Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling
Narcissa
Los años pasaban, ahora Draco tenía ya 7 años, y cada vez se parecía más a su padre. Lucius era un buen hombre, por lo menos a nosotros siempre nos trató de maravilla. Todavía recuerdo cuando él me dijo que se había unido a los mortifagos, casi lo asesino en ese instante por poner nuestra vida en riesgo. Pero cuando ese Potter destruyó al Señor Oscuro, Lucius tuvo que mentir y decir que estaba bajo la influencia de la maldición imperius, así él logró salvarse del encarcelamiento. Desafortunadamente, mi hermana Bellatrix y mi primo Sirius fueron encarcelados, no quise saber más acerca del tema; pero lo que de verdad me dolió fue saber que mi primo menor Regulus había muerto. Ahora nadie más podría pasar el apellido Black
Estaba pintando de nuevo un cuadro, Lucius me había creado mi propio estudio de arte, Draco estaba jugando por la casa con uno de los elfos domésticos. Revisé el reloj, todavía me quedaban dos horas antes de encontrarme con Carlisle. De pronto Draco entró en mi estudio, temeroso, con un palo roto
-¿Qué sucede, mi cielo?- pregunté riendo
Tomé a mi hijo y lo senté en mis piernas. Pude ver de donde era aquel palo que él traía, era del bastón de Lucius. Negué con la cabeza, esta era el quinto bastón que mi hijo rompía y yo sabía que en cualquier momento mi esposo iba a estallar. Lamentablemente mi esposo ya no nos prestaba demasiada atención, se la vivía en su trabajo y era rara la vez que él cenaba con nosotros; obviamente que Draco extrañaba a su padre.
-¡Draco!- gritó Lucius desde su estudio
-No te preocupes, corazón- le dije al oído y le di un beso en su cabecita
Lucius entró a mi estudio, estaba rojo del enojo. Yo me levanté y senté a Draco en la silla donde estaba sentada. No era muy alta, pero por Draco iba a ser cualquier cosa hasta pelearme con Lucius, si fuera necesario
-¡Tu hijo rompió mi bastón!- gritó señalando a Draco
-Nuestro hijo- dije haciendo énfasis en la primer palabra- quiere algo de tu atención
-¡No me vengas con esas tonterías!- me gritó
-No me grites, Lucius- le dije calmadamente- no te haría nada mal pasar una hora o dos con Draco
Lucius empezó a gritar como loco diciendo que su trabajo le servía para darnos todo esto. La verdad, él siempre me gritaba lo mismo y yo ya estaba harta. No iba a soportar que me gritara, si no permití que mis padres me levantaran la voz, no iba permitir que mi esposo lo hiciera. Le di la espalda, tomé a Draco entre mis brazos y lo encaré.
-Ten tu bastón, repáralo tú- le dije dándole el pedazo que Draco tenía
-¿A dónde van?- me pregunto enojado
-Voy a pasar tiempo con mi hijo- dije
Me desaparecí junto con mi hijo, y aparecimos los dos en el Callejón Diagon. Bajé a Draco y lo tomé de la mano, no llevaba dinero así que no podía comprarle algo para que se entretuviera. Solo me quedaba un lugar al que podía ir. Llevé a Draco al lado muggle, lo llevé a ese departamento que Carlisle había comprado para encontrarnos cada año.
Entré, siempre guardaba conmigo las llaves de ese lugar. Cuando abrí la puerta me di una enorme sorpresa, él ya estaba ahí junto con Rosalie y Emmett. Draco estaba atrás de mí, lo animé a que entrara conmigo al departamento.
-Hola- dije sonriendo
-Narcissa- dijo Carlisle acercándose- ¿Él es Draco?
-Así es- dije sonriendo- saluda, hijo
-Hola- dijo Draco algo tímido
Rosalie sonrió de oreja a oreja, ella amaba a los niños. Rápidamente logró que Draco le tomara confianza y se pusiera a jugar con ella y Emmett. Mientras Rosalie y Emmett estaban en uno de los cuartos del lugar, yo me quedé con Carlisle en la sala.
-Te he extrañado- dije yo sonriéndole
-Y yo te he extrañado el doble- dijo él sonriendo
Tomé una de sus manos y la acuné entre las mías. En verdad lo había extrañado, esta única visita que él me hacía una vez al año me hacía tan feliz. Verlo me llenaba completamente. Ahora yo tenía 32 y claramente yo me veía más grande que Carlisle.
-¿Por qué llegaste antes?- me preguntó
Le conté todo acerca de la pelea con Lucius, lo tranquilicé diciendo que él jamás me haría daño y cualquier cosa yo le avisaría. Platicamos por horas, hasta que salió Draco seguido de Rosalie y Emmett
-Mami, tengo hambre- dijo mi hijo
-Tenemos comida aquí, Draco, en un segundo estarás comiendo- dijo Carlisle
Todos fuimos a la cocina. Recordé que ninguno de los tres vampiros que estaban aquí sabía cocinar, así que yo con magia le preparé algo de comer a mi hijo. Todos nos sentamos a la mesa mientras mi hijo comía.
-Narcissa, tu hijo es precioso- me dijo Rosalie
-Gracias, Rose- le dije
-Yo que tú lo cuidaba, estaba tramando robarse a Draco- dijo Emmett riendo
-¿Qué opinas, Draco, te vas conmigo y con Emmett?- preguntó Rosalie a Draco
-¡Sí!- dijo Draco sonriendo- ¿Hay elfos con ustedes? ¿Podremos jugar Quidditch?
Miré a Draco y sonreí. Mi hijo claro que estaba acostumbrado a los lujos que todo Malfoy tenía. Vi la cara de desconcierto de Rosalie y Emmett. Solté una carcajada y negué con la cabeza
-No, mi amor, si te vas con ellos no habrá nada de elfos ni Quidditch- dije riendo
Entonces Draco negó con la cabeza y dijo que ya no se iría, que se quedaría en su casa. Después de comer, Rosalie y Emmett se llevaron a Draco al parque, lo hicieron ya que vieron que estaba nublado. Podía ver desde la ventana todo lo que hacía, mi hijo convivía con niños muggles como si nada pasara, su padre se moriría de un infarto si viera eso
-Es un niño maravilloso- me dijo Carlisle rodeando mi cintura con sus brazos
-Gracias- dije yo sonriendo- ¿No sientes raro?- pregunté
-¿De qué me hablas?- me preguntó
-Carlisle, ya tengo 32 años, tu aparentas unos 22 o 23- dije sonrojándome- ya estoy vieja para ti, entenderé si tú ya no me encuentras atractiva o si ya no huelo como antes
-Narcissa, no importa la edad que tengas, para mi tu siempre serás la mujer más hermosa de este mundo. Y ese olor que me hipnotiza sigue estando ahí, no ha disminuido con el paso de los años, es tan embriagante
Cuando me dijo eso no pude evitarlo, volteé y lo besé.
