Voces entre la niebla y la elección de un adiós
Volví! Jaja, ahora volveré a escrbir con normalidad (por fin u_u).
Título extraño, lo sé, pero tiene sentido después…
Extrañaba escribir y estoy ansiosa ya que hace mucho rato que quería escribir lo que le ocurría a Terriermon (que se haya quedado solo no fue al azar).
Bueno, ahora escribo el capítulo…
…
Él caminó entre los escombros que acababa de dejar la poderosa tormenta, no parecía haber ningún digimon por ahí, aquello podía significar dos cosas: que todos habían alcanzado a refugiarse o que la tormenta había acabado con todos ellos.
Avanzó por largo rato, hasta que de pronto, entre uno de los montones de escombros, se encontró con algo que parecía ser un digimon.
Apartó los montones de tierra y piedras para encontrarse con un pequeño digimon blanco de orejas largas. Él sabía que se trataba de un Terriermon, ya había ayudado a varios de estos en ocasiones anteriores y este sería otro más.
Tomó al digimon entre sus brazos e inició su camino de regreso, dudaba que pudiera encontrar a otro digimon por los alrededores.
…
Kari miró a su alrededor y de inmediato se arrepintió de haberlo hecho.
Una densa capa de niebla cubría todo a su alrededor, una niebla tan fría y escalofriante como la que había presenciado anteriormente.
— ¿Salamon?—preguntó, temerosa de encontrarse sola.
— ¿Kari?—la canina figura de su compañera comenzó a aproximarse a ella, aliviándola— ¿Qué pasó? ¿Por qué hay tanta…?
— ¿Kari? ¿Salamon?—la voz que acababa de oírse era masculina y, definitivamente, familiar.
La silueta de Henry hizo su aparición entre la niebla.
— ¿Dónde estamos? ¿Dónde están los otros? ¡No puedo ver nada!
Kari dio un respingo ¿Cómo…?
— ¿Ves la niebla?—preguntó Salamon confundida.
—Es… bueno, es lo único que veo.
Ambas se quedaron sorprendidas ante las palabras de Henry, usualmente ellas eran las únicas capaces de ver la niebla.
— ¿Pasa algo?—consultó Henry sin comprender lo que ocurría.
—Nada—aseguró Salamon con inseguridad.
Kari miró la niebla a su alrededor, era fría y escalofriante, justo como la que usualmente la cohibía, pero había una diferencia: a diferencia de esta niebla, la que ella estaba acostumbrada a ver se sentía… oscura.
—Deberíamos ver si los otros están bien—sugirió Henry.
Salamon y Kari asintieron, pero ambas sentían que eran ellos los que estaban en problemas.
…
Terriermon despertó con una extraña sensación de comodidad, pero sin tener ni la más mínima idea de dónde se encontraba.
Estaba descansando en una cama, dentro de una rústica habitación llena de juguetes y dibujos que lo confundieron bastante, ya que podrían haber pertenecido a Suzie… excepto por que aquella no era su habitación. Se volteó para encontrarse con que la suya no era la única cama en la habitación, al contrario decenas de camas se extendían a lo largo de la habitación, incluso algunas de ellas se encontraban instaladas en las paredes.
Terriermon se levantó de la cama sin ningún tipo de dificultad ¿Podría ser que toda la tormenta haya sido una mera pesadilla? Pero incluso si lo fuera ¿Dónde se encontraban, Henry, Suzie y los demás?
El sonido de la puerta abrirse hizo que se volteara, para encontrarse con una rosada digimon de un tamaño parecido al suyo. En el rostro de la digimon se formó una expresión de susto y sorpresa, confundiendo aún más a Terriermon.
A él le hubiera gustado hacer preguntas, pero la digimon salió corriendo rápidamente.
—Qué extraño…—murmuró para sí mismo, mientras se aproximaba al marco de la puerta. Terriermon asomó su cabeza para encontrarse con el paisaje del exterior, aunque este tampoco era el mismo que él recordaba haber visto antes de la tormenta.
La rústica cabaña en la que despertó se encontraba ubicada en una pequeña colina, esta a su vez se encontraba rodeada por un prado de verde césped, el cual de vez en cuando se veía interrumpido por enormes arboles de distintos tipos o coloridos arbustos.
Alguien comenzó su camino colina arriba, dirigiéndose a la cabaña en la que él se encontraba. El sujeto tenía apariencia humana, estaba completamente vestido de verde y llevaba una larga coleta rubia. Alrededor de él revoloteaba una pequeña criatura resplandeciente, parecida a una de aquellas hadas que aparecían en los cuentos de Suzie.
—Por fin despertaste—dijo el recién llegado una vez hubo alcanzado la cabaña.
— ¿Quién eres?—preguntó Terriermon confundido.
—Oh, es cierto, no me he presentado—el sujeto soltó unas cuantas carcajadas antes de seguir hablando—. Yo soy Petermon, y esta es Tinkermon.
La pequeña digimon se acercó a él en un juguetón gesto de saludo. Terriermon dejó escapar una pequeña risa, las "chispas" que Tinkermon irradiaba le provocaron cosquillas.
— ¿Dónde estoy?—inquirió Terriermon, tras lo cual se dio cuenta de que aquella no era su única duda— ¿Cómo llegue aquí? ¿Dónde están mis amigos? ¿Están…?
— ¡Hey! ¡Tranquilo!—exclamó divertido Petermon— No puedo responder si te pones así…
Terriermon se quedó en silencio, esperando las respuestas a sus preguntas.
—Haber… la primera… ¿Dónde estás, no?—él asintió— Bueno, estás… ¡en el país de nunca jamás!
—El… ¿El país de nunca jamás?
— ¡Exacto! Es un lugar donde los digimon no deben pelear, ni crecer, no tienes que digievolucionar…
— ¿No tengo que digievolucionar? ¿No debo pelear?
— ¡Nunca más! Aquí todos somos amigos, no hay que preocuparse por nada que no sea…
— ¿Qué no sea…?
— ¡Divertirse! ¡Solo tienes que divertirte!
Terriermon analizó la idea, no era tan mala…
—Eso suena fácil…
—Así es, hay muchos digimon por aquí, y nadie es enemigo de nadie, nadie es más fuerte que nadie, seremos buenos amigos, y verás…
"Buenos amigos" Él tenía buenos amigos… ¿Dónde estarían ellos?
— ¿Mis amigos también están aquí? Quiero decir, los que estaban conmigo en la tormenta…
— ¿Había más contigo?—Terriermon asintió ante la pregunta de Petermon, su pulso comenzaba a acelerarse debido a la ansiedad: él había dejado que Henry se alejara, él había descuidado a Suzie, él había fallado— Lo siento mucho, no encontré a nadie más que a ti en el lugar de la tormenta.
El digimon sintió como si su corazón hubiera parado de latir ¿Podía ser que Henry… Suzie… todos…?
— ¿Seguro de que no había nadie más?—los ojos de Terriermon comenzaron a aguarse— ¿Eso significa que estoy… solo?
Una lágrima se escapó de su ojo izquierdo, seguida por otra en el derecho, y así un frenesí de lágrimas comenzó a formarse en su rostro…
— ¡Hey! No llores… ¡Vamos!—pidió Petermon, mientras Tinkermon revoloteaba sobre él intentando calmarlo— No estás solo, aquí no estarás solo, somos… una familia.
Terriermon levantó la mirada hacia Petermon, sin detener su llanto en ningún momento.
—Pero mis amigos…
—Tal vez llegó el momento de decir adiós, es el precio por quedarse aquí—la melodiosa voz llamó la atención de Terriermon, quién se volteó para encontrarse con la anterior digimon rosada observando la escena desde el marco de la puerta—. Decir adiós es irse lejos…
—E irse lejos es olvidar—finalizó Petermon.
— ¿Despedirme de mis amigos? ¿Quedarme aquí y…—la última parte era la más dolorosa, no quería decirla, no quería…— olvidarlos?
—Podrías comenzar de nuevo—ofreció una vez más Petermon.
—A veces hay cosas que vale la pena olvidar, cosas que no importa cuánto quieras no volverán… a veces es mejor vivir en los sueños, hacer que se vuelvan realidad, transformarlos en tú realidad…—aconsejó una vez más la curiosa digimon rosa que seguía junto a la entrada de la cabaña.
— ¿Puedo… puedo quedarme solo un momento?—Su compañía sintió y se retiró de la cabaña, excepto por la digimon rosada, que siguió mirándolo con curiosidad— ¿Quién eres?
—Soy Cutemon—respondió ella.
— ¿Por qué no te vas?
—Porque no creo que te debas quedar solo—Cutemon hablaba con timidez, con la mirada en el piso y un tono de voz muy bajo—, la tristeza es un peso más en la espalda, a veces necesitas ayuda para compartir la carga.
Terriermon dio la media vuelta, apartando la mirada de su acompañante en un intento por ignorar su presencia.
—Yo también dije adiós ¿Sabes?—comenzó a contar Cutemon—Yo vivía con muchos digimon más, éramos felices. Hasta… hasta que digimon oscuros comenzaron a aparecer y a atacarnos.
Terriermon mantuvo su silencio, por lo que Cutemon prosiguió.
—Muchos de los digimon que vivían ahí murieron, otros cuantos lograron escapar, los que digievolucionaron hicieron intentos por pelear contra ellos, pero no hubo resultados—Cutemon desearía haber dicho adiós completamente, pero le era imposible, su pasado era algo que siempre la acompañaría.
—Finalmente llegó Petermon, nos prometió a mí y a otros cuantos una vida pacífica aquí, a cambio de…
— ¿A cambio de qué?—preguntó Terriermon con interés mientras daba la media vuelta.
—De decir adiós…
— ¿De olvidar?
—De intentarlo.
Terriermon miró de vuelta a Cutemon y le dedicó una sonrisa.
—Momantai.
— ¿Momantai?—preguntó confundida.
—No te preocupes.
— ¿De qué hablas?
—Momantai, ahora compartiremos la carga.
La digimon sonrió divertida y asintió.
—Ahora cuéntame tu historia, así yo te ayudaré a llevar tú carga.
…
Kari, Henry y Salamon caminaron entre la espesa niebla por lo que parecía ser un largo pasillo que no parecía terminar.
—Pareciera que estuviéramos en un…—Kari se quedó en silencio, tal vez lo que estaba a punto de decir era más verídico de lo que le habría gustado— laberinto…
La idea provocó escalofríos en sus acompañantes, que se detuvieron y se voltearon hacia ella.
— ¡¿Un laberinto?! ¡¿Cómo llegamos a un laberinto?!—cuestionó Henry exaltado.
— ¿Y dónde se habrán ido los otros?—agregó Salamon— ¿Qué haremos ahora?
—Parece que solo tenemos una opción…
La idea de seguir caminando por el supuesto laberinto era atemorizante, pero era la única opción que tenían.
— ¿Y cómo sabremos a dónde ir?
—Podríamos… caminar pegados a la pared izquierda—sugirió Henry en respuesta a Salamon—, se supone que eso sirve a la hora de caminar por laberintos.
Kari y Salamon no estaban seguras de que la idea de Henry funcionara, pero parecía ser su mejor opción.
El trío caminó por el laberinto siguiendo la idea de Henry, pero no pareció haber ninguna diferencia, la niebla seguía igual de densa y los pasadizos parecían seguir igual de interminables.
— ¿Cuánto tardaremos en llegar a la salida?—Salamon, al igual que su compañía, comenzaba a sentirse agobiada a causa del ambiente del laberinto— Hemos caminado bastante rato ¿Qué tan largo es este laberinto?
La digimon no recibió respuesta de ninguno de sus compañeros, ya que todos ellos tenían las mimas dudas.
—¿Estás perdida?—la ya familiar voz se hizo oír, por lo que Kari se detuvo.
— ¿Pasa algo Kari?—preguntó Henry con preocupación.
Salamon simplemente miró a su compañera preocupada, ella sabía perfectamente lo que estaba pasando.
—¿Quieres que te muestre el camino?—la voz sonaba amable e inocente, pero Kari ya había aprendido a no confiar en ella.
—No confío en ti—respondió Kari, confundiendo a Henry que parecía ser el único que seguía sin comprender la situación—, lárgate.
—No quiero que te quedes aquí atrapada—Kari se dio media vuelta, con la esperanza de poder encontrar el origen de la extraña voz que le hablaba.
— ¿Quién eres? ¿Por qué me estás siguiendo?
—No puedo decirlo, es que no tengo otra opción…
— ¡¿De qué hablas?! ¡No te entiendo!
—Si lo supieras lo entenderías, tú también lo harías…
— ¿Hacer lo que tú haces? ¡Yo no intento asesinar a nadie!
—Lo siento…
Aquellas últimas palabras lograron tocar el corazón de Kari, y es que no reflejaron ningún tipo de frialdad como las anteriores. Al contrario, sonaron más como un lamento, uno lleno de soledad, de miedo y desesperación.
La voz no volvió a hacerse oír, Kari simplemente se quedó contemplando al vacío por unos momentos, hasta que la mano de Henry la sacó de sus reflexiones.
— ¿Kari? ¿Ocurre algo?
A juzgar por el rostro de Henry, él no había podido oír la voz. Claro, ella era la única que la oía, siempre, y siempre era ella la que caía en sus trampas, ya que ella era la única que podía oírla.
—No es nada—aseguró ella—, será mejor que sigamos, tenemos que salir de aquí.
Henry simplemente asintió, tras lo cual el grupo retomó su camino por el laberinto.
…
—Momantai—repitió Cutemon mientras ella y Terriermon se sentaban en la rama de un árbol.
Terriermon estalló en una pequeña carcajada que casi provocó que se cayera del árbol.
—Momantai—dijo apenas retomó el equilibrio, haciendo que ambos volvieran a estallar en carcajadas y que se cayeran del árbol.
— ¡Ay!—se quejó Cutemon una vez hubo impactado contra el suelo. Sus quejidos no duraron mucho tiempo, ya que al rato se encontraba riéndose animadamente.
— ¿Por qué te ríes? ¡A mí me dolió bastante! Hasta creo que me hice un moretón en la pata…
— ¡Déjame arreglarlo!—Cutemon se acercó a Terriermon, haciendo que este se incomodara.
La digimon colocó uno de los extremos de su bufanda sobre la pata del digimon, haciendo que, inmediatamente, todo dolor que había sentido en esta se aliviara— ¿Mejor?
Terriermon asintió confundido.
—Qué bueno.
— ¿Eres rapunzel o algo?—preguntó recordando aquella película sobre la princesa rubia que curaba heridas con su cabello, Suzie hizo que la viera cientos de veces.
— ¿Rapunzel? ¿Qué es eso?
—Es... olvídalo—Terriermon no estaba dispuesto a explicar toda la historia de Suzie y su fanatismo hacia las "princesas Disney"—, es sólo que no entiendo como rayos hiciste eso.
— ¿Curarte la pata?—Cutemon esbozó una pequeña sonrisa— Es lo que hago, gracias a mi bufanda…
— ¿Es una bufanda mágica o algo?
—Supongo.
Terriermon miró curiosamente la bufanda de Cutemon. "Una bufanda que cura heridas…"
— ¿Tú me curaste cuando llegué aquí?
Cutemon bajó la mirada y asintió tímidamente.
—Estabas muy mal cuando Petermon te trajo y yo… bueno…
—Gracias.
La digimon se volteó un tanto sorprendida.
— ¿G…gracias?
— ¿Te parece extraño que te de las gracias? Salvaste mi vida… literalmente.
Cutemon apartó una vez más la mirada, enfocándola en el suelo.
—Hey ¿Ocurre algo?—preguntó Terriermon sin comprender el porqué de la incomodidad de la chica— Vamos Cutemon, momantai.
—Momantai—repitió en un suspiro, mientras, sin retirar la mirada del piso, esbozaba una ligera sonrisa.
El momento fue interrumpido por la aparición de Petermon y Tinkermon, llamando la atención del par.
—Vaya, veo que ustedes dos se están llevando bien—dijo Petermon una vez hubo alcanzado el sitio donde ambos se encontraban—, te dije que aquí encontrarías amigos.
—Sí, eso creo…—a Terriermon comenzaba a agradarle el país de nunca jamás, comenzaba a agradarle Petermon, Tinkermon y sobre todo Cutemon. La idea de quedarse comenzaba a parecerle tentadora…
— ¿No has pensado en quedarte?
Terriermon no quiso contestar, quedarse ahí era una decisión demasiado complicada, cambiaría su vida para siempre…
— ¿Terriermon?—preguntó Cutemon ansiosa por la respuesta.
—No lo sé…
Petermon simplemente asintió y se dio la media vuelta, mientras Tinkermon simplemente continuó revoloteando a su lado.
— ¿De verdad vale la pena que te vayas?—preguntó Cutemon con tristeza.
—No lo sé—fue la respuesta del confundido Terriermon.
…
Kari no pudo tolerar caminar sola por más tiempo, así que decidió llevar a Salamon entre sus brazos con la excusa de que en caso de que alguien los atacara y ella estuviera agotada no tendrían cómo defenderse.
La niebla no se había disipado ni lo más mínimo en el transcurso de la caminata, aunque, para la suerte de Kari, no se volvieron a escuchar voces extrañas.
El trío llegó una vez más a un punto donde tendrían que elegir entre dos caminos, aunque siguiendo su lógica de "la pared izquierda" no tuvieron que detenerse a pensar. Estaban a punto de seguir su camino cuándo…
— ¡No!
El repentino grito de la voz hizo que Kari se detuviera, alarmando a Henry una vez más.
—Kari, comienzas a asustarme ¿Puedes decirme qué pasa?
La chica se volteó hacia Henry ¿Cómo explicarle lo que estaba pasando? Probablemente la confundiría con el protagonista de sexto sentido o algo…
—No es nada, solo signos—Kari se preparó para dar el siguiente paso, pero una vez más la enigmática voz la interrumpió.
— ¡Espera! ¡Por favor! ¡No vayas por ese camino!
Kari no pudo aguantarlo por más tiempo, así que decidió enfrentarse a la voz.
— ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué debería confiar en ti?!
Por su parte Henry comenzaba a preocuparse, no sabía qué era lo que le ocurría a Kari, pero definitivamente no era bueno.
—Kari ¿Qué ocurre? ¿Con quién hablas?
Pero no recibió una respuesta, Kari siguió mirando al vacío en espera de una respuesta, que Henry no pudo saber si recibió, ya que no podía escuchar a quién fuera la persona con la que ella estaba hablando.
—Por favor, explícame lo que pasa, Kari…
Henry apoyó su mano en el hombro de la chica, en un intento por averiguar qué estaba pasando.
—Henry, debemos seguir—fue la única respuesta que dio la castaña, pero para él no era suficiente.
—No pienso avanzar hasta que tú me expliques qué está ocurriendo.
Kari miró a Henry con miedo en sus ojos.
— ¿Prometes que no me tratarás como una loca?
— ¿Lo he hecho hasta el momento?
Aquella era una buena razón para confiar en su palabra, ella ya había hecho suficiente espectáculo.
—Es la voz otra vez…
— ¿La voz? ¿Qué voz?—Henry no comprendía nada y eso lo frustraba completamente, quería comprender que pasaba con Kari, no toleraba saber que ella le escondía un secreto…
Por su lado Kari dudaba en contar aquel secreto, ni Tai lo sabía, solo ella, Salamon y bueno… Patamon y T.K.
—Vamos, explícame qué es lo que ocurre, es… preocupante.
—Es…—un nudo se formó en la garganta de Kari, sabía que valía la pena confiar en Henry, pero… ¿Por qué le costaba tanto?— es que es una voz… y la he escuchado antes.
— ¿Antes? ¿"Antes" cuándo?
No pudo tolerarlo, no tenía fuerza suficiente para explicárselo.
—Henry… ¿Podemos seguir?
—Pero Kari…
— ¡Por favor!—Henry se quedó pasmado ante el repentino grito de Kari, una vez logró calmarse lo suficiente se conformó con asentir y continuar su camino por el laberinto, una vez más por el camino izquierdo.
—Espera… no vayan por ese camino…—pidió una vez más la voz.
—Lo siento, pero no tengo razones para confiar en ti—murmuró Kari, mientras ignoraba la petición.
Mientras continuaban su camino por el laberinto creyeron notar que la niebla se volvía más espesa con cada paso que daban…
…
—Tus amigos probablemente están muertos… si te vas te quedarías solo—dijo Cutemon mientras miraba a Terriermon con tristeza.
Él decidió no contestar, simplemente se quedó en silencio con la mirada perdida.
—No quiero que te vayas Terriermon, sé que te conozco desde hace poco pero… creo que me agradaste.
Terriermon dirigió una mirada a la digimon.
—Mi vida aquí es la mejor oportunidad que tengo, y probablemente también sea la tuya… ¿Por qué correr el riesgo?
— ¿De verdad crees que mis amigos… murieron?
Cutemon asintió, ella no mentía cuando decía que eso era lo que creía, sobrevivir a ese tipo de tormentas… era casi un milagro. Pero que fuera cierto no era la única razón por la que lo decía, ella se había encariñado de una manera extraña con el digimon recién llegado ¿Por qué? No tenía ni la menor idea, pero sabía que no era alguien de quien se quisiera despedir.
—Pero quedarme aquí significa decir adiós…
—Todo tiene un precio, el precio de venir aquí es hacerlo.
Una vez más Terriermon se quedó en silencio, pensó en su amigos, en Suzie y en Henry… no volvería a fastidiar a Kari y a T.K, no volvería a decirle "momantai" a Henry cuándo este se pusiera celoso, no volvería a sentir el aumento de energía que le provocaban las digievoluciones o los cambios de cartas, no volvería a hacer nada de lo que hacía con sus amigos, no volvería a hacer nada de lo que hizo antes y eso significaba dejar una parte de él mismo atrás.
— ¿Piensas quedarte?
—Para quedarme debo decir adiós—añadió tristemente—, tú lo dijiste: "Adiós es irse lejos, e irse lejos es olvidar", si eso es cierto…—las lágrimas comenzaron a caer rápidamente por su rostro— si eso es cierto no creo que quiera decir adiós…
—Entonces… ¿Te irás?—Terriermon se quedó sin contestar una vez más, pero Cutemon se negó a quedarse con los brazos cruzados— ¿Me obligarás a mí a decir adiós?
Terriermon miró fijamente a la digimon que estaba a su lado, sus ojos estaban vidriosos, en cualquier momento estallaría en llanto, justo como él.
—No quiero irme, pero tampoco quiero quedarme, Cutemon…
—A veces no hay un punto medio, a veces tienes que decidir entre ambos extremos, Terriermon.
—Entonces no sé qué hacer, porque no sé a quién debo decirle adiós…
…
Hola! Desde que me enteré de que Petermon existía que quiero escribir algo con él (Peter pan es como mi héroe de la infancia), y entonces se me ocurrió separar a Terriermon del grupo y hacer que vaya al "país de nunca jamás", lo de Cutemon se me ocurrió mientras escribía, espero que eso les haya gustado.
Y en cuanto a la voz, desvelaré lo del laberinto en el próximo capítulo.
Espero que les haya gustado, dejen reviews y nos leemos en el próximo capítulo.
