Bien, una vez más los saludo y les agradezco por su preferencia. Mil gracias a todos por hacer de esta historia, algo maravilloso. Recuerden que este capítulo habrá lemon, por lo que espero les guste *o*.

Una disculpa por no subirlo a tiempo, se me junto todo y ya no pude avisar, lo bueno es que tendré dos semanas de vacaciones, de la escuela y el trabajo así que, callo genial porque me dará el tiempo suficiente para terminar la historia y actualizarles los miércoles.

Sin más me despido, deseándoles que se encuentre de lo mejor y nos vemos el miércoles, sin falta, lo juro :]

Nota: Al final, respondo a sus mensajes :]

Nota 2: Sera un capitulo largo.

Nota 3: Ya solo nos faltan 2 capítulos más y concluimos con la historia.

Advertencia:

Se trata de una historia de Universo Alterno.

LEMON

Disclaimer: El universo Inuyasha, ni ninguno de los personajes me pertenecen.

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Capítulo 28: cállate, bésame y ámame.

(Narrado por Kagome)

Las pesadillas volvían a mí una y otra vez, rogué por que fueron solo eso, pero nunca me hubiera imaginado que era premoniciones.

Había pasado cerca de una semana, en la cual no había llegado ni una sola noticia de lo que ocurría ahí afuera. Al marcharse Hiroki, me indico que los Taisho estaban en un lugar seguro, al igual que mis hermanas y mi sobrino. Por su parte Naraku seria coronado emperador, para tratar de unir el consejo, el cual desde la desaparición de la emperatriz y la muerte de Onigumo, este se había fragmentado. Unos cuantos decidieron unirse a la causa de Fumiko, otros decidieron no participar o bien esconderse y muy pocos, como los Taisho, el clan de los lobos y de los zorros, decidieron enfrentarse a la demonio.

Era todo lo que sabía, pero en los últimos días, para tratar de matar el tiempo, observaba a todos lo que pasaban, estaba más que claro que ellos no podían verme o sentirme, por lo que me parecía divertido hacerles caras o bien escuchar sus conversaciones. En una de ellas hubo una que llamo mi atención, el demonio comento que la emperatriz se estaba preparando para la guerra, juntando un ejército, teniendo como principales aliados al clan de los gatos leopardos, entre otros demonios de gran poder, por su parte los humanos y semidemonios, se mantenían ocultos, casi todos las aldeas estaban vacías, el comercio se había detenido y no faltaba mucho para comenzar a ver los primeros signos de crisis alimenticia.

Fue cuando me pregunte, ¿De qué sirve estar oculta? Debería estar enfrentando a Fumiko ahora mismo, no en una cueva, aburriéndome y sobre todo, manteniéndome alejada de las personas que amaba. Entendía que yo era el haz bajo la manga de Shinki, pero quería hacer más, estaba segura de que los demás humanos, sentirían esa necesidad y aún más los que comparten el amor por los demonios y viceversa. No faltaba nada para que se alzaran en armas, no queríamos más un mundo gobernado por una sola persona, la cual te diría que lugar o posición te tocaría, queríamos ser libres.

Sango siempre permanece a mi lado, en un principio platicábamos cosas triviales, proseguimos con la vida familiar y próximamente entraríamos en el terreno amoroso. Sin duda demostró ser una mujer muy fuerte, inteligente y justa. Cualidades que habían captado la atención de Miroku, el cual aprovechaba cualquier oportunidad para estar cerca de ella.

El verlos juntos me recordaban a Sesshomaru, lo extrañaba mucho, sus besos, sus caricias hacia mí, el solo pensar en ello, hacía que mi cuerpo temblara. Solo esperaba verlo pronto y luchar a su lado, demostrándole que no soy una mujer débil y aun siendo humana, podría ser de mucha ayuda.

Estaba también mis recién aprendidas habilidades, ya que al recordar que Midoriko me dijo que la espada no controlaba mi poder, pero si podía canalizarla, imagine que mi energía fluía por la espada y que esta se convertía en una clase de sable de luz, cortando todo a su paso, el saldo por mi entrenamiento fue, partes de la cueva hechas añicos y unos que otro mueble destrozado, puesto que no controlaba la cantidad de poder que aplicaba. Sango me consiguió un arco y flechas, trate de cañizar mis poderes en el arco, lo que dio resultado, ahora mismo descansaba, mirando como la noche ya había llegado. Estaba intentando canalizar la energía en las flechas o en otros objetos, como ballestas, cuchillos y navajas, hasta ahora todas respondían, lo que me atormentaba era la mala puntería que tenían, aquel saco de patas se había salvado de ser cortado en mil pedazos.

La pequeña gatita de sango, la cual descubrí por las malas que era un demonio, me miraba recostado sobre el sillón, con aquellos grandes ojos. Por la posición de la luna intuí que era ya media noche, por lo que mis dos acompañantes debían de estar dormidos. Guarde con sumo cuidado mis cosas y decidí darme un baño, al menos ahora había bastante calor como para amar el agua fría.

Esperaba con ansias noticias de mi familia, buenas desde luego y una señal de que era hora de luchar, puesto que en mi interior existía una gran emoción, por demostrarles a todos y a mí, de que era capaz.

(Fin de la Narración de Kagome)

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

En la ciudad imperial podría verse como todos los establecimientos comerciales estaban cerrados, ninguna persona se encontraba andando por las calles y a pesar que era medio día, todo se encontraba en total calma.

En los últimos días, en el cual se había anunciado la muerte del emperador Onigumo, por envenenamiento, todo el pueblo se había sumergido en una total desesperación, ya que consideraban que lo peor estaba por venir y que los humanos serían los primeros en ser atacados.

El anuncio de que el príncipe Naraku ascendía al trono, había tranquilizado un poco, pero ese mismo día una horda de demonios había atacado el lugar. El ejército comandado por Naraku, había actuado con gran agilidad y justo a tiempo, derrotando a los atacantes y salvando a los pobladores. Unos cuantos no lograron sobrevivir, por lo que, el nuevo emperador decreto, que todos los pobladores, estarían en resguardo en el palacio imperial. Estos gustosos aceptaron las nuevas órdenes de su emperador, siendo recibidos de la mejor manera.

Ahora Naraku se encontraba en su oficina, discutiendo con el comandante las estrategias de defensa, de igual forma se encontraba Shinki, el general zorro se encontraba atento ante cualquier opinión o decisión por parte del joven emperador.

Al terminar de discutir y llegar a un acurdo satisfactorio, las tropas se retiraron para seguir con la vigilancia y protección del pueblo imperial. Shinki se aproximó al joven azabache, quien se encontraba sentado en su trono con las manos sobre su rostro.

— ¿Debes estar agotado? —Indico el zorro.

—Mentalmente, físicamente me encuentro bien.

—Ser emperador es más trabajo mental que físico, por lo que es bueno.

—Dime Shinki, ¿hemos tenido respuestas del consejo?

—El general Koga, Taisho y yo, estamos con usted.

— ¿Por cierto que sabes de los Taisho?

—Lo último que supe, hace ya una semana es que fueron atacados, por el clan de Kuno, claro está que, Hiroki les advirtió y pudieron huir, su paradero es secreto.

—El consejo estaba formado por seis grandes familias y solo puedo contar con el apoyo de tres, una está muerta y las otras dos, no dan signo de unión.

—Es cuestión de tiempo para que se nos unan, por ahora solo queda juntar fuerzas, puesto que los ataquen seguirán, nosotros somos el principal objetivo de…

—Llámala solo por su nombre, Fumiko.

—De acuerdo, es por ello que debemos estar alerta.

—Pensaba en hacer parte del consejo a Hiroki, ¿Tu qué opinas?

—Sin duda es un demonio muy antiguo, más que el clan Taisho, pero no debemos adelantarnos, considero que es prudente ver un poco más del desarrollo de esta guerra, entonces podríamos darle un voto a favor al demonio ogro.

—Sin duda eres muy astuto, Shinki, seguiré tu consejo, por ahora iré a descansar.

Shinki, del clan de los zorros se había convertido en la mano derecha de Naraku, puesto que había dejado sus tierras para estar al lado del nuevo emperador, acción que sorprendió a todos. Su pequeño hijo Shippo se había quedado con una de sus damas, dejando a un de sus generales de más confianza, como regente de sus tierras, por lo que confiaba en que tanto su hijo como su gente, se encontraba a salvo. Onigumo, siempre fue muy justo por lo que quiso retribuirle de aquella forma, aconsejando a su hijo, el cual sin duda no esperaba ascender al trono en tan poco tiempo.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Inuyasha se encontraba conversando con Totosai, mientras que el resto dormía tranquilamente.

—Temo que mis padres no regresen a salvo.

—En estos momentos cualquier cosa puede pasar, tu padre sabrá que es lo mejor—Indico el anciano.

—Me dolió mentirles, decirles que ambos fueron llamados por el emperador y que estarían seguros en el palacio.

—Por ahora es mejor que no lo sepan.

—Sin duda necesito mejorar, si alguien llegara a tacarnos, no podría defender a mi familia.

—Sé que no debo hablar de esto, pero tu padre me dio su última voluntad y en caso de que él no regresara, una de sus espadas te seria confiada.

El hanyu platinado se sorprendió al escuchar aquello, sin duda las tres espadas de su padre eran poderosas, por lo que al saber que le sería confiada una de ellas, significaba en primer lugar que el presentía su muerte y en segunda que confiaba en su fuerza para poder empuñarla.

— ¿Cuándo te dijo todo eso? —Cuestiono el hanyu.

—Antes que se fuera con Fumiko.

—Ya han pasado dos noches, debí de salir y evitarlo.

—Nada hubiera cambiado, por lo contrario hubiera sido perjudicial para ti y tu familia.

—Eso lo sé, por lo que he considerado que lo mejor es irnos.

—Yo igual opino lo mismo, los subordinados de esa mujer saben dónde están, por lo que si regresan no será en plan de amistad.

—Creo que al menos tendré que contárselo a Kikyo, escuchar su opinión.

—Sin duda, tu esposa ha demostrado ser muy astuta.

El semidemonio solo pudo sonreír ante aquel cumplido, debía de proteger a las dos mujeres y a su pequeño, por lo que lo mejor era irse de ahí y tratar de esconderse en otro lugar.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Sesshomaru se encontraba recorriendo el bosque a gran velocidad, no lograba encontrar el aroma de la sacerdotisa, trato de encontrarlo por medio de su espada, pero no funciono, comenzaba a desesperarse. Algo le indicaba que un peligro se aproximaba, al menos para su familia.

Una energía muy familiar comenzó a seguirle, al identificar de quien se trataba se detuvo en seco, al girar se encontró con Hiroki, el cual lo miraba con una sonrisa.

— ¿Qué haces por aquí? —Cuestiono el demonio pelirrojo.

—No puedo seguir esperando, por lo que he venido para estar para apoyar.

—Mejor dicho, has venido por Kagome.

—No logro encontrar su aroma.

—Se encuentra en un lugar secreto, que impide que su olor sea detectado, por lo que solo yo sé dónde se encuentra.

—Dime la ubicación—Exigió el demonio.

El ogro sonrió ante la exigencia del peliplata, después de todo sus investigaciones lo habían llevado ante aquella respuesta que tanto necesitaba saber. Por lo que Sesshomaru Taisho jugaba un papel importante en ello.

—Bien, sígueme entonces—Menciono Hiroki corriendo a toda velocidad.

Sesshomaru los siguió a toda velocidad, el deseo por verla era grande y aún más cuando el presentimientos de que algo malo ocurriría lo invadía.

Avanzaron por unos cuantos minutos hasta observar como el demonio pelirrojo se detuvo ante una cascada.

—Detrás de esta cascada se encuentra ella, por lo que solo por unos segundos quitare el hechizo, así que se veloz.

En unos cuantos minutos el agua dejo de fluir, abriéndose poco a poco, dejando un espacio lo suficientemente amplio para que ambos pasaran.

Sango y Miroku se encontraban entrenando en la entrada, por lo que se sorprendieron al ver a ambos demonios entrar. Una vez que estuvieron dentro, el agua volvió a fluir, indicando que el hechizo estaba funcionando de nuevo.

— ¿Qué ha ocurrido? —Cuestiono Miroku dejando de un lado su espada.

Hiroki estaba por hablar, pero el demonio ambarino paso de largo y se introdujo aún más en la cueva.

— ¿Quién es él? —Cuestiono Sango.

—Sesshomaru Taisho.

La chica comprendió de quien se trataba y sonrió levemente, últimamente la joven sacerdotisa solo le hablaba de él, del peculiar modo en que su relación comenzó y de cómo se habían enamorado el uno del otro.

— ¿Cómo ha estado todo por aquí? —Cuestiono Shinki.

—Tranquilo, sin ninguna novedad—Respondió el monje.

— ¿Ha encontrado a mi hermano? —Cuestiono de pronto Sango.

—Sí, él fue de mucha ayuda para encontrar respuestas, por lo que lo he dejado en el palacio junto con los padres de Kagome.

—Muchas gracias—Indico la chica con una reverencia.

—Tu hermano será muy buen elemento en el futuro, espero lo consideren.

Sango suspiro, sin duda su única familia era su pequeño hermano Kohaku, el cual desde temprana edad había demostrado ser una miembro sobresaliente entre la comunidad de exterminadores. Por lo que no estaba lejos el día en que fuera convocado a unirse a diferentes organizaciones.

Mientras los tres se ponían al corriente, Sesshomaru había sentido el aroma de la chica, el cual estaba combinado con rosas, por lo que supuso que se encontraba tomando un baño. No le importo y corrió rápidamente la cortina que funcionaba como puerta. La joven al escuchar eso giro rápidamente y una enorme sonrisa decoro su rostro, sin importarle que estuviera completamente desnuda, se incorporó y corrió hacia el encuentro con el demonio.

Ambos se fusionaron en un abrazo, el demonio cubrió por completo el menudo cuerpo de la chica y sin esperar un solo minuto más se dirigió hacia su rostro, admirando como sus ojos azules comenzaban a lagrimar, con delicadeza limpio el rostro de la chica y acto seguido la beso.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Inu Taisho nunca olvidaba a sus enemigos ni mucho menos las grandes batallas en las que había participado, si bien todos lo conocían por ser del clan de los Inus, unos de los más importantes y antiguos, no se podía en duda de su fuerza, astucia e imponencia a la hora de una pelea. Pero hubo dos enemigos a los cuales no pudo derrotar, por lo que opto por mantenerlos sellados, ya que estos podían ser comparados con su poder e inclusive podrían llagar a derrotarlo.

De igual forma, dicha maldición solo podía ser deshecha por la persona que la hizo, por lo que si el moría, aquellos demonios permanecerían dormidos por toda la eternidad. Pero ahora ese sueño peligraba, ya que Fumiko, se encontraba guiándolos por un lugar muy conocido para del demonio.

Observo como su hermana iba a la cabeza del grupo, seguidas por dos miembros importantes del clan de los gatos leopardos, luego estaba Izayoi junto con él y a lo ultimó seis subordinados del mismo clan. Esperaba que Inuyasha se hubiera marchado de la casa de Totosai, ya que si las cosas salían mal, nada le impedía a su hermana ir por ellos y matarlos.

—Ellos estarán bien—Susurro Izayoi sujetando su mano.

—Me temo que nosotros no—Indico el demonio.

—Yo te seguiría a cualquier lado sin pesarlo, querido, la muerte no me asusta—Menciono con determinación.

—Prometí mantenerte a salvo, perdóname por eso.

—No hay nada que perdonar, el tiempo a tu lado, fue lo más hermoso.

—Juntos hasta el final Izayoi—Sentencio el demonio.

Ella sonrió y apretó con más fuerza su mano, agradeció por todo lo vivido junto a aquel terco demonio, el cual sin importar que fuera, siempre le dio su lugar y la trataba como la princesa que era. Para ella no importaba los lujos, si no el cariño y amor que aquel demonio ambarino le brindaba, así que si era su último día con vida, con gusto moriría por él y aún más a su lado.

Continuaron con su camino hasta llegar a un acantilado, el general perro se detuvo ante reconocer el ser que descansaba en la cúspide de la montaña.

— ¿Sorprendido hermano? —Cuestiono Fumiko con una sonrisa.

— ¿Qué planeas?

—Si hay algo que aprendí de la familia Taisho, es que cuando un demonio es más fuerte que nosotros, lo sellamos en un sueño profundo—Hizo una pausa— Ryukotsusei, fue tu oponente más difícil.

Todos admiraron al demonio dragón que permanecía adherido a la montaña, destacando en medio de su cuerpo un enorme colmillo canino.

— ¡Me has mentido, dijiste que iríamos con los gatos leopardos! —Expreso con enojo el demonio.

—Descuida iremos, esta es solo nuestra primera parada, ya que tus enemigos serán mis aliados.

El demonio permaneció en silencio por unos segundos, para después soltar unas carcajadas, Fumiko se sintió ofendida, por lo que se acercó a él.

— ¿No comprendo que es lo que te causa tanta gracia Toga? —Indico la mujer molesta.

— ¡Hermanita el poder te ha segado!

— ¡Por supuesto que no! —Expreso con indignación la demoniza.

— ¡Jamás los despertaría de su sueño!

En un ataque de ira, la emperatriz tomo a Izayoi de la muñeca y le acerco a su cuello sus garras, el semblante del demonio cambio.

—Si no haces lo que te digo, ella morirá—Indico Fumiko con una sonrisa maquiavélica.

Toga suspiro, su hermana definitivamente estaba segada por el poder, era tanta su deseo de gobernar el mundo entero y de acabar con todos los humanos, que comenzaba a poner en duda su cordura. El general estaba seguro de que si despertaba al demonio dragón, le sería imposible defenderse y aún más a Izayoi, tendría que pensar en algo y rápido.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Sesshomaru se encontraba observando, desde la puerta, como la chica se acomodaba su kimono, uno sencillo en color blanco con diseños de aves, se miraba en el pequeño espejo redondo, sus mejillas aún permanecían coloradas y su cabello azabache aún estaba húmedo. Aspiro el aire, llegando a sus fosas nasales el jazmín combinado con rosas, fresco y encantador.

—Lo mejor será ir con los demás—Indico Kagome caminando hacia el demonio.

Este no se movió de su lugar, la chica alzo la vista y sus ojos se encontraron con los dorados.

—Sesshomaru, ¿Escuchaste lo que dije? —Cuestionó la chica con un leve sonrojo.

El demonio ambarino se aproximó al rostro de la chica, dirigiéndose a su oído.

—La próxima vez, no me detendré.

La chica no pudo evitar sonrojarse a tal punto, de parecer un tomate, si bien su encuentro había sido algo emocionante, no se hubiera imagino que tal escena se volvería tan apasionada, aun podía sentir como las grandes manos del demonio recorrieron todo su cuerpo desnudo y todavía más sus ojos dorados, los cuales desbordaban pasión y deseo.

—No es tiempo para pensar en ello, soy nueva en esas cosas, por lo que no me sentiría muy cómoda—Dijo la chica tartamudeando.

—A mí me pareció que estabas muy cómoda y complacida, incluso arranque de ti varios suspiros y jadeos—Indico el demonio besando su oreja derecha.

Kagome sintió como le temblaban las piernas, ahora que lo analizaba, incluso el rose más pequeño entre ellos dos, encendía algo en ella, lo cual la asustaba, por miedo a no poder detenerlo.

—Hiroki debe estar esperándonos, por favor vamos—Suplico la chica.

El demonio se retiró de la puerta y le indico que ella fuera primero, la joven obedeció y se encamino hacia la pequeña sala. Sango, Miroku y Hiroki, se encontraban conversando y al sentir la presencia de los dos tortolos, guardaron silencio. El demonio pelirrojo los miro con la ceja levantada, como si fuera el padre de la joven, el cual descubría que el novio, se había colado a su habitación y aun peor mientras ella tomaba un baño.

—No estoy para sermones—Indico Kagome tomando asiento al lado de Sango.

—Yo no dije nada pequeña—Respondió el pelirrojo con una pequeña sonrisa.

Sesshomaru por su parte tenía el mismo semblante frio, tomo lugar al lado de la chica. Una vez que los cuatro estuvieron sentados en un círculo, Shinki hablo.

—Bien, en primer lugar tus padres están bien—Indico el demonio mirando a la chica—En segunda, Naraku ha sido proclamado emperador, puesto que Onigumo fue asesinado por Fumiko.

— ¿Cómo lo han tomado los del consejo? —Cuestiono Sesshomaru.

—Solo tu padre, Shinki y Koga, han unido fuerzas con el nuevo emperador—Indico Hiroki.

— ¿Tu formas parte del consejo? —Dijo Kagome.

—No, solo me considero un aliado.

— ¿Qué sabes de los planes de Fumiko?

—Hasta ahora solo sé que se ha refugiado en el clan de los gatos leopardos.

— ¿Qué sucede con la cuidad imperial y el resto de los clanes? —Exigió saber Sesshomaru.

—Shinki, ha dejado sus tierras a cargo de una persona de su confianza y está fungiendo como consejero de Naraku, su inteligencia ha dada buenos resultados aún más con el reciente ataque.

— ¿Fumiko organizo un ataque? —Cuestiono Sango.

—No se aun si es ella, pero desde que la noticia de que Onigumo murió, muchos demonios han querido destruir la cuidad imperial, por lo que se ha dado órdenes de que todos los ciudadanos se refugiaran en el palacio.

—No creo que Fumiko tenga algo que ver, son demonio son clan alguno, que solo tratan de aprovechar las oportunidades—Indico Miroku.

— ¿Por cierto por que ha venido Sesshomaru contigo? —Cuestiono Kagome.

—Mi familia se encuentra a salvo por lo que decidí unirme a ustedes.

— ¿Dónde están ellos?

—Se encuentran con Totosai—Indico Sesshomaru.

La chica suspiro en señal de alivio, sin duda el lugar donde vivía el anciano era difícil de encontrar y aún más de adaptarse a él. Podía concentrarse en seguir practicando, ya que sus seres queridos se encontraban a salvo.

— ¿Ahora que prosigue? —Cuestiono Kagome.

El demonio ogro estaba por hablar, cuando la presencia de unos de sus subordinados hizo que se colocara de pie. Todos observaron con sorpresa como se levantaba a todo prisa y se dirigía hacia la cascada, esta se cerró y se abrió, observaron como un figura con traje negro y mascara roja se encontraba frente al demonio, ofreciéndole un pergamino.

— ¿Qué sucede? —Cuestiono Sesshomaru.

Hiroki guardo el pergamino y se dirigió hacia ellos.

—Me temo que hay malas noticias—Menciono el ogro dirigiendo su mirada hacia la pareja.

—Dime cuanto antes—Exigió Kagome acercándose al demonio.

—Fumiko ha descubierto el refugio de los Taisho.

— ¿Cómo es que lo descubrió? —Cuestiono Sesshomaru.

—Por lo que narra mi informante, hace dos días que acudió a ellos junto con el clan de los gatos leopardos, no les hicieron nada, pero se han llevado a Inu Taisho y a su esposa.

Kagome abrió los ojos con sorpresa, todo sus pesadillas tenían sentido ahora, en las últimas dos noches se había sumergido en un mundo oscuro, en el cual los personajes principales era el matrimonio Taisho, pensó que solo era un sueño y ya, pero ahora todo indicaba que era una premonición.

— ¿A dónde se los ha llevado? —Exigió saber Sesshomaru.

—Al parecer su plan es que Taisho quite las dos maldiciones que tiene sobre, dos poderosos enemigos, para que estos sean aliados de Fumiko, supongo que al llevar a su esposa, indica que la están usando como señuelo.

— ¿Puedes localizar el lugar Sesshomaru? — Cuestiono Kagome dirigiéndose al demonio ambarino.

— ¡Espera! —Indico Hiroki—No puedes dejar esta cueva…

—Entonces detenme ogro—Dijo Kagome desafiante.

Sesshomaru miro con sumo orgullo a la chica, estaba más que claro que había madurado y que podía tomar sus propias decisiones, la entendía, sus padres la habían acogido con sumo amor, ella no era malagradecida, por lo que su sentido de justicia y su moral, no le permitía seguir huyendo y guardándose mientras otros mueren por su culpa.

— ¡Kagome, Fumiko estará ahí!

—Mejor, no debemos seguir posponiendo lo inevitable, créeme tengo muy controlados mis emociones y no hay nada más que desee que ver a esa perra tener su merecido—Indico Kagome para luego mirar a Sesshomaru—Disculpa por el término.

El demonio ambarino solo alzo los hombros en señal de que no le importaba. El pelirrojo, suspiro y estaba más que claro que no la detendría por nada del mundo.

—Bien, pero tengo que avisar a Naraku de su ubicación así como los aliados, por lo que no podré ir de refuerzo.

—No te preocupes, los dos podremos con esto—Indico Kagome—Además nuestro objetivo es interrumpir su plan y rescatas a los Taisho.

—Bien, nos vemos después.

Hiroki concentro su energía en la cascada y en un dos por tres, este dejo de fluir, terminando con el hechizo que los mantendría ocultos. Sango sabía que tendría con irse con el demonio pelirrojo por lo que se acercó a la joven sacerdotisa, la cual tomaba un arco y flechas.

Ambas se abrazaron y no hicieron falta palabras para indicar que debían de cuidarse, ser precavidas y dar lo mejor en su batalla. Al separarse ambos sonrieron, era claro que el lazo de amistad entre ellas había crecido y era lo suficientemente fuerte como para estar separa y aun así permanecer intacto.

Hiroki le dio una última mirada a la pareja, les deseo suerte y acto seguido desapareció junto con su subordinado, Sango y Miroku por su parte montaban a Kirara.

Kagome miro a Sesshomaru, el cual le indico con la mirada si estaba lista, ella afirmo y acto seguido el demonio la sujeto por la cintura y se transformó en una esfera de luz, volando a gran velocidad en dirección al norte, donde podía percibir la energía de su padre y de Izayoi.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

El general perro se encontraba frente al cuerpo durmiente del dragón, miro hacia atrás y observo como su hermana tenía sujetado a su esposa, colocando la espada en su cuello, indicando así que si el no cumplía con el trato, ella moriría.

Dio un gran salto, quedando sobre el demonio dragón, saco su espada, Sounga, quien en un dos por tres corto el colmillo. El imponente Ryukotsusei abrió los ojos, así como el ser que lo controlaba, mostrando sus ojos de igual forma rojos y sin pupilas. Toga se apartó de ahí, mientras que el demonio parecía despertar por completo de su sueño.

Fumiko dejo de un lado a Izayoi y se dirigió ante el demonio dragón, el cual estaba dispuesto a atacarla, pero la mujer sonrió ante el posible ataque, una bola de energía se comienza acumular en la boca del demonio, la mujer con velocidad desenvaina su espada y al observar como la energía viene hacia ella, la corta en dos, teniendo como resultado la explosión de la energía a los costados, provocando avalancha de rocas. Toga se dirige a proteger a Izayoi, por lo que la carga de forma nupcial y ambos se ponen a salvo.

— ¿Quién eres tú? —Cuestiono el demonio con una gruesa voz.

—Soy Fumiko Taisho.

— ¿Taisho?

—Así es, he venido a proponerte un trato, Ryukotsusei.

— ¿Qué ganare?

—Al final de todo, ganaras tu venganza, deshaciéndote de la persona que te mantuvo dormido por más de 20 años.

El demonio sonrió maliciosamente, sin duda era una buena oferta. Toga dejo a Izayoi en el piso y se dirigió hacia ella.

—No puedo dejar que siga con vida, tengo que matarlo.

—Comprendo, sabes que te apoyare en lo que decidas.

El demonio platinado beso a su esposa, una y otra vez, Izayoi no pudo evitar derramar unas lágrimas, estaba claro que su esposo pensaba sacrificarse para derrotar al demonio.

— ¿Sabes lo que tienes que hacer? —Cuestiono Toga.

—Sí, será como los viejos tiempo—Respondió Izayoi secándose las lágrimas.

Acto seguido, los ojos del platinado quedaron rojos y un aura demoniaca lo envolvió, tomando la forma de un gran perro, sobresaliendo sus marcas color azul oscuro, dio un potente alarido. Los gatos leopardos retrocedieron atemorizados, si había algo que odiaran era a los perros y aún más con la energía que emanaba de aquel poderoso yokai. Por lo que decidieron huir.

Fumiko giro hacia la escena y vio como sus aliados huían, no pudo evitar pensar en que eran unos cobardes, se sorprendió al ver a su hermano transformado en su verdadera forma demoniaca. Sin duda él estaba dispuesto a matar al demonio dragón, cuestión que no permitiría.

Quiso irse sobre su hermano, pero una flecha purificadora se lo impidió, todos giraron hacia la dirección de dónde provenía la flecha, en la cima de unas de las llanuras, estaba la sacerdotisa de la perla de Shikon, tenía un semblante serio y a lado de ella estaba Sesshomaru, con su látigo, listo para atacar.

Toga dio un segundo ladrido, indicándole a su hijo que le agradecía por venir, pero que no interviniera, ya que aquella batalla era solo de él.

El demonio dragón sintió la energía de la perla, por lo que se abalanzo sobre los recién llagados, el enorme perro se lo impidió sujetando su cola con su enorme y poderosa mandíbula, este se enrosco en el cuerpo de su agresor obligándolo a soltarlo, dando inicio a su batalla.

Sesshomaru sujeto a Kagome y con grandes saltos la ubico cerca de Izayoi, para después ir por Fumiko.

— ¿Se encuentra bien? —Cuestiono Kagome.

—Sí, querida, pero no deberían de estar aquí.

—Decidí no seguir ocultándome y denostar de lo que soy capaz, por mí.

—Entiendo Kagome, pero entiende que nosotros ya vivimos nuestras vidas, ustedes aún son jóvenes, por lo que aún les falta muchas cosas por vivir, así que te pido, que no intervengas.

— ¿Piensan sacrificarse?

—Es más que obvio querida.

—Pero hay otras opciones.

—Esta es la más indicada, sin Toga, sus enemigos no podrán ser revividos, por mi parte sino estoy no podrán chantajear a mis hijos.

Sin duda nadie se prepara para la muerte y mucho menos si es la propia, abrazo a la mujer que por un año, la acogió en su hogar, convirtiéndose al final en su segunda madre y una parte muy importante en su vida. Al separarse observo como la mujer sonreía, la admiraba por seguir de esta forma a su pareja. Sin duda el otro lado los recibiría de la mejor manera, no hay gloria más grande, que el sacrificio y aún más cuando lo hacer como un acto de amor.

Fumiko se encontraba esquivando los golpes del látigo de Sesshomaru, quien de vez en cuando giraba hacia donde estaba ambas mujeres.

La batalla entre Toga y el espíritu dragón iba a la par, ambos tenían heridas profundas y se encontraban cansados, por lo que todo estaba definido en el que tuviera más soporte. Kagome noto la situación y quiso intervenir, pero Izayoi se lo impidió, obligándola a bajar su arco, la chica no se negó y obedeció, una parte de ella se sentía impotente, quería ayudar.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Inuyasha se encontraba rumbo a las tierras de Koga, era seguido por el demonio dragón de su hermano, quien cargaba en su lomo a Kikyo con el pequeño Yashamaru así como a Kagura.

— ¿Falta mucho? —Cuestiono Kagura.

—No, ya estamos por llegar—Indico el peliplata.

— ¿No crees que pones en peligro al clan de Koga? —Cuestiono Kikyo.

—El mismo ha solicitado darnos acilo, además, todos estamos en la mira.

—Entiendo, pero…

—No temas, no dejare que nada les pase, los protegeré—Indico con una sonrisa.

Ambas mujeres lo miraron, sin duda temían por su vida y la del pequeño, pero al estar rodeada con gente de confianza, todos aquellos temores aminorarían.

— ¿Cómo se encontraran tus padres? —Cuestiono de pronto Kikyo.

—Ellos deben estar a saldo—Indico el semidemonio.

Las tierras del oriente comenzaban a ser visibles para el grupo, Inuyasha comenzaba a sentirse un poco más aliviado, el viaje había sido tranquilo y ahora estaba por llegar. Su familia estaría a salvo, eso era lo principal y más importante, después podría preocuparse por sus padres así como en Kagome y Sesshomaru.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Kagome miraba con horror como el demonio dragón enroscaba su cola en el cuello del gran perro platinado, este parecía estar siendo asfixiado, Izayoi no pudo evitar dar un grito desgarrador, su esposo estaba siendo asesinado poco a poco.

Sesshomaru al ver la situación de su padre, trato de ayudarlo, pero Fumiko se lo impidió, devolviéndole el ataque con su espada, la cual contenía veneno.

—Tu padre no puede morir, así que no te preocupes—Indico la mujer con una sonrisa.

Todos sintieron de repente un gran poder y en unos cuantos segundos una flecha sagrada fue lanzada directamente hacia la cabeza de Ryukotsusei, esta atravesó por completo su cuerpo, soltando enseguida a Toga. El demonio no solo había sido asesinado por una sola flecha de la sacerdotisa sino que su cuerpo se encontraba hecho polvo, como si desde su interior hubiera explotada el poder sagrado.

Kagome respiraba agitadamente, trato de concentrar su poder en todo el cuerpo del demonio, contenerlo, para después hacerlo explotar, creyó entonces en las palabras de Midoriko, ella siempre el control en sus poderes.

Fumiko miraba con incredulidad como el imponente dragón había quedado como un montículo de polvo, giro con suma rapidez y miro con odio a la chica, había arruinado sus planes y se dirigió a toda velocidad hacia ella, pero Toga, aun en su forma demoniaca, se lo impidió, sujetándola contra una de las montañas con su enorme pata.

Sesshomaru comprendió lo que su padre estaba por hacer, era mejor irse, si había algo que respetaba era el sacrificio de un demonio, en ello residía su orgullo, como guerrero y como miembro de la familia Taisho.

El ambarino se dirigió hacia Kagome e Izayoi, les indico que tendrían que irse, Kagome estaba renuente, no los abandonaría. La princesa del clan de la luna, les dijo que ella se quedaría al lado de su esposo.

—No la dejare morir aquí—Dijo Kagome con lágrimas en los ojos.

—No le tengo miedo a la muerte querida, después de todo gracias a ti prolongue mi vida, pude conocer a mi nieto y ver a mis dos hijos encontrar a sus parejas—Indico Izayoi abrazándola—Mi vida terminara hoy y estaré al lado de mi esposo, acompañándolo al otro lado.

—No quiero eso.

—Hay cosas que no pueden cambiar, por lo que te suplico que respetes mi voluntad y te exijo que seas feliz al lado de Sesshomaru.

Este último miro a la mujer y ella se aproximó a él, acaricio su rostro levemente y con una sonrisa le hablo.

—Sé que tu padre no es expresivo y en general los demonios, pero tu padre está orgulloso por convertirte en el hombre que eres ahora, sé que nunca podre remplazar a tu madre, pero siempre te vi como mi hijo, por lo que si te repugna lo entiendo.

—Gracias por permanecer al lado de mi padre y por darme a Inuyasha, por lo demás no te preocupes, siempre te tendré respeto por demostrarme que los humanos son igual de fuertes que nosotros los demonios.

Izayoi sonrió ante la confesión del demonio, era lo más cerca que había estado en sentir la gentileza de su hijo. Los miro a ambos y sonrió, hacían una linda pareja y se notaba que él estaba realmente enamorado de la chica.

—Vivan y sean felices—Indico Izayoi—Cuando su tiempo llegue, nos veremos en el otro lado.

Sesshomaru sujeto a Kagome por la cintura y antes de convertirse en una esfera de luz, miro a su padre, el cual los miraban con sus enormes ojos rojos, no hacia faltan palabras para describir aquel adiós. Estaba consciente de que era la última vez que vería con vida a su padre y sentía un sumo orgullo de la forma en la que él se iría de este mundo. Solo deseaba que no fuera lenta su muerte, sino tan rápida, que él no sentiría dolor alguno.

Fumiko trataba de liberarse pero el demonio perro se lo impedía, al ver como Sesshomaru se llevaba a Kagome, su odio creció aún más y se liberó de la prisión de su hermano, trato de identificar por donde se habían ido, pero la energía de ambos parecía haber desaparecido.

Toga se incorporó, miro hacia Izayoi, la cual alzaba su mano en señal de que estaba bien, él pudo concentrarse en su hermana, la cual miraba hacia la nada, sin duda sus planes habían sido arruinados y estaba consciente de su próxima muerte, pero al menos no se la dejaría fácil, la aria enojar de sobre manera.

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Una esfera de luz descendía en medio del bosque, Kagome se apoyó contra un árbol, mientras era observada en silencio por Sesshomaru. Los ojos de la chica comenzaron a nublarse y las lágrimas no se hicieron esperar, no comprendía el grado de maldad de Fumiko, era tan mala que incluso no le importaba asesinar a su propio hermano, quien tiene su sangre, también estaba Izayoi, aquella mujer que era su segunda madre, la cual no dejaría solo a su esposo, se sorprendió del enorme coraje que poseía la princesa, de acompañarlo tanto en la vida como en la muerte.

Eran dos personas inocentes, las cuales morirían por ayudarla, aquel llanto se tornó en lamentos, hasta el punto en que sus lágrimas no la dejaban ver nada, obligándola a colocarse de cuclillas en el suelo y sin poder contenerse más lloro como nunca. El ambarino quería detenerla, no soportaba verla en ese estado, tan frágil; opto por solo contemplarla, después de todo era mejor dejar a que sacar toda aquella mescla de sentimientos.

Una vez que no quedo ni una sola lagrima, la chica se colocó de pie y se dirigió al ambarino, sus ojos estaban rojos y algo hinchados, pero aun así, ella resplandecía ante sus ojos.

—Debemos buscar un lugar para pasar la noche—Indico la chica.

— ¿Segura que eso quieres?

— ¡Claro que no, mi cuerpo y mi mente quieren estar en el campo de batalla, impidiendo que buenas personas dieran la vida por mí!

El demonio se aproximó a ella y le sujeto el rostro.

—Esto no es por ti Kagome, es por una causa, la cual es superior incluso a la perla de Shikon.

—Entiendo, pero me duele.

—Cuando todo acabe, tendremos tiempo de sufrir por nuestros seres queridos.

La sacerdotisa suspiro, si bien el comentario era frio, era totalmente cierto, ahora solo quedaba agrupar sus fuerzas e irse en contra de Fumiko y sus aliados, por todas las personas que se sacrificaron y por un mundo mejor.

—Se dé un lugar donde podemos estar a salvo—Indico Kagome.

—Bien, dirígeme entonces —Dijo el demonio tomando de nuevo a la chica por la cintura.

Una vez más Sesshomaru se trasformó en una esfera de luz y se alzó hacia el cielo a gran velocidad. En unos cuantos minutos este descendió en medio de lo que parecía ser un gran templo.

—Aquí era donde tomaba clases cuando me estaba formando como sacerdotisa —Índico la chica mirando por los alrededores.

A cada lado del templo se encontraban varios edificios, siendo una la cocina, los baños y dos edificios de habitaciones y la sala de entrenamientos. El lugar se encontraba rodeado por diferentes árboles.

—No nos encontraran, este lugar está protegido por un hechizo realizado por la misma Midoriko y al morir mi maestra, Kaede, reforzó aún más el campo de protección—Indico con cierta nostalgia la joven pelinegra.

—Bien lo mejor será que tomes un baño primero—Indico el demonio.

La joven sacerdotisa estuvo de acuerdo con ello, se sentía tan exhausta y el atardecer está por llegar a su fin, por lo que se dirigió hacia las aguar termales de su amada institución.

Sesshomaru se dirigió a uno de los edificios, que al parecer se trataban de los dormitorios, puesto que se extendían dos enormes pasillos con camas y su respectiva mesa de noche. Siguió inspeccionando el lugar, pasando a la sala de entrenamiento, el cual era grande y llena de armamento, como espadas, dagas, arcos y flechas, entre otras armas. Pudo imaginarse a una joven Kagome batallando en esa arena.

Su mente volvió hacia su padre, podía sentir aun su energía, pero esta era apenas detectable, lo que indicaba que está por llegar a su fin, por mucho tiempo lo odio, por tomar a una humana como esposa, por rebajar su linaje. Pero al convertirse en hermano mayor, comenzó a cambiar su visión hacia los humanos, puesto que la princesa humana, demostraba tener un carácter fuerte, demostrando que no todos los humanos eran detestables. Cuando su padre regresaba de las diferentes misiones, ella siempre lo esperaba y le daba la bienvenida con un "Bienvenido a casa querido" siempre le sonreí y el amor entre ambos se desbordaba, incluso llego a pensar que tenía una mejor relación que la que tuvo con su difunta madre, Irasue. Nunca se atrevió a llamarla por su nombre o mucho menos madre, pero al observarla, comenzó a tener un gran sentimiento de respeto hacia ella, aun recordaba la primera vez que lo llamo hijo, un silencio incomodo invadió la habitación, pero aquel sentimiento de afecto materno toco su frio corazón, claro que él nunca lo revelaría, pero sospechaba que su padre tenía conocimiento.

Sin pesarlo se dirigió hacia los baños, donde la chica recién terminaba de tomar un baño, ahora se encontraba tomando una yukata en color blanco, mientras que con una pequeña tela secaba su cabellera azabache, al escuchar las puertas abrirse giro rápidamente y se encontró con el demonio.

—Que no se te haga costumbre interrumpir mi baño—Indico la chica con una pequeña sonrisa.

—No te preocupes a la próxima nos bañamos juntos—Dijo el demonio.

Las mejillas de la chica se sonrosaron levemente, siguió con su labor de secar su cabello, observo como el demonio comenzaba a quitarse su armadura, siendo esta una advertencia de que tenía que irse.

—En los estantes, encontraras un yukata de tu medida, también teníamos maestros.

—Bien, pero por mí te puedes quedar ahí—Indico mientras se desamarraba su obi.

La joven se giró rápidamente y salió de ahí, al estar fuera, su rostro se tornó rojo, entonces analizo la situación. Los dos se encontraban totalmente solos en aquel lugar, un leve cosquilleó invadió su estómago, sin duda el ambarino no dejaría pasar esa oportunidad, estaba más que claro que aquel pensamientos era muy egoísta, ya que en la situación en la que se encontraban no era propicia para pensar en esa clase de unión, pero, qué sucedería si ella moría o incluso Sesshomaru, se arrepentiría de no haberse único en cuerpo y alma hacia aquel demonio que tanto amaba. Si bien aquella situación no podía ser del todo planeada o incluso asertiva, ella determino que era hoy o nunca.

Se dirigía hacia la que fue su cama, ahí quedaban aun algunas cosas que había dejado, como un pequeño brillo labial, un pasador en forma de mariposa y su cepillo. Tomo todas las cosas y se dirigió a la habitación de los maestros, en la cual las habitaciones, eran pequeñas pero mucho más completas y privadas. Se decidió por la más grande, la cual nunca había sido habitada, rápidamente abrió las ventanas y quito los protectores de los muebles, por suerte el lugar no estaba tan mal y sucio, de la cama matrimonial caían dos velos blancos, se veía cómoda, ella se sentó en el pequeño tocador y se cepillo el cabello , al igual de que se color el pequeño pasador dejando en su hombro derecho reposar su larga cabellera azabache, para terminar se colocó un poco del brillo labial, el cual había realizado en su clase de herbolaria, con fresas y cerezas, permaneciendo su aroma dulce. Se dio un último vistazo y se encontró lo suficientemente aceptable, acomodo la pequeña mesa de té, así como cabio rápidamente las sabanas.

Mientras tanto el demonio ambarino al fin había hallado una yukata que le quedara, observo que las ropas de la sacerdotisa estaban en una pequeña repisa, así que hizo lo mismo, dejándolas a un lado de las de ellas, así como su armadura y su espada. Un pequeño brillo llamo su atención, de las ropas de su compañera saco un pequeño colgante, el cual en varias ocasiones le había visto. Lo llevo consigo, mientras que se dirigía con gran premura al encuentro de su amada.

Al localizarla en una de las habitaciones del edificio, se dirigió hacia ella, encontrándola mirando por la ventana, un aroma dulce inundaba la habitación, el sol estaba a punto de ocultarse por lo que la chica ya había prevenido todo ello, enciendo varias velas alrededor de la habitación.

El viento jugaba con los cabellos azabaches y mientras el sol comenzaba a ocultarse, el demonio ambarino cerró la puerta tras él y se acercó hacia ella, sujetándola por los hombros. La chica sintió como su corazón palpitaba a mil por hora, el simple roce del demonio la estremecía, sintió como las manos del demonio bajaban por sus brazos, al llegar a su cintura, un hormigueo la invadió, sus enormes manos siguieron su recorrido hasta tocar a sus caderas, donde las sujeto con fuerza, haciendo que el cuerpo de la chica diera un espasmo, se colocó de cuclillas y encendió por los muslos de la chica hasta llegas a sus pies.

La joven giro rápidamente y observo desde su lugar al demonio, quien la miro de igual forma, sus ojos le revelaron un gran deseo, parecía como si penetrara su alma con aquellos ojos, los cuales comenzaban a tener un brillo más especial por el atardecer. Él coloco su pie derecho sobre su rodilla, mientras acercaba su rostro a este para comenzar un camino de besos, hasta llegar al muslo de la chica, en donde siguió con sus besos, Kagome sentía que aquel hormigueo crecía más, ahora centrándose en su parte intima, ella tuvo que sentarse en el marco de la ventana, mientras que el ambarino besaba la parte interna del muslo de la chica y con una de sus manos aparto la yukata, observando su objetivo.

La miko sentía como su cuerpo se calentaba y por inercia tiro hacia atrás su cabeza, mientras se mordía los labios, de pronto dejo de sentir los besos del demonio, inmediatamente miro hacia abajo para ser testigo de cómo el ambarino dirigía una de sus manos hacia su centro, la vergüenza la invadió, se sentía tan expuesta, que en un reflejo intento cruzar las piernas, pero fue detenida por la otra mano de su amante, el cual alzo la miraba, indicándole que todo estaría bien. Ella cedió mientras observaba como su mano se aproximaba peligrosamente hacia su intimidad, al sentir el rose suave de las manos del demonio un grito salió de su garganta. Él prosiguió con el suave toque hacia el centro de la chica, tocando el clítoris de la azabache, ella se aferró al marco de la ventana, la otra mano del demonio sujeto el muslo izquierdo de la chica y colocándose en medio de ella, acelero sus movimientos, sintiendo como el interior de la chica comenzaba a lubricarse.

Aquellos movimientos eran demasiado para ella, sentía un gran placer y aún más cuando los dedos del demonio se colaron en su interior, varios jadeos salieron de ella, uno tras otro. La azabache arqueo su cuerpo, podía sentir el placer recorrer todo su cuerpo, hasta alcanzar la punta de sus pies, los cuales parecían contorsionarse; el demonio orgulloso por el resultado alejo sus manos, para acercar su rostro, la chica rápidamente trato de detenerlo pero ya era demasiado tarde, su legua recorría su interior de arriba abajo, estremeciendo casi de una manera irreal su cuerpo.

— ¡Sesshomaru! —Grito la chica en medio del acto.

El demonio no se detuvo, incluso sujeto sujetó las caderas de la chica con gran fuerza para que esta no se escapara, mientras seguía deleitándose con el dulce sabor del interior de la chica, orgullecido por los gemidos tan sexys que salían de su amada. Su lengua se aventuró de nuevo hacia el clítoris de la chica, quien aumento más los jadeos, hasta que su cuerpo se tensó alcanzado el clímax.

El alzo la vista y observo la ardiente imagen de la mujer que amaba, su cabellera azabache revuelta, gotas de sudor en su rostro, su pecho subía y bajaba con gran rapidez y la luz de la luna rodeándola, se levantó y aun posicionado en medio del cuerpo de la chica, reclamo sus labios. Los besos fueron violentos y llenos de pasión, Kagome rodeo la cintura del demonio con sus piernas, la alzo por los aires, mientras la chica se sujetaba de su cuello sin dejar de besarlo, la llevo hacia la cama, donde ambos se recostaron, quedando él encima de ella.

—Si seguimos, no me detendré Kagome—Dijo el demonio acariciando el rostro de la chica.

—No quiero que te detengas—Dijo la chica con una sonrisa para después capturar los labios del demonio.

Eso basto para que ambos dieron rienda suelta a su pasión, su gran deseo de pertenecerse el uno al otro no tendría restricción alguna, eran libres de amarse. Sesshomaru dejo de lado los labios de la chica, para concentrarse en su cuello, arrancando suspiros por parte de la azabache, succionando y lamiendo su cuello, sus manos se dirigieron al nudo de la yukata blanca y con gran agilidad la desato, revelando el cuerpo de la chica. El sonrojo en su rostro no se hizo esperar, sentía como era devorada por aquellos ojos dorados, se sentía tan excitada con tan solo estar bajo el cuerpo del imponente demonio.

El cual se incorporó sobre la cama y se deshizo de su yukata de igual manera, tirándola en el piso. Kagome no podía quitar su vista del perfecto cuerpo del demonio, era como estar frente a un dios, hermoso y perfecto en todo sentido, por primera vez su vista siguió hasta más abajo, tragando saliva ante el gran miembro del ambarino. Tuvo que desviar su mirada, ya que llevaba mucho tiempo mirando la virilidad del demonio, por lo que se quitó de igual manera su ropa y la arrojo en dirección opuesta; Ambos se encontraban desnudos sobre la cama, mirándose el uno al otro.

—Ultima oportunidad—Dijo Sesshomaru.

—Se amable conmigo por favor—Suplico la miko sonrosada.

El demonio fue el primero en aproximarse, teniendo como objetivo los firmes pechos de la chica, la cual al sentir su toque suspiro, el demonio masajeaba ambos pechos, los cuales no eran para nada como los recordaba en aquella primera ocasión, en la cuenca de sus pechos estaba su marca, la cual lamio una y otra vez, en su afán de producirle más placer a la chica, paso unos de sus brazos por su espalda, acercándola más a él ,lamiendo, estrujando y succionando los suaves pechos de la chica.

—Sin duda te has convertido en una bella mujer—Indico Sesshomaru mordiendo uno de los pechos de la chica, arrancando de la misma un sinfín de jadeos.

Le vino a la mente aquel primer encuentro con el demonio, en aquellos tiempos aún era una niña pero ahora se sentía bien con su cuerpo, no se consideraba perfecta, pero al menos ciertos atributos de su cuerpo desarrollaron favorablemente. Abandono los pechos de la chica para recorrer su estomagó y llegar a su objetivo, la intimidad de la chica, comenzó a lamer y succionar de él, deleitándose con tal manjar, el cual por mucho tiempo deseo, solo que ahora era diferente, no solo tendría sexo con ella, si no que harían el amor, algo nuevo para él.

La joven coloco ambas manos en la sedosa cabellera plateada, mientras que se retorcía por el placer brindado por la boca del demonio. El alzo la vista, mirando con asombro como la chica no se reprimía ni un solo jadeo, realmente estaba excitada, mejor así, pensó él, ya que al momento de la penetración no le dolería demasiado.

Se incorporó sobre el cuerpo de la chica, la cual lo recibió con gusto, ya que se mantenía con las piernas abiertas, esperándolo.

— ¿Estas lista? —Cuestiono el demonio.

—Si—Respondió la chica.

Sesshomaru tomo su miembro y lo coloco en la entrada de la azabache, la cual al sentir aquel rose se sorprendió, entro lentamente, sintiendo como una barrera, que indicaba que era virgen lo detenía; observo a la chica, la cual mantenía los ojos cerrados y sujetaba con fuerza las sabanas.

—Solo dolerá por unos minutos, luego se convertirá en placer—Dijo el demonio.

La chica abrió los ojos y le sonrió al demonio, con el permiso de ella, siguió con su trabajo, entrando lentamente hasta sentir como aquella barrera era atravesada, se quedó quieto por unos segundos, observando el rostro de la chica, sus ojos azules tenían un brillo especial, el cual hasta ahora notaba. Comenzó con un movimiento suave, para que la chica se acostumbrara a él, por lo que al pasar los minutos el ritmo de sus embestidas aumento.

Más que dolor, era incomodidad lo que sintió al ser penetrada por primera vez, ahora comenzaba a ceder, transformándose en placer, coloco sus manos en la espalda del demonio y mientras sus embestidas aumentaban, el placer creció en ambos, provocando jadeos en la pareja.

— ¡Sesshomaru! —Grito la chica mientras su cuerpo se arqueaba.

La chica comenzó a mover sus caderas, para aumentar así el placer de ambos, una vez que se acostumbró al miembro de del demonio, reclamo por más cercanía, por lo que coloco ambas pierna en la cintura del demonio, este, aun en su interior la alzo, mientras se sentaba en la cama y ella sobre su regazo, sus manos se buscaron y se mantuvieron unidas la una con la otra. Kagome supo que era su turno, aquella incomodidad desaprecio por completo, por lo que ella se alzaba sobre el miembro erecto de su pareja. Sesshomaru por su parte la ayudaba impulsándola de arriba para abajo, haciendo aún más satisfactoria la penetración, su interior era cálido y se había adaptado muy bien a él. No pudo evitar mirar como los pechos de la chica rebotaban por aquel placentero acto, acerco su boca a uno de ellos y lo sujeto, provocando en la chica un grito y como si de un bebe se trata, succiono primero de uno para posteriormente pasar al otro. La chica mantenía la cabeza hacia atrás, sentía que el clímax estaba cerca y para su sorpresa, no quería que se terminara.

— ¡Mas rápido! —Exigió la chica.

El ambarino la acostó de nuevo sobre el colchón y coloco las piernas de la chica sobre sus hombros, penetrándola con más fuerza y rapidez, la miko se aferraba a las sabanas mientras repetía una y otra vez el nombre de Sesshomaru. No tardo mucho para que un escalofrío recorriera la espalda del demonio, en señal de que la culminación estaba por llegar.

El clímax llego para ambos y en coro gritaron, el demonio se derramo en el interior de la chica y callo rendido sobre el pecho de la chica, la cual sentía una enorme calidez en su intimidad, ambos se encontraban agitados, sudorosos y con el cabello revuelto. Pasaron unos minutos más así, escuchando únicamente su respiración y su corazón palpitar a toda velocidad. Sesshomaru se incorporó y se retiró del interior de la miko, la cual permanecía aun recostada mirando hacia el techo.

— ¿No es un sueño verdad? —Pregunto de pronto la chica.

El demonio se aproximó a ella y la rodio con sus brazos, la chica descanso sobre su amplio pecho.

—Todo ha ocurrido de verdad—Indico el demonio.

—Fue maravilloso—Dijo mirando al demonio.

—Te dije que no me detendría la próxima vez.

—Creo que tomare otro baño—Indico la chica mientras se separaba de él.

Estaba al borde de la cama, en la localización de su ropa, cuando las manos del demonio rodearon su cintura, sintió su cuerpo sobre ella y su respiración en su cuello.

—Quédate conmigo—Susurro el demonio con una voz seductora.

—Solo iré a tomar un baño—Dijo la chica dándole unas pequeñas palmaditas.

El agarre se volvió más fuerte, pegándola por completo a su cuerpo, la chica se giró y los ojos azules y ámbar chocaron. Ella fue la primera en aproximarse y besarlo.

—Ahora soy toda tuya, mi cuerpo y mi alma te pertenecen—Dijo la chica con una sonrisa.

—Te amo.

Las pupilas de la chica se abrieron con sorpresa, aquellas palabras significaban mucho y aún más proviniendo de él. Unas cuantas lágrimas fueron derramadas, siendo limpiadas por el demonio.

— ¿Qué fue lo que dije ahora? —Cuestiono el demonio dándoles pequeños besos sobre su rostro.

—Nada, es sol que la forma en que lo dijiste fue con sinceridad.

—Está claro que contigo puedo ser yo mismo y siempre soy sincero.

—No siempre lo fuiste—Indico la chica con un puchero.

— ¿Por qué esa cara?

—Vienen a mi mente recuerdos no gratos, lo cual me ahora que lo pienso me parece divertido, ya que después de todo, aquí estamos, juntos.

—Cuando todo esto termine, hablare con Naraku y si…

Kagome silencio al demonio con un beso.

—Sesshomaru, ahora solo quiero que te calles, que me beses y me ames—Dijo la chica con una gran sonrisa.

El demonio no lo pensó dos veces y la beso con suma devoción, el cansancio pareció desaparecer de sus cuerpos, despertando de nuevo el deseo y la pasión que sentían el uno por el otro, consumando nuevamente su amor.

Continuara…

¿Y qué les pareció? Bueno espero sus mensajes y mil disculpas de nuevo por no actualizar a tiempo, pero más vale tarde que nunca, nos vemos sin falto el miércoles que viene. Saludos :]

Atte: ina-chan.

Faby Sama: Mil disculpas por retrasarme, sé que esperabas con ansias el lemo, jeje espero no decepcionarte. Muchas gracias por el tema de las notas, me salvaste. Sin duda veremos más planes frustrados de la emperatriz, sin duda es una perra, jaja. Naraku es un personaje, que pesa a todos lo ocurrido, no lo odio, por lo que trate de darle una personalidad diferente, ya que se me hace alguien que sufrió mucho y por ello se convirtió en el personaje malvado que nos presenta la querida Rumiko. En fin espero que sea de tu agrado el capítulo, así como espero que te encuentres bien, saludos y nos vemos el miércoles sin falta. Nos estamos leyendo. :]

Veros: No te preocupes por no llegar a tiempo, mejor así no te quedas con las ganar y las dudas de que fue lo que paso en los anteriores capítulos, jejeje. Mil gracias como siempre por ser una de las más activas en la historia. Si me dio mucha pena matarlo (Onigumo) pero era necesario para la historia y sin duda fue triste, el morir de esa forma y aún más por la mujer que juro amarte. Sin duda no se lo deseo a nadie. Naraku comprendió que la mala aquí era su madre, que nunca realmente los amo, a su padre y a él, por lo que decide unirse a Kagome. Esperemos que esto traiga buenas decisiones y aún más con su matrimonio. Hagamos changuitos para que la deje libre y pueda estar al lado de Sesshomaru. Me despido y te agradezco por tu mensaje, nos vemos la próxima semana. :]

Vanesa Gomez Dominguez, Emily-san: Hola muchas gracias por tu comentario, sin duda Naraku tiene grandes aliados, por lo que es mejor confiar en ellos. Fue duro sin duda enterarse que su madre era la mente siniestra en todo aquella matanza, pero bueno que se le va hacer, si no la historia no tendría sentido. Kagura por ahora lo único que quiere es sobrevivir y claro seguir con la vida de lujo que se le acostumbro por lo que espero que se encuentre con alguien que le de todo eso, porque Sesshomaru es de Kagome, jejejeje. Me despido, no sin antes darte las gracias, escribo por ustedes, para que disfruten. Bueno, pues nos estamos escribiendo te espero en el siguiente capítulo. Saludos. :]

Nette San: hola, gracias por estar al pendiente de las actualización y de la historia en general, sin duda las decisiones que está tomando ahora Naraku han sorprendido a todos, porque estamos acostumbradas a un personaje más malvado, pero en esta historia nadie le gana a la arpía mayor, Fumiko, ajajaja. Te recomiendo que no te preocupes por Kagura, ella está más pendiente en sobrevivir, por lo que no creo que se atreva a traicionar. En cuanto a Izayoi y Toga, lo siento, como ya abras leído, no creo que sobrevivan. Siento esto último, espero que sea de tu agrado el capítulo y nos estamos leyendo. Saludos. :]