Bueno... en verdad quería que esto quedara para mi cumpleaños, pero se iban atravesando cosas en mi camino y por eso es que puedo subir esto hasta ahora. Sin duda ha sido el capitulo que más me ha costado escribir (por algo lo tuve que dividir) y es sin duda el que a mi más me ha hecho llorar, si yo sé, soy una loca que llora con lo que ella misma escribe XD, y bueno, no sé que les provoque a ustedes, espero que por lo menos un poco de gusto por ver esta historia avanzar. En fin, sin más que decir, disfruten de este cap!
Capítulo XXIX. Para Ti No Soy Nadie (Parte II)
En la plácida noche cubierta por completa obscuridad, el descanso parece ser algo preciado que no puede ser interrumpido y de todas maneras, Ash estaba más que listo para volver del mundo de los sueños.
Abrió sus ojos casi de golpe para encontrarse con su cuarto aún a obscuras, algo perfectamente normal, pues faltaba más de una hora para el amanecer. De igual forma sonrió ligeramente antes de despabilarse y ponerse de pie, porque para él, un nuevo día ya había comenzado.
Nunca pensó que él, Ash Ketchum, alguna vez llegara a convertirse en una de esas personas que se levantan terriblemente temprano, o al menos no sin la ayuda de su madre o Brock, pero en las últimas semanas había sido capaz de madrugar sin que alguien tuviese que tirarlo de la cama para conseguirlo. Ahora, parecía que su cuerpo comenzaba a acostumbrarse a esa nueva condición, pues ni siquiera tenía que esperar a que la alarma hiciera su trabajo cuando él despertaba de golpe y toda la pereza que pudiese tener se desvanecía en cuestión de segundos.
- Es hora de levantarse, amigo – Acarició las orejas de su pokemón al pronunciar esas palabras sin que eso provocara una reacción por parte de Pikachu. Éste simplemente se giró para seguir durmiendo, ignorando por completo a su entrenador que iba y venía dentro de la habitación preparando todo lo que pudiera necesitar, en especial para las primeras horas de la mañana.
Una rápida ducha, un cambio de ropa, una – ligera – pasada del cepillo sobre sus rebeldes cabellos y Ash ya estaba listo para cualquier actividad.
Todo ese ritual sólo le tomaba unos cuantos minutos, resultando un poco ilógico que se levantara incluso antes de que el sol lo hiciera, pero su aseo diario no era en lo único que ocupaba esas primeras horas del día. Quería asegurarse de tener todo lo necesario antes de encontrarse con Misty cada mañana. Por eso, dedicaba un par de horas en buscar y preparar nuevas técnicas o entrenamientos que pudieran realizar. Los practicaba minuciosamente e incluso leía sobre técnicas de relajación o investigaba diferentes tipos de combates que podían ayudarlos a defenderse en un futuro.
Se había vuelto bastante disciplinado, siendo quizás la primera vez en su vida que ponía tanto empeño y dedicación en algo diferente a las batallas pokemón. Tanto se concentraba en ello que el tiempo se le escapaba rápidamente y no era consiente del mismo hasta que el insistente sonido proveniente de su pokewatch le indicaba que ya eran las ocho en punto, hora en la que debía encontrarse con su amiga en el gimnasio.
Ese día en particular apenas si tuvo tiempo de colocarse los zapatos deportivos antes de salir corriendo de su habitación fijando su rumbo al segundo piso del departamento y aunque trataba de ser puntual, siempre era vencido por la pelirroja, pues todos los días a su llegada, ella ya estaba allí, haciendo alguna rutina de calentamiento y casi nunca notaba su presencia hasta pasado un rato, pero cuando lo hacía, le sonreía de esa forma tan alentadora, deseándole sin necesidad de palabras un buen día…
Por eso le pareció sumamente raro no verla allí e incluso extrañó ese cálido gesto que ella le regalaba cada mañana.
De inicio no le dio mucha importancia, pero conforme transcurrían los minutos sin que la chica apareciera, comenzó a preocuparse. ¿Acaso estaría enferma? Esa era la única posibilidad existente dado que no había ningún otro peligro en ese departamento, siempre y cuando se mantuviera dentro de él. Entonces la posibilidad de que la chica se hubiese marchado no parecía nada descabellada, haciendo que su ligera preocupación se transformara en pánico total.
Estaba a punto de salir corriendo hacia la habitación de su amiga para averiguar qué había ocurrido cuando una figura se hizo visible por las escaleras, luego, no quedó dudas que se trataba de Misty cuando la pelirroja cruzó por las puertas de cristal.
Sintió cierto alivio, sin embargo, éste no duró mucho al percatarse del aura de completa seriedad que la rodeaba, misma que era palpable en sus gestos, sus movimientos, en la indiferencia de su mirar y sobre todo, lo notaba por la ausencia de aquella reconfortante sonrisa.
- Nunca imaginé que serías de las que llegan tarde por quedarse dormida – Intentó revertir la hostil atmósfera con una de sus tan acostumbradas bromas sin que obtuviera ninguna respuesta ingeniosa por parte de la chica como normalmente hubiese ocurrido. En cambio, Misty solo se limitó a comenzar con su calentamiento sin dedicarle ni siquiera una mirada.
- No me quedé dormida. – Contestó casi a la fuerza al cabo de unos cuantos segundos de doloroso silencio.
- Entonces, ¿por qué la tardanza?
- Yo… Pensaba en algunas cosas. – Aunque tardo en responder, su tono fue contundente, lo que ciertamente alarmó al joven. Éste se acercó a ella, tratando de encararla, buscando en sus ojos esmeralda algo que la delatara: una duda, una tristeza quizás, cualquier cosa que sirviera para resolver el enigma de su comportamiento indiferente; una tarea que iba a resultar bastante complicada, pues desviaba la mirada o intentaba esconderla detrás de los mechones de desordenado cabello naranja que caía frente a su rostro.
- Misty… – La situación comenzaba a desesperarlo y al no tener otra opción, sujetó a la chica de la muñeca izquierda. De todas maneras con eso no consiguió capturar su atención, pero al menos ya no pudo escaparse de él como lo venía haciendo por varios minutos ya. – Escucha, si ocurrió algo malo, sabes que puedes contármelo, yo estoy aquí para ayudarte en…
- Si, claro. – En verdad ella no quiso cortar el falso discurso de Ash con un agrio sarcasmo, pero ¿cómo no hacerlo? Era difícil mantenerse tranquila cuando ya sabía la clase de persona que era Ash ¿Aún se atrevía a mentirle de esa forma y en su cara? Era más de lo que podía soportar. Por supuesto que todas esas emociones eran ignoradas por el entrenador y aquella mordaz risilla que soltó junto con esas simples palabras sólo consiguieron preocuparlo más. Por eso, se decidió a contestar con total convicción, tenía que convencerla de que sus palabras eran sinceras.
- Lo digo en serio, Mist, sabes que puedes confiar plenamente en mí.
Aquellas frase fue como un gatillo que, igual a como lo haría un arma real, infringió una profunda herida en ella, una que no se iba a detener hasta derramar cada tormentoso sentimiento existente en su interior.
Misty se giró de pronto, revelándole al entrenador su aguda mirada, pero no dijo nada. Por varios segundos solo lo observó ferozmente, mientras consideraba si debía soltar allí, en ese momento y de frente todo lo que pensaba de él, hacerle notar lo hipócrita e insolente que era, reclamarle lo mucho que odiaba sus mentiras como para que todavía tuviera el descaro de afirmar que podía confiar en él cuando sus acciones demostraban todo lo contrario. Quería gritarle hasta quedarse sin voz, porque era seguro que de otra forma nunca entendería como todo eso era justo lo que casi destruyó su amistad y sobre todo, remarcarle lo estúpido que era por cometer los mismos errores con ella una y otra vez…
Pero transcurría el tiempo sin que de su boca saliera ni una sola palabra. Después de todo ¿qué caso tenía reñir? Si acaso, Ash sólo se defendería como siempre, dando más excusas genéricas, llenándola de nuevo con promesas huecas que realmente no significaban nada para él…
- ¿Misty?
- No pasa nada. – Finalmente fue la respuesta que le otorgó a Ash en un tono de enfado e indiferencia, luego, simplemente se alejó, tratando de realizar algunos movimientos de estiramiento en una esquina mientras pensaba que bien podría irse de allí, buscar cualquier otro rincón de esa casa, el que fuera con tal de ya no estar cerca de él, algo que iba a resultar casi imposible de conseguir, pues hacia donde ella se moviera, era seguida por el entrenador.
- ¿Estás segura? ¡Porque yo podría...!
- ¡Por Arceus Ash, déjame en paz! ¡Ya te dije que todo está bien! Además... – el suspenso que se creó junto aquella pausa era extrañamente perturbador, por lo menos para el joven, quien ni siquiera se atrevía a parpadear en espera de lo que fuese a decir su amiga a continuación – Además, lo que yo haga o piense no es de tu incumbencia.
La sentencia de Misty creó un silencio en Ash que para nada era producto del sosiego. Al contrario, sentía una ardiente rabia que lo estaba consumiendo por completo porque, allí estaba de nuevo, ¡esa maldita frase! Esa que había escuchado tantas veces en los últimos meses y que incluso llegó a odiar, sobre todo porque no pensó que la escucharía nuevamente. ¿Qué motivo existía para que Misty la pronunciara con tanto desprecio? Las cosas entre ellos habían cambiado desde su estadía en ese departamento y aún más después de su charla nocturna en el tercer piso de ese mismo edificio.
Aquella noche… ese momento en el que estuvieron uno junto del otro sin decir palabra había sido… No era la persona más brillante del mundo, pero de todas formas pudo darse cuenta que, en ese instante habían vuelto a unirse, lo sabía, ¡lo sentía! Y estaba seguro de que solo era cuestión de tiempo para que fueran una vez más aquel equipo inquebrantable que supieron ser alguna vez.
¡No había razón alguna para que le dijera eso! Sin embargo, ella volvía a expresarse de esa manera tan despectiva sin que él tuviera una remota idea del porqué. La única certeza era el dolor que persistía tras la ofensa de su amiga y la noción de que, aquella amistad que tanto deseaba recuperar, era terriblemente frágil.
- Mist… – Quería preguntarle tantas cosas, arreglar ese asunto de una buena vez, pero las palabras eran tantas que se le atoraban en la garganta sin que pudiera pronunciar nada más que su nombre diluido en la nostalgia y la tristeza, sobre todo porque ella tampoco estaba dispuesta a permitirle nada más.
- ¿Vamos a entrenar o no? Porque si sólo quieres seguir hablando estupideces, es mejor que me vaya ahora.
- No yo… no es mi intención molestarte.
- Si, como digas. – Una vez más, la expresión sarcástica de Misty se hizo presente y las agudas palabras de la chica rápidamente se convirtieron en una poderosa daga que se clavaba hondo en su pecho. ¿Por qué dudaba tanto de su palabra? ¿Cómo podría ser tan difícil de entender lo mucho que se preocupaba por ella? Sobre todo cuando había cambiado su actitud por completo, usando hasta el último de sus recursos para demostrarle que estaba dispuesto a entregarlo todo con tal de verla bien… - ¿Y bien? ¿Te vas a quedar allí mirándome o…?
- N-no, Misty yo… podemos empezar, si así lo quieres.
- Ya era hora. – Resopló con fastidio para finalmente dirigirse a la zona de ejercicio. Por su parte, Ash no quería incomodarla más, así que se limitó a llevar a cabo la rutina preparada para ese día, pensando que tal vez el entrenamiento sería suficiente para relajarlos, quizás ayudaría para romper un poco con la tensión existente, pero con cada minuto transcurrido la situación empeoraba. Misty se negaba a mirarlo, apenas si contestaba a sus sugerencias con monosílabos o peor, con meros gruñidos que claramente manifestaban cuanto odiaba estar allí, compartiendo el mismo espacio y el mismo aire que él.
Ash estaba seguro que no eran inventos de su imaginación, que ese era en verdad el sentir de Misty, sobre todo porque así lo expresó ella apenas si habían dado las diez de la mañana.
- Pensé que esto jamás se acabaría. – Fueron sus palabras exactas al echar un vistazo a su pokewatch, soltando un pesado suspiro al hablar, como si todo ese tiempo se hubiera tratado de una mera tortura para ella y sin siquiera despedirse de Ash, desapareció por las escaleras.
Él, sólo se quedó observando la habitación vacía, tratando de entender qué había pasado. ¿Habría hecho algo para molestarla? Por su actitud podría deducir que… no. La conocía muy bien y su comportamiento dictaba algo peor que un simple disgusto. Casi podría jurar que Misty… Misty lo odiaba por completo.
Sacudió su cabeza. Se resistía a que ese pensamiento fuese acertado, pero de todas formas persistía y éste rápidamente se convertía en frustración.
¿Qué debía hacer? ¿Debía seguirla? ¿debía intentar hablar con ella una vez más? No, las probabilidades de que terminaran peleando eran muy altas si hacía caso a ese impulso. Tal vez... lo mejor era darle su espacio. Era posible que simplemente no hubiese dormido bien. Sabía que Misty podía ponerse de mal humor por eso, casi tanto como cuando él tenía hambre.
Si, sólo era culpa de una mala noche, de alguna desagradable pesadilla… Pero la pesadilla fue para él toda la mañana, esa misma tarde y los días subsecuentes aguantando el mismo trato apático de Misty, soportando su mirada desdeñosa, sus respuestas tajantes, su cada vez más palpable desprecio.
Al final de la semana, ya no podía ser optimista e incluso dudaba de la capacidad que tenía para continuar soportando esa odiosa situación un día más.
- ¡Buenos días, Ash! – El entusiasmo de su novia, contrastaba demasiado con su apagado ánimo y difícilmente pudo sonreírle cuando ella se acercó para entregarle un plato con su desayuno – ¿Cómo estuvo el entrenamiento?
- Bien... supongo. – Sus palabras apenas si salían con un aliento débil y ese parecía ser su estado físico en general, pues apenas sostuvo el tenedor con la intención de tomar un pequeño trozo del waffle sin lograr siquiera cortar esa blanda superficie.
- Esa si que es una cara alegre. – May señaló con ironía, esperando generar alguna reacción en su novio, pero éste apenas si hizo el intento de sonreírle, consiguiendo hacer sólo una mueca que resultaba evidentemente lastimosa.
A diferencia de otros días, aquella actitud no enfadó a la castaña, muy al contrario se mostró consternada. Apoyó su mano sobre el antebrazo de Ash, mientras se acomodaba en el asiento contiguo al de él.
- Ey, ¿Pasa algo malo?
- No. Todo está bien. – Mintió en un intento de no preocuparla por cosas que ni él estaba seguro de entender, pero casi enseguida, May hizo una mohín en señal de desapruebo.
- Seguro, eres muy convincente, te creo por completo. – Dijo sarcásticamente, aunque sin un rastro de molestia en su voz. En ese momento parecía no fastidiarse que su novio intentara ocultarle información. Al contrario, le dio un ligero apretón en el antebrazo, intentando demostrarle con ese simple gesto que ella estaba a su lado, dispuesta a apoyarlo. – ¿Por qué no me dices qué ocurre? Tal vez pueda ayudarte, o quizás podamos encontrar una solución juntos. – Él no contesto verbalmente, se limitó a sacudir su cabeza en una clara negación sin quitar la vista de su plato. – Anda, Ash, tal vez yo pueda…
- Lo siento May, no es que no quiera tu apoyo. Lo que pasa es… es que yo…
- ¿Qué sucede?
- ¡No tengo idea! ¡Demonios! ¡No sé nada de lo que ocurre! - La frustración que sentía ya no pudo ser contenida e hizo a un lado su plato para colocar ambos codos sobre la mesa y después sostener su cabeza entre sus manos – Todo es tan... extraño.
- ¿Todo?
- Yo, Misty, nuestra amistad. Todo... está mal. – Murmuró las palabras para al final dejar escapar un doloroso suspiro. – Aunque sus palabras resultaban vagas, eran suficientes para resolver el misterio de su comportamiento, así que May se echó hacia atrás en su silla.
- Ah. Ahora entiendo. Lo que pasa es que te peleaste con ella.
- No, ese es el problema – Levantó la cabeza por un par de segundos, tiempo suficiente para que May notara su afligida mirada – No hemos peleado porque parece que ni siquiera quiere hablar conmigo. Algo le ocurre, yo lo sé... pero no tengo idea qué es porque no me lo dice y parece tan... distante. – Sin duda la confusión en Ash era bastante evidente, estaba escrita en todo su semblante y en las palabras desquebrajadas por la angustia de estar perdiendo a quien él consideraba su mejor amiga. Lo irónico de la situación era que May tenía el poder de aliviar todo ese dolor. Con tan sólo decir la verdad desaparecería cada mal entendido entre ellos… pero no tenía la intención de aclarar nada en la mente de Ash, al contrario, estaba a punto de perturbarlo todavía más.
- Mmmm... – La inocente expresión emitida por la castaña atrajo la atención del chico que no pudo adivinar las malas intenciones detrás del gesto meditabundo de May, quien se mantuvo un buen rato así, con su dedo índice sobre sus labios y la mirada perdida en un recuerdo que no podía evocar por completo – ¿Sabes? Ahora que lo mencionas, ya había notado a Misty un poco retraída, apenas si sale de su habitación, pero, la verdad es que ella ha estado así desde el primer día de este viaje.
- ¿Desde el primer día?
- Si haces un poco de memoria te darás cuenta que así, porque antes yo también creía que su actitud se debía al problema en Goldenrod, pero no es así. Desde el instante que dejamos pueblo Paleta, ella ha estado extraña y hasta he pensado que tal vez sea por todo ese asunto del disco o quizás… el profesor Oak le dijo mucho más al respecto de lo que nos ha hecho creer.
- Tal vez todo eso sea cierto, pero de todas formas, ella no había estado así, por lo menos no desde que llegamos aquí.
- Entonces… podría ser que quienes la persiguen estén cerca de nuevo. No lo sé, Ash, podrían ser tantas cosas las que ocurren, pero como nunca ha confiado en nosotros, es difícil saberlo.
Lo que decía May parecía bastante razonable y de todas formas Ash se rehusaba a creerlo. Debía haber algo interponiéndose entre ellos, no podía ser por elección propia, simplemente porque Misty no podía rechazarlo de esa manera.
- Quizás no es algo en nuestra contra, tal vez no puede contárselo a nadie ¿No crees que podría haber alguien amenazándola? - Trató de razonar Ash, creyendo tener un buen argumento en sus propias palabras que a la vez le proporcionaban cierto alivio, pero su momentánea tranquilidad poca ayuda sería en contra de las revelaciones que May estaba a punto de hacer.
- No creo que ese sea el caso
- ¿Por qué lo dices?
- Si eso fuera cierto, entonces ella no se lo contaría a nadie en absoluto y… estoy muy segura que le ha contado toda la verdad a Drew.
Con solo escuchar ese nombre, una repugnancia se formó en el interior de Ash escalando desde su propio centro hasta invadir su garganta por completo. La sensación ácida era tan intensa que incluso se plasmó en sus palabras, externándolas de forma amarga y pesada.
- ¿Drew? ¿Él como podría saber algo? – Preguntó con un tinte de desprecio, mismo que May decidió ignorar, mientras 'pensaba' su respuesta. Se tomó su tiempo, como si en verdad estuviera barajando las posibles opciones, cuando en realidad ya tenía muy bien armadas sus palabras. Las tuvo incluso días antes de sostener esa conversación.
- Pues Misty parecía confiar mucho en él.
- ¡Apenas si conoce al tipo por unos cuantos meses! ¿Cómo podría confiar más en él que en...? ¡Es absurdo!
- A mí no me lo parece. En el tiempo que estuvo con nosotros, Misty parecía muy apegada a él. ¿Acaso no era obvio? – Ash bufó. Realmente no quería dar una opinión al respecto porque no deseaba tener de vuelta los recuerdos de ellos juntos, sobre todo, intentó que el recuerdo de ese abrazo en medio del bosque se mantuviera lejos, borroso… Era casi imposible. Aunque no lo quisiera ese momento estaba tan vivo y presente como cuando lo vio con sus propios ojos.
- No – Se dijo a si mismo antes de sacudir su cabeza. – Estoy completamente seguro que ese tipo no sabe nada. – "¿Cómo podría? Ni siquiera está aquí. ¡No sabe nada de Misty desde hace casi dos meses!" Su mente gritaba lo que él no era capaz de hacer, sobre todo porque algo en la mirada de May indicaba cuan equivocado estaba. Aferró su mano al respaldo del banco, esperando que su novia finalmente le diera la razón, pero muy al contrario, ella simplemente se encogió de hombros, sin darle mucha importancia a lo que había 'visto' y 'escuchado' entre sus actividades diarias.
- Pues yo no descarto esa posibilidad. Dudo mucho que en todas sus conversaciones diarias, Misty hubiese omitido cualquier información relacionada con el disco o el grupo de delincuentes que está detrás de ella. Es bastante lógico pensar que Drew conoce algunos detalles al respecto. ¿No lo crees?
Ash observó a la castaña, mientras repetía en su mente lo último dicho por ella sin que lograra procesarlo en su totalidad. Estaba seguro de haber perdido el hilo de esa charla porque algo estaba terriblemente mal con las palabras de May.
Se irguió de golpe y la miró con firmeza. Ella estaba equivocada, debía estarlo y ese error tenía que ser corregido de inmediato.
- Misty no habla con Drew. – No era una pregunta sino una afirmación, una muy extraña dado que no estaba al tanto de todas las actividades de la pelirroja, sobre todo en los pasados días cuando parecía más una completa desconocida que aquella amiga a quien podía adivinarle el pensamiento con tan solo mirarla.
Por su parte, May se limitó a observarlo antes de reafirmar tan naturalmente lo que había.
- Si, lo hace.
- ¡No! – Ash cerró los ojos y apretó un poco más su agarre en el metal del banquillo en el que estuvo sentado minutos atrás. Sentía que esa equivocación debía ser aclarada o perdería los estribos. Respiró profundo para ser capaz de seguir hablando sin estallar en gritos – No puede ser así, sobre todo porque fue ella quien nos prohibió comunicarnos con otras personas hasta estar completamente seguros de que nadie nos siguió hasta Kanto. ¿Acaso no lo recuerdas?
- Oh pues, supongo que rompió con su propia regla, – Se expresó sorprendida ante lo que ella exponía como lo más que obvio del mundo, mientras que para Ash, la situación era cada vez más exasperante. – Porque ella, bueno… ¿en verdad no te habías dado cuenta?
- ¡¿Cuenta de qué?! – Demandó saber y aunque May estaba ansiosa de contarle toda la verdad, el tono del chico logró intimidarla un poco.
- Pues... de que... Misty y Drew, ellos… – Estuvo a punto de desistir, de acabar con esa farsa cuando sintió como su corazón se oprimía al observar la mirada temblorosa de Ash. Iba a dolerle tanto y realmente no quería lastimarlo, pero por sobre todas las cosas, no quería perderlo, algo que sin duda ocurriría si dejaba que se acercara a Misty una vez más. Entonces, ese pensamiento le dio las fuerzas necesarias para soltar su veneno de un solo golpe. – Ellos hablan todas las noches.
Ash quiso objetar, de verdad lo intentó, pero fue como si se encontrara atrapado en sí mismo, donde nadie podía escucharlo y definitivamente nadie podía ver cuánto esas simples palabras lo habían lastimado.
Sus labios permanecieron entreabiertos, su vista fija en un punto frente a él que mucho y nada importaba.
La expresión casi vacía del chico alarmó un poco a May, tanto como para hacer un único intento por confortarlo. Dio un solo paso hacia él, pero no se atrevió a acercarse más. A como lo veía, el daño estaba hecho, así que ¿realmente importaba si continuaba con lo que tenía preparado? A ese punto, ni siquiera tenía la certeza de contar con la atención del muchacho, por eso decidió seguir con su discurso.
- No creí que fuese un secreto. Más de una vez, cuando he pasado por la habitación de Misty en las noches, ¿cómo alrededor de las ocho tal vez? En fin, he escuchado la voz de Drew. Ambos parecen charlar muy amenamente. La verdad no le di mucha importancia a eso. ¿Acaso no sabías?
-No. – May no estaba segura si esa era una respuesta o simplemente una negación a toda la situación. Le pareció una reacción bastante natural dado que ella se había repetido eso mismo, como si al hacerlo pudiera lograr que la 'amistad' entre Drew y Misty desapareciera. No quería pensar en eso ahora, mejor se encogió de hombros como si no le importara en lo más mínimo sus propias palabras, como si éstas no la lastimaran también.
- Como sea, Yo creo que esa es la razón por la que Misty no confía en nosotros, después de todo, ella ya tiene a quien contarle todos sus secretos.
Pasaron unos segundos sin que hubiese una respuesta por parte del entrenador, ni un movimiento, ni un parpadeo. Era como si todo el malestar que cargó durante una semana se multiplicara, algo que apenas minutos atrás parecía una imposibilidad, pero allí estaba, manifestándose en una intensa molestia en su pecho y un nudo en su garganta que se negaban a darle paz.
Fue entonces, hasta ese preciso momento cuando comenzó a entender porqué se sentía así, como un completo… desperdicio; al fin se daba cuenta que todos sus esfuerzos habían sido en vano… sus intentos de recuperar a Misty nunca darían resultado por una sola razón y esa era Drew.
Lo prefería a él, confiaba en él, se refugiaba en él.
Y simplemente no lo entendía. ¿Cómo podía preferir hablar con alguien que casi era un desconocido?
¿Es que no tenía más peso lo que ellos habían vivido? Sus primeras aventuras, los secretos compartidos, su amistad de años… ¿nada de eso importaba? ¿Él no importaba? O quizás la verdad era más sencilla. Tal vez, simplemente nunca, nada de lo que hiciera iba a ser suficiente para Misty.
Era un niño tonto e inmaduro que para desdicha de la chica un maldito días se había cruzado en su camino y nada más.
- Yo… – fue lo primero que fue capaz de decir, al cabo de… bueno, no estaba seguro cuanto tiempo había transcurrido, para él parecía toda una vida en la que permaneció estático. Miró a su novia con bastante vergüenza, quizás porque de pronto se sintió como el ser más insignificante del mundo – Olvidé que tengo unas cosas por revisar y… – quiso sonar desinteresado, aunque estaba seguro que su voz se escuchaba débil. – de verdad quisiera terminar con eso pendientes. ¿Te importaría si te veo más tarde? Ya sé que por lo general pasamos la mañana juntos, pero, si no te molesta, quisiera ir a mi habitación.
May no contestó enseguida, se quedó analizando el comportamiento de Ash, resultando bastante obvio lo que sentía en esos momentos. No se atrevió a comentar nada al respecto y sólo actuó como si ignorara todo ello, sonriéndole al concederle su petición.
- Seguro Ash, no hay ningún problema.
- Si, bueno… nos vemos más tarde – Ya no sabía que más decir, no tenía nada más para ofrecer, simplemente caminó hacia su cuarto, esperando encontrar allí un poco de alivio o por lo menos un lugar donde pudiera ser miserable por un rato.
oOoOoOoOoOo
Habían transcurrido apenas cinco días de la última vez que estuvo recluido en ese misma habitación por la misma razón: Misty. Pero sus reacciones de aquel día habían sido completamente diferentes a las actuales.
En aquel entonces se quedó quieto, casi inmóvil sentado en el pequeño sillón junto a la ventana. Ahora, muy al contrario llevaba horas caminando de un lado a otro, de ratos tirándose en la cama, dando vueltas con la intensión de encontrar sosiego o por lo menos una posición cómoda, esperando que el sueño se adueñara de él y sólo se quedara dormido hasta que los pensamientos dejaran de ser un problema, hasta despertar en un futuro lejano donde sus sentimientos no pudieran torturarlo más...
"Misty parecía muy apegada a él. ¿No te pareció así?"
"Ellos hablan todas las noches."
"Yo creo que esa es la razón por la que Misty no confía en nosotros, después de todo, ella ya tiene a quien contarle todos sus secretos."
No había caso. Sin importar que hiciera, no lograba tranquilizarse, no mientras su mente siguiera siendo atacada por todo lo que había hablado con May esa mañana y que no dejaba de repetirse mil veces, haciendo que sus ecos tocaran cada uno de sus pensamientos, abrumándolo, invadiéndolo, propagándose igual que un cáncer dentro de su cabeza que amenazaba con arrasar por completo con su razón, sobre todo porque, había una parte de él que aún se resistía a que aquello fuese verdad. Quizás… May escuchó otra cosa, quizás fue sólo el ruido del televisor con esos ridículos shows a todo volumen, de esos que tanto le gustaban a su amiga pelirroja y tal vez algún sonido de esos pudo haberse confundido con una llamada telefónica, con la voz de otra persona que no vivía en el mismo techo que ellos. Si, esa era la mejor explicación que se le podía ocurrir, aunque realmente no había forma de saber quién de los dos tenía la razón…
"…Cuando he pasado por la habitación de Misty en las noches, ¿cómo alrededor de las ocho tal vez? En fin, he escuchado la voz de Drew. Ambos parecen charlar muy amenamente…"
O tal vez si había forma de comprobarlo, porque, si todo era como May había dicho, entonces la solución era tan sencilla que se recriminó por no haberla pensado antes: únicamente debía dirigirse hacia la puerta de la habitación de Misty y debía esperar, hasta escucharlo por él mismo.
"Claro, suena como una gran idea, si la espías seguramente recuperarás su amistad"
Una voz interna que sonaba un poco como a la misma Misty y que bien podría confundir con su propia conciencia, señaló aquel punto, el cual desechó casi de inmediato con un poco de molestia. De todas maneras, ella ya no confiaba en él. ¿Qué diferencia hacía si invadía su privacidad?
Sus ojos se dirigieron irremediablemente hacia la hora en su pokewatch que marcaba unos cuantos minutos pasados de las ocho de la noche.
Al saber la hora tuvo un par de sentimientos revoloteándole en su interior. En primer lugar, se sorprendió al darse cuenta que había pasado todo el día encerrado y en segundo, una incontrolable ansiedad lo recorrió entero porque, si era verdad lo que May decía, entonces Misty y Drew estarían hablando en ese preciso momento.
Volvió a caminar a paso apresurado, decidido a salir de allí y dirigirse al fondo del pasillo, pero apenas si tocó la perilla, echó la mano hacia atrás y casi de un brinco se dirigió al otro extremo de su habitación. En verdad quería salir, quería saber de una vez por todas cual era la verdad, lo deseaba fervientemente, sin embargo, no estaba del todo convencido hasta donde era capaz de llegar para conseguirlo.
Por más que se creyera en el derecho de demandar una respuesta, espiar a su amiga aún lo calificaba como algo malo e incluso deshonesto…
Entonces pensó en otra posibilidad. Podía ser que no tuviera porqué espiarla en lo absoluto, simplemente debía ir a la habitación de Misty y hacerse paso sin importarle nada más, podía enfrentarla cara a cara.
Con la determinación bien plantada en su mente, salió de su habitación y marchó por el pasillo, pero cuando estuvo frente a la puerta de Misty, se congeló completamente. Fue como si de repente lo dominara un miedo que ni siquiera conocía, uno que nunca antes había sentido, pues siempre estuvo demasiado impaciente por saber la verdad que nunca imaginó como reaccionaría al conocerla. ¿Y si descubría algo que hubiera preferido no saber? Como el hecho de que Misty tal vez… pudiera estar enamorada de Drew o peor aún, ellos podrían ya ser una pareja.
Esos pensamientos solo lo cargaban de ansiedad, de un extraño estremecimiento que le recorría todo el cuerpo y parecía difícil de soportar, sin conocer la verdadera razón detrás de ello, llenándose la mente con extrañas preguntas: ¿Por qué actuaba como un completo loco? ¿Por qué hasta la más mínima posibilidad de que Misty tuviera afecto por Drew parecía tan terrible? Buscó una respuesta a esos y otros cuestionamientos sin encontrar nada mientras continuaba allí, de pie, tratando de identificar cualquier sonido que proviniera del otro lado de la puerta…
"Eres imprudente, eso ya lo sabía"
Quizás estaba perdiendo la razón, pero su sentido del oído si funcionaba, porque aún diluida, pudo distinguir la voz de Misty y algo más era claro en esas cuantas palabras: se escuchaba alegre, juguetona, sobre todo cuando al final de esa simple expresión resonó una ligera risa, esa risa, la que tanto le había sido negada a él en toda la semana.
Estaba hablando con alguien, eso era un hecho, pero, ¿en verdad sería Drew? Quiso engañarse una vez más imaginado que ella charlaba con alguna de sus hermanas o quizás con Brock, o el Profesor Oak, quien fuera le daba lo mismo, con tal de que no fuera Drew.
"No a él, a cualquier persona menos él." Se repitió de forma molesta, aunque muy en el fondo podía distinguir un dejo de dolor en su interior al pensar que Misty podía ser amable y simplemente feliz hablando con el coordinador, mientras a él sólo le regalaba indiferencia, malos tratos, miradas frías, ratos amargos…
Su imaginación y sus pensamientos no eran la mejor combinación, así que haría lo que mejor le resultaba: actuar impulsivamente. Debía acabar con ese tormento, debía saber lo que pasaba sin importarle que para ello debiera irrumpir de forma violenta. Abriría la puerta de un solo golpe si era necesario y lo haría justo en ese momento.
Pero su puño jamás se encontró con la superficie de madera ya que antes que se atreviera a golpearla, algo impactó en su costado izquierdo. Cuando pudo procesar lo que estaba ocurriendo se encontró tendido sobre el azulejo del baño, habitación que se encontraba hasta al fondo del pasillo, muy cerca de la de Misty.
La confusión y la obscuridad lo aturdieron un par de segundos, tiempo que su "atacante" empleó para alejarse de él y cerrar del todo la puerta. Cuando pudo identificar mejor la silueta de su novia, fue porque ella volvía a su lado, sentándose junto a él en el frío suelo donde seguía tumbado.
- ¿Qué rayos crees que estás haciendo? – La castaña susurraba, aunque de todas formas se podía distinguir el ligero enojo en su bajo tono de voz. – O mejor dicho, ¿qué locura estabas a punto de cometer?
- Yo… quería saber… – Ash hablaba de forma normal, haciendo que May enseguida colocara su palma sobre la boca del muchacho, intentando silenciarlo. Él calló un poco confundido al no entender el motivo de permanecer escondidos o porqué tenían que hablar con murmullos.
- Sé exactamente tus intenciones y todo es por lo que te conté en la mañana ¿no es así? Ibas a irrumpir en la habitación de Misty justo a esta hora para saber si ella está hablando con Drew. – Ash se sintió un poco avergonzado de ser tan transparente incluso cuando trató de disimular frente a May su verdadero sentir al respecto, pero el shock inicial de verse descubierto pasó pronto para ser remplazado con un enojo que no le permitía ser tan sigiloso como lo era su novia.
- ¡¿Y qué si iba a hacerlo?! – Habló de forma brusca sin importarle las señas de la chica con las que intentaba indicarle mantuviera la voz baja – Creo que merezco saber si ella le cuenta a Drew lo que ha ocurrido desde hace meses, ¡mientras nosotros continuamos ignorándolo por completo! – Ante el abrupto argumento de su novio, May volvió a acallarlo con su mano, manteniendo al chico sentado en el suelo.
- ¡¿Qué si lo hace?! – Espetó genuinamente molesta – Ella tiene derecho a contarle sus secretos a quien quiera.
- ¿Así que piensas que está bien que otras personas sepan que ocurre aquí? ¿Lo que puede afectarnos a ti y a mi, mientras nosotros no tenemos ni idea? – Esa fue su alterada respuesta, intentando soltarse del agarre que la castaña ejercía en sus muñecas sin conseguirlo.
- Tal vez tengas razón, tal vez deberíamos saberlo, pero no puedes simplemente dar de patadas a las cosas y esperar que te lo digan. ¡No es así de simple, Ash!
- ¡Tal vez si lo sea! – Seguía forcejeando con la coordinadora al perder todo rastro de cordura que podía quedarle sin entender porqué su novia no apoyaba su decisión sin saber que detrás de una aparente preocupación ante la brusquedad de sus actos, había motivos ocultos
Si May no le permitía enfrentarse con Misty de esa manera, era porque estaba seguro que aquello daría pie a un enfrentamiento, pero uno que los podría a aclarar ciertas cosas. Si la pelirroja le recriminaba por romper su promesa, la cual Ash aseguraría nunca quiso romper y realmente nunca lo hizo. Cabía la posibilidad de que, si eso ocurría todos los malentendidos se aclararan con mucha facilidad y se revelara la verdadera responsable de que existieran en primer lugar.
Podrían descubrir la bajeza de su actos y eso no era algo que May estuviera dispuesta a arriesgar.
- ¿Quieres calmarte ya? Si continuas gritando Misty descubrirá que la estuvimos espiando.
- ¡Bien! ¡Que lo haga y así acabamos con esta farsa de una buena vez! – La coordinadora volvió a cubrirle la boca con una mano, mientras que con la otra lo sujetaba del antebrazo, esperando que eso fuera suficiente para detenerlo, pero no tuvo que forcejear por mucho tiempo con él, pues el sonido de unos ligeros pasos y el rechinido de la puerta del cuarto contiguo al abrirse, los paralizó a ambos.
Misty había salido de su encierro, podían saberlo al notar el halo de luz amarillenta que se colaba por debajo de la puerta del baño hasta iluminar ligeramente los azulejos blancos. May palideció mientras que Ash solo abrió los ojos tanto como pudo, pues ambos estaban convencidos que Misty los había escuchado y que era cuestión de tiempo para que los descubriera, así que no tenían otra opción más que esperar a que ocurriera, pero el tiempo transcurría sin que se revelara su presencia, tan sólo continuaban atentos a la luz de la otra habitación, misma que era ligeramente opacada por la sombra del cuerpo de Misty, quien se mantenía parada en el marco de su entrada.
Después de transcurridos unos segundos más, la pelirroja volvió a ingresar a su cuarto, cerrando de nueva cuenta la puerta.
May soltó un suspiro de alivio, mismo que fue cortado casi de inmediato, porque ahora era Ash quien ponía su mano sobre su rostro, callándola como ella lo había hecho momentos atrás. Sin entender el actuar de su novio, estaba apunto de pedirle una explicación cuando no fue necesario, puesto que un claro eco de la voz de Misty se escuchó por la parte inferior derecha del baño, muy cerca de donde se encontraba la regadera.
- …No pasa nada creí escuchar algo, pero era sólo mi imaginación… si puedes esperar un poco, sólo voy a conectar esta cosa a la bocina y… ¡listo! ¡Ah! Ya me había cansado de tener el pokewatch pegado al oído. Así está mucho mejor.
- Oh vamos, sabes que te encanta escuchar mi voz de tan cerca… - May sintió un vuelco en su estomago sin importarle nada más al distinguir claramente la voz de Drew.
- Tan engreído como siempre…
Misty rió creando en Ash un incontrolable enojo y a pesar de que el nocivo sentimiento se apoderaba de él, sus acciones fueron completamente racionales.
Para empezar, pudo identificar perfectamente porqué allí los sonidos eran más claros que en el pasillo: una ligera rendija de metal que quizás era parte del sistema de aire acondicionado y que de alguna forma estaba conectada a la habitación más cercana, la de Misty. Era casi como un intercomunicador entre ambos lugares, claro, siempre y cuando se acercara hasta la pequeña abertura, cosa que hizo de inmediato sin notar que May también se movió hacia el mismo lugar, ambos ahora atentos a la conversación que se desenvolvía del otro lado de esa pared.
- ¿Y bien señor intrépido? Sigo esperando escuchar todas las aventuras que has tenido desde…
- ¡Ah no! No trates de cambiarme el tema, señorita, estábamos hablando de ti.
- Pero yo no he parado de hablar, seguro ya te aburrí.
- Por supuesto que no, saber de ti era el motivo de mi llamada, quería asegurarme de… que todo marchara bien contigo.
- "Bien." – La pelirroja rió un poco ante la ironía provocada por esa palabra, pues se sentía de muchas maneras, menos eso, pero contestó con desinterés. – Ya te dije que si como mil veces, no sé porqué insistes en preguntar.
- Porque no te creo.
- Yo, señor, soy completamente sincera.
- Ajá, claro.
- Y transparente.
- Eso es cierto, por eso puedo darme cuenta que algo ocultas.
- No entiendo de donde sacas esa idea.
- Es fácil. Porque no has mencionado ni una sola vez a Ash y es raro. Básicamente él representa el cincuenta por ciento de las personas con quien convives y… ¡cierto! No hay nadie más en tu vida en estos momentos de quien me puedas hablar.
- Queda el otro cincuenta por ciento que es May y si no los he mencionado es porque… no he hablado mucho con ellos, así que no hay nada por contar.
- ¿De verdad?
- Es cierto.
- Estamos hablando de Ash, siempre tienes una opinión sobre él y lo sabes.
- Pues entonces es la misma de siempre: es un niñito tonto, molesto y completamente intrascendente para cualquier charla así que no hay nada por decir acerca de Ash Ketchum.
- Bueno señores del jurado, esa es mi prueba más contundente de que hay un problema allí.
- ¿Te crees muy chistoso, no? Pues ya te dije, no tiene nada de malo omitirlo en mi conversación. Si, estoy prácticamente atrapada aquí, no es que hubiese mucha elección sobre todo porque él insistió en venir, yo no lo quería aquí desde un principio. Entrenamos todas las mañanas como ya te había explicado en otra ocasión y eso es todo. No hay nada más que me interese decir acerca de él.
- Bien, si tu lo dices, no insistiré… por ahora.
Ash había enfrentado retos verdaderamente adversos a lo largo de su vida, sobre todo en sus viajes, pero nada lo había herido tan profundamente como el haber escuchado esa conversación y no sólo era porque Misty había utilizado esas exactas palabras, sino por la forma en que las expresó, con tanta indiferencia e incluso desprecio.
Ya no quedaba duda alguna de lo poco que importaba en la vida de su amiga y para rematar con una estocada mortal, lo hería sobremanera que repudiara su presencia, quejándose sobre ello con Drew dejando muy en claro a quien consideraba un amigo, un confidente, un apoyo: al coordinador y sin importar todos sus esfuerzos él no volvería a ocupar ese lugar.
Él era para Misty una plaga, una persistente molestia que aborrecía por completo.
- En verdad Drew, ya hiciste suficientes preguntas sobre mi, mejor cuéntame sobre tu viaje, seguro es más entretenido a lo que yo hago encerrada aquí.
- Pues no tanto como te imaginas, la verdad es que ha sido bastante tranquilo desde que dejé Goldenrod…
La conversación continuaba, pero Ash ya no prestaba atención, ya había escuchado suficiente, por eso, se levantó y ésta vez, May no hizo ningún intento por detenerlo, porque ni siquiera le importaba si él cometía una locura en ese momento. Ella también se sentía demasiado entumecida como para poder detenerlo. Sin embargo, el joven no parecía enojado o apresurado siquiera.
Caminó despacio los escasos pasos que requería para llegar hasta la puerta, la abrió lentamente y sin hacer el mayor ruido se alejó de allí sin intentar perturbar la conversación de Misty, tampoco volteó para saber si May lo seguiría. No lo haría, ella permaneció sentada en el piso e incluso se recargó en la pared más cercana, tratando de escuchar la voz del joven al teléfono, aunque fuera un poco más y no porque intentara distinguir en la charla alguna frase en particular o algún secreto que pudiera servirle como arma en el futuro, sino porque se trataba de Drew, Él estaba de alguna forma "cerca", tan sólo a una llamada de distancia, por lo menos así había sido para Misty y se preguntaba mil veces si sería diferente para ella. ¿Podría también hablar con Drew si lo intentaba?
Ya no puso mucha atención a la conversación que acabó unos minutos después de que Ash se marchara y parecía que Misty simplemente continuó con sus actividades regulares, mientras ella… Ella seguía sentada en medio de la obscuridad sin poder distinguir ninguna forma de los objetos a su alrededor.
Pasaron unos cuantos minutos más antes que decidiera levantarse y de la misma manera sigilosa en la que Ash se había retirado, ella también lo hizo hasta llegar a su cuarto. Una vez que cruzó la puerta de su habitación la aseguró.
Cerró los ojos, respiró profundo y se mantuvo quieta, tratando de convencerse de llevar a cabo lo que rondaba por su mente como una incesante vocecita que sólo repetía la misma frase una y otra vez.
"Llama a Drew."
Hacerlo resultaba tan tentador como peligroso, sobre todo porque no tenía una razón válida para hacerlo más que la necesidad de escucharlo con mayor detalle, de forma más íntima y sólo para ella.
Suspiró una vez más cuando finalmente llevó su brazo hasta su pecho haciendo que la tenue luz de azul neón del pokewatch se encendiera, iluminando su rostro. Entonces mandó al diablo toda cautela, todo pensamiento que no se relacionara con el chico de verdes cabellos. Quería oír su engreída voz y su refrescante risa más que nada en el mundo…
No dudó más. Con cierta desesperación buscó el número en el directorio del aparato, sonriendo anticipadamente ante la idea de cómo Drew pudiera reaccionar al escucharla. ¿Se alegraría al oírla? ¿Se sorprendería con su llamada? Ella sin duda estaba bastante emocionada en ese momento, tanto, que su ritmo cardiaco se había acelerado, haciendo que el aumento en su flujo sanguíneo creara el mismo efecto de una droga… pero toda alegría se acabó de golpe cuando escuchó otra voz diferente a la de su eterno rival de concursos.
Una grabación formal y autómata daba su mensaje preestablecido
"Lo sentimos, el numero que usted marcó no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio. Por favor inténtelo más tarde
Si alguna vez había pensado que aquel mensaje era decepcionante, escucharlo en ese momento resultaba completamente devastador.
Con desesperación, se quitó el pokewatch. Si era completamente inservible, ¡qué caso tenía llevar el bendito aparato atado a su muñeca! Lo arrojó con fuerza, tan lejos como pudo sin importarle que el complejo mecanismo se hiciera añicos, simplemente lo quería fuera de su vista, no quería saber de él, no quería pensar en nada relacionado con él o con la persona que se lo había dado en primer lugar… pero era inevitable.
Se suponía que su inútil pokewatch era exactamente igual al que portaba Misty. ¿Entonces por qué no podía contactar a Drew igual a como lo había hecho la entrenadora? ¿Por qué no podía regalarle un minuto de su tiempo o unas cuantas palabras? ¿Por qué solo Misty podía gozar de ello?
Antes de que siquiera fuese consiente de sus acciones, soltó un ligero quejido que rápidamente fue seguido de incontrolables espasmos sacudiendo todo su cuerpo. Luego, las lágrimas inundaron sus pupilas y de poco a poco comenzaban a resbalar por el borde de sus ojos. No quería llorar, no quería sentirse de esa manera, pero era inevitable, lo único que consiguió hacer fue cubrir su boca en un vano intento de acallar su propia tristeza, mientras deslizaba lentamente su espalda sobre la puerta hasta quedar sentada sobre la alfombra.
"Eres patética."
Se recriminó a sí misma mientras su cuerpo sucumbía a su tristeza en forma de un indómito llanto.
Era una tonta, una completa estúpida por creer que significaba algo para su rival, cuando resultaba obvio quien era la única chica que le interesaba y preocupaba: era Misty, a quien casi le había rogado por escucharla, mientras a ella… ella no tenía ni las migajas de su afecto.
Sus lágrimas seguían fluyendo y no importaba cuantas derramara, eso no parecía calmar ni un poco el dolor de su corazón. No sabía si lo mejor – o lo peor – de la situación, era el saber que eso mismo, esa agonía, era exacta a la que debía estar experimentando Ash en ese momento…
Juntó sus piernas tanto como pudo a su cuerpo y se aferró fuerte a ellas, frotando sus mejillas húmedas a sus rodillas, sin encontrar un poco de confort en la posición en la que estaba.
De nuevo pensó en Ash. Trató de adivinar si estaría llorando, si se encontraría en la misma deplorable situación que ella o quizás estaba peor. Y de pronto como pensó en él, así lo olvidó. Ya no quería saber de nadie, de nada que no fuera su propio sufrimiento al cual se entregó por completo, permitiéndose vocalizar algún angustioso lamento sin importarle si sus compañeros de casa podían escucharla. Sólo quería llorar y eso hizo hasta que el cansancio la alcanzó allí, sentada en la obscuridad.
No tuvo una verdadera noción del tiempo sino hasta que los rayos del sol se abrían paso por su ventana, mismos que ignoró cuanto pudo. Ya habían pasado algunas horas desde el amanecer cuando la incomodidad de su posición y del piso la obligaron a levantarse.
Pensó en cerrar las cortinas, trasladarse a la cama e ignorar el nuevo día, pero el rugido de su estómago fue más fuerte que su deseo de dormir y sólo por eso decidió salir para ir a la cocina, rezando para no encontrarse con los entrenadores. No tenía deseos de verlos.
La prolijidad de la mesa y de la alacena indicaba que ninguno de los dos había estado allí, así que pudo comenzar a preparar su desayuno con total tranquilidad o así había sido hasta que el ruido de violentos pasos y palabras escupidas con saña se dejaron escuchar desde el segundo piso.
"Supongo que es momento de su amado entrenamiento"
Pensó al verter leche y harina a un tazón sin darle importancia a los sonidos provocados por las actividades matutinas de los otros habitantes del departamento, pero pronto fueron difíciles de ignorar.
- ¿Qué te crees que haces? No tienes porqué ser tan rudo, idiota.
- Lamento no ser un perfecto caballero como otros, pero esto es un entrenamiento, uno en el que eres excepcionalmente mala, por cierto.
- Eres un completo imbécil.
- Y tu una debilucha.
- Te tragarás tus palabras.
- Con esos intentos tan pobres, no lo creo.
- ¡Eres un…!Te demostraré que te equivocas! ¡Agh! ¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Solo piensas huir?!
Los ruidos se volvieron de pronto más intensos. La agitación de la respiración de la pelirroja, una que otra maldición que escapaba de sus labios, el sonido hueco de un golpe que estaba segura había impactado en Ash.
- ¿Quieres saber de una vez por todas quien es mejor? De acuerdo.
La curiosidad la guió hasta dirigirse al borde de los escalones, tratando de escuchar mejor lo que ocurría en la segunda planta de la casa.
- ¿Te rindes?
- …Está bien, me rindo.
- Sigues bajando mucho tu defensa, lo sabes.
- ¿Sólo porque logras ganarme unas cuantas veces ya te crees un experto?
- Por lo menos he logrado aprender algo, más de lo que puedo decir de ti. En más de un mes, ni siquiera has sido capaz de derribarme una sola vez. Si realmente te concentraras en los movimientos en lugar de solo querer atacar a lo tonto, tal vez podrías...
- ¡Te mostraré que no necesito seguir tus estúpidas instrucciones para lograr derribarte! – De nueva cuenta pudo distinguir la agitación sobre el ring que se encontraba en el gimnasio, misma que al cabo de unos segundos culminó con el golpe seco de un cuerpo impactando contra la lona.
- ¿Terminaste? Más vale que lo tomes en serio si quieres mejorar... O no lo hagas. Poco me importa si aprendes a defenderte.
Segundos después de que Ash hubo pronunciado esas palabras, se escucharon sus pasos apresurados que se dirigían hacia donde ella estaba, pero no intentó escabullirse para hacer de cuenta que no había sido testigo de su riña, sintió una gran curiosidad por saber como se encontraba el muchachos, de qué clase de sentimientos podría estar irradiando en esos momentos… lo cual fue demasiado obvio una vez que se encontró de frente a ella, cuando bajó por las escaleras.
Su mirada siempre noble y atenta había sido reemplazada por una expresión más bien molesta, aunque, una vez que lo observó más de cerca, en sus ojos cafés se notaba cierta… dolencia, una de la cual estaba consiente de reflejar, pues corrió la mirada, lejos de los escrutinios de su novia.
- ¿Todo bien? – Preguntó May casi por cortesía cuando Ash la pasó de largo, como si ella no le estorbara en su camino.
- Nunca había estado mejor – respondió con amargo sarcasmo antes de alejarse rumbo a su cuarto, sin molestarse en fingir ni un poco, luego, simplemente se alejó rumbo a su cuarto.
May se quedó allí un rato más, escuchando como Misty continuaba golpeando… supuso que todo a su paso, maldiciendo… sufriendo.
"Bien May, finalmente lo lograste. Al fin has logrado separarlos por completo."
Fue lo que una voz interna indicaba y que resultaba obvio que era verdad, pero no estaba feliz por ello, en realidad, no sentía nada al respecto. Había hecho lo que creyó le daría paz y lo único que había conseguido, era sentirse más… vacía, más sola.
"Bien May, bien hecho."
Se repitió con tristeza antes de regresar sus pasos hacia su cuarto para dormir como lo había planeado desde un principio, puesto que ya no sentía ningún deseo de prepararse el desayuno.
Bueno, creo que si hice bien en dividir el capitulo porque en total hubieran sido casi 20 mil palabras en un solo capítulo! Diooos, extraño los días cuando escribía capítulos más cortos. En fin, que les puedo decir más que en verdad espero que lo disfrutaran y quisiera hacerles alguna promesa de cuando estará la continuación, pero no quiero mentirles, sólo puedo asegurarles que he intentado escribir diario, como la hacía antes, como cuando llegué a subir como 30 capitulos de diferentes fics en un año... espero poder regresar un poco a esos días y bueno, para los que se preguntaban que ha sido de Nick en todo este tiempo, ya están mas cerca de averiguarlo, así que espero que no los haya aburrido con tanto drama adolescente.
Canción que inspiró a este capítulo Stoic de Penny and Sparrow.
May Himemiya. Gracias por tener esperanzas en mi n.n y lo creas o no, yo sufro más con todo lo que escribo jaja. Oye también es tu cumpleaños cierto? Felicidades!
Pokeshipping Fan NaLu. Hola! Me alegro que te haya gustado la actualización y pues Misty puede estar relajada pero sus secretos son sus secretos y no los iba a dejar a la vista de todos, menos de May muajajaja en fin, a Misty no es a la única que hice sufrir como podrás ver... y bueno espero que no me odies por este capítulo.
Dragón Titánico. Noooo. No mates a May, la necesito para seguir haciendo mis maldades jaja
EnglishRoseNath. Gracias por el review, no importa si es largo o corto, siempre se agradecen y si trato de ponerme ciertas fechas límites porque sino esta historia no acabaría jamás :( Pero me alienta saber que más gente disfruta de los desvaríos de mi mente así que espero tener más reviews de tu parte.
Persefone X. Me tardé pero aquí está, prometo aparecerme más seguido ;)
Elphie. Si yo sé qué hay muchas cosas que deben ser contadas para que esto avance pero me pareció necesario dejar en claro la situación por la que están pasando estos muchachos, ya en el siguiente cap se sabrá de Nick, lo prometo.
Guest. Gracias!
AngelLarc. No sé qué contestarte porque me dices tantas cosas que me abrumas XD pero bueno de Drew, no quiero darles falsas esperanzas de que va a salir mucho, pero si llega a salir... pues no sería mucho como en el caso de estos caps... es ni modo de darle sus sacudidas a Ash y por eso tal vez (no prometo nada) recurro a él, no sé que más contestarte pero seguro lo hablaremos luego.
Darkdan Sama. Hola! Gracias por la bienvenida y pues yo tampoco tengo nada contra May y la idea no es hacerla una "villana" a veces solo son momentos de malas decisiones lo que nos hace "ver mal" y este es el punto más malo de May pero ya todo se irá acomodando, lo prometo.
Sirenita. Gracias por todos los cumplidos! Solo por eso seguiré con esta historia a toda costa n.n
Broken Shadow. May no es tan mala (la mala soy yo que la pongo en esas situaciones jajaja) Gracias por el review!
Mistyket. Jajaja no te puedes quejar porque fue tu idea separarlo jajaja. Y no sé si tendrá un destino peor que la muerte... quizás si quizás no, ya lo veré...
Anónimo. Si... tengo un grave caso de aferrarme al pokeshipping jajaja así que escribiré sobre ellos sin importar cuantas chicas nuevas aparezcan. Gracias por tus comentarios, en verdad me esfuerzo por hacer algo que tenga calidad y la historia no será el descubrimiento del hilo negro pero igual trato de darle nuevos giros y enfoques. Y si, ya trataré de estar más presente con las actualizaciones, lo prometo.
Riel K. Tsuki. Ahhh no he visto ese mensaje, a veces el Facebook se come las conversaciones pero agrégame como amiga y con gusto platicamos.
Stf4422. Gracias por tu comentario y pues es más que celoso con Drew, no sé si es lo que esperabas pero espero que te haya gustado.
Yoel. No seas tan malo con May, ella también sufre. Saludos.
Ronald Anderson. Pero si tú eres más mala y dramática! Jajaja espero que te haya surgido un poquito de pena por May?
Spititual Blondie. Gracias y si, sus momentos de felicidad son breves por ahora, ya se verá más adelante ;)
Yachan. Bueno pues aquí se ve un poco más del porqué May no se apoya en Drew y tienes razón en que no es la mala de la historia y no lo es, el malo es Nick, pero sin duda May está pasando por muy malos momentos, tomando muy malas decisiones y ya se verá hasta dónde llega esto (no será muy lejos o al menos eso considero)
