Hola! Cómo están? Espero que NO enojadas conmigo por tardar tanto. Je... Lo siento! He sido muy perezosa para escribir últimamente. Además que ando vuelta LOCA con unos ciertos aspectos de mi vida, con un proyecto personal MUY importante que va a cambiarme para siempre. Así que espero que sepan entenderme.
Muchísimas gracias por pasar a leer. Gracias por seguir al pie del cañón. Saltando a leer el capítulo en cuanto ven que hay actualización. Gracias a florfleur, genievieve7, TeddyMellark, kairi1196 y yesica7448. ENORRRRRRMES GRACIAS mis queridísimas lectoras. Este capítulo va dedicado a ustedes por seguir con su entusiasmo y también va con una disculpota por no haberles contestado el review anterior.
Perdón si hay errores y todo eso, pero me estoy muriendo del sueño. Espero que les guste.
TO BE WITH YOU
By Delilah Lannister
Capítulo 28
Siempre
ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ
Ginny casi podía escuchar el latido acelerado de su corazón puesto que el silencio de su habitación en San Mungo era abrumador. Se sentía aturdida, mareada, sin poder reaccionar. Podía ver al hombre que alguna vez creyó amar pero en el fondo sentía que no era real, que no existía, que era un espejismo.
Sin embargo no lo era. Harry estaba allí, frente a ella, pidiéndole perdón. Lo observó con cautela, sin poder entender del todo la expresión que mostraba su rostro. Culpa, remordimiento, tristeza. ¿De verdad no era todo un sueño?
Entonces lentamente, y ante aquel silencio, Ginny pasó la mirada del rostro de Harry hacia el ramo de flores que este le ofrecía y lo aceptó. Lo tomó entre sus manos y lo observó detenidamente, perdiéndose en los matices de aquellos bonitos colores. Entendiéndolo todo y a la vez no entendiendo nada.
Harry por su parte, no emitió palabra alguna, no hizo sonido alguno. Parecía una estatua tallada en cera. Ginny volvió a clavar la vista en él esperando que de un segundo a otro se derritiera. Fue cuando ella dejó caer las flores sobre sus rodillas.
-¿Y bien? ¿Qué es lo que en verdad quieres?
Él frunció el ceño contrariado pero a la vez no sorprendido.
-Te dije la verdad.
Ella contuvo el resoplido de indignación.
-¿Cuál es el truco?
-No lo hay -dijo él con voz tranquila, levantándose de la silla y dando un par de pasos, mientras meditaba.
Ginny cerró los ojos, recargando la cabeza hacia atrás, completamente exhausta.
-No tengo ánimos para tu mierda. Habla de una vez y vete.
-Te lo repito: te dije la verdad -Harry se paró justo al final de su cama y la miró de frente -Vengo a pedirte perdón por todo lo que te hice -Luego suspiró. Ginny lo observó con incredulidad mientras él se encogía de hombros con las manos en las bolsas del pantalón -Sé que son demasiadas cosas, muchas que no recuerdo y muchas otras que quisiera no hacerlo...Pero de verdad, lo siento... -Ginny simplemente siguió mirándolo en medio de aquel absoluto silencio -Sé que una disculpa no arregla ni enmienda nada... -titubeó como esperando alguna respuesta pero Ginny seguía como petrificada -Sé que no puedo reparar nada de lo que rompí... -entonces dejó de verla a ella y fijó la vista en un punto sobre la pared, suspirando -Sé que lo que hice rebasó demasiados límites. Que te destruí. Tal vez muchas veces te preguntaste si yo estaba consciente de ello... Lo estoy. Lo estoy ahora. No sé... No puedo explicar que sucedía conmigo... No puedo poner en palabras mis actos y mis pensamientos desde hace años... Es como si... Como si una parte de mí, la consciente, se hubiera quedado encerrada en algún lugar dentro, enterrada muy profundo... Yo... me convertí en alguien... que ya no quiero ser -Luego detuvo sus palabras como sin saber por donde continuar. Ginny hubiera querido preguntarle algo pero no entendía qué estaba sucediendo -Yo... -prosiguió él -Quisiera saber si hay algún modo en que pudiera compensarte por todo lo que te hice pasar...
-¿Por qué? -dijo ella de pronto con voz firme, mirándolo a los ojos.
-Porque no se me ocurre otra forma de remediar lo-
-No -lo interrumpió -Quiero decir que, ¿Por qué estás aquí? -Harry la miró confundido y abrió la boca como comenzando a repetir todo su discurso, pero ella lo paró -¿Por qué pides perdón? -Ginny no lo dejó ni pensar en la respuesta -Digamos que por un segundo creo en tus supuestas buenas intenciones, que soy tan idiota como para aceptar tus estúpidas disculpas. Pero... ¿Qué explica que estés aquí? ¿Qué te hizo dejar de ser el hijo de puta que has sido conmigo desde que te descubrí tirándote a Cho Chang? Porque mira, creo que es entendible que tenga dudas de tu repentino cambio de corazón cuando llevas más de un año tratándome como mierda, cuando fuiste tú quien me fue infiel mientras estábamos comprometidos. Fuiste tu quien me culpó a mí. Fuiste tú quien me separó de mi propia familia y luego actuó como si no hubieras hecho nada. Fuiste tu quien casi arruinó mi vida y que casi acaba con ella. Fuiste tu el monstruo... ¿Por qué habría de creer que ya no lo eres?
-Yo...
-Eres un mentiroso -Harry no dijo nada, sólo la miró a los ojos -Y un oportunista. Un chantajista de mierda. Eres la peor basura del mundo. Me hiciste sufrir como nadie más en la vida. Me quitaste todo lo que tenía, me pisoteaste. Tomaste todo de mí... ¿Qué más quieres ahora?
Harry suspiró por la bajo sin emitir palabra, como esperando que Ginny acabara de insultarlo, pero ella, aunque podía continuar maldiciéndolo por días, en ese instante sólo deseaba que saliera de su presencia y la dejara descansar. Harry volvió a sentarse en un banco junto a su cama y luego abrió la boca un par de veces pero siguió sin hablar como sin saber cómo empezar. Cuando Ginny comenzaba a impacientarse, él dijo con voz suave:
-Me enamoré en Australia.
Ella lo observó sin entender. ¿Qué era lo que había dicho?
-¿Qué?
-Estoy enamorado. Realmente enamorado.
Harry sonrió levemente. Y Ginny no pudo hacer más que quedarse atónita ante ello. Lo había visto sonreír con malicia durante más de un año y sin embargo la sonrisa que presenciaba en ese momento era completamente diferente. Natural. Sin ningún tipo de burla o sentimiento negativo. Era una genuina sonrisa de felicidad.
-¿Qué..? ¿Tú...?
-Conocí a alguien - Ginny podía sentir su mandíbula abierta, sin ninguna fuerza que le hiciera cerrarla. Su cerebro no funcionaba. No podía pensar ni bien ni mal. Simplemente no podía reaccionar - Sé que tu más que nadie en el mundo podría entenderme. Así como al experimentar este enamoramiento fue cuando pude comprender de algún modo tu repentina ensoñación con Diggory -Ginny sintió un nudo en el estómago ante esa completamente insesperada mención - Han sido apenas unos meses, pero esto que he vivido se siente como una eternidad. Como si nos conociéramos de toda la vida, como si por fin hubiera encontrado a mi alma gemela, a esa única persona en el mundo que puede ver a través de mí. La que me apoya sin importar nada y la que me ayuda a ser mejor persona. Por eso estoy aquí... Por ella. -Harry jugueteó con sus manos, mirándolas con mucha atención. Ginny pudo ver que se sonrojaba levemente, pero sin dejar de sonreír, como recordando. -Enamorarme me ha permitido ver mis errores, mis defectos. Creo que incluso puede darme la oportunidad de redimirme - alzó la vista para encontrar la de ella, pero Ginny seguía atónita. Harry se mantuvo en silencio por unos momentos y luego se apagó su sonrisa -Yo... -Suspiró desanimado -De verdad he podido caer en la cuenta de todo lo que te hice. Mis arranques, mis caprichos, mis infidelidades... Te dañé mucho, me comporté como basura, como bien acabas de señalarlo... -sonrió con tristeza -Pero ahora estoy intentando ser diferente. Sé que nunca podré arreglar lo que hice en el pasado, pero por lo menos quería venir a pedirte perdón. Que sepas que ya no soy indiferente a tu sufrimiento, que asumo... tal vez no toda la culpa de nuestra debacle como pareja, pero si una gran gran parte. Que he hecho pública la verdad, por lo menos ante las personas importantes. Que vengo a prometerte no entrometerme más en tu vida, al menos en lo posible y que aunque no lo creas, que estoy consciente de lo extraordinaria que eres-Los ojos de Ginny se cristalizaron, no supo si porque se sentía conmovida o porque los había mantenido abiertos sin pestañear mientras él hablaba. Y entonces ninguno de los dos dijo más, Ginny porque no sabía si sería capaz de decir algo y Harry porque seguramente estaba esperando alguna respuesta de ella que difícilmente ontendría en ese preciso momento. Los segundos corrieron sin que ella reaccionara, por lo que él se levantó de su lugar y dio un par de pasos torpes mirando el piso -Así que bueno, sólo era eso... -Prosiguió él ante su silencio y su inmovilidad- Debería irme ahora para que puedas descansar... De verdad lo siento mucho -Y entonces se fue acercando lentamente hacia la puerta, pero cuando apenas había puesto la mano en la manija, se detuvo volteándo a verla -Yo... Di una entrevista a Rita Skeeter y confesé toda la verdad. Se publicará en unas semanas... Para que estés advertida en caso de que la prensa mágica quiera contactarte...
-¿Qué? -susurró ella sin poder creerlo -¿Por qué?
Él sólo se encogió de hombros.
-Era lo correcto -se limitó a responder con una sonrisa triste y abatida, para luego disponerse a salir. Sólo que de pronto la voz de Ginny lo detuvo.
-¿Alguna vez...? -la pregunta se quedó atorada en su garganta. No sabía si quería dar ese paso, pero en el fondo estaba convencida de que era ahora o nunca. Era algo que su consciencia necesitaba saber.
-¿Sí?
-¿Alguna vez me amaste de verdad?
Harry suspiró mirando la puerta y luego hacia el piso.
-No lo sé... Creo que no-respondió en un susurro mientras ella abría la boca sorprendida. Aunque no le sorprendía del todo. Siempre lo había sabido. Siempre lo había sentido. Sólo que ahora estaba cien por ciento segura de ello. Harry se giró hacia ella y volvió a caminar hacia su cama hasta volver a sentarse en el banco donde antes había estado. -No sé Ginny, todo es muy difuso, muy difícil de describir... Sé que nunca vas a entenderme, puesto que muchas veces ni yo mismo me entiendo... Digo, claro que fuiste importante para mí, claro que me encariñé contigo, ¿pero amarte? No puedo decirlo...
Ginny suspiró con tristeza, abatida más que desconsolada.
-¿Y entonces por qué estabas conmigo?
-No lo sé... Es una pregunta que me hago una y otra vez ¿por qué? A veces creo que...
-¿Sí?
Harry suspiró.
-Sé que tal vez va a oírse feo, pero creo en cierto modo que me sentí presionado.
-¿Presionado? ¿A estar conmigo?
-Por supuesto. Eras tu una pareja ideal para mi. Como salvador del mundo y como sólo Harry, Ginny Weasley era la mejor oportunidad para mí para reintegrarme al mundo mágico y para entrar oficialmente a la familia que me había acogido desde niño. De seguro lo recuerdas, todas esas notas y esos motes de la pareja del momento: la pareja perfecta... Y la emoción de tu familia, de tus padres, de Ron... ¡Todo era perfecto! Como mandado a hacer a la medida. No sé por qué simplemente no me negué... No creí que fuera a suceder de esta manera... No creí que tu estuvieras tan dispuesta a enamorarte de mí cuando en el fondo no me conocías...
-Yo...
-Y después simplemente no pude detenerlo. Cuando me di cuenta ya todos hablaban de matrimonio y yo me encontraba proponiéndotelo... Pero la verdad es que nunca me sentí seguro de lo nuestro... Y por eso mismo también te pido perdón: por haberte hecho perder tu tiempo y por haberte hecho creer que lo que tuvimos fue de algún modo real... -la miró y ella otra vez no supo que decir -En el fondo esperaba que fueras tu quien se cansara de nuestra monotonía, de nuestro aburrimiento como pareja, de nuestra normalidad y falta de pasión, pero era como si trajeras una venda en los ojos y estuvieras completamente ciega. No se si te empeñaste en negártelo o de verdad creías que todo era perfecto, pero tu vivías en tu burbuja de felicidad cuando la realidad era muy diferente... Así que de algún modo, yo... Comencé a sentir mucha presión. Más aún. No sé con exactitud cómo fue o cómo tomé la decisión, pero lo siguiente que supe fue que comencé a verme con Cho Chang y que de pronto tenía un amorío con ella -La mención de aquella mujer no inmutó a Ginny en lo más mínimo -Sé que lo que hice no es justificable, pero quiero que entiendas que tu tampoco me lo ponías fácil...
-Yo...
Harry rió levemente ante su balbuceo
-Tu te empeñaste tanto en estar conmigo. Te aferraste tanto a mí que me comenzaste a asfixiar... Y sin embargo, a pesar de todo ese entusiasmo... Nunca te dignaste a conocerme. Al verdadero yo. Nunca quisiste ver más allá de mis murallas y nunca lograste sobrepasarlas. A pesar de que vivíamos juntos y de que compartíamos nuestras vidas, la verdad es que no compartimos nada. Así que no... No creo que lo nuestro haya sido amor. Claro que había algo de cariño, pero se fue eclipsando por la costumbre y la falta de química entre nosotros. Fuimos demasiado ciegos, demasiado idiotas, demasiado vagos para no terminar esa relación a tiempo y entonces se salió de nuestras manos.
Ginny escuchó cada palabra poniendo extrema atención y se encontró a sí misma asintiendo, entendiendo todo lo que decía, asimilándolo, y por alguna extraña razón, sabiendo que todo era verdad. Por meses intentó ponerle palabras a lo que había sucedido entre ellos y nunca había podido hacerlo adecuadamente, y ahora Harry estaba explicándolo a la perfección, asumiendo la mitad de la culpa y no simplemente limitándose a culparla por completo a ella, cosa que Ginny había hecho durante mucho tiempo.
-Entonces... -se atrevió a decir ella -No fui yo.
-¿Cómo? -preguntó él sin entender a qué se refería
-Durante más de un año creí que todo había sido culpa mía. Que no estuve a tu altura, que no llené tus expectativas y que no era mujer suficiente para ti... -Ginny frunció el ceño recordando -¡Tu mismo me lo echaste en cara una y otra vez! Nuestra convivencia no era buena, el sexo tampoco. Muchas cosas entre nosotros no fueron como se esperaba y tu me hiciste creer que era por causa mía...
Harry suspiró.
-En parte lo era. Y en otra parte era por mi culpa. Sé que no debí haberlo echado en cara de esa forma y lo siento mucho... -Harry se animó a poner su mano sobre la de Ginny y le dio un apretón suave -Perdóname por haberte hecho sentir menos, por señalarte como culpable. Para nada eres menos mujer. Al contrario, eres demasiado. Eres una mujer hermosa y extraordinaria... Lo de nosotros no se fue a la mierda porque no estuvieras a la altura. No eras poca mujer así como yo tampoco era poco hombre... Simplemente... Entre ambos nunca hubo ese clic especial. Nunca funcionamos como pareja y ninguno tuvo el valor para señalar eso. Nunca fuimos el uno para el otro. Volteamos hacia otro lado y eso nos costó muy caro.
Ginny volvió a asentir de forma casi inconsciente y se quedó en silencio por un minuto intentando entender cómo se sentía. Ya no se sentía triste a causa de Harry porque obviamente ya no lo amaba. Tal vez ni siquiera lo amó en un principio... Sin embargo todas esas palabras y todas esas disculpas le ayudaban a sentirse mejor. Era como por fin deshacerse de una carga pesada que había llevado durante tanto tiempo y que a veces le complicaba respirar. Ahora se sentía un poco más ligera, inhalando y exhalando sin problemas.
-Perdón por todo -dijo él una vez más apretándole suavemente la mano a modo de despedida como dando por cerrado ese círculo que había quedado abierto por tanto tiempo. Entonces se levantó y se dirigió una vez más a la salida. A Ginny le pareció que debía decirle algo, pero no sabía si perdonarlo en ese momento sonaría muy real así que sólo se animó a decir:
-De verdad espero que encuentres lo que buscas -le dijo con una tímida sonrisa -Que te vaya bien.
Harry le sonrió.
-A ti también.
Y entonces salió de su habitación, dejando que la puerta hiciera un sonoro chasquido al cerrarse, dejándola con una tranquilidad inusitada.
Enseguida entraron todos como en manada: Sus papás, sus hermanos, sus cuñadas, Hermione, Luna, incluso Draco, todos haciendo preguntas e intentando hacerse escuchar por encima de los otros. De inmediato las enfermeras los sacaron a todos a punta de varita puesto que ella tenía que estar en absoluto reposo y en ese momento debían volver a dormirla para hacerle un procedimiento de drenado de sangre.
Ginny tenía muchas preguntas y muchas ganas de ver a los demás, pero tuvo que limitarse a sonreírle a todos los que se asomaron a su habitación para luego quedar a disposición de las enfermeras. Su último pensamiento antes de caer en la inconsciencia fue que allí afuera no había logrado ver esa cabellera castaña y esas cejas pobladas que se fruncían de forma atractiva al pensar. Con un pinchazo de dolor en el pecho, se quedó dormida intentando imaginar el rostro de Cedric Diggory y luego no supo más.
ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ
Las lágrimas ya se habían secado desde varios minutos antes y ahora sólo quedaban los restos de una mente en blanco luego de darle vueltas a todo. Cedric se encontraba jugueteando despreocupadamente con la pluma entre sus dedos, sosteniendo firmemente con una mano el papel frente a él. Sentado en su escritorio veía sin ver el pergamino y las difusas letras en él, sin animarse por completo a hacer lo que sabía que tenía que hacer. Era su única opción.
De pronto tocaron la puerta de su oficina, sacándolo de su ensoñación. Reaccionó de inmediato y se puso a la defensiva. Seguramente era una vez más Luna o Draco o incluso Hermione. Pero como todas las veces anteriores no iba a abrir, no iba a responder y no iba a salir. Ya nada tenía sentido y era por eso mismo que la decisión que acababa de tomar era irrevocable. Cuando volvieron a tocar a su puerta él remojó la pluma en el frasco de tinta y garabateó su firma un par de veces en el pergamino con mano rápida pero temblorosa. No había vuelta atrás.
Entonces su puerta se abrió con un leve sonido, soprendiéndolo y al abrirse por completo, haciéndolo enfurecer.
-¿Qué mierda haces aquí?
Harry Potter entró a su oficina caminando hacia él con aire despreocupado, encogiéndose de hombros.
-Me dijeron que estabas aquí y que no podían abrir tu puerta. Así que quise venir a probar mis trucos de auror.
Cedric se levantó de golpe y se aferró con las manos a su escritorio para no tirar todo lo que tenía a su paso. Sentía la sangre hervir dentro de sus venas y el corazón latir desorbitado, lleno de furia y de dolor. Las manos le temblaban queriendo descargar toda su desazón en aquella persona frente a él. La misma que le había robado las ilusiones Y las ganas de ser feliz.
-Largo de aquí -dijo Cedric entre dientes tratando en vano de controlarse, sin embargo Harry no parecía muy intimidado y se siguió acercando despreocupado. Entonces lo vio poner la vista en su pergamino sobre el escritorio, para luego mirarlo de forma reprobatoria. ¿Quién mierda se creía que era para juzgarlo?
-¿De verdad estás firmando tu renuncia? -Cedric no contestó -Qué cobarde te estás viendo...
Cedric no pudo controlarse más y entonces botando todo a su paso se abalanzó contra él. Pero Harry fue más rápido y seguramente esperaba esa reacción así que pudo esquivarlo. De inmediato, Cedric intentó volver a golpearlo pero Harry se hizo un lado y por alguna extraña razón, no intentó regresarle el golpe.
-Espera... -le dijo retrocediendo para alejarse de él -No vengo a pelear. Sólo quiero hablar contigo y luego me iré. Para siempre -aclaró haciendo énfasis en la última frase.
Cedric entonces se quedó quieto, sin comprender.
-No juegues conmigo -le espetó mirándolo con rabia -No estoy para tus juegos, Potter. Largo de aquí o no responderé por mis actos.
-Estoy hablando en serio. Sólo dame unos minutos y si no te convenzo dejaré que me pegues, pero después de que haya hablado.
Cedric respiró agitado, observando a Harry sin poder creer nada de lo que pasaba. No quería verlo, quería matarlo a golpes, quería que saliera de su presencia, no quería escucharlo. Pero la curiosidad lo estaba matando por dentro. Su corazón le pedía a gritos que le exigiera la verdad de lo que estaba ocurriendo, que le preguntara a qué había ido y qué tanto había pasado entre él y Ginny... aunque eso les destrozara el corazón aún más. Pero debía saber la verdad.
-Habla -le espetó apretando los puños -Rápido o cambiaré de opinión
-Seré rápido -le dijo Harry asintiendo con semblante serio, pero se quedó en silencio por unos instantes como sin saber por dónde empezar. Sin embargo no le dio tiempo a Cedric de replicar -Tu y Ginny... -Cedric no contestó, ni siquiera entendía la implicación -Ustedes están juntos... O bueno, lo estaban... -titubeó Harry haciendo que Cedric quedara más confundido y más molesto.
-No voy a decir nada al respecto porque no es de tu incumbencia... ¿Y sabes algo? No me interesa nada de lo que tengas por decir, largo de aquí...
-Espera, es importante... Mira... Ok no me incumben muchas cosas, pero resulta que estoy involucrado en medio de muchas otras. No sé exactamente qué hay entre ustedes pero sé que es algo grande. Sé que de algún modo ustedes dejaron de verse. Sé que todo cambió a partir del ataque al ministro en el cuartel de aurores -Cedric se tensó automáticamente ante el simple recuerdo de aquel fatídico día -No sé si sepas pero esa misma noche yo me fui para Australia y no regresé sino hasta un mes después -Cedric, que había estado a punto de interrumpir a Harry se quedó sorprendido por aquel hecho y entonces muerto de curiosidad lo dejó proseguir -Me fui pero me mantuve en constante vigilancia... Monitoreando a Ginny. Así fue como supe que ustedes habían dejado de verse -Harry suspiró exasperado -Son demasiadas cosas... -dijo resoplando -Pero el punto es que yo me fui creyendo que Ginny tenía algo que ver con el ataque al ministro...
-¿Qué?
-Por eso me mantuve vigilándola. Ella era mi principal sospechosa pero...
-¿Que Ginny...? ¿Cómo...? -balbuceó Cedric con enojo-¡Ella nunca haría algo así!
-Ya lo sé- replicó con desdén - Ella era mi principal sospechosa pero... -dijo remarcando la palabra -al final supe que no tenía nada que ver. Al principio creí que ella me había tendido una trampa a mí, pero la verdad es que nos tendieron la trampa a ambos.
-¿De qué mierda hablas, Potter?
-Esa noche, en el cuartel de aurores, tanto Ginny como yo fuimos engañados. Nos dieron un filtro de amor para deshacerse de nosotros por ser los mejores aurores y porque los dos protegeríamos al ministro ante cualquier percance.
Cedric quedó atónito, intentando procesar poco a poco sus palabras pero no podía.
-¿Filtro de amor? ¿Cómo? ¿Por qué? Eso significa...
-Que Ginny y yo tomamos una copa de hidromiel para brindar con el ministro pero era un filtro de amor. La poción nos llevó al final a un cuarto de motel a miles de kilómetros del ministerio.
El cuerpo de Cedric volvió a tensarse y su corazón pareció caer en un tremendo abismo. Había pasado noche enteras desesperado y desolado, imaginándolos. No quería tocar ese tema, no quería pensar en ello, pero... ¿Y si Potter decía la verdad?... Pero no tenía sentido.
-¿Por qué me dices todo esto?
-Porque por lo visto, Ginny no hizo nada para investigar qué era lo que había sucedido y asumió de inmediato que todo había sido obra mía -replicó Harry con un resoplido -Pero yo me puse en alerta de inmediato. Fui a un hospital mágico y me hice examinar de inmediato. Así supe del filtro de amor. La poción tiene como efecto borrar de la memoria los recuerdos durante el par de horas después de ingerirla, por lo que me dispuse de inmediato a recuperar con magia especializada esos recuerdos. Estaba seguro de que encontraría algo para incriminar a Ginny, pero resultó que ella sólo era una víctima de todo esto al igual que yo -Cedric lo miró fijamente con el corazón latiendo a una velocidad impresionante -Supongo que Ginny te contó lo sucedido y ustedes tuvieron problemas a causa de ello... Lo que no entiendo es por qué ella no indagó más y simplemente se quedó con los brazos cruzados -dijo Harry sacudiendo la cabeza -Lo que me lleva a estar casi seguro de que no sabe la verdad.
-¿Qué verdad? -Harry sonrió de lado, casi burlonamente, haciendo que Cedric perdiera el control. Lo tomó de las solapas de la camisa y lo sacudió -¿A qué diablos te refieres?
-Entre nosotros no pasó nada en aquella habitación de motel -Los ojos de Harry y Cedric se encontraron y se quedaron congelados uno en el otro. Las manos de Cedric soltaron su agarre y Harry se apresuró a retroceder. Cedric se quedó perplejo, en absoluto silencio, por lo que Harry se aventuró a seguir hablando -Ese estúpido filtro de amor se supone funciona sólo entre personas que tienen sentimientos románticos muy fuertes entre sí. Nosotros nos encontramos en un pasillo del cuartel y al entrar en contacto nuestra piel, se activó. Nos besamos, luego desaparecimos. Aparecimos en una habitación. Yo pensé que ella me había llevado, y seguramente ella pensó que yo lo había hecho, pero la verdad es que había un tipo de magia en la poción que sirvió como traslador. Seguimos besándonos y desvistiéndonos... -Cedric apretó los puños -Pero al final, cuando estábamos desnudos en la cama... Ginny me apartó -Lo miró nuevamente con su estúpida sonrisa de lado -Comenzó a decir tu nombre una y otra vez, manoteándome como podía... Pero para ese entonces los dos estábamos como ebrios, perdiendo la fuerza, así que al final ambos quedamos inconscientes durante el par de horas en que el ataque estaba sucediendo. Ella despertó primero y se fue. Luego lo hice yo. Es todo. Nada pasó... -Cedric sintió una extraña mezcla de sentimientos y sensaciones. Alivio, alegría, culpa, tristeza, soledad, triunfo... Miles y miles de remolinos luchaban en su estómago y en su pecho, y no podía reaccionar del todo. Era como estar en un sueño muy borroso y difuso -No me crees ¿verdad? -inquirió Harry ante su silencio.
-Yo...
-Tengo un archivo con toda la evidencia, por si lo quieres. Tiene las pruebas del filtro de amor e incluso mis recuerdos para que puedas verlos en un pensadero.
Cedric negó con la cabeza, pero no pudo quitar la vista de él.
-¿Por qué me dijiste todo esto?
Harry se encogió de hombros.
-Sólo diré que tengo mis razones... Pero en sí, lo hice por Ginny -y entonces miró hacia el suelo -le acabo de pedir disculpas... Por todo lo que le hice pasar. Sólo vine a eso... Y a lo del caso del ministro, por supuesto, pero eso sólo fue mi excusa para acercarme a ella.
-Ella... Ginny... ¿Sabe de todo esto?
-Lo dudo mucho. No quise tocar el tema cuando entré a verla. Sabía que a quien debía decírselo era a tí. Ya te encargaras tu de hablar con ella... Aunque también planeo mandarle una copia del archivo que te mencioné.
Cedric sólo asintió sin saber qué más decir o hacer. No alcanzaba a comprender lo que acababa de suceder. No quería dejar entrar todos los sentimientos de culpa y desasosiego. No quería aceptar que se había equivocado con Ginny y que había hecho que esos últimos meses fueran de sufrimiento a causa de nada por culpa de sus celos. Pero por otro lado, no sabía si debía creerle a Potter. Todo le resultaba tan confuso... Y sin embargo, no pudo evitar que poco a poco la alegría comenzara a brotar en su corazón y en su alma. Antes de que esa inesperada visita tocara su puerta, se sentía morir, y en ese momento... Sentía que el alma había vuelto a su cuerpo. No sabía cuál era la verdad, pero si acababa de darse cuenta de algo, era que no importaba realmente lo que hubiera o no pasado entre Potter y Ginny. Lo único que tenía por seguro era que quería estar con ella. La necesitaba, la quería... Tenía que hacer lo posible por recuperarla... Antes de que cualquier otra cosa pasara.
-Potter, yo...
-No digas nada. Olvídalo. Dejemos esto aquí y mejor ocúpate de ir a ver a esa mujer que prácticamente acaba de regresar de la muerte -Cedric sólo atinó a observarlo sin poder creer lo que acababa de suceder mientras Harry que parecía no querer seguir allí por más tiempo, se dirigía hacia la puerta. Sin embargo, antes de salir se detuvo y le dijo: -Espero que lo de tu renuncia no sea enserio... Ginny ya sufrió demasiado conmigo, no la hagas llorar tu también.
Y sin esperar respuesta de Cedric, simplemente salió sin decir nada más, dejándolo allí, atónito, petrificado, incrédulo... Feliz. Sólo un par de segundos bastaron para que saliera de su adormecimiento, ese en el cual había estado sumido durante los últimos meses. En un espiral vacío, lleno de nada, de una normalidad monótona y sin ilusión. Un lugar en que su corazón ya no latía más porque Ginny no estaba a su lado... Pero ahora... Ahora necesitaba verla con urgencia y desesperación. Quería escuchar su voz, oír su risa, ver esos ojos melancólicos y decir algo para que brillaran súbitamente. Quería rozar su piel delicadamente, ansiaba un beso de esos carnosos labios y moría por fundirse en ese cuerpo hasta el fin de los tiempos. La necesitaba... La necesitaba como nunca antes...
Cedric corrió de vuelta al piso en que se encontraba Ginny, sonriendo sin poder evitarlo, chocando contra personas que se quejaban ante su desesperación por avanzar más rápido. Quería verla como nada más en el mundo. Sentía que ver su sonrisa era lo único que importaba en ese momento.
Pero cuando llegó a la sala de espera, se encontró a los gemelos saliendo de ella.
-Me alegra que estés de vuelta -le dijo George dándole una palmada en la espalda de forma amistosa -Aunque no llegas en un buen momento.
-¿Por qué? -preguntó con preocupación
-Nada malo, no te alarmes... Es sólo que están drenando su sangre y ha estado inconsciente por un buen rato.
-Y así seguirá -añadió Fred -Nosotros iremos a la cafetería a comer. ¿Gustas algo de allá?
-Gracias -contestó negando con la cabeza sintiéndose decepcionado ante las noticias. Sin embargo, aún así entró a la sala de espera donde encontró a Hermione sentada.
-¡Cedric! -dijo sorprendida pero muy contenta de verlo llegar -Ginny... Le están...
-Drenando la sangre, ya me dijeron -asintió dedicándole una sonrisa tímida.
Hermione se hizo a un lado del sillón para dejar que él se sentara y así lo hizo. Después de un breve silencio, él tuvo que hablar:
-¿Cómo... cómo está?
-Estable. Recuperándose poco a poco. Despertó con algo de energía pero ya resintió todo lo que le pasó... Además de que está sedada por el drenado.
-¿Ya la viste?
Ella asintió.
-Ha estado despertando cada cuantos minutos, pero... El hechizo la mantiene muy débil y desorientada, no estoy segura de si se da cuenta de lo que pasa o está como en trance... Pero en general está muy bien. El sanador Richardson dice que reaccionó muy bien a la donación de magia... -se giró para mirarlo directamente a los ojos, sonriendo agradecida -Tu deberías estar descansando, por cierto -Él negó con un gesto -Sabes que mientras más reposes y estés tranquilo, más rápido recuperarás tu magia...
-No importa...
Hermione le sonrió otra vez y simplemente dijo:
-Gracias por salvarla -ella puso la mano sobre la de él y le dio un apretón caluroso. Él le devolvió la sonrisa.
De pronto la puerta de la habitación de Ginny se abrió, dejando salir a una enfermera que se dirigió a ellos.
-Otra vez está por despertar unos segundos. ¿Alguien gusta entrar?
Cedric de inmediato se levantó, girando para mirar a Hermione con súplica. Ella sólo asintió. Se sintió repentinamente nervioso, con el corazón palpitando a toda velocidad. Se dirigió a la habitación como en cámara lenta, sintiendo cada paso más pesado que el anterior. La enfermera cerró la puerta tras de sí. A Cedric no le importó su presencia. Ya nada importaba. No ahora que estaba viéndola.
Se acercó a su camilla en la que se encontraba reposada durmiendo plácidamente, como si nada malo le hubiera ocurrido. Sin embargo unos finos hilos color dorado salían de la parte interior de sus codos y flotaban en el aire, conectándose entre sí, moviéndose con un apenas audible tintineo. Los brazos de Ginny se encontraban atados a la cama por medio de magia, con las palmas de las manos abiertas, volteando hacia arriba para que el hechizo de drenado pudiera seguir conectado.
La reacción inmediata de Cedric fue tomar su mano y acariciarla con suavidad. Su piel estaba fría por lo que su primer movimiento fue envolverla con la suya para infundicrle un poco de calor. Miró su rostro, pálido, débil, tranquilo. Era como un ángel. Hermoso, inalcanzable, místico... Su cabellera rojo fuego descansaba plácidamente sobre la almohada blanca, lo que le llevó a la mente muchos recuerdos de sus mañanas al despertar juntos. Acarició con el pulgar una zona en su muñeca donde solía besar una cicatriz que ella tenía allí, cuando de pronto cayó en la cuenta de que dicha marca ya no estaba. Sin embargo no prestó más atención a ello, ya que Ginny comenzó a removerse lentamente.
Cedric contuvo la respiración mientras Ginny abría los ojos con lentitud, parpadeando muchas veces a causa de la luz. Volvió a apretarlos un par de veces más y luego intentó moverse.
-Shhh -susurró Cedric inclinándose un poco más hacia la cama -Tranquila, linda...
La cabeza de Ginny se giró para buscarlo. Por lo visto, podía escucharlo. Cedric se acercó aún más sin poder evitar que una lágrima se escapara de la comisura de su ojos.
-Estoy aquí... -le dijo apretando con cuidado su mano -Ya estoy aquí -Ella hizo un sonido extraño con la garganta como intentando hablar pero no pudo. Entonces giró la cabeza y su mirada encontró la de él. Fue electrizante. Algo en ellos colapsó al mirarse. Cedric supo de alguna forma que ella lo había reconocido y que estaba muy consciente de todo -Estoy aquí -repitió llorando, animándose a acariciar su mejilla con el dorso de la otra mano.
Los ojos de ella también dejaron caer lágrimas
-Shhh -le dijo él conmovido, limpiándolas -Tranquila, cielo. Tienes que estar estable para que puedas recuperarte muy pronto.
Los ojos de ella comenzaron a vencerse ante el peso del hechizo que volvía a querer dejarla inconsciente, cuando de pronto susurró con voz muy débil.
-Ced... -Él sollozó de alegría, aferrándose a su mano y acariciando su rostro con mucha delicadeza. Entonces sus ojos se cerraron por completo -Quédate... -suplicó antes de caer dormida y comenzar a respirar profundamente con una tranquilidad hermosa.
-Siempre... -le susurró él entre llanto para después inclinarse sobre ella y darle un beso tierno en la sien -Siempre... -repitió con los labios rozando su piel.
