Hola chicas!! Aquí tienen la cita de Edward y Bells espero sinceramente que les guste. Los reviews anónimos están en mi perfil!

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con los personajes.


Capitulo 28: Cita al estilo Cullen Black (E&B)

Edward POV

Esta semana ha sido la más difícil y la más feliz de mi vida. Feliz por que todos los días había visto a Bella, en las mañana cuando buscaba a Nessie, aunque fuera por escasos minutos y en las noches, mientras dormía sin que ella supiera, escuchar como me nombraba mientras dormía me hacia el hombre mas feliz de la tierra.

Difícil a su vez porque ir a la habitación de las chicas suponía un gran sacrificio de mi parte, estar encerrado en esas cuatro paredes con esos aromas tan atrayentes hacia que sintiera un dolor físico que pensé que los vampiros no podían experimentar, a veces me dejaba llevar demasiado, sus aromas me hipnotizaban y más escuchar el tranquilo latido de sus corazones, comenzaba a imaginar como su sangre correr por sus venas…pero Jacob siempre me sacaba de esos pensamientos homicidas y porque no decirlo suicidas también, porque el hacerle daño a cualquiera de ellas, causaría mi muerte de una u otra manera. Si no lo hacia yo por la culpa, lo harían o los Cullen o los Quileutes. Ellos querían mucho a las chicas. Y si las lastimara no me cabe duda que ellos se vengarían de cualquiera, incluso si era yo.

Pero esas noches dieron sus frutos, los primeros dos días necesite de Jacob para detenerme, el tercer día los pensamientos desaparecieron pero aun estaba en esa posición tensa dispuesto a abalanzarme a cualquiera de ellas. Para el cuarto ya me había relajado completamente en la habitación y podía sentarme a los pies de cama de Bella para observarla mejor. Para el último día pude finalmente y en mejor momento imposible ya que al día siguiente era mi cita, mantener mis ojos del tono dorado característico de los vampiros vegetarianos a pesar de estar a escasos centímetros de Bella respirando su aroma, que ahora en lugar de torturarme me deleitaba… todo el dolor valió la pena.

Por las tardes me las pasaba con los Cullen o los Quileutes, ellos ya estaban enterados de las citas, así que Sue y Carlisle nos dieron "permiso" a faltar el sábado por la tarde para que tuviéramos todo listo, ellos se habían tomado muy enserio su papel de tíos, ellos querían que les dijéramos lo que íbamos hacer todo el tiempo, en realidad ni a Jacob ni a mi nos molestaba, se sentía bien, sentir que le importabas a alguien de esa manera.

Jacob salio de la casa, faltando dos minutos para las cinco. Como llevaría a Ness a Seattle, tendrían que salir temprano, me hubiera gustado tener esa excusa para estar más tiempo con Bella, pero no quería ir demasiado lejos, por si acaso algo salía mal, Alice seria capaz de verlo y poder avisarme cualquier cosa. Aunque ya me podía controlar perfectamente ninguna precaución estaba demás, sobretodo tratándose de Bella, que parecía un imán para el peligro.

A las siete en punto estaba tocando el timbre de la puerta de Bella.

─ Vaya que impacientes son estos chicos ─ Escuche que dijo Rose desde el cuarto de las chicas.

─ Creo que nunca escucharon sobre llegar elegantemente tarde ─ Dijo Alice y me la imagine sonriendo

─ Las escucho perfectamente chicas ─ hable en tono normal, sabiendo que podrían escucharme.

─ Lo sabemos ─ Respondieron ambas y enseguida comenzaron a reír, entonces Charlie me abrió la puerta, lo saludé formalmente y le tranquilicé diciendo que traería a Bella a la hora indicada.

Bella POV

Cuando observé el atuendo de Ness un alivio recorrió mi cuerpo, talvez Alice escogería algo que se pareciera a mí, pero me equivoque totalmente, al salir de la ducha, vi sobre mi cama un vestido casual azul oscuro con escote en V, que se ceñía un poco a la cintura y caía libremente hasta la mitad de las rodillas, era precioso la verdad. Pero para nada mi estilo. No me puse a discutir con Alice porque sabia que seria inútil y mas ahora que contaba con el apoyo de Rose, porque entre los ojos de cordero a punto de morir de Alice y los pucheros de Rose, era simplemente imposible decirles que no.

Me vestí y deje que me maquillaran, me peinaran y me arreglaran las uñas de las manos y los pies. "Edward, Edward, Edward" era en lo único que pensaba para poder soportar esta tortura.

Estaba preocupada por esta cita, pero no porque temiera que el me fuera hacer algo, sino que recordaba lo que me dijo el día de la fiesta, que su garganta le quemaba cada vez que sentía mi aroma y yo no quería que sufriera por mi culpa, pero simplemente no podía alejarme de él, verlo era una necesidad que solo empeoraba con el pasar del tiempo.

Siete en punto, sonó el timbre de mi casa y una sonrisa cruzó mi cara, las chicas se vieron y sonrieron.

─ Vaya que impacientes son estos chicos ─ dijo Rose.

─ Creo que nunca escucharon sobre llegar elegantemente tarde ─ Dijo Alice con una enorme sonrisa en su cara.

─ Lo sabemos. ─ Respondieron ambas y se carcajearon, supongo que estaban hablando con Edward.

Alice me paso los zapatos o mejor dicho las trampas mortales que ella llamaba sandalias, para que me los pusiera al principio me negué pero solo me dijo que Edward no me dejaría caer y me convenció, "Que difícil eres Bella" Pensé irónica. Baje lentamente las escaleras, con la mirada clavada en los escalones, concentrada en no caerme.

Cuando me faltaban dos escalones una mano pálida se puso frente a mis ojos, alcé la mirada para encontrarme con la hermosa sonrisa de Edward que me derretía, Edward me miraba con devoción, como si viera lo mas bello de este mundo, tomé la mano que me ofrecía devolviéndole la sonrisa, mientras me perdía en sus ojos dorados… ¿Dorados? cuando esta cerca de mí sus ojos son completamente negros, terminé de bajar la escalera, sin ningún problema.

No me había percatado que Edward tenia detrás de su espalda una mano, hasta que de repente tuve ante mis ojos un hermoso ramo de rosas rojas, iguales a las que Jacob le había regalado a Ness, pensaba hacer lo mismo que ella.

─ Yo me encargaré de ellas por ti. ─ Dijo Alice a mis espaldas, tomando las rosas y aspirando su aroma. Yo la mire agradecida.

─ ¿No le vas a decir que te pareció Edward? ─ Dijo Rose que aparecía por la pare superior de las escaleras, sonriendo con suficiencia.

La cara de Edward cambio por unos momentos a la de fastidio mientras vio a Rose, pero volvió a poner la misma de ternura mientras se acerco a mí y me susurro al oído:

─ Dicen que los Ángeles son las criaturas mas bellas del mundo, pero su belleza queda totalmente eclipsada por la tuya ─ Mi corazón latió desbocado, mis mejillas se tornaron un nuevo color de rojo. Edward coloco una mano sobre mi mejilla izquierda y dijo.

─ Adorable ─ Lo dijo de una manera tan suave, que hizo que mis piernas temblaran.

─ Váyanse ya tórtolos ─ dijo Alice mientras prácticamente nos empujaba fuera de mi casa.

Edward se adelantó un poco y me abrió la puerta del volvo, ahí pude apreciarlo, llevaba un traje negro sin corbata y una camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados, su cabello dorado estaba desordenado dándole un aspecto elegante pero casual al mismo tiempo. Me quedé sin aliento, sin palabras, sin sentidos. Edward se veía increíble, parecía un sueño, pensé que en cualquier momento desaparecería en una nube de humo. Me quede deslumbrada por la enorme sonrisa que puso cuando finalmente lo vi a sus ojos. De nuevo mi corazón dio un vuelco, ya que no había dejado de latir desbocado.

Edward POV

Al ver a Bella bajando por las escaleras, solo pude compararla con un ángel bajando del cielo. Llevaba un precioso vestido azul oscuro, que marcaba perfectamente su cuerpo y combinaba perfectamente con lo blanco de su piel, su cabello lo tenia mas ondulado de costumbre, haciéndola ver mas bella si se podía, no resistí las ganas de ver su cara ya que ella venia observando las escaleras, así que me acerque cuando le faltaban algunos escalones para bajar y le ofrecí mi mano, ella finalmente me vio a mis ojos, y me perdí en el mar de chocolate que eran sus ojos, no habían palabras para expresar como me sentía. Ella estaba maquillada ligeramente de manera que solo resaltaba lo profundo de sus ojos y lo apetecible de sus labios, me quedé observándola con completa admiración. Ella termino de bajar las escaleras viéndome, me recordé las flores que tenia en mi espalda y por su expresión supe que le gustaron.

Alice apareció y las tomó, después apareció Rosalie. "Quita esa cara de idiota Edward" Pensó. Quité la mirada de mi ángel personal cuando me recordó que no le había dicho a Bella lo hermosa que se veía, pero no había adjetivos suficientes para describirla, así que le dije lo que había pensado en un principio.

─ Dicen que los Ángeles son las criaturas mas bellas del mundo, pero su belleza queda totalmente eclipsada por la tuya ─ su corazón latió fuertemente y sus mejillas se tiñeron de rojo, al mismo tiempo que una sonrisa cruzaba por su rostro. Alce mi mano para tocar ese sonrojo que me volvía loco, mi garganta me molestaba, sabia que la sangre de Bella jamás dejaría de atraerme pero ya tenía la capacidad de ignorarla completamente.

Después que Alice prácticamente nos arrastrara a la salida, me acerque al volvo y le abrí la puerta a Bella, pero ella se quedo observándome, me sentí sumamente halagado porque la forma en que me miraba era como si no pudiera creer lo que veía, le sonreí cuando me vio a los ojos y su corazón dio un vuelco, haciendo que mi sonrisa creciera, tener ese efecto en ella, se sentía magnifico. Me acerque a ella, la tome de la mano y la guié hacia el auto ella entró, cerré la puerta y nos dirigimos hacia su sorpresa.

Bella POV

Estaba emocionada, nerviosa y algo frustrada la verdad, por más que le preguntaba a Edward a donde íbamos no me quería decir.

─ No me gustan las sorpresas Edward ─ Le dije seriamente.

─ Esta te gustara, te lo aseguro. ─ Me respondió con esa media sonrisa, suspiré y me dispuse a ver por la ventanilla, para intentar reconocer el lugar.

Llegamos a Port Ángeles y pensé que nos detendríamos, pero la pasamos de largo. Unos cinco minutos después, que si hubiera conducido yo hubieran sido unos veinte aproximadamente, nos detuvimos en un elegante restaurante que estaba en la cima de una montaña. Era nuevo y muy elegante, nunca había ido para allá.

Edward estaciono en la entrada donde esperaba un chico que supuse seria el encargado de estacionar el volvo. Edward se bajó y me abrió la puerta ofreciéndome su mano, yo la tomé y pude apreciar mejor el lugar, por fuera era precioso, tenía un camino antorchas hacia la puerta, en el suelo había miles de pétalos blancos. Las paredes eran blancas y las ventanas estaban rodeadas por pequeñas luces amarillas. Alcé mi vista al cielo y observé miles de estrellas, sin una nube que as tapara, era simplemente hermoso. Le sonreí a Edward y entramos al restaurante sin soltar nuestras manos, me quedé impresionada.

El lugar era hermoso, el restaurante estaba decorado en colores blancos y dorados, los manteles y las paredes, solo estaba iluminado por las velas que había en las mesas, en el piso seguía un camino lleno de rosas pero esta vez eran pétalos rojos que guiaban a una mesa que estaba en el centro, al fondo observé un enorme piano de color blanco, hay se encontraba un señor de unos cuarenta años tocando un vals que no reconocí pero sonaba precioso, por un lado se observaba una enorme ventana, donde se podía apreciar las luces de Port Ángeles. Pero lo impresionante de esto, era que por más que busque no había más nadie que el hombre del piano, un mesero que esperaba a un lado de nuestra mesa, Edward y yo. ¡Había reservado el restaurante solo para los dos!

─ ¿Te gusta? ─ Me preguntó algo nervioso. ¿Que mi boca llegara al piso no le decía nada?. Bueno la verdad es que me había pasado mucho tiempo admirando el lugar.

─ Edward… esta precioso, me encanta ─ Le respondí viéndolo a los ojos esperando que entendiera que de verdad me gustó la sorpresa. El me devolvió la sonrisa.

Me apretó un poco la mano y me guió hasta la mesa, me ayudó a sentarme y luego se puso frente a mi, yo seguía observando todo el restaurante. El joven camarero muy respetuosamente nos preguntó que íbamos a comer, Edward frunció el seño algo molesto y dijo que no quería nada, yo pedí unos ravioles con salsa de setas, el camarero se retiró sonriéndome, Edward se quedó viéndolo muy molesto. Le tome la mano por encima de la mesa para llamar su atención.

─ ¿Edward que sucede? ─ Le pregunté extrañada. El me vio y suavizo su rostro.

─ Debí escoger mejor al personal ─ Lo mire confundida ─ Es que no me gusta lo que piensa de ti. ─ me explicó.

─ ¿Qué piensa? ─ Le pregunte realmente curiosa.

─ Solo digamos que piensa lo mismo que yo, pero de una manera… irrespetuosa. ─ dijo visiblemente molesto, le apreté un poco mas la mano para tranquilizarlo.

─ La comida se tardara un poco, vamos ─ Me dijo colocándose de pie y ofreciéndome una mano. Quería bailar, yo observé primero su mano y después la pista dudosa.

─ No te dejare caer ─ Me dijo y no pude resistir el poder de su mirada, la tome y comenzamos a bailar.

Primero estábamos bailando un vals diferente al que tocaba el pianista cuando entramos, pero era igual de precioso. Después la música cambio a una canción suave y el pianista comenzó a cantar "Cuidarte el alma" de Chayanne,(N/A: Les recomiendo que la pongan ahora) Edward puso mi mano que sostenía en su hombro y puso las suyas en mi cintura.

─ No tienes idea de lo mucho que te amo Bella ─ Me dijo y en sus ojos pude ver todo ese amor que me confesaba. ─ Tu eres mi vida ahora.

─ Edward…─ Contesté conmovida ─ Yo también te amo…tanto que me asusta. No me imagino una vida sin ti ─ Le confesé. Moví mis manos de sus hombros a la parte de atrás de su cuello acercándome, el apretó su agarre alrededor de mi cintura y me acercó a él. Me perdí de nuevo en sus ojos dorados.

Estábamos en nuestra propia burbuja personal, me fui acercando mas a el, necesitaba sentir sus labios sobre los míos una vez mas, el se inclino y finalmente los sentí de nuevo, esos labios fríos que parecían haber sido creados para besar a los míos, forcé mis brazos alrededor de su cuello, lo necesitaba mas cerca, no quería que se alejara de nuevo pero el también me apretó mas fuerte contra él, eliminando así el espacio que nos separaba, me sentía tan bien así, sus fríos brazos alrededor de mi cuerpo, encajábamos perfectos como dos piezas de rompecabezas. Podía durar así para siempre.

Pero nada es eterno y tuvimos que separarnos porque yo necesitaba respirar, maldije mi condición de humana. Edward se separo un poco de mi, pero no soltó su agarre, puso su frente sobre la mía. Cuando pude controlar mi respiración, lo vi directamente a los ojos y de nuevo me sorprendí de encontrarme con ese precioso color dorado, aunque estaban un poco mas oscuros no había perdido ese brillo que me encantaba.

Edward me sonrió y me señalo la mesa, en la cual ya estaba mi comida, yo estaba en las nubes, jamás pensé que lo besaría de esa manera. Edward tuvo que sostenerme por la cintura, porque yo estaba mas torpe de lo normal, sentía mis piernas como gelatinas. Debería de sentirme incomoda pero con Edward sosteniéndome así de cerca, creo que iba a fingir de ahora en adelante.

Me ayudó a sentarme de nuevo y se puso frente a mí, yo comencé a comer. El me observaba sonriendo y yo le sonreía de vuelta. Pero no pude evitar preguntarle.

─ ¿Edward porque ahora tus ojos son dorados en vez de negros?

─ Es que ya me acostumbre a tu aroma. ─ Me respondió sonando realmente orgulloso.

─ ¿Pero como? ¿Ya no te atrae mi sangre? ─ Le pregunté sorprendida y algo triste me gustaba que MI sangre fuera ESPECIAL para él, aunque era mortal para mí.

─ Tu sangre nunca dejara de atraerme ─ Se que no debió aliviarme eso, pero lo hizo ─ solo digamos que aprendí a lidiar con el aroma. ─ Terminó feliz.

─ ¿Pero como es posible que te acostumbraras si a penas nos hemos visto unos minutos por las mañanas? ─ Estaba intrigada y el se puso ¿nervioso?

─ Bueno… en cuanto a eso… la verdad es que yo te he visto por más tiempo ─ Me contestó pasándose una mano por su cabello, estaba realmente nervioso.

─ ¿Cómo…? ¿Cuándo? ─ Ahora estaba confundida.

─ EEE…digamos que te he visitado por las noches mientras dormías ─ Dijo con un gesto realmente apenado y esperando que yo me molestara.

Lo normal hubiera sido que me molestara o me asustara, pero esa confesión me hizo sentir importante y sonreí feliz, después de todo ¿Había algo normal en mi vida a estas alturas? Edward me vio confundido.

─ ¿No estas molesta? ─ Me preguntó cauteloso. Mi sonrisa creció.

─ No me molesta, de hecho eso explica que estas noches haya descansado mejor que nunca, de hecho todos esos días soñé con…─ ¡Esas noches soñé con Edward! Me preocupé yo solía hablar dormida.

─ Conmigo ─ Dijo muy sonriente y yo quería que me tragara la tierra.

─ ¿Qué dije? ─ le pregunté tapándome la cara con ambas manos.

─ Dijiste mi nombre ─ Separé mis dedos y pude verlo sonriendo

─ ¿Mucho? ─ le pregunté avergonzada

─ ¿Qué cantidad seria mucho para ti? ─ Volví a cubrir mi cara

─ No te avergüences ─ Me dijo quitando mis manos de mi cara y viéndome fijamente ─ Si pudiera soñar, soñaría contigo. ─ Suspiré, ¿Podría ser mejor? Desvió su mirada a un reloj que había en la pared y sonrió.

─ Vamos ─ Se paró a mi lado y me ofreció su mano, extrañada por su actitud la tomé.

Edward nos hizo salir por la enorme ventana que había visto al principio. Y De nuevo quede maravillada, Port Ángeles se veía precioso de noche con todas esas luces y de paso el cielo estaba completamente despejado dejando ver miles de estrellas. Edward se puso detrás de mí y me abrazó por la cintura, yo puse mis brazos sobre los suyos y cerré mis ojos disfrutando del momento, pero de repente un sonido fuerte, como de disparo me hizo abrir los ojos, para después sorprenderme por una explosión de colores en el cielo.

─ ¡Fuegos artificiales! ─ Exclame como una niña. Escuche que Edward se reía por detrás de mí, luego de varios segundos, todo quedó en silencio…me decepcioné yo quería seguir viéndolos, pero entonces escuché como eran lanzados varios cohetes al mismo tiempo, supuse que harían alguna figura pero cuando llegaron a lo más alto del cielo pude leer las palabras:

Bella Quieres ser mi novia? ED.

Yo me quedé sorprendida, me llevé las manos a mi boca y mis ojos se nublaron con lágrimas de emoción, me giré y vi a Edward que esperaba ansioso mi respuesta.

─ Edward…─ Murmuré emocionada, abría y cerraba mi boca, pero las palabras no me salían. Así que decidí demostrárselo. Me lancé a su cuello y lo besé como nunca lo había hecho, al principio se sorprendió pero en menos de dos segundos me devolvió el beso. Nos separamos luego de unos minutos, porque tenia que respirar, Edward puso sus manos en mis mejillas y me vio fijamente

─ ¿Debo tomar eso como un si? ─ Preguntó sonriendo

─ Si, claro que quiero ser tu novia Edward ─ Le respondí, asintiendo enérgicamente. El me abrazó fuertemente pero sin hacerme ningún daño.

─ Me has hecho el hombre más feliz de la tierra Bella ─ Me susurró al oído y me beso de nuevo.

Entramos al restaurante, no había nadie mas, ni siquiera el pianista, miré a Edward interrogante y el me sonrió y me llevo hasta el piano.

─ Esto lo compuse para ti, el día después del baile. ─ Me dijo y comenzó a tocar una preciosa nana, que por alguna razón se me hizo familiar. Cuando terminó, se giró sobre la silla del piano y me hizo que me sentara sobre sus piernas.

─ ¿Qué te pareció? ─ Me preguntó, secándome las lagrimas que no me había dado cuenta salían de mis ojos.

─ Es preciosa Edward, no tengo palabras para decirte lo mucho que me gustó ─ Le respondí sincera

─ Esta canción te la he tarareado al oído los días que estabas mas inquieta cuando dormías. ─ Me confesó

─ Por eso se me hacia familiar ─ Le sonreí y el me la devolvió.

Me perdí en el topacio de sus ojos nuevamente, nunca me cansaría de ver esos ojos. No quería que la noche terminara, estaba feliz sentada en el regazo de Edward con sus brazos rodeándome, pero lamentablemente el tiempo no estaba de mi lado, faltaba poco para las doce y media y tenia que volver a casa. Edward se levantó, con cuidado para no tumbarme, me ofreció su mano y salimos de allí.

Nos montamos en el volvo, Edward puso mi mano en la palanca de las velocidades y puso la de el encima, de esa manera nos pasamos el camino de regreso tomados de la mano en un cómodo silencio.

En Volterra

Un joven rubio y alto iba caminando por las calles de la ciudad, bajo la lluvia observa a una preciosa joven que esta parada en medio de la plaza, sin ninguna protección, el se acerca y le ofrece su paraguas, la chica observa directamente al joven y este queda deslumbrado ante su belleza, una chica de piel pálida, cabellos rubios, una escultural figura y sus hipnotizantes ojos rojos, mas que asustarlo lo intriga la tonalidad de ellos.

La chica le sonríe y este queda prendado de ella. La chica le habla con la voz que según el chico solo puede ser de un ángel, "Sígueme" le dice y el obedece ciegamente. Caminaron a través de varios túneles, pero al chico no le importo el solo seguía a su "Ángel". Llegaron hasta un salón donde la chica hizo una reverencia, el joven extrañado alza la mirada para conseguirse con tres hombres inhumanamente bellos e increíblemente imponentes sentados en tres sillas que parecían mas bien unos tronos, algo le dice que esta en peligro y que debe salir de allí.

─ Puedes retirarte Heidi ─ Antes de que el rubio pudiera siquiera voltearse, la chica desapareció dejándolo al merced de aquello hombres.

─ ¿Qué opinas Cayo? ─ Dijo el hombre que se encontraba en el medio, de cabello negro y ojos rojos como los de la chica.

─ Será un excelente rastreador, el mejor de todos ─ Contestó el hombre de cabellos blancos que se encontraba a la derecha del primero.

─ ¿Marco? ─ Preguntó el hombre de cabello negro, sin quitarle la vista al joven, que cada vez se sentía más asustado.

─ No tiene ninguna unión sentimental ─ Respondió el hombre de cabellos largos y marrones. El de cabello negro sonrió ampliamente.

─ Joven permite presentarnos, mi nombre es Aro Vulturi, y ellos son Cayo y Marco Vulturi, mis hermanos. ─ Dijo el hombre señalando mientras los presentaba.

─ ¿Qué quieren de mi? ─ Preguntó en un susurro el joven. Aro se aproximo al joven y le tomó la mano. Leyendo así toda su mente.

─ Solo queremos que encuentres a alguien por nosotros ─ Sonrió con malicia. Pero antes que el chico pudiera decir algo, Aro lo tomó de cuello y lo mordió, inyectando así el veneno que cambiaria para siempre la vida de aquel joven inocente. El chico comenzó a retorcerse de dolor.

─ No te preocupes, pronto acabara todo el dolor…─ Susurró Aro al oído del chico, quien a penas escuchó, ya que sentía un fuego recorriendo sus venas ─ Demetri…


Espero no haberlas decepcionado con la cita, tenian muchas expectativas después de la de Jake y Ness. ¿Les gustó como Edward se lo pidió a Bella? Como ya se pueden dar cuenta Edward ya no tendra problemas con la sangre de Bells, es que la verdad no me parecia justo que Ness y Jacob pudieran besarse todo el tiempo y ellos no!

Aclaración: Le cambie o mejor dicho le puse a Cayo el mismo don de Eleazar, es que me parecio extraño que siendo de la realeza no tenga poderes. Y que poder mas util para ellos que ese! Jeje. ¿Se acuerdan del don de Demetri? ¿O tengo que explicarlo mas adelante?

Recuerden dejarme su opinión chicas, que me anima muchisimo!