal vez, pero no demasiado tarde… había cosas que no ya no se podían cambiar, pero en mi pecho el aire había comenzado a circular más libremente, ahora que sabía que todo era diferente… que Alice no era la misma…

"No me honra como caballero, y mucho menos me complace, informarle algunas cosas en particular sobre su hermana", decía él varios párrafos después, "no hubiera sido mi deseo que usted se enterara de tales cosas, no por este medio, más imagino que no existe forma alguna que sea conveniente. Las noticias sobre ella no han sido suficientes ni adecuadas, un modo grosero de proceder hacia ustedes, hacia usted. Creerá, tal vez, que no me corresponde a mí hablar sobre este tema, pero cuando haya terminado de leer estas páginas, podrá ver que mi participación fue más relevante de lo que supone. No deseo que mi culpa sea minimizada, y si al final, cuando haya leído la última palabra, decide usted que merezco ser odiado, lo aceptaré con gusto, no puedo esperar menos.

Mía fue la idea de alejarla de su hermana, mía fue la idea de ocultarles información… y mía fue la idea de su… fin.

Aquella noche, cuando el médico realizó el diagnóstico, no le fue dicha toda la verdad. Su hermana se encontraba muy enferma, pero no mejoraría nunca, el diagnóstico fue fatal. Jasper no quiso decírselo, porque no quería hacerla sufrir. Y yo también la vi sufrir, señorita, y cuando esta noticia llegó hasta a mí, no permití que él se lo dijera. Por que algo dentro de mi no quería verla sufrir, pero no supe reconocerlo. Y entonces sugerí aquella maldita idea. Pensé que lo hacía por Jasper, realmente se había enamorado de la Señorita Alice, y yo quería que él no sufriera, como yo lo hice siempre en silencio, ahora que había encontrado ese sentimiento. Y planeamos todo, alejarla a usted para poder llevarla lejos, donde nadie se diera cuenta de lo que sucedía. Fuimos a Londres, es cierto, porque el clima nos permite movernos más libremente. Y llamé a mi padre. Decidí intentarlo todo, antes de dar ese último paso, quise buscar todas las alternativas; pero su diagnóstico fue el mismo, y sólo quedaba una opción. No me atrevía a pedírselo, pero entonces pensé en usted. Si había algo que hiciera que Alice se pudiera estar a su lado, aunque fuera con limitaciones, yo estaba dispuesto a arriesgarme. Supongo que el amor comenzaba a brotar, a nacer en mí, pero no me di cuenta. Carlisle me instó a que lo pensara, lo hice, y le pedí que continuara…"

Al llegar a este punto, no logro recordar más palabras de él. Alice seguía viva, y podríamos estar juntas, hasta el final, pero ya no sería la misma Alice de mejillas sonrojadas… sería más hermosa aún, y tendría que llevar una vida diferente… la muerte había sido burlada, bajo un costo terrible, y ahora y para siempre, Alice sería un… vampiro.