Disclamer: One Piece y todos sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.
Mi OC es producto de desvaríos míos.
Lost in the Sea
30. Hallelujah
Kaia abrió los ojos. Era la única parte de su cuerpo que sentía. Estaba tumbada en una cama con la espalda ligeramente reclinada, en una habitación donde se escuchaba un ruido de traqueteo constante amortiguado por la pared.
Frente a ella, había otra persona encamada, pero estaba tan cubierta por los vendajes y lo veía todo tan borroso, que era incapaz de discernir quién era.
Trató de hablar, pero sintió como si cientos de alfileres estallaran dentro de su garganta. Entonces fue consciente de lo que la rodeaba, del dolor que recorría todo su cuerpo, de los vendajes hasta el cuello y los dedos, las articulaciones inmovilizadas… Ni siquiera podía retorcerse sin empeorarlo. Dejó caer la cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos con fuerza.
"Mierda…"
Se dio unos segundos y luego los abrió de nuevo, mirando frente a ella. Finalmente, encontró que Luffy era quien estaba tumbado frente a ella, dormido o inconsciente. Se preguntó hasta donde llegarían sus heridas, y luego trató de buscar a Law a su alrededor, pero tenía los lados cubiertos por cortinas.
Entonces recordó que en el último momento, Doflamingo le había disparado.
El corazón le dio un vuelco, sus heridas le recordaron que era imposible levantarse de allí. Y tampoco podía hablar…
"Law… ¿Dónde estás?"
Pasó un tiempo parpadeando lentamente para tratar de evitar las lágrimas, imaginándose lo peor. Su mano derecha, que había sufrido menos daños, se aferró a las sábanas con fuerza.
Escuchó el picaporte de una puerta crujir. Unos pasos acercarse cuyo ritmo y forma de sonar conocía muy bien: debía de ser Robin.
-Kat-chan… ¿Te has despertado?
La miró fijamente, levantando la cabeza todo lo que pudo. La arqueóloga acercó una silla y se sentó junto a la cama, con expresión calmada.
-Gracias a Dios que estás bien…-la tomó de la mano, haciendo que la aflojara-Luffy también parece fuera de peligro. Sé que no puedes hablar, hiciste un gran esfuerzo y tus cuerdas bocales están muy dañadas…
Kaia apreció el contacto humano. La mano de Robin estaba fría y eso la calmaba de algún modo. Trató de mover los labios para que la pirata los leyera.
"Law"
La arqueóloga lo captó y no se lo pensó a la hora de contestar.
-Está en quirófano… Doflamingo le atravesó una arteria cercana al corazón con el disparo. Estará bien, ya lo verás.
Con delicadeza, acarició las mejillas de la stormdancer para limpiar sus lágrimas y la observó tratar de poner una sonrisa. No las tenía todas consigo, pero debía tener esperanza.
La puerta de la sala volvió a abrirse con un quejido de las bisagras, y Shachi y Penguin entraron. Les sorprendió ver a su compañera despierta.
-Kat-dijo el primero-. Ya estás…
Penguin le dio un discreto codazo.
-Bueno, eh… Nico Robin, ¿podrías venir un momento? Querríamos hacerte una pregunta.
Ella asintió y se levantó. Antes de marcharse, echó un último vistazo a su amiga.
-Volveré en seguida, ¿de acuerdo?
Kaia asintió y luego volvió a colocar la cabeza sobre la almohada, cerrando los ojos. Quería hacer preguntas, pero no tenía voz, y le seguía doliendo terriblemente todo el cuerpo. Al ver a sus dos compañeros entrar, pensó que quizás tenían algo que decir sobre Law, pero simplemente querían hablar con Robin…
Escuchó los pasos de los tres piratas saliendo de la habitación y cerrando la puerta. Para su sorpresa, se quedaron allí, por lo que su fino oído distinguió la conversación.
-¿Cuál es tu grupo sanguíneo?-era la voz de Penguin.
-B positivo… ¿Por qué?-respondió la arqueóloga.
Suspiros de cansancio y nerviosismo.
-No nos sirve.
-¿Qué ocurre?-insistió ella.
Hubo un silencio tenso de por medio. Kaia sintió cómo se le encogía el estómago.
-Nuestro capitán necesita una transfusión. Él es A negativo. No hay ni una gota de sangre disponible ahora mismo con todos los heridos que hay… Mucho menos compatible con su grupo.
La joven abrió los ojos de par en par y se levantó de la cama. Todo le dolía, y lo sentía perfectamente, cada matiz en cada herida, pero no le importó. Se colocó el brazo izquierdo en cabestrillo y buscó la hoja de información que debían haber colocado cerca de su cama. Encontró su nombre en el papel y lo agarró.
-¿Nadie, en toda la tripulación…?-escuchó cómo Robin continuaba hablando.
Abrió la puerta de un tirón y les mostró la hoja a los Heart Pirates muy cerca de la cara.
-¡Kat! ¿Qué haces levantada…?
Ambos ignoraron el folio lleno de anotaciones que les había plantado y se acercaron a ella para llevarla de vuelta a la cama. Ella insistió en agitar su mano derecha y Robin finalmente lo cogió. Kaia era incapaz de ofrecer resistencia.
Obligaron a la chica a tumbarse de nuevo. La tripulante de los Mugiwara estudió la hoja.
-¿Qué es ese papel?-preguntó Shachi.
-Sus datos médicos-contestó ella-, Kat es cero negativo.
Los Heart Pirates se quedaron quietos como piedras un instante. Luego se miraron entre sí.
-¿Es compatible con Torao?-preguntó Robin ante el silencio.
Penguin tragó saliva.
-Es compatible con todo el mundo-contestó, desviando los ojos a Kaia, que le aguantaba la mirada con firmeza-. Pero…
-Ella ya ha perdido mucha sangre-completó Robin.
Kaia agarró a Penguin del brazo con las fuerzas que le quedaban, apretando los dientes. Él le devolvió el agarre.
-Kat… No podemos hacer algo así…
Ella no aflojó los dedos de su mano derecha, sólo desvió la mirada hacia Robin, implorándole que la ayudara.
-¿Cuánto necesita Torao-kun para salir de peligro?
Shachi gruñó.
-No hagas eso, por favor… Estás haciendo sus preguntas. Cada vez está más empeñada y…
-Lo dijo…
Todos miraron a Kaia, que había pronunciado esas palabras con una voz baja y ronca, forzada desde su maltrecha garganta.
-Él lo dijo… Law dijo que podía pedir lo que quisiera a cambio… De ayudarle a derrotar a Doflamingo…-tomó aire y tragó saliva, estremeciéndose con el dolor-Y lo que quiero… Es darle mi sangre…
-Kat… Necesita al menos un litro. Tú no puedes perder un litro más. Te quedarías en el límite entre sobrevivir o no.
-Lo acepto… Es mi decisión. Me la debéis. Es lo que quiero… Por haber ayudado a derrotar… A ese cabrón.
Penguin tragó saliva y aflojó poco a poco la fuerza con la que la sostenía.
-¿Estás segura?
Ella asintió y también dejó que su mano se abriera, volviendo a tumbarse.
Law caminó por las ruinas y la nieve. No sabía a dónde se dirigía, pero sentía que debía encontrar algo entre la niebla…
-Eh… Mocoso-dijo una voz a su espalda.
Se dio la vuelta a la velocidad del rayo. Un arlequín rubio con un cigarro en los labios le dedicó una sonrisa.
-¿C-cora-san…?
Corrió hacia él y se abrazaron tras el choque.
-Sí que la has liado esta vez… Sabía que lo conseguirías…-continuó su difunto hermano-Ah, no llores, o lloraré yo también…
Permanecieron callados un instante. Al suelo caían las lágrimas junto a la nieve. El doctor pronto lo entendió, pero aquello no le deshizo el nudo de la garganta.
-Esto es un sueño.
Corazón lo tomó por los hombros y lo miró a los ojos.
-Pero eso no quiere decir que no esté aquí. Es la única forma que tengo de llegar a ti, Law… Quizás Doflamingo me arrancara del mundo de los vivos, pero no puede arrancarme del de los sueños.
Acarició la cara de su hermano adoptivo y le sonrió. Luego le dio una larga calada al cigarro.
-Pensar que has crecido tanto… Que ha pasado tanto tiempo…
Caminaron sin rumbo, uno junto al otro, haciendo que el hielo crujiera bajo sus pies.
-¿Has estado observándome?-preguntó Law-No todo lo que he estado haciendo ha sido para estar orgullosos…
-A ratos, sí. No hay mucho que hacer en el mundo de los muertos. No voy a juzgarte por nada, Law… No has tenido una vida fácil. Lo has hecho bien. Y has librado a mucha gente de vivir a la sombra de mi hermano…
El doctor paró de caminar.
-Un momento. Doflamingo… Doflamingo me disparó.
Corazón le dio otra calada al cigarro con expresión neutral, esperando a que continuara.
-Sí, ¿y?
Law se llevó la mano al pecho. No había ninguna herida en él.
-Me disparó en el pecho… Estoy… Estoy muerto. Por eso estás aquí.
Su hermano mayor lo contempló un instante. Luego apagó el cigarrillo en el suelo.
-¿No vas a decir nada?-insistió el cirujano.
-Estás jodido, mocoso-contestó entonces-. Es cierto que Doflamingo te ha dado duro. Pero no estás muerto aún. El mundo de los muertos es más divertido que este recuerdo nevado del día de mi muerte.
Law dejó caer los hombros y la cabeza, enterrando el rostro entre las manos. No sabía cómo sentirse. Estaba hablando con Cora-san de verdad, algo con lo que no había esperado volver a encontrarse. Pero también tenía un pie en el abismo. Echaba de menos a su hermano, pero…
-No quiero morir aún-dijo, pensando en toda su tripulación y todo lo que le quedaba por vivir.
Corazón rió y le revolvió el pelo.
-No vas a morir, Law. Sigues teniendo a tu lado gente que se preocupa por ti…
El capitán sintió cómo la oscuridad se apoderaba del espacio. Levantó la vista hacia su hermano y se lanzó a abrazarlo de nuevo, mientras nuevas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Sintió su abrazo correspondido.
-Cora-san… Estoy…
-Despertando-contestó él, haciéndole levantar la cara para mirarlo a los ojos-. Volveremos a vernos, Law-se despidió con una sonrisa inmensa.
-¡Cora-san…!
La oscuridad lo separó de él y dejó de sentir su cuerpo por un momento. Cuando volvió a hacerlo, todo era dolor.
Abrió los ojos. Sintió la cara mojada por sus propias lágrimas. Sintió también el tacto de las vendas y las sábanas, una sala blanca llena de gente que lo miraba con una expresión indescifrable…
Y algo cálido a su lado. Ladeó un poco la cabeza mientras enfocaba la vista, y encontró a Kaia, sentada junto a la cama y echada sobre la misma. Tenía los ojos cerrados y sus brazos se perdían entre las sábanas.
-S-saeglopur…-dijo, levantando la mano para acariciar su mejilla-Estás bien…
Cuando tocó su piel, ella levantó los párpados lentamente y luego lo miró, esbozando una sonrisa cansada. Escuchó la respiración de alguien que sabía perfectamente que estaba intentando aguantarse el llanto, y levantó la vista. Su tripulación al completo abarrotaba la habitación. Ninguno tenía heridas importantes, se sostenían los unos a los otros, lloraban…
-Chicos…-sonrió-Estamos todos… ¿Por qué coño lloráis?
Lo preguntaba en tono de broma. Algunos de sus tripulantes decidieron seguirle el juego y forzar una pequeña carcajada. Pasó desapercibida. Penguin se acercó a la máquina que tenía junto a la cama, vigilando su funcionamiento.
-Eh, Saeglopur-ya… Lo hicimos-acarició su pelo cortado, encontrándole encanto-. No sabes cómo me alivia verte…
Ella sólo sonrió de nuevo y disfrutó de la forma en la que sus manos tatuadas recorrían los mechones oscuros. Sus parpadeos cada vez le pesaban más.
-Estás cansada, deberías estar durmiendo en una cama…
El doctor percibió cómo el labio de la chica temblaba y ella hacía un esfuerzo por hablar. Su voz, habitualmente melódica, estaba desgarrada y se movía en susurros.
-Sólo quería estar contigo un rato más.
Shachi se tapó los ojos con la mano derecha. No lo aguantaba más. La máquina que Penguin vigilaba, emitió un breve pitido y Kaia cayó inconsciente.
-Un litro-musitó el pirata, apagando el aparato y poniéndose en marcha.
-Qué…-comenzó Law, mirando hacia el lado.
Tardó un instante en comprender qué estaba pasando. Era una máquina para realizar transfusiones sanguíneas. Tragó saliva.
-No…
Shachi se acercó para ayudar a su compañero. Retiraron las sábanas que cubrían los brazos de Kaia y después la vía que tenía en el brazo derecho.
-Qué… Qué… ¿Qué está pasando? ¿Qué es todo esto?-el doctor ya lo sabía, pero necesitaba creer que no era verdad.
Levantaron a la chica y la colocaron sobre otra cama.
-¿Ha entrado en parada?
-No… Pero tiene un pulso muy débil.
-Es mejor que nada.
-¡SHACHI! ¡PENGUIN!
Bepo se acercó a su capitán, obligándole a recostarse de nuevo.
-¿Qué ha hecho Saeglopur?-preguntó a su amigo-Bepo… Dímelo. No puede ser que…
-Pidió su recompensa por haberte ayudado a matar a Doflamingo… No pudimos negarnos.
Law insistió.
-¿Qué recompensa, Bepo?
El oso polar rompió a llorar.
-Salvarte la vida.
