29

Revelaciones

----o0o----


Mr. Granger and Ron

—Sr. Granger, ¡estoy muy apenado por lo que vio! De todas formas... no era exactamente lo que parecía...
—Oh, ¿en serio? Bueno, me quedo más tranquilo, entonces. ¡Porque lucía exactamente como si estuviera manoseando a mi hija!
—No estaba... manoseándola, señor. Admito que sí nos estábamos besando, ¡pero nada más, se lo juro!
—¿Nada más? ¿O sea que no significa nada para usted? Sólamente besándose, ¿nada más? Bien, sólo para que lo sepa...
—¡Por favor, señor! En realidad sí significa algo..., significa todo, ¿está bien? Simplemente estoy diciendo que no estábamos toqueteándonos ni nada de eso, aún...
—¿Aún?
Silencio incómodo.
—Weasley, siento la necesidad de hacerle una pregunta ligeramente incómoda.
—Como si esta conversación ya no fuera incómoda lo suficiente.
—Su sentido del humor no me divierte, muchacho. Pero, debo saber: ¿qué intenciones tiene para con mi hija?
—¿Intenciones, señor?
—Sí, Weasley, no se haga el tonto. ¿Qué siente por mi hija? ¿A dónde quiere llegar con todo esto? No puedo permitir que mi hija esté en una relación que no lleva a nada productivo.
—Bueno, no hemos... exactamente... discutido... hasta dónde queremos llegar. Quiero decir, sólo hemos estado juntos por un mes y algo...
—¿Qué está diciendo, muchacho? Le aseguro que si la única razón por la que usted está con mi hija es para "pasar un buen rato", será mejor que se lleve su condenada disculpa antes de que le pegue un buen...
—... lamo.
—¿Qué fue eso, muchacho?
—Dije que... que...
—¡Escúpelo ya!
—Dije que la amo.
—¿Usted, QUÉ?
—Sr. Granger, la amo. Estoy enamorado de ella. Estoy enamorado de su hija, señor.
—De acuerdo, ya lo oí. Aunque no estoy seguro de poder confiar en ti, muchacho.
—Sí puede, señor. Cre-creo que la amo desde el momento en que la conocí. Ella es to-totalmente increíble, y yo... yo creo que...
—¿Usted cree, qué?
—Creo que quiero casarme con ella. No-no ahora, desde luego, sino en unos años, porque sinceramente, señor, no puedo imaginarme siendo feliz con alguien más. Con ella me siento...
—¿Completo? Y sin ella, ¿como si algo le faltara?
—Sí. Así es...
—Eso es exactamente lo que le dije al padre de Jean, cuando tenía apenas unos años más que usted ahora.
—¿En serio, señor?
—Sí. Y... supongo que... si Hermione confía en usted, entonces yo también debería poder hacerlo.
—¡Gracias, Sr. Granger!
—Sólo algo más, Weas... Ron.
—¿Sí, señor?
—Ve y dile lo que sientes. Conociendo a mi pequeña, probablemente le de un ataque si se entera que mantienes algo tan grande en secreto.
—Muy bien, ¡Se lo diré, señor!
—Eres un buen chico. Pero eso no significa que te la vaya a dejar muy fácil... Rompe su corazón, y te las verá conmigo, ¿entendido?
—Sí, señor.
—Bien, entonces. Ve a decirle, no la dejes esperando.

Mrs. Granger and Hermione

—¡Huy! ¡Mamá, realmente tienes que hablar con tu marido!
—¿Por qué lo dices, querida?
—¡Acaba de llevarse a Ron para tener una ''charla"!
—Ah, yo veo. Pero... te ruego que me digas que es lo que tú y Ronald estaban haciendo para que tu padre le exigiera tener tal charla.
—Mmm...
—Si pudieras explicarme, querida, te lo agradecería enormemente.
—Estábamos ... besándonos, mamá. Nada inadecuado, por supuesto, fuimos bastante discretos... Bueno, no tan discretos, supongo. Pero aún así...
—Desde luego, querida. Te hemos educado con fuertes valores morales.
—¡Sí, lo hicieron! ¿Y besar a mi novio va en contra de aquellos valores?
—No, yo no creo que sea así. Tu padre y yo hacíamos un poco más que besarnos cuando teníamos tu edad.
—Oh, Merlín, por favor, ahórratelo. Realmente no quiero saber, mamá.
—Tu padre sólo se preocupa por ti, querida.
—¿Por qué? Ron es una gran persona. Él nunca me presionaría para hacer algo que yo no quiera.
—¿De verdad? ¿Él te dijo eso?
—Sí. Además, también es bastante consciente de que mis habilidades con los hechizos superan a las suyan y por mucho. Si llegara a cruzar cualquier línea, me las pagaría en el infierno.
—Es bueno saberlo, querida. Ahora, dime una cosa más.
—¿Qué, mamá?
—¿Qué sientes por Ron?
—¿Qué clase de pregunta es esa? Quiero decir, obviamente me preocupo por él, ¡es mi novio, Merlín!
—¿Lo amas, querida?
—Yo-no-nosotros-él es... Bueno, al demonio... Sí, lo amo. Y demasiado.
—¿Y se lo has dicho?
—Aún no... No es que sea exactamente lo más fácil de decir, ya sabes. Acercarte a tu mejor amigo después de salir por tan sólo un mes, y decirle que es muy probable que estés enamorada de él...
—Nada fácil, estoy segura, pero si lograste derrotar a ese tal Voldy-mart, estoy segura de que podrás hacerlo. Yo lo he estado observando, y me arriesgaría a decir que él está tan enloquecido por ti como tú por él.
—¿En serio? ¿De verdad piensas eso? ¿Por qué?
—Por la forma en que te mira. Quizás sea sólo mi instinto maternal... pero me atrevo a decir que él será mi yerno en muy poco tiempo.
—¡Mamá!
—No me niegues que eso es lo que quieres...
—Bueno... al-algún día, quizá.
—Por supuesto, querida. Por eso creo que deberías decírselo ahora.
—¿Que me gustaría casarme con él?
—Creo que eso podría llegar a ser un poco demasiado... Pero puedo apostar a que estará encantado de oírte decir que estás enamorada de él.
—Muy bien, mamá. Pero si algo sale mal... ¡pondré a alguien más al cuidado de mi salud dental!
—Lo que digas, querida.

Ron and Hermione

—¡Ron!
—¡Hermione! Genial, tengo hablar contigo.
—Yo también necesito hablarte. He estado pensando, y todas las señales...
—Déjame a mi primero, ¿si? Oh, ¡Merlín!, ¿cómo lo digo? Mmm... mmm...
—Tal vez debería empezar yo...
—No, no, o perderé el valor para hacerlo.
—¿Valor?
—Hermione..., es... estoy enamorado de ti.
—Bi-bien.
—¿Qué? Oh, maldición, fui demasiado rápido, ¿verdad? Es decir, todos dicen que uno debería tomarse las relaciones lenta, tranquilamente, y que no... Pero es verdad, creo que te he amado desde cuando teníamos mas o menos once años, y sólo...
—¡Ron!
—¿Qué?
—No es demasiado rápido. En realidad, yo también estoy enamorada de ti. Esto es lo que necesitaba decirte...
—¿De verdad? Porque esas fueron las palabras más maravillosas que jamás había oído. Quiero decir, sé que he arruinado casi todas las cosas que considerabas importantes, siempre, y que realmente tú no tenías ningún motivo para seguir soportándome, especialmente considerando todas las estupideces e idioteces que te he hecho, como que debería haberte preguntado antes ser mi pareja en aquel maldito baile en cuarto año, así no habríamos tenido que lidiar con esos totalmente estúpidos de Krum, Lavender, o McLaggen, y por eso tal vez no habría huído de tu lado el invierno pasado, y también...
Hermione besó a Ron... en parte porque era demasiado dulce y adorable, y en parte para hacer que aquel espantoso discurso terminara...
—Mmm... Increíble... ¿Por qué fue eso?
—Simplemente por ser tú mismo.
—Creo que debería ser yo mismo más a menudo...
Y los besos comenzaron una vez más...

Mr. Granger and Mrs. Granger

—Bien querida, yo, por alguna razón totalmente desconocida, convencí a aquel muchacho Weasley de que vaya y le confiese su "eterno amor y devoción" a nuestra hija.
—Eso es maravilloso, querido.
—Es bastante probable que lleguen a casarse, ¿sabes?
—Sí, lo sé, cariño.
—¿Y entonces por qué sonríes así?
—Están hechos el uno para el otro, querido. Ya deberías haberlo notado.
—Sí, en realidad lo hice. Y eso es lo que me asusta, Jean. Ella tiene dieciocho años, ya es un adulto. Lo sé, pero por alguna razón todavía pienso en ella como nuestra pequeña niña. Ya sabes, la niñita de cinco años que nos hacía preguntas acerca de filosofía y ciencia, sobre las cuales no teníamos respuesta alguna.
—Ahora es una mujercita, Jack. Y está enamorada.
—Lo sé... Para ser honestos, jamás la había visto sonreír tanto...
—Ni yo, querido.
—¿Por qué es tan endemoniadamente difícil dejarla ir, Jean?
—Supongo que porque tuvimos que dejarla ir demasiado pronto. Siempre pienso en la última vez en que realmente fue nuestra, antes de dejarla partir en ese tren hace siete años...
—¿Te arrepientes?
—No. Creo que ese era su destino. Ella sigue amándonos, pero pertenece a otra familia ahora.
—Eso es algo que no quiero que suceda. Mi pequeña, mi Hermione, dejando de ser mía para siempre...
—Tú siempre serás su padre, Jack. Nada va a poder cambiar eso. Aquella unión permanecerá por siempre.
—Entonces, ¿no estás preocupada?
—¿Y por qué debería estarlo? Ella es feliz, ¿verdad?
—Sí. Supongo que eso tendrá que ser suficiente, ¿no?
—Supongo que sí.
—Te amo, Jean.
—Y yo a ti, Jack.