Quiero dedicarle este capítulo a bellaHerms22, que está pasando por un momento muy triste...besos, un abrazo gigante, estoy aquí =)

Siento que he tardado mil milenios en actualizar, y apenas ha pasado una semana jajaja! Bueno, este cap es tan largo que creo que tuve que partirlo en tres, si señores TRES PARTES!...

Saludos especiales a todos ustedes, por tener la paciencia de estar aquí leyendo este fic tan malo, y sobretodo a vane-chan6 que durante el día de ayer se dio el trabajo de leer casi 10 caps de un tirón, y eso, ni yo lo haría! ajajaja

Los invito a leer un fic nuevo que estoy publicando, se llama "Volver a empezar" (Por si notaron, este antes se llamaba así, pero ahora le cambié el nombre a "Una nueva familia") y se trata exclusivamente de Piper y Leo, es un fanfic bastante corto, que no ambiciona más de seis capítulos...

Recuerden que tengo otro fic, el cual escribo junto a Vane-Chan6; es de Charmed, pueden encontrar el link directo a la historia haciendo clic en mi nickname (HalliwellMB), se llama "Hasta que la sangre nos separe"o siguiendo este link (fanfiction .net/~halliwellmb [Borren el espacio entre n y el .])

Recomendaciones de la autora: Vane-chan6 (Entre algunos de Supernatural y El heredero de la oscuridad - Charmed), bellaHerms22 (Tu y yo AU - Harry Potter), ViryFuusara (Entre otros, ¿Qué puede más? - Naruto) y beast girl halliwell (Autora de PreCharmed).


Capítulo 25, parte I: Una dulce bienvenida.

Phoebe se despertó de un salto, cubierta en sudor frío y asustada por una pesadilla que no lograba recordar. Se sentó en la cama y prendió la luz, restregándose los ojos con sus puños antes de revisar si se había vuelto a mojar o no.

Miró el reloj y supo que eran las cinco cincuenta y dos de la mañana, le quedaba casi media hora más para dormir antes de tener que ir a la escuela, pero no tenía sueño.

Se levantó algo cansada por la mala noche, recordando que su pesadilla se había tratado en general de Hackett, lo cual tenía bastante sentido después de toda la confesión del día anterior, y de que éste hubiese llegado con una torta para celebrar su reintegro a clases en una reunión en donde asistieron los padres de Andy, motivo por el cual había preferido irse.

Apoyó sus manos en la parte trasera de su espalda, sintiendo la típica molesta presión en sus caderas, por lo que decidió apresurarse y aprovechar el tiempo para darse una ducha caliente antes de bajar a preparar el desayuno.

Una vez que salió, limpia y relajada, se vistió rápidamente con el primer vestido que encontró agradable para usar ese día, que ya había amanecido soleado y caluroso. Se peinó en cabello con delicadeza, haciéndose una cola de caballo con efectos ondulados para complementar, por alguna razón, ese día quería sentirse linda...se sentía inexplicablemente contenta después de haberse bañado; no se cuestionó el por qué, le gustaba sentirse así e hizo uso de su creciente energía para re ordenar las cunas de sus pequeños, hacer su cama, acomodar algunas cosas y armar el bolso que usaría dentro de dos semanas para ir al hospital.

Bajó y lavó algunas frutas que luego peló y picó para hacer una ensalda saludable que acompañó con pan tostado, huevos revueltos, leche y té.

Los pasos de sus hermanas en la cocina le indicaron que ya habían acordado quien se bañaba primero y las otras dos habían bajado a comer.

Prue se sentó a la mesa, impresionándose al notar que no hubiera sido Piper la que había hecho.

― ¡Wow!, ¿Y esta sorpresa?, ¿Tan feliz te hace volver a clases? ― Preguntó contenta, sirviéndose algo de café con una sonrisa.

― No lo sé, desperté con ánimo ― Sonrió Phoebe de vuelta, sirviéndose más frutas, sentía un poco pesado el estómago para comer algo más ― ¿Por qué tan molesta, Paige? ― Añadió interesada.

― Tonterías ― Respondió llevándose la cuchara a la boca, evadiendo su respuesta y pensar en la situación en casa de Glenn el día anterior, ¿Con qué cara iba a mirarlos ahora que volviera a clases? Quería matarlos, a ambos...a ella por meterse con SU mejor amigo, y a él...por tratar de reemplazarla ¿No que le gustaba tanto hace unos días atrás?

Sentía la incoherencia de sus pensamientos retumbar en su cabeza, al mismo tiempo en que enterraba su cuchara en el posillo con azúcar, ¿Acaso no había sido ella la que le había pedido que siguiera adelante y ya...?, Ella le había dicho que no era más que una confusión, y eso era lo que había sentido: confusión, pero ahora, estaba mucho más confundida al notar ese pequeño cosquilleo que parecían ser celos hacia la nueva relación de Glenn, la cual en una situación normal, debería alegrarle...¿Por qué se sentía tan mal entonces?

― Tonterías ― Repitió.

― ¿Algo que quieras compartir con la clase? ― Preguntó Phoebe, observándola masticar con fuerza los pedacitos de fruta en su boca.

Paige negó con la cabeza y siguió comiendo, y el hecho de notar la ausencia de Piper luego de unos diez minutos fue lo que las preocupó.

― ¿Se habrá quedado dormida? ― Preguntó Prue frunciendo el ceño, observando su reloj y sorprendiéndose de que a esa hora no se sintieran sus pasos por la casa.

― No sé ― Respondieron Paige y Phoebe.

Prue subió las escaleras, ya que había terminado de comer y entró al cuarto de su hermana, quien parecía estar bastante abrigada y aún durmiendo.

― Arriba ― Susurró con ternura de verla así.

Supuso que debía haberse quedado estudiando hasta tarde, después de haberse perdido la oportunidad de hacerlo por la celebración del regreso de Phoebe; la había notado nerviosa y preocupada por algo, posiblemente por algun examen durante esa mañana y, para compensar las horas de estudio que no había tenido, había sacrificado las horas de sueño.

Toda esa historia pasaba por la cabeza de Prue, orgullosa y confiada de lo inteligente y responsable que era ahora y había sido siempre; le hacía la vida más fácil, se esforzaba y daba todo de si misma...en secreto, muchas veces deseaba con tener un poco de su simpleza y sencillez.

― Piper... ― Repitió remeciéndola un poco, viéndola abrir los ojos con pesadez y suspirar.

― ¿Cinco minutos más? ― Preguntó escondiendo su rostro bajo las almohadas.

― De acuerdo, solamente cinco más, el desayuno está hecho ― Avisó saliendo de la habitación, complacida al recordar ciertos pasajes de cuando eran niñas.

Piper suspiró varias veces antes de levantarse. La noche anterior se había devuelto a casa, aún choqueada por todo lo que le habían contado Phoebe y Michelle, y no había podido evitar sentir un retorcijón en el estómago y ganas de golpear a su hermana y también a Hackett cuando lo vio besando a Prue en vista y presencia de su hermana menor y, peor aún: sabiendo que la estaban engañando tan descaradamente...y ella, ahora, era parte de ese juego cruel.

La culpa ante eso y los pensamientos retorcidos y asquerosos no la dejaron sola hasta pasadas las cuatro de la mañana, cuando finalmente pudo quedarse dormida.

Se levantó a rastras, a poco de caerse de la cama y se puso el primer jeans y playera que encontró antes de bajar a hacer presencia en el desayuno, teniendo la buena suerte de que no había nadie abajo para verla no comer. Envolvió algunas cosas en servilletas y las guardó en su mochila, se desharía de ellas al llegar a su salón.

Al escuchar el toque del timbre para el primer receso, Phoebe había salido del edificio y caminado hacia la parte de atrás, que colindaba con la zona de descarga de los camiones de la comida para la cafetería. Buscó con la mirada, sabiendo que por la hora y el día la persona que buscaba estaba ahí, escondida en algún lado. Siguió caminando, algo incómoda por el lugar que estaba revisitando después de tanto tiempo y finalmente lo divisó.

Se acercó a pasos firmes, afirmándose el vientre por debajo con una de sus manos y la espalda baja con la otra, el peso iba a terminar matándola un día de esos.

Llegó hasta posicionarse detrás del chico alto y mal vestido que tenía en frente, poniéndo la mano que tenía antes apoyando su espalda sobre su hombro, haciéndolo volteara y tomándolo de la chaqueta con agresividad.

― ¿Vas a decírmelo? ― Le preguntó con decisión en sus ojos.

― ¿El qué? ― Le preguntó John atacado, sorprendido por verla ahí y porque le hablara en ese tono, como si no le tuviera miedo.

― Qué era lo que tenían esos vasos Johnnattan ― Exigió seriamente, sin demostrarle un mínimo de debilidad ― Quiero una respuesta, y la quiero ahora ― Complementó.

― ¿De qué...?, ¿De qué estás hablando? ― Preguntó haciéndose el desentendido, maldiciendo que se encontrara solo ahora que uno de sus "colegas" hubiese sido suspendido, de otra manera la chiquilla no estaría hablándole como estaba haciéndolo ahora...

― ¡No te atrevas a mentirme! ― Le gritó sonriendo con malicia, tratando de intimidarlo ― O la POLICIA ― Dijo aumentando notoriamente su tono de voz ― Tendrá que encargarse de esto en mi lugar: tú decides, es fácil ― Amenazó casi venenosamente, recordando que tenía que ser más rata que esa rata para lograr algo.

John, quien al oír la palabra "policía" saltó de la impresión y tragó en seco, titubeó un par de veces antes de responder, ante la atenta y agerrida mirada de Phoebe.

― Distintas cosas, todos eran variados, algunos, algunos tenían éxtasis otros laxtantes, algunos pocos tenían rohypnol... ― Comenzó a explicarse, tratando de hacer memoria, pero ella lo interrumpió.

― ¿Rohypnol?, ¿Qué es eso? ― Preguntó perdida, no habiendo escuchado el término nunca antes.

― Lo que tenía tu vaso ― Contestó quitándosela de encima, haciendo que Phoebe retrocediera y reacomodara su mano en la parte baja de su espalda, pero por un asunto de comodidad, no por temor a él.

― ¿Qué efecto tiene? ― Preguntó directamente, poniendo cara de interrogación y tratando de recordar bien el nombre para comprobarlo en internet al llegar a casa; por una cuestión de lógica no se fiaba completamente de él.

John contrajo el rostro, comprometido a tener que decirle la verdad, porque si algo tenía claro era que Phoebe era una Halliwell, y como toda mujer de su familia, era de armas tomar; si mentía terminaría en la cárcel.

― Es...esto va a sonar peor de lo que realmente es pero... ― Le dijo riendose con nerviosismo.

― ¡Contéstame! ― Le gritó, disfrutando por un momento ser ella la que lo ponía nervioso y paranóico, y no al revés.

El chico tragó saliva y asintió antes de continuar.

― Es la droga que se usa...es la droga de la violación Phoebe, hace que una persona quede en total estado de inconsciencia, bajo el control de cualquier persona y que luego no recuerde nada de lo ocurrido dentro de un lapso que, puede variar depende de la persona.

Ella se echó un poco para atrás al escuchar eso, teniendo que afirmarse de la primera pila de cajas que encontró para evitar caerse producto de la sorpresa, ¿Qué era lo que acababa de escuchar?

― Se...se suponía que era para hacerle una broma a los chicos, fingir que los habían asaltado o inventarles alguna historia, tu sabes, una broma ― Continuó tratando de destensar el ambiente, pero ella no se rió y espero a que continuara― A las mujeres no les íbamos a dar nada, pero quien mezcló los tragos se equivocó y, debió haberle caído al tuyo ― Continuó ― Es una suposición solamente, tomando en cuenta los efectos y los síntomas que tenías después, por algo decías que no te acordabas de nada cuando te preguntamos dónde habías estado...

Phoebe cerró los ojos con fuerza y respiró profundamente antes de decir algo: no podía creer lo que estaba escuchando. Era demasiado loco y extraño, pero estaba segura de que ellos eran capaz de hacer algo así e incluso cosas mucho peores que esas, para luego hacer de cuenta que no pasaba nada...analizando eso, sabía que todo era más factible de lo que le podría gustar.

― ¿Te parece que...te parece que mis hijos son una broma? ― Preguntó riendose con ironía, abriendo los ojos sin dejar de sonreír ― ¿¡Lo que quieres decirme, es que estoy embarazada porque alguien quizo hacer una broma y fue tan estúpido como para que incluso una idiotez así le saliera mal?

― Phoebe, lo siento, no tenía idea de que…no era el plan ― Se disculpó.

Phoebe negó con la cabeza y apretó los labios antes de darse la vuelta para salir de ahí. Tomó el camino devuelta a la escuela, con el corazón en la mano y más roto que antes, si es que eso era posible.

Después de escuchar las declaraciones del líder de su ex pandilla, llegó a la conclusión de que no quería saber nada más, ningún otro detalle que encerrara a Hackett, la fiesta y a ella misma en el mismo tema, porque cada vez que se enteraba de algo nuevo, en vez de darle tranquilidad, terminaba por herirla, estresarla y asustarla más y en lugar de culparlos o lamentarse, terminaba agradeciendo haber salido de ahí antes de salir sin vida, incluso sin una tan destruida como la de ella.

No le cabía en la cabeza cómo era posible que jugaran con cosas tan peligrosas como lo era la consciencia de una persona, sobretodo de una mujer, sola y de noche...¿Acaso no pensaban en las consecuencias?, ¿Actuaban simplemente porque sí? Eran todos un grupo de idiotas e irresponsables, sin sentido de la decencia ni visión del futuro, y había tenido que aprenderlo de la manera más dolorosa posible.

El resto del receso transcurrió normal hasta que tocaron el timbre, haciendo que todos regresaran a sus salones.

En la puerta de la sala de química, Andy pasó de largo por delante de los demás y se sentó en la parte del fondo. Prue y Sam no se dirigían la palabra con él todavía, principalmente porque la primera no tenía idea cómo explicarle nada y el último se sentaba en el último asiento del salón para no verlas o hablar con ellas.

Mientras que en la sala de español, Leo y Piper eran otros más que no se hablaban: Ella por miedo a Michelle y su reciente demencia, y él por tener algo muy importante que tenía que contarle sin saber cómo hacerlo.

Glenn y Paige no eran la excepción a la regla: Carmen estaba ocupada con él siendo empalagosa, sentada en la mesa de Glenn conversando acerca de algo. La amiga de su novio abrió su libro de historia de malas pulgas, alejada de ambos al sentirse traicionada por él y, ahora sí, cien por ciento celosa y asumida de ello.

Phoebe estaba tratando de concentrarse en su examen de matemáticas que acaba de recibir, pero se le hacía imposible. Además de dársele vueltas por la cabeza la conversación con John una hora antes, el dolor que sentía en la espalda baja era como si hubiera levantado una casa el día anterior y ahora estuviera resintiéndose del esfuerzo, además sentía una ligera molestia a la altura de las caderas que desde la noche no la dejaba en paz.

Trataba de ignorar esos sentimientos incómodos: ya le había pasado antes y sabía que tenían que pasar pronto, o sino esperar a casa para tomar un baño para relajarse y todo sería normal otra vez. Notó que al cambiar de posición, el dolor disminuía un poco...para luego volver a doler al mantener el reposo. A la tercera vez se movió un poco más rápido, tratando de experimentar con los cambios, encontrándose con una sorpresa cuando de repente, algo tibio y húmedo hizo que desviara toda su atención hacia su entre pierna.

― Oh Dios mío ― Dijo, tapándose la boca por la impresión, suspirando hacia adentro producto de la sorpresa.

― ¿Qué pasa, Halliwell?, ¿Quieres que te quite el examen? ― Preguntó el maestro desde donde estaba.

― No...no...no se trata de eso ― Respondió nerviosa, mirando su vestido con los ojos bien abiertos, sintiendo como el corazón empezaba a latirle rápido al no saber a ciencia cierta qué estaba pasando.

― ¡Phoebe se hizo pis! ― Gritó un chico de la clase, muerto de la risa, recibiendo una mirada de enojo de parte de Phoebe y varios comentarios como "Ignorante" o "Bruto" de parte de los demás.

― ¿Es verdad, señorita? ― Preguntó el maestro con un deje divertido, acercándose al puesto de Phoebe.

― ¡Sí! ― Gritó enojada, amenazando al chico que se había burlado de ella agitando su mano empuñada― ¡Quiero decir no! ― Corrigió negando con la cabeza y notando que, aunque el flujo del líquido se había detenido, éste había logrado manchar su vestido además de humedecerlo un poco.

― Tu estás haciendo esto para no hacer el examen ― Dijo Taylor agregando cizaña, molesta por toda la atención que Phoebe estaba recibiendo y ella no, y eso que la joven recien se había integrado a la escuela esa mañana.

― No, no, son...es el bebé ― Se corrigió, pensando en no tener que dar explicaciones en ese momento. Estaba bastante ansiosa mentalmente, pero tratando de no moverse demasiado, por cualquier cosa ― Puede ser que haya, que ya roto aguas...necesito a mis hermanas... ― Concluyó tratando de percibir alguna contracción, pero sin sentir ninguna.

― ¡Eso no es cierto!, con suerte tienes ocho meses ― Replicó Taylor indignada, ¿Acaso iba a dar a luz en el salón a vista y paciencia de todos?

Phoebe parecía bastante nerviosa, y tanto Taylor como el maestro parecían no querer cooperar demasiado; la primera por histérica y escandalosa, el segundo por eséptico...y para ser honesta, no tenía muy buen historial de conducta durante sus clases, por lo que no lo culpaba de no creerle.

― ¡Cierra tu boca víbora! ― Le gritó Katrina saltando desde su asiento, sorprendiendo tanto a Phoebe como a todos los demás, quienes sabían que ambas llevaban meses sin hablarse o mirarse siquiera ― Si Phoebe dijo que el bebé viene, es porque viene ― Le dijo gritándole en la cara, corriendo hasta el asiento de su ex amiga y guardando todas sus cosas en su mochila para que pudiera irse sin perder nada.

Phoebe se sorprendió ante la actitud y reacción de Katrina, pero se encontraba mucho más preocupada de su ruptura, fisura o lo que fuera de aguas que de cualquier otra cosa en ese momento.

― Gracias ― Dijo con una sonrisa amable, pero algo desconfiada aún ― Aunque la verdad no sé si vienen...viene ― Se corrigió ― o no...creo que se trata de otra falta alarma, un simple mal rato esta mañana ― Añadió bastante convencida de lo que estaba diciendo ― Pero necesito ir a preguntar qué pasa, incluso las falsas alarmas tienen que ser confirmadas, ¿Podrías ir a buscar a mis hermanas? ― Preguntó en una súplica, mientras Katrina asintía y se ponía de pie, entregándole en las manos la mochila armada.

― ¡Buscaré a Paige! ― Anunció, corriendo afuera de la sala y en conocimiento de que la pequeña se encontraba apenas dos salones más allá.

Prue estaba parada en el frente de la clase, disertando sobre el efecto invernadero y las consecuencias a nivel mundial de éste, cuando una conocida cabecita de cabello negro apareció en la puerta del salón.

― ¡Oh Dios mío, ya es hora! ― Alertó jadeando y deteniéndose a recuperar el aire en la puerta.

― Oh Dios mío ― Repitió Prue abriendo los ojos y dejando lo que tenía en las manos sobre la mesa, volteándo a ver a Samantha y Andy antes de irse ― ¡Encárguense de eso! ― Les pidió, haciéndole una seña al profesor a modo de despedida y corriendo tras su hermana, quien iba bajando la escalera para volver al primera piso en donde estaba Phoebe ― Tú ve por Piper ― Dijo haciéndola voltear y volver a subir al segundo piso, hasta llegar al tercero y dar con ella en el salón de arriba.

― ¡A dónde van! ― Preguntó el portero, detenido en la puerta de la escuela al ver caminar a Prue visiblemente alterada por el pasillo y a Phoebe junto a ella, tratando de calmarla.

― Ya es hora, ya es hora ― Le respondió enseñando su tarjeta de permiso, la que había conseguido en caso de emergencias, cortesía de la sub directora Ramírez.

El anciano asintió sin oponer resistencia y las dejó pasar, observando como pronto aparecían dos chicas más corriendo tras ellas.

― ¿Y ustedes?

― Ya es... ― Trató de decir Piper, respirando agitadamente y corriendo con todas las fuerzas que le permitía su cuerpo, agradeciéndole a la adrenalina la capacidad de hacerlo.

― ¡Hora! ― Completó Paige sin voltear, lanzando su pase al suelo al no tener tiempo para pasárselo en la mano.

― La juventud de hoy en día… ― Murmuró el portero, suspirando y deteniéndose a observar el sol, luego sentándose en su cómodo y viejo asiento para terminar de jugar el juego de solitario en el que estaba concentrado antes de que pasaran los cuatro correcaminos.

― Espero tener que volver muerta de la vergüenza y que esto no sea más que exageraciones nuestras, no espero a que nazcan hasta dos semanas más ― Se quejó Phoebe entrando al auto con ayuda de sus hermanas, sentándose para el lado de la luz y el calor del sol en un intento de aliviar sus dolores y de que se secara la apenas visible humedad de su ropa.

― Mamá tuvo casi seis falsas alarmas cuando estaba esperando a Paige ― Contó Prue una vez arriba del auto, sentada en donde el copiloto, mientras Piper comenzaba a conducir camino al hospital y Paige cuidaba a una distraída Phoebe.

― ¿De verdad? ― Preguntó la aludida, bastante emocionada.

― Sí ― Respondió, tratando de distraerse a si misma durante el paseo en el auto ― La casa era un caos cada dos días ― Sonrió recorriendo sus vagos y borrosos recuerdos de cuando tenía apenas cinco años.

― ¿Cómo te acuerdas de eso? ― Preguntó Paige con curiosidad, sentándose en el borde del asiento de atras y apoyando sus manos sobre el asiento de adelante para no irse para atrás.

― No sé ― Respondió Prue, sabiendo que su hermanita siempre quería saberlo todo, pero ella no tenía todas las respuestas el cien por ciento de las veces ― Son de esos recuerdos selectivos.

Mientras Prue y Paige se iban conversando acerca de las falsas alarmas de Patty, Piper estaba con los ojos bien abiertos y concentrada en el camino, rogando no tener ningún desmayo o mareo durante su conducción que pudiera producir un accidente en desmedro de sus hermanas.

Phoebe en cambio, iba única y exclusivamente concentrada en contar contracciones, aunque casi no sentía ninguna, y en tratar de notar si había o no un nuevo fluído de agua.

Al llegar al hospital, estacionarse y entrar, Prue se acercó rápido hasta la mesa de la recepcionista.

― Hola, buenos días, necesito ver al doctor Kent ahora: Phoebe Halliwell, su paciente de ocho meses necesita un chequeo médico, creemos que puede ser una fisura de la bolsa amniótica ― Dijo no muy segura si ese término era incluso válido, pero de alguna manera tenía que sonar profesional y seria como para que la atendieran ese mismo día y no el año siguiente al tratarse de un hospital público; el único detalle que tenía el doctor, era que solamente trabajaba en privado para las intervenciones programadas, como la que tendrían en un par de semanas si no se trataba más que una falsa alarma otra vez.

Phoebe se apoyaba en los brazos de Paige y Piper, solamente para darles calma a sus apresuradas y estresadas mentes, notando que su hermana mayor estaba tan preocupada que ni siquiera se acordaba de la discución que habían tenido la noche anterior.

Paige no le pidió permiso a nadie y tomó una silla de ruedas que había por ahí, y con la ayuda de Prue sentaron a Phoebe en ella.

― ¿Cómo sabes si era de alguien? ― Preguntó Piper dubitativa, notando la cantidad de gente que iba y volvía por los pasillos, sin que nadie reparara en ellas paradas en la mitad del lugar.

― Si era de alguien se va a quejar y le van a traer otra ― Respondió con toda lógica, haciendo que Piper se golpeara la frente con resignación ― Phoebe la necesita ahora, como la muy especial no se pudo aguantarse dos semanas más ― Dijo echándoselo en cara a modo de juego.

― Paige, no deberías emocionarte tanto, las posibiliades de que sea otra falsa alarma son altas ― Le respondió Phoebe tranquila, incluso un poco avergonzada por todo el escándalo que habían hecho para salir de la escuela ― No siento nada, no contracciones, no dolor, no nada.

Hubieran seguido discutiendo si no fuera por una enfermera que se llevó a Phoebe a un box, a esperar a que el doctor fuera a atenderla.

Una vez que se había sentado en la camilla en la sala de emergencias, un hombre más o menos joven se acercó a ellas.

― Hola, doctor Brown ― Se presentó caminando directamente hasta Phoebe ― ¿Cómo estás?, ¿Qué te trae por aquí?

― La verdad estoy bien ― Respondió con simpleza, pero Prue la interrumpió algo sobreprotectoramente.

― No quiero ser grosera ― Inició, cruzándo sus brazos para proyectar seguridad ― Pero, ¿Y el doctor Kent?

El médico presente pestañeó un par de veces antes de responder con aires de superioridad.

― Tenía un intercambio para unos talleres durante esta semana en Kentucky, me temo que hoy voy a atenderlas yo hasta que se acabe el turno ― Le respondió con poca amabilidad, casi impertinente.

Prue lo miró con disgusto y una mueca en los labios, y si no dijo el insulto en voz alta fue por la presencia de las demás chicas.

― Hay mucha gente aquí dentro ― Dijo a continuación, mirando directamente a todas las que no estaban sobre la camilla ― ¿Me permiten quedarme con la paciente?, ¿Dónde están tus padres?

El tono acusatorio y casi en reproche hizo que Prue se tensara más, contara hasta diez de manera rápida y respondiera secamente.

― No tiene ― Se giró a mirar a sus otras dos hermanas ― Yo me quedo con ella, Paige, Piper, esperen afuera por mientras ― Finalizó apuntando la cortina con su cabeza.

Ambas chicas se miraron y salieron de la sala, no sin que antes, Paige le diera un beso en la frente a Phoebe, el cual la hizo sonreír.

Mientras el doctor realizaba unos exámenes y delegaba otros a una enfermera, Phoebe ponía atención a todos los movimientos simultaneamente, esperando a que alguien dijiera al menos una palabra que le hiciera sacar por conclusión que pasaba. No estaba nerviosa, por alguna razón se sentía tranquila y segura, creyendo en que pronto la enviarían a casa a reposar, como de costumbre y dentro de unos días más el doctor Kent se reiría de su historia.

El doctor salió de la sala, dejando a la enfermera sola unos instantes, quien luego salió junto con él.

Piper y Paige los vieron pasar por su lado sin decirles nada y se relajaron, sobretodo la primera, quien había estado pensando en que, si realmente era el momento...¿Qué pasaría con el derecho de Hackett para estar presente en él?

Paige en cambio, inocentemente, se preguntaba si acaso las dejarían pasar a ver el nacimiento ahora que el doctor no estaba presente, convencida de que era el día, la hora y la fecha para que ocurriera, sin tomar en cuanta la prematurez del asunto.

Adentro, Prue parecía acongojada, pensando en que la fecha para casarse con Hackett era la semana próxima, y en el caso de que nacieran ahora, aparte de no ser lo más ideal para su salud, sería indispensable apresurar todo el proceso si quería conseguir algo.

Ambas vieron como la enfermera entraba de nuevo y era ella quien les daba la información que, para el gusto de Prudence, debió haberles dado el médico:

― Lamentablemente presentas una dilatación de casi tres centímetros ― Dijo observando la cara de espanto en la cara de Phoebe, y una bastante similar en la de Prue ― Y digo lamentablemente porque apenas tienes 34 semanas; lo óptimo sería tratar de esperar lo máximo posible hasta la 36, y si se pudiera hasta la 37...

― Había una cesarea programada para la 36 ― Interrumpió Prue, en caso de que ese dato sirviera de algo ― ¿Cuál es el plan ahora?

― Lo que presenta es una fisura en la bolsa amniótica, o sea, aún no se rompe por completo ― Explicó, produciéndole a Prue ganas de golpearla por hablarle como si fuera idiota ― La idea es ingresarla y mantenerla estable lo máximo posible antes del parto y tratar de prolongar la espera un poco más.

― ¿Por cuánto tiempo más?, y ¿Qué posibilidades hay de que funcione? ― Preguntó Phoebe esta vez, sin poder ocultar su preocupación ante aquél asunto que no le gustaba para nada.

― Bueno, existen unas buenas posiblidades de que aguante hasta la semana treinta y seis, o incluso más ― Explicó permitiendo que la futura madre respirara otra vez y recuperara un poco el color― Como también existe la opción de que no pase más de unas horas más ― Sentenció con seriedad, provocando que la pequeña paz de Phoebe se fuera lejos y rápido.

― De acuerdo, entonces, hagamos eso, lo que usted dice ― Accedió Prue acelerada, sin evitar hacer sentir algo pasada a llevar a la enfermera, quien se dio la vuelta y salió de la habitación, dando paso a quienes parecían ser los encargados de Phoebe ahora.

Aquellos nuevos personajes la acomodaron en la camilla, subiendo las barandas para evitar una caída y abrieron las cortinas del box, sacándola de ahí y encaminándola hacia el ascensor.

Paige y Piper reaccionaron apenas sintieron el sonido de las argollas que sostenían las cortinas con los fierros.

― ¿Y? ― Preguntaron, mientras Paige casi se teletransportaba junto a Prue, y Piper la seguía un poco más despacio, a su ritmo.

― Tiene tres centímetros ― Les explicó caminando tras su hermana y las personas junto a ella ― Vamos a ingresarla a ver si se puede retrasar unos días más.

El elevador llegó increíblemente rápido y como nunca, totalmente vacío, por lo que tanto los enfermeros, Phoebe y sus hermanas, se subieron a él sin chistar.

― ¿Cómo no sentiste contracciones o, algo así? ― Le preguntó Piper ciertamente asombrada, pensando en que siempre había pensando que las mujeres gritaban y pataleaban durante horas, llorando por dar a luz rápido, y Phoebe parecía todo lo contrario a la creencia popular.

Ésta se encogió de hombros, sin poder responder verbalmente a la pregunta al escuchar otra de parte de parte de Paige.

― ¡Te dije que nacían hoy!, ¿No es genial? ― Preguntó sonriendo y aplaudiendo en su lugar, produciéndole un deje de ternura que se vio opacado rápidamente por su preocupación.

― Espero que no... ― Murmuraron en respuesta, no solamente ella, sino que también Prue y Piper.

Las puertas del ascensor se abrieron de par en par, dándoles el espacio para bajar de él y seguir el movimiento de la camilla en silencio.

Entraron a una habitación en donde no había nadie más, y en su reemplazo dos camas vacías.

Mientras Phoebe se bajaba de la camilla y se acomodaba en su nueva cama con cuidado y bastante miedo, una de las mujeres que no sabía si era médico o enfermera comenzó a desenrollar algunos cables y cosas que había sacado de un armario que había ahí.

― ¿Sientes dolor? ― Le preguntó desde una mesita junto a la pared, frente a los pies de cama de Phoebe.

― No, nada ― Aseguró con convicción, mientras sentía como le ponían algunas agujas de suero en los brazos, monitores y más: en resumen, estaba rodeada de cables y cosas que no la dejaban moverse con libertad, lo que le hacía parecer estar encerrada en la cárcel o algo por el estilo más que relajándose para evitar más dilatación o rupturas.

― ¿Ahora solamente queda esperar? ― Preguntó Paige con una sonrisa ansiosa cuando vio a la mayoría del equipo médico retirarse sin siquiera decir adiós.

― Sí, ahora tengo que ver otros pacientes, mi turno acaba en una hora, así que si no vuelvo, alguien más lo hará ― Dijo la misma enfermera que las había atentido abajo, saliendo sin despedirse y dejando a Prue rabiando sola y pateando el piso para ahogar sus ganas de golpearla por insensible.

Phoebe echó su cabeza hacia atrás, reposando sobre su almohada y sintiendo lo fuerte que latía su corazón al estar tan tensa, nerviosa y asustada; todo lo contrario a lo que le habían pedido antes de subirla.

― No llores ― Le susurró Paige cariñosamente, limpiando la lágrima que había caído de su ojo inconcientemente ― Todo va a salir bien...

― Lo sé ― Sonrió ella, ladeando su rostro y mirándola con agradecimiento ― Lo sé ― Repitió cerrando los ojos otra vez.

― Es mejor que duermas ― Le pidió Prue acariciando su frente, también tensa y sin querer demostrarlo en público.

Ésta obedeció en el acto y se relajó en la cama, presionando en un principio la mano de Prue con su izquierda y la de Piper con la derecha, sintiendo como Paige recostaba su cabeza sobre sus piernas y el pinchar de las ajugas en sus brazos al hacer fuerza, por lo que relajó sus puños, sin deshacer el contacto con ninguna de ellas.

Sentía el suave movimiento de sus mellizos en su interior y la intranquilidad de que alguien o algo pudiese hacerles daño, el solo hecho de pensar en que podrían tener algún problema al nacer la perturbaba en demasía, procurando calmarse para evitarlo y poder aguantar algunos días más ahí. Respiró profundamente y se relajó sobre la almohada, trantado de encontrar paz interior y dormirse...tenía práctica en eso último, ahora tenía que utilizar su experiencia y encontrarse con Morfeo lo antes posible. Sintió la mano de Piper acariciar su rostro con delicadeza, produciendole un revoltijo de emociones al notar que, a pesar de todo, su hermana seguía ahí, como siempre.

Piper trataba de ayudar a Phoebe a relajarse con sus caricias, esperando a que finalmente se quedara dormida pronto. No podía negar que seguía en shock y que sentía desprecio por todo lo que estaba haciendo, pero otra parte de sí misma le decía que ahora no era el momento de estar divididas, sino al contrario, y que todas, incluyéndose, debían estar juntas ahora.

Paige miraba las caras preocupadas de sus hermanas mayores y el intento de pacificación de Phoebe, cambiando su atención de un lado a otro, pasando a veces por encima del vientre de Pheebs. Estaba ansiosa ante el simple hecho de poder conocerlos y al fin ver sus caritas, curiosear el color de sus ojos, su piel y también el cabello, si es que tenían, pero también se preguntaba si es que Phoebe iría a darles el nombre del padre para poder llamarlo, o algo así. Cerró los ojos al notar que la respiración de su hermana se calmaba cada vez más, haciendole creer que ya se había dormido.

Prue pensó lo mismo que Paige respecto a lo último, sorprendiéndose de lo rápido en que había conciliado el sueño; posiblemente hubiese tenido contracciones durante la noche sin saberlo, y ahora su cuerpo le exigía un poco de descanso.

Se enderezó en su asiento, tratando de mantenerse en buena posición para la recuperación de sus costillas y se apoyó en el respaldo de éste para lograrlo. Piper dejó descansar su cabeza sobre la cama al sentir como sus fuerzas eran casi nulas de un momento a otro, al mismo tiempo en que un dolor de estómago le pedía un poco de comida o agua a gritos.

Una hora después, el dolor en las costillas de Prue fue lo que la despertó del sueño en que había caído. Miró su reloj y notó que casi eran la una y treinta de la tarde, cuando debió haberse tomado sus medicamentos media hora atrás y no los tenía cerca. Se levantó algo adolorida y salió de la habitación para no despertar a ninguna de sus tres hermanas, notando de paso que nadie había subido a chequear el estado de Phoebe en al menos una hora de haberla llevado ahí. Marcó el número de Hackett, pensando en que por la hora debía estar en su tiempo de almuerzo y podría ayudarla.

― Hola ― Saludó ― Necesito pedirte un favor, ¿Puedes ir a la escuela y pedirle a Sam que te entregue mi mochila?

Claro, pero, ¿Qué haces que no está en clases, jovencita? ― Le preguntó en tono de broma.

― Estoy en el hospital con Phoebe ― Respondió sin ánimos de jugar.

¿Les pasó algo? ― Preguntó fingiendo estar preocupado y asustado, destapando una cerveza en el sofá de su sala.

― No, bueno, cuando llegamos tenía una dilatación de unos tres centímetros, ahora la ingresaron a ver si pueden retrasar el parto unos días más... ― Murmuró sin poder evitar una queja de dolor bastante fuerte, pasándosele incluso por la cabeza ir al médico aprovechando que estaba en un hospital, pero no lo hizo; más gastos en la cuenta mensual no eran necesarios, sobretodo ahora con la nueva internación de Phoebe.

De acuerdo, voy por tu mochila, y voy en seguida.

Mientras ellos hablaban afuera, Phoebe pestañeó un par de veces antes de abrir los ojos finalmente, después de haber sentido que Prue se había ido y unas dos o tres contracciones suaves que interrumpieron su sueño.

Prue regresó tratando de disimular el dolor y se sentó donde estaba antes, notando que esta vez, Phoebe estaba despierta.

― Debes tener hambre ― Pensó, al notar que ella misma estaba hambrienta.

― La verdad no ― Contestó nuevamente triste, sin mirarla a la cara.

Recordaba la conversación con Hackett y todo lo que le había dicho sobre el sacrificio que iba a hacer Prue por ellos, y tuvo que reprimir un sollozo, pensando en una manera de evitar un destino así para su hermana, sin tener que ceder en su idea.

― Despiértalas despacio ― Le pidió Prue, sacandola de su ensimismación y aprovechando la cercanía con ellas ― Tienen que bajar a comer algo...

Miró hacia su lado y vio que Paige y Piper estaban durmiendo; la más pequeña roncaba despacito e incluso babeaba un poco, provocándole dulzura, mientras que la mayor seguía aferrada a su brazo, inexplicablemente pálida y ojerosa como no la veía hace unos meses atrás, cayendo en cuenta que se debía a ella: no era llegar y digerir una noticia como la que le había dado la noche anterior.

Phoebe remeció a sus hermanas cuidando de no asustarlas. La primera en raccionar fue Paige, quien se restregó los ojos con ambas manos y bostezó estirando sus brazos con pereza.

― ¿Ya es hora? ― Balbuceó entre bostezos cortos, causando una risa en Phoebe al ver lo terca y obsesiva que era.

― Es hora ― Dijo Prue sin alcanzar a terminar la oración cuando Paige expresó un "Yes" empuñando la mano ― Pero, hora de comer ― Le explicó riéndose al ver la cara de decepción y deseos de matarla, viendo que Piper también se reincorporaba ― Ve con Paige y compren algo en la cafetería, yo iré más tarde, cuando ustedes vuelvan.

Hackett apareció en la puerta con la mochila de Prue en las manos y sonrió desde allí, pasando hasta la habitación y la besó en los labios.

Phoebe cerró los ojos: Eso era lo último que le faltaba para completar al cuadro de ese día; primero John, luego Katrina y ahora, "eso"...

― Llegué, aquí tienes ― Anunció sosteniéndole la mochila para que ella no tuviese que cargarla y hacer fuerza, saludando a todas las demás con un sutil movimiento de manos.

― No tengo hambre ― Respondió Piper, cruzándose de brazos sin saludar y volviendo al tema inicial; no quería irse de ahí y dejar a los tres solos, solamente esperaba a ver si es que Phoebe confesaba o no su verdad, como a sus ojos debía hacer, aunque doliera.

― Yo desfallezco ― Dijo Paige en cambio, despreciando por primera vez la emocionante presencia de de Hackett en el mismo lugar que ella, mentalizándose en un sandwich de queso con jamón o algún perrito caliente.

― No desfalleces ― Sonrió Prue, al notar que al menos alguien estaba de buen humor, contagiando al resto ― Y no importa si no estás hambrienta ahora Piper, es hora de almorzar: bajen, compren, coman y luego regresan ― Ordenó sin dejarles espacio para reclamar, en tono autoritario y con determinación.

Piper rezongó de mala gana, teniendo que asumir que su cuerpo le estaba exigiendo algo sólido que mantuviera dentro sin vomitar desde hace tres días y no podía seguir negándoselo más, por mucho que eso la humillara y pusiera de mal genio.

― Vamos ― Dijo tomando la mano de Paige, como excusa para apoyarse en el caso de que le faltaran las fuerzas en el camino.

Cuando ambas niñas salieron, Prue empezó a buscar sus medicamentos en su mochila, dándose cuenta que no tenía con qué tomarlos y recordando que el dinero del almuerzo lo tenía ella en su bolsillo.

― No le pasé a Piper el dinero ― Comentó, golpeándose la frente ante su torpeza ― Espera, voy a dejárselos y a comprar algo para tomarme esto, ya vuelvo ― Dijo saliendo del cuarto rápidamente, mientras Phoebe abría los ojos al notar que ese tipo de mala suerte solamente podía tenerla ella.

Eludió suspirar o quejarse ante las repentinas contracciones que habían comenzado desde que lo vio entrar unos diez minutos atrás, tratando de no demostrar cuánto la alteraba y debilitaba que estuviese ahí con ella...que odiaba estar con él, más aún, estar sola con Hackett...y peor, en una especie de trabajo de parto sola con Hackett: Era una humillación demasiado innecesaria para ella que personas que no fueran cercanas la vieran así, cuando en poco tiempo estaría totalmente sudorosa, adolorida y sufriendo; y si algo le molestaba más, era que él también lo viera, él, quien era el real culpable de todo y fingía no saber nada.

Una contracción la hizo levantar un poco la cabeza y cerrar los ojos antes de poder volverse a echar para atrás, no estaba logrando relajarse como tanto había intentado, y todo era culpa suya, ¿Acaso ni siquiera eso le podría dejar hacer en paz?

Hackett la miraba divertido, de pie junto a ella y con ambas manos en sus bolsillos.

― ¿Cuánto más vas a estar retorciéndote así? ― Preguntó con tono de burla, disfrutando verla sufrir sin tener que mover un dedo para hacerlo.

Phoebe lo miró con odio y no le respondió; no valía la pena, no tenía que seguir su juego, debía relajarse, calmarse y tratar de hacer que el pronóstico se tornara positivo para los tres...los tres, Hackett no entraba en sus cuentas y así debía mantenerse la mayor cantidad de tiempo posible.

― "Relájate, respira...cuenta hasta diez" ― Se decía, claro que sin cerrar los ojos, aunque quisiera hacerlo ― "Ya va a llegar Prue, por ahora tranquilízate y mantente en calma...tu prioridad no es ese idiota, tu prioridad es velar por tu salud y la de tus niños...calma..." ― Se repitió inhalando y exhalando con paciencia, notando que aunque su mente parecía relajada por encima, en el fondo seguía histérica y gritando porque se fuera de ahí rápido.

― Dijo que tenías 3 cms hace unas horas, ¿No? ― Insistió luego de un poco de silencio, para ella incómodo y para él tentador.

Phoebe siguió sin decir una palabra, repitiéndose que debía estar en paz o las contracciones suaves empezarían a aumentar y ya no tendría remedio ni futuro su internación ni sus fervientes deseos de alargar el parto.

― Me pregunto cuánto tienes ahora... ― Comentó haciéndose el tonto, tomando la punta de la sábana de su cama y lanzándola para atrás, destapándola totalmente, dándose incluso el tiempo para doblarla a sus pies y hacer que pareciera natural o a petición de ella.

Sonrió riéndose al ver la anonadada cara de Phoebe, quien por una cosa de instinto se semisentó en la cama, mientras éste la amenazaba con levantar la bata de hospital que estaba usando.

Phoebe ahogó un gemido y apretó los dientes, tratando de reprimir el dolor de las patadas que recibía últimamente al ponerse en esa posición, y que siempre eran más fuertes al estar nerviosa...al igual que las contracciones.

― No te atrevas ― Bramó con los ojos ardiéndole de tenerlos tan abiertos y mirándolo fijamente.

Se sentía impotente al ver como ese idiota seguía jugando con ella sin que pudiese hacer nada, apenas podía moverse y no le convenía hacerlo, el espacio en donde estaba no era muy amplio y de paso estaba demasiado alto del piso; una caída no sería para nada conveniente en un momento como ese, lamentablemente, estaba a merced de Hackett.

― ¿A quién engañas Phoebe?, no hay nada que yo u otros miles más no hayamos visto antes ― Se burló tocando su tobillo.

Phoebe juntó las piernas aunque le costara hacerlo y de paso le causara dolor, pero otra fuerte contracción la hizo afirmarse de las sábanas y sentarse en la cama, haciéndola separarlas otra vez; parecía que las cosas siempre se podían poner peor.

― ¿Quién dijo que Freebe no era fácil? ― Rió Hackett, palmeando su rodilla cariñosamente, observando como casi no tenía fuerzas para volver a juntar sus piernas de nuevo, pero seguía intentándolo, al mismo tiempo en que respiraba de forma agitada, sobretodo cuando él la tocaba.

A Phoebe le parecía que su presencia siempre terminaba por alterarla y agitarla más de lo necesario, comenzando a sentir temor ahora que el dolor se acentuaba más en su espalda y caderas; un escalofrío la recorrió de pies a cabeza al ver y sentir cómo la mano de Hackett había viajado desde su rodilla hasta su vientre al hacerse visible una increíblemente fuerte patada en su pancita, dándole profundo asco que se atreviera a tocar ese lugar tan sagrado para ella.

― Ya, listo ― Dijo Prue al llegar de vuelta, bebiendo de una lata y deteniéndo su caminar en la puerta ― Phoebe...¿Por, por qué estás mojada? ― Preguntó casi escupiendo su refresco al fijarse en como poco a poco, la mancha de humedad que había visto al llegar de regreso al cuarto se hacía más grande.

La aludida se fijó entonces que, no solamente había sido un escalofrío ante la latente amenazada de Hackett, sino que al mismo tiempo, el resto de la bolsa del primer bebé seguía rompiéndose o, en su defecto, ya se había roto.

― Voy a llamar al doctor ― Dijo preocupada, preparándose para salir otra vez, pero un grito la detuvo en seco.

― ¡NO! ― Lloriqueó Phoebe, con una fuerza que había salido directamente del fondo de su alma, aprovechándose de la oportunidad para poder hacerlo sin que le preguntaran nada o la mirasen como si estuviera loca ― No me dejes sola, tengo miedo ― Suplicó, mientras Prue se acercaba a ella y la abrazaba, besando su frente y sin saber qué otra cosa hacer: estaba tan asustada como ella misma.

― De acuerdo ― Accedió despejando el rostro de su hermana, quitándole el cabello de la frente ― No me iré ― Prometió, sintiendo como Phoebe trataba de relajarse entre sus brazos, sin éxito al tensarse rápidamente cuando volvió a hablar ― Hackett, ¿Podrías...?

― Por supuesto ― Dijo sin siquiera dejarla terminar, mirando con una mueca incrédula y burlesca a Phoebe, quien solamente se hundió más en el pecho de Prue para sentirse a salvo hasta que se fuera.

― No es tu culpa ― Fue lo primero que le dijo Prue cuando el chico ya había dejado el lugar, en el caso de que se sintiera responsable por no haber logrado aguantar más tiempo sin entrar en trabajo de parto de manera definitiva.

Ella suspiró y cerró los ojos al sentir el líquido corriendo por sus piernas, llena de impotencia e irremediable resentimiento contra del mundo, furiosa porque gracias al idiota de Hackett las cosas estaban pasando de esa manera...primero su embarazo, luego la fisura de bolsa por toda la agitación y pánico que la había hecho pasar en su propia sala la noche anterior y, ahora, el trabajo de parto que no le había permitido atrasar. Una rápido pensamiento llegó un par de segundos más tarde, añadiendo otra preocupación al acordarse de su diario de embarazo que tenía en casa.

― Prue... ― Murmuró, haciendo que ésta pusiera atención a cualquier sonido proviniente de su boca ― ¿Qué hora es?...

Ésta se sorprendió por el extraño tipo de pregunta y miró su reloj, tardando un poco en responderle, ya que por alguna razón, siempre que alguien preguntaba la hora le costaba leerla antes de poder descifrar el código.

― 13:50 ― Dijo levantando una ceja con curiosidad ― ¿Por qué?

― Necesito que lo anotes ― Pidió con seriedad entre un suspiro cansado y molesto, al tener un ligero flash de Hackett en la habitación ― Cuando lleguemos a casa y tenga algo de tiempo, voy a necesitar tener anotados todos los detalles importantes para...

― ¿Para qué? ― Le preguntó interumpiéndola de golpe y sin medir la dureza de su voz, recordando que posiblemente llegarían a casa sin las criaturas y que esa pregunta le parecía casi una burla a su sensibilidad.

Phoebe sacudió la cabeza, alejando sus pensamientos de Hackett: él no podía arruinar ese día, no ese día. Dirigió su vista hacia Prue, y por casi primera vez, se sintió feliz de estar ahí...parecía que por lo menos algunas preguntas al fin tenían respuesta...al menos una de ellas dejaba de atormentarla desde ese día y esperaba, para siempre.

Prue se rascó la frente, tratando de controlarse y no empezar a discutir en ese momento, sintiéndose demasiado cansada como para intenter hacerla razonar una vez más, deteniéndose a escuchar lo que ahora estaba diciendo.

― Necesito saberlo para que cuando sean más grandes y me pregunten por esta historia, pueda leérselas sin perderme de ningún detalle importante que una madre no debería olvidar ― Explicó relamiéndose los labios y sonriendo infantilmente, guardando silencio para esperar ver la respuesta de Prudence.

Ésta retiró sus brazos de alrededor de su hermana y se separó despacio de ella, un tanto confunfida. El único sonido que acompañaba la habitación era una melódica y alegre risita de su hermana, junto a su corazón latiendo a una velocidad exagerada.

― ¿Quieres decir que...? ― Balbuceó sin querer hilar nada todavía, por miedo a ilusionarse por haber acelerado sus pensamientos y terminar en una decepción más fuerte, aunque éstos ya estaban totalmente revolucionados en su cabeza y su corazón latiendo a mil por hora.

Phoebe se acomodó de costado, pero sin darle la espalda, buscando reducir las patadas con esa acción.

― Pensé... ― Comenzó a decir despacio, pensativa y calmada ― Que lo mejor...que lo mejor era dejarlos... ― Dijo causando que los pies de Prue volvieran a la tierra de forma brusca, atenta a las siguientes y cruciales palabras de Phoebe ― Pero...ahora que, que estoy aquí y, me siento como me siento...

Cerró los ojos, casi en paz, notando que su táctica de girarse había funcionado. Lo que iba a decir a continuación era demasiado fuerte, incluso para ella...pero su decisión de renunciar a sus dos grandes tesoros había recaído principalmente en la presencia de Hackett en la vida de su familia...en alguien a quien ella no había visto como una persona que podría dañar a Prue...pensando en que si, le había pasado lo que le había pasado, era porque esa era la imagen que proyectaba al mundo; a decir verdad, seguía pensando en que todo era culpa suya y que todo el mundo tenía sus razones para creer que era una mujerzuela...pero ahora sabía que Hackett estaba dispuesto a lastimar a Prudence y que tenía que buscar la manera de sacarlo de la vida de su hermana rápido. Lo más seguro era, que Prue sufriría por ello, pero si Hackett tenía razón y ella no lo amaba, significaba que la herida algún día se iba a curar...que iba a poder manejarlo como la persona fuerte e inteligente que era, y el hecho de saber que era imposible que Prue terminara sabiendo la verdad completa o siquiera parcial, la hacían manejar sus miedos respecto a eso, pensando en que si su decisión consistía en evitar que la olla se destapara y terminara dañando a todos, ahora sabía que a Hackett no le importaba nada acerca de su paternindad, y que el daño no existiría jamás al no tener que contarle a Prue o Paige nada acerca de él...y de Piper, de ella se ocuparía luego.

En su cabeza también daba vueltas su deseo de estar con sus pequeños para siempre, de verlos crecer, de cuidarlos y protegerlos; de discutir con ellos cuando fueran adolescentes y le causaran los mismos problemas que ella a su abuela; acompañarlos el día de sus matrimonios, estar ahí para conocer a sus nietos...eso era algo a lo que no podía renunciar por Hackett, él no merecía ningún otro sacrificio más de su parte, y sus angelitos tampoco: ellos menos que nadie merecían sufrir más solamente por él.

― Estas...personitas ― Sonrió acariciando su panza por los costados ― Son ...son parte de mí ― Dijo con una débil y orgullosa sonrisa ― Son parte de mí, y lo van a ser para siempre...son, son mis hijos... ― Rió apretando los labios para no llorar de la emoción, feliz de poder decirlo abierta y libremente, sin que alguien más en el mundo, más que ella, pudiera tener el derecho a hacerlo ― Son tus sobrinos Prue, son parte de la línea Halliwell y...tienen que crecer sabiéndolo: rodeados de amor en la vieja mansión de la bisabuela Baxter.

Prue sonrió sin poder evitar besar su frente varias y repetidas veces, riéndose a viva voz y sin importarle lo mucho que le dolían sus fracturas por hacerlo: la notica era demasiado grande, importante y trascendental como para reparar en ello, al fin Phoebe había tomado la decisión correcta para todos...

― Gracias ― Susurró despejando una o dos lágrimas de su rostro y también del de ella, a punto de decir algo más en ese momento cuando algo llamó la atención de las dos.

― Aquí ― Escucharon decir a la voz de Hackett desde el pasillo, quien entró con una mujer bastante agitada.

Phoebe rezongó y puso los ojos en blanco, ahogando un grito, ¿Ahora también venía a interrumpir los momentos importantes y felices para ella?...¿Acaso tenía un radar especial para ir y aparecer justo en el momento menos propicio?

La mujer sacó unos guantes de una caja en el estante de la vez pasada, se los puso casi tan veloz como un rayo y se ubicó a los pies de Phoebe.

― Veamos ― Dijo separándo sus piernas antes de subir su bata, haciendo que Prue cerrara la cortina rápidamente, dejando a Hackett afuera.

Éste se estiró y relajó sus hombros, algo agotado, esperando el momento ideal para poder irse a su casa...ya había molestado a Phoebe una vez y ahora era seguro que Prue no se separaría de ella...no había nada interesante o divertido que hacer ahí.

― No hay nada que hacer ― Sentenció la mujer, quien para el gusto de Phoebe, la manoseaba demasiado y de forma brusca ― Si no esperar hasta el momento.

― ¿Nacerán hoy? ― Preguntó Prue nerviosa, pero emocionada, mientras Phoebe se aguantaba las ganas de patear a la señora por ser tan descuidada con su trabajo: si estaba apurada, no era culpa de ella.

― No se puede predecir, pero es probable ― Respondió la ajetreada mujer ― Tiene tres centímetros, igual que a la hora de ingreso ― Notó ― Si sigue así de lento, posiblemente tengan que esperar hasta mañana.

Prue ladeó la cabeza y Phoebe bufó, molesta por no saber a qué tendría que atenerse a las próximas horas, excepto que el parto era inminente y que no tenía otra opción que esperar a que pasara el tiempo.

La cortina se abrió rápidamente, dejándolas ver a Hackett con fingida cara de curiosidad y los rápidos pasos de la mujer para salir de ahí.

― Es hora de comer, ¿Puede comer algo? ― Preguntó Prue, viéndola caminar hacia la puerta.

― Siempre que sea liviano, aunque de preferencia nada ― Respondió antes de salir definitivamente, posiblemente estresada por tantos pacientes que atender y tan poco tiempo para hacerlo.

― Bruja desagradable ― Se quejó Phoebe echándose hacia atrás y tapándose la cara con la almohada.

Prue sonrió, estaba demasiado contenta y aliviada como para preocuparse de las quejas menores de Phoebe, quien parecía estar algo incómoda, malgenio y bastante agitada, pero en esas situaciones debía ser totalmente normal.

― Cuando Paige y Piper regresen, bajaré a traerte algo ― Aseguró quitándole la almohada de encima, recibiendo una profunda mirada de rencor al realizar esa acción ― De paso a comer también.

― No tengo hambre... ― Contestó, intentando ponerse la almohada en la cara otra vez y así evitar tener que mirar a Hackett, pero Prue la miró de manera amenazadora; necesitaba respirar y relajarse, no afixiarse bajo el cojín ― Estoy demasiado nerviosa.

― Si quieres bajas a comer algo ahora ― Sugirió el novio de Prue, hablándole a ella ― Yo me puedo quedar acompañándola mientras no estás, no sería ningún problema ― Añadió con una inocente y abnegada sonrisita que cada vez le provocaban a Phoebe más ganas de matarlo, tirarlo por la ventana o de vomitar.

― No ― Dijo Prue, adelantándose a Phoebe sin saberlo ― Prefiero quedarme aquí...puedes irte si quieres, no es necesario que esperes más ― Terminó de decir de forma amable, sin ocultar su felicidad.

― Creo que...debería ― Corrigió, mirándola de manera en que le hacía recordar el asunto que tenían ambos acerca de los niños.

― No ― Sonrió, a punto de saltar hasta que el dolor le recordó que no podía ― Phoebe decidió conservarlos.

Hackett sonrió ampliamente, contento de que su plan hubiese dado resultado...él le había propuesto de forma dulce y amable a Prudence que, si Phoebe llegase a cambiar su opinión o encontrara otra manera para llegar a lo mismo sin casarse, no sería necesario acelerar la decisión y finalmente hacerlo...a menos que más adelante, cuando se conocieran más, se decidieran por cuenta propia...aunque lo último no era más que una mentira para fingir que la quería y ocultarle que, más temprano que tarde, se desaría de ella.

Phoebe lo vio sonreír, felicitar a Prue e incluso abrazarla, también tener el descaro de besarla en la frente a modo de felicitación; como si no supiera que él había interferido en todo, como desde el principio, y no fuese más que parte de su propio plan...uno que ella había seguido no porque fueran sus órdenes, sino porque ella así lo quería.


¿Cómo va?...¿Les gusta el proceso?...¿Quisieran ver algo en especial?, si la respuesta es SÍ, o tienen algo en mente, díganmelo en los reviews a ver si puedo hacer que calce dentro de las otras partes del cap =) Me costó un mundo sacarlo, y aún no me convence...no sé por qué siento que voy muy rápido.

RESPUESTAS DE REVIEWS:

vane-chan6: Tus comentarios siempre me dejan con traumas imborrables, ¡Pero me encantan! Gracias por todo, en serio, y como siempre, sí: A Michelle no le dieron ni cordura, cerebro, sentido común ni bondad.

ViryFuusara: ¡Claro! Si no, no sería tan divertido como es, ¡Pure fun! , Ok, no...nice try jaja por cierto, estoy 100% al día con tus reviews, costó, pero salió!

latinbeauty008: ¡Espero que este capítulo te guste!, y yo también espero que se resuelvan pronto, ¡Estoy cansada de escribir! jajaja.

Dyego Halliwell: Hacket...hay que "puro castrarlo"; y bueno, ponte en el lugar de Phoebe un minuto! y también en el de Piper jejee, y si, las del grupo Z aparte de putas son locas...pero bueno, hay de todo en la viña del señor. Mmm, podría encargarme de Juana Montaña, quizás si le ofrecemos a los asistentes una caja de huevos podridos por persona, recaudemos fondos para algo como, no sé, pelusas sin cama donde esconderse o piscinas sin escaleras!

bellaHerms22: Jajaa, si te digo que si pretendía matarte, ¿Qué dices? Jajaja, broma! Suerte en todos tus exámenes, gracias por todo tu apoyo, espero que de verdad te guste =)

beast girl halliwell: Porque es un hijo de !"#Ñ!"$[93120' ; pero si, un villano siempre, siempre es necesario, ¡Oye, felicitaciones por tu fic!, que por cierto, ¡Me encanta! Síguelo pronto, ¿Sí?