Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.

La historia es una adaptación del dorama "Full House"

Advertencias: AU. Contiene OoC .


Gracias a quienes comentaron con anterioridad:Haibara21, AkiraMatsumoto, Jassi-Blur13, Darisu-chan, chik-yinyang, Anna04, LaBev713, stephanie Za,Dokusho,Kureimy, IchirukiLullaby.


Gracias: Desaid, K.R., Kinverlins, Darkdan-sama, FrikiHimechan, KattytoNebel.


CONTRATO DE AMOR

CAPÍTULO 29.- CONFUSIONES.

Después de escuchar a Ishida hablar sobre el contrato entre Rukia e Ichigo, Senna fue a visitar a Rukia para encararla sobre ese asunto y dejar las cosas claras. Ella le hizo una petición a Rukia que dependiendo la respuesta podría cambiar o no la relación entre la pareja.

―El que te guste otra persona y quieras a Ichigo a tu lado, no es justo para él. ―dijo Rukia molesta.

―Lo sé, sé que he sido egoísta, pero desde ahora solo tendré ojos para Ichigo. ―le respondió Senna. ―Quiero volver atrás otra vez. Ayúdame por favor, ayúdame Rukia. ― pidió con desesperación.

―A Ichigo... ―comenzó a responder Rukia con voz quebrada. ―A Ichigo le gustas mucho, por eso se casó conmigo. ―Rukia no se caracterizaba por mentir en cosas importantes y aunque en ese momento le dolía el alma, prefirió decir la verdad, al menos lo que en ese momento ella consideraba como verdad. Senna se sorprendió por la respuesta, a pesar de todo nunca creyó que Ichigo sintiera por ella algo más que amistad o a decir verdad, por centrar toda su atención en Renji no se dio cuenta de los sentimientos de Ichigo.

Pero ahora que los conocía haría lo posible para estar junto a él.

―Entonces de ahora en adelante atesoraré sus sentimientos. ―respondió la chica de ojos naranja con una sonrisa.

Rukia guardó silencio, pues de lo contario no podría reprimir el llanto.

Senna, aún asombrada y confundida, se despidió de Rukia y salió de la casa. A Rukia no le importó que se fuera tan rápido, pues prefería estar sola. Ella permaneció sentada en el comedor con las manos sobre sus rodillas.

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Ichigo salió de la conferencia de prensa y subió en su auto, ahí ya lo esperaba un hermoso ramo de rosas rojas que le había encargo a Ishida. Lo tomó y se lo acercó a la nariz para poder disfrutar del rico aroma, que sabía alegraría a Rukia y no pudo evitar soltar una sonrisa.

De repente el celular sonó y antes de contestarlo volvió a depositar el ramo en el asiento del copiloto.

―¡Hola Ichigo!, soy Senna. ―saludó la voz al otro lado del teléfono. ―¿Podemos hablar?

―En este momento no puedo. ―respondió Ichigo viendo el ramo de flores.

―Por favor. ―insistió Senna. ―es algo importante. No te quitaré mucho tiempo.

―Está bien, nos vemos en el bar de siempre. ―accedió Ichigo temiendo que tal vez Senna se sintiera mal de nuevo a causa de Renji.

―Ok. Nos vemos allá. ―dijo Senna y colgó el teléfono.

Ichigo se encontraba cerca del bar, así que aprovechó que llegó antes que Senna para hablarle por teléfono a Rukia según lo acordado.

―Hola Rukia. ―saludó él.

―Ichigo ¿sigues en la conferencia de prensa? ―preguntó ella con curiosidad.

―No, ya terminó. ―informó él. ―Estoy en el bar, me quedé de ver con Senna un rato. ―le respondió.

―Ah. ―dijo triste.

―Pero llegaré para la cena. ―prometió.

―De acuerdo. ―respondió ella decaída y él colgó el teléfono. ―No te vayas con Senna y regresa a casa. ―murmuró Rukia con la bocina al oido, a pesar de que ya había colgado. Eso era lo que en ese momento quería decir pero no se atrevió.

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Ichigo y Senna platicaban en la barra del aquel bar.

―Ichigo ¿recuerdas cómo me defendías de aquel niño que siempre me molestaba en la escuela y me quitaba mis cosas?

―Claro. ―respondiócon nostalgia. ―recuerdo que siempre me agarraba a golpes con él.

―Pero al final sus amigos intervenían y tu terminabas en el piso. ―dijo Senna con una leve sonrisa.

―Pero Renji siempre llegaba y me ayudaba y él era quién recuperaba las cosas. ―agregó Ichigo con una sonrisa. En aquellos años ellos eran más problemáticos, siempre se metían en líos y se cubrían las espaldas. Se preguntó cuando su relación se enfrío tanto.

―En ese tiempo pensaba que Renji cuidaba de mí. ―comentó Senna haciendo una pequeña pausa. ―Pero ahora que lo pienso eras tú el que siempre cuidaba de mí y no lo sabía. ―Ichigo le prestaba atención. ―Ichigo yo… quiero irme contigo. ―dijo para sorpresa del chico. ―¿Me llevarías contigo? ―Ichigo estaba sorprendido, muchas emociones se hicieron presentes y no sabía que decir…

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La noche estaba freca y el cielo adornado por la luz de las estrellas y la luna. Rukia sentada en la terraza miraba fijamente aquel panorama.

Aunque eran las siete de la noche le preocupaba que Ichigo llegara tarde por estar con Senna. Quizá para ese momento ella ya le habría confesado a Ichigo sus sentimientos y ellos había correspondido.

―Rukia ¿qué haces aquí? ―le preguntó Ichigo sacándola de sus pensamientos. Ella bajó la vista y se topó con el rostro de preocupación de él.

―Ya regresaste. ―mencionó con alivio.

―Te dije que llegaría a cenar. ―Sonrió mientras caminaba hacia ella. ― ¿Por qué no estás adentro?

Rukia no quiso decirle que era porque lo estaba esperando, así que sólo permaneció viéndolo en silencio.

―Toma. ―le dijo Ichigo al notar su silencio, enseñándole el ramo de rosas que traía en la mano. ―Cláusula 105. ―le dijo con una sonrisa. Rukia al ver que él se había acordado de llevarle rosas sonrió alegre, por un momento se olvidó de su tristeza.

Después de entrar a la casa se sentaron a cenar.

―Tengo que decirte algo importante. ―avisó el chico.

―¿Qué es? ―preguntó con curiosidad.

―Te lo diré después de cenar. ―dijo él. ―en el jardín.

Rukia temió que le diría que era el fin de su relación.

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Después de cenar salieron al jardín y se sentaron en las sillas blancas de hierro. El aire soplaba llevándoles la fragancia de las flores nocturnas mezcladas con sal.

―Sabes, el día que me vi con Renji. ―comenzó Rukia. ―el día que me compró las flores, comimos espagueti, paseamos y fuimos al parque juntos.

―Tú haces cosas aburridas. ―respondió Ichigo celoso, acomodándose en su asiento.

―No fue aburrido, fue divertido. ―mencionó ella. ―a mí me gusta comer y salir a pasear y a comprar.

―¿Si?, pues está bien, tú eres así.

―Pero sabes, ese día me reveló que lo sabía todo, que no te casaste conmigo por amor. ―explicó Rukia atrayendo la atención del chico de cabello naranja. ―dijo que verme así era incómodo para él y también me dijo que desde que me conoció ha pensado mucho en mí y que cuando nuestro matrimonio termine él también quiere una oportunidad. ― Rukia no sabía exactamente porque le decía esto a Ichigo, tal vez por despecho, porque ya se había cansado de esperarlo o porque quería ver si el sentía algo por ella y reaccionaba al saber que la podía perder. Lo cierto es que sus palabras le causaban dolor al muchacho.

―¿Qué? ―preguntó preocupado. ― ¿Y qué le dijiste? ― cuestionó esperando que le hubiera dicho que no.

―Qué debo pensarlo primero y luego le respondería. ―le dijo Rukia. A pesar de su respuesta él no se quedó conforme, seguía sintiendo temor al pensar que Rukia pudiera alejarse de él, pero Ichigo no era bueno manejando los sentimientos de dolor o miedo, por lo que siempre reaccionaba con enojo.

―Dime. ―pidió Rukia tímidamente. ―¿Qué debí haber dicho? ¿Hice bien o no hice bien? ― Ichigo la veía desconcertado. ―Ichigo yo seguiré con el contrato pero, ¿está bien que me guste Renji? ―le preguntó Rukia.

Él no le contestó, se levantó de la silla para subir a su cuarto.

Rukia se sintió mal por lo que le dijo, pero ya se había cansado de sufrir y llorar por él, también estaba el hecho de que pensaba que ahora que Senna ya sabía la verdad sobre los sentimientos de Ichigo lo iba a perder, pues ahora ellos tenían el camino libre.

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Mientras tanto Ichigo estaba en su cuarto, sentado en el piso recargado en la cama, iluminado solamente por la tenue luz que emitía la lámpara sobre el buró. Ese día había estado lleno de muchas emociones y sorpresas, los recuerdos llegaban hasta él, agobiándolo por completo.

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En ese tiempo pensaba que Renji cuidaba de mí. ―dijo Senna haciendo una pequeña pausa. ―Pero ahora que lo pienso eras tú el que siempre cuidaba de mí y no lo sabía. ―Ichigo le prestaba atención. ―Ichigo yo… quiero irme contigo. ―dijo para sorpresa del chico. ―¿Me llevarías contigo? ―Ichigo estaba sorprendido, tardo varios minutos para que pudiera procesar la información y dar una respuesta, Senna estaba ansiosa, pero confiada en que aceptaría.

Senna. ―respondió Ichigo con voz pausada. ―En este momento está a mi lado Rukia y yo…

Espera. ―lo interrumpió. ―No es necesario que me respondas en este momento, piénsalo bien y más adelante me dices. ―Le dijo Senna. Ella conocía muy bien a Ichigo y por su mirada estaba casi segura de que él le daría un no por respuesta, por eso prefirió evitar la contestación, tal vez así tendría tiempo para cambiar la situación.

La respuesta será la misma. ―indicó el muchacho para dolor de la chica.

¿Por qué no vamos al cine? ―preguntó ella fingiendo no haberlo escuchado. ―Hay una película que me gustaría ver.

Lo siento. ―se disculpó el chico. ―pero no quiero hacer esperar a Rukia de nuevo.

Ella asintió y de inmediato se levantó de su silla.

Entonces me voy primero. ―señaló y después de despedirse con un beso en la mejilla, salió del bar.

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Seguía sorprendido por la petición de Senna, y sentía tristeza al recordar su rostro decepcionado. Pero la conversación con Senna le había abierto los ojos. Estaba seguro que si ella se lo hubiera pedido hace unos meses, él no hubiera dudado en decirle que si, en abandonar todo por ella. Pero ahora tenía a Rukia en su vida, a esa chica que era más que una empleada.

Esa tarde por fin había aceptado sus sentimientos por Rukia y se los pensaba decir. Pero ahora lo agobiaba el dolor de saber que Rukia contemplaba la posibilidad de darle una oportunidad a Renji, de saber que ella quizá ya estaba interesada en él.

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A la mañana siguiente, después de cambiarse, bajó al comedor, donde Rukia ya lo esperaba con el desayuno.

―¿Otra vez pan tostado? ―preguntó al ver su desayuno.

―Acordaste comerlo cuando esté ocupada. ―señaló Rukia untando mermelada a uno de sus panes.

―¿Y por qué estas ocupada? ―preguntó interesado.

―Quedé de verme con Renji. ―informó Rukia quien observaba atentamente la reacción de su acompañante.

―Supongo que cenarán juntos. ―comentó Ichigo ocultando su tristeza.

―Probablemente. ―le contestó ella.

―De seguro va a invitarte algo delicioso y caro ¡Qué bien! ―dijo con una sonrisa fingida.

―Él insiste a pesar de que le digo que no. ―contestó Rukia seria, dándole una mordida a su pan. Rukia no notó la mentira del chico, ella pensó que de verdad no le importaba si salía con Renji o no.

―Ahora que lo pienso. ―pronunció Ichigo con la mirada agachada. ―Nunca te he invitado a cenar y siempre rompo mis promesas. ―dijo afligido. En ese momento comprendió que a diferencia de Renji él no le había prestado atención a Rukia, ni había hecho nada para hacerla feliz. ―Rukia…―la llamó tímidamente, estaba a punto de hacer algo que le dolía, pero pensaba que era lo mejor para ella.

―Sí.

―Si quieres salir con Renji, adelante. ―declaró Ichigo con profundo dolor y estremeciendo a Rukia. ―Tu corazón no estaba en el contrato, tu corazón es tuyo. ― Rukia sólo asintió con la cabeza y fue a tomar sus cosas del escritorio para luego salir de la casa.

Iba con el corazón desecho, las lágrimas recorrían nuevamente sus mejillas. Lo que había dicho Ichigo sólo le confirmaba que él no la amaba.

―Tienes razón, los sentimientos son míos y ahora haré lo que quiera. ―expresó Rukia mientras se limpiaba las lágrimas.

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Renji estaba terminando de leer la sinopsis de Rukia, ella sentada frente a él, esperaba calmadamente que le diera su opinión.

―Es muy bueno. ―comentó Renji con una sonrisa mientras depositaba el documento en la mesita de centro. ―Haz mejorado bastante. ―le dijo con una sonrisa.

―Gracias. ―contestó Rukia. ―¿y se hará con ella una película?

―Eso no lo determino yo. ―respondió decepcionándola. ―Pero se necesitará un guion. ―Rukia asintió con la cabeza. ―y ya que tú escribiste la historia ¿Te gustaría escribirlo? ―Preguntó Renji con una sonrisa.

―¿Yo? ―preguntó nerviosa.

―Claro, yo sé que tú eres muy capaz. ―le respondió Renji.

―Pues lo intentaré. ―comentó Rukia preocupada por la gran responsabilidad que tenía ahora.

―Sé que lo harás bien, pero preocúpate después. ―pidió Renji. ― te invito a comer. ―le dijo sonriendo. Él se había propuesto conquistarla y no se daría por vencido tan fácilmente.

Ella accedió.

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Renji había sugerido llevarla a un restaurante muy distinguido en el centro de la ciudad, pues para él Rukia merecía lo mejor. Pero ante la insistencia de ella, terminaron comiendo hamburguesas en el parque.

―Están ricas. ―comentó Renji después de darle la primera mordida. ―creo que vendré más seguido.

―Pero creo que será algo incómodo con esas ropas. ―comentó Rukia riendo, refiriéndose al traje negro que llevaba puesto. Renji sonrió y entre ellos surgió un silencio incómodo. ―Sobre lo que me dijiste el otro día.―rompió el silencio Rukia. ― Pues en realidad mi matrimonio está programado para tres años.

―Si es por eso no te preocupes. ―le dijo Renji. ―Yo me encargaré de todo. ―Él conocía varios abogados y encontraría la forma de disolver ese contrato, de ser necesario usaría la fuerza.

―No te confundas. ―pidió Rukia adivinando los pensamientos de Renji. ―Yo estoy de acuerdo con el tiempo, es un acuerdo entre él y yo y planeo cumplirlo.

―No... no es lo que quise decir. ―mencionó apenado. ―sólo me preocupaba que te sintieras atada por el contrato. Disculpa si me he equivocado.

―No te preocupes. ―respondió. ―La verdad es que estoy confundida, siento aversión por Ichigo. ―dijo con tristeza después de una pausa. ―Siempre me llama pollo o tazón de arroz, me trata mal, me hace esperar. ―Renji se sentía mal al verla así de triste. ― Y a él le gusta otra persona… y aun así la verdad es que me siento feliz gracias a él. ― Rukia había tenido la necesidad de desahogarse con Renji. ― ¿Soy rara no?

―No, es normal que estés desconcertada. ―le dijo Renji con pesadez. No le gustaba ver a Rukia sufrir y menos por Ichigo. Ahora estaba seguro que ella amaba a su amigo y eso era algo que lo deprimía.

Él regreso a su oficina, pues Rukia había insistido en regresar sola a casa.

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Mientras Rukia no estaba Ichigo había aprovechado para limpiar la casa, según lo estipulado en el contrato, y ahora esperaba a Rukia en la terraza checando a veces su reloj. Veía hacia la calle con la esperanza de ver regresar a Rukia y de que no se hubiera ido con Renji todo el día. Después de unos minutos pudo distinguir a lo lejos la pequeña silueta de la chica de cabello negro.

―¡Rukia! ¡Rukia! ― La llamaba desde su lugar con los brazos levantados y su singular sonrisa, que derretía a cualquiera. A Rukia le pareció raro verlo llamándola con esa sonrisa, pero no podía negar que lo había disfrutado.

―¿Esperaste mucho? ―le preguntó Rukia alegre, después de que preparó la comida y se sentaron a la mesa. Lo más natural era que Ichigo dijera que sí, pero Ichigo seguía sin poder dejar a un lado su orgullo tonto.

―No, yo también vengo llegando. ―contestó Ichigo.

―Pues debí tardarme más. ―murmuró bajito.

―¿Se lo dijiste a Renji? ―preguntó de repente Ichigo. ―Qué estaba bien si salías con él. ―agregó con miedo.

―Claro. ―mintió Rukia. Seguía dolida con Ichigo.

―¿Y qué dijo? ―preguntó con desánimo.

―Pues que gracias. ―respondió molesta. ―De ahora en adelante yo me encargo de nuestra relación, así que no te preocupes. ― le pidió enojada.

―¿Quién se va a preocupar? ―preguntó Ichigo, más que molesto, herido. ―les deseo lo mejor.

―Sí, nos ira bien. ―contestó Rukia.

―¡Qué les vaya bien! ―volvió a decir Ichigo enojado.

―¡Ya te dije que nos va a ir bien! ―gritó molesta.

―¡Qué sean felices! ―volvió a decir, estaba herido y su enojo no le permitía expresar lo que de verdad quería, que ella se alejara de Renji.

―¡Qué ya te oí! ―dijo Rukia furiosa, pero no estaba furiosa por las repeticiones de Ichigo, sino estaba furiosa con él por no mostrar ni pizca de disgusto por su supuesta relación con Renji.

Ella se levantó de la mesa y desde esa hora se mostró descontenta con él. Si se lo encontraba en algún lugar de la casa, se iba rápidamente de ahí sin hablarle.

La gota que derramó el vaso fue cuando en la noche Ichigo estaba en la cocina tomando agua y ella entró, pero al verlo se dio la media vuelta y regresó a su escritorio. Ichigo no aguantó más, una cosa era saber que Rukia estaba interesada en Renji y otra muy distinta es que ni siquiera le hablara. Dejó el vaso en la barra y fue con Rukia.

―¿Se puede saber porque estás enojada conmigo? ―le preguntó alterado.

―¿Cuándo? ―preguntó fingiendo no saber nada.

―Pues ahora. ―le respondió molesto. ― He hecho todo lo que querías y puedes ver a Renji como quieras. He aceptado todas los términos del contrato, ¿Entonces porque estás disgustada? ―le reprochó el joven actor.

―No es por eso. ―señaló Rukia.

―Entonces ¿Qué te pasa?

―Es que… ahora tengo más trabajo. ―dijo Rukia, obviamente mintiendo un poco. ― tengo que escribir un guion para una película.

―Qué bien, nuestro pollo… digo tú vas a escribir un guion. ―comentó Ichigo rectificando al ver la cara de enojo de Rukia.

―Como ahora estaré más ocupada tú te tendrás que encargar de cocinar y de limpiar la casa. ―sentenció Rukia.

―Eso no es justo. ―protestó Ichigo, a quien no le gustaban las tareas domésticas.

―Estaré muy ocupada, así que desde ahora no me pidas que te haga la cena. ―le dijo Rukia apagando la computadora. ― Ya no soy tu tazón de arroz. ― Rukia se levantó del escritorio y fue a su cuarto.

No le gustaba ser así con Ichigo pero seguía muy dolida con él, y se había propuesto vengarse. Ichigo quedó desconcertado, no entendía porque Rukia lo trataba así, pero una cosa era segura, no le gustaba la distancia que crecía entre ellos.

Decidió irse a dormir, pensaba que tal vez al día siguiente todo volvería a ser igual que siempre. El chico ignoraba que tendría un día muy complicado.


Gracias por leer y ojalá les guste este capítulo.

Saludos.