Capítulo 29: Relaciones Por Allí, Relaciones Por Allá

*Advertencia: Contenido algo sexual, si eres sensible no lo leas(a menos que seas rebelde )

La mañana de ese día paso muy rápido, siendo ya de tarde...Candy se encontraba en el estudio de aquella casa, leyendo un libro para distraerse, le había pedido a Terry que le prestase un libro y él la llevo allí, y allí se encontraba en el estudio con Terry como compañía, quien muy entretenido leía un libro de teatro, ignorando por completo el nerviosismo que había en la atmosfera por parte de la chica Pecosa.

Mientras eso pasaba en Pittsburg, las cosas en Chicago iban de mal en peor(literalmente), ya que se habían cumplido ya dos semanas desde la desaparición de Candy junto con el aristócrata actor Terryus Grandchester, cosa que perturbaba cada vez más a Dylan, el no poder encontrar a su prometida por ninguna parte de Chicago.

-Creo que ese tal Grandchester es más inteligente de lo que creía-dijo Dylan mientras leía nuevamente los documentos que le habían entregado los oficiales Robinson.

Tan apegado estaba en memorizar esos documentos, que no se dio cuenta de la presencia de su hermana menor, en la sala.

-Dylan-le hablo Lila para sacarlo del mundo de los documentos.

-¿Eh?¿Qué cosa quieres Lila?-pregunto Dylan.

-¿Otra vez memorizando?-pregunto Lila.

-Tú que crees-dijo Dylan sarcásticamente.

-No entiendo porque no te das ya por vencido-dijo Lila.

-Muy fácil, porque yo a ella la amo, y no dejare que un actorcito de cuarta me la quite-dijo Dylan.

-Hablas de ella como si fuera un objeto-dijo Lila.-En serio no hay duda que todos los hombres son igual de posesivos-.

-Si solo viniste aquí a molestar, te pediré que te retires Lila-dijo Dylan molesto.

-Como quieras...solo te diré una cosa...-dijo Lila.-Estoy segura y no creas que estoy del lado del otro bando, pero estoy segura que ese actorcito como tú le dices, el día de la ceremonia no dijo más que la verdad, siempre note tensa y nerviosa a Candice cuando tú estabas cerca, y me imagino que por eso se fue, porque vio la oportunidad de alejarse de ti, hay Dylan no entiendo porque el único siego eres tú, pero bueno te quedas a los pies de un amor no correspondido jajaja-dijo y después salió de allí.

-Maldita sea-dijo Dylan pegando su puño en el escritorio.-No dejare que eso me convenza en creer que es verdad...yo confió en ti Candy-.

Mientras que en Nueva York, una lluvia inesperada azotaba las calles de aquella ciudad, donde una chica castaña de ojos color miel, tapada tan solo con el saco que le había obsequiado su tía, se encontraba corriendo para poder encontrar un lugar donde resguardarse de la lluvia, Joselyn esa tarde se había ofrecido a ir a dejar una carta para su primo a la oficina de correos, pero al salir no encontró ningún trasporte, así que se fue caminando durante un rato, con lo que no contaba era con que una lluvia inesperada apareciera así nomás, logrando que ella se mojara y corriera como si estuviera siendo perseguido...buscando un refugio.

-Hey Josy-dijo una voz.

Joselyn al reconocer aquella voz, se dio la vuelta y allí fue a donde vio a su gran amigo Charlie, quien se encontraba en la acera con un paraguas en las manos y su auto estacionado del otro lado de la calle, rápidamente se acerco a él invadiendo su espacio personal para que la lluvia no la mojara.

-Perdona si invado tu espacio personal, pero llevo corriendo ya desde hace más de 10 minutos y ya estoy demasiado mojada-dijo Joselyn apenada.

-No te preocupes, no pasa nada-dijo Charlie sonriendo.-Por eso vine a buscarte, precisamente porque empezó a llover-.

-Te lo agradezco mucho-dijo Joselyn sonriendo.

Charlie estaba algo nervioso, nunca había estado tan cerca de ella desde que la conoció, pues el paraguas no era tan grande y por eso estaban demasiado juntos, pero hasta allí, no podía guiarse por lo que sentía y por lo que deseaba, pues en ese momento lo que más quería era abrazarla, pues la veía tan indefensa, temblando de frio y con la ropa mojada.

-¿Nos podemos ir ya?-pregunto Joselyn.-Tengo mucho frío-dijo al mismo tiempo que un pequeño estornudo se hacia presente.

-Claro, vámonos antes de que te resfríes-dijo Charlie.

Así fue como los dos se fueron directo a donde estaba el auto de Charlie y lo abordaron, Charlie intento encender el auto, pero éste por alguna razón no encendía, al notar algo, se lamento internamente ¿cómo era posible que se le hubiera acabado el combustible?

-Hay no-dijo mientras recargaba la frente sobre el volante.

-¿Qué ocurre?-pregunto Joselyn.

-Se acabo el combustible-dijo Charlie volteando a verla.-Lo siento Josy-.

-No te preocupes-dijo Joselyn, pero otro estornudo se hizo presente.

Charlie ignorando un poco sus dotes de caballero, decidió ayudar a su amiga, le quito el saco húmedo que aún le tapaba la cabeza y lo puso en la parte trasera, y después ante la mirada atónita de Joselyn, Charlie se quito su saco y lo coloco sobre los hombros de ella, para que se resguardara un poco del frío.

-Gra...gracias-dijo algo nerviosa Joselyn.

-No es nada Josy-dijo Charlie sonriendo.-Además no me perdonaría si te llegaras a enfermar-.

-Gracias Charlie-dijo sonriendo Joselyn.-Gracias en serio-.

Joselyn se quedo viendo a Charlie, y él a ella, lentamente se fueron acercando, hasta sentir su respiración, Joselyn solo logro articular la palabra "gracias", pues en ese momento los labios de Charlie se apoderaron de los suyos, cosa que tomo por sorpresa a Joselyn. Sabía que eso estaba mal, y también sabía que estaba arriesgando la amistad que tenia con ella, Charlie solo espero a que una bofetada por parte de ella se hiciera presente, pero eso nunca paso, es más...al ver que ella fue lentamente alzando uno de sus brazos, presintió que la bofetada estaba por hacerse presente, pero en vez de eso...ella coloco sus brazos alrededor de su cuello, Charlie apenas y lo podía creer...ella estaba correspondiendo a su beso. Charlie coloco sus brazos alrededor de la pequeña cintura de ella y la fue pegando más a su cuerpo, Joselyn en ese momento se sentía tan feliz y se dejo llevar por lo que le indicaba su corazón, pero...en cualquier primer beso, un pequeño tropiezo termina con el encanto del momento jajaja, Joselyn por un movimiento algo brusco toco el claxon del coche, éste sonó tan fuerte que los asusto y se separaron uno del otro.

-Bueno...al menos el claxon funciona jejeje-dijo Charlie tratando de liberar la tención, vio a Joselyn entre asustada y molesta, y creyó lo peor en ese momento.

-Jajaja-se echo a reír Joselyn.

-Jajaja-rió Charlie.

-Jajaja-rieron los dos al unísono, dentro de aquel auto que fue testigo de ese primer beso.

Mientras tanto en otro punto de Nueva York, en el parque, dos jóvenes se encontraban corriendo buscando un refugio para resguardarse de la lluvia, detuvieron su carrera al estar bajo un árbol enorme, que impedía que se siguieran mojando.

-Quien hubiera dicho que del ratito que pasamos en aquel restaurant, una lluvia se haría presente-dijo Ximena recargándose en el tronco de aquel árbol.

-Si...es algo inesperado-dijo Daniel.

-Solo espero que Josy haya ya regresado a casa de su tía-dijo algo preocupada Ximena.

-Veras que si, tranquila-dijo Daniel acercándose a ella.

En ese momento un trueno se escucho y el cielo relampagueo, cosa que asusto a Ximena, quien se abalanzo a los brazos de su amigo Daniel, quien algo aturdido alcanzo a acariciar la cabeza de su amiga.

-Tranquila Xime, solo era un trueno-dijo Daniel.

-No me gustan esas cosas-dijo Ximena que en ese momento alzo la mirada y vio a su amigo a los ojos.-No me gusta-dijo.

Daniel en eso miro a los ojos a su amiga, y ella hizo lo mismo, no hicieron falta las palabras en ese intercambio de miradas, donde a los dos les aparecía un brillo especial en lo ojos, Ximena hubiera deseado que ese momento nunca terminara, pero fue interrumpido con algo que al inicio le sorprendió...pero que después se dio cuenta que era lo que más anhelaba en el mundo, y se preguntaran...¿qué paso? Pues lo inevitable, Daniel le había robado un beso a Ximena, quien al inició se sobresalto pues era su primer beso, aunque apenas y podía creer que ese muchacho que se encontraba besándola fuera su amigo de la infancia. Lentamente Ximena fue colocando sus brazos alrededor del cuello de Daniel, y él la rodeo por la cintura con sus brazos, ninguno deseaba acabar con ese mágico momento, solo se dejaban guiar por lo que les dictaba su corazón, y eso era, estar los dos juntos y nunca alejarse uno del otro.

Ya era de noche, cuando Candy se encontraba en su habitación tratando de dormir pero sin tener éxito, no entendía el porque de ello, solo era consciente de una sensación extraña que la embargaba por completo, como de necesidad...pero ¿de qué? Ese era el problema ni ella sabía, así fue como se levanto de la cama y salió de su habitación, a dar una pequeña caminata nocturna para liberar su tención. Estaba algo obscuro y sin querer choco con alguien, que al instante reconoció como Terry.

-Perdóname-dijo Candy apenada.

-No pasa nada...y dime...¿qué haces fuera de la cama?-dijo Terry algo confundido.

-No podía dormir y decidí dar un paseo nocturno ¿y tú que haces fuera de la cama?-dijo Candy.

-Escuche un ruido abajo, así que fui a ver, solo era Ulises, el mayordomo-dijo Terry.-Y pues de allí vengo-.

-Ah vaya-dijo Candy.

-Si no puedes dormir, te propongo algo...-dijo Terry.-Duerme conmigo-.

-¿Cómo?-pregunto Candy.

-Si gustas puedes volver a dormir conmigo-dijo Terry acariciándole la mejilla.

-Esta bien-dijo Candy.-Gracias-.

Ya habían pasado unos minutos, ahora Candy se encontraba descansando en la cama al lado de Terry, aunque siendo sincera estando cerca de él se sentía cada vez más intranquila y no sabia porque, en eso se pregunto si Terry sentía lo mismo que ella en ese momento sentía, obvio que su respuesta fue contestada al instante al verlo dormir aunque estuviera dándole la espalda se daba cuenta de ello. Candy trato de dormir pero no pudo, en eso miro a Terry, preguntándose internamente...como era que él no era agobiado por esa necesidad que ella si sentía, esa necesidad que le exclamaba a gritos...lo tanto que anhelaba las caricias de Terry, sus besos, sus bellos Te amo saliendo de sus labios, perderse en sus ojos, etc., era un hecho...Candy deseaba que Terry volviera a hacerla suya.

Los movimientos, la hicieron reaccionar, viendo que Terry se giraba para estar frente a ella, Candy se sorprendió al ver que Terry estaba despierto.

-¿No puedes dormir Pecosa?-pregunto Terry.

-No, no puedo-dijo Candy.-¿Y tú?-.

-Tampoco-contesto Terry.-¿Y puedo saber a que se debe tu falta de sueño?-pregunto.

-No, no puedes-dijo Candy nerviosa dándole la espalda.

-¿Candy?-pregunto Terry.

-Tratare de no pensar en eso...y tratar de dormir-dijo Candy aún de espaldas.

-Ah ya veo, tú también deseas que lo que paso hoy por la mañana se repita ¿cierto? Creí que de los dos, yo era él único en pensar en ello...ya me estaba reprendiendo por ser tan posesivo jajaja-dijo Terry.

Candy se quedo en shock en ese momento ¿acaso escucho bien? Él estaba igual que ella, él deseaba lo mismo que ella. Lentamente se fue dando la vuelta, y al instante estuvo frente a frente con él, trato de leer en sus ojos algo, pero no comprendía en ese momento que transmitían esos ojos azules tan intensos, solo fue consiente en ese momento de...los labios de Terry apoderándose de los suyos, mientras sentía como la pegaba más a su cuerpo.

Candy fue colocando sus brazos alrededor del cuello de Terry, quien en un movimiento ágil, logro que Candy quedara debajo de él, admitía que se veía tan linda y a la vez frágil debajo de él, pero ella lo deseaba tanto como él, aunque admitía que eso era una locura, locura que ella estaba dispuesta a realizar siempre y cuando él no la dejara sola. Candy noto que Terry pensaba, se preocupo al creer que se estaba arrepintiendo, así que siguiendo lo que le dictaba su corazón, así fue como ella lo beso, mostrándole que estaba dispuesta a todo.

Terry al instante empezó a corresponder a ese beso, y ese beso subía de tono cada vez más, hasta el grado de que las mordiditas se hicieron presentes, en eso también se hicieron presentes las caricias de Terry, quien acariciaba los brazos, el vientre y las piernas de Candy, quien se sentía en la dicha, en el paraíso otra vez, cada caricia que el le daba era un delirio y cada gemido que liberaba de sus labios era la forma de decirle gracias a la persona que más amaba en el mundo.

Los minutos fueron pasando, y con ellos experiencias que se quedaran en su mente y corazón, ahora los dos se encontraban completamente desnudos(y esta vez no es literalmente), las caricias eran producto de delirio para Candy, y los gemidos que liberaba eran como un canto angelical para Terry. Así fueron formándose los minutos, formando horas(literal), hasta que los dos se quedaron abrazados después de haber llegado al clímax.

-Gracias Terry-dijo Candy dándole un beso en la frente.-Te amo-dijo aunque era consciente que Terry ya estaba profundamente dormido.

-Te amo Pecosa-dijo Terry entre sueños.

Candy sonrió ampliamente, y después de contemplar el bello rostro de su amado, se quedo profundamente dormida...con una sonrisa en los labios.

Continuará...