Día 29: With Food

Unos delicados toques en su puerta le alertan y con cuidado de no despertar al cansado cuerpo que se escondía a su lado bajo finas sábanas, se encamina hasta el umbral de la puerta cubriendo la parcial desnudez de su cuerpo con una bata blanca que les ofrecía el hotel por su estadía. Recibe con una cálida sonrisa a la chica que se dedicaba a ofrecer servicio a las habitaciones.

—¿Un servicio a la Honeymoon Suite? —Pregunta sin perder la sonrisa complaciente y una vez que él se hace a un lado para dejarle entrar, la chica se hace camino dentro de la habitación y deja a su disposición una gran bandeja con distintas frutas y una amplia capa de toppings con los que se podía acompañar. El clásico chocolate en sus diferentes presentaciones: Blanco, con leche y semi-amargo, su favorito; yogurt natural e incluso miel.

Las frutas dispuestas en distintos envases decoraban la mesa, quiere reír al encontrar que algunas estaban cortadas en graciosas formas. Algunas estrellas, medias lunas y por supuesto no podían faltar los coquetos corazones de colores, la visión es casi tan dulce como la compañía adormilada en la habitación.

—Muchas gracias. —Su mueca de felicidad no se va de sus labios aun cuando la chica se aleja haciendo una educada reverencia, dedicándole felicidades en susurros y la puerta se cierra con un sonido corto. Toma una de las botellas de agua templada del mini-bar en una de las esquinas de la habitación y contempla con diversión el resto del paquete que compaña el servicio; un par de copas de cristal destellaban brillantes en medio de todo y a contraste se encontraba la atrayente botella de champagne que de lo fría comenzaba a dejar una marca de humedad sobre el limpio mantel; sabía que era un desperdicio, ninguno de los dos era amante de la bebida pero la recepción había insistido en que la aceptasen a modo de regalo por su gran celebración y él solo puede asentir ante las atenciones, pero agradece los pequeños paquetes de banana milk que encuentra casi escondidos.

Por mero antojo se acerca y con sus manos limpias da una probada al yogurt sonriendo ante el sabor dulzón y refrescante, unos inteligibles murmullos provenientes de la cama central le avisan que su acompañante volvía a recobrar consciencia. Minho sonríe amplio sin poder evitar su alegría.

Con pasos cortos y silenciosos queda al filo de la cama y dejando caer al suelo la bata que escondía su cuerpo, gatea en dirección al contrario.

—Buenos días, señor Choi. —Susurra contra su oído y posa un casual mordisco buscando algún tipo de reacción, el moreno se remueve aun con ojos pesados y parpadea varias veces antes de centrar la atención en el rostro del hombre que amaba más que nada. Su esposo.
—Buenos días, señor Choi. —No puede esconder la felicidad que siente al posar los ojos sobre el castaño y Minho le regresa el gesto para luego capturar sus labios con lentitud amorosa.

Finalmente todas sus preocupaciones quedaban atrás, ya no había lista de invitados a los que entretener, ni padres molestos y preocupados con tontas opciones de preparación y por sobre todas las cosas podían agradecer el hecho de no tener a Key llevándoles de la oreja ante su necesidad de perfección, puesto que nada podía salir mal, todo sería más que perfecto para el día más feliz de sus vidas.

La noche había transcurrido amena, no hubo ningún tipo de contratiempo, las poco a evitarse lágrimas escaparon de los ojos de su madre una vez que su padre toda el micrófono y Jonghyun hace reír a los invitados con un corto pero efusivo discurso dedicado a los novios pero más dedicado a alguna anécdota donde él se hubiese casi humillado nada más para obtener la atención de Taemin y como al final el pequeño, casi derrotado, acepta sus suplicas de un primera cita. Desde ese momento fueron inseparables.

Le llena de besos castos el rostro, toma sus mejillas acariciándolas con los pulgares y clava la mirada en esos ojos achocolatados que tanto amaba, sentía su corazón explotar de felicidad; allí a su lado y para el resto de su vida estaba ese pequeño al que adoraba, que con el paso del tiempo había aprendido a llamar amigo, novio, prometido y que ahora tenía el honor y privilegio de llamar su esposo.

Taemin ríe como un pequeño contento y se abraza a su cuello mientras se posa entre sus piernas sin encontrar resistencia; con sus dedos tantea esa banda elástica que aun decoraba el muslo izquierdo del moreno y posa un mordisco juguetón en su clavícula y Taemin finalmente se queja.

—Minho. —Arrastra su nombre en un quejido y le pica los costados, no hacía demasiado para detener sus acciones. —Aún no he desayunado. —Sus mejillas comenzaban a teñirse de carmín al recordar las actividades de la noche anterior y la anterior a esa, su cuerpo estaba algo cansado y a hormas tempranas de la mañana realmente se le apetecía algo delicioso como desayuno antes de siquiera pensar en alejarse de la cama y quizás pensar en una ducha.
—Está servido, Minnie. —Minho cuela un camino de besos por el terso cuello del menor y abraza su cintura suspirando relajado. Le carga en estilo de novia arrancando carcajadas del pequeño y se gana besos como recompensa; sentados en una silla cercana al festín o mejor dicho, Minho recostado de la silla mientras Taemin ocupaba su regazo sin intenciones de alejarse y observaba con mirada brillante la comida dispuesto para ellos, el moreno se deja ser, aceptando los pequeños pedazos de fruta que Minho dejaba sobre sus labios y limpiaba los rastros de jugo natural que caían por la comisura de sus labios con una traviesa acción de su lengua.

Comparten el desayuno entre risas sutiles y susurros de amor eterno.

—¡Minho! —Se queja Taemin al sentir el contacto pegajoso del chocolate derretido caer por su mentón hasta llegar a su pecho e infla las mejillas simulando estar enojado, el mayor le dedica su mejor aegyo a modo de disculpa pero pronto el aire divertido que les rodea sufre un cambio drástico luego de que el castaño toma entre sus dedos su apetitoso pezón enrojecido y él termine gimiendo sorprendido, arqueando la espalda en busca de más contacto.

El mayor desvía su rostro y le atrae por completo a él, le hace rodearle la cintura dejando sus piernas a cada lado de sus caderas. El contrasta de sus pieles le hace tiritar y sus suspiros complacidos son atrapados por esa boca ansiosa que no le deja escapar, se besan con pasión y necesidad justo como la primea vez, con ese desespero de no quererse separar jamás aun cuando la falta de aire se hace presente y jadean contra sus labios a pocos centímetro de distancia.

Pierde el centro y se aferra a la tonificada figura de su ahora esposo mientras envuelve las piernas a su cuerpo cual serpiente y sus pechos chocan con poca delicadeza, la temperatura comenzaba a ascender. Minho serpenteaba sus manos por la frágil espalda del moreno y con pasos decididos deja de lado el desayuno para regresar a la mullida cama no sin antes llevar consigo unos pequeños pedazos de fruta y su gusto por el chocolate.

Dedica una mirada llena de adoración a su esposo, era imposible no hacerlo luego de verle allí con su cabello despeinado, sus ojos brillantes, obscurecidos ante la creciente lujuria y excitación de la que era preso su cuerpo; sus labios torcidos en una sonrisa seductora y sus largas piernas dispuestas de forma casi desordenada en la cama dando perfecta visión de su cuerpo que le tentaba y le hacía delirar.

Ataca el muslo interno del pequeño mientras sus manos no paraban quietas trazando rutas indefinidas por la suave piel haciéndole suspirar y mover las caderas en una silenciosa súplica por más.

Palmea la creciente erección del pequeño y sin darle tiempo a verdaderamente acostumbrarse a la sensación, da una alargada lamida desde la base hasta la punta y deja besos descuidados mientras que con su mano libre masajea sus testículos. El movimientos lentos y constantes, poco a poco le va devorando, casi le puede sentir en la punta de su garganta y se retrae por completo para luego repetir la acción hasta que finalmente le siente pesado contra su lengua. Taemin en un alzar brusco de sus caderas, le llena por completo y cree ahogarse a falta de aire pero de igual forma le recibe gustoso. Le atrapa con los dedos en la base impidiéndole así el liberarse de toda tensión sacando así un quejoso gemido y levanta la vista encontrándose con que el pequeño estimulaba sus pezones con los ojos fuertemente cerrados.

Aprovecha el hecho que Taemin no le presta atención y tantea la cama encontrando el chocolate que se había llevado, con ayuda de su mano libre esparce el frio dulce por el estómago y vientre del pequeño y Taemin abre los ojos de par en par ente la sensación, su espalda de arquea y su piel se eriza. Minho de cuenta nueva le masturba con lentitud pasmosa y se inclina para limpiar con su boca los restos de golosina; le deja una sonora nalgada y la sensación resbalosa de la merienda permanece en su piel. El castaño dirige los dedos hasta su boca y el los recibe entusiasmado y ansioso, una carcajada muere en su garganta ante el sabor amargo y se dedica a cubrir los dedos con ayuda de su lengua.

Comparten un nuevo beso mientras Minho se desplaza entre sus piernas y tantea el anillo sensible de músculos que pulsaba rojiza en necesidad, Taemin creía que el mayor simplemente se colaría entre ella, así que el primer contacto de su expuesta piel con el músculo húmedo y caliente de la lengua del mayor le sorprende y envía un escalofrío por su espalda. Abusa de su piel y se adentra lo más que puede soltando un maullido ronco que el pequeño es capaz de sentir en todo su cuerpo causando ser llamado a gritos.
Dos de sus dígitos se adentran con facilidad y deja un mordisco casi doloroso sobre el hombro del menor al tiempo que sus hombrías chocan con desespero, con la mano los atrapa a ambos y bombea con fuerza y ritmo, sus caderas se encuentran y cree puede escuchar como el marco de la cama comienza a moverse a causa de sus estocadas.

Unidos en un movimiento nada suave pero fluido y lleno de necesidad, sus pechos chocan y sus frentes juntas, se miran a los ojos y el vaivén desenfrenado de sus cuerpos inicia.
Con brusquedad giran en la cama quedando él con la espalda contra el colchón y Taemin encima, posa ambas manos en su pecho, enterrando sus uñas en su piel, llevando la cabeza hacia atrás y sus caderas se encuentran con firmeza y premura. Desde donde estaba percibía un verdadero espectáculo, el pequeño rebotaba arriba y abajo mientras repetía su nombre como un mantra destinado al placer y satisfacción.

La conocida calidez comenzaba a formarse en su vientre y viste de besos al moreno por todo su cuello y hombros hasta que toma la dolorosa erección entre sus manos y combina sus estocadas al movimiento de sus dedos disfrutando por completo el momento en que Taemin se derrite y se deshace entre sus toques; su espalda se arquea casi con dolor y su visión se nubla de placer mientras por última vez le añora en un susurro ronco más sus apresurados movimientos de sus caderas no se detienen hasta que se siente lleno por completo y su cuerpo se sobrecarga de sensibilidad al ser atacado sin piedad en lo más profundo.
Pierde toda fuerza de voluntad y queda sobre Minho acurrucándose en su pecho, el mayor ríe contra su oído y le acaricia ambos glúteos con cada mano.

—Debes darte una ducha, Minnie. —Comenta casi sin aliento y posa besos mariposa sobre sus hombros.
—No quiero. —Los ojos del menor comenzaban a cerrarse en señal de cansancio y se olvida momentáneo de la pegostosa sensación en su estómago. Minho intenta moverle pero él se resiste. —No. —Se queja su cuello y el mayor solo sonríe complaciente dejando un cariñoso en su sien, si su pequeño no quería alejar de su cuerpo, quien era él para negarle el pedido. O cualquier otra cosa, si fuese el caso.

Minho en realidad no tenía oportunidad alguna ante algún pedido de su esposo.