Disclaimer: La serie Twilight (o Crepúsculo) pertenecen a Stephenie Meyer.


La sentencia

Bella POV

Casi instintivamente aferré mi mano a la tela de la camisa de Edward mientras observaba a los lobos encorvarse y adoptar una forma humana.
Hasta el momento no había creído en la existencia de los hombres lobo. Pero ahora frente a mis ojos tenia a dos jóvenes muchachos de tez oscura y de largos cabellos negros. Uno de ellos –el que parecía mirarme con curiosidad- era más joven que el otro, aunque ambos eran casi igual en altura y tamaño.

¿Por qué me había detenido? ¿Por qué por un instante sentí su esencia como la de cualquier otro animal? Solo por una fracción de segundo me sentí atraída hacia su olor, hasta que pronto se hizo mas intenso y comenzaba a escocerme la nariz. En ese instante supe que algo iba mal, pero ya era demasiado tarde, los lobos estaban frente a frente con nosotros.

-Están en nuestro territorio.- dijo Edward finalmente. Nunca antes había escuchado su voz cargada con tanta furia como ahora. Si era nuestro territorio, ¿Por qué habíamos escapado? -¿Olvidan el tratado?

-No. Pero ustedes se fueron. No podíamos saber que ustedes estarían de vuelta por aquí.- tenia mis ojos fijos en el mayor de ellos, el que le hablaba a Edward sin perder la postura amenazante.

-Pues estamos, así que deberían marcharse y dejarnos en paz.- vi a los dos jóvenes intercambiarse una mirada, y luego el de rostro más redondeado busco el mío. Había algo en él que me sonaba familiar, pero aun así no podía hacer que sus facciones coincidieran con algún recuerdo de mi mente.

-¿Nuevo miembro?- preguntó el más joven.

-No es de tu incumbencia- le respondió Edward secamente, pasando una de sus manos alrededor de mí. Uno de ellos alzó sus manos y puso una extraña sonrisa en su rostro.

-No nos meteremos…nos iremos de su territorio.- dijo mientras extendía sus brazos para hacer retroceder a su grupo. Edward me tomó rápidamente de la mano mientras que nos movíamos lentamente lejos de ellos, sin darle las espaldas.

-Sam,- escuché murmurar al más joven tratando de llamar la atención del otro, de Sam.

-Jacob, dije que no-

Jacob. ¿Por qué me sonaba familiar ese nombre?

-Pero, Sam…es…Bella.- me quedé helada en el lugar, tal como Edward. Los ojos de los tres lobos estaban fijos en mi rostro. ¿Cómo podría ser que me reconocieran?

-¿Bella Swan?- me preguntó el que respondía al nombre de Sam. Yo no le respondí inmediatamente, a decir verdad no sabia si hacerlo o no. Mi instinto me pedía a gritos que no lo hiciera, pero por otra parte si me conocían podían saber algo de mi padre, de Charlie. Entonces sentí la mano de Edward sosteniéndome con más fuerza y supe que era mejor no decir nada.

-¡Si es ella!- le gritó Jacob, manteniendo sus brazos a los costados de su cuerpo, con sus manos cerradas en fuertes puños. -¿Acaso Charlie no te mostró demasiadas fotos de ella como para olvidar su rostro?

Le miré perpleja, casi con una mueca de horror cruzando mi rostro. Algo me decía que el hecho de que ellos me reconocieran no era nada bueno para nosotros…nada bueno. Lo único que hice fue sacudir mi cabeza, negando sus palabras, pero eso solo pareció volverlo mas insistente.

-¡Si lo eres! ¿Acaso perdiste la memoria? ¿No me recuerdas? Soy Jacob, el hijo de Billy Black.- traté de mantener la expresión de poker, aunque el nombre 'Billy Black' me sonaba de algún lado…

Entonces como si alguien hubiera pulsado un interruptor en mi cabeza me acordé del chico con el que estaba hablando. Recordaba estas jugando en la playa con unas niñas de mi edad…y vagamente recordaba a un chico pidiéndonos jugar con él. Solo recordaba las repetidas respuestas de su hermana 'Jacob, eres demasiado pequeño para jugar con nosotras. Ve con tu amiguito.'

Jacob trató de dar un paso más hacia nosotros – mejor dicho, hacia mí, ya que sus ojos no se despegaban de mi rostro – con la mirada encolerizada y sus brazos temblando mientras que sus manos seguían cerradas en fuertes puños. Entonces Sam apoyó una mano sobre su hombro.

-Jacob, obviamente te equivocas. Será mejor que nos vallamos, ya hemos cruzado la línea del tratado.- el aludido se dio vuelta incrédulo ante las palabras de su amigo.

-¿Nosotros? ¡Han sido ellos! Han destruido a Bella, ¿no lo ves?- a este punto Jacob estaba prácticamente gritándole. Entonces Sam adoptó una postura mas firme, hasta parecía haberse echo un poco mas alto al cambiar de postura.

-Jacob, te lo ordeno. Volvemos con el resto de la manada.- Jacob le dio una mirada adolorida, pero no discutió mas. Se dio la vuelta, dándome una ultima mirada, y se alejó de nosotros. –Lamento el altercado.

Edward y yo permanecimos en nuestro lugar mientras ellos se iban alejando por el bosque. Alcé mi rostro, el de Edward seguía con la mirada fija en el lugar donde habíamos dejado de ver la figura del lobo. No necesitaba preguntárselo para saber que estaba escuchando – si es que podía – los pensamientos de los hombres lobo. Pero necesitaba saber cuan mal iba el asunto…

-¿Edward?

-Es increíble…sus mentes están conectadas.- entonces su expresión cambio. –están hablando de ti…Sam te reconoció, al igual que Jacob…- abrí mi boca para decir algo, pero no sabia que, lamentaba haberme detenido…- es mejor que volvamos a la casa…tenemos que hablar con Carlisle.

Para cuando llegamos a la casa, Alice y Jasper estaban de pie en la puerta. La pequeña Cullen estaba dando pequeños saltos al lado de su esposo, con una expresión de ansiedad en su rostro.

-¿Dónde estaban?- nos preguntó cuando comenzamos a subir las escaleras del porche.

-¿Realmente lo preguntas?- le contestó Edward con un tono molesto, un tono que le había escuchado hace tiempo, cuando le dirigía la palabra a James. Estaba molesto y no trataba de ocultarlo.

-Si, dejé de ver su futuro…fue como si hubieran desaparecido del mundo.- Edward y Alice se contemplaron, cada uno pensando en lo que aquello podría significar, pero sabia que Alice aun esperaba alguna clase de respuesta de donde habíamos estado.

-¿No viste donde estábamos, o con quien?- le pregunté sorprendida. Hasta ese entonces nunca supe que Alice perdiera 'contacto' con el futuro de nadie. El futuro no era exacto, claro…pero siempre algo podía ver.

Edward me dio una mirada preocupada y luego se dirigió dentro de la casa, llevándome de su mano, seguidos por Alice, quien no dejaba de preguntar que ocurría. Edward recorrió la sala y se detuvo en la sala familiar, donde Carlisle y Esme estaban abrazados.

Ambos se separaron lentamente del abrazo al ver la expresión de nuestros rostros, pero sus manos seguían unidas.

-¿Qué sucedió?- preguntó Carlisle finalmente.

-Creo que tenemos problemas.- sentenció Edward rodeando la enorme mesa del comedor. Nadie se preocupó en preguntar que quería decir con esa frase, ya que Edward no se tomó mucho tiempo para decir lo que había ocurrido en el bosque. –Nos cruzamos con unos lobos.

-¿Lobos?- preguntó Esme, como si no entendiera que era lo que iba mal…

-Hombres lobo.- murmuré.

Carlisle le dio una mirada llena de preocupación a Edward, quien simplemente asintió mis palabras con su cabeza.

Repentinamente me senti culpable. Recordaba la voz encolerizada de Jacob diciendo que sabia quien era, que me había visto en fotos… sabia poco del tratado entre los lobos y mi familia, pero algo me decía que no era bueno que supieran que no era humana.

Me dejé caer en una de las sillas y solté un suave 'lo siento' al comprender que quizás aquel encuentro con los lobos nos traerían más complicaciones de las pensadas.

-Edward…- escuché a Carlisle murmurar en busca de alguna explicación. Escuché la silla de mi lado chirriar al ser movida de su posición y los brazos de Edward me rodearon, apretándome contra su pecho.

-Es mejor que estén todos.- dijo Edward suavemente, depositando un cuidadoso beso en mi frente. Carlisle llamó a Rosalie y a Emmett, quienes eran los únicos que faltaban ocupar los asientos alrededor de la mesa.

Permanecí con la vista fija en mi mano mientras era acunada por la de Edward, no me atrevía a mirar al resto de la familia, no era lo suficientemente fuerte como para soportar su juicio. Tenían todo el derecho de enfadarse conmigo, de echarme de su familia si así lo querían…después de todo Edward había intentado escapar de los lobos, y yo…simplemente me dejé ver por ellos.

-Nos encontramos con tres de ellos,- comenzó Edward luego de haber puesto al tanto a Rosalie y a Emmett de la razón de la reunión familiar. –reconocieron a Bella. Uno de ellos conoce a su padre y la vio en fotos…y otro de ellos…leí sus mentes, cuando se alejaron de nosotros, de Bella. –Edward hizo una pausa, parecía buscar la mejor forma de decir lo que ya todos parecíamos saber. -Lo saben Carlisle…no saben quien la transformó, pero si saben que Bella no murió en el supuesto accidente.

La sala permaneció en silencio, mucho más tiempo del que me hubiera gustado.

-¿Y eso que significa?- escuché la suave voz de Alice.

-Significa que ellos pueden suponer, y con toda razón, que hemos roto el tratado.-le respondió Edward.

-Tú y Jasper aun no estaban aquí…y nosotros solo les hemos aclarado la parte de no traspasar los territorios de los Quileutes. El tratado también nos impide alimentarnos o morder humanos.- continuó explicando Carlisle. –Si ellos consideran que nosotros hemos cruzado esa línea, creo que solo pueden tomar dos acciones, o tratar de recomponer la paz entre nuestras especies…o, - alcé mi rostro, encontrándome con la mirada de Carlisle fija en mi, - atacar.

-Lo siento.- volví a musitar, esta vez fue únicamente para Carlisle. Lamentaba haber metido a la familia en un problema que quizás nos destruyera. Mi mente podría haber vagado a la posibilidad de recomponer el tratado con los licántropos, pero no…algo me decía que no seria tan fácil…

-No es tu culpa Bella.- me aseguró Edward acercándome mas a él.

-Si lo es…si no me hubiera detenido…nosotros no…la familia no estaría en peligro.- solté las palabras tan rápidamente que no estaba segura de que pudieran entender algo de lo que decía.

-Bella,- me habló Carlisle. –no es tu culpa. Sabíamos que al permitirles venir aquí no solo existía la posibilidad de que hubieran problemas con Charlie…sabíamos que si alguno de la reserva te veía…pero jamás podíamos saber que habían hombres lobo…y menos tu. Nada de esto es tu culpa.- me dio una sonrisa, haciéndome saber que lo decía en serio. Buscaba reconfortarme, pero aquel intento fue en vano. Sabía muy bien que era mi culpa.

-¿Qué haremos?- preguntó Esme parándose a un lado de su esposo.

-Creo que lo mejor será irnos. Lamento que no hayas podido ver a tu padre Bella, pero comprenderás que si nos quedamos más tiempo del debido las cosas podrían empeorar.- sus suaves palabras me hicieron enfocar mi preocupación en algo que hasta ahora no había considerado.
Habíamos vuelto a Forks para poder ver a mi padre –aunque solo verle- pero ahora no le había visto, si no que había encontrado nuevos problemas. Íbamos a irnos, por el poco tiempo que conocía a Carlisle sabia que así seria. Haría lo que fuera con tal de vivir en paz y sin tener pleitos con nadie.

-¡Yo digo que peleemos!- soltó Emmett al instante, azotando la mesa con su puño, recibiendo una mirada reprobatoria por parte de Esme. Rosalie rodó sus ojos ante su entusiasmo por pelear.

-¡No! Carlisle tiene razón…tenemos que evitar la pelea a toda costa…- dijo Edward.

-Nos iremos este fin de semana. Si huimos ahora mismo les daremos todas las razones para sospechar que nosotros hemos roto el tratado.- Carlisle permanecía sentado en la cabecera de la mesa, con su mano cubriendo la de Esme sobre su hombro.

-Siempre escapamos…- murmuró Emmett entre dientes. Rosalie, quien hasta ahora había escuchado con calma todo lo que había sucedido se puso de pie y avanzó hacia la ventana. Parecía haberse quedado perdida en algún punto del bosque, pero entonces se volvió hacia la mesa, mas específicamente hacia Carlisle.

-¿No podemos hablar con ellos? Quizás si inventamos algo…tu mismo dijiste que solo pueden suponer que fue alguno de nosotros…

-Podemos intentarlo.- dijo Carlisle más para si mismo que para nosotros.

-¿Hablar con los lobos? ¡Es una completa locura!- bramó Emmett.

-¿Y acaso lanzarse a una guerra no lo es aun mas?- le respondió Rosalie parándose a su lado, con las manos sobre sus caderas. –Si hay una oportunidad de que la familia salga a salvo de esto, lo intentaremos. No tiraremos todo por la borda solo para que tú tengas cierta diversión Emmett Cullen.

Emmett, quien hasta ese momento había mantenido su expresión de enojo firme, pareció ablandarse y olvidarse inmediatamente de la idea de hacer frente a los hombres lobo.

-Entonces iremos.- Carlisle se puso de pie y Edward le imitó. –Jasper.- le llamó finalmente. Emmett y Rosalie se fueron de la sala cuando esta ultima anuncio que tenia que hacer unos arreglos al jeep de su esposo.

Alice seguía murmurando incoherencias, aunque estaba segura de que eran maldiciones por no poder ver el futuro de Carlisle y los demás.

-Alice, todo ira bien. Trataré de calmar las cosas si se ponen feas, y Edward puede anticiparse a eso.- le reconfortó dándole un suave beso.
Todos en la casa parecían estar despidiéndose, pero yo no. No podía, no aceptaba alguna clase de final en estos momentos. Si bien el asunto era mas serio de lo que había temido (nunca habría imaginado una guerra por mi causa), tenía que convencerme a mi misma de que todo iría bien o colapsaría.

-¿Estas bien?- me preguntó finalmente Edward. Me quede unos instantes repasando esa pregunta. Y no, no estaba bien. ¿Cómo podía estarlo después de haber traído tal peligro a la familia? – Bella, todo ira bien. Hablaremos con ellos…trataremos de solucionar las cosas. Si creen que no fuimos nosotros no harán nada. Buscarán por otro lado al culpable.

Al culpable. Eso era lo que mas temía; que supieran que Edward era el culpable de que el tratado se rompiera. Y no quería pensar cuales serian las consecuencias de ello…no iba a soportar una eternidad sin Edward.

-No tienes por que ir a hablar. Nadie tiene que ir. Podemos escapar ahora mismo de Forks…podemos ir a Alaska, al otro continente-

-Shss…Bella.- me silencio acomodándome en su pecho mientras mi cuerpo temblaba. Alcé mis manos hacia mi rostro, acaricie mis mejillas pero no había lágrimas en ellas. Sabia que estaba llorando, lo sentía…pero no había prueba de ello.

-Bella…ya veras que todo ira bien. Lo prometo. Nadie te hará daño.- me prometió alzando mi rostro con su mano.

-No temo por mi. No quiero que… ¡No soportaría perderte! Ni a ti, ni a nadie de la familia.

-No lo haras. Todo ira bien. Carlisle y yo lo resolveremos. Si no sale bien hoy, podemos huir a Alaska. Allí seremos mas, no se atreverán a atacarnos y con el tiempo olvidaran el tema. Bella, confía en mí, por favor, ¿no me crees capaz de protegerte?

-Se que lo haras. Es en mi suerte en la que no confío.- dije apartando mis ojos.- le escuché reírse suavemente y sus manos se acomodaron en mi mentón.

-Nunca dejare que nada malo te suceda, Bella. Eres mi vida.- susurró acariciando mis labios con los suyos. –Te amo Bella.

-Yo también.

Permanecimos abrazados el poco tiempo que tuvimos antes de que le viera desaparecer por el bosque junto con Carlisle y Jasper.

Alice y yo nos sentamos en las escaleras del porche, esperando a que volvieran a casa sanos y salvos. Traté de bloquear el pánico, de no dejarme invadir por la ansiedad y simplemente esperar a que el tiempo corriera y volvieran con buenas noticias.

Trate de ser positiva.

Pero fue en vano.