ADVERTENCIA: ¡Leer! Puede contener escenas fuertes o subidas de tono, no es recomendable para aquellos cuyas frágiles mentes no sean aptas para ellos. Preferiblemente para mayores de 16 años o quien lo desee pero está en voluntad de cada quien. Yo ya hice la advertencia.
Si los protagonistas le suenan familiares es porque los creo Jotaká hace varios ayeres, por lo tanto, ninguno de los personajes me pertenece, solo los creados por mí y la trama en general.
.
ESCENA FUERTE
. + * Rose y Scorpius * + .
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
*-- MALA CONDUCTA --*
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Días más tarde…
- ¡Malfoy! –gritó Rose-. ¿Qué haces aquí? –inquirió -.
Scorpius cerró la puerta de la habitación de la Premio Anual muy lentamente; no quería hacer ruido, y difícil cuando el colegio tiene objetos "chirriantes" en toda su estructura, por eso hay que ser cuidadoso. El suave "pum" anunció el cierre de la puerta. Sin ser muy rápido, o muy lento, volteó a ver a su compañera de cargo. Estaba vestida con un camisón verde bosque, y andaba descalza. No eran las mejores condiciones, pero para Scorpius se encontraba muy guapa. Dio un rápido vistazo a la habitación, buscando alguna acompañante, pues en esos últimos días Grint se iba a quedar con ella, el rubio aseguró que él estaba involucrado indirectamente en aquella decisión.
Necesito hablar contigo –habló en un susurro audible-. Es importante-.
No quiero hablar contigo. Largo –enfrentó como respuesta-. No deberías estar aquí. Fuera –exigió, sin atreverse a moverse-.
Scorpius la miró burlona. No iba a tomar en serio aquella exigencia, ella lo sabía, pero aun así debió intentarlo.
No creerás que voy a obedecer ¿no?
No. Pero espero que lo hagas –pidió-. Por favor… vete ¿si?
Te dije que necesitaba hablar. Y quiero hablar… contigo, Rose –insistió-.
La castaña rojiza lo miró extrañada. Pocas veces él usaba su nombre de pila en su presencia, honestamente, pocas veces recordaba aquel gesto por su parte. Scorpius en un segundo entendió a que se debe la sorpresa en la mirada de la chica, por lo que lo vio como un buen indicio por su parte. Suspiró. Intentó caminar hasta ella pero, esta retrocedió dos pasos; era obvio que no lo deseaba cerca pero ¿por qué? ¿Qué la motivada?
¿De qué quiere hablar? –articuló con dificultad-.
Rose se sentía como una chiquilla inexperta y cobarde, por el simple hecho que un hombre, porque Scorpius es todo un hombre, se encuentra en su habitación, y ella solo lo ha podido recibir con su entupido camisón favorito, verde esmeralda y ciertamente tortuosamente provocativo. Asimismo, pese a su ensoñación al ver el cuerpo de Rose, en frío, es decir, sin acción de por medio, lo inquietaba más le asombró que su compañera rompiera el silencio antes que él. "¿De qué quieres hablar?", le pregunta, y él en este momento se encuentra en blanco. Los nervios a lo que pueda pasar están ocasionando verdaderas molestias.
Se me ha olvidado –aceptó-.
Rose lo miró incrédula. Ese idiota se atrevía a irrumpir en su cuarto de esa forma (antes había hecho, pero ese antes era diferente) y se le olvida a qué viene. Maldito seas, Malfoy, piensa internamente.
Largo, Malfoy –escupe-. Fuera de mi vista, en este instante-.
Quiero hablar de todo lo que ha pasado. Lo que ha pasado entre nosotros en estos meses, Rose –recuerda de inmediato-. Necesito hablarlo-.
No hay nada que hablar. Todo acabó para tu tranquilidad –asegura-. Fuera-.
¿Acabo? –replica incrédulo-. ¿Y cuando acabó exactamente, Weasley?
No le molestó el tipo de respuesta, lo que le enfureció fue el modo en que lo dijo. Cierta frialdad taladró sus oídos en el tono de la chica, y eso logró mover viejos cables en él. Rose Weasley podía sacarle la paciencia.
¿Y eso importa? –replica molesta-.
Claro que me importa. No recuerdo ser notificado-.
Es obvio que todo termina cuando tenemos meses sin… ya sabes –resuelve un poco más calmada-.
Scorpius se asombra. No conocía que Rose se sonrojara por pensar en el fogoso buen sexo que compartían casi a diario. El chico la mira con una son risa, y Rose agacha su vista.
Vete –repitió varias veces en susurros-. Por favor…
Rose… yo quiero hablar de eso –suplica-.
¡Pero yo no quiero hablar! –decide gritar para que él entienda-. ¡Largo! ¡Vete con tus novias! ¡déjame en paz!
¿¡Perdón!? –su molestia regresó con mayor fuerza-. ¡No tengo novias! ¡Y no me largo!
¡¡Fuera!!
¡Baja la voz o nos escuchará toda la torre! –responde. Rose se calla de golpe, pero su ira no se disminuye-.
Rose se acercó, sin medir consecuencias, hasta él. Intentó empujarlo, pero Scorpius puso resistencia; tomándola de la cintura, y ella de sus hombros, ejercían fuerza en el otro. Entre tanto movimientos entre ambos, Scorpius vino a caer en una silla cercana a la puerta, tirando al suelo varios peluches durante el alboroto. Se quedaron mirándose, él sentado y ella levantada, aun se sujetaban, se resistían a romper ese contacto. Y sucumbieron en solo dos segundos.
La chica se sentó ahorcadas sobre él, y en un rápido movimiento se encontraban besándose apasionadamente. El deseo del momento y la fricción de ese excitante instante los transportó a un para nada olvidado tiempo… sus primeros encuentros renacían con premura. Un fénix se liberaba entre las cenizas de una mascara inexistente, la que evitaba sus verdaderos anhelos salir a flote.
- Rose… -susurró, cuando la joven comenzó a desabotonar su camisa, y dejaba pequeños besos en el recorrido-, Rose…
- No hables… no ahora… -pidió dejando un suspiro escapar-; no ahora…
Scorpius masajeaba la espalda fina de la chica por encima del camisón. La seda verde esmeralda generaba una caricia deliciosa unidas a los dedos traviesos del chico sobre ella; Rose no tardó en dejar escapar un gemido oculto tras el suspiro largo y agradecido que exhaló antes de darse cuenta. Lejos de disminuir sus deseos… Scorpius tuvo que entregarse a la siguiente etapa de su encuentro: ser lascivo.
- No ahora… -repitió Rose-.
Ambos estaban cargado por el aura de lujuria que los seguía desde el primer encuentro, justo en aquel mismo lugar. Las respiraciones agitadas, los suspiros y gemidos sugestivos, lograban solo que la excitación aumentara y sus mentes se situaran a unos centímetros del colapso completo.
Un gemido brotó de la boca de Scorpius cuando Rose comenzó a retorcerse de placer inconcientemente sobre él. Realmente quería incitarlo hasta que sus defensas decayeran.
- Rose… debo decirte… decirte… yo… -balbuceó excitado-.
- Scorpius…
Minutos después, Rose se hallaba sin la parte superior de su camisón de dos piezas y Scorpius fue liberado de su camisa y corbata. Sus apariencias eran desastrosas… cabellos alborotados, excitación en sus rostros y la lujuria transpirando en sudor. Húmedos por el placer, se ofrecían nada castos besos sobre sus cuerpos. Y sin medir consecuencias, luego de que Rose incitara cierta caricia en su persona, Scorpius liberó tres palabras que, bien marcaban su perdición, o la gloria.
Te quiero, Rose…
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Sin comentarios. Sigan leyendo, lectores.
