Espero que les guste y bueno, no me he estado sintiendo bien y por eso los capítulos me salen cortitos. Entre eso y cuidar de mi mamá, me consumen el tiempo. Sin embargo trato de mantenerlos lo más actualizado posible.

A los lectores de Veritas, ya corregí el segundo cap. No recuerdo cómo rayos lo cambié y aparecía un capítulo de otro fic. Debió ser la medicina. Mil disculpas.

Capítulo 10: Diciembre 21, 6:00 am.

Qué hacía, ¿la despertaba? Si podía hasta mover una de sus manos y levantarle un poco el camisón, no más para mirar. Luchaba contra sus hormonas, si todavía tenía, para que no se aglomeraran en su miembro y provocarle una erección. Tenía tanto sin sentir un cuerpo femenino contra el suyo y creía que esa gran cantidad de años, de hecho, aumentaba las probabilidades de excitarse. Además, cualquiera que la viera, entendería su predicamento.

No era una de esas brujas con despampanantes caderas y grandes pechos, pero para él era más que bella. Delgada pero no demasiado y para sus manos, sus senos tenían el tamaño correcto. En definitiva que si Weasley pensaba cambiar esa carne de primera, por boloña llamada Lavander Brown, estaba muy equivocado.

"No te levantes. Finite incantatem". Pensó en su órgano masculino, pero él hacía lo que quería. ¿Y qué si le robaba un beso? ¿Y qué si le acariciaba un poco? De todos modos se iban a casar y tenían que fornicar por obligación.

Pero las campanadas del gran reloj de péndulo del vestíbulo, no tardaron en sonar y con ellas, Hermione tampoco tardó en despertar. La podía sentir moviéndose y se preparó para adoptar la expresión más inocente y fingirse el dormido.

La joven ministra alzó la cabeza, lentamente, mirando a su alrededor. Creía haber estado durmiendo del otro lado, pero parecía haberse movido y recordaba tener una horrible pesadilla. Se rascó los ojos suavemente y ahogando un bostezo, escudriñó la habitación con más detalle.

Se llevó las manos a la boca, al notar dónde había puesto su almohada. Dormía sobre el pecho del profesor de pociones, que agradecía aún estuviera dormido.

No pudo evitarlo pero su vista se clavó prácticamente, sobre la cicatriz de su cuello mientras respiraba. Se veía realmente dolorosa y sin darse cuenta siquiera, comenzó a mover su mano con la intención de trazarla con uno de sus dedos. Y así lo hizo, deslizándolo suavemente a través de la herida piel.

Se sentía frágil, callosa y como si fuera hipersensible a su tacto. Mientras estaba concentrada en trazar la línea, pudo sentir que Snape contenía el aliento y que pareció darse cuenta de lo que hacía.

Por supuesto, si sólo fingía que dormía.

- Profesor... lo siento tanto. - dijo, ruborizándose ante la sorpresa.

Prácticamente estaba inclinada a pocos centímetros de su rostro y la imagen le dio un sin fin de ideas tontas, alocadas, contenerse era en verdad muy difícil. Pero qué importancia podía tener, ella se convertiría en su esposa y estaba en todo su santo derecho.

Sostuvo su rostro en su lugar, con ambas manos y manteniendo la vista fija sobre sus ojos caramelo. Por qué resistirse a una tentación de la cual no iba a escapar. ¿Y entonces qué iba a hacer cuando tuvieran que hacer el amor? ¿Continuar eludiéndole por temor? Que la besara no significaba que la amara.

"No" se dijo a sí mismo con convencimiento, en el mismo momento en el que se apoyaba sobre sus codos y se inclinaba para besarla.

Ella no dijo ni una sola palabra, tampoco se movió. Sus labios se sentían divinos y al momento de trazarlos con su lengua, sintió que la joven retrocedía un poco, así que la mantuvo en posición con sus manos sobre su rostro. Estaba a sólo un paso de enviar todo el plan al carajo, que la verdad le brotara sola de la boca. De tener que decirle que todo lo había hecho para demostrarle que sí podía enamorar y amar al mismo tiempo.

Y estuvo a punto de decirlo, detuvo las palabras a tiempo en su garganta y lo único que supo, fue que un grueso gemido brotó de sus labios.

- Profesor, no me he cepillado los dientes. - dijo la joven, retirándose un poco. - no creo que tenga un buen aliento.

La liberó y ella se reincorporó con ligera vergüenza, corriendo hasta el baño y encerrándose allí. Por un momento no se movió, sin entender qué había hecho.

Un beso por placer, ya no la besaba para demostrarle que la amaba y que no mentía. Ésta vez lo había hecho porque así lo había querido.

- Pero ella empezó, ella se abrazó de mí y luego... luego se puso a hacer esa cosa con el dedo. - dijo, mientras se quitaba la parte superior de la pijama y continuaba conversando consigo mismo. - si alguien tiene la culpa en todo, es ella misma. Ella dijo que yo no podría conquistar a nadie, ni salvar mi trasero de la ley de matrimonio. ¿No sería irónico que terminara conquistándola en verdad?

"Y aún más irónico, que terminaras conquistado tú también."

Volvió a quedarse pensativo y con la parte superior de la pijama en mano, hablando consigo mismo. Al momento de salir Hermione, no pudo evitar mirar en dirección del cuerpo de su futuro marido. Ah, las dichosas cicatrices que seguramente circundaban toda su anatomía, que no se veía tan mal y que seguramente se podía acostumbrar o quizá si hacían el acto de procreación a oscuras, ni tenía que verlo.

Un extraño sonido, como una explosión pequeña, atrajo la atención de ambos y Severus se encontró como un tonto, sosteniendo la parte superior de su pijama y desnudo de torso, bajo la mirada atenta de Hermione.

- Yo... yo voy a ver qué fue eso. - dijo la joven, desviando la vista y caminando hasta el escritorio en el despacho. Una nueva edición del Profeta, con grandes fotografías que ocupaban toda la primera página.

"Ministra de magia ya parece haber olvidado su pasado con Ronald Weasley y se le ha visto muy acaramelada con su nuevo pretendiente, el profesor Snape. Se les ha visto despertar juntos y ya hasta parece que han tenido su primera noche romántica. El temido profesor, camina sin camisa por su despacho, mientras que su prometida (...)"

- ¿¡De verdad!? Cómo se supone que lo sepan, si estamos en lo más bajo de ésta escuela. - reclamó, golpeando el escritorio con el periódico. Severus no tardó en alcanzarla y leer los titulares.

- Prensa amarillista. De seguro habrá algún animago sin registrar, alguna cucaracha. - dijo mientras pisaba fuertemente el piso. - espiándola sin escrúpulo alguno.

- Estoy tan cansada de todo esto. - dijo la joven, llevándose dos dedos a los ojos y frotándolos con una obvia expresión de agotamiento. - quizá usted tenga razón y simplemente deba ignorarlos. Seré feliz con quién me parezca que debo serlo y no cederé ante las presiones de nadie. Es mi vida y yo decido qué he de hacer con ella. Amaba a Ron, pero si las cosas no se dieron, no hay razón para que continúe torturándome y tampoco, para darles razones para divertirse con mi dolor. Usted ganó, Ron en vez de luchar por mí, sólo hizo una pequeña escena.y me abandonó para marcharse con Lavander. - respiró hondamente. - usted y yo nos casaremos y punto. Les guste o no.

Sólo un poco de culpa, nada más. La miró caminar de vuelta a la habitación y encerrarse de vuelta en el baño, con un sonoro portazo. Tenía curiosidad de saber, por qué Weasley se la había entregado tan fácil. Quizá tenía que hacerle una visita.