Rosas
Tsubaki
Estaba sin misiones porque le retiraron la licencia, aunque de cualquier forma nunca había sido una kunoichi particularmente activa. El jardín estaba donde debía estar, solo salía los viernes por las tardes para reportarse en la oficina de la quinta como era su deber de ninja suspendido y aprovechaba el camino para hacer algunas compras.
La rosas habían crecido bastante según notaba esa mañana, hacía ya casi dos años que las había sembrado, gracias al excelente clima de Konoha habían crecido realmente hermosas y olorosas. Se las había regalado él cuando le pidió matrimonio.
Estaban bellísimas, habían sobrevivido a la invasión de los del sonido e incluso a todo tipo de revueltas que había habido después de eso. Ellas estaban bien y lograron sobreponerse a todo, sin duda él también lo haría porque ella los cuidaría, estaría a su lado siempre.
Empezó a retirar las malas hierbas jalándolas de raíz con cierta furia, apartándolas de su preciado rosal, de su hermoso rosal.
Hacía tiempo que había pasado a ser solamente una mujer más de la aldea, costeaba sus gastos vendiendo a las pequeñas florerías cercanas parte de las lilas y tulipanes que tenía al frente, en algunos puestos del mercado parte de lo que tenía en el huerto y en general también sacaba algo hospedando viajeros en su casa. De cualquier forma, no precisaba de mucho viviendo sola… sola.
No se había permitido tener una nueva relación, no era apropiado, ella estaba comprometida y en cuanto él recapacitara y se arrepintiera volvería a su lado, y se casaría, y estarían juntos, y cuidarían del rosal siempre…
Él volvería a ser el mismo de antes, del que se enamoró. El hombre virtuoso, cariñoso, atento, listo, que siempre encontraba cómo hacerla sentir bien. Solo había cometido un error, es de humanos errar. Solo había que arrepentirse y él podía hacerlo, él podía rectificar lo que había hecho mal, lo sabía porque lo conocía, él tenía la fuerza para salir de todo eso.
Se giró para tomar una pala de jardinería y empezar a remover la tierra buscando cualquier tipo de parásitos que pudieran perjudicar el crecimiento de las flores. Siempre hacía esa tarea, también para distribuir mejor la humedad o incluso por el simple gusto al no tener nada mejor que hacer.
Esta vez empezó a mover más que la capa superior, ensimismada en sus sueños donde él donde volvía a su lado, y de alguna manera casi automática empezó a cavar un pequeño agujero hasta que su pala dio con algo duro, lo sacó, se trataba de un pequeño trozo de bambú sellado.
"Para resguardar documentos" pensó abriéndolo con cuidado. Se trataba de un pergamino que dejó al lado violentamente, retomando a lo que hacía una vez que leyó el contenido.
Tenía que pensar positivo, las cosas mejorarían si ella se esforzaba lo suficiente.
Ya se había disculpado con Naruto, con Iruka, había ido al templo a orar y ofrecer disculpas también al tercer maestro Hokage, con todos los que se vieron afectados con sus errores.
¿Por qué?
Se repetía la misma pregunta.
¿Por qué ella debía andar por ahí excusándolo?
Porque se aferraba a que cambiaria cuando él mismo le había dicho que no lo haría. Agitó la cabeza de un lado a otro, él era bueno, solo estaba confundido por culpa de Orochimaru, él le había envenenado la mente.
Pero Orochimaru no lo había obligado a dejarla inconsciente en el piso de su casa después de haberlo ayudado a escapar, ni tampoco le había insinuado la idea de atacarla.
Clavaba la pequeña pala en la suave tierra con una energía furiosa y obsesiva.
Iruka se lo repetía insistentemente, y un sinfín de gente lo apoyaba; él no iba a cambiar ni por ella ni por nadie porque siempre había sido así, por mucho que doliera saber que fue un falso amigo, un falso mentor y sobre todo un falso amor.
Tenía los ojos casi desbordando más lágrimas por él y se mordía los labios en una mueca retorcida, su sacar de tierra se había vuelto tan frenético que se había ensuciado el rostro pero parecía no importarle.
Él no cambiaría, no había nada que cambiar.
Él la había dejado.
Ya no soportó más y lloró abiertamente como tantas veces había hecho ya, solo que esta vez en lugar de entrar corriendo a la casa a abrazar el chaleco que había dejado la última vez que estuvo con ella ahí; siguió cavando. Tras un momento soltó la pala y se abalanzó con las manos sobre el rosal jalándolo con fuerza desde el tallo clavándose las espinas en las manos, lo jaló con fuerza hasta arrancarlo, hasta no dejar raíz de él en su jardín.
Jadeaba y gimoteaba, no podía secarse el rostro sin llenarse de tierra. Se levantó, necesitaba un baño, se arreglaría e iría al centro a tomar un helado, un batido de yogur o solo una soda, lo que fuera por solo salir.
Fue hasta entonces cuando se encontró de frente con una ANBU que sostenía el bambú que había sacado hacía unos minutos y en el que había supuesta evidencia que la implicaba a ella con el escape de los prisioneros, cartas explicándole lo que debía de hacer para la fuga. Cartas que ella nunca recibió realmente.
La ANBU de cabello violeta arrugó las hojas y las lanzó con certero tino a los botes de basura que estaban afuera de la modesta casa.
—Me habían ordenado vigilarte. — dijo casi en murmullo; —Pero yo creo que estás lista para regresar. — continuó ofreciéndole la banda de la hoja que había tenido que dejar también en la oficina de la quinta.
—No creo, no soy buena como ninja…
—Quiero recomendarte para que entres al cuartel ANBU.
—Yo no soy fuerte… no podría…
—Haz arrancado ese rosal de su raíz sin importar cuánto se te clavaran las espinas… eso requiere mucha fuerza.
Las dos se quedaron en apacible silencio al calor de la mañana de primavera. Tsubaki seguía llorando y la otra solo mirando.
Para cuando cayó la noche en la colina, no había luces en la casa, el rosal seguía afuera pasando su primera noche desterrado de su sitio y el incienso que diariamente se quemaba en un pequeño altar donde se oraba porque un alma se arrepintiera, no soltó humo esa noche, ni ninguna otra.
Comentarios y aclaraciones:
Bueno, espero que haya sido de su agrado aún cuando recurrí al tan "odiado" rellenuto, además de extra, pobre, pero la consideré perfecta para este tema.
¡Gracias por leer!
