"La soledad es el monstruo que todos nosotros intentamos vencer…" Anónimo

-Victoria—Dije cortante—Vámonos—dije intentando sonreír.

-Quiero ir a ver vestidos—Dijo ignorando la presencia de Bella y olvidando la escena. Quise voltear pero no podría ver su rostro destrozado. Claro que ella no era la otra, nunca la dejaría.

-Vamos Victoria.

Ella me abrazaba y yo me zafaba, ella me hablaba y yo contestaba frío, cuando daño quería hacerse esta chica, yo jamás podría ser siquiera amable con ella, no mientras ella me impidiera estar con Bella. Pero ella le hacía tanto daño a Bella también, tendría que hacerlo… Jamás he sido alguien cobarde ni alguien suave además siempre conseguiré lo que quiero.

Pasábamos tiendas y tiendas, vestidos tras otros, unos más lindos que otros y entonces vi el vestido, sin tirantes, blanco como la nieve y delicado, con algunos bordados, recto… Hermoso, pude ver a Bella en el, con su cabello delgado casi flotando sobre el vestido, con su pequeño cuerpo en el…

-¡Mira!—Me sonrió—Ese es lindo, debo probármelo.

Me quede congelado y ella entró a la tienda sin mí. Se lo señaló a la señorita y en ese momento me pegó, todo… Podría casarme con ella, tener hijos con esa mujer, visitar a su familia, mi madre sería feliz y yo… Yo estaría mirando mi vida congelado, como un simple extra, moviéndome detrás de Victoria a su gusto y disgusto, esperando porque algún día la pelirroja se convirtiera en castaña y tal vez moriría y lo único que desearía sería la mano de Bella, la mano que debió haberme acompañado.

Entré a la tienda y antes de que Victoria pudiera probarse el vestido la saqué de la tienda, la arrastré a través de todo el centro comercial, la metí en la limusina y su cara lucía asustada, jamás había sido violento con ella pero ella no entendía le había dicho de mil maneras que por favor se fuera.

-¿A dónde vamos?—Me dijo perpleja-¿A dónde vamos Edward?

La voltee a ver, con eso bastó para que ella se callara. Llegamos hasta un campo de girasoles y bajamos lucía aliviada, sus ojos brillaron un poco incluso.

-Que bonito—Dijo alegrada.

-Victoria, aquí planeaba pedir matrimonio—Ella sonrió, sus ojos brillaron, pude ver un rayo de esperanza en ella pero no debía de existir ese rayo, ella nunca debió pensar que podíamos estar juntos—a Bella, antes de que llegaras al restaurante, planeaba traerla aquí un día, arrodillarme aquí un día de verano y ver sus ojos brillar mientras sacaba una sortija.

-¡No lo has intentado! No has querido, tu y yo somos muy parecidos. Podría funcionar, podríamos ser muy felices. –Se veía destrozada, había lagrimas bajo sus ojos y su cabello rojo volaba, era bonita no podía negarlo, siempre sería bonita pero en ese momento lucía más bonita, quizá que por un momento fue vulnerable.

-No puedo ni siquiera intentarlo, hacerlo sería engañarla para siempre.

-No lo intentas, soy linda—dijo sonriendo—sé que soy deseable, más que ella incluso y no entiendo porque no puedes intentarlo…

Me arrodille en el pasto, olía a escaramujos—Victoria, jamás me he arrodillado ante alguien y la única persona ante la que quería hacerlo era Bella pero… Victoria no te amo y sí haces esto, si lo haces entonces te tendré en mi corazón para siempre, no en la manera en que tú quieres pero… para siempre estaré en deuda contigo. –Podía verla estupefacta, triste, infeliz…-Sé Victoria todo el daño que podría hacerte, jamás podría mirarte sin odio y no sería tú culpa pero jamás podría quererte, en cambio Victoria después de esto, quizá si nos encontramos en una calle podamos sonreírnos porque no nos habremos destruido en esta relación, podremos sonreír porque sucedió y porque nos hemos perdonado…

-¡No, no y no!—Dijo cayendo al suelo llorando, la sostuve y la deje que llorara en mi pecho, sus cabellos rojos lucían como de otro mundo ante el sol del atardecer e incluso desee poder detener todo esto, desee que ella dejara de llorar. –Como desearía que pudieras amarme… Lo repito sé que soy más linda que ella pero… No quiero tampoco que me hagas odiar el mundo por no amarme.

-Victoria—Dije sonriendo.

-Adiós Edward, promete que cuando me veas en una calle sonreirás incluso sí yo no lo hago.

-Claro que sí.

-Bien… Me llevaré la limusina, perdona sí no quiero compartir el auto contigo.

-Victoria… Te estoy en deuda, y es cómo dices que somos tan parecidos que puedo tolerar esta deuda, pues a nadie más quisiera estarle agradecido como a ti.

-Perfecto—Dijo fría pero orgullosa y se levantó de ese pasto, con una dignidad y con un orgullo que nadie más que ella habría podido lograr y en ese momento en que levantó la cabeza y ella dio la espalda supe que en ese instante me había dejado atrás.

Y como ella corrí para el otro lado, hacia la escuela, hacia Bella y hacia nuestra vida juntos porque ahora nada me volvería impedir estar con ella.

Les gusto, espero si termino de estudiar temprano tener otro cap para ustedes. Besos(: