Digimon no es mío. ¿Saben si lo fuera? Me encerraría en una habitación con TK a hacerle cosas que solo Dios sabría :D
Advertencias: Universo Alterno
Amigos especiales
Explicaciones
- ¡Me arrepiento toda la vida! ¡Toda, toda, toda la vida!
- ¡Ya Tai, no es para tanto!
Hikari levantó la vista del libro que estaba leyendo y observó a su indignado hermano.
- ¡Fue la excursión más aburrida de toda mi vida! – continuó quejándose el moreno. Parecía exasperado, lo que causó la risa en su hermana.
- ¿Tan mala fue?
- No fue tan mala – le respondió Joe, sentándose a su lado – Pero no hubo nada de "adrenalina" como dice Tai, y eso lo aburrió.
- Fueron todas florcitas y arbustitos… ¡aburrido!
Kari recordó la definición de TK para ese mismo paseo y sonrió, divertida.
- ¿Y a donde está TK? – le preguntó Izzy.
- Se está bañand-…
- ¡Hikari Yagami!
El grito de Mimi asustó a todos en la casa, los cuales la volvieron a ver extrañados.
- ¿Podrías dejar de gritar, Mimi? Llevas así todo el día, me estoy hartando – pidió Sora, furiosa. ¿Qué bicho le había picado? Todo el día había tratado mal a todos y no entendía porque.
La susodicha se puso de pie, sin comprender.
- ¿Que sucede?
- Tú te vienes conmigo – le ordenó, sujetándola del brazo y arrastrándola fuera de la cabaña sin ningún tacto. Todos dentro del lugar quedaron anonadados. ¿Qué demonios había sido eso?
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- ¡Mimi! ¡Mimi, ¿Qué pasa? – preguntaba la muchacha mientras era empujada por su amiga hasta cerca de la playa, lo suficientemente lejos de la casona.
Se detuvo al lado del río y volvió la vista hasta la menor, completamente enfadada.
- ¿Qué pasa? – Repitió - ¿Qué te pasa a ti? ¿Cómo fuiste capaz de hacerlo? ¿Acaso no piensas en las consecuencias?
- ¿De que? ¿De que me hablas? – la pobre Yagami no entendía. Aunque estaba acostumbrada a los ataques de histeria repentinos de la mayor, siempre eran con razón aparente. Pero Mimi solo se había detenido a gritarle cosas sin explicarle nada.
- ¡Te hablo de tener relaciones con TK y no cuidarse!
El ceño de la menor se frunció y las palabras se le atascaron en la garganta.
- ¿Q-que…?
- ¡Sí! Hoy, Matt y yo volvimos a la casa para buscar algo y ¿con que nos encontramos? ¡Con los dos más chiquitos teniendo relaciones!
El rostro de Kari palideció tras escuchar eso.
- ¡Kari! Tú fuiste la que me dijiste que había olvidado las pastillas, ¿Cómo se te ocurre acostarte con TK sin protección? ¡Eres grande, sabes perfectamente lo que puede suceder!
- P-pero Mimi…
- ¡Pero nada! Yo pensé que nuestra charla te había ayudado, que te había quedado claro esa sola condición… nunca pensé que fueras tan irresponsable…
- ¡Oye, para de atacarme! – gritó Kari, sintiendo que sus ojos comenzaban a aguarse poco a poco.
- ¡No pararé, tú me vas a escuchar!
- ¡Hey hey hey, ¿Qué es todo esto?
Ambas volvieron la vista hacia TK, quien era el que había gritado. Venía vestido solo con un jean, ojotas en los pies, sin remera y el cabello todavía mojado. Detrás de él, se encontraba su hermano, el cual parecía igual de enfurecido que Mimi.
- ¿Su puede saber que les sucede? – preguntó Takeru, fastidiado.
- Eso les tendría que preguntar a ustedes – fue la respuesta de Yamato.
El sollozo de Kari se hizo presente ante las tres personas e, inmediatamente, la culpa invadió a los mayores.
- Hey ¿por qué lloras? – quiso saber TK acercándose casi instintivamente para abrazarla.
Matt se posicionó al lado de su novia y se prepararon para decirles todo lo que habían pensado durante ese día.
- ¿Se puede saber que les sucede? Hermano, me sacas del baño, me traes aquí y veo que mi novia está llorando. Quiero una explicación – dijo TK, comenzando a enfadarse de verdad.
- Nosotros también queremos explicaciones – replicó Mimi, cruzando sus brazos.
- ¿Sobre qué?
- Los vimos – respondieron simplemente.
Kari se alejó del pecho descubierto de TK y lo miró a los ojos.
- Vieron cuando nosotros… hicimos…
Las orbes azules de Takeru se clavaron en su amiga y su hermano y parecieron centellar del odio.
- ¿Cómo que…? ¿Es que están enfermos?
- Eso deberíamos decir nosotros – objetó la Tachikawa – Kari me comentó que había olvidado sus pastillas… ¿Cómo se les ocurre acostarse sin protección?
- A ver, ¿puedes parar de andar ventilando mi intimidad? – pidió la morena, avergonzada y dolida a la vez - ¡Y quien les dijo que nos acostamos sin protección!
Los mayores pasaron saliva y se miraron entre sí.
- Maldición, hermano, ¿acaso no sabes que no es el único método? ¿Y no recuerdas que tú siempre llevas preservativos hacia todos lados? – atacó el Takaishi, con la vista fija en su familiar pero sin soltar a su novia.
Yamato arqueó las cejas y lo recordó de pronto. Recordó que él había llevado una caja por si se le presentaba la oportunidad de estar con Mimi. Demonios… que idiota había sido al no acordarse…
- Pero gracias ¿saben? – Regresaron la vista al menor de los rubios – Por arruinarnos el paseo y la intimidad también. Muchas gracias.
Acto seguido, tomó la mano de Hikari y, con ella aún llorando, se alejó caminando a paso rápido, dejando a los otros con la boca abierta y un sentimiento de culpabilidad dentro de ellos.
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Cuando los más pequeños entraron a la cabaña, todos los quedaron mirando. Después de todo, no era muy común ver a TK tan enojado como estaba y a Kari llorando de un momento a otro.
Al ver a su hermana en ese estado, Tai se levantó del sillón y soltó el mando de la televisión.
- Oigan chicos, ¿Qué pasó?
Lejos de contestar, Takeru siguió avanzando a paso rápido para subir la escalera junto con ella y desaparecer tras un portazo dentro de su cuarto.
El grupo cruzó miradas confundidas para luego posarlas en Mimi y Matt, los cuales también entraron prácticamente corriendo.
- ¡Matt!
Sin hacer caso a la voz de Henry, ambos continuaron corriendo e imitaron la acción de los menores. Solo que, cuando llegaron a la puerta, la encontraron cerrada con llave.
- Chicos, ábrannos, por favor, tenemos que hablar – rogó la Tachikawa.
- ¿Alguien me va a contestar qué demonios pasa? – indagó Taichi, irritándose.
- Hemos peleado – se limitó a decir Matt, sin dejar de golpear la puerta - ¡Abran, por favor!
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Dentro de la habitación y acostados sobre la cama deshecha de él, Takeru continuaba respirando entrecortadamente mientras acariciaba el cabello de su chica.
Kari levantó su rostro y observó la expresión de enojo de TK. Acarició su mejilla tiernamente y pareció despertarlo de algún trance cuando enfocó sus ojos en los de ella. Intentó sonreír pero no lo consiguió muy bien.
- Amor, no estés mal por esto… - pidió. Aunque se sintió un poco hipócrita. Después de todo, ella era la que estaba llorando sin saber muy bien porque.
- No puedo… es que me da bronca – comentó acariciando su rostro a su vez – Todos somos un grupo de amigos y los quiero a todos… pero la intimidad es lo único que nos pertenece solo a nosotros dos y ellos… lo arruinaron…
Hikari lo meditó por unos momentos para llegar a la conclusión de que tenía razón. Pero… ella nunca lo había pensado de esa manera. Si bien amaba estar de esa forma con su novio, jamás lo había considerado como algo para escapara del grupo o de la realidad.
¿Sería que TK necesitaba alejarse un poco del entorno para estar con ella? Pensándolo bien, ambos habían sido amigos durante toda su vida y siempre habían estado en ese definido grupo de amigos. Tal vez… ahora que eran novios, Takeru quería pasar aún más tiempo a solas con ella. Después de todo, su relación recién comenzaba y los primeros días eran los más dulces, en donde no quieres separarte de la otra persona y quieres estar siempre con él.
- Tampoco… tienen derecho a meterse así en la intimidad de otras personas… - replicó con tono de voz suave, aunque ella sabía perfectamente que su enojo no había disminuido ni un poco.
- Tienes razón… pero… - al escuchar esa palabra, el chico prestó más atención – pensémoslo de este modo… solos nos querían advertir… proteger. Ellos pensaron que estuvimos sin cuidarnos y eso solo podría significar un hijo. Sus intenciones no fueron malas, aunque eso no quite que no tenían derecho de espiarnos.
TK suspiró y asintió. Sin dejar de observar a su chica, deslizó sus dedos por su cabello y la atrajo suavemente para besarla.
Por un momento no importó más todo el lío que se había armado, ni el enojo de ambos contra sus amigos, ni nada.
Se perdieron en los labios del otro como les encantaba hacer en sus instantes difíciles, porque sabían que de esa forma… todo saldría bien.
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Estoy inspirada, escribí estos últimos capítulos casi seguidos :D
Bueno, espero que les haya gusto :)
Y esta vez es en serio QUIERO 10 REVIEWS T.T (Me he puesto caprichosa )
¡Besos enormes!
Hikari x Takeru
