Capítulo 29: Despertar
Los Agentes de la Paz me tienen inmovilizada, en segundos veo cómo el enfermero Feránn aparece de la oscuridad y me inyecta una sustancia en mi brazo izquierdo.
—¡Les advertí que era muy pronto! —Dice enojado. —¿Y así quieren que vaya con Aurelius?
—Cállate y haz tu trabajo
Estas últimas palabras de un agente de la paz se desvanecen en las penumbras rápidamente.
Tengo una rápida visión de mí en el Piso del Distrito Siete de vuelta en el edificio de entrenamiento, me encuentro sola. Busco por todos los cuartos a alguien que me pueda decir lo que sucede, hasta que tropiezo y caigo sobre un sillón blanco de la sala de espera.
Lentamente abro los ojos con mucha dificultad. Estoy sentada aun con la ropa de la entrevista en otro sillón, no es el de nuestro piso en el edificio de entrenamiento. Noto inmediatamente que no me puedo mover, ni siquiera hablar.
El cuarto está parcialmente iluminado, sólo unas cuantas lámparas emiten una luz amarillenta, no hay ninguna ventana. Frente al sillón donde me encuentro sentada hay una gran cama, con cortinas rojas sobre ella; y un poco más allá de ésta hay una puerta que lleva a una habitación bien iluminada de la que provienen ciertos ruidos.
Espero varios minutos sin poder voltear, ni siquiera con la desesperación que tengo. Lo único que puedo mover son mis ojos. De súbito, un hombre alto, delgado, de cabello largo y nariz respingada sale de la habitación iluminada con una bata.
Mira fijamente hacia mi dirección, y al percatarse de que estoy consiente dice muy alegremente:
—¡Por fin la ganadora de los 72 Juegos del Hambre ha despertado!
Comienza a acercarse a mí con un paso lento, él sigue sonriendo.
—Sabes… No te mentiré —Comienza a decir mientras se sienta en el sillón, a un lado de mí —Fuiste uno de los tributos que atrapó mi mirada desde el comienzo.
Al no poder contestarle el hombre continúa:
—¿Por qué tan callada Aurora? —Ríe en burla y agarra mi cara con su fría y pálida mano, comienzo a asustarme — ¡Claro! ¡Falta que me presente!
El hombre acerca su rostro a mi paralizado cuerpo y dice:
—Mi nombre es Aurelius —Puedo sentir su respiración en mi oído —, siempre aparto a los ganadores para mí; si me agradan los "inicio" con gusto.
Sus siguientes movimientos me hacen querer gritar, y conforme sigue pasando su mano por mi cuerpo intento levantarme y correr; pero no puedo moverme, estoy totalmente petrificada.
—Mis amigos se encargaron de inmovilizarte temporalmente —Dice el hombre mientras besa mi cuello —Vimos que te sales fácil de control en la entrevista, y por el dinero que pagué espero que te comportes.
En este punto me arroja a la cama y siento cómo mi cuerpo parece no tener fuerza, parece como si sólo fuera una muñeca.
Los siguientes minutos me hacen sentir como si estuviera en un hoyo completamente negro, profundo en un abismo. Sólo miro hacia arriba, mientras él se divierte. Me siento terrible porque ni siquiera puedo soltar lágrimas o voltear la mirada a otro lado. Intento pensar en otra cosa, pero pensar en mi Distrito o en mi familia me hace sentirme aun peor.
Cuando Aurelius termina y se aleja de mí dice de una forma que me destruye:
—Si te hubieras comportado todo habría sido mejor para los dos… En el teléfono verás un botón rojo, púlsalo para que vengan por ti y te lleven al siguiente lugar.
Lo pierdo de vista y escucho cómo se arregla y abre una puerta para retirarse.
—No puedo irme sin decírtelo Aurora —escucho cómo se detiene antes de salir de la habitación —Ésta ha sido la peor noche Post-Juegos que he tenido con un tributo.
El hombre se retira sin decir más.
Pasa el tiempo y por fin puedo sentir mis lágrimas caer. Después de unos minutos más puedo mover con dificultad mis extremidades y rompo en un ruidoso llanto, sintiendo asco de mí misma y estoy tan deprimida que ahora mismo podría arrojarme por una ventana si la hubiera.
Sigo sentada de piernas y brazos cruzados, llorando; cuando un par de chicas avox entran a la habitación. Ninguna parece voltear a verme, simplemente comienzan a ordenar las imperfecciones del cuarto.
Me levanto de la cama y me dirijo a lo que creo que es el baño, no me importa que me vean, ni me importa lo que piensen; sigo perdida en mis pensamientos de lo que ocurrió.
Sé que pasan muchas horas cuando al fin estoy lista, me dirijo al teléfono de la habitación; que ya se encuentra arreglada, parece como si nada hubiera pasado aquí.
Vuelvo a esperar por horas, sentada en el sillón en el que desperté; pero nada parece pasar por mi mente, sólo veo perpleja la cama en la que sucedió.
Unos agentes de la paz llegan después de varios minutos, y me agarran fuertemente de los brazos. Pasamos por el corredor de un hotel, luego por unas escaleras de emergencia hasta un estacionamiento subterráneo grisáceo. Por primera vez veo la luz del sol nuevamente, pasando por unos tragaluces y me doy cuenta de que apenas está amaneciendo. Me meten sin cuidado a un auto negro muy largo sin decir nada.
Salimos del edificio, siento como si no me importara a dónde me llevan.
Veo nuevamente al Capitolio por la ventana del Auto, mi perspectiva de él ha cambiado. Ahora percibo un tipo de rencor muy sombrío en mí. Veo a la gente, tan pretenciosa por las calles. Usando las telas del Distrito Ocho, Presumiendo sus Joyas del Distrito Uno y sentados en asientos del Distrito Siete… Simplemente gozando de nuestro trabajo, nuestro sufrimiento…
Cuando me asqueo de todos los ciudadanos y edificios del Capitolio volteo a ver al chofer. Él sabe lo que pasa aquí, él sabe lo que me han hecho y a muchos de los tributos ganadores.
Parece percatarse de mi mirada, ya que me observa por su retrovisor.
—¿Qué pasa mariposa? —se burla —¿Te gustó revolotear con Aurelius?
Lo sigo mirando fijamente, y por un segundo me imagino a mí clavándole un cuchillo en su horrible cara.
—Espero que vayas cambiando tu fría y poco excitante actitud —Dice descaradamente —Tienes otras dos citas antes de tu partida a tu lastimoso Distrito.
Cuando me dice de mis otras dos "Citas" vuelve en mi la depresión, pero esta vez fusionada con odio, ésta vez no me dejaré sedar tan fácil.
Cuando llegamos al edificio de mi siguiente "Cita", otros agentes de la Paz me llevan nuevamente del brazo hasta una habitación en el tercer piso de la estructura. Yo no opongo ninguna resistencia, comienzo a creer que de nada sirve resistirme…
Los Agentes de la Paz me dejan de nuevo sola, y mientras se retiran uno pregunta si no deberían sedarme; el otro le contesta que les han exigido no drogarme esta vez.
Me preparo para volver a sufrir lo que pasé el día de ayer, cuando de una habitación contigua sale Johanna.
—¡Vaya! ¡Pero si el palillo ha regresado con vida!
Me sorprendo al ver que es mi mentora, y por un segundo me sobresalta el pensar el por qué he venido con ella.
—No te emociones, no he pagado para rebajarme y abusarte como los asnos del Capitolio.
Johanna se acerca a mí, parece más musculosa que antes. En ese momento me doy cuenta de lo que ha dicho.
—¡¿Tú lo sabías?! —Le grito sin ningún tipo de miedo — ¡¿Tú sabías que esto le pasa a los Ganadores?¡
—Sí —Johanna no tarda en contestarme.
—¡¿Por qué no me lo dijiste?! —vuelvo a gritar.
—Oye, no uses ese tono conmigo —me regaña mi mentora — ¿Qué hubieras hecho si te hubiera dicho que esto probablemente te sucedería al ganar?
Me quedo callada, intentando buscar un argumento; hasta que digo:
—No sabes lo horrible que esto es… —comienzo a llorar, mientras las palabras salen por mi boca.
Johanna me lanza una mirada de furia y se acerca a mí de una forma que la hace ver más imponente.
—¡No me digas que no lo sé! ¿Eres tan tonta para olvidar que los mentores somos antiguos ganadores?
Aunque tengo los ojos llenos de lágrimas, por un segundo logro ver dolor en sus ojos.
—¿A ti… también te hicieron esto? —Creo saber la respuesta.
—Sí… —Johanna baja la mirada por primera vez —Pero todo terminó cuando no dejé de rehusarme.
—Entonces eso es todo lo que debo de hacer —Siento las esperanzas volver a mí —Si me rehúso seré libre de nuevo y…
— ¿Crees qué es tan fácil descerebrada? —Dice esto con una risotada —Para "Ser Libre" de nuevo hay que pagar un precio, uno que no todos están dispuestos a pagar.
—Un… ¿Precio?
—Sí, verás, o te dejas mangonear —Johanna hace una pausa — o el Capitolio se asegura de arrebatarte lo que más quieres.
—No entiendo…
—O eres una Prostituta del Capitolio o Matan a tus seres queridos —Grita de con furia Johanna —Sólo tienes esas dos opciones.
Mi corazón se detiene cuando me doy cuenta de lo que Johanna me dice, y de lo que ha hecho.
—¿Tu Familia…?
—Mi Familia fue asesinada por El Capitolio cuando me quise rehusar —Parece costarle un poco de trabajo admitirlo —A Snow le convenía más sacar el dinero de mí para su provecho, que mantener a una familia en un pobre Distrito; aunque no es barato asesinar a una familia sin causar conmoción en un Distrito.
— ¡Pero debe de haber otra solución!
—No la hay, de hecho por esta razón puse todo mi esfuerzo en que Gordon ganara —Johanna vuelve a mirarme fijamente —, en que se completara el plan.
— ¿Qué quieres decir? ¿Qué plan?
—Se suponía que al Final ustedes dos fueran los últimos tributos vivos, como te dije —Johanna vuelve a dar una pausa — pero lo que no te mencionamos es que Gordon te asesinaría, era lo más probable.
—¡Yo sabía que eso era lo que Gordon intentaría! Era obvio
—Lo que no sabes, genio, es que Gordon te diría en secreto lo que les pasa a los tributos ganadores.
—¿Gordon lo sabía? —Me siento traicionada por él.
—Se lo mencioné un día antes de que partieran, pero el insistió en que sería mejor decírtelo si llegaban al final de los juegos. Supuso correctamente que si sabías todo esto no te esforzarías y morirías más fácilmente.
—Entonces me usaron… justo como el Capitolio. —En este momento me quiero ir de la habitación.
—Escucha, si Gordon hubiera ganado no hubieran abusado de él —Dice Johanna enojada e insultada por lo que dije —Al Capitolio le gustan los tributos esbeltos y un poco agraciados, él hubiera vivido en Siete sin problema alguno luego de los juegos, incluso la profesional uniceja hubiera vivido feliz en su Distrito; tú por otra parte estás pasando esto.
Ninguna de las dos habla, y tiene razón… Justo hace unas horas pensé en querer morir, porque esto es horrible, y ahora me entero que si no lo hago mi familia morirá… y yo daría todo por mi familia.
—Debe de haber otra forma —Digo, casi para mí misma —Uno no puede vivir así…
—No te sientas tan mal, No eres tan popular entre los pervertidos del Capitolio —Comienza Johanna en lo que creo que es un intento por animarme —Odair tuvo que posponer su regreso a su Distrito dos semanas por lo codiciado que era; tú sólo has tenido a un comprador; que me imagino que fue la escoria de Aurelius, ya que él siempre quiere ser el primero en "probar" a los ganadores.
—Eso es terrible… —Le digo, pensando en que es cierto que hay gente que sufre más de lo que yo estoy sufriendo —Me dijeron que todavía tenía otra cita…
—Parece ser que a Snow no se le hizo este año —Johanna lanza una sonrisa irónica —y eso que este año se esforzaron en tu transformación.
Pasamos otros minutos en silencio, cuándo le decido preguntar a Johanna cómo decidió a rehusarse a ser una marioneta del Capitolio.
—Cuando vieron que era fácil de manipular y a un costo más bajo que el de otros —comienza a recordar Johanna seriamente —, empezaron a solicitarme más, hasta que gané la suficiente fuerza para negarme totalmente; lo que causó que asesinaran a mi familia.
El sólo hecho de pensar en que eso me suceda a mí hace que escalofríos pasen por mi cuerpo, creo que justo en este momento veo a Johanna con otros ojos.
—Está en tu decisión si continúas viviendo así o tomas la otra decisión. Pero elijas lo que elijas, debes estar segura de qué es lo que quieres.
—No puedo creer que todo esto sólo sea por dinero…
—Palo de escoba, todas las decisiones que se toman aquí giran alrededor del dinero y la opinión de Panem —Johanna se acerca entonces más a mí —. Como lo que pasó con tu querido compañerito.
Me quedo perpleja al escuchar lo que dijo, ¿Está hablando de Deo?
—Tú eras una de las Favoritas a ganar los juegos, cuándo él te dejó pidiendo su perdón Todo el Capitolio se puso en su contra —En ese momento recuerdo los abucheos del público durante la entrevista —. Séneca no pudo resistirse a darle al público una de las "mejores" muertes de los juegos, sobre todo a manos de un mutante; cuándo el chico demostró poder "dominar" a una creación del Capitolio, supongo que los debió de enfurecer.
Imágenes borrosas del recuerdo de la grabación de la muerte de Deo recorren mi mente. Me encojo al pensar que siempre fue mi culpa su muerte. Si no lo hubiera intentado asesinar mientras dormía… Si no le hubiera permitido montar al mutante… Si tan sólo yo me hubiera mostrado más fuerte en su partida…
—Es hora de que te deje ir —Dice Johanna ignorando mis pensamientos, supongo que no sabe lo que sentía por Deo —. Aunque gasté mucho para estresarme contigo sólo pude alcanzar a comprar una hora contigo… ¡Y pensar que mis contactos dicen que estás devaluada!
Johanna aprieta el botón rojo de un teléfono en la pared y procede a darme dos palmadas en la espalda. Por alguna razón, creo que ese gesto lleva mucho significado consigo; sobretodo viniendo de mi mentora.
Los Agentes de la paz esta vez llegan rápido, me toman nuevamente de los brazos y me llevan a la puerta.
—Johanna… —Digo antes de salir, siento que quisiera decir algo más.
—Largo de Aquí Palo de escoba —Dice mi mentora con una sonrisa —Nos vemos en la Villa de los Ganadores.
Antes de que cierren la puerta la veo por última vez; sé que ella también me ve de diferente forma.
De nuevo en el auto, ignoro los comentarios tontos del conductor hasta que se calla completamente. Éste viaje lo ocupo para pensar en mi decisión. ¿Arriesgaré a mi familia por mí? Por supuesto que no… daría todo por mi familia. Sigo pensando en qué es lo que debo de hacer. Vivir de esta forma no es vida para mí, si mis padres se enteraran estarían decepcionados y les afectaría demasiado el saber que me usan de esta forma.
La depresión regresa al no ver opción. Todo parece ahora tan inútil… como si en verdad hubiera sido mi destino morir en la Arena y que Gordon o Gurges debieron de haber ganado… Me pregunto una y otra vez si vale la pena vivir así.
Llegamos a otro edificio y cuando los nuevos agentes encargados de escoltarme me intentan bajar bruscamente, una nueva opción pasa por mi mente como un rayo.
Me dejo cargar sin forcejeos. Llegamos al cuarto más rápido que las otras veces. Cuando tocan la puerta de la habitación vuelvo a considerar mi tercera opción.
Un hombre muy gordo y viejo abre la puerta, parece muy feliz de verme.
—¿La han sedado? —Pregunta el nuevo cliente.
Antes de que me seden digo —No es necesario, me gustaría intentarlo de esta forma.
El hombre parece satisfecho, pero aun así pide a los agentes que esperen justo fuera del cuarto.
Me pasa al centro de su elegante habitación y comienzo a reconsiderar mis opciones
—Me alegro que decidieras comportarte, Soy Dento Tradonn —Dice el hombre mientras se acerca a mí. Al sentir su mano una sensación de repudio y enojo recorre mis venas —¿Qué pasa? ¿Por qué tan seria?
No le contesto y comienzo a observar lo que hay en la habitación. Veo en una mesa varios platillos de carnes y postres.
—Creo que sé lo que te alegrará Aurora —Se separa de mí, yo aprovecho esto para acercarme a la mesa que está lista para sentarse a comer.
El Hombre enciende un enorme radio de mármol con adornos dorados.
—Me encantaría que comiéramos un poco… antes de… —A pesar de sonar seria y no poder completar la frase, el hombre accede rápidamente de muy buena manera.
Dento engulle la comida, me parece asqueroso todo su ser.
— ¿Quisiera que le de comer en la boca señor Tradonn? —Pregunto, intentando sonar seductora.
—Veo que eres muy pícara —Dice aun con un enorme trozo de carne en la boca —Ven, siéntate en mis piernas.
Sigo repasando en mi cabeza la opción que elegiré para poder ser libre sin lastimar a mi familia. Sin pensar mucho en el asunto, me siento en las piernas del hombre y parto un pedazo de carne de su plato. Por un segundo dudo lo que estoy a punto de hacer cuando comienza la canción, éxito del Capitolio, que me recuerda a Deo y todo lo que nos han hecho sufrir.
Le doy al hombre el pedazo de carne y al momento de ver que pasa por su garganta concentro toda mi energía y odio contra el Capitolio en mi mano y le clavo el cuchillo en la yugular.
El Hombre grita desesperadamente, pero yo sigo clavándolo y retorciéndolo por todo lo que nos han hecho, a tanta gente.
Súbitamente escucho un cañón sonar, caigo al suelo secamente de la lujosa habitación y siento un dolor en mi abdomen. Llevo mi mano al lugar de donde procede ese dolor y siento muy húmeda esa parte; al ver mi mano la noto llena de sangre, pero no me importa, esto es lo que finalmente he decidido.
Observo con dificultad como cargan al hombre gordo los agentes de la paz apurados pidiendo ayuda, todo acompañado de la melodía que más me gusta en el mundo. Vuelvo a escuchar la letra sobre cómo la mirada de sus ojos pueden tranquilizarla después de cualquier pesadilla… Por un momento cierro mis ojos y creo que puedo ver a Deo, como nunca antes lo he visto; me ha estado esperando todo este tiempo.
La música continúa.
Vuelvo a abrir los ojos y noto que mi mirada se hace cada vez más borrosa, sé lo que sigue a continuación; lanzo al mundo una última mirada, imploro en mi mente que mis seres queridos vivan una larga y próspera vida y deseo que el sufrimiento que causa el Capitolio se termine para siempre...
Pero ahora lo único que deberé de hacer, y me alegro de ello, es dormir.
¡Muchas gracias por acompañarme en esta aventura! Espero que les haya gustado y que en algún momento alguna emoción les haya sacado.
Como nota adicional debo de decir que la canción que me hace pensar en este Fanfic (Y que me ayudó a inspirarme en varias partes; cómo en la separación de Deo y Aurora) fue la de "Pas De Delux" de Tchaikovski; además de la de "Sleeping Beauty Waltz" de el mismo autor, que me inspiró para la "Canción éxito del Capitolio".
Un agradecimiento especial a alefinnie, a Kimiko Haruki, a Florezz-hime, a Angelita, a I'm Vale y a todos los que siguieron mi Fanfic y me apoyaron con Reviews (Porque un review siempre te empuja para terminar una historia :D)
¡Recuerden siempre ser leales a ustedes mismos! :)
