Hola!

Lamento mucho haberme retrasado de nuevo (ya perdí la cuenta de las veces que pasa, me volví aquello que jure destruir :'v)

Los capítulos de conexión me están matando T.T

En fin, no diré nada más hasta la nota final del capítulo. Nuestro Kuroko va a sufrir *lágrimita.

Disfrutenlo n.n


Hyuga y Kiyoshi estaban fuera de la ventana de Shigehiro, cuidando de Aomine y Kise. Estaban en casa de Hyuga cuando llamaron y se apresuraron a alcanzarlos en la misma parada del bus a toda la velocidad que daban su alas. Kiyoshi confirmó que el cuarto seguía apestando a lujuria, pero igual no podían ingresar a menos que fuera por la puerta en su forma mortal.

En el interior, Kuroko se acomodaba en la cama de Shigehiro, tratando de parecer sereno a pesar del miedo que lo invadía desde que ingresó. No quería que Shigehiro regresara con la comida, no quería ver la película que había rentado, es más, ni siquiera quería estar en ese departamento. Algo le decía que lo mejor era inventar una excusa para irse, lo que fuera con tal de poder regresar rápido a casa, incluso si debía fingir una infección estomacal.

- Ya volví, espero que te gusten las galletas de vainilla con leche de chocolate, las hice yo mismo.

"Las odio" pensó mientras comía una. En realidad no las odiaba, solo detestaba el hecho de que Shigehiro las hubiera preparado cuando en primaria había dicho que la repostería era un juego de niñas. Fue por ese comentario lanzado en clase que Kuroko se desanimó de meterse al club de repostería para poder hacerle galletas como las niñas de su clase, galleta de fruta para después de jugar básquet con jugo de naranja que tanto le gustaba. De hecho, ahora que lo pensaba, había dejado muchas cosas porque Shigehiro las odiaba o les hacía burla, a pesar de que no necesariamente eran tonterías, ¿y para qué? Al final no solo lo rechazó, sino que lo despreció como si fuera un fenómeno que mancharía su reputación frente a sus falsos amigos. Su pecho se llenó de rabia, pero no fue suficiente para agarrar coraje y largarse de ahí. Su temor de que le dijera a Kagami la verdad le impedía hacerlo.

En ese momento, Kiyoshi sintió como Aomine se removía, agarrándose levemente el pecho, como si sintiera dolor o una molestia menor. Cuando la película empezó, el íncubo se quedó dormido de nuevo. No le prestó mayor importancia, aunque sí tomo nota mental de decirle a Satsuki cuando regresara de su investigación en casa de Akashi.

Kuroko, por su parte, trató de distraerse con la película. Al parecer, Shigehiro se decidió por un drama japonés llamado Doushitemo Furetakunai. Se excusó diciendo que su hermana mayor lo obligó a rentarla para verla con sus amigas después, además de tratar el tema de sus reuniones. Al principio no le creyó, pero decidió ignorarlo para variar, no quería fastidiarse por la falta de tacto en el tema. La trama era algo general: Un hombre gay llamado Shima empieza en un trabajo nuevo, y en el primer día conoce a su nuevo jefe, de nombre Togawa. Shima se enamora de Togawa, sin embargo, no se aventura a iniciar una relación por las malas experiencias que tuvo a lo largo de su vida. Kuroko se sintió identificado con Shima. Él también tenía un amor no correspondido y tampoco tenía las agallas para confesarse por la mala experiencia que estaba sentada a su costado. Siendo honesto, no creía que existiera alguien tan valiente, o que esa valentía existiera en su interior. De hecho, si fuera lo suficientemente valiente para decir lo que sentía en voz alta, nada de esto estaría pasando. Él no estaría en casa de Shigehiro viendo una película de forma forzada, no estaría comiendo galletas que le recordaban su amargura de días pasados, y tampoco estaría extrañando a Kagami o pensando constantemente en cómo le estaría yendo en sus estudios para el examen del lunes. Pero él era un cobarde, y se lo repetiría mentalmente todo el tiempo que estuviera ahí.

Shigehiro estiró el brazo por sobre los hombros de Kuroko, y disimuladamente se acercó un poco más a él. Aprovecho para pegarse un poco más y recostar su cabeza en el hombro del contrario. Aspiró su aroma a lavanda y casi soltaba un suspiro, había extrañado mucho ese olor, desde hace años cuando se alejó. Antes pensaba que una situación así no podría darse, que nunca lo volvería a ver y jamás lo perdonaría, pero ahí estaba, a su merced, con una amenaza de por medio. ¿Qué más daba si estaba ahí en contra de su voluntad? Sabía perfectamente que debían arreglar las cosas, aunque fuera por la fuerza. Al ver lo ensimismado que estaba con el filme, aprovechó su sorpresa cuando vio el pasado de Shima y le plantó un beso en la mejilla. Su objetivo había sido sus labios, pero pensó que era muy pronto para eso.

Kuroko se alejó bruscamente de Shigehiro, apartándolo como si fuera una peste. Cubrió su mejilla derecha con la mano y le dio una mirada de sorpresa, y no una buena. Shigehiro, confundido por su reaccionar, trató de acercarse para ver qué pasaba, pero Kuroko ponía una mano al frente, cuidando su poco espacio personal.

- ¿Qué pasa Kuroko?

- ¿Por qué hiciste eso?

- Lo dice la revista – Shigehiro alzó la página y mostró una línea subrayada – "Fíjate si puedes ser cariñoso como su fueran una pareja real, de esa forma podrás verificar si esto te ocurre solo con alguien cercano por tema de confianza o simple costumbre". En otras palabras, debo tratarte como si fueras mi novio durante las sesiones, un beso en la mejilla está incluido en el trato.

- Pero… Hacerlo así de la nada…

- Bueno, es más fácil cuando lo haces con espontaneidad. Le quita tensión al momento.

- Esto no me gusta...

- Solo será durante las sesiones, lo único que debes hacer es quedarte callado y dejar que te mime, nada más.

Para Kuroko, la tensión estaba a flor de su propia piel. Una cosa era que Shigehiro lo tomara de la mano o simplemente lo abrazara mientras estuvieran en la habitación, pero un beso… Para él iba más allá de lo que quería soportar. Esas situaciones las imagino en el pasado, y ahora quería lo mismo, el único problema era que en sus fantasías, la persona que lo trataba de forma tan dulce era un chico de cabellos rojos, piel medio tostada y grandes brazos que podrían cubrirlo del frío. Tuvo ganas de agarrar sus cosas y marcharse, pero sabía que, de hacerlo, Shigehiro podría revelar su secreto, y eso fue el único impulso que le permitió quedarse en dónde estaba.

- ¿Te sientes mejor? – Shigehiro sonaba preocupado, pero Hyuga podía ver a través de ese rostro la gracia que le causaba todo el asunto – Si quieres, puedes ir al baño a lavarte la cara.

Kuroko negó con la cabeza. Si se encerraba en el baño, lo más seguro era que terminaría por llorar de los nervios.

Siguieron con la película hasta que dieron las 7 de la noche. El fantasma no esperó más y agarró sus cosas para largarse lo más rápido que pudiera de ahí. Shigehiro apenas logró despedirlo en la puerta del departamento con un beso en la frente y le deseo un buen viaje a casa, recordándole que debía volver la próxima semana.

Se odiaba por dentro, por ser un completo cobarde, y más aun sabiendo que tarde o temprano esas cosas iban a pasar a mayores, porque no necesitaba ser un genio para notar como Shigehiro trataba de contentarlo solo para que bajara la guardia y así besarlo en los labios. Ese día lo había esquivado, pero quizás a la próxima no tendría tanta suerte.

Durante el trayecto a casa, Hyuga trataba de despertar a Kise, mientras que Kiyoshi se encargaba de Aomine. El íncubo logró despertar, pero el cupido de cabellos rubios no logró estar consciente hasta que llegaron a la casa de Kuroko y este se encerró en su habitación, el lugar donde más seguro se sentía. Kise despertó con un dolor de cabeza muy fuerte, parecido a una jaqueca combinada con una resaca potente de año nuevo. Se sentía mareado y no podía enfocar bien la mirada hasta que Aomine lo sostuvo en brazos. Hyuga trató de devolverle los sentidos con una bendición, pero Kise insistió que solo era por la fatiga que sentía Kuroko y nada más. Hyuga no estaba del todo convencido, pero tampoco quería quitarle tiempo de descanso. Los dos mayores les dieron un resumen de lo que fue la tarde con Shigehiro y pasaron a retirarse, con la promesa de verse el lunes en la mañana.

- ¿Seguro que estás bien? – Aomine acomodó algunas hojas sobre la rama que usaban para dormir e invitó a Kise para que se recostara – Quizás debiste dejar que Hyuga te bendijera, así al menos tendrías más color en la cara.

- Lo dices como si mi palidez fuera extraña – bromeó Kise, recostado en el pecho de Aomine – Los cupidos no deberíamos ser tan sonrosados si somos los fantasmas del amor en primer lugar.

- ¿Fantasmas del amor? ¿Es en serio? – Aomine trató de reír, más por compromiso que por la gracia del chiste.

- Bueno, algunos humanos nos llaman así…. Más que nada los que tienen un corazón roto….

La respiración de Kise se volvió más profunda y su cuerpo se relajó en brazos de Aomine. El íncubo fingía no darse cuenta, pero era imposible obviar la palidez que tenía o las ojeras que se formaban bajo sus ojos. Sus alas estaban cada vez más opacas, cada vez tardaba más en despertar y ahora tenía dolores de cabeza constantes. Algo malo estaba pasando con Kise, él lo sabía cómo todos los demás, pero nadie sabía cómo ayudarlo.

"Lo mejor sería que te alejaras de Kise"

Las palabras de Haizaki cruzaron su mente en un momento fugaz. Tonterías, él no le haría nunca algo malo a Kise, ahora era incapaz de pensarlo siquiera. Le había cogido demasiado cariño como para ponerle un dedo encima. Apartó esas ideas en su cabeza y se concentró en el ahora, cuando debía proteger a Kuroko como pudiera, porque así él no tenía dolores en el alma y así podía evitar que Kise siguiera enfermo. Protegiendo a Kuroko, podía proteger a Kise.


Llegó el lunes, y con ello el examen de Literatura japonesa. De alguna forma, Kagami se las había arreglado para estudiar correctamente, sin necesidad de las llamadas constantes de Kuroko recordándole del peligro de las clases suplementarias. Kuroko, por su parte, solo estudio dos horas y luego lo dejó. No podía concentrarse sabiendo que tendría que regresar a casa de Shigehiro el próximo fin de semana, y aunque sus preocupaciones no debían reflejarse en sus calificaciones, tampoco podía simplemente ignorarlo. Durante las clases normales que vinieron después estuvo distraído, viendo por la ventana como los pájaros iban y venían volando, deseando tener sus propias alas para irse lo más lejos posible, quizás hacia el sur buscando el calor eterno del sol. Kagami se la pasaba preguntándole como resolver los problemas de matemáticas, pero hasta el problema más simple era ignorado por el intelecto de Kuroko, tampoco pudo ayudarlo cuando el profesor lo atrapó viendo una revista de básquet en medio de la clase y luego, al ser llamado a la pizarra, no pudo contestar una simple pregunta sobre adjetivos.

En el club las cosas tampoco fueron buenas. En la práctica de la tarde, su coordinación no fue la mejor. Kuroko fallaba en darle los pases correctos a Kagami y se cansaba más de lo normal, trató de practicar sus clavados y algunas anotaciones, pero todo fue igual. Riko le dijo que mejor diera algunas vueltas al gimnasio para despejar su mente y de paso cumplir con su castigo por perder horas de entrenamiento, a lo que Kuroko no rechistó. Luego, finalizada la práctica, todos iban de regreso a sus casa, excepto por Kuroko. Riko le pidió que se quedara por asuntos del club y Kagami estaba prohibido de participar, así que a regañadientes se fue solo a casa.

Ambos se encerraron en la sala del club, con la puerta bajo llave y las cortinas cerradas. Riko se sentó frente a Kuroko, con el semblante preocupado y un nudo en la garganta.

- Kuroko – le habló para que alzara la cara - ¿Qué ocurre contigo? Hoy estuviste fatal en la práctica. No te vi ni un poco concentrado. Y no solo en la práctica, Furihata te ha visto distraído en clases y no pudiste ayudar a Kagami con ningún problema o contestar tú mismo las preguntas del profesor, no quiero ni imaginar cómo te fue en el examen que tenían. Lo entendería si fuera por temas de salud o algún asunto familiar, pero usualmente no estás así de mal incluso con eso, todo lo contrario, te esfuerzas el doble hasta que Hyuga o yo te detenemos. ¿Ocurre algo malo?

- Esto no es un asunto del club.

- No trates de evadir el tema y mejor contesta la pregunta. Además, tu actitud está afectando el juego de Kagami y el resto. Sí es un asunto del club.

Kuroko resopló, sabía que su comportamiento no pasaría desapercibido para nadie. Tenía tantas ganas de salir de allí con sus cosas, azotar la puerta en su cara y no volver hasta el día siguiente, y de no ser por su educación, seguro lo habría hecho con el humor que cargaba desde la mañana. Era fácil mentir, últimamente se había hecho fácil, y esa era la única salida que tenía en mente por el momento.

- No es nada – respondió sin ánimos, convencido de que podía engañar a su tan perspicaz entrenadora – Hoy tuvimos examen de literatura japonesa y me quede hasta tarde estudiando.

- ¿Tú? ¿Estudiando hasta tarde literatura japonesa?

- Sí…

Riko no estaba convencida. Ella sabía perfectamente que Kuroko no era del tipo que tuviera problemas académicos, de hecho, era uno de los mejores en el club y literatura japonesa era su asignatura favorita, sin mencionar que era la que mejor se le daba. Si se trataba de un examen normal, seguro podría haberlo pasado con los ojos cerrados sin haber estudiado por una semana. Él estaba mintiéndole, pero no parecía querer hablar de eso ahora, y ella tampoco podría presionarlo, no sin saber la gravedad del problema.

- Bien… Fingiremos que te creo – finalizó – Pero lo que no creo es que debas guardarte tus problemas para ti solo, no si te está afectando tanto.

- No es nada, de verás….

- Me es difícil creerte si afecta incluso tu rendimiento en el juego. ¿Te das cuenta de que podría afectar al equipo?

Kuroko lo sabía mejor que nadie. Él era consciente de que no podía ocultar sus salidas los fines de semana por siempre, pero tampoco era como si pudiera confesarle sus problemas a su entrenadora como si nada, no sabiendo también que ella seguía mandándose mensaje con Shigehiro. Lo más seguro era que intervendría por su bien y el del equipo, dando como resultado la revelación de sus sentimientos por Kagami. Debía tratar de ignorar su miedo si quería llevar su problema por las sombras, incluso si eso significaba abandonar su propio concepto de equipo.

- Lo solucionaré, no se preocupe….

Dieron por terminada la conversación una hora después. Riko le volvió a repetir que, si necesitaba hablar, ella siempre estaría disponible, sobre todo si era algo que no le podía decir a Kagami. Kuroko agradeció la preocupación, pero no era tan sencillo.

Desde una distancia, Hyuga veía todo con impotencia. Él sabía lo que pasaba, pero no podía hacer nada al respecto por su supuesta "ignorancia" del tema. Kiyoshi trataba de clamarlo aunque fuera un poco, pero siempre terminaba gritando por eso. Ambos estaban acompañando a Aomine y a Kise, estando este último muy débil para mantenerse en pie solo. El íncubo lo cargaba como podía, preocupado de que lo viera más débil con cada hora que pasaba.

- Esto no puede quedar así – dijo Hyuga con rabia contenida en la garganta – Tenemos que impedir que vaya a la casa de ese tal Shigehiro este fin de semana.

- ¿Y cómo lo haremos? – Preguntó Kiyoshi – Ya viste la última vez que las invitaciones no funcionan.

- Entonces tenemos que recurrir a los accidentes – Kiyoshi se sorprendió de escuchar aquellas palabras salir de boca de Hyuga, pero entendía que estaba desesperado – Esto no es propio de un ángel, pero tendremos que causar algunos destrozos con tal de evitar que ese niño vaya el fin de semana. Está como parte de su contrato oral.

- ¿Qué clase de accidentes? – Aomine sonrió con malicia, sabiendo que ahora sí podría hacer cuanto se le antojara, aunque fuera con ciertos límites.

- Los que hagan falta con tal de evitar una tragedia. Solo asegúrense de que nadie salga herido.

Kise trató de protestar, pero su estado le impedía emitir algún sonido de protesta. Aomine sabía perfectamente que el ángel estaba en contra de lastimar a alguien para salvar una vida y no podría soportar presenciar todo eso, pero las opciones eran pocas con la ayuda disponible en la tierra, y aún no podía contactar con Momoi. Trató de llamar a Akashi, pero sus intentos de comunicación fueron inútiles. Hyuga se ofreció a llamarlo, pero siempre lo mandaban a buzón de voz. El íncubo estaba preocupado por su antiguo mentor y su casi hermana, sin embargo, las circunstancias lo obligaban a dejarlos de lado con tal de resguardar a Kise. Cada día estaba más débil y ahora su condición estaba empeorando con mayor rapidez. Todo lo atribuía a los problemas de Kuroko, su encomendado en busca de protección.

- Solo esta vez…


Al día siguiente, Kuroko trató de mantenerse con la mente positiva. Era martes y el fin de semana aún estaba lejano, por ahora lo mejor era concentrarse en la práctica de básquet y ver que Kagami no durmiera en clases como siempre.

Se levantó con optimismo desbordando y bajo ya listo para tomar el desayuno. Su madre lo saludó como siempre y su abuela le deseo un buen día. De camino a Seirin se dedicó a leer una novela nueva que su padre le trajo del trabajo, hasta que recibió un mensaje. No fue necesario ver al remitente para saber que no podría ignorar sus problemas nuevamente.

Shigehiro

Asunto: Fin de semana

Este fin de semana trata de traer palomitas azucaradas, sé que hay una tienda cerca de Seirin con las mejores de Tokio. Te daré el dinero cuando vengas.

No sabía si trataba de fastidiarlo o solo buscaba una excusa para mandarle un mensaje, y en esos instantes no quería saberlo tampoco, no estaba de humor para eso. No respondió, solo se limitó a contar el dinero en su bolsillo para ver cuánto le quedaría después. Hizo una nota mental de pasar por la tienda después de la práctica y siguió su camino a la preparatoria. Ese día de nuevo tendría la mente en otro lado.


¿Qué tal? ¿Demasiado corto? Siendo honesta, quería hacerlo más largo, pero las palabras quedaron trabadas y... bueno, mi mano se negó a cooperar con el teclado ¬¬

Kuroko apenas puede manejar el ver a Shigehiro y darle tantas "libertades", le está afectando mucho y no le gusta mentirle a sus amigos u.u

Solo para advertirles... Esta es la punta del iceberg de lo que tengo planeado ¬u¬

Trataré de subir el próximo capítulo este fin de semana, si se puede mañana n.n

Nos leemos pronto!