.:*Con los Ojos del Corazón por ByWillowy*:.

Capítulo 29/37

.:*Conexión*:.

Nota de traducción: Se han hecho algunas adiciones a la narrativa a fin de mejorar la prosa en español. No se pretende infringir o irrespetar el argumento/historia original.


Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente, a la incertidumbre de estar actuando correctamente y el miedo a perder algo tan amado.

¿Perder? Fue apenas un préstamo. El más preciado y maravilloso, ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos.

Luego, pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias.

Dios bendiga a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos…

José Saramago


Truan se quedó afuera del cubículo de urgencias donde atendían a Jaye, sus ojos fijos en ella mientras los doctores trabajaban en sus signos vitales. Pasaban una tras otra bolsa de sangre para transfundirla. Se sentía impotente ahí, a sabiendas que no había nada más que pudiera hacer por ella, nada más que esperar de brazos cruzados y rezar porque el panorama cambiara para bien.

Había hecho lo único que estaba a su alcance: Llamó a Spencer cuando la ambulancia ya estaba de camino al hospital y dado que compartía el mismo tipo de sangre que Jaye, Truan había sido un donante dispuesto en cuanto llegaron a urgencias.

JJ y Spencer llegaron a prisa y con caras de pánico, ella se detuvo dónde estaba Truan y él fue directamente a la habitación de Jaye y de inmediato sintió como si un terror obscuro creciera a su alrededor…

Los oídos de Spencer chillaron con un silencio ensordecedor que lo sorprendió de repente. Se tambaleó un poco y se sostuvo con la baranda de la cama que se encontraba cerca de los pies de Jaye. En cierto modo creía que lo que sentía no era producto de sus propios temores, de hecho -y de algún modo- lo sabía, lo sentía... Miró a Jaye y sí, temía por ella, por su condición inestable: Estaba inconsciente y no sabía lo que estaba ocurriéndole, sin embargo, el horrible miedo que lo asfixiaba, parecía apoderarse de todos sus pensamientos, de su mente… Y por un momento pensó que estaba soñando de nuevo.

Spencer negó con la cabeza y se obligó a concentrarse. ¡Esto era real, estaba despierto! Miró a JJ a través del cristal y la vio mirándolo también, su preocupación escrita en la cara. Se centró en eso.

"Dr. Reid" el médico que encabezaba el equipo habló. "Tenemos que tomar una decisión ahora. Hay que sacar a la bebé, y después, intentaremos detener la hemorragia..."

Spencer asintió, mirándolo a los ojos. "¿Jaye sobrevivirá?"

"No lo sé", respondió con sinceridad. "Pero sí no sacamos a la bebe ahora, lo que es seguro es que morirá. El saco amniótico se rompió por completo hace casi diez minutos y su hija podría estar experimentando sufrimiento fetal, se ahogará en su propia sangre si no procedemos de inmediato"

La mente de Spencer dio un salto –la bebé, su hija, su niña-… Él sentía esa angustia, ese dolor: El de su bebé, su hija… Tan seguro como estaba de conocer su propia mente, en ese segundo reconoció los sentimientos de su hija… Supo que era ella… Ella estaba en su cabeza – el miedo que había estado experimentando había venido de su propia hija…-

Spencer trató de aclarar sus pensamientos y rápidamente pensar en lo que Jaye hubiese querido… ¿Querría vivir a costa de la vida de su propia hija? ¡No, nunca, no!... ¡NO! Y entonces sintió los pensamientos de su hija, su miedo... Cada vez más débil... La sintió desvanecerse en su mente y supo lo que tenía que hacer.

"Sácala. ¡Haz la cesárea! ¡Háganla ahora!" Dijo Spencer

Los médicos entraron en acción enseguida, para realizar una cesárea de emergencia.

… … …

Minutos más tarde, la bebé estaba afuera y el cordón había sido cortado. A continuación, el equipo pasó a trabajar en Jaye mientras una endovenosa mantenía el flujo constante de sangre hacia el cuerpo de la débil mujer, haciendo todo lo posible para evitar que entrara en shock… Para salvar su vida…

La enfermera neonatal despejó las vías respiratorias de la niña y rápidamente la metió en una cuna climatizada, se dio la vuelta para salir de la habitación a toda velocidad con Spencer pisándole los talones. Él sentía cómo su hija reaccionaba de forma frenética al nuevo entorno que la rodeaba, tenía miedo y frío. Sin saber muy bien lo que hacía, él actuó en consecuencia y la toco suavemente, por su minúscula espalda.

Su mente perfecta hizo la conexión con la de su pequeña, e intentó calmarla con pensamientos felices, tranquilos, llenos de amor… Siguió pensando de esa manera hasta que notó que la sensación de pánico que venía de ella comenzaba a disiparse… Por primera vez, se sintió en paz, verdaderamente en paz… Sólo persistía en su cabeza una pequeña luz de conciencia diferente a la de él, al margen de sus propias preocupaciones.

Mientras las enfermeras y médicos de la unidad de cuidados intensivos neonatales trabajaban, él mantuvo el flujo de pensamientos cálidos, de amor y aliento, para calmar el miedo silencioso que manaba de su hija, era como una canción de cuna sin palabras, una nana confortable para un bebé angustiado…

Reid sintió cuando el sueño le ganó la batalla a su inocente niña, cuando ella cayó rendida tras su terrible experiencia de llegada al mundo. Él se dejó caer en un asiento, aliviado al escuchar que sus signos vitales eran estables, aunque sus pulmones no estaban maduros y tendría que permanecer un tiempo en la incubadora.

No importaba, serían sólo unas semanas más en la incubadora y su hija estaría bien…

Ella había sobrevivido… Su hija estaba viva.


Truan se sentó en la silla al lado de la cama de Jaye, sosteniendo su mano. Los médicos habían hecho todo lo posible, y ahora le tocaba a ella luchar.

Habían agotado el suministro de sangre de su tipo en el hospital, y ahora JJ, quien era donante universal, estaba recostada a una camilla para darle de su sangre a Jaye

"De verdad te preocupa, ¿no es así?" JJ le preguntó a Truan, en voz baja.

"Me preocupo por todos mis pacientes, agente Jareau." Él contestó y alargó la mano para alizar el cabello suelto por encima de la frente Jaye.

"¿De ese modo?" insistió

Truan miró a la rubia un momento. "¡No!" le admitió

JJ lo observó unos segundos. "No te caigo bien, ¿verdad?" le preguntó a quema ropa

"No te conozco lo suficiente como para saber si me caes bien o mal", respondió. "Pero ella si te conoce" señaló a Jaye

Los ojos de JJ viajaron a la cara delicadamente pálida de la mujer inconsciente y dijo "lo dudo, ella tampoco me conoce"

"¡Te conoce!" repitió él. Tras una pequeña pausa siguió. "A pesar de lo enamorada que está del Dr. Reid, y de lo mucho que debería despreciarte por haberlos separado… Ella no te odia… Cada vez que habla de ti -cosa que no pasa muy a menudo- sólo usa palabras amables" le dijo. "Dice que tú nunca ha sido grosera con ella ni la has humillado… Ni una sola vez."

"Yo la entiendo. Las dos lo amamos de forma diferente. ¡Y la admiro, Truan!, créeme que lo hago. Yo no sé lo que hubiese hecho de haber estado en su posición, imagino lo difícil que debe ser el haber pasado por todo esto" JJ admitió.

"El Dr. Reid es muy afortunado de tener a dos mujeres tan increíbles en su vida. Dos mujeres que lo aman como solo ustedes pueden hacerlo" sus ojos volvieron a Jaye. "Gracias por compartir su sangre con ella."

JJ asintió. "Ella hubiera hecho lo mismo por mí"

… … …

Spencer entró a la habitación, vio a Jennifer en la cama y de inmediato se dio cuenta lo que había pasado. Mientras caminaba hacia JJ, miró a Truan para preguntarle "¿Cómo sigue?" se refería a Jaye

"Ella está débil... Muy débil. No se puede afirmar nada aún, lo único que podemos hacer es esperar. ¿Cómo está la bambina?"

"La tienen con respiración asistida, pero duerme pacíficamente. Los médicos están seguros de que estará bien. Volveré a verla en un rato. ¡Dios, JJ… Es hermosa!" Él miró a la rubia, llegando a tocar su cabello. Se inclinó y la besó en la frente.

Los ojos de ambos se encontraron y ella le sonrió, apretando su mano. Él se enderezó y le tomó la mano. "No más pesadillas," susurró.

Ella lo miró, confusa. "¿Cómo estás tan seguro?"

"Te lo diré más tarde" le afirmó. "¿Quieres levantarte?" La ayudó a incorporarse y se sentó a su lado en la cama estrecha. Ella le pasó el brazo por encima del estómago y le permitió relajarse en su contra.

Truan los miró con una media sonrisa en la cara. Todos ellos se quedaron muy quietos, atentos a cualquier cambio en Jaye. Todos preocupados y con esperanzas en que las cosas debían mejorar.