Quiero volver a dar las gracias a quienes se han dado el tiempo de leer y dejarme algún comentario. Me emociona sinceramente que les parezca entretenida mi visión de la historia. He tenido mucho que leer e investigar y he tratado de traerme muchas cosas del antiguo canon que me han parecido interesantes y me han ayudado a enriquecer la historia. Sé que no soy una gran escritora, lo hago para entrenerme y dar salida a la depresión que sufro hace años (Que va y viene la maldita desgraciada) Y sé también que me falta mucho por aprender. No he tratado de poner ni palabras rebuscadas, ni frases metáforicas que siento que no van conmigo y que al menos en mi poco o nulo estilo de escritura, irían fuera de onda.
Muchas gracias.
PD. Serán dos capítulos esta noche :)
-Tardaremos una semana en llegar, aunque sea a la velocidad de la luz -Dijo Rey mirando su pantalla.
-No podremos hacer el viaje de una sola vez -Respondió Ben- Puede que Hux ya esté llenando la galaxia de naves imperiales para buscarnos.
-De hecho, no puedo comer solo porciones, así que tendremos que buscar la forma de sobrevivir.
-Y de irnos en lo posible bien alejados de Coruscant -Agregó Ben- ¿Aun tengo ropa en la nave?
-Por desgracia si, no quise deshacerme de nada -Respondió Rey con una mueca.
Ben se levantó sonriendo y se dirigió al camarote. Su ropa estaba encima de la mesita de noche, doblada con delicadeza. No era mucha, pero era mejor que llevar puesto lo mismo casi un par de semanas. Salió rumbo a la ducha y se desvistió. La venda que cubría su hombro derecho estaba llena de sangre seca. Se la quitó y miró la cicatriz que le había quedado. Luego se quitó la venda del costado izquierdo, esa herida se estaba infectando.
Abrió el agua y se lavó por partes, evitó mojarse las heridas. Salió de la ducha y se metió al camarote. Rey estaba sentada en la cama. Cuando lo vio, ella se levantó y se fijó en sus heridas.
-Sabía que estabas herido, nadie sale sin un rasguño de una confrontación -Le dijo- Puedo curarte.
Ben asintió derrotado. Esperaba que ella no se hubiese dado cuenta, no quería su lastima.
-Recuéstate -Rey se movió para darle el espacio hacía la cama.
Él obedeció y se recostó, la toalla seguía cubriendo desde sus caderas hasta la rodilla y su pelo húmedo, mojaba la almohada.
- ¿No tienes ninguna herida en las piernas? -Preguntó Rey sonrojada.
-Si quieres verme desnudo, solo debes pedirlo -Respondió él sin inmutarse.
-No… no quiero –Su voz tembló levemente.
Rey se arrodilló, cerró los ojos y posó sus manos sobre el costado de Ben. Se concentró y comenzó a trabajar en la herida. Vio los músculos desgarrados, la infección y trabajó con ello. Unió los músculos y la carne, eliminó la infección. La herida quedó cerrada, pero con una cicatriz rosa visible. Ben estaba sorprendido, lo máximo que había aprendido a curar fue un rasguño, que era algo absolutamente superficial.
Rey acercó las manos al hombro derecho y continuó con su labor, allí era sencillo, solo era unir la piel. Hizo el trabajo y una cicatriz quedó como huella de la herida anterior. Finalmente abrió sus ojos, miró el resultado y quedó satisfecha, se levantó e intentó irse, pero Ben la tomó del brazo y se levantó poniéndose frente a ella.
-Gracias -Dijo abrazándola.
Rey no dijo nada y le abrazó también. Se quedaron allí en silencio, disfrutando del contacto del otro, cuando una alarma comenzó a sonar.
-Creo que tenemos compañía -Dijo Rey soltándose y corriendo a la cabina.
Ben tomó algo de ropa y la siguió apresurado, se sentó en la silla del copiloto y se vistió rápidamente, mientras Rey manipulaba los controles.
-Debemos desviar el rumbo -Dijo Rey observando la pantalla que le indicaba que una gran nave se encontraba cerca.
- ¿Adonde? -Preguntó Ben.
-Solo nos queda ir a Jakku.
El nuevo encargado del puesto de Niima, no había visto jamás a Rey, pero no llevaba mucho tiempo en el puesto y además llegaban seres de todo Jakku a cambiar restos por porciones, por lo que no le llamó la atención.
-Te daré diez porciones -Dijo.
-Bien.
Rey sabía que lo que le había llevado valía al menos una docena, pero prefirió no discutir. Estaban allí de paso y lo que menos deseaba era llamar la atención. Recibió las porciones, las echó a su morral y se dirigió al speeder.
Recorrió el camino a su AT-AT, se estacionó y bajó rumbo al lugar. Ben estaba preparando comida. El aroma era bueno y Rey pareció saborearlo. Se acercó a Ben que vestía ropa gris oscuro en vez del habitual negro.
- ¿Te fue bien? -Preguntó sirviendo un plato.
-Conseguí menos de lo que esperaba, pero nos servirá para el resto del viaje -Dijo tomando el plato y sentándose en el camastro.
-Llevamos aquí una semana -Respondió Ben sentándose frente a ella- Este viaje se alarga más y más.
-Es solo precaución. Me comuniqué con la Resistencia y según sus informes, La Primera Orden está buscándote en Dantooine.
- ¿De dónde habrán sacado esa idea? -Preguntó Ben mirándola fijo.
Rey se encogió de hombros y continuó comiendo, una pequeña sonrisa se asomó en su rostro.
-Partiremos en un par de días.
- ¿Haremos alguna nueva parada? -Preguntó Ben.
-No lo creo o al menos eso espero. Ya quiero salir de dudas -Rey se quedó quieta y puso una mano en su vientre con una sonrisa- Ahora no chicos.
Ben alzó una ceja, curioso.
- ¿Qué sucede?
-Están pateando -Respondió Rey y luego agregó tímidamente- ¿Quieres sentirlos?
Ben retrocedió su cuerpo, sorprendido. Ella tomó su mano y la guío a su estómago. Él abrió los ojos con sorpresa cuando sintió el movimiento bajo su mano. Una sensación de paz le invadió y sonrió. Rey albergó en su pecho la esperanza de que él se quedara por siempre con ella y sus hijos, incluso que, en algún momento Ben los pudiera llegar a querer.
Ben quitó la mano despacio y agachó la cabeza para seguir comiendo. Guardó silencio. Aparte de la brillante sensación de paz, los gemelos le habían mostrado una visión. Sería su secreto.
Al atardecer salieron fuera, Ben subió a la pierna del viejo Caminante y se sentó. Rey tardó un poco en subir, pero lo hizo y se sentó a su lado.
-Que no digan que se acabaron los caballeros en la galaxia -Dijo con un tono sarcástico.
-Llevas días diciéndome que no te toque, incluso me haces dormir en el piso. Pensé que no querrías mi ayuda.
-No es lo mismo Ben -Se quejó Rey.
Ben se quedó callado contemplando el horizonte, le pareció un momento ya vivido. Podía ver a lo lejos los restos de naves imperiales derruidas y arena. No podía entender como Rey sobrevivió tantos años rodeada de aquello.
Rey sacó su sable y comenzó a limpiar la empuñadura. Estaba absorta en su labor.
-Siempre pensé que te construirías un sable de dos hojas -Le dijo sin mirarla.
-Lo hubiese querido, pero los sables de luz no se fabrican mágicamente, su Majestad -Respondió con sarcasmo.
Ben sonrió.
Una vez que el sol se ocultó, bajaron y entraron. La noche se puso fría. Comieron pan instantáneo y una porción cada uno.
-Yo iré mañana a Niima -Dijo Ben- Creo poder conseguir algunas porciones extras.
-Llamaras la atención.
-Cuando no estabas, encontré algunas cosas en la nave.
- ¿Fuiste a la Dama Errante? -Preguntó Rey mirándolo fijo.
-No podía quedarme todo el día aquí encerrado -Respondió echándose la ultima porción de pan a la boca.
-Alguien pudo haberte visto y haber visto la nave -Rey se cruzó de brazos.
-Nadie me vio, si es lo que te preocupa.
Rey lanzó un suspiró molesta. A veces la pedantería de Ben era insoportable. Terminó su plato y se acostó en la cama. Ben ya tenía su capa y estaba listo para dormir en el suelo, cuando Rey bajo un impulso le tomó el brazo.
-Puedes dormir aquí, hace mucho frío esta noche -Le dijo con suavidad.
- ¿Estás segura? -Preguntó dudoso.
-No la verdad, pero también tengo frío.
- ¿Cuáles serían las condiciones? -Se cruzó de brazos y la miró ceñudo.
-Me rindo contigo ¿Quieres dormir aquí o no? -Lo miró desafiante.
Ben resopló. Se quitó las botas y la chaqueta, quedando en una camiseta oscura y su pantalón gris. Se acostó con cuidado en el pequeño camastro y le dio la espalda. Rey tembló al sentirlo cerca.
Él estaba nervioso. Desde el beso que se dieron en Takodana y el abrazo en la nave que ella le dio después de curarlo, que no le había permitido acercarse. No la obligó y no hizo nada que ella no quisiera. Y ella no había querido nada. Eso lo tenía devastado.
-Ben… ¿Sigues despierto? -Preguntó Rey en un susurro.
-Si -Respondió- ¿Pasa algo?
- ¿Quieres abrazarme? Tengo mucho frío.
Ben se giró como pudo, la cama era pequeña y siendo él tan grande, no era una maniobra fácil de realizar. La abrazó por detrás y colocó sin querer una mano en su vientre. Ella la tomó y la puso en su pecho, a la altura del corazón. Él pudo sentir el golpeteo acelerado del corazón de Rey.
-Siempre logras que me sienta de esta forma -Dijo ella acariciando su mano con suavidad.
- ¿De qué forma? -Preguntó en un susurro provocando el cosquilleo en la nuca de Rey.
-Acelerada, angustiada, feliz y molesta -Respondió- Provocas todo en mi Ben. Desde la primera vez que te vi...
- ¿En el bosque o en el cuarto de interrogatorios?
-En el bosque solo vi tu gran porte, tu poder… en la sala esa… vi tu rostro… y tus miedos… De alguna forma la fuerza nos conectó profundamente… Ya no creo ser capaz de vivir sin ti.
El corazón de Ben se detuvo. Ella lo amaba, al monstruo y al hombre. Su claridad y su oscuridad. Tal y como él la amaba a ella, al torbellino que era Rey en su vida. Que lo hizo ser capaz de matar a su maestro, porque los deseos ya los tenía.
Rey se giró quedando a su alcance, ella acarició su rostro y se fue acercando poco a poco. Él completo el espacio faltante y se besaron. Suave y tiernamente en un inicio, con pasión y desespero al segundo. Ben parecía sediento de ella. El tenerla cerca y no tocarla, lo tenía trastornado. Se separó de ella jadeando, analizó sus posiciones, él de costado y ella de espalda, el prominente vientre de le indicaba que estar encima era imposible.
- ¿Quieres hacerlo? -Preguntó para asegurarse.
-Si Ben, quiero…
Él la besó de nuevo y la fue girando hasta ponerla de lado. Bajó su pantalón y levantó la túnica de ella. Guío su miembro erecto a la húmeda entrada de Rey. Ella se arqueó al sentirlo llenándola. Ben con su mano disponible tocó sus pechos y notó que debido al embarazo habían crecido, lo notaba al verla, pero sentirlo era realmente distinto. Se movió despacio, entrando y saliendo con cautela, sin dejar de besar su cuello y murmurarle palabras dulces. Ella gemía bajo su contacto. Ben se movía con suavidad tratando de no dañarla, de hacerla sentir bien y satisfecha. Pudo sentir la palpitación de su interior cuando ella llegó al orgasmo. Él comenzó a moverse mas rápido hasta lograr el suyo.
Se quedaron allí, estrechados, sintiendo la respiración agitada del otro. Compartiendo no solo la cama, si no, el mismo pensamiento.
Rey despertó con una sonrisa, pero pudo percibir que el pequeño espacio estaba vacío. Se levantó sobresaltada mirando en su pequeña casa y se dio cuenta de que estaba sola. Se levantó y miró a la pequeña mesa viendo una nota.
"Volveré pronto" Rezaba el papel en una caligrafía impecable. Se preguntó de donde había sacado materiales para escribirle y recordó la visita de Ben a la Dama Errante.
Apretó el papel en su pecho y fue a preparar su desayuno. Los gemelos le pedían alimento y ella no podía negarse a aquel pedido.
Ben por su parte, bajó del Speeder, su cara nuevamente estaba cubierta por una máscara. No la de Kylo Ren, si no que una de cazarrecompensas que modificó para pasar desapercibido.
Se acercó al puesto de Niima arrastrando los componentes que había recogido. Se acercó a una de las carpas donde otros chatarreros limpiaban. Se arrodilló y comenzó con su trabajo.
La máscara le molestaba, peor con la incipiente barba de días que estaba comenzando a crecer. Había decidido dejarla crecer en su afán de ocultar su identidad. Pero picaba, sumado al calor, probablemente tendría una irritación si no se la quitaba pronto.
Miró disimuladamente a los chatarreros, quienes no parecían preocupados de ver a alguien enmascarado. Siempre Jakku parecía estar lleno de diversas especies llegadas desde cualquier rincón de la galaxia, dispuestos a perderse entre la multitud.
Limpió todas las piezas y se levantó hacia la ventanilla, no había gente a esa hora y le mostró su botín al encargado. Este miró las piezas y su calidad.
-Treinta porciones por todo el lote.
-Valen al menos cincuenta -Respondió Ben con la voz modificada por la máscara.
-No estamos negociando -Dijo el hombre ceñudo.
-Lo estamos -Ben hizo un gesto con su mano en bajo, tal como cuando movió el sable para matar a Snoke- Me darás las cincuenta porciones y te olvidarás que estuve aquí.
-Cincuenta porciones -Dijo el hombre y se las acercó.
Ben recogió las piezas y las puso en su morral. Se alejó rumbo a su speeder, cuando una presencia familiar llamó su atención.
Una nave de la primera orden comenzó a descender. No esperó a que estuvieran abajo. Apresuró el paso y se perdió rumbo a casa de Rey.
Una vez que llegó, se quitó la máscara y corrió al interior.
-Debemos irnos, están aquí -Dijo al ver a Rey.
-Pude sentir una presencia oscura ¿Es Hux? -Preguntó Rey mientras reunía lo poco que debía llevar.
-Peor, es Ashiba -Ben tomó las cosas de Rey y caminó al speeder.
-Estamos ocultando nuestra firma, no nos detectara -Rey se subió junto a él.
-No necesita encontrar nuestra firma en la Fuerza, solo mostrar un par de holos con nuestras caras.
Se alejaron del AT-AT rumbo a un derruido Destructor Imperia. Rey meditaba mientras buscaba en su mente si alguien los seguía. Por el momento estaban a salvo. Se perdieron por los grandes pasillos del destructor. Llegando al lugar donde estaba la Dama Errante cubierta por una lona especial que la hacía no verse debido a la mimetización de esta con el entorno gris de la gran nave.
Se subieron y Rey se sentó en el asiento del piloto. Ben la levantó con cuidado y la sentó en el de copiloto.
-Lo siento cariño, pero esta vez me toca a mi -Dijo mirando la cara de indignación de Rey- Supongo que sabes que quería ser piloto como mi padre ¿Verdad?
Rey agachó la cabeza y recordó las anécdotas que mas de alguna vez le había contado Leia sobre su hijo. Luego asintió.
-Bien, ahora verás que me enseño mi padre -Dijo Ben echando a andar los controles, saboreando el amargo significado de las palabras mencionadas.
La nave se alzó y emprendió el rumbo fuera de la nave, directamente a la velocidad de la luz.
