Encuentros, exámenes y alarmas
En el comedor todo los estudiantes al parecer se han enterado de lo ocurrido, muchos de ellos simplemente me observan, otros como mis amigos se han acercado a consultarme como anda todo, pero yo he preferido comer lo más tranquila y veloz que puedo, necesito terminar lo antes posible para ir a verlo.
-¿Ya esta bien?- cuestiona Albus desde su puesto.
- Si, ya despertó- le afirmo.
- ¿Cómo se fue a caer de su escoba?- pregunta Lily confundida.
Esa respuesta yo tampoco la tengo clara, es muy extraño todo, no tengo conocimiento de cómo ocurrió el accidente, nadie me lo dijo, aunque tampoco era el momento para comenzar a recrear la historia, ahora que ya todo esta bien deberé preguntarle a él o alguno de sus compañeros, ellos estaban presentes y debieron haber visto lo ocurrido. Pero eso es asunto del cual me preocupare después.
- No lo sé- respondo cabizbaja.
- ¿Te has sentido bien?- pregunta Hugo preocupándose por mí.
- Si, sólo fue el susto- le respondo agradeciéndole con una sonrisa su preocupación.
- Así que mi cuñado esta mejor, ¿podrá participar de la final?- continua preguntando.
Por culpa de su forma de expresarse hacia Scorpius, hace que me atore con la comida, este niño siempre diciendo cosas incoherentes, tratarlo de cuñado, es una palabra tan extraña y no me agrada, estamos juntos, pero no para que le de este tipo de calificativos, Hugo siempre sale con cosas raras. Además el hecho de que pregunte si volverá a jugar, hace que vuelva a rememorar las imágenes que idee del accidente y estas me colocan sumamente nerviosa.
- No le digas así, y la enfermera verá si puede jugar o no- le respondo una vez que logro respirar más tranquila.
Él simplemente se encoge de hombros y continúa comiendo como si nada. Mientras Violeta, Lily y Albus tratan de contener la risa que todo esto les ha causado, pero no se si se ríen de cómo lo llamo o de la expresión que debí poner al escucharlo. Ojala yo pudiera reír, pero no lo haré hasta que Scorpius salga de de esa cama de hospital y tenga la certeza al cien por ciento de que no hay ni habrá ningún daño.
Una vez terminada la cena comienzo a caminar de vuelta a la enfermería, nadie más tiene autorización para verlo por hoy, así que Steve, el compañero que me aviso de todo, se ha acercado a mi antes de que salga del gran salón para pedirme que le envíe saludos, yo feliz acepto, y aprovecho de agradecerle que haya tenido la amabilidad de haberme buscado y avisado, es una gran persona, por eso creo que Scorpius es tan amigo de él.
Ya en la entrada de la enfermería observo como sus padres siguen con él, pero están despidiéndose, su madre lo tiene abrazado y su padre le extiende la mano, en un gesto no se si de amistad o lejanía, con ellos no lo sé, sólo me daré cuenta de aquello cuando podamos hablar.
Comienzo a caminar lentamente hacia la cama de Scorpius y sus padres se detienen frente a mí, prefiero fijarme en su madre ella me da tranquilidad, y no hacerlo con él, aunque tampoco quiero mostrarme temerosa ante su presencia, no dejaré que me amedrente.
- Ya nos vamos- comienza a decir la mamá de Scorpius.
- Qué estén bien- respondo en un gesto de buena educación, al incluir a ambos en el comentario.
- Nos vemos, cuídate- dice la Sra. Malfoy de manera amable.
- Claro, no se preocupe, también cuidare de Scorpius- le respondo de la misma forma.
Ella simplemente asiente con una sonrisa y retoma su marcha seguida de su esposo que simplemente al pasar por mi lado mueve su cabeza hacía adelante, casi imperceptiblemente, pero no logro comprender que significado tiene, será una forma de despedirse, no lo creo, pero me alegra que no me haya dicho ni hecho algo que pudiera ser catalogado de insulto, simplemente se mantuvo distante, y para mí eso esta bien, es precisamente el tipo de relación que me interesa tener con él y creo también a determinado establecerlo conmigo.
Retomando mi camino, observo a poca distancia como Scorpius permanece recostado observándome caminar, no puedo evitar colocar una sonrisa, para demostrarle lo alegre que me ha hecho sentir la idea de que está bien.
Ya a una corta distancia, él comienza a mover su mano sobre la cama, mostrándome el lugar donde quiere que me siente, muy a su lado. En menos de un instante me apresuro y me ubico en ese lugar, aferrando entre mis manos la suya, para sentirla cerca de mí y calmar cualquier duda y miedo que aun podría rondar en mi cuerpo.
- Tuve tanto miedo- le susurro.
- Lamento haberte asustado- comienza a decir lentamente.
- No, no fue tu culpa, ¿Te sientes bien?- le pregunto para asegurarme.
- Un poco adolorido, pero ya se está pasando- contesta sonriendo.
- ¿Dónde te duele?- ahondo en el tema.
- La cabeza, el cuerpo y nada más- responde haciendo un gesto de sin importancia.
- Pobrecito- le dijo acariciándole su cabello- ¿qué puedo hacer para ayudarte?
- Déjame pensarlo- responde acomodándose en la cama, lo que le provoca colocar una mueca de dolor, que trata en vano de contener.
- ¿Estas bien?- le pregunto un tanto alarmada.
- Si, estoy bien, un poco de malestar, pero nada insufrible- responde altaneramente.
Ya extrañaba esta actitud de él, eso significa que ya se esta mejorando.
Ahora cómo me gustaría saber que ha pasado con su padre en el rato que no estuve presente, pero quizás no sea buena idea forzarlo a hablar, es mejor dejarlo descansar, ya tendremos tiempo para ver otros temas que no sean la salud inmediata.
Lo que necesito en estos momentos es abrazarlo, sentirlo y permanecer a su lado, no pido nada más por ahora, y al parecer él ha leído mis pensamientos o ha deseado lo mismo, porque comienza lentamente a moverse de su cama para dejarme un espacio para recostarme a su lado. Su sonrisa es su mejor invitación y sin más palabras coloco mi cabeza al lado de la suya acomodándome cerca de él e intentando no molestarlo ni lastimarlo, cosa complicada porque estas camas están diseñadas para una persona y no para las dos y media que hay ahora.
- No vuelvas a hacerme esto- le comienzo a susurrar.
- Tratare en lo posible- responde tratando de sonar serio.
- ¿Qué fue lo que sucedió?- le pregunto intentando saber como ocurrió todo.
- No lo sé, creo que mi escoba no está muy bien, traté de repararla y ya vez no funciono- relata sin mucha preocupación en su voz.
- Y lo dices así nada más- le cuestiono un tanto sorprendida.
- Por lo menos no fue en un partido o en la final, perder por esto sería lo peor- continua relatando.
- Te preocupa perder un partido antes que tu salud- le cuestiono aún sorprendida.
- No, pero no paso nada malo- responde tratando de abrazarme- mejor dejemos este tema- murmura en mi oído provocándome cosquillas, que en vano trato de ocultar.
- Si es mejor, y tienes razón, no te paso nada- afirmo cerrando mis ojos para poder escuchar mejor su corazón, sonido que necesitaba para reafirmar que esto no es un sueño y que la pesadilla ya termino.
Varios minutos pasamos así, recostados uno al lado del otro, descansando de todo lo ocurrido, nada irrumpe el silencio, aunque sé que en cualquier momento aparecerá la enfermera quien no dudará en sacarme rápidamente de este lugar y principalmente por estar perturbando el descanso de su paciente.
- Mi padre vino a verme- comienza a decir de manera casi imperceptible, volviendo a establecer el diálogo entre los dos.
- Lo sé- le respondo, tratando de no preguntarle nada, no quiero obligarlo a que me diga lo que paso, prefiero que él sea quién me comente lo sucedido.
- Fue muy extraño- comienza a decir, dejándome intrigada por saber a que se refiere con esto.
- ¿Por qué?- pregunto.
- Después de que tú y mamá salieron…- comienza a relatar de manera pausada.
Me quedo inmóvil en mi posición para escuchar lo que sea que tenga que decir.
- … Nos quedamos en silencio varios minutos, pero luego se acerco a mi lado…- su voz cada vez es más baja, haciendo que me comience a poner nerviosa.
- ¿Y?- intervengo para ayudarlo a continuar.
- Me dijo que se había preocupado por mí- contesta con voz apagada.
Emite un suspiro, como tomando aire para continuar hablando por este motivo me detengo antes de hacer cualquier pregunta.
- yo le dije que pensaba que ya no le importaba y ¿sabes lo que me respondió?- pregunta haciendo que mi corazón se descontrole ante esta incertidumbre.
- No- le respondo casi sin poder emitir los sonidos necesarios.
- Qué pasará lo que pasará seguiría siendo mi padre, ese fue un compromiso de por vida, y que él era un hombre de palabra- concluye diciendo con extrañeza en su voz.
No sé porque recuerdo haber dicho unas palabras similares hace unos días, creo que al final si ha tenido efectos mi hazaña, y de verdad no me importa nada más que este bien con Scorpius, conmigo da lo mismo, yo sólo necesito que mi papá me perdone y me vuelva a hablar como antes, ya el resto es de sobra, si viene bien y si no, esta bien también.
- Me alegro mucho por ti- le respondo realmente emocionada.
- Creo que realmente el tiempo sirve en estos casos, aunque aún quedan cosas por hablar, en realidad luego de eso no hablamos nada más- comenta.
- Claro que sí, a mi me pasa lo mismo, nada aún está solucionado, pero es un primer paso- ratifico esperanzada.
- Una vez que nos perdonen, quizás comiencen a aceptar al otro, es decir mi padre a ti y el tuyo a mí- indica más seguro.
- Eso esta un poco más complicado- le respondo más que por el mío por el suyo, aunque se que será lo mismo para los dos.
- Hay que ver como se dan las cosas- sentencia con voz agotada.
Creo que ya lo he agotado demasiado, es mejor dejarlo descansar antes de que le pueda hacer mal, y yo también debo dormir, me sigue doliendo la espalda, y mis pies comienzan a hincharse por lo que creo que es mejor ir a mi cama.
- Scorp, creo que es mejor que descanses- comienzo a decir mientras trato de levantarme.
- No si no te lo permito- indica mientras me detiene con un abrazo.
- Jóvenes, qué sucede- resuena la voz de la enfermera que se encuentra mirándonos a los pies de la cama, ni siquiera la oí venir.
- Nada, ya me iba- respondo velozmente mientras me levanto de la cama.
- Ambos deberían estar descansado- afirma enojada.
- Sí, eso mismo pienso yo- respondo mientras me acerco y le doy un beso en la mejilla a Scorpius.
- Buenas noches- le susurro luego de esto.
- Buenas noches- responde mirando seriamente a la enfermera.
- Nos vemos mañana temprano- índico antes de salir del lugar.
Al día siguiente luego de despertar de un reponedor sueño, lo primero que he hecho es buscar algo que he querido mostrarle a Scorpius y no había tenido tiempo de buscarlo o cada vez que lo recordaba me encontraba en otro lugar lejos de mi dormitorio. Antes de desayunar lo voy a ir a ver para saludarlo, y estar un rato a su lado antes de las clases.
- ¿Cómo amaneciste?- es lo primero que le pregunto cuando lo veo recostado, pero despierto en su cama.
- Mejor, aunque esta señora no quiere que aún me levante- responde fastidiado.
- Debes hacerle caso, es mejor que te cuides- le respondo arrastrando una silla para quedar lo más cerca que pueda de él.
- y tú ¿Cómo estas?- pregunta observándome.
- Bien, ya sabes sintiendo lo mismo de siempre- le respondo con su mismo tono ya que me ha contagiado.
- Por lo menos lo mío va a durar con suerte un par de días más, a ti te quedan semanas- responde, haciendo que con este comentario me sienta agobiada.
- Gracias por levantarme el ánimo- le respondo de manera sarcástica.
- No te enojes, sólo constataba los hechos- responde tomando mi mano.
- Pero no me sirve que me recalquen el tiempo que me queda, y lo peor es que no quiero ni que avance ni que se detenga- respondo resignada.
- Eso es muy extraño- completa riéndose un poco.
- Sí lo sé, pero no pensemos en nada de eso ¿si?- le pido colocando cara de pena.
- A tus órdenes- afirma juguetón
- Te traje algo para que veas, es de hace mucho tiempo, pero es lo único que tengo- comienzo a decirle mientras busco en mi túnica.
Al percibir el papel que andaba buscando lo retiro de mi ropa y comienzo a observarlo, en realidad no lo veía desde el día que me la pasaron y eso fue hace meses, apenas tenía dos meses y medio de embarazo, pero es la primera y única imagen que tengo del bebé, por eso se la quiero mostrar, él jamás la ha visto y creo que debe hacerlo. Ahora que la he vuelto a ver, la emoción, la ansiedad y un poco de miedo se hacen presentes ante esta imagen llena de líneas y puntos oscuros.
- Toma- le susurro dejando de ver la fotografía para pasársela en sus manos.
Él comienza a mirarla con cara de confundido y extrañado, trata de acercarla y alejarla y luego intenta voltearla, veo que aún no comprende lo que es.
- Es una imagen del bebé- susurro, haciendo que él abra sus ojos de manera desorbitarte y comience a mirarla más intensamente.
- ¿De verdad?- logra balbucear.
- Sí, pero es de hace mucho, ahí se ve su cabecita- le indico mostrándole la parte en donde se ve claramente.
- Wuau, tienes razón- responde sorprendido.
- Su primera foto, no se ve mucho en realidad, a mi también me costo entenderla - acoto mientras observo como mira entre maravillado y asustado el papel que tiene en sus manos.
- ¿Cómo?... ¿Dónde?- comienza a tratar de preguntar.
- Con un aparato Muggle, mamá me llevo al médico cuando le dije todo en Navidad- respondo comprendiendo aquellas preguntas inconclusas que ha intentado pronunciar.
- Increíble- murmura aun anonadado.
Ya falta tan poco, bueno un poco más de un mes, pero todo ha pasado tan lento y tan rápido a la vez, tengo ganas de dejar de tener esta barriga que me molesta hasta para respirar, pero me da pánico que ya este fuera de mí y tener que cuidarlo y hacer todas esas cosas que se suponen que hay que hacer, no tengo idea que se hace para cuidar un bebé. Sin embargo a pesar de todo no dejo de preguntarme como va a ser, a quien se va a parecer, aunque no me gusta responder las incesantes preguntas del resto, yo también me las hago, pero sólo en mi mente, ¿tendrá algo de mí?, me veré yo en pequeña, o será más parecido a él, o a ninguno, esas dudas de vez en cuando me llenan, especialmente en la noche antes de dormir, cuando trato de imaginarme su rostro y no puedo.
Pero ahora ya no puedo seguir pensando en eso, debo apresurarme para ir a desayunar para llegar a tiempo a clases, por Scorpius ya no me preocupo, lo tendré en este mismo lugar hasta el sábado, está tan enojado y triste porque ese día se juega la final de la copa de quidditch y él no podrá participar por obvias razones, su frustración es extrema, pero yo he tratado de hacer que olvide esas cosas, hablándole cualquier tema que no nos afecte a ninguno de los dos, ni bebés, ni exámenes ni partidos.
El sábado la enfermera ni siquiera quiso darlo de alta antes del partido, creo que tenía dudas de que no le hiciera caso e intentará participar, por eso lo acompañe y tuvimos que escucharlo desde la enfermería, cada uno sufrió cuando el relator anunciaba una anotación del equipo contrario a nuestras casas, cuando uno celebraba el otro maldecía por lo bajo. Y como no, me toco el lado dulce de todo el partido, si debía ser así, porque somos los mejores, aunque Scorpius no quiera reconocerlo. Ni siquiera lo pensé, simplemente comencé a gritar la victoria cuando escuchamos que mi fantástico primo James Potter había atrapado la Snitch. Esto hizo que me ganara un reto de la enfermera, pero no me importo debía disfrutar aunque sea a la distancia el triunfo de los leones.
- Ganamos- le digo a Scorpius olvidando que para él significa su derrota.
- Ya me di cuenta- responde enojado.
- Lo siento- respondo tratando de bajar las revoluciones.
- No te preocupes uno de los dos terminaría así, y tuvieron suerte sino me hubiera accidentado las cosas serían distintas- indica seguro de sus palabras.
Pero prefiero no rebatirle nada, aunque no estoy tan segura de eso, sé que es mejor dejar las cosas de esa forma, él creyendo que sólo perdieron por su ausencia y yo convencida interiormente de que ganamos porque somos mejores. Para que pelear por cosas como estás, yo estoy tan contenta que no me dieron ganas de decirle nada, cada uno con su orgullo.
Mi sala se convirtió en un caos, estuve sola en la celebración porque Scorpius debía descansar en su sala común, y tampoco es muy saludable que venga a los festejos de mi casa, lo he pasado bien, extrañándolo, pero de todas formas no evitó que disfrutara, una alegría después de todo lo vivido en la semana no es despreciada, al contrario era muy necesaria.
Ya el domingo en la tarde he decidido o mejor dicho Scorpius me ha obligado a terminar los estudios por lo menos el de encantamientos que es el examen que tenemos mañana, primero el teórico a las nueve y media y el práctico en la tarde. Y tiene razón no saco nada estresándome a última hora si ya no aprenderé nada más en estos instantes.
Y así van pasando los días, martes Transformaciones, miércoles Herbología, jueves Defensa contra las artes oscuras, en donde tuve que soportar el rostro de desprecio del indeseado profesor Bonnet, que ya a expresado el malestar que tiene por tener que soportarme embarazada en su clase.
El viernes a sido Runas antiguas, y estoy completamente agotada aún faltan algunos los días y de verdad creo que voy a colapsar, el examen de runas fue extremadamente complicado y al principio estuve en blanco la mitad del tiempo, y por más que una vez que reaccione trate de apresurarme para terminarlo, lo que no me dio tiempo de corregirlo y eso me tiene nerviosa.
- ¿Cómo estas para lo que falta?- comienza a decir Scorpius alcanzándome de camino al comedor.
- No lo sé- le respondo agotada.
- ¿Qué pasa?- pregunta preocupado.
- Todo pasa, los idiotas de los examinadores mirándome todo el tiempo, como creyendo que no soy capaz por esto- le digo apuntándome el vientre- además siento que me ha ido pésimo en los exámenes, estoy cansada, me duele la espalda, apenas puedo encontrar una forma de dormir que me sea cómoda, eso pasa- respondo entre enojada y un tanto angustiada.
- No sé que decirte- comienza a susurrar.
- Nada, no digas nada, si las palabras no cambian nada- respondo enfadada, pero no con él sino que con la situación.
Él permanece en silencio, viendo como me detengo para apoyarme en la pared, necesito descansar y respirar, mi estómago comienza a pesarme y se está colocándose duro, lo que empieza a molestarme.
- Me gustaría ser de más ayuda- empieza a decir, sin embargo ya casi ni lo tomo en cuenta, por la incomodidad que estoy sintiendo.
De pronto este malestar comienza a hacerse más latente, el dolor comienza a hacerse más fuerte, trato de sujetarme el estomago para ver si así se detiene, y comienzo a acelerar mi respiración, es tan intenso que no puedo evitar encogerme en mi puesto. Mi interior comienza a recogerse, ahora no tengo dudas, es una contracción, pero no puede ser apenas voy a cumplir los ocho meses.
- ¿Qué pasa?- vuelve a preguntar Scorpius alarmado por mi actitud.
- Me duele- logro responder entre el dolor, que comienza a ser más intenso.
- Pero dónde…- comienza a balbucear tratando de afirmarme.
- Es una contracción- le indico una vez que el dolor comienza a ceder.
- ¿Una qué?- pregunta alarmado.
- Una contracción- logro repetirle entre dientes, porque tengo toda mi cara apretada por el dolor.
- No puede ser- afirma asustado.
- Ya lo sé, llévame a la enfermería, otra vez esta viniendo- le indico entrecortadamente.
Con mucha dificultad logro caminar, ya que cada vez que viene es demasiado doloroso para dar unos pasos. Además estoy temblando de miedo, porque no puede ser la hora, aun me falta, estoy en medio de los exámenes, no estoy lista, no quiero que pase nada. Vuelvo nuevamente a llorar de dolor y miedo.
Los bebés no pueden llegar y salir cuando ellos quieran, no en este periodo, estoy en medio de la semana de exámenes, debe ser una broma, un juego, yo no quiero que salga, no lo voy a permitir, no aún, debe faltar, no debe estar listo, eso no nos hará bien. Cómo es posible que tenga estos síntomas, necesito ver a mi mamá, ni siquiera la compañía de Scorpius logra calmarme como otras veces.
Continuamos caminando lentamente, y el dolor comienza a desaparecer, mi respiración se tranquiliza y yo comienzo a caminar más erguida, pero temerosa de que sólo sea un instante de alivio. Cada minuto que pasa continúa calmándose mi cuerpo. Ya no han vuelto a venir esos dolores horribles que han interrumpido mi viaje al gran salón, sin embargo creo que debo ir a la enfermería, sigo llorando una vez que ingresamos al lugar, no sé que significa esto y estoy complemente asustada. Scorpius llama a la enfermera con un grito, no me había fijado en él y al parecer también esta desesperado.
- ¿Qué sucede?- comienza a cuestionar saliendo de su oficina- ¿qué ha pasado?- vuelve a preguntar al vernos a los dos parados en medio del pasillo.
- Ha tenido dolor- responde atropelladamente Scorpius.
- ¿Contracciones?- interroga mirándome.
- Sí, tres recién, pero ya no han vuelto- le respondo secándome las lágrimas.
La enfermera se acerca y me recuesta en una de las camas, comienza a revisarme con su varita recitando sus hechizos irrepetibles, Scorpius en ningún momento me ha soltado la mano que aún no me deja de temblar. Con esto me queda claro que no voy a soportarlo, es demasiado para mí, y justo ahora, porque todo me pasa a mí en los momentos menos indicados, voy a llorar otra vez, tengo mucho miedo, pero no quiero llorar ni que cambie todo en este instante.
- Y ¿qué pasa?- cuestiona Scorpius al ver que la enfermera se ha detenido.
- No es nada importante, es normal que ocurran estos eventos de preparación, pero aun no es tiempo de que venga el bebé- indica relajada.
- Que bueno- respondemos al unísono los dos, mientras percibo como la tensión se libera de mi cuerpo y rostro.
- ¿Es normal que me den estos dolores?- pregunto aún asustada, al rememorar todo lo ocurrido.
- Sí, a muchas les sucede, la suerte para ti es que sólo fueron durante un momento y muy leves.
- ¿Leves?- asevero realmente confundida, como se nota que ella no los sintió.
- Si, así son estas contracciones, más bien son una advertencia- comienza a responder.
- ¿Una advertencia?- vuelvo a interrogar aún shockeada por todo.
- Estas bajo mucha presión y no te está haciendo bien muchacha, ahora aunque no quieras no debes preocuparte principalmente de los estudios- menciona de manera fría.
Cómo puede decirme eso, estoy a la mitad de todo esto, de uno de los momentos más importantes de mí vida, lo que definirá mi futuro académico, no tengo otra oportunidad, es ahora o nunca y no pienso ceder en eso, si debo estar más tranquila, está bien lo acepto y tratare en lo posible, pero no renunciare a mis estudios, ni dejaré de rendir lo más que puedo.
- Estaré bien, usted acaba de decir que es normal lo que me paso- respondo rebatiéndole su argumento.
- Rose…- comienza a decir Scorpius.
- No, voy a estar bien, me cuidare, estaré más tranquila, pero los estudios es lo más importante en estos momentos- le indico lo más firme que puedo.
- Si te vuelves a sentir mal o con dolor, no dudes ni un segundo en volver- indica la enfermera al ver que no voy a ceder.
- No se preocupe lo haré, ¿me puedo ir?- respondo
- Claro, vayan con cuidado- responde, pero está vez lo hace mirando a Scorpius.
- ¿Todo marcha bien verdad?- vuelvo a interrogar, para asegúrame que todo esta correcto.
- Sí, pero recuerda nada de excesos- ratifica, ayudando a que me levante de la cama.
Una vez que salimos, comenzamos a respirar más tranquilos, en un principio pensé que todo estaba llegando a su fin y el pánico que inundo. Pero ya todo ha vuelto a su normalidad y eso lo adoro, nada de convertirme en nada todavía.
- Falsa alarma- murmura Scorpius, y al verlo me doy cuenta de que recién comienza a recuperar el escaso color de su rostro, al parecer también se asusto en demasía por esto.
- Sí, menos mal, no estoy lista aun- respondo aliviada.
- Ni yo- complementa- pero debes cuidarte Rose, no lo hagas más difícil.
- No lo hago difícil, no hecho nada más que estudiar, no me pueden prohibir eso- asevero preocupada.
- Claro que no, sólo que a veces eres un poco intensa en ese aspecto- afirma despreocupadamente.
- ¿Intensa?- le recalco para que me explique a que se refiere.
- Ya sabes un poco obsesiva en ese tema, pero eres la mejor, no tienes que preocuparte, ya sabes todo- comienza a halagarme.
-No es así, pero de todas les haré caso, no pienso pasar por este momento otra vez, o por lo menos quiero alejarlo lo más posible- le respondo antes de que lleguemos al gran salón.
Después de este evento improvisado, he debido obligarme a pensar en otras cosas, mis primas se han ofrecido a hacerme masajes, sesiones de belleza y relajación para mantenerme centrada y tranquila, y han servido de mucho porque no he vuelto a sentirme mal, y ni siquiera he vuelto a tomar un libro de estudio, los exámenes de esta semana los haré sabiendo lo que aprendí hasta la anterior, y si me va mal ya sabré a quien culpar, a la desagradable enfermera, a Scorpius, a mi familia presente en la escuela, a mis amigas y principalmente a mí.
De vuelta al lunes se retoma la sesión de exámenes teóricos y prácticos en el lugar más que más detesto de todo el castillo, las mazmorras en donde se dicta Pociones, para luego pasar al miércoles con Aritmancia, y Astronomía, un día complicado por tener dos materias, pero lo mantuve controlado y por fin el último día de todos, el anhelado jueves con Historia de la Magia que indica el final de todo.
Ocho exámenes, y no tengo idea que tal me fue, sólo recuerdo como odie la expresión con que los examinadores ministeriales, encargados de tomar los Timos, me miraban al verme entrar con casi ocho meses de embarazo, pero ni crean que con eso me amedrentaron o afectaron mi ejecución práctica, al contrario me dieron más ganas de hacer todo bien para demostrarle que yo si puedo, aunque no sé si fue tan efectivo, en lo único que tengo certeza es que reprobé astronomía, de seguro obtendré un desastroso o algo peor, y realmente no me importa mucho, no sé para que tome ese curso, sólo por querer demostrar que puedo más que el resto, pero con ese curso no pude, simplemente me gano.
Por fin ahora estoy sentada en mi sala común escuchando como todo de nuevo vuelve a la vida, por fin las caras de concentración, preocupación o dolor comienzan a desaparecer y el ruido y las charlas a viva voz empiezan a resonar por todos lados. Mi estómago esta a punto de explotar y no de comida, no puedo creer que falte tan poco, ni siquiera quiero pensarlo mucho, me es imposible. El problema es que estoy tan grande, que apenas si puedo acostarme a dormir cómodamente, ningún lado es bueno, y el bebé tampoco es muy agradable porque cuando encuentro una posición que me agrade parece que a él o ella no, porque me da una patada que si antes eran fuertes ahora son peores. Tiene más fuerza y eso se nota y hace notar su malestar, aunque creo que sabe cuando le hablo, porque cuando le pido que se calme, comienza a dejar de moverse de manera tan abrupta.
En poco más de una semana deberé dejar este lugar para volver a casa y tengo miedo de que pase este tiempo, no quiero salir de aquí a enfrentarme a lo que viene, me siento igual de poco preparada que al principio, quizás en algún momento pensé que se podría, pero ahora que todo esta ahí cada vez más próximo, no logro pensar en cómo lo voy a hacer. Por más que trate de decirme que todo va a salir bien no puedo, tengo demasiado miedo, y como siempre este me paraliza y no me deja pensar claramente.
Lo peor que es ahora tengo una reunión con McGonagall, me ha pedido que vaya a verla y no sé realmente que querrá hablar conmigo, estoy aún más nerviosa por esto, no puede ser algo bueno, a lo mejor se entero lo que paso hace más de dos semanas, cuando me metí a escondidas en su despacho. Espero que no sea eso, sino no sé que voy a hacer o decir. O quizás ya tienen mis resultados de los exámenes, y me va a decir que he sido un desastre en todos, pero no, no puede ser, los resultados están en julio. Que mes más indeseado, tengo fecha para el parto y para recibir la carta con los resultados.
Otra vez la paranoia esta apareciendo en mí, debo borrarla de mi mente y creer que todo no es más que una simple conversación, espero.
***
(Hola espero que estén bien… cada día falta menos, avanza y avanza el tiempo…. que les parece comenten plis????—quiero review, para saber que piensan.. .comentarios, dudas… sugerencias… lo que sean sus ganas de escribir…
Tengo una duda ¿niño o niña?
