29. Gin

Harry se tumbó en su cama un rato pero no conseguía calmarse, se levantó e intentó ordenar su baúl pero seguía sin calmarse.

- Vamos a ver, Harry, no te alteres, por lo menos no tanto ¿Pero qué me pasa? Acabo, hace un momento, de amenazar de muerte a Draco si toca a mi Gin ¿Desde cuándo es mi Gin? Emy y Sirius me las van a pagar todas juntas, si no me hubiesen metido esa absurda idea en la cabeza, a mí me importaría un rábano si otro chico anda con Gin. ¿Pero por qué la llamas Gin? Se llama Virginia o Ginny pero tú la llamas Gin. DEJA DE LLAMARLA ASÍ. Creo que me voy a volver loco

Harry no hacía sino pasear de un lado al otro de la habitación, mirando al suelo y gesticulando como dando un discurso a alguien.

- Igual... siempre... me ha importado lo que pasa con ella. Desde que entró en Hogwarts, siempre le ha pasado algo y yo me he visto envuelto en el deber de protegerla y ayudarla junto con Ron. Nos conocemos desde hace muchos años, era una hermosa niña y ahora es una hermosa muchacha, de eso no hay duda. Me fijé en ella a principio de curso y la verdad es que, durante este año, he tenido más contacto que nunca... Es cierto, ella es preciosa, pero que sea hermosa no significa que yo me fije en ella. Hay muchas chicas guapas y no me siento atraído por ellas. Si yo fuese Ron, estaría detrás de cada Veela que hubiera por el mundo, pero siempre he creído que no es suficiente un buen físico, tiene que haber algo más. Cuando miro a Hermione a los ojos sé que es fuerte, inteligente, astuta, de un gran corazón y protectora, se siente como una madre ante nosotros ¡Qué haríamos sin ella! Pero cuando miro a Gin a los ojos, veo la ternura, la pasión, la dulzura, lealtad, paciencia, valentía, saber estar, sabiduría e infinito amor... ¿Eso significa que la quiero? – Exclamó Harry en voz aún más alta

- Ya es hora que lo reconozca, Señor Potter - Emy estaba en el quicio de la puerta contemplado como su sobrino iba y venía desesperado por la habitación

- ¡Emy! Eres una celestina asquerosa ¡Ya veremos cuando te lo hagamos a ti!

- No sé de qué me hablas y un poco de respeto a los mayores ¿No crees? – Emy sonreía ampliamente hasta que explotó a reír a carcajadas – Además, a mí ya me lo hiciste

- Pues a mí no me parece que tenga tanta gracia – Harry estaba entre indignado y divertido con su tía

- Vale, vale, es que estoy tan orgullosa de ti. El problema es que llegues tarde

- ¿Por qué?

- Colin se estaba declarando a Ginny en la cena cuando pasé por su lado y le estaba diciendo palabras muy bonitas

Del rostro de Harry se borró cualquier signo de alegría. Emy se acercó, le revolvió el pelo y sonrió.

- ¿No te ha entrado hambre de repente? Deberías bajar al comedor

- Sin perder un segundo – Harry le dio un beso, luego vio, asombrado, que desapareció de la habitación

Harry salió disparado del cuarto, pasó como una exhalación por la sala común y cuando iba a salir, una voz lo llamó.

- ¡HARRY!

- Gin... te estaba buscando – Harry la miraba fijamente a los ojos, parecía tan diferente, como si hubiese pasado un año desde el comentario de Hermione

- ¿Te sientes mal? No bajaste a cenar

- Sí, me siento fatal

- ¿Tienes fiebre? ¿Te duele la cabeza? ¿Te acompaño a la enfermería?

Ginny se levantó del sillón de un saltó, le tocaba la frente para asegurarse de la fiebre y le miraba alarmada mientras Harry disfrutaba de cada caricia recibida y de su preocupación.

- No te preocupes, es que llevo un tiempo sufriendo del mal de... amores - su voz era suave, como yendo de puntillas

- ¿Amores? – Ginny se tuvo que sentar de nuevo, respiró hondo y sacó su ya usada valentía - ¡Ah! Ya entiendo, te has fijado en una chica que ya tiene novio ¿No será Lavander Brown?

- No es ella

- ¿No? ¡Susan Bones! Es una chica preciosa, aunque destrozarías al pobre Neville, se vería incapaz de competir contigo por ella – dijo Ginny cariñosamente

- No es ella

- ¿Es qué te sientes mal por lo que pasó... con Cho? – Ginny hizo una pausa para ver la cara de Harry - ¿Crees que nos equivocamos con ella?

- No, no nos equivocamos, yo rompí con ella y no me he arrepentido nunca. Al principio, cuando la volví a ver, después de lo Cedrid, me daba mucha pena y la apoyé. Como siempre creía que me había gustado, pensé que seguía atrayéndome, pero me equivoqué. Era traicionera y muy mala persona, además no creo que estuviese bajo ningún hechizo. Yo sé como fue ella en realidad, por lo menos al final de su vida, aunque algo me dice que siempre fue así de vanidosa... gracias que me di cuenta a tiempo

- Como estás muy raro desde lo sucedido, pues pensé que hablabas de ella

- Pues no es ella la culpable de mi mal

- Sea quien sea, debes decírselo

- Tengo miedo a romper nuestra amistad

Ginny entendió que se refería a Hermione y su mente se nubló por un momento, como adivinando el pensamiento, Harry la observó y aclaró la situación.

- Por supuesto que no me refiero a Hermione, Ron me mataría si así fuera

- Estás equivocado. Él se apartaría y os dejaría vivir, al principio le dolería pero luego trataría de convencerse de que sois el uno para el otro

- Ron quiere mucho a Hermione ¿verdad?

- Yo no debería haber dicho nada, lo siento, si él se entera me mata

- No te preocupes, ya lo sabía, de hecho siempre lo supe y ojalá acaben juntos pero parece que ninguno de los dos se decide

- Ya, no sé cuando mi hermano se va a lanzar ¿O sea que no es Hermione?

- No es ella

- ¡Ah! – Ginny se quedó pensando un momento, quizá aquella conversación no debía continuar, no sabía si estaba preparada para conocer a otra "afortunada" y volver a sufrir el dolor en su corazón - ¿Para qué me buscabas?

- ¿Buscarte?

- Sí, me has visto y has dicho "Gin, te estaba buscando"

- Sí, sí, cierto – Harry sentía que le iba a estallar el cuerpo entero ¿Qué hacía primero? ¿Se aseguraba que ella no estuviera con Colin o le decía lo que sentía?

- Últimamente tienes muchos chicos detrás de ti, siempre que te veo hay algún moscardón contigo – pensó que en ese momento él era uno de ellos y se sonrió – Y me han dicho que Colin es uno en especial

Ginny miraba a Harry fijamente, se estaba empezando a plantear que él la miraba con otros ojos. Después de ese comentario y su "mal de amores" ¿acaso tenía esperanzas de estar con él?

- Bueno, yo sólo le quiero como amigo, es un buen chico y ha sido sincero conmigo, lo cual agradezco, no quiero hacer daño a nadie, no quiero hacer pasar a nadie lo que he pasado yo - Esto último lo dijo sin pensar y su mirada se volvió temblorosa

- ¿Tú también sufres de mal de amores? – No entendió que se refería a él

- ¡Harry, por favor! – Le miró suplicante para que no se burlara

- ¿Te parece mal que te llame Gin? Así se me hace más cariñoso y especial entre los dos – Las mejillas de muchacho iban a estallar como una caldera

Ginny estaba atónita ¿Qué había dicho? No se lo podía creer... Harry estaba enfrente de ella en actitud cariñosa.

- Claro que no, me encanta

- Gin ¿Tú crees que si se lo digo no perderé la amistad y ella me corresponderá?

- Totalmente convencida – le salió sólo como si la esperanza fuese la que hablaba

"Pues allá va" pensó Harry pero no podía salir una sola palabra de su boca, estaba paralizado por el temor de una negativa, no quería jorobar su inestimable amistad. Pasó al menos cinco minutos y no decía nada.

- ¿Te pasa algo, Harry?

- Gin, yo...

- ¡Hola chicos! Harry te he traído unos pastelitos por si tenías hambre luego y Ginny no quiero verte rodeada de moscones todo el día, la gente va a empezar a pensar que eres muy presumida, además te quitan de estudiar en los finales ¿Entendido?

- Sí, Ron

- No pensé que llegaría el día en que Ron pronunciara esas palabras ¿Qué tal Ginny, todo bien después del shock? – Hermione se reía cada vez más fuerte

- Pues no sé por qué lo dices, que yo sepa, este año no estoy siendo precisamente mal estudiante – dijo con orgullo el pelirrojo

- La verdad es que estoy muy orgullosa de ti – y, sin más ni más, le plantó un beso en la mejilla

Ron casi se cae redondo, como si le hubiesen echado el "Petrificus Totalus", el color rojo pasó a ser gran parte de su tono y una leve sonrisa asomó por su rostro. Las chicas se despidieron con la excusa que tenían que hablar entre ellas y se fueron a la habitación. Ellos se quedaron en la sala común. Pasaron un buen rato sin hablar ninguno de los dos.

- Deja ya esa cara de memo o todos se darán cuenta – Harry estaba desilusionado, había estado tan cerca de confesar sus sentimientos

- Harry, he de reconocer que me muero por ella. Pensé que tú ibas detrás de ella y que yo no tendría oportunidades, pero después de esta noche...

- ¿Yo detrás de Hermione? ¿Por qué has pensado eso?

- Porque los dos sois muy listos y parece que estáis hechos el uno para el otro, siempre sois los primeros en todo y yo... pues como que voy detrás, a la sombra

- Eso es una gilipollez, tú eres tan listo y valiente como nosotros ¿Crees sino que te hubiesen elegido Guardián? Personalmente estoy muy orgulloso de que seas mi mejor amigo, nadie sería tan bueno con tú, Ron

- ¿Lo dices en serio?

- Por supuesto que sí, lo que creo que nos pasa a ti y a mí, es que no tenemos suficiente seguridad en nosotros pero eso se va a acabar, tenemos que empezar a ser lanzados y a ir a por lo que queremos – Harry, más que animar a Ron, se estaba animando a sí mismo

- Es que hoy ha pasado algo increíble, no sólo lo que has visto, sino que en el comedor me ha defendido delante de todas las chicas. Parvati dijo que, contigo en Gryffindor, ninguna chica se fijaba del todo en otro chico por si había alguna posibilidad de ir contigo al baile, como ya no estás con Cho...

- ¿Otro baile?

- El de fin de curso, le han anunciado esta noche, será después de los exámenes. Hermione se dirigió a ella y le dijo que yo tenía cualidades tan buenas como las tuyas y muchas más. Como lo dijo más alto de lo normal, pues lo oí y el resto de la mesa también, y para mi asombro, en vez de salir del comedor por la vergüenza, se sentó en la mesa toda orgullosa ¿Qué te parece?

- Genial – Harry pensaba que por fin se aclaraban las cosas entre sus mejores amigos

- Te juro que cada día estoy más enamorado de ella pero seguro que se parte de la risa de mí si se lo digo

- Sabes que ella no es así

- No sé qué hacer, me paralizo delante de ella cuando la quiero decir algo bonito y termino metiendo la pata y diciéndola una estupidez ¿Cómo lo hizo Dean?

- Pues yo creo que si no la invitas esta misma noche al baile... eres un zopenco

- Tienes razón, voy a buscarla – Ron se levantó de sopetón, hizo unas respiraciones profundas, se colocó el pelo con las manos y dijo – YA ESTOY LISTO

- Ron, espera ¿Te importa que invite a Gin al baile?

- ¿Gin? No, pero no la hagas daño o te parto los dientes – Ron sonrió

- Nada más lejos de mis intenciones

Harry y el pelirrojo se acercaron a las escaleras de las habitaciones de las chicas. Estuvieron, al menos diez minutos, sin atreverse a separarse y terminar de subir. Al final Harry cogió por los hombros a Ron y se miraron a los ojos muy serios.

- No podemos ser tan cobardes – dijo Harry

- Siempre hemos demostrado valentía en nuestras aventuras y ahora estamos acojonados por pedir que nos acompañen al baile ¡A la vida no hay Dios que la entienda!

- ¡ANIMO! Tú y yo somos tan buenos como cualquier muchacho

- ¿Qué le dijiste a Neville?

- Que era cuestión de estar seguro de sí mismo

- ¿Dónde está tu seguridad?

- No lo sé

- La mía en el estómago

- Bueno ¡Ya está bien! Nos vemos en la habitación ¡Suerte, Ron!

- Lo mismo, Harry

El pelirrojo se plantó delante de la puerta de la habitación de las chicas de quinto curso. Ron tomó unas respiraciones, se repeinó un poco con la mano y llamó con dos golpes de nudillos decididos. Al cabo de quince segundos abrió Hermione, llevaba un camión de tela fina con la bata a juego, se podían averiguar cada curva de su cuerpo y el escote pronunciado atraía fuertemente la mirada del muchacho, que sentía que en las escaleras debía haber al menos treinta grados.

- ¿Ron, pasa algo? – Hermione le miraba preocupada

- Sí – abandonó el tono tembloroso, carraspeó y dijo tajantemente - No me gustaría dejar pasar hoy sin darte las gracias por lo sucedido en el salón

- No es para tanto, sólo era la verdad, además todo el mundo ve a Harry como un ídolo ¡si supieran lo que le molesta eso!

- Es verdad... de todas formas, gracias – Y ahora fue él quién le dio un beso en la mejilla dejando a Hermione en un estado de perturbación total - Hermione estaría realmente encantado de que me acompañes al baile de fin de curso, si así lo quieres, claro ¿Qué dices?

- Será un placer, Ron

- Bueno, pues entonces hasta mañana – Él sonrió y la miró como si fuese la primera vez que la veía - Que descanses

- Hasta mañana – ¿Desde cuándo Ron era tan caballeroso y lanzado? Eso sí que había sido una buena sorpresa, iba a descansar de maravilla, no podía quitarse la sonrisa de la cara. Por fin Ron se lanzaba, había sido tan cariñoso y su mirada... su mirada era diferente

Harry subió las escaleras diciéndose a sí mismo "Tú puedes, tú puedes". Así llegó a la puerta y no esperó ni un segundo a llamar, tenía que ser rápido y decidido ¿Qué era eso de dar consejos que uno no cumplía? Tenía que hacerlo bien para que su padre y Sirius se sintieran orgullosos de él.

- Hola, Harry

- Hola, Amanda ¿Está Gin...Ginny?

- Sí, la voy a llamar – volvió la puerta – Ginny, Harry pregunta por ti

- ¿Harry? – Ginny no se lo creía, salió a la puerta y allí estaba él

"Ahora soy yo quién tiene todas las hormonas hirviendo" pensó el muchacho al verla. Estaba preciosa con una camisola corta que enseñaba perfectamente sus muslos bien formados y su piel blanca, limpia y tersa. El escote era grande y redondo, así que lo llevaba asimétrico dejando ver su hombro derecho hasta mitad del brazo, simplemente estaba encantadoramente deseable.

- Antes me dejaron con la palabra en la boca – notaba que le faltaba la saliva

- Sí, es verdad – Ginny le miraba ruborizada, se había fijado en cómo la había mirado

- Me he enterado que hay un baile

- Sí, lo dijeron en la cena, empieza a ser una tradición

- Gin, te quería preguntar ¿Tienes ya pareja para el baile? Lo digo porque sé que Colin ha estado hablando contigo y no quiero ponerte en un compromiso... Ya sabes

- La verdad es que me pidió ir juntos como siempre, pero como conozco sus sentimientos... preferí decirle que no, que buscara una buena chica que le correspondiera para ir con ella, así que no, no tengo pareja

- ¿Te gustaría ir conmigo?

- Pero Harry ¿No se lo deberías pedir a la chica que te tiene con el "mal de amores"?

- Se lo estoy pidiendo – después de decirlo pensó que esa había sido muy fácil de colar, todo iba bien, lo único que tenía que hacer es aguantar el tipo hasta el baile

- ¡Ah! En ese caso... - Ella sonrió y Harry casi se desmaya - Me encantaría

Sabiendo que aquello se había convertido en un juego, le dio un beso en la mejilla, cerca de la comisura de los labios. Volvió a sonreír y se metió en el cuarto cerrando la puerta tras de ella. "Me ha hechizado, estoy convencido, no puedo moverme". Harry estaba de pie enfrente de una puerta cerrada con la cara de tonto más grande del mundo ¿Aquello le había pasado a él? Y todavía no la había besado "¿Y si me desmayo el día que la bese y quedo como un gilipollas frente a ella?" Él, Harry Potter, un valiente muchacho que había enfrentado al Señor Tenebroso en bastantes ocasiones saliendo más o menos ileso, Guardián y Heredero de Gryffindor, segunda Unión de Las Cuatro Sangres y prometedor mago, se encontraba frente una puerta sin poder moverse por el beso en la mejilla de una chica, su futura chica... su amor.

- ¡Harry! ¿Qué haces? Vámonos, no podemos estar aquí... ¿Te pasa algo? – Ron lo miraba divertido – Venga casanova, por tu cara, ya veo que mi hermana ha dicho que sí

- Jamás había sentido esto Ron, nunca en mi vida me he sentido así

- Nosotros sabíamos que no estabas enamorado de Cho pero eras tú quien debía darse cuenta, anda vámonos a la cama de una vez

La noche de los cuatro fue parecida, llena de sueños y esperanzas, repleta de momentos de ilusión y desconcierto ¿Cómo sería la primera vez que la besara? ¿Qué me dirá él para declararse? Tanto ellos como ellas se durmieron con la esperanza de un nuevo día diferente.