Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 2
"Reencuentro"
Capítulo 14 (29)
Si las tres semanas trabajando en la empresa fueron difíciles para Tea, ahora ofreciendo servicios en la mansión Kaiba era mucho más incómodo. Apropósito para complicarle las cosas, Kaiba ordenó que su mansión no fuera aseada por el personal de limpieza, dejando casi todo el trabajo pesado a Tea. Ella supo que lo hacía con la intención de molestarla, de hacerla enojar para que en un arranque de ira se fuera contra él. Controlaba lo más posible su desagrado al verse obligada a trabajar en la mansión Kaiba, pero al menos se sentía cómoda en una parte: no la tocaba ni intentaba nada extraño con ella.
Tea era algo desconfiada con el tema de estar sola bajo el mismo techo acompañada de un hombre desconocido. Era virgen y pensaba cuidar esa castidad hasta el matrimonio o hasta que encontrara un hombre con el que pudiera entregarse realmente al amor, no sólo al placer temporal de una noche.
Para su buena suerte, no era atractiva para Kaiba y eso la alentaba a que podía continuar como servidumbre aunque el trabajo fuera el doble.
Ni Ishizu ni Martha sabían lo que pasaba. Tea se encargó de ocultar bien a las dos el plan malicioso de Kaiba; para evitar problemas o rencores.
Dos semanas de trabajar con Kaiba pasaron lentamente para Tea; en total llevaba un mes en KC, la mayoría de los empleados se habían acostumbrado a ella y la saludaban con gusto. Era agradable a los ojos de todos, aunque eso se debía a que nadie estaba enterado de su servicio en la mansión Kaiba. Si lo supieran habría malentendidos.
A la hora de siempre, salió de la empresa y un taxi la llevó a la mansión. Una vez estuvo dentro, inició sus deberes de limpieza extrañada de no ver a su jefe por ahí. Eso nunca pasaba; normalmente Kaiba siempre estaba presente observándola a distancia para intimidarla con comentarios ofensivos.
Miró en rededor con el entrecejo fruncido.
-Qué raro. Él llega mucho antes que yo.
Aprovechando la ausencia de esté, limpió con un poco más lentitud y sin presiones. Pasó una hora en la que el silencio continuaba presente en la gran mansión, fue entonces que comenzó a sentirse inquieta por su jefe. Era la primera vez que se preocupaba por él; por muy malo que fuera, no le deseaba el mal a nadie.
Mientras aseaba tranquilamente todas las habitaciones y salas, llegó a la parte trasera donde se podía apreciar un ventanal gigante por el cual se veía un hermoso panorama de una piscina rodeada de un jardín muy bellamente decorado. En ciertos momentos, Tea se encargó de mantener limpia dicha piscina y esa noche, estaba segura, no sería la excepción. Una vez estuvo en la sala, se preparó para realizar su deber cuando notó una de las sillas de playa que adornaban la piscina estaba ocupad. Frunció el ceño extrañada, así que se acercó con paso temeroso suponiendo que algún desconocido hubo entrado en la vivienda. Grande fue su sorpresa al reconocer a Seto Kaiba sentado y mirando el vacío. Guardó silencio, observándolo desde la sala. No quiso abrir el ventanal para consultar nada con él; sólo se dedicó a contemplarlo.
Kaiba estaba absorto en lo suyo, sin reparar en la presencia de Tea. Se había olvidado por completo que ella se presentaba a su casa ese día. Sus ojos estaban puestos en el cielo oscuro nocturno como si buscara una salida al dolor que sentía en su pecho; aquel sentimiento doloroso que lo apretujaba internamente sin permitirle vivir. Pensaba y evocaba siempre esos recuerdos terribles de la infancia, de su infancia.
Se levantó de la silla sin mirar atrás hacía donde Tea lo miraba confundida.
-¿Qué le pasará? ¿Por qué está tan callado?
Tea no podía, ni quería, dejar de mirarlo. Era incomprensible para ella que Kaiba se comportara de esa forma tan rara. Silenciosamente, siguió mirando.
Kaiba, con la vista fija en el agua de la piscina, se quitó su capa lentamente haciendo que Tea se cubriera el rostro sonrojada, pero pronto esa vergüenza se convirtió en curiosidad ante lo que su ojos presenciaron.
Kaiba se quitó la camisa bajo la capa permitiendo ver su espalda con una gran herida en la piel que, al parecer, no tenía cura. Sorprendida, Tea pudo ver que se trataba de una herida de bala; si bien el agujero estaba cerrado, la cicatriz estaba presente. Sus ojos estaban abiertos de par en par; jamás pensó que Kaiba tuviera una herida así en su espalda.
El CEO se agachó para tomar una pomada en la mesa de playa junto a la silla. La abrió y se dispuso a colocarla en la herida cuando giró hacia atrás y vio a la chica.
La sangre se congeló en las venas de Tea; más cuando el CEO le lanzó una mirada asesina. Con pánico salió corriendo lo más rápido que pudo como alma que lleva el diablo, Kaiba fue tras ella. La velocidad con que Tea corrió no fue suficiente para escapar. Estaba por salir de la casa y fue entonces que sintió un agarre fuerte en su brazo. Kaiba la giró estampándola contra la puerta con agresividad y sosteniendo sus muñecas con sus fuertes manos. Por unos segundos, Tea creyó que le haría algo al ver como sus ojos brillaban de furia.
-¿Qué viste?
-Yo…na…
Las palabras no salían de su boca. Estaba atragantada.
-¿QUÉ VISTE?
-Nada.-su voz sonaba asustada.
-¡DIME! ¿QUÉ VISTE?
-Ya dije que nada.
Esta vez Tea gritó con tal fuerza que sorprendió al mismo CEO. De los ojos azules de la chica rodaron unas lágrimas acompañadas de sollozos tristes y Kaiba entendió que estaba siendo pesado con ella. La soltó suavemente.
-Lárgate de aquí.
Tea se sorprendió y levantó su bello rostro cubierto de llanto.
-¿Qué?
-¡QUE TE LARGUES!
El grito de Kaiba fue tan atronador que Tea no perdió el tiempo y salió de la casa rápidamente. Kaiba se quedó completamente sólo respirando agitadamente, luego cubrió su rostro y gimió, sufriendo. Por otro lado, Tea pidió un taxi afuera de la mansión y se marchó tan pronto como este se estacionó frente a ella.
También respiró preocupada. Recordando en su mente la imagen de la cicatriz del CEO. Era la primera vez que sentía algo por Kaiba diferente al odio y al desprecio: sentía pena por él. ¿Qué le había pasado para que tuviera esa marca espantosa en su cuerpo?
Continuará...
