Hola, lamento la demora pero las fiestas, los excesos, los regalos, las visitas, las reuniones familiares... etc... XD
En un principio me pregunte a mi misma ¿No me estaré pasando un poco? Pero después me autorespondí: es fanfiction claro que se puede, así que si quiero poner máquinas potentes lo haré.
Así que lo hice.
La ADVERTENCIA de esta vez es que esta algo llena de flashbacks...
En fin, disfruten la conti... XD (-muajajajajaja-) ejem, adelante...
La gente no dejaba de gritar exclamando su nombre, vociferando sin control su victoria. Pero ya no podía seguir sonriendo...
El año anterior había sido campeón con el mal sabor de boca de que su titulo era solamente por que Sasuke se retiró en el último momento, y eso había sido por que no quiso meterse en complicaciones, siendo muy razonable si el no era la clase de persona que gustara de estar entre la multitud si ya de por si era alabado por la gente.
Ahora nuevamente no podía probar enteramente las mieles del triunfo si era coronado ganador a costa del otro participante otra vez.
Pero eso era lo de menos, no importaba otra cosa más que Hinata en ese momento. Así que se quito la máscara de felicidad para encarar frente a frente a lo que sería su próximo reto.
-Naruto- lo llamó su amigo azabache con una expresión fría producto del mensaje que Naruto ya sabía que le iba a decir. Aún estaba despidiendo a la multitud.
-Ya es hora...-
-No es solo eso Naruto, Hinata...- expulsó el aire de sus pulmones serio y seco. Acababa de ser contactado por el rival y enemigo del rubio para informarle que ya tenía a su novia en su posesión...
-¿Hinata?- reaccionó al escuchar el nombre de su novia salir de los labios del pelinegro con un tono que no podía indicar nada bueno -¿Qué pasa con Hinata? ¿Ocurrió algo?- comenzó a sobresaltarse por la cara del Uchiha y lo difícil que le estaba resultando hablarle. Atrás, la gente seguía tratando de pasar las vallas para acercarse a el al tratarse del campeón del Tokio Skateboarding Fest.. –¡Sasuke, dime!-
El pelinegro bajo la cabeza sabiendo que no iba a ser fácil para su amigo lo que le iba a decir.
-Naruto,...- lo miro a los ojos con frialdad así como temor por la joven –Tarou tiene a Hinata...-
En ese momento su corazón se paró por un segundo siendo atravesado por un gélido rayo de furia e impotencia...
Konoha Gakuen:
Los caminos de la vida en Naruto
Cobraron el premio y guardó todo en una mochila escolar común y corriente de color negro, parecida a la de un escolar de primaria con afición al deporte. Sasuke llegó con su apreciado Ferrari F430 a la entrada del estacionamiento donde antes había salido otro auto llevando como prisionera la Hyuuga. Naruto era custodiado por sus amigos, muchos admiradores de el sin mencionar a un montón de chicas, buscaban estar con el ahora que había vuelto a ganar. Para el público ser ganador estaba dividido en dos secciones, los que admiraban su victoria y los que estaban inconformes con el resultado, pero aún así el no dejaba de ser popular, por eso mismo había utilizado el apellido de su padre para participar, pues no quería ser reconocido en la calle o en la escuela por su logro o ser objeto de burla, y esa delicadeza la copio de Shikamaru, quien ni siquiera se dignaba a participar por bueno que fuere en la rampa.
Capítulo veintinueve: En medio del agujero
-Dobe- le lanzó las llaves del auto cerca del sitio en donde iban a correr. El otro las cachó con la mano sin dudar ni un segundo en atraparlas en el aire, sus ojos de océano solo vislumbraban preocupación por una única persona en ese momento –Mi tío no sabe que el auto esta modificado. Mas te vale tener cuidado si usas el turbo ¿entiendes?- lo miro despectivamente mientras el rubio solo admiraba el cielo con un pronunciado temor. Estaba ennegrecido por nubes cargadas de agua aparte de la propia oscuridad nocturna, y en ese mismo segundo, un rayo cruzo el cielo iluminando la tormenta pronta a caer...
No dudaba de sus capacidades, pero sí de la palabra de Tarou. Normalmente cuando tenía enfrentamientos con el conocía sus nefastas ganas de ganar a cualquier costa, aún si para eso ameritaba tener que hacer trampa.
El orgullo estaba muy arraigado en esa testaruda cabeza hueca suya, pero con lo que se refería al honor ante su tío tenía que dar todo de si.
-¿Naruto?- se percató de su ensimismamiento el azabache de ojos ónix...
-¡¡Naruto!!- gritó un pelirrojo acercándose al rubio cuando salió de uno de tantos baños después de cambiarse de ropa. Se veía muy enojado.
-¿Qué estas haciendo aquí?- preguntó extrañado de verlo ahí el ojiazul, tal vez odiaba el hecho de que fuere el exnovio de Hinata pero ante todo seguía siendo su amigo.
-¿Qué rayos esta pasando? ¿Por qué no llamaron a la policía?- comenzó a cuestionarle con enfado y un marcado nudo en la garganta y en la boca del estómago por la angustia de lo que pasaba con la chica que amaba -¡Hinata fue secuestrada! ¿Qué acaso no te das cuenta de la gravedad de las cosas?-
El rubio lo miro poniendo especial atención en la tremenda necesidad que tenía por saber que ocurría y por que habían puesto en tal riesgo a la ojiblanca.
En el caso de Gaara su propia hermana le arrancó el celular de las manos cuando trató de llamar a la policía así como lo obligó a bajarse de su motocicleta cuando quiso seguir al auto de los sujetos que la habían tomado presa. No entendía nada. Necesitaba saber que pasaba, pero Naruto tampoco sabía como decirle que era por su culpa que ella se encontraba en las garras de la mafia.
No tenía cara que mostrarle, ya que lo usaría en su contra para insistir que la estaba poniendo en demasiado peligro estando con el, y aún si su voz hablaba solo como amigo, al querer separarla de el tenía toda la boca llena de la maldita verdad.
Como respuesta solo bajo la miraba así como la cara dirigiendo su vista hacia otro lado, cualquier lugar menos los ojos aguamarina de Gaara. No podía encararlo...
-¿Pero que te esta pasando, eh?- comenzó a reclamarle con un tono duro y acusador –Primero le ocultas donde estas y que estas haciendo a Hinata, y ahora la secuestran y no haces nada. Si no fue por que yo le dije que estabas aquí y quiso venir a verte no se hubiera enterado de otra forma de tu victoria- siguió incriminándole al momento en que este abría los ojos a más no poder captando lo último que le había dicho.
-¿Tu... ¿Tu trajiste a Hinata al campeonato?- se alarmó estando apunto de irse hacia atrás -¡¡¿Fuiste tu?!!- lo tomó del cuello de la camisa bruscamente cambiando su gesto a uno lleno de furia.
-Ella me pidió que la trajera- trató de zafarse de sus manos alzando la voz, nunca le había gustado estar sometido ante alguien más, y Naruto no era la excepción.
-¡Idiota! ¡¡¿Cómo se te pudo ocurrir traerla?!!- lo agito sin piedad mientras el otro no acaba de entender que era lo que había hecho mal.
-¿De que estas hablando?- se liberó de el al tiempo que el rubio apretaba los puños al ser conciente de que todo aquello se pudo haber evitado -¿En que rayos estas metido Naruto? ¿Por qué no quieres llamar a la policía?- el rubio solo lo miro con un penetrante odio hacia lo que había hecho. Temari unicamente le dijo a su hermano que Hinata estaba en peligro pero no le explico que clase de peligro ni en que estaba mezclada ella en todo aquello.
No sabia nada de nada, y eso lo enfurecía.
-Al traerla a este lugar la condenaste Gaara...- dio media vuelta dándole la espalda para dirigirse a donde Sasuke ya lo debía estar esperando para irse.
El pelirrojo se quedo estupefacto por sus palabras... ¿para evitar que la tomaran de rehén fue que no le había dicho que fuera?
-¿Qué?-
Cuando Naruto calló para no preocupar a Hinata lo hizo también por otra razón. Ella era una chica de una prominente familia cuya fortuna la hacía ser blanco perfecto de peligrosos criminales que quisieran sacar provecho de su posición económica y social. Hiashi Hyuuga no se negaría a pagar una engorrosa y grande suma como rescate por su hija, su primogénita. Toda su vida se había preocupado por proteger a su familia así fuere con su propia vida, y eso lo hubiere llevado a la crueldad contra su sangre siendo apenas una niña al manipularla tanto; aún así había acertado al recurrir a la mafia si quería proteger sus vidas y la de el ante las amenazas y atentados que habían habido contra su familia, y el costo que fue perder a su hermano cuado inició todo aquello...
-Teme- regreso los pies a la tierra sin admitir por completo haber estado ausente por unos segundos.
-Sasuke...- trató de no mostrar decaimiento en su porte. El ojinegro movió la cabeza afirmando que lo escuchaba, era demasiado delicado lo que iba a decirle pero tenia que hablar, había algo en el aire que lo hacía saber que las cosas no saldrían bien, y no sabía por que... –Si no gano,... asegúrate de que no le pase nada a ella-
A penas hubo acabado de decir esto último los ojos de Sasuke se desorbitaron inmensamente al saber el significado de esas palabras. Quería a Hinata, pero no de esa forma.
-No digas tonterías, vas a ganar- procuró no preocuparlo aproximándose a donde estaba la otra puerta abriéndola para ir en el asiento del copiloto.
-Sasuke-
-¡Ni siquiera lo pienses!- trató de ignorarlo. No podía creer que fuera pesimista a tan pocos minutos de la carrera.
-Sasuke...-
-¡¡¿Cómo puedes rendirte antes de pelear?!!- le hecho en cara el que estaba peleando por Hinata, eso no lo podía dejar a atrás –No seas ridículo-
-El auto de Tarou estará alterado también, lo he vencido en todos los enfrentamientos que hemos tenido, pero hoy...- sintió como el aire helado de la noche lo calaba hasta los huesos –Hoy tiene que ganar a como de lugar para recuperar su honor ante su tío, aún si para eso tiene que recurrir a cualquier medio...- le explicó al ojinegro. Este solo bajó del auto mirándolo indiferente ante su preocupación desmedida.
-Estamos concientes de eso- señaló como detrás de ellos, saliendo de la ciudad y llegando a aquella carretera, Shikamaru y Shino venían manejando cada uno un auto con los demás dentro siguiendo su camino muy de cerca.
-Ah...- se les quedo viendo a sus amigos, les había dicho que iría el solo y no lo habían escuchado en lo más mínimo -¿Desde hace cuanto...?-
-No importa.- abrió de nuevo la puerta –Llegarás tarde si sigues haciendo preguntas idiota- se subió obligando con la vista al rubio a seguir y dejar su recelo a un lado. Por su parte el pudo comprender.
Cuando llegaron al sitio indicado había más gente de la que estaban esperando, al parecer el bajo mundo se había enterado de esa carrera y había personas de todos lados, y de todos tipos, desde chicos normales hasta de Akatsuki, y eso apenas si lo pudo reconocer al ver las nubes rojas en sus motocicletas y en alguna prenda que llevaban.
Aquello se había vuelto un espectáculo para la cuidad en la noche si el ahijado de un yakuza iba a correr.
-Hay más público del que esperábamos...- dejo escapar Kiba al ver a la gente ahí. Shino se había encargado de dejarle el camino libre a Naruto en la competencia de skate hacía unas horas.
Como siempre, Shino guardó silencio observando cuidadosa y detalladamente el lugar.
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Cuando Naruto estacionó el auto del Uchiha pudo ver a Tarou fumando tranquilamente mientras lo esperaba recargado en el cofre del carro con el que correría, un Audi R8 con llamas pintadas a los lados y el motor claramente alterado. El brillo de aquel vehículo contra el rojo encendido de Sasuke hacía que el aire llegara a temperaturas idénticas a las del infierno por el odio con el que los competidores se dirigían mutuamente a los ojos. Lo que era Japón y las carreras clandestinas no era cosa de juego, el precio era lo de menos, con máquinas tan potentes lo único que podía asegurar y separar la victoria de una muerte segura si no se controlaba la velocidad, era el conductor...
-Llegas tarde- le hizo saber careándose mutuamente al grado de sacar chispas cual herrero haciendo una poderosa espada de entre su corta cercanía. Ambos estaban frente al otro sabiendo los intereses por los cuales estaban ahí para correr. Esa era su única meta, eso y dejar en ridículo al otro.
-¿Faltando dos minutos? No lo creo- ladeo la cabeza serio y prepotente. Miro hacia los lados buscando con la vista a su novia, esa era la única razón por la cual él estaba ahí. -¿Dónde esta?- regresó a verlo a los ojos ocre que tenía Tarou muy distintos a los suyos color cielo.
-Ella esta bien, tu solo preocúpate por correr- trató de darse la vuelta para dirigirse a su auto, pero el brazo del rubio lo detuvo antes de dar un paso más.
-¿En donde, está?- preguntó de nuevo retadoramente. Al yakuza no le gustaba recibir ordenes, el las daba, más no las acataba. Pero al ver que no correría hasta ver a su novia sana y salva tuvo que voltear a ver a su gente y asentir con la cabeza el que le permitieran verla.
Al instante dos tipos fornidos mala cara abrieron las puertas de un Tsuru negro con líneas blancas y vidrios polarizados obligando de mala manera a bajar del auto a Hinata.
Ella no quitaba el gesto de incertidumbre y temor de su semblante, pero sobre todo de inquietud al ver que se encontraba en un lugar lleno de gente y todos la estaban observando. Cuando por fin pudo ver un rostro conocido se sorprendió mucho al grado de quedar boquiabierta al ver que se trataba de Naruto platicando junto al hombre con el que había estado hasta hacía unos momentos y se había negado a responderle cuando tuvo que mencionar cual era su nombre y no quiso decir su apellido. Ni loca lo haría a menos de estar en una situación desesperada en donde su vida dependiera del renombre que era ser una Hyuuga, y aún así algo de orgullo le impedirían hacerlo.
-Naruto...- lo miró sumamente preocupado con solo verlo fijamente. También llego a alterarse por el bastante.
-Muy bien, ya la viste- ordenó que la volvieran a subir al auto, ella se negó en un principio, pero tras ver el como su propio novio le pidió que lo obedeciera con un gesto no tuvo otra cosa que hacer más que regresar al interior del auto, eso sí, sin permitir que alguno de aquellos hombres la volviera a tocar o mangonear como lo habían estado haciendo.
Si Naruto ya estaba ahí las cosas debían solucionarse. Tenía una confianza ciega en el.
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Pero estaba hablando demasiado temprano aún...
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*8*8*8*
-¿Por qué estas manejando tan lento Sasori?- desacelero Deidara para platicar con su amigo aunque el aire golpeara su cara y les impidiera hablar un poco, pero lo que eran las limitaciones físicas para los otros en el caso del pelirrojo no lo afectaban en su porte estilo dios.
-Vamos a llegar, de eso no te preocupes-
-No si de llegar no me preocupo, me preocupo por ti- respondió viéndolo mejor y descuidando un poco el camino, el siempre era así, impulsivo y aventado, pero en si era parte de su personalidad y nadie podía imaginar a Deidara siendo de otra manera, aunque tal vez, algo más propio, le daría un poco de tacto a su ya buena apariencia. -¿Por qué tan lejos de este mundo eh?-
-No estoy lejos, tan solo pienso libremente...- contestó acelerando un poco.
-¿Y en que piensas?... oh, no me digas, ¿Es en la chica, no?-confirmó sus sospechas cuando el otro no respondió -Vaya, te trae algo distraído sabes...- opinó molesto.
-Es más de lo que te puedes imaginar...- ante esa respuesta el rubio no pudo evitar sentirse incomodo ¿Qué acaso se había enamorado o que le pasaba?
-¿Ahora tu que te traes?- trató de indagar convencido en que lo que había pensado solo había sido una tontería, pero no estaba tan lejos a lo que su cerebro estimulaba en el pelirrojo.
-Esa chica es...-
-¿Ardiente?- trató de imaginársela, pero no podía dar su perspectiva hasta haberla visto.
-Una Hyuuga...-
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Cuando llegaron al lugar había cierto asentamiento de gente y decidieron parar dejándose alabar y seducir por algunas chicas que no dudaron dos veces en acercárseles al ver lo atractivos que eran, sobre todo por ser parte de una poderosa mafia que a pesar de ser pequeña era un dolor de cabeza para los yakuza al ser increíblemente certera y fuerte en el bajo mundo controlando parte del mundo de las drogas, el mercado negro de armas y motores así como de otros importantes negocios e inversiones como alguno que otro bar o antro, movidas bancarias y crímenes. Lo importante que se tenia que destacar de Akatsuki era que no solo se limitaba a Japón, sino que también era temida y respetada en América.
Pasaron alrededor de quince minutos cuando el rival del mencionado Tarou llegó, y viendo la riña visual que tenían tratando de evitar el hacerse de palabras, pudieron ser testigos cercanos, siendo bien acompañados de más de dos chicas cada uno, el momento en que se dejo ver a Hinata ante el otro corredor. Básicamente el premio o trofeo de la noche, y tenían que admitir que era espectacular...
-Es una niña- volteó a ver a Sasori cuando la vio –No sabía que te gustaran tan jóvenes-
-Si ya tiene dieciocho años no es menor de edad- respondió pasando su mano por las caderas de una chica que tenia aferrada a el quien a pesar de sentirse molesta por la conversación al preferir a la chica por la que se estaba dando la carrera que a ella, tomo su caricia como lo más enloquecedor de todo al ser dada por un hombre tan apuesto e irresistible...
-Tienes buen gusto, aunque se ve delicada-
-Eso es por que no es una chica de la calle que le guste visitar bares o divertirse con alguien solamente por una noche- bajo su otra mano por la espalda descubierta de la otra chica que lo asediaba teniendo la misma reacción que la del otro lado pero comportándose más atrevida y sensual.
-Como digas- continuó con lo suyo el rubio tomando de la cintura a las chicas que el también tenía a su lado –Espero que no te moleste compartirla cuando la hagas mujer, por que esa chica tiene un cuerpo fenomenal...- sonrió lascivamente mientras el otro solo negaba con la cabeza por su comentario –Hmm... ¿Me pregunto si la cara de ángel es por que de verdad lo es o por que nunca antes había estado en una situación como esta?- siguió en su mofa.
-¿Qué acaso tu crees que ella va a estar acostumbrada a este mundo?- espetó serio.
-Para ser novia de ese tal Naruto me parece que debería irse acostumbrándose. Según lo que oí siempre ha vencido a Tarou en cada carrera e incluso a mano limpia hombre a hombre, su honor ha de estar tan destrozado que creo que el bastardo de Kuramoto no dejara que su sobrino pierda...-
-No, no lo piensa comprar...- volteó a ver al mencionado dándose cuenta de algo que no le gusto en lo absoluto, Takeshi reconoció que la joven era una Hyuuga también...
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Los yakuza dominaban la zona de Shinjuku y otros barrios en Tokyo, pero lo que era Konoha, ese era territorio Akatsuki, así que ambas mafias tenían una declarada guerra en las cercanías de esta.
-Pero mira nada más quien acaba de llegar...- señalo Deidara burlón a un chico de apenas la mayoría de edad llegando en una belleza de motocicleta siendo notado por las féminas del lugar. Al quitarse el casco dejo ver perfectamente su temible apariencia que a pesar de ser joven tenía un aspecto muy rudo con ese tatuaje en la frente y esos ojos delineados de negro y bien proporcionado cuerpo.
-No le tomes tanta importancia- continuó con un dejo de sobrevaloración cuando algunas chicas trataron de acercársele, pero al ser rechazadas e ignoradas por este solo se dedicaron a contemplarlo desde la distancia corta o larga dependiendo de cada chica –Pein nos ordenó vigilar a Kabuto, no a quien vigilaba el- incluyó Sasori.
-Bueno ya pedófilo- hizo referencia a su interés por la pelinegra, trofeo de la carrera que estaba a punto de desarrollarse -Si esta aquí debe ser por una razón ¿no lo crees?-
-Es como cualquier otro chico rudo que quiere divertirse un rato- trató de zafarse del tema.
-Claro- dijo con sarcasmo -¿Entonces por que Orochimaru le ordenaría a Kabuto que vigilara a este tipo si el quiere llegar a Hiashi?- hizo notar parte de lo que había llegado a profundizar en su mente dejando al pelirrojo pensando. Y es que si, era cierto, el sobajado jefe de una recién conocida mafia llamada Otogakure había enviado a su mano derecha y mejor asesino a seguir a Gaara para indagar sobre el y el por que había perseguido a la hija del dueño de los bancos Byakugan hasta Konoha.
Y el que estuviera ahí esa noche era por que quería respuestas del comportamiento de Naruto y el secuestro de su ex novia a la cual seguía amando.
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Si ahora había más de uno interesado en Hinata el que ese chico estuviera ahí podía ser ventajoso para el Akatsuki si Kuramoto Takeshi planeaba actuar por cuenta propia...
*8*8*8*
-El dinero- indicó que se lo entregara para poder comenzar la carrera con un ademán de la mano. La apuesta era el dinero inicialmente a parte de dejar a Hinata en paz, pero las cosas habían cambiando ahora que Tarou tenía a la joven, así que el dinero era solamente pura formalidad.
A pesar de eso seguía siendo vital.
Y esa era una ventaja que Tarou quería aprovechar.
-Aquí lo tienes- le lanzó la mochila en la que lo había guardado.
-¿Los mil dólares?-
-¿Qué?- reaccionó el rubio de inmediato –Quedamos que pondrías la misma cantidad de la copa que me llevara. Y esos eran ochocientos dólares, no mil!- rebatió contra el. Tarou solo negó con la cabeza con una descarada sonrisa en la cara.
-Que lástima... si no tienes el dinero no puedes correr, así que...-
-¡¡BASTARDO!!- quiso lanzársele encima -¡Esos no eran los términos de la carrera!- ante eso varios hombre de los yakuza se acercaron a el al ver su indisposición a pesar de ser una injusticia para el honor de un corredor.
-Naruto!- se escuchó una voz cercana sobresaliente de entre la gente que lo hizo refrenarse. Cuado voltearon a ver de donde había salido la voz pudieron percibir a un pelinegro de ojos negros vestido del mismo color que las ventanas de su oscura alma acercarse ambos.
-Sasuke...-
-Aquí tienes- le dio en las manos el dinero restante que le faltaba a Naruto para correr al sujeto de ojos ocre cuya sonrisa había desaparecido.
Le arrebató el dinero y se lo dio todo a uno de sus hombre con enfado.
-Entonces que esperamos?- siguió como si nada –Corramos-
Por un segundo el rubio trató de hablar con Sasuke por lo que había tenido que hacer pero este no quiso atenderlo. Sabiendo que se trataba de un sujeto tan despreciable como Tarou pudo imaginarse desde antes que saldría con una de esas maniobras, así que solo tenía que ganar la carrera para saldar el favor.
Se encendieron los motores haciéndolos rugir con su poder, el humo salía de los neumáticos con ansias de correr en espera de que los conductores quitaran el freno y arrancaran a más no poder para tomar la delantera desde el principio.
Una exuberante chica nipona con poca ropa y sin dejar nada a la imaginación, se colocó al frente de ambos autos con una pistola de salva luciendo su calibre. Lucía como toda una zorra pero ese pequeño detalle no le dejaba quitarse esa sonrisa de complacencia al ser la que marcara el inicio de tal importante y espectacular carrera, así que caminando seductoramente y optando una pose erótica para disparar con las piernas semiabiertas, sonó el proyectil indicando acabar con el rival...
El chirrido y el humo de las llantas de los autos de ambos corredores enardeció a los espectadores, todos estaban atentos a ello, demasiado atentos como para notar algo más...
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Cuando escuchó el motor de ambos autos correr en la primera vuelta en la cual los dos iban a la misma velocidad cerca de irse por el vacío que había al acabar el asfalto de la carretera que la débil valla de contención delimitaba, un recuerdo doloroso llegó a su mente igual de punzante que la primera vez que lo sintió...
La primera vez que conoció el dolor y la soledad...
-Regresaremos a las once cariño- le decía su mamá terminando de ponerse los aretes de brillantes que quería lucir esa noche en aquella fiesta a la que estaban invitados mirándose en el espejo del pasillo del recibidor de la mansión..
-Hmp- se quejaba el preadolescente hijo menor de los Uchihas con a penas doce años de edad. Mientras tanto su hermano salía de la cochera con una estopa, una franela y algunas manchas de aceite en la ropa como producto de haber estado trabajando con grasa de motor.
-¿Qué pasó Itachi? ¿Había algo malo en el auto?- le preguntó su padre bajando las escaleras y pasando de largo a su hijo menor para ponerle especial énfasis a su primogénito.
Itachi era un nombrado cerebrito en la escuela y experto en casi todo, incluyendo la mecánica. No por nada era considerado un verdadero genio y era apreciado por todo mundo.
Aunque su hermano sintiera celos de el contadas ocasiones...
-No padre, todo esta en orden. Era esto en el cenicero lo que hacía ruido, se cayó a la parte de atrás y tuve que usar unas pinzas para sacarlo- le mostró a su padre mientras que Mikoto reconocía uno de sus tantos anillos de rubíes y esmeraldas y agradecía a su hijo por encontrarlo.
-Hmp...- seguía viendo la escena Sasuke sin interés, sus padres lucían arreglados para la ocasión, tal vez Fugaku no era la clase hombres a los que les gustaba las reuniones de la alta sociedad con ministros, realeza del imperio, extranjeros y gente de dinero a menos que fuere para negocios, pero su madre lucía preciosa con ese vestido azul pegado al cuerpo. El cabello suelto y una estola negra parecida a la piel de algún animal cerrada con un broche enjoyado aparte del juego que llevaba de collar, artes y brazaletes, sin mencionar el anillo que su hermano acababa de encontrar y no dudo en ponerse y llevárselo. Claro que luciendo ante todo las sortijas de compromiso y matrimonio que nunca se quitaba.
Mikoto era una mujer hermosa que a pesar de parecer a simple vista demasiado interesada en lo exterior al lucir tan arreglada, lo cierto era que a ella no le gustaba la opulencia. Su pasado había sido humilde antes de conocer a su esposo y comprometerse; eran mudos distintos pero se enamoraron, y una vez puestas las cartas sobre la mesa terminó convirtiéndose en la señora Uchiha ante la amenaza que le hizo Fugaku a su padre de no tomar posesión como dueño y dirigente de los Bancos Sharingan, y tras una larga plática con la familia en la que Madara intervino, se aceptó su compromiso.
El corazón de su madre dulce y noble hacían que Sasuke la apreciara mucho. Para el ella era la mujer más bonita en el mundo.
-¡Déjate de estupideces Sasori, si yo quiero usar el cabello largo y en una coleta es cosa mía, no tiene por que importarte lo que haga o no con mi aspecto!- se escuchó desde la cochera de la mansión una escandalosa voz.
-¿Deidara y Sasori están aquí?- le preguntó a su hijo mayor Fugaku acomodándose la corbata, pero al ver su dificultad Mikoto se ocupo de esta por el. Aquellos dos chicos resultaban ser los amigos más cercanos de Itachi, y los conocía desde que había entrado a la escuela, sino fuere por cierta distancia de su personalidad, ellos eran inseparables.
-Si, quieren que los acompañe a una fiesta, pero no me he decidido a ir- respondió calmado mientras empujaba con dos dedos la frente de su hermano menor cuando este se enfadó al saber que se quedaría solo en casa, pero a esas alturas de su vida le daba igual. Tenía que madurar...
Pero en pocas horas las cosas darían lo mismo al comenzar a odiar a su hermano con toda el alma sin lograr perdón por el paso de los años.
-El motor esta bien, pero ¿por qué no mejor se llevan el Jaguar?- le preguntó a su padre sin ser indiscreto.
-El Pontiac esta bien, solamente vamos a un cóctel. Además, solo son unos kilómetros, tengo que rotar todos los autos...- aseveró mientras su esposa solo lo dejaba volar en su mundo de vehículos imponentes y costosos, pero tenía que admitir que ese Coupe de color azul rey era precioso, de hecho, combinaba a la perfección con su vestido al ser del mismo color...
-Regresamos a las once- les recordó mientras el mayordomo abría la puerta y ambos adultos salían de la mansión y la bondadosa mujer despedía a sus hijos maternalmente y se metía al auto ayudada caballerosamente por su esposo.
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Sasuke e Itachi los despidieron por igual desde la entrada...
...si tan solo supieran que esa era la última vez que los verían...
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Por aras del destino se sumió en sus pensamientos antes de regresar a seguir viendo la carrera sin percatarse de que los antiguos camaradas de su hermano estaban ahí. Y ellos si lo notaron a el...
-Chibi Itachi...-
-Sabes que no le gustaba que le dijéramos así...- le recordó a Deidara aquel apodo.
-Ya lo se...-
*8*8*8*
La lluvia comenzó a caer fina sin ser consiente de la carrera a alta velocidad que se estaba dando a cabo abajo, en la tierra.
Las luces de los autos eran lo único que iluminaba el oscuro y mojado asfalto delante. En definitiva, si no fuera por las luces de la ciudad lejanas su visibilidad sería más pobre de lo que ya era.
La segunda curva fue peligrosa, a velocidades tan altas y habiendo algunos baches que esquivar la suerte no parecía estar de parte de ninguno de los dos, menos lloviendo, pero ese era el reto, derraparse tal y como es el estilo en Japón en los arrancones. Y la lluvia no debía ser un impedimento para ninguno de los dos, esa había sido la fecha programada para correr y con mal clima o sin el estaban corriendo.
Naruto movía preciso el volante así fuere el decímetro más minúsculo, pues era importante. La fuerza del motor era sentida hasta sus venas cuando se marcaban en tonalidades azules y moradas en su piel con cierto volumen. Sus ojos no se apartaban del camino y volteaba a ver constantemente a su rival para saber cuando acelerar más. Y cada vez aceleraban más.
Llegando a la tercera vuelta seguía la zona sinuosa de curvas cortas en donde la única manera de pasarlas a tal velocidad era derrapándose, así que solo había espacio para uno de los dos, y lamentablemente en un descuido al bajar la velocidad, Tarou había tomado la delantera...
-Te dije que ambos autos estaban a nivel, esto depende de la habilidad del conductor para ganar...- se escuchaba la voz de Shikamaru hablando con los otros. Los dos llevaban la tercera parte del camino.
-Si Naruto no se apura le van a ganar-
-Tiene que superarlo en el puente, si no se recupera ahí no lo hará nunca-
-¿Qué? Shikamaru, ¿estas hablando del puente de la Salida 5?- se sobresaltó su novia a un lado de el junto con sus otras amigas Sakura e Ino, ellas también habían ido acompañando a Sai preocupadas por la situación de sus amigos.
-Si, ¿por qué?- respondió el de coleta intrigado por la expresión de su novia.
-Ese puente esta en reconstrucción, demolieron parte de la mitad hoy en la mañana- le explicó, ella pasaba por ese lugar para ir a la escuela o salir a la calle, pues esa era su ruta para llegar a la ciudad desde la casa en la que ahora vivía y debido a las siguientes construcciones que harían en las que lo modificarían haciendolo más ancho para que cupieran cuatro carriles, la construcción había empezado con la demolición de parte de ese lugar. Pero debido al futuro clima lluvioso que empezó en la tarde tuvieron que detenerse...
-¡¡¡QUE?!!!- reaccionaron no solo el, sino todos.
Una vez cruzaran la zona sinuosa de la carretera faltaban solamente diez kilómetros para llegar al puente.
*8*8*8*
En el fin del recorrido se encontraba el tío de Tarou, Kuramoto Takeshi, advirtiendo desde antes el desenlace de esa carrera para poder actuar, así que ordenó a sus hombres que sacaran a los Akatsuki de ahí para poder hacer su movida ante la atención de aquella provocación que los hombre de la Nube roja no dejarían pasar por alto.
-Ustedes- se escuchó la voz de un sujeto trajeado con una cicatriz en un ojo que lo había dejado ciego del mismo con una terrible marca –Este no es su territorio, no deberían estar aquí- se aproximó junto con otros cinco hombres de los que algunos portaban katanas mientras los demás cargaban m16 sintiéndose seguros con tales armas.
Al saber por donde terminarían yendo las cosas ambos hombres les indicaron a las mujeres que los acompañaban que se alejaran.
Una vez frente a frente el que había sido enviado por Kuramoto liderando a ese pequeño grupo de hombres no pudo evitar sonreír al ver que Sasori se veía completamente desarmado mientras Deidara solo sacaba una semiautomática Colt M1911 apuntando al suelo.
-Estamos aquí por nuestros propios intereses. Este es terreno libre, no le pertenece a ninguna familia aún...-
-En eso te equivocas- se rió el otro hombre aproximadamente una década mayor que ellos –A partir de este momento están pisando territorio yakuza...- sonrió de lado al tiempo que dos de sus hombres que portaban las m16 apuntaron contra ellos mientras el rubio apuntaba contra el principal también esperando el momento adecuado para disparar.
La gente estaba tan ocupada viendo la carrera que no se daban cuenta de lo que sucedía tras una pared y varios autos detrás de ellos.
Ninguno se atrevía a ser el primero en disparar, no si sus propios ojos eran pistolas. Hasta que Sasori hizo un movimiento con su mano aparentemente inofensivo, hasta que se dieron cuenta de que tres de sus hombres cayeron sin oportunidad a nada mientras varios disparos seguidos se escucharon alertando a la gente y llamando la atención del público quien volteo sobresaltado y algunos ya se habían echado al suelo al sentir el peligro y reconocer los balazos tan cercanos.
Cuando pudieron percatarse de la situación captaron como yacían los hombres de aquel enviado de Kuramoto doliéndose de alguna parte de su cuerpo al haber sido atravesados por agujas de las cuales no había sangrado, solo un profundo y agudo dolor en su carne. La gente había gritado, pero no comprendían la escena en si, solo se podía ver como los dos hombres de Akatsuki se subían a sus motocicletas y se marchaban de ahí tranquilamente.
Sasori lanzó las agujas a los yakuzas mientras Deidara disparaba a las armas de los que portaban las m16 obligándolos a soltarlas así como frustraba el intento de ataque de los que llevaban las katanas. Eran un buen equipo, y en esa situación tan simple Sasori había dejado que el rubio se luciera con su puntería aún cuando el prefería el poder de las bombas al ser un experto en explosivos.
-¿Por qué nos estamos yendo?- le preguntó a su compañero que aún era considerado su superior en algunos aspectos. El nombrado solo sonrió -¿Sasori?- observó su sonrisa, no llevaban puestos cascos, el aire dejaba volar libremente el cabello de ambos.
-Lo que venimos a buscar vendrá a nosotros- explicó, se había percatado de alguien actuando por su propia cuenta cuando salieron.
-¡El puente!- gritó Sakura cuando ya se estaban acercando a esa zona.
El tío de Tarou estaba consiente de la demolición del puente desde antes, confiaba en que nadie más se enterara de ello y supo ocultarlo bien, ya que en realidad deseaba matar a quien había deshonrado a su sobrino avisándole que se detuviera en esa zona.
Pero hubo un cambió de planes cuando reconoció a la chica de Naruto al ver sus ojos y descubrir que era una Hyuuga, y siendo conocido por todos que la hija mayor de Hiashi era su primogénita quien controlaría los Bancos Byakugan, tomó la decisión de no hablarle a su sobrino sobre el puente, ya que si moría sería mas ventajoso para el ya que la chica no tendría que ser devuelta a nadie y podrían chantajear a Hiashi para apoderarse de la empresa de los Hyuuga si usando a su hija lo emboscaban y ponían todo a nombre suyo para apoderarse de tal imperio.
Era un plan siniestro pero directo y casi perfecto. Solo tenían que morir ambos corredores, y ya estaban llegando a la zona del abismo...
Cuanto Tarou fue rebasado estuvo a punto de activar el turbo, acción que fue notada por Naruto, quien si lo activó, el único problema fue que Kuramoto si notó el abismo y que el puente estaba en ruinas pasando más de la mitad de este así que bajo la velocidad impactado por lo que sus ojos veían...
*
-No lo va a lograr, no lo va a lograr...-
-¡¡Cállate!! ¡Llegara al otro lado!-
*
Pero fue tarde para Naruto, quien solo se dio cuenta de esto cuando ya lo había rebasado entrando al puente primero que el...
Sus ojos se desorbitaron por ello, y en su cabeza sus oídos rezumbaron miles de recuerdos y palabras...
-Sasuke...- trató de no mostrar decaimiento en su porte. El ojinegro movió la cabeza afirmando que lo escuchaba, era demasiado delicado lo que iba a decirle pero tenia que hablar, había algo en el aire que lo hacía saber que las cosas no saldrían bien, y no sabía por que... –Si no gano,... asegúrate de que no le pase nada a ella-
-No digas tonterías, vas a ganar-
Recuerdos llovían en su mente, llovían al igual que la tormenta de afuera... pasando el leves lapsos al mismo tiempo como los rayos..
-...contigo Hinata, contigo es diferente, yo te amo y se lo que paso esa vez… y si estas embarazada o no no importa, te quiero a mi lado, y me importa el futuro de nuestro hijo… nunca lo rechazaría, soy su padre…-
-No estoy segura aún…-
-...no te culpo, estando en tu lugar lo comprendo, creo que aún no sabemos lo suficiente del otro como para confiar tan ciegamente como lo hacemos…-
-¿Quieres conocerme?...- el otro rio también…
-¿Qué hay de ti? ¿Serás capaz de escuchar todo?...-
-Me arriesgare-
-¿Ya se lo dijiste a Hinata?-
-La verdad… prefiero que ella no sepa de esto-
-¿Qué? Pero si es tu novia, debía saberlo desde hace mucho, no se lo puedes ocultar. Dime ¿Qué pasaría si te mataras?-
-Esto lo traigo desde mis otras escuelas y, hace muy poco que saben en donde estoy ahora...-
-¿Qué?- ... –Pero… ¿Cómo se enteraron de que estas aquí?-
-Nunca me dieron por mi lado, han estado buscándome... Hace dos días que me encontraron en la calle y prometieron hallarme… Me vieron con Hinata ese día y me amenazaron con hacerle algo a ella si no corro...-
-Malditos... Es obvio que vas a ganar, no tienes por que preocuparte-
-Si lo se, pero me angustia mucho, por que será lo mismo si gano o pierdo, se irán sobre ella-
-No me digas que ya saben quien es Hinata-
-No lo se, eso es lo que no se. Por eso no quiero que vaya y por eso no le he dicho nada. Me esperaran cuando gane la competencia y pondrán la misma cantidad que me den del premio será el dinero lo que se lleve el vencedor y no nos volveremos a ver... eso espero... No importa si me golpean y se llevan el premio, pero que no le hagan nada a ella. No quiero meterla en esto...-
-¿Qué pasara si no ganas en las competencias? No tendrías el dinero para la carrera-
-Voy a ganar, eso es seguro... por eso Sasuke no se inscribió esta vez-
-¿Sasuke ya lo sabe?-
-Por eso me prestara su auto, pero lo importante es que Hinata no me acompañe mañana ni me vea. Es por su seguridad-
-Naruto... ¿Qué vas a hacer mañana?... Hay una exposición de arte y Sai va a...-
-¿Mañana?-
-Ah?, si ¿ya tenias planes?-
-Es que mañana... no puedo...-
-Oh... ya, yo entiendo...-
-Lo siento mucho en verdad, pero saldremos juntos otro día, de veras!-
-...¿Tu trajiste a Hinata al campeonato?... ¡¡¿Fuiste tu?!!...¡Idiota! ¡¡¿Cómo se te pudo ocurrir traerla?!!-
-¿De que estas hablando?- ... -¿En que rayos estas metido Naruto? ¿Por qué no quieres llamar a la policía?-
-Al traerla a este lugar la condenaste Gaara...-
...por culpa de la suerte fue en ese mismo instante en el que la vio, en la parte media de las gradas cerca de las escaleras, Hinata, mirándolo tan sorprendida y emocionada por el a la vez con una sonrisa, y unos tipos acercándosele a sus espaldas.
Pudo captar el momento preciso en el que la sujetaban, callaban y se la llevaban cargando de ahí. No pudo evitar caerse abruptamente y raspar el piso con su cuerpo en la rampa ante los gritos de sorpresa de todos por lo que había pasado, Naruto Namikaze, el campeón del año anterior, se había caído...
-¿Qué?-
-Si me odiaste en el campeonato de clavados tengo algo más que decirte... Esa vez te deje ganar...- ... -Tal parece Hinata me mira más a mi que a ti baka-...
-"...eso significa que tenemos un ganador... ¡Namikaze Naruto!"-
-No te deje ganar- ... –No se quienes sean ellos o en que estés metido, pero tienes que rescatarla ¿de acuerdo?-
-Ya estoy en ello-
-Que lástima... si no tienes el dinero no puedes correr, así que...-
-Naruto!-
-Sasuke...-
-Aquí tienes-
-¡¡¿Cómo puedes rendirte antes de pelear?!!- le hecho en cara el que estaba peleando por Hinata, eso no lo podía dejar a atrás –No seas ridículo-
-Es muy tímida ¿no crees?-
-Cuando entre tu ya estabas así… Como te desmayaste te saque del agua y… -... - No vayas a pensar que yo…-. .. – ¡No soy un pervertido!…-
-Yo nunca… Yo nunca te juzgaría… -
Hinata, ¿Estabas leyendo esto?-
...Entonces entregados en medio de la pasión de aquella noche la tomo de la cintura y la beso nuevamente. La excitación de los dos estaba el límite y comenzó a bajar el cierre de su vestido…
-Bueno… pues… yo… veras…. No es lo que…. Lo que piensas es solo que….-
… al contemplar su cuerpo completamente desnudo ella le confesó en medio de su pudor que seguía siendo virgen, esa noticia hizo que tomara un ritmo mas calmado para no lastimarle, pero de cierto modo no podrían continuar con sus planes sin derramar un poco de sangre…
-No tienes que darme explicaciones-
-Te desmayaste en el parque, y solo se me ocurrió traerte aquí-
Yo…- ... -No me gusta Sasuke…, no estamos saliendo…-
–No fue mi intención que creyeras que había algo entre nosotros por que no lo había, ni lo hay…- ... –pero cuando trate de explicarte…-
-Yo no te escuche…- ... –Si…, debía haberlo supuesto antes de haberme llenado la cabeza de tonterías …-
-Me disculpó por haberme tardado pero tenía que darle algo a alguien…-
-Ah, claro…- el rubio alzó el rostro que se tornó seco y malhumorado por malinterpretar que debió haber estado con Sasuke, y no lo soporto más.
-Na… Naruto… ¿Qué… que estas haciendo?...- observó claramente como se levantaba y recogía sus cosas para luego dirigirse a la puerta y poder salir –Naruto…-
-Creo que tal vez deberías estar con el en estos momentos que con migo, ¿No crees?-le dirigió una fría mirada justo antes de salir de la biblioteca.
-Naruto-kun…-
-¡Naruto-kun!-se espanto de verlo ahí siendo que se lo había imaginado muy lejos de ahí ya.
Sasuke volteo a verlo en cuanto vio la expresión que puso Hinata y la dureza del otro –Espera…-trato de detenerlo cuando este bajo la mirada furioso y resignado para después pasar de largo junto a ellos.
-No hace falta que digas nada Sasuke- se paro paró contestarle y posteriormente retomar su camino- yo ya me iba- los miro por última vez.
-Naruto…-
-¿Eres gimnasta?-
-Creo que tu tienes la misma idea errónea que ella, ni siquiera sabes lo que siente por ti…-
-¿A que te refieres? ... ¡¿Qué es lo que ella en verdad siente por mi ¡Dímelo! ¡¿Qué es en lo que estamos equivocados?!-
-Aun estas aquí... ¡Estas aquí!-
-Naruto-kun…-
-No te vuelvas a alejar así, no lo hagas…- le suplico con todas sus fuerzas.
-Pero… Naruto…-
-Perdóname por favor, fui un idiota, debí haberte escuchado
- Mientras solo sonriera y dijera que era mi deber mejorar a cada entrenamiento… todo debía estar bien… aún si… me estaba consumiendo por dentro…-
-Hinata... No vuelvas a sentirte mal por su culpa, no permitas que te haga dudar de lo que eres, nunca más vuelvas a hacerlo-...-Tú me enseñaste esta lección una vez, ¿recuerdas? Estábamos en las competencias y tú me recordaste que debía tener fe en mí, tener fe en mi lucha… -Es hora de que yo te devuelva el favor, si el no puede entenderte yo hare que lo haga, lo haré entrar en razón, solo así podrás practicar lo que tu quieras, ser libre de su mandato, de sus reglas estrictas. Déjame hablar con el, déjame ser yo quien te libere…
-¡No puedo!, por favor, ya déjame ir, te lo suplico…-
-¿Por qué? ¿Qué acaso no lo entiendes?- ... –No quiero que nada malo te pase-
-Naruto… yo tampoco quiero que te pase algo-
-Entonces déjame protegerte-
-Naruto…
-Te amo…
–Yo También te amo…-
-Naruto…-
-Confía en mi-
"… en ese momento los dos se convirtieron uno solo, la luna fue la única testigo del acto de amor en el que se entregaron, y sin decir nada más volvieron a hacer preso al otro de sus encantos…"
-Hiashi Hyuuga esta en Tokio Naruto, su avión llegó esta mañana, esta buscando a su hija...-
-Se que esta mezclado con la mafia Sasuke, pero eso no es más que una razón más para evitar que regrese...-
-No voy a escucharte Shion, ya he escuchado suficiente. Te metiste con lo más importante para mi-
-Se como ir por ella- ... -Ella me ganó, incluso en mi propio juego. He aceptado su triunfo, te tiene a ti en todos los sentidos…-
-¡Hinata!-...–No… Hinata, despierta, Hinata…-...–Vamos, despierta... Hinata… no hagas esto, no lo hagas, ¡Hinata!-
–Por favor Hinata, no duermas, ¡No te rindas ahora…!-
-Naruto…-
-¡Hinata!- sonrió ampliamente al ver que estaba bien y la abrazó.
-Lo siento, no quería preocuparte…-
-Tenías todo el derecho, tengo que explicarte que…-
-No…- alcanzó a callarlo con su mano –No digas nada, confío en ti…- ... -Yo también te oculté algo… Es sobre… mi ex novio…-
-¿Cómo que no me incumbe? ¡Es a mi novia a la que acabas de besar!-
-No debería afectarme tanto-
-No se puede olvidar tan fácil a quien fue tu primer amor… sobre todo si te lastimo-
–No puedo dejar a Naruto, lo amo y el me ama, nosotros…-
-No, no digas más- –Prefiero tenerla a ella que a tu amistad-
-Naruto... Tarou tiene a Hinata...-
-Correeras dentro de cuatro días, cuando termine el Tokyo Skatebording Fest, pondré la misma cantidad del primer premio... Te patearé el trasero en esta carrera, pero si no quieres correr podemos ir por tu querida novia... tal vez ella sea mejor que el dinero...-
-¡Maldito!-
-Ocho de noviembre-
–Es lo que quiero estudiar. Cocina, me quiero convertir en chef internacional-
-Naruto- lo llamó por último antes de tener que irse a casa –Te amo...-
-Juro que nada podrá sepáranos Hinata. No permitiré que nadie te lastime de nuevo… lo prometo…-
Solo había algo más que incluir en todo ese recorrido que habían hecho juntos...
¿Por qué dar la vida por ella?
-Por que la amo...- respondió a si mismo la pregunta que tenía en mente después de todo ese flash de emociones en donde solo su vida al lado de ella podía aparecer...
Y la gravedad nunca podría cambiar ni por la petición más sagrada y pura...
*8*8*8*
-No lo va a lograr, no lo va a lograr...-
-¡¡Cállate!! ¡Llegara al otro lado!-
Entonces el siguiente auto hizo lo mismo...
Era un hermoso Ferrari F430 de color rojo, el turbo instalado rugía como una bestia esperando ser domada, y Naruto le había ganado por cosa de nada a Sasuke Uchiha, un maestro también en el derrapado en una carrera tiempo atrás. Ahora esta lloviendo, con un puente roto a la mitad a punto de terminar el camino, con su novia en juego, peligrando lo más valioso en su vida, al igual que sus amigos...
*
Con el turbo encendido en el último momento, con la velocidad encausada en el sentido correcto...
Llegó al otro lado derrapándose y casi volcándose en un aterrizaje que a penas pudo lograrse al caer primero la mitad del auto y después la trasera. Y el otro auto logró pasar también pero no pudo evitar volcarse acabando metros a distancia volcado sobre la ventana del pasajero... por un golpe de suerte Tarou estaba vivo sin rasguños, solo algunas contusiones y el orgullo barrido en la pista así como su honor.
-¡¡Ganó!! ¡¡Ganó!!- comenzaron a gritar sus amigos llenos de emoción, había sido una final única, y todavía tuvo que frenar con todo lo que daba el pedal debido a lo mojado del piso.
-¡Naruto kun!- entrelazaba sus manos ocultando una sonrisa tras ellas al verlo ganar.
-¿Pero que?- volteó el hombre enviado de Takeshi al percatarse de que había ganado, lo veía festejar con una sonrisa algo cerrado pero no le preocupó eso, solo lo que habían ido a hacer por ordenes del yakuza..
-Hinata...- se abrió la puerta del Tsuru donde estaba ella todavía.
-¡Gaa...-
-Shhh...- alcanzó a cubrirle la boca para evitar ser descubierto por su voz –No digas nada- habló en susurro -No hay tiempo. Ven- Le indico a lo que ella asintió haciéndole caso, pero estaba muy confundida.
-¡¡ALTO!!- se escuchó la voz del hombre aún con sus hombres alterando la algarabía del público, Gaara estaba con Hinata ayudándola a escapar.
-Hinata...- la vio su novio mientras sus pupilas se dilataban al ver como tomaba una de las armas de sus hombre del suelo y arremetía contra ellos bajo una lluvia de disparos los cuales fueron recibidos por el auto rompiendo los cristales y destrozando todo a su paso con el impacto -¡¡NOOO!! ¡¡HINATA!!- se hizo paso entre la gente al igual que los demás llegando junto con Sasuke para derribarlo.
-Ah...- dejo salir de su garganta presa del terror.
-Vamos- alzó la mirada por encima del auto viendo como los yakuza eran detenidos a golpes por todos los chicos de Konoha Gakuen.
-¡GAARA! ¡¡LLÉVATELA DE AQUÍ!!gritó al verlos cuando ella ya estaba libre y el estaba tan cerca de su motocicleta.
-¡Naruto!- trató de ir con el presa de la angustia, pero fue interrumpida por Gaara al ser tomada de la torera que llevaba puesta y jalada con el.
-¡Vámonos!-
-¡VETE! ¡VETE DE AQUI!- le decía reteniendo más al sujeto en el suelo a pesar de las patadas que estaba recibiendo por parte de otro sujeto arriba hasta que Choji se lo quitó. Fue entonces cuando en sus miradas, viendo fijamente la expresión en su rostro, pudo comprender que tenía que dejarlo ahí... el se lo estaba pidiendo...
-¡¡Deténganla!- le decía a sus hombres el yakuza -¡Es una Hyuuga!- alcanzó a tomar la m16 y volvió a dejar caer sobre ellos una lluvia de balas al tiempo que ella se subía en la motocicleta de Gaara sujetándose fuertemente, temiendo de las balas. Arrancó y aceleró a más no poder mientras las balas dejaban de sonar al ser detenido nuevamente el yakuza por Naruto.
Hinata solo pudo dedicarle una última mirada a su novio en medio de una profunda angustia yendo bajo la lluvia, huyendo al lado de Gaara tal y como se lo había pedido Naruto...
-Te amo...-
La luz del vehículo de dos ruedas era lo único visible en la carretera a esa hora, y la lluvia no paraba de caer...
*8*8*8*
-Te dije que vendría a nosotros- encendió su motocicleta Sasori mirando complacido la expresión de su rubio compañero quien también arrancó su moto tomando una postura más seria.
Ambos iban a interceptarlos...
muajajajajaja...
continuara...
