Capítulo 29
- No – Contestó Candy con firmeza a la pregunta que la señora Shwan le había hecho – Yo no presenciado lo que su hija afirma.
- ¿Está diciendo que Vanessa miente?
- No sé porque le dijo eso, pero conozco bien a Terry, y sé que no sería capaz de hacer algo semejante. Él es un hombre decente.
La señora Shwan estuvo un par de minutos sin decir nada, y Candy creyó que hubiera preferido oír que su hija había sido abusada a saber que era una mentirosa.
- Quiero que comprenda, señorita Waitzman, la gravedad de la acusación de mi hija. Si usted sabe algo que no me quiere contar podría ser acusada de cómplice.
- Terry jamás haría algo semejante – Le contestó Candy al borde de perder los nervios. Él podría haberle hecho mucho daño, pero sentía una necesidad imperiosa de defender al padre de su hijo – Yo no he visto nada.
- Si lo que intenta hacer es ocultar…
- ¡Ya le he dicho que no vi nada! – Se puso de pie y se dirigió a la puerta – Y le agradecería que no volviera a llamarme para perder el tiempo. Tal vez deba controlar mejor a su hija.
- ¡Vanessa es una hija excelente! – Exclamó la señora Shwan utilizando el mismo tono de Candy - ¡No es una mentirosa!
- Pues yo tampoco – Lo dijo con tanta firmeza que hasta ella misma lo creyó – Vanessa está mintiendo para arruinar la reputación de un hombre decente, y yo no pienso permitirlo.
- Retírese de mi oficina.
- Con mucho gusto.
Candy salió de la oficina dando un fuerte portazo, sabía que no volvería a poner un pie en la escuela nunca más, al menos no mientras esa mujer ejerza como directora. No quería volver a verle la cara a ese par de harpías. Pero aún había otro problema por el cual debía preocuparse, esa chiquilla había acusado a Terry de haber intentado abusar de ella. Bien… Candy sabía que eso era imposible, Terry jamás haría algo así, podría jurarlo, y tampoco quería que su hijo creciera con ese estigma. Tendría que hablar con él para advertirle, pero lo haría más tarde, ahora tenía otras cosas por las cuales preocuparse.
Candy tenía una sorpresa para su abuela. Había estado charlando con Alex al respecto, y ambos estuvieron de acuerdo en que era el momento de que Helena y Jacob de encontrasen. Había logrado mantener el misterio, y solo le había dicho a su abuela que tenía una sorpresa para ella. Tenía que pasar a buscarla dentro de media hora para llevarla al restaurante donde el abuelo de Alex estaba esperando por ella. No sabía cómo podría reaccionar Helena ante tal sorpresa, pero esperaba que todo saliera bien.
- ¿No vas a decirme donde me llevas? – Le preguntó Helena por enésima vez mientras Candy conducía.
- Ya te he dicho que es una sorpresa.
- No me gustan las sorpresas.
- Pues está te gustará – Le aseguró Candy con una sonrisa en los labios, o al menos eso esperaba.
Al fin llegaron al restaurante, y Helena no podía controlar su curiosidad por saber qué era lo que su nieta tenía planeado. La anciana fue conducida hacia el fondo del lugar, donde probablemente se encontraban las mesas más apartadas ¿Pero qué estaba haciendo ella allí?
Entonces Candy se detuvo.
- Solo espero que no te enojes con migo – Le dijo.
- ¿Por qué debería… - Helena no pudo terminar la frase, pues se quedó sin palabras al ver a la persona que estaba sentada en la mesa frente a ella – Dios mío… - Murmuró.
Habían pasado muchos años, pero no había duda de ello. Quien se encontraba sentado allí, en esa silla, mirándola con esos hermosos ojos azules no era otro sino aquel muchacho de quien se había enamorado perdidamente en su juventud. Por muchos años lo había creído muerto, tal vez por eso no se atrevió a continuar con su búsqueda. Una cosa era creerlo, pero otra muy distinta es tener la certeza absoluta de que ya nunca más volvería a verlo.
El hombre se puso de pie y se acercó a ella.
- Helena – Le dijo con esa voz que nunca había logrado quitar de su memoria, tan suave y masculina a la vez. Sus ojos estaban húmedos y la miraban con profundo amor – No sabes cuánto tiempo esperé este momento.
Ella no dijo nada más, simplemente se dejó caer en los brazos de Jacob y lloró por aquel amor que creía perdido y ahora estaba frente a ella.
Candy también dejó escapar algunas lágrimas. Ver a su abuela de ese modo la conmovía en lo más profundo de su ser. Ella era una de las personas más importantes en su vida, y deseaba que fuera feliz.
- ¿Qué te parece si los dejamos solos? – Le preguntó Alex, quien se encontraba a su lado, tan conmovido como ella – Creo que tienen muchas cosas de que hablar.
- Tienes razón – Dijo Candy.
Salieron del restaurante dejando a sus abuelos a solas para que trataran de recuperar todo el tiempo perdido.
- ¿Quieres ir a tomar un helado? – Le ofreció Alex.
- Sí, gracias. Muero de ganas por un helado.
No había comido nada desde el desayuno, y su bebé ya le estaba reclamando. Ella y Alex se dirigieron hacia una cafetería cercana y pidieron dos helados, se sentaron en una de las mesas que se encontraban afuera y comenzaron a charlar sobre sus cosas.
- Entonces… - Decía Alex - ¿Es niño o niña?
- Aún no lo sé – Contestó Candy mientras lamia su helado – No se ha dejado ver en las ecografías anteriores, tal vez tenga más suerte en la próxima, tengo una cita para el viernes.
- ¿Puedo preguntarte sobre el padre? – Dijo Alex dubitativo.
Candy bajó la vista, aún le costaba hablar de Terry sin sentir esa opresión en el pecho. Lo seguía amando, pero no podía olvidar lo que le había hecho.
- Solo digamos que estamos separados, pero este bebé es alguien quien nos mantendrá unidos de por vida, y ambos queremos lo mejor para él o ella, así que debemos mantener una relación civilizada.
- ¿Y no has pensado en rehacer tu vida?
Esa pregunta tomó a Candy por sorpresa ¿Por qué Alex le preguntaba acerca de esas cosas?
- Creo que es demasiado pronto para pensar en ello – Contestó Candy – Por el momento solo me interesa mi bebé.
- Entiendo – Candy creyó distinguir un deje de decepción en la voz de Alex, pero no le dio demasiada importancia.
Le gustaba estar acompañada por él, era muy agradable y la hacía reír, pero no estaba preparada para pensar en hombres todavía.
Se estaba riendo sobre algo que Alex había dicho cuando, al levantar la vista, Candy se encontró con la mirada de Terry. Estaba parado en la vereda de en frente mirándola fijamente, pero al contrario de lo que ella había creído, el castaño dio media vuelta y se fue de allí.
ooo
Al llegar a su casa después de haber estado entrevistando posibles profesores para su academia de teatro y después de pasar a recoger a Davy por la escuela, Terry estaba destruido por dentro. No podía decir que había visto nada comprometedor entre Candy y ese sujeto, pero las palabras de su madre había cavado hondo en su ser, y no podía quitarse de la mente la idea de que ella estuviera saliendo con alguien más mientras llevaba en el vientre a su hijo. Sentía que la estaba perdiendo, y no podía controlar el temor que sentía.
Candy le había dicho que entre ellos estaba todo terminado, pero él no quería aceptarlo. Lo había arruinado todo y toda la culpa era suya, pero quería recuperarla. No le importaba que ya hubiera alguien más en su vida, Candy era suya, y nada cambiaria ese hecho.
Estaba preparándose para la cena cuando la puerta de su habitación se abrió de improvisto y una rubia pecosa entró en ella.
- Hola – Terry creyó estar viendo un espejismo, pero no, era Candy quien estaba parada frente a él – Tu madre me dejó pasar – Él aún no podía pronunciar una sola palabra, se sentía aturdido con la presencia de Candy en su casa, en su habitación - ¿Crees que podríamos hablar?
- Tú dijiste que las cosas entre nosotros estaban terminadas – Logró decir al fin, aunque hubiese preferido preguntarle que hacía tomando un helado con un hombre que no era él, pero eso no sería apropiado tomando en cuenta los recientes acontecimientos.
- Pero también te dije que siempre estaríamos unidos por este bebé que estamos esperando.
- ¿Es del bebé de quien quieres hablarme? – Se alarmó Terry - ¿Pasó algo malo?
- No, no, el bebé está bien.
- Entonces… - Terry tomó una de las sillas que estaban en la habitación y se la ofreció a Candy, ella se sentó y él lo hizo en la cama frente a la rubia - ¿De qué quieres hablarme?
- Lo que viste esta tarde…
- ¿Estás saliendo con alguien? – En verdad no quería saberlo, tenía miedo de escuchar una respuesta positiva, pero necesitaba que ella le dijera que nada pasaba entre ese sujeto y ella.
- ¿Qué? – Preguntó Candy con sorpresa – No, por supuesto que no. Alex es solo un amigo.
- ¿De dónde lo conoces?
- No creo que deba darte explicaciones acerca de las personas que conozco – Le contestó ella con seriedad – Pero voy a decirte que Alex es aquel joven al cual contacté meses atrás cuando estaba buscando a ese hombre que había sido el novio de mi abuela.
- Sí – Dijo Terry recordando aquella conversación que habían tenido – ¿Eso significa que lo has encontrado?
- Sí – Contestó ella con una sonrisa – Almorzaron juntos esta tarde y mi abuela está feliz. Me alegra mucho verla de ese modo.
- Es bueno oír eso – Terry se sintió aliviado al saber que Candy no estaba saliendo con ese tal Alex, pero no podía dar todo por sentado, ella era una mujer muy hermosa y cualquiera estaría desesperado por tenerla a su lado.
- Pero no es eso de lo que quería hablarte.
- ¿A no?
¿Acaso había algo más?
- No – Candy se puso sería y Terry temió que algo malo estuviera pasando – Esta mañana la señora Shwan me citó en el colegio.
- ¿Es por la obra?
Ambos la habían abandonado, y probablemente todos allí estarían disconformes por tener dos bajas fundamentales.
- No, no es por la obra.
Terry tenía una idea sobre porque la señora Shwan había citado a Candy a su oficina, y si era cierto lo que él pensaba, sería capaz de matar a esa chiquilla entrometida.
- Es por Vanessa – Afirmó él, y Candy asintió con la cabeza.
- Le dijo a su madre que intentaste abusar de ella.
- ¿Qué? – Exclamó Terry horrorizado levantándose de la cama y yendo de un lado a otro - ¿Cómo fue capaz Vanessa de inventar algo semejante? ¡Te juro que nada de eso es cierto! ¡Ella me besó, pero yo la aparté luego! Debe ser por eso que está enfadada conmigo ¡Tienes que creerme!
- Te creo – Le contestó ella con tranquilidad.
- ¿En serio?
- Claro que sí.
- Pero si hasta hace un par de días estabas acusándome de haber besado a una niña ¿Qué te hiso cambiar de opinión ahora?
- Te conozco bien Terry, y sé que no serías capaz de hacer algo semejante. Tal vez te juzgue apresuradamente al principio, pero debo admitir que nunca creí que hayas besado a esa niña por voluntad propia.
- Entonces… si estas segura de que no lo he hecho ¿Por qué no quieres volver conmigo? Compré esta casa para nosotros y lo hice pensando en ti, en nosotros, la familia que podemos llegar a ser.
- Ese no es el problema, Terry – Intentó hacerlo entender ella – El problema es que ya no puedo estar con una persona que dejó recaer toda la culpa en mi cuando su vida se desmoronaba.
- Te pedí disculpas por ello – Dijo Terry avergonzado.
- A veces las disculpas no alcanzan.
Terry se acercó a Candy y la rodeó con los brazos. Moría de ganas por besar sus labios, pero no quería que ella lo rechazara.
- Te amo, Candy – Le dijo con la voz cargada de emoción – Te amo, y nunca seré capaz de amar a alguien como te amo a ti.
- Terry, no…
- Por favor, Candy – Le suplicó – Prométeme que lo pensarás. Aún no pierdo las esperanzas de que me perdones y podamos estar juntos nuevamente.
- Yo…
- No me lo digas ahora – Sus rostros estaban demasiado cerca, y Terry tuvo que hacer un esfuerzo increíble para no rendirse ante la tentación – Yo te esperaré toda la vida si es necesario.
- Terry…
- Te amo.
Candy moría de ganas por decirle que todo estaba olvidado, pero no podía engañarse a sí misma, Terry le había hecho mucho daño, y por más que lo amara con toda su alma, no podía olvidarlo fácilmente. Le costaría volver a confiar en él, y no sabía si algún día llegaría a hacerlo.
Terry la soltó y se apartó un poco de ella.
- ¿Por qué no te quedas a comer? – Le preguntó – Mamá no quería quedarse sola en casa, así que ha venido para cenar con nosotros, estoy seguro que estará encantada de que te quedes con nosotros. Y también Davy – Sabía que era un golpe bajo pero no pudo evitar mencionarlo – Ha estado muy triste desde que supo que no vendrías a vivir con nosotros inmediatamente.
- ¿Aún no le has dicho que estamos separados? – Le preguntó ella con sorpresa.
- No quiero confundirlo – Le confesó – Sé que volveremos a estar juntos, Candy. Ella desvió la mirada, no quería que sus ojos demostraran debilidad alguna, pues sabía que Terry no dudaría en usarlo a su favor - ¿Qué dices? ¿Te quedarás a cenar con nosotros?
- Le dije a Alex que cenaría con él - Terry reprimió un gruñido, pero Candy notó la furia en su mirada. Debería sentirse feliz por haber logrado sembrar los celos en él, pero a decir verdad moría de ganas por asegurarle que nada iba a pasar entre ella y Alex – Pero puedo cancelarlo.
- Genial – Dijo Terry conforme – Hazlo. Yo le diré a mi madre que ponga otro plato en la mesa.
Cuando Terry dejó la habitación Candy estalló en risas. Era evidente que estaba celoso, y eso la había llenado de orgullo. Jamás podría amar a otro hombre que no fuera él, pero tal vez sería divertido jugar con eso por un tiempo.
Durante la cena Candy charló amenamente con Eleanor y Terry, y jugó con Davy. Tenía que admitir que había extrañado mucho a ese pequeño. En un momento llegó a pensar que estaban cenando en familia, en el comedor de la casa que ambos habían elegido, y se sintió bien.
- El viernes tengo una cita con el médico – Le dijo Candy a Terry mientras se despedían en la puerta de la casa – Espero que el bebé se deje ver, pues me gustaría comenzar a comprar su ropa, juguetes y demás…
- ¿A qué hora pasó por ti?
- A las 5.
- Seré puntual.
Terry se inclinó y besó los labios de Candy con ternura. Ella no dijo nada, pero le gustó ese beso y hubiera deseado que durara más.
- Adiós, Terry.
- Adiós, Candy.
Ella se dirigió a su auto con una amplia sonrisa en los labios. No quería que le gustara, pero no podía evitarlo, Terry tenía ese efecto en ella, y no podía evitarlo.
Continuará…
Bueno, bueno… acá dejo un nuevo capítulo. El próximo probablemente sea el último. No quería terminar la historia todavía, pero ya no puedo seguir estirándola más… y tal vez después suba un epílogo.
Espero que les guste! =)
Besosssssssssss
