Kilómetros
La nieve caía tupidamente, y la noche se hacía cada vez más profunda ese día. Esto días eran perfectos para que Ran se encierre en su habitación a ver unas películas mientras comía todo lo que podía y lloraba silenciosamente, para ninguno de los hombre de su familia se entere. Pensando en Shinichi, como siempre lo hacía es los días así.
Pero lo que no sabía la joven karateka era que al otro lado de la puerta, como cada día que se ponía de esa forma, un pequeño de gafas la observaba con una tristeza inhumana: Conan era el primero que sabía el porqué de todo este comportamiento y la tristeza y culpabilidad lo invadían enormemente.
La película era bastante romántica lo cual producía que Ran llore el doble de lo que tal vez pretendía, gastando prácticamente todos los pañuelos que había llevado para la ocasión. El teléfono sonó nuevamente, era la tercera vez en la noche, pero claramente no tenía nada de ánimos en contestar, pero bueno, el sonido que ella misma había elegido como tono de llamada la estaba cansando.
- "Hola"
A varios cientos de kilómetros,
Puede tu voz darme calor igual que un sol
Y ciento como un cambio armónico
Va componiendo una canción en mi interior.
La voz que contestó al otro lado la hizo sonrojar, era él, la persona por la que en toda la tarde había estado llorando, no sabía cómo pero siempre la llamaba en los momentos más indicados.
Por alguna razón el frío que sentía hasta hace unos instante por el clima invernal, había desaparecido.
- "Ran tonta, he estado preocupado, es la tercera vez que llamo y no me contestabas"
- "Shinichi, ¿dónde estás?" –fue lo único que pudo decir una vez la voz le salió-
- "Lejos Ran, pero siempre pendiente de vos, eso tenlo por seguro"
- "Quiero que vuelvas"
- "Sabes que no puedo"
Sé que seguir no suena lógico
Pero no olvido tu perfume mágico
Sabía que era inútil, y que la respuesta del chico era siempre la misma, pero era inevitable no acotar tal pedido, ya que no sabía si esa sería su última llamada, su última oportunidad para que vuelva a su lado, de sentirlo cerca aunque más no sea su incipiente fragancia. Pero era inútil.
- "Te extraño tanto, mi obsesionado detective"
Y en éste encuentro telefónico,
he recordado que estoy loco por ti.
Eso lo sorprendió, puesto que a pesar de que él le había confesado su amor, ella no lo había hecho todavía, aunque, esa frase estuvo muy cerca de una confesión: y eso a él lo enloquecía de amor.
Que todo el mundo cabe en el teléfono
Que no hay distancias grandes para nuestro amor,
Que todo es perfecto cuando te siento
Tan cerca aunque estés tan lejos.
- "Yo también te extraño muchísimo, mi Ran" –eso la sonrojó aunque él no la haya visto- "Debes estar sonrojada ahora, y con las lágrimas que aun te quedan de haber estado llorando"
- "¿Có-cómo sabes eso?" –la sorpresa se hizo presente esta vez-
- "¿No te pasa que cuando hablamos parece que los kilómetros que nos separan se acortan rápida y misteriosamente?" –preguntó obviando la anterior pregunta-
- "Si" –dijo sonriendo- "E-espera, no me cambies de tema como haces siempre" –y una risita se oyó-
- "Tonta, sabes perfectamente que soy un detective, sé cómo estás aunque no te vea. Ahora por ejemplo, debes estar sonrojada nuevamente tratando de parar nuevas lágrimas que salen sin permiso, sin mencionar las ojeras por el llanto"
- "Estoy horribl…"
- "Hermosa" –interrumpió, volviendo a sonrojar a la chica-
A varios cientos de kilómetros
Tiene un secreto que decirte mi dolor
En cuanto cuelgues el teléfono
se quedará pensando mi corazón
- " Shinichi" –su asombro era cada vez mayor, sin mencionar el rojo de sus mejilla, Shinichi realmente estaba hablando con tanto amor hacia ella, que incluso no haberle dado una respuesta, o al menos eso creía, la estaba poniendo mal- "Shinichi yo…. Yo te"
- "Ya es tarde Ran, mañana tienes clases, tendríamos en realidad, pero bueno, no te olvides de tomar apuntes por mi" –y volvió a reír tratando de que la chica ría con él, pero eso no sucedió-
- "¿Tan rápido hay que salir de este cálido clima?" –la pregunta de Ran era tan metafórica pero tan entendible a la vez que su corazón se estrujó-
- "Yo tampoco quiero cortarlo, pero si no lo hago será muy difícil para mí"
- "Para mi…"
- "Te aseguro que para mí mucho más que para vos, Ran"
Que todo el mundo cabe en el teléfono
Que no hay distancias grandes para nuestro amor,
Que todo es perfecto cuando te siento
Tan cerca aunque estés tan lejos.
Eso la había como en toda la llamada, ¿será que Shinichi sufría su distanciamiento aún más que ella? Pensar eso era extraño y más si se trataba del fanático de los misterios de su amigo detective.
- "¿Te sorprende?" -acotó un poco ofendido-
Una cosa era que sea un gran detective, otra que parezca que le lee la mente, eso la fastidiaba, porque así como él podía ver fácilmente todo de ella, no así le pasaba a la joven con él.
- "¿Por qué?" –le preguntó, la duda la carcomía, y es que si él tanto la quería y tanto sufría su lejanía, como él decía por qué simplemente no volví a su lado-
- "Porque yo quiero volver con vos, porque escucharte y sentir tu cercanía no me es suficiente, porque sé que si cuelgo caigo en cuenta que esa cercanía con la que ahora trato de conformarme es simplemente una ilusión. Porque te quiero Ran, y la sola idea de que te canses de esperarme me atormenta todo el tiempo"
- "Eso no va a pasar Shinchi"
- "No lo sé, porque sé que si lo haces vas a tener razón, es por eso…" –y tragó saliva- "que me alegra saber que cuando te llamo sientes lo mismo que yo siento…"
- "Y si cortas la llamada también siento lo mismo Shinichi, siento que a pesar de que mi burbuja cálida se rompe, estás ahí y por eso te espero"
- "Gracias Ran" -dijo con una ternura inhumana, sin mencionar su sonrojo, pero esta vez Ran si no se dio cuenta de tal- "Ahora ve a dormir, mañana hablamos"
- "Chau Shinichi"
- "Chau Ran"
El pequeño volvió a la habitación de la chica con la que estaba hablando minutos antes, y sonrió internamente la ver que dormía con una leve sonrisa en los labios, un leve sonrojo también.
Era machista esto de su parte, pero amaba ser la única persona que la haga sonrojar, aunque sea como Conan, lo amaba, tanto así como amaba su sonrisa que había veces que perdía, y casi tanto como la amaba a ella.
Que todo el mundo cabe en el teléfono
Que no hay distancias grandes para nuestro amor,
Que todo es perfecto cuando te siento
Tan cerca aunque estés tan lejos...
Fin
