El avión aterriza sin complicaciones y despierta a mi hermana en el proceso.
Descendemos y nos movilizamos en auto hasta la estación de tren, que tomaremos para llegar a Hasetsu, en la prefectura de Kyushu.
Nuestro padre regenta una posada de aguas termales en esa ciudad, en donde Mari y yo nacimos y crecimos. Y de donde yo salí a los diecisiete, para estudiar en el extranjero.
Es un viaje largo y Mari vuelve a caer dormida.
Sonrío al verla tan tranquila.
Creo que iré yo solo a visitar a mamá cuando lleguemos.
