Hola chicos! bueno recordemos que yo solo me divierto con los personajes, los veo más abajo.


Katniss POV.

Esta mañana al despertar puedo notar los brazos de Peeta rodeando mi cintura, no ha sido una noche tranquila para ninguno de los dos, hoy por primera vez le hablaremos a nuestra pequeña acerca de Los Juegos del Hambre, y ese hecho ha logrado que ninguno de los haya podido dormir bien.

-Tranquila preciosa, todo irá bien- dice Peeta contra mi oído, así que yo me giro para quedar frente a él, lo miro directamente a los ojos, esos hermosos ojos azules que le ha heredado a nuestra pequeña.

-¿De verdad lo crees?

-Claro que lo creo- suena muy seguro y le creo- Voy a abrir la panadería y regreso en un rato, no tardo, deberías intentar dormir otro rato.

-Sabes que no podre…- el me besa la frente y sale de la cama, yo me quedo otro rato más recostada, es extraño que él no esté ahí, me he acostumbrado tanto a su presencia que he llegado a creer que somos una sola persona. No sé cuánto tiempo ha pasado desde que Peeta salió pero cuando la puerta de la habitación se abre salgo de mi ensimismamiento.

-¿Mami?...- dice mi pequeña adormilada, mientras se talla sus ojitos, en una mano lleva el peluche de mi hermana.

-¿Qué sucede amor? Ven acuéstate aquí aún es temprano- miro el reloj situado en el tocador y me doy cuenta de que son las 7:30 de la mañana, mi pequeña camina hacia la cama y se mete en ella

-Y ¿Papi?- pregunta mientras me abraza

-Fue a abrir la panadería, ahorita regresa, duérmete otro rato aún es temprano- ella asiente y cierra sus ojitos mientras yo le tarareo una canción.

-Si me van a contar… ¿verdad?- pregunta antes de sucumbir al sueño

-Si.- le contesto en un susurro aunque no estoy segura que ella me haya escuchado.

Peeta llega media hora después de que nuestra hija haya entrado a nuestra habitación y se hubiese quedado dormida a mi lado, en cuanto él entra al cuarto y nos ve se acuesta a un lado de ella y al igual que yo le empieza a acariciar el cabello.

-Se ve tan tranquila, nada le perturba el sueño…a veces la envidio- le comento a Peeta quien me ve tranquilamente, con una sonrisa dibujada en el rostro, la cual yo le devuelvo- Pero, creo que vale la pena todo lo que tuvimos que pasar, todo para que ella pudiera dormir así tranquila…

-Mejor nosotros con las pesadillas que ella…- dice Peeta y yo asiento

-¿Hacemos bien en contarle? Aun es pequeña, y quizá las pesa…- el acaricia mi mejilla y yo me detengo.

-Algún día, no solo ella, también Grant, tendrán pesadillas, quizá sobre lo que les contemos, quizá no, pero las tendrán y no podemos hacer nada para evitarlo- suspiro porque sé que tiene razón- Preciosa, sabíamos que tarde o temprano tendríamos que contarles, la verdad me siento un poco aliviado de que haya sido Taylor quien tomo la iniciativa y no nosotros.

Viéndolo de esa manera él tenía razón, era un alivio que hubiese sido ella quien tomara la iniciativa de preguntar, ya que si hubiese quedado en nuestras manos explicarle, bueno sinceramente no sabría como planteárselo. Dejamos a Taylor dormida otro rato, mientras yo me levanto y me arreglo, para cuando bajo a la cocina Peeta está preparando el desayuno, me dispongo a ayudarlo y en poco tiempo este se encuentra listo. Subo a despertar a Taylor mientras Peeta va por Grant a su cuarto.

El desayuno transcurre tranquilo, nuestra hija no menciona nada acerca de Los Juegos del Hambre, pero a pesar de que no lo hace sabemos que está esperando el momento adecuado para tocar el tema.

Es cerca de medio día y nos encontramos en el jardín, Grant está sentado a la sombra de uno de los arboles mordiendo un pequeño juguete mientras yo lo cuido, Taylor y Peeta están dibujando, cada uno a su estilo, Taylor nos ha dicho que quiere dibujar igual de lindo que su papá y estoy segura de que si practica lo suficiente lo será, al igual que será muy buena arquera, de pronto deja su lápiz sobre el cuaderno y nos mira fijamente a Peeta y a mí, ha llegado el momento.

-¿Me van a contad, si o no?- nos pregunta arqueando una de sus cejas y cruzando los brazos, Peeta deja de dibujar y me mira, yo solo suspiro y asiento.

-¿Qué es lo que quieres saber nena?-no sé porque le pregunto si ya nos dejo claro lo que quiere saber pero siento como si fuese algo necesario.

-Todo… ¿Qué son Los Juegos del Hambe? ¿Poque las niñas dijeron eso de ustedes?

-Bueno, antes que nada eran, ya no existen, y los juegos…bueno…eran…- mire a Peeta, por primera vez se había quedado sin palabras, pero ¿Cómo explicar algo que nos causo daño, sin asustar a nuestra hija?

-Antes las cosas en Panem no solían ser tan buenas y lindas como lo son ahora, vivíamos en los distritos y no podíamos salir de ellos a menos que nos invitaran al Capitolio o te eligieran para los Juegos- le dije calmadamente

-¿Te elegían?... ¿no podía jugar cualquiera?

-No y tampoco podían estar niñas de tu edad en ellos- esta vez es Peeta quien le contesta, Taylor ladea un poco su cabeza y nos mira confundida.

-Verás, mucho antes de que tu nacieras hubo un problema muy grande entre los distritos y el capitolio, ¿recuerdas cuantos distritos hay en Panem?- ella asiente y mi chico continua- Bueno pues esos trece distritos empezaron a pelear, y el Capitolio se enojo con ellos, y castigo a todos los distritos, pero con el distrito que más se enojo fue con el 13.

-¿Cómo lo hizo mami?

- Bueno, al Distrito 13 les lanzaron unas bombas, son como grandes globos que te hacen daño, cuando las lanzaron la gente ya no pudo salir de ahí, se escondieron bajo la tierra.- en si no le estaba diciendo ninguna mentira ya que era verdad, el Distrito 13 estuvo setenta y cinco años escondido bajo tierra.- A los demás distritos los castigaron con los Juegos del Hambre.

Taylor se quedo unos minutos callada viendo hacia la entrada de la Aldea, no quería sacarla de sus pensamientos, así que espere a que ella volviese a hablar lo cual no tardo.

-Pero… ¿Por qué un juego es un castigo? Cuando yo juego es divertido- pregunta mientras se rasca su cabeza

-Pero este juego no lo era, nadie se divertía- le comenta mi esposo- En este juego se elegía a dos niños del Distrito 1 al 12, era un niño y una niña, pero no de cualquier edad, debían tener entre doce y dieciocho años para poder estar en ellos.

-¿Cómo se elegían?

-Por medio de una actividad a la que podía llamarse Cosecha o Sorteo, y a los niños que se elegían se les llamaba Tributos, porque ellos tenían que asistir aunque no quisieran, esta cosecha era frente a todo el distrito frente al Palacio de Justicia además había muchas cámaras que capturaban el momento y después lo pasaban en la televisión para que todo Panem observara ese momento.- miro a mi pequeña que tiene ligeramente torcida su boquita.

-Las niñas me dijieron que tía Effie los había elegido ¿ella se los llevo sin que ustedes quisieran?

-Sí, pero eso no significa que sea mala, en ese entonces ella solo seguía ordenes de un presidente malo, su nombre era Snow.- el simple hecho de decir su nombre logra que una imagen de él surja en mi mente.

-Y ¿Cómo se juegaban esos juegos? – esto es lo que me costara explicar, así que le lanzo una mirada a mi esposo y él me sonríe.

-Bueno, después de que te elegían, te llevaban al Capitolio, el primer día una vez que estuviesen todos los chicos de los doce distritos, unos estilistas nos arreglaban, a tu mami y a mí nos arreglaron dos personas muy buenas, sus nombres eran Cinna y Portia, tus tíos Flavius, Venia y Octavia eran ayudantes de Cinna quien arreglaba a tu mami…- antes de que mi chico del pan le pudiera decir algo más Taylor lo interrumpió.

-¿Qué les paso a Cinna y a Portia?

-Ellos no pudieron seguir con nosotros, murieron intentando dejar un lugar mejor para todos…¿quieres saber que pasaba después de que te arreglaban?- ella asintió y Peeta continuo con su relato, el cual intentaba que fuera fácil de que lo entendiera le hablo desde los desfiles y la forma en que vestían a los tributos, le hablo de las entrevistas y del trabajo que ejercía Caesar de vez en vez yo le explicaba algunas cosas, ella escuchaba atenta y mordía sus labios, señal de que estaba analizando lo que le decíamos. En cuanto llego a la parte del baño de sangre en la Cornucopia nuestra pequeña se abrazo a mí y por momentos escondía su cara entre mi cuello y mi hombro.

-¿Tenían miedo? – nos pregunta y puedo notar como sus ojos están vidriosos

-Un poco, tu abuelito Haymitch nos había dicho que corriéramos hacia el lado contrario que no tomáramos las armas que había ahí…- le dije

-¿Y le hicieron caso?

-Yo sí, pero tu mamá no, corrió hacia la mochila más cercana a ella.

-Ya no quiero oír más papis, no por hoy, debió haber sido muy feo…bueno…quiero saber algo más…

-Y ¿Qué es? Dinos princesa.

-Ustedes… ustedes ¿mataron a alguien?- Peeta y yo nos miramos.

-Yo…tuvimos que hacerlo, nena, queríamos regresar a casa… pero nunca fue nuestra intención… debes comprender que no era la intención de ninguno de nosotros hacerlo.

-Cuando crezca quiero ser igual de valiente que ustedes…-dicho esto se puso de pie nos abrazo a cada uno y fue a jugar.

-Creo que por hoy fue prueba superada ¿no?- pregunto mi chico del pan con una gran sonrisa en su rostro, yo asentí y recosté mi cabeza en su hombro.

-Por hoy pero aun hay cosas que explicarle…- cosas que son aun más difíciles, si de por si esto fue difícil de explicar, tuvimos que ingeniárnosla para que lo pudiera comprender.

El resto de la tarde nos la pasamos en el jardín, inclusive comimos ahí y cuando Haymitch y Effie llegaron, nuestra pequeña los abrazo de manera efusiva, cuando le preguntaron el por qué ella solo sonrió y encogió sus hombros. Al caer la noche Grant ya estaba dormido, pero Taylor aun no, Peeta subió a acostar a nuestro hijo y yo le pedí a nuestra pequeña que bajara a alimentar a Buttercup quien normalmente dormía en el sótano junto al centro de lavado que siempre había tenido la casa. Peeta entro en la cocina y empezó a prepararle la leche a nuestra hija.

-¿Crees que pueda dormir?- aun estaba inquieta por lo sucedido esta mañana.

-Claro, jugó mucho y está cansada caerá rendida en cuanto acabe su leche- él me sonrió y yo le devoli la sonrisa.

-¡Mami, mami!...- mi pequeña había subido corriendo las escaleras del sótano y rodaban lagrimas por su rostro, Peeta se giro rápidamente en cuanto la escucho, ambos nos asustamos.

-¿Qué tienes linda porque lloras? –le pregunte angustiada, ella nos abrazo y nos dijo entre sollozos

-Crei que estaba domido, pero no…- lloraba con tal sentimiento que me preocupo aun más, pero antes de que le pudiésemos preguntar cualquier cosa, ella agrego- Buttecup mami, Buttecup esta morido…

En ese momento me sentí mal, ese gato había sobrevivido a todo y si soy sincera le había tomado cariño en los últimos años, era parte de un recuerdo, un lindo recuerdo relacionado con Prim.

-Ya nena, no llores, Buttercup ya estaba viejo, ahora ya está con tu tía Prim.

-Lo podemos enterrar con las primroses ¿si mami?

-Claro nena, ve por un suéter mientras yo bajo por Buttercup y tu papi por una pala.-ella con sus ojos aun llorosos salió de la cocina en dirección por su suéter, mientras Peeta y yo bajamos, él tomo la pala y yo cobije a Buttercup.

-¿Estás bien?- me pregunto, y coloco una mano sobre mi cintura.

-Pude haberlo odiado por momentos, pero en verdad me encariñe con este tonto animal…- unas cuantas lagrimas cayeron por mi rostro.

Salimos al patio y mi pequeña me pide que la cargue mientras Peeta cava un pequeño agujero cerca de las primroses, una vez que lo cava mete en el al gato, lo rellena y coloca una piedra en el lugar, después saca de su pantalón un plumón y escribe el nombre del gato.

-Quiero decir algo para el mami…- yo asiento y ella mira la piedra- Buttecup gracias por cuidarme aun cuando estaba en la pancita de mi mami, y pedon por jalarte la cola cuando era más chiquita espedo no te haya dolido mucho…te voy a extrañar…-y comienza a llorar de manera desconsolada.

-Yo… lamento haberte intentado ahogar cuando llegaste a la casa, gracias por hacerme compañía en los momentos difíciles y por cuidar a mis pequeños durante las noches…- intente reprimir las lágrimas pero me fue imposible.

-Buttercup, espero que en verdad tengas siete vidas y que mañana despiertes en algún lugar donde te den pan de pasas…gracias por estar aquí.- con estas palabras que Peeta dijo nos metimos a la casa y ambos nos estuvimos un buen rato en el cuarto de nuestra pequeña esperando a que dejara de llorar, hasta que no pudo más y el sueño la venció. Aquella noche yo también llore un rato, y Peeta estuvo todo el tiempo abrazándome hasta que me quede dormida, ese gato era el último recuerdo vivo que había hecho feliz a mi patito.


¿Qué les parecio? ¿Les gusto el capitulo? espero que si, mil gracias por sus reviews, lamento actualizar hasta hoy pero, debo decir que fue un capitulo muy dificil de escribir, senti la necesidad de que era el momento de que nuestro viejo gato muriera, pero quiza papá Peeta tenga una sorpresa en el siguiente capitulo. Espero lo hayan disfrutado, tambien en el proximo capi nuestra pequeña aventurera tendra una platica con su tia Annie.

Los quiero! ya saben, quejas,comentarios, sugerencias, criticas, felicitaciones etc... en reviews

¿Ya les dije que los quiero? no? Los quiero!

Resa xx