¡Bonjour! Aquí dejándoles el siguiente capítulo, sale pues nos vemos más abajo.


Capítulo 29: El picnic.

-Entonces, ¿sí estás bien? –preguntó la peli-rosa.

-Ah…sí…sí…sólo fueron unos cuantos y TREMENDOS golpes… -aclaró su compañero.

-Duh…sí…te comprendo. Mejor me voy.

-¿A dónde?

-Y yo que sé…ya veré que hago.

-Bueno… -Adrián sólo la vio alejarse.

Mientras, afuera…

Un gran Sol estaba en el cielo, ya había dejado de llover, ¡por fin!

-¿Y cómo quieres practicar? –preguntaba el mamodo oscuro a la castaña.

-¿Qué te parece si empleamos los conjuros? –sugirió la chica.

-Si uno de ellos te daña, mejor ni te vayas a quejar, fue tu idea.

-Sí, sí, ya, bla, bla, ¿quieres empezar o no?

-Sí…

-¡Reisu!

Según este acuerdo, Brago y Cymbeline iban a entrenar, pero esta vez utilizando los conjuros de Brago.

-¡Reisu! ¡Reisu! ¡Reisu!

Cymbeline había esquivado este último con mucha dificultad.

-Tienes que ser más rápida, si no puedes evitar este simple ataque, no podrás con nada en futuras batallas –habló el mamodo con brusquedad.

-¡Ya cállate! ¡Estoy haciendo lo mejor que puedo! Y para que sepas, nunca antes había entrenado con conjuros.

-Pues di otro de una buena vez.

-¡Gurabirei!

Brago aplicó el Gurabirei en Cymbeline, lo que la mandó al suelo inmediatamente, por fuerza de la gravedad.

-¿Vas a levantarte o te quedarás allí? –preguntó Brago.

Cymbeline se levantó rápidamente, aguantando el Gurabirei con poco problema, se acercó a Brago y el conjuro se rompió.

-Bien…

-Vamos por un Aion Gurabirei –dijo la oji-verde decidida.

-Ese sí que no lo resistirás.

-Ya veremos. ¡Aion Gurabirei!

Esta vez, el conjuro la estaba aplastando.

-Cancélalo ya –le respondió el mamodo.

-No hasta que me levante.

Si esa era la voluntad de Cymbeline, el conjuro no desaparecería así como así.

La chica estaba comenzando a tener rasguños, después de unos minutos, ya se encontraba de pie, Brago estaba anonadado.

Arashi había salido de la casa y observó a Cymbeline, su cuerpo se estaba tambaleando.

-¡Ey! ¿Qué se supone que hacen? –inquirió la peli-rosa.

-Pregúntale a ella –respondió Brago.

Arashi miró a Cymbeline.

-Cymbeline, ¿qué están haciendo? –volvió a preguntar la mamodo.

-S-sólo…practicamos… -respondió entre jadeos.

-¿Qué conjuro estás utilizando? –inquirió Arashi.

-Un Aion Gurabirei –contestó el mamodo oscuro.

-C-Cymbeline…¿Cómo puede ella? ¿Cómo? Yo no podría resistir tanto tiempo ese ataque estando de pie, como lo está haciendo ella…y soy un mamodo, ella tan sólo es una humana…y aún así…¿c-cómo puede? –la peli-rosa estaba realmente sorprendida.

Cymbeline estaba quedando inconsciente aunque estuviera de pie, su mirada se fue perdiendo poco a poco…Arashi se dio cuenta.

-¡Cymbeline! ¡CYMBELINE! Brago, cancela el conjuro ya, está perdiendo la consciencia.

-¡Pero ella sigue parada! –el mamodo oscuro no podía deshacerlo.

-Yo sé lo que te digo, cancélalo ya.

-¡¿Y cómo quieres que lo haga? Ella todavía está manteniendo el conjuro en su mente.

Arashi empezaba a alterarse, Cymbeline estaba totalmente fuera de este mundo, había comenzado a caminar sin ningún problema hacia Brago.

(Interrumpo: Bueno, se supone que aquí, como Cymbeline ya estaba inconsciente, ya no sentía ningún dolor ni nada similar y no pensaba en la gravedad que se encontraba encima de ella, por eso se le hizo fácil caminar. Lo siento, última vez que me meto en el capítulo, eee conste, dije capítulo, pero eso no quiere decir que no estaré en los siguientes xD. Continuamos…)

Ni Brago ni Arashi sabían que hacer y la mamodo hizo lo primero que le pasó por la mente, sin importar si resultaba dañada, corrió hasta Cymbeline, dio un brinco y la empujó fuera del área del conjuro, como estaba a una altura considerada, el ataque la colapsó contra el suelo, lo que provocó que se raspara la cara, pero el efecto duró poco, puesto que al momento en que Cymbeline cayó, el conjuro se desvaneció. Cymbeline ya había vuelto a la realidad.

-¿Q-Qué? –murmuró la castaña confundida.

-Te dije que no usaras el Aion Gurabirei –le replicó su compañero.

-Por lo menos lo resistí, ¿o no? –contestó ella con cara de duda porque no recordaba lo que había pasado.

-Sí…pero no mucho.

-¬¬ -Cymbeline sintió que sus esfuerzos no fueron valorados.

-Au… -murmuró la peli-rosa con voz ahogada.

Arashi seguía tirada en suelo, un poco mareada, Brago se acercó a ella.

-¿Estás bien? –preguntó él agachándose.

-Em…creo que sí –respondió la mamodo agarrándose la cabeza y tratando de incorporarse.

Brago la tomó por la barbilla y le levantó un poco la cara para verle el raspón.

-¿Qué haces? –inquirió Arashi.

-Tienes un raspón aquí –contestó él tocándole con un dedo la mejilla.

-¡AA! ¡Me duele! –gritó apartando la mano del mamodo.

-Ya lo sé…será mejor que te pongas algo.

-Sí…Cymbeline, ¿estás bien? –cuestionó cambiando de tema.

-Am…sí… -respondió la aludida.

-Ay…no vuelvas a aplicarte una tortura así U.U

-No era ninguna tortura…

Cymbeline entró de nuevo a la casa, se sentía fatal, la cabeza le daba vueltas.

Y de nuevo afuera…

-Oye Brago… -murmuró la peli-rosa.

-¿Qué?

-Tengo una idea.

-¿Cómo qué?

-Tenía planeado hacer un picnic para hoy…así podemos hacer que Cymbeline y Adrián se contenten un poco…y…tú y yo…podemos pasar un rato juntos.

Arashi estaba viendo a Brago con una carita muy alegre y que incomodaba un poco al mamodo oscuro.

-Y bien…¿qué opinas?

-Ah…yo, este…mejor no los acompaño –respondió lo más cortante que pudo.

-¡Ah! ¡No seas así!

A Brago lo estaba matando la carita de Arashi.

-¡Ah! ¡Está bien! –contestó resignándose.

La mamodo sólo sonrió. Arashi fue a la cocina y preparó unos cuantos alimentos y los empacó en una canasta que encontró en el patio.

-¡Adrián! –gritó.

-¡¿Qué? –exclamó el aludido desde la habitación.

-¡Baja un momento!

Mientras bajaba, Arashi habló con Cymbeline.

-Dime Cymbeline ¿te gustaría ir a un picnic hoy?

-¿A un picnic?

-Sí.

-Sí…¿por qué no? Con tal de que deje ver doble las cosas, oye ¿desde cuándo tienes una hermana gemela? –preguntó tratando de recuperar su visión normal.

-Ay…será mejor que tomes un poco de aire fresco.

Adrián bajó por las escaleras, Cymbeline lo miró pícaramente, traía un brazo envuelto en una venda, como si lo trajera fracturado, bueno pues de hecho Cymbeline casi se lo fractura, se lo dejó muy inflamado.

-Ya, ¿qué pasa? –inquirió el muchacho.

-¿Quieres ir a un picnic hoy? –preguntó su compañera.

-¡¿Él también va a ir? Entonces yo me niego –dijo la castaña.

-Ah, ya aceptaste, no te puedes negar –le reclamó la peli-rosa.

-¿Cymbeline va a ir? –cuestionó Adrián viendo a su mamodo.

-Sí.

-Pues ya que –respondió enchuecando la boca.

-Bien, ya tengo las cosas listas, hay un parque cerca de aquí, vamos ya.

Los 3 salieron y emprendieron el camino, afuera estaba Brago y se veía rehusado a ir, y Arashi tuvo que intervenir.

-Tú vienes con nosotros –le ordenó la mamodo.

-¿Y yo para qué voy? –preguntaba Brago tratando de hallar una excusa para no ir.

-Ándale, vas a ver que nos divertiremos.

-Ah…ya déjame aquí y ustedes vayan.

-Brago…

El mamodo odiaba que Arashi le pusiera una carita de perrito triste.

-¡¿Qué te hice yo? ¡¿Qué? –gritó mirando al cielo.

-Vamos.

Arashi tomó a Brago del brazo y lo llevó jalando un poco.

Pasados unos minutos llegaron a un gran parque y con abundantes árboles.

-Ey, miren, ese es un buen lugar –dijo la peli-rosa.

La mamodo puso una pequeña manta sobre el césped y sacó todo lo que había preparado.

-Coman lo que quieran.

Brago y Adrián comenzaron a comer. Cymbeline se recostó y cerró sus ojos, puso una pierna en la rodilla de la otra y la empezó a mover arriba y abajo, lo que molestó a Adrián un poco.

Adrián iba a quitar la pierna de Cymbeline de su vista, al momento en que movió el brazo, Cymbeline también movió su pierna y le dio un golpe en la frente con el zapato, bueno con el pie, lo que lo tumbó.

-¡Cymbeline! –le reclamó el oji-azul.

-Deja mi pie en paz y no te haré nada.

-¿No vas a comer nada? –inquirió Arashi tratando de evitar otra discusión.

-No tengo hambre, tal vez más al rato.

-De acuerdo.

Brago se levantó y ahora Arashi estaba…em…más cariñosa de lo normal. El mamodo caminó un poco y la peli-rosa lo siguió.

-¿A dónde vas?

-A ningún lado –respondió él tajante.

-¿Entonces por qué te estás alejando?

-Porque quiero.

Brago se detuvo y Arashi se detuvo también a su lado.

-Es un día hermoso ¿no lo crees? –ella sonrió aún más.

-Mm…sí, como digas.

Arashi se recargó en Brago, como ya se había dicho…estaba más cariñosa de lo normal. Tomó a Brago de la mano, cosa que no le molestó a él en lo absoluto…(que raro)…Arashi se acercó a él para darle un beso, pero Brago la soltó y se alejó.

-¡Brago! –le reclamó la mamodo.

-¡Eso sí que no!

-Sólo un besito…chiquito…

-¡No!

-No te dejaré en paz hasta que te bese.

-¡Arashi! –Brago realmente estaba frustrado.

-Ay, por favor, tú sabes que sí lo quieres, aaa pero nooo, nunca lo admitirías.

Y eso era cierto, a Brago le importaba más tener su orgullo que mostrar sentimientos.

Arashi comenzó a perseguirlo por todo el parque.

Mientras…

-Cymbeline… -habló Adrián rompiendo el hielo.

-¿Ahora qué? –contestó fastidiada.

-Ah…-suspiró-. Lo siento ¿sí? Lo siento por todo lo que te he hecho pasar…pero…¿por qué estás tan molesta?…¿fue por lo que te enteraste?

-Mm…tal vez…pero detesto que alguien me trate como niña pequeña, como lo hiciste esta mañana.

-Lo siento de nuevo, ¿amigos?

-Pues…ya que…

-Gracias Cymbeline.

-Sí, sí –respondió sin darle mucha importancia.

Al parecer, el plan de Arashi para que Cymbeline y Adrián se contentaran había funcionado.

Y volviendo con Brago y Arashi.

-Vamos, ya quédate quieto, yo te voy a dar un beso quieras o no.

-Primero tienes que alcanzarme –se burló el mamodo oscuro.

-Ya lo hice.

Arashi despareció por un momento y volvió a aparecer detrás de Brago, cuando él volteó, Arashi cerró sus ojos y lo besó en los labios.

-Muack…jeje te dije que ya te había alcanzado –dijo ella mientras le tocó la nariz a Brago con el dedo índice.

Brago se sonrojó levemente pero Arashi pudo notarlo.

-Brago…¿estás rojo o es mi imaginación?

-¿Q-qué? No…ya estás tan loca que ni ves bien.

-U.U Bueno…por lo menos logré mi objetivo de hoy.

Brago volvió a sentarse donde se había "instalado" el picnic.

-Brago…¿por qué estás colorado? –inquirió la castaña, puesto que se notaba en la pálida piel del mamodo.

-Ja, lo sabía, no estoy loca –respondió Arashi mostrándole la lengua.

-¿Por qué estás así Brago? –volvió a preguntarle su compañera.

-Eso no te incumbe –respondió lo más frío que pudo.

Arashi se volvió a recargar en Brago, Cymbeline y Adrián estaban muy a gusto descansando y disfrutando de la "rica" sombra que les daba el árbol.


Gomenasai por haber interrumpido tantas veces…jeje…es que quería hacer mis comentarios y no podía esperar hasta el final jeje.

¡Sayonara!