Capítulo Vigésimo Octavo:
Ya se descubrió el Pastel
Primera Parte
Lily estaba sentada al lado de James, mirando sus manos. Los dos habían estado esperando la mayor parte del día a que Sirius regresara con comida y quizás con un periódico, o al menos con noticias del mundo exterior. Trataron de hablar por un rato, pero pronto se dieron cuenta que no tenían nada que decir. Podrían hablar sobre Harry, pero eso solo resultaría en torturarse a sí mismos considerando lo cerca que estaban de él. Podrían haber hablado sobre Azkaban, pero el solo nombre traía horribles recuerdos y sensaciones. Podrían haber hablado de lo que harían (y eso si) sus nombres fueran limpiados, pero esa era una posibilidad muy remota, demasiado lejana, y dolorosa de pensar.
Harry era su destino, y querían llevarlo a vivir con ellos, no en el Valle de Godric, ya que ese lugar había sido destruido, pero quizás en Grimauld Place (aunque tendrían mucho que limpiar), pero el punto era que cuidarían de su hijo, al menos por unos años antes de que el se volviera un adulto y fuera capaz de cuidarse a sí mismo. ¿Acaso Harry querría vivir con ellos después de todo lo que pasó¿Podría vivir con ellos y su padrino a pesar de los rumores sobre el abuso de sus padres y su supuesta lealtad a el Señor Oscuro¿Cómo reaccionaría al simple hecho de preguntarle si deseba abandonar la casa en donde había crecido e ir a vivir a un tugurio mohoso y lleno de polvo que probablemente tomaría meses limpiar, solo para estar con ellos¿Valía la pena siquiera preguntárselo?
Lily se movió un poco y descansó su cabeza en el hombro de James, abrazando su brazo contra su frágil pecho. Al principio James se tensó, pero luego se relajó y besó su cabeza, sonriéndole afectivamente. Después de tantos años encerrados en aislamiento, tocar a otro ser humano era un concepto extraño para él. Había deseado el toque de su esposa por tanto tiempo, que incluso una simple muestra como un abrazo lo escaldaba. A pesar de ello, trataba de acostumbrarse a la sensación para no asustarla como lo hizo la primera vez que ella lo abrazó, justo al salir de Azkaban. "¿Estás cansada cielo? Sabes que puedes dormir si quieres."
"las pesadillas regresarían." Dijo Lily, acomodándose en su hombro. Solo así se sentía segura, abrazando el brazo de James contra su pecho. De esa forma, nadie podría separarlos. Ella se quedaría sin nada si también se llevaban a James. No más que un cascarón, y ningún dementor podría hacerle empeorar. "Además, ya dormí suficiente. ¿Cuándo podemos ver a Harry?"
"Ten paciencia cielo," le susurró James, girándola para poder abrazarla mejor, mientras le besaba el cuello para disipar las penas, "no podemos simplemente entrar al castillo y exigir verlo. Tal vez tengan guardias protegiéndolo en caso de que hagamos algo así. Él se confundiría y no sabría que hacer."
"Quiero verlo," fue todo lo que dijo Lily.
"Yo también amor. Pero tenemos que esperar un poco más ¿de acuerdo? Tenemos que estar seguros de que no seremos atrapados. A Harry no le gustaría eso." Lily se resignó y se acurrucó a su lado. James sólo masajeó su espalda gentilmente. El también quería ver a Harry. La última vez que vio a su hijo fue cunado Harry tenía un poco más de un año, apenas y podía ser levantado con una sola mano (a pesar de lo mucho que Lily odiaba que hiciera eso) y ahora, probablemente era demasiado grande como para que lo cargaran. ¿Qué había hecho con su hijo¿Se parecía más a él o a Lily¿O era completamente diferente a ambos¿En que Casa estaba¿Como eran sus notas¿Quien había estado cuidando de él¿Estaba en el equipo de Quidditch¿Lo habían enviado a un orfanato?
Un sonido de la entrada de la cueva los alertó. Lo primero que vieron fue cabello rojo, y sirius NO tenía cabello rojo, ni tampoco era tan robusto como el joven frente a ellos, quien estaba acompañado por una joven de cabello castaño y alborotado. Ambos miraron alrededor de la cueva y parpadearon al ver a Lily y James, quienes lo observaban con horror. La cueva se llenó d eun silencio sepulcral hasta que el joven abrió la boca. "¿Creí que había dicho que este lugar estaría vacío?" le dijo a su compañera.
Mientras tanto, James hacia planes de cómo espiar con Lily sin atraer la atención de todo Hogsmeade. Con suerte estos niños no gritaban demasiado.
"¡Harry¡Te hemos buscado pro todas partes!" dijo finalmente la joven, acercándose a abrazar a James. Lily gritó y retrocedió hasta el muro de cueva, donde luego se cubrió los ojos. James tuvo una reacción similar excepto que el tuvo tiempo de sacar la varita que había robado y apuntarla a la chica. "¿Quién diablos son ustedes!" gritó con al garganta seca, deseando fervorosamente que no los atraparan a causa de esto.
La chica dio un paso hacia atrás, sorprendida por la varita en su frente. Ella y el joven pelirrojo se miraron un momento antes de que ella se dirigiera de nuevo a James, "¿tu no eres Harry?" dijo mirándolo más fijamente, "No, tu no eres Harry… no te ves exactamente como él."
"Yo…" dijo James, inseguro. ¿Acaso trataban de engañarlo? Se veían muy jóvenes como para ser Aurores, pero uno nunca sabe. Tal vez eran recién graduados. O quizás tenían algún hechizo conciliador (incluso tal vez, poción polijugos) y solo trataban de bajar su guardia. ¿debía decirles su nombre?
"Bueno," comenzó el pelirrojo, "¿saben donde está Harry Potter en este momento? Tenemos que enontrarlo." Al escuchar esto, Lily reaccionó encajando sus uñas en el brazo de James mientras lo utilizaba como ancla.
"¿Conocen a Harry Potter?" les preguntó, todo miedo borrado al escuchar el nombre de su hijo. Tanto la joven como el chico se miraron y luego los miraron a ellos más cuidadosamente.
"¿Son ustedes profesores en Hogwarts?" preguntó la joven. Sus miradas les dijeron inmediatamente la respuesta. Miró a pelirrojo, ignorando a los dos adultos, "Ron, él tiene que estar en Hogwarts, pero no podemos dejar que nadie nos vea o habrás más peligro del que ya hay."
"Bueno, traje su capa, pero creo que contos los dementotes en Hogsmeade, tendremos suerte si llegamos al castillo antes de que nos atrapen y nos desmiembren. No se tú, pero yo no he tenido oportunidad de practicar mi Patronus desde que Harry se fue."
"¡Tenemos que encontrar una manera de entrar!" dijo la chica frustradamente. James y Lily los miraban como halcones. No parecía que ellos fueran a lastimarlos o llamar a los dementores ya que ellos mismos parecían preocupados por los succionadores de almas. De hecho, no parecían asustados de los dos convictos, a quien todo el resto del mundo tenía. Bueno, una cosa era segura, por el momento estaban siendo ignorados, pero tal ves solo estaban esperando a que los dos adultos bajaran la guardia. En cualquier segundo correrían fuera de la cueva, gritando su paradero al mundo.
"Por favor, no le digan a nadie que estamos aquí," susurró Lily. La joven dejó de planear estrategias ara mirar Lily y fue entonces cunado recordó que tenía una audiencia.
"Ustedes no son… mortífagos ¿o si?" dijo el pelirrojo, Ron, quien claramente apretó su varita contra su mano. James vio eso y también se tensó con el mismo cuidado.
"¿No saben quienes somos nosotros?" preguntó Lily atónita. Tanto la joven como el pelirrojo negaron con la cabeza, y Lily y James los miraron consternados. Finalmente, Lily se rió y se alzó de hombros.
"Lily Evans Potter, prófuga de Azkaban, es un placer conocerlos." James bajó su varita y les ofreció un fantasma de su antigua sonrisa.
"Y yo soy su maltrecho esposo, James Potter. Lamento el desorden, no sabíamos que tendríamos compañía." Los dos jóvenes palidecieron y dieron un paso hacia atrás. James se tensó nuevamente, preocupado de que haber revelado sus identidades les haya recordado a los jóvenes el precio sobre sus cabezas. ¿Podrían atacarlos ahora¡Pero solo eran niños! Aunque su vida dependiera de ello, no podía maldecir a unos niños.
"Hermione…" susurró el pelirrojo, "dime que no escuché los que escuché." Pero Hermione no parecía poder hablar.
"No puede ser… eso significaría que… pero," la joven, Hermione, tambaleó un poco antes de recuperar su postura. Antes de que alguien pudiera decir algo, hubo un gruñido desde la entrada de la cueva. Ron giró y palideció al ver a Sirius en su forma de perro con un periódico en la boca y con algo que olía a comida. James no podía evitar sentirse aliviado al saber que su mejor amigo estaba ahí. Al menos ahora tenían refuerzos si tenían que atacar o huir.
No obstante, para su sorpresa, los dos jóvenes no tenían miedo del enorme perro. "¡SIRIUS!" gritaron al unísono mientras se lanzaban hacia él. Los gruñidos de Sirius se volvieron quejidos de sorpresa cunado Hermione y Ron lo abrazaron tan fuerte como pudieron. Apenas y logró escaparse de ellos y se colocó junto a Lily y James, transformándose en su forma humana pero sin quitar el periódico de su boca. Hermione y Ron los miraron atónitos.
"¿Crees que Harry sepa sobre esto?" susurró Ron, a pesar de que todos en la cueva podían escucharlo perfectamente.
"Estoy segura que sí," dijo Hermione, "Es más, estoy segura que lo averiguó e el pero momento posible; ya sabes la suerte que tiene. Y luego seguramente enfureció."
"Tenemos que encontrarlo," dijo Ron, un poco más fuerte de lo que pensó. "no es seguro para él estar solo. Al menos antes de que se pueda esconder; nadie sabía de donde era, pero con Voldemort aquí…" los tres adultos inhalaron de miedo ante la mención de El Nombre, no tanto por que los asustara, sino por que estos dos jóvenes lo mencionaban sin miedo y en voz alta.
"Ron, no seas tonto" dijo la joven mientras lo golpeaba en el brazo. Ron se retiró levantando sus brazos en defensa, "tenemos que encontrar una forma de entrar a Hogwarts." Dijo ella irritada, tratando de ignorar las tonterías de su compañero.
"Suerte con eso," gruño Sirius, quien estaba al lado de James y con los puños cerrados, "Hay miles de dementores alrededor de la escuela, esperando a que nos acerquemos a los terrenos. No hay forma de que ustedes logren pasarlos con nuestra esencia impregnada en ustedes." Les dijo en tono deferente, "me abrazaron ¿recuerdan?"
"¿Los dementores pueden oler?" preguntó Ron intrigado.
"Si, si, los dementores pueden oler," dijo Hermione de manera exasperante, "pero eso no importa, podemos entrar por Honeydukes; cunado Harry lo hizo, ningún dementor lo siguió, y como nos vemos idénticos al Hermione y Ron de este universo, nadie pensará que no somos nosotros." Ron se vio confundido por unos momentos antes de que captara completamente la oración.
"¿Dimensión?" preguntó Lily, quien descansaba su cabeza en el hombro de su esposo. Todo esta conmoción las estaba cansando. Tal vez debió haber dormido un poco después de todo. "¿A que se refieren con dimensión?"
Ron abrió su boca pero Hermione respondió antes que él, "Eso no es importante ahora. Lo que importa es como haremos que entren a la escuela. Ya que es de mañana y los dementores tienen prohibido estar en el pueblo as estas horas, pueden entrar a Honeydukes con nosotros."
"¿Y como haremos ESO?" gruñó Sirius, quien sentía que esto era una trampa, "yo puedo convertirme en perro, pero James no, ni tampoco Lily." Hermione lo miró como si estuviera loco.
"James puede convertirse en un venado si no mal recuerdo, al menos eso es lo que nos dijiste, y el Patronus de Harry lo corrobora," con esto, todos quedaron en silencio; Lily y James se miraron a si mismos y Sirius solo miró a los jóvenes.
"¡Mira quien tiene que cerrar la boca ahora!" siseó Ron; Hermione, sin embargo, lo ignoró.
"No tienen que transformarse en nada. Un animal como un venado sería muy obvio en Hogsmeade y además los animales no pueden entrar en Honeydukes, pero pueden usar esto." Dijo sacando algo de sus ropas; era suave, ondulante y James lo reconoció inmediatamente.
"…Esa… esa es mi… mi Capa de Invisibilidad…"
"¿Cómo consiguieron eso!" demandó Sirius sorprendido.
"Dumbledore se la dio a Harry cunado vino a la escuela. Cunado… bueno, ustedes ya no estaban ahí para dársela." Dijo Hermione rápidamente; aun no estaba dispuesta a divulgar más información sobre su universo de la que fuera necesaria, después de todo, así fue como el gran cambio en la balanza de poder ocurrió. Tampoco estaba dispuesta a dejarlos en la oscuridad, siempre había deseado ver a estos tres juntos, y vivos; claro que ahora que los veía (especialmente a los padres de Harry) no estaba segura de que decir.
"Hermione, quizás deberíamos decirles." Sugirió Ron en voz baja.
"NO ¡no podemos decirles nada!" dijo ella en tono firme y con ojos fulminantemente determinados.
"¿No pueden decirnos que?" preguntó James.
"Es escalofriante," le dijo Ron a Hermione sin tomar importancia de James, aunque esta vez logró no ser escuchado por los otros tres ocupantes de la cueva, "Y no trates de negarlo; estamos hablando con tres muertos, que repentinamente cobraron vida y que temen que los delatemos al ministerio ¡Tenemos que hacer algo!"
"No nos toca hacer eso Ron," susurró Hermione, "No podemos, no esta en nuestra manos decirles nada, ni siquiera sobre Harry. Ellos tienen que preguntarle."
"¿Qué tanto susurran?" gruñó Sirius, quien no dejaba de mirarlos con desconfianza. Desde que entró a la cueva, no dejaba de sospechar un ataque de los extraños. ¿Cómo es que sabían sobre este nicho? Grupos de Aurores y dementores los buscaban con todo medio mágico posible y sin resultados, y estos jóvenes lograron de alguna forma subir la colina y encontrar la cueva donde ellos tres se escondían. Demasiada coincidencia para el gusto de Sirius… su suerte no podía ser tan mala. Y sin embargo los jóvenes no parecían temerles, se veían incluso… ¿comprehensivos¡Eso no tenía sentido alguno! Todos los niños del mundo mágico crecían temiendo a Black y a los Potter, ya sea por los rumores de ser mortífagos o por lo que supuestamente le hicieron a Harry.
"¡Solo cúbranse con la capa y los llevaremos con Harry!" dijo Hermione, que ya estaba casi fuera de lacuela. Sirius y James se miraron por un momento antes de poner la capa alrededor suyo y de Lily, después de todo, es mejor ser atrapados juntos que estar a salvo solos.
¡Pero que predicamento! Longbottom, Weasley y Granger entrando al justo a tiempo para presenciar como Draco peleaba con Potter no era parte del plan. Draco quería colocar otro talismán embrujado para que Potter abriera sus chakras para el Señor Oscuro, pero eso parecía imposible ahora. Hmm, que hacer, que hacer… Bueno, siempre podía amenazarlos de muerte—eso resultaba la mayor parte del tiempo en casa—pero ahora le parecía demasiado cliché y aburrido. Para torturarlos apropiadamente, debería llevarlos a un lugar privado y revisar lentamente todo su arsenal de ideas, cada una más creativa que la anterior. Eso y el hecho de mantenerse controlado para no matarlos demasiado rápido.
La verdad era que, realmente no quería una audiencia tan grande. Solo quería una habitación privada para él y Potter y así poder golpearlo como el infeliz merecía. Quería hacer que el desgraciado sufriera antes de asesinarlo. Pero claro, no se le permitía acabar con Potter, el niño dorado; no, en lugar de ello, tenía que llevarlo a rastras hasta el Señor Oscuro como un buen sirviente. Ah, algunas veces Draco lamentaba hacer hecho ese contrato sobre su alma, tal cláusula siempre lo obligaba a limitar sus opciones cunado se trataba de torturar y dañar. Claro está que, a pesar de este problema, siempre era muy bueno para torturar a una persona sin dejar marcas.
"Sr. Weasley ¿sería tan amable de escoltar a sus amigos de regreso a la Sala Común de Gryffindor, por favor?" Dijo Dumbledore con una temible calma, lo que trajo a Draco de regreso a la realidad.
"Awww ¿pero pro que marcharse tan pronto¡la fiesta ni siquiera ha empezado!" dijo con una sonrisa demente, mirando intensamente a Potter, el mismo niño de oro que había sido su cruz desde el primer día en Hogwarts. "¿Acaso no quieres que se queden Potter? Siempre te gustó ponerlos en peligro ¿o acaso me equivoco?"
"Malfoy, CIERRA la boca." Siseó Potter amenazantemente.
"Jodete Potter," gruñó Draco, "Ya te has resguardado lo suficiente, creo que es tiempo que los demás sepan exactamente quien eres, y lo más importante, de donde. No es muy amable, sabes, dejar a las personas ignorantes de algo tan importante como tu… fama." Su sonrisa se volvió más sardónica mientras contemplaba a Potter, "Potter, pobre Potter, siempre el centro de atención. Los reporteros no podían tener suficiente de ti. ¿Recuerdas el cuarto grado¿El torneo de los Tres Magos? No se suponía que pusieras tu nombre en el cáliz, y sin embargo ahí estaba, con los verdaderos campeones. Tuviste que hacer trampa todo el tiempo ¿no es así? Solo así se explica que te mantuvieras al nivel de magos de sexto grado cunado tu solo estabas en cuarto."
"¡Malfoy, CÁLLATE de una buena vez bastardo!" dijo Harry en voz baja, con una mirada de enfado pero también con un poco de miedo. Malfoy estaba revelando demasiado¿acaso sabía que Harry realmente hizo trampa? Hagrid nunca le diría a nadie, y menos Moody. Bueno, tal vez solo estaba tanteando el terreno… ¿pero Malfoy¿Desde cunado se había vuelto tan perceptivo?
"¿Recuerdas como te encontraron Potter? Aferrado al cadáver de Diggory, con la copa de los Tres Magos en la otra mano; no podías desprenderte de ella, o si Potter ¡casi morías pero no podáis morir sin tu preciosa victoria a la mano!"
"¡ESE ERA EL TRANSLADOR!" gritó Harry lanzándose contra Malfoy, peor Weasley y granger lograron contenerlo. Sus caras blancas y aterrorizadas, solo de escuchar sobre la muerte de alguien a quien veían regularmente. Luego de que Cedric se graduara de Hogwarts, comenzó a trabajar en el Ministerio, en el Departamento de Quidditch y Otros Deportes, pero siempre venía a visitar, ya fuera para ayudar a Madam Hooch o para visitar a su novia, Cho Chang.
"No mientas Potter," susurró Draco con una furia disfrazada de calma. Oh, si solo pudiera ahogarlo tan solo un poco, quizás al Señor Oscuro no le importaría. Casi podría sentir sus manos sobre la piel de Potter apretarse, restringiendo el paso del aire, apagando sus quejidos, acelerando sus latidos al tiempo que sus dedos se apretaban para luego sentir como ese mismo palpitar se retrasaba y sus músculos se relajaban hasta que ya no quedara nada. Luego caería sin vida hacia el suelo sin más fuerza que la de un balón desinflado¡si tan solo pudiera acercarse!
Dumbledore aclaró su garganta, atrayendo la atención de todos. Mientras, Snape no se atrevía a decir algo al respecto. Estaba tratando de salvar su propio pellejo, como todo buen parasito traidor. Pero eso poco importaba, pronto pagaría sus crímenes; el Señor Oscuro siempre compensaba a quienes le eran leales, y los que no, bueno, ahora pocos de ellos eran capaces de producir habla.
"Creo que esto se ha prolongado demasiado," dijo Dumbledore en voz calma, "quisiera que el Sr. Malfoy, Potter, Weasley y claro la Srita. Granger fueran a mi oficina para discutir esto civilizadamente."
"¿Y qué espera obtener al discutir algo conmigo?" gruñó Draco, mirándolo con furia. El viejo loco estaba más demente de lo que pensaba, y tan ciego por el potencial de la esperanza. Pensaba que podía salvar a Draco cunado ya era demasiado tarde. Ni siquiera él podía salvar a Potter ahora. Solo Potter sabía lo que se aproximaba ahora que el Señor Oscuro de su universo estaba aquí.
"¿Por qué no usamos los calabozos en lugar su oficina, Director?" dijo Evans sorprendiendo a todos, ya que había permanecido cayado e invisible hasta entonces. "los calabozos están más cerca, después de todo, y están mejor equipados en caso de necesitarse un suero de la verdad para las bocas involuntarias."
Dumbledore no parecía completamente convencido, pero no podía negar que el cualquier suero de la verdad sería requerido. Finalmente apaciguó sus manos sobre sus ropas y dijo calmadamente, "Hacia los calabozos entonces."
Para la sorpresa de todos, Draco sonrió y se relajó. "Esta bien por mi. Todos ustedes bastardos podrán ver lo que realmente es él." Dijo sonriéndole a Harry. "No podrás esconderte detrás de nadie ahora, Potter."
