Disclaimer: A huge thanks to thatwritr for her permission to do this translation. Y muchas gracias a Lilia por permitirme usar los capítulos ya traducidos, por ahora solo me adjudico el beteo.


Capítulo Veintinueve

Hannah Jones y sus hijas duran siete días (una semana) antes de darse por vencidos y regresar a casa. Para ese punto, la Casa McCarty tiene una segunda familia, pero el ver a sus primeros clientes echarse para atrás sigue siendo decepcionante… pero para nadie lo es tanto como para Esme. Tal vez Bella debió haber anticipado que Esme cuidaría personalmente de cada mujer que cruzara las puertas del refugio, pero no lo hizo. Había hablado con Rose al principio y sabe que Rose tiene pocas ilusiones en cuanto al porcentaje de éxito en los refugios, ya que trabajó en algunos en Nashville. Y también ha tenido pláticas similares con Emmett, Alice e incluso con Edward, quien ha leído artículos de abuso conyugal cuando estuvo en la escuela de medicina. Pero nunca habló con Esme, probablemente porque asumió que la contribución de Esme se limitaría al arreglo del edificio, no de los ocupantes. Sin embargo, Hannah es solo un poco mayor de lo que Esme era cuando ella dejó a su primer esposo… además Esme fue la que la encontró.

Es proyección clásica. Esme se ve a sí misma en la joven Hannah, y por los siete días que Hannah había estado ahí, Esme había pasado horas enseñándole lo básico en cuanto diseño de interiores, o compartiendo sus propias experiencias (muymodificadas). Así que cuando Hannah finalmente se rinde ante los intentos persistentes de su familia biológica y política y es convencida de regresar a casa, a Esme se le rompe el corazón.

—Está afuera en el kiosko del jardín —le dice Rose a Bella el domingo en la mañana. Rose había sido, de hecho, la que más había tratado de convencer a Hannah de quedarse, usando su usual honestidad cruda.

—Te puedes ir a casa si quieres, pero te veremos aquí de nuevo en tres meses, o cuatro, o cinco… lo que sea que te tome darte cuenta de que esta versión de tu marido va a durar solamente hasta que se frustre de nuevo y se desquite contigo. O tus hijas. Eso es lo que te mantendrá alejada por fin… cuando empiece a golpear a tus hijas.

—Es una acusación muy grave la que haces —contestó Hannah golpeando la bolsa con las cosas que se llevaría con ella.

—Soy honesta.

—¡Y él es un buen hombre de Dios! Solo se desvió un poco, y este fue el llamado que lo despertó. Pero encontró al Señor otra vez… lo que es más de lo que puedo decir de usted, señorita Hale.

—Encontró una excusa para que regresaras y sigas limpiando su casa y cocinar su comida y servirle de saco de golpear cuando esté enfadado con el mundo.

—No espero que alguien como usted tenga fe.

—Y no la tengo… porque aún me falta ver un solo caso de estos cambios milagrosos que resulte siendo verdadero. Para un cambio real se necesitan clases de control de ira y consejería matrimonial seria. Si realmente quiere cambiar, irá a terapia.

Bella estaba escuchando sentada en su silla en una esquina… y pensó en Edward. Cambiar era posible, pero Rose tenía razón… no pasaba de un día para otro.

Así que Hannah se había ido esa mañana. Rose la había llevado al lugar predeterminado donde su madre y esposo la recogerían a ella y a las niñas. Al despedirse, solo había abrazado a Esme.

—Estaré bien —le prometió.

—Pediré por ti —Esme había respondido. Y era demasiado sincera como para considerar una ironía el que un vampiro pidiera a Dios por un humano.

Ahora, Bella regresa al pequeño kiosko detrás del jardín de rosas trasero. El jardín fue indulgencia de Esme. Bella había insistido que nose pusiera extravagante con la remodelación de la casa. "Haz que se vea bien, pero debe verse como que se hizo con un presupuesto limitado. Tenemos que dar cuentas de todo lo que se gasta y se recibe. Y además, no queremos que los clientes se sientan incómodos. No serán todos pobres, pero la humillación que a veces se siente por recibir caridad no le ayuda a nadie.

Bella recuerda incluso ahora cómo la riqueza de los Cullen la había hecho sentir pequeña e insignificante a su tiempo.

Así que Esme se había limitado… hasta el jardín.

—Necesitan un lugar hermoso —le dijo a Bella… y se había rehusado a cambiar de opinión. Así que Bella se había rendido ante las sombras de los horrores en los ojos dorados de Esme y la dejó crear su jardín.

Así que Bella rueda su silla por el camino de pavimento pasando rosas de todo tipo, clemátides subiendo por espalderas en morado y blanco, un rico rosa madreselva y jazmín amarillo, todas bajo la sombra de un arrayán de Muskogee. Es tarde en el verano y las flores púrpuras del arrayán ya han muerto y caído sobre el césped y el concreto por igual.

Esme no está sentada en el kiosko, como Rose había dicho. Trae tijeras podadoras y está trabajando, sus labios apretados, pero sus cortes suaves. No castigará a las rosas.

—Estoy bien —le dice a Bella antes de que Bella pueda hablar—. Pero las rosas tienen áfidos.

—Dejar a un marido abusador es como dejar de fumar —Bella le dice—. Sabes que es bueno para tu salud, pero generalmente te toma más de un intento antes de que lo logres dejar.

—Nunca fumé. Las esposas decentes no lo hacían en ese entonces. —Tres cortes antes de que agregue: —Y me mantuve alejada la primera vez.

—Tenías una fuerte motivación… proteger a tu bebé que aún no nacía.

—¡Ella tiene treshijas!

—Pero el abuso ha estado aumentando gradualmente. No ha sido un cambio repentino. Mi papá me dijo que había decidido dejar de fumar un día y tiró a la basura una caja nueva de cigarrillos que Billy Black le había regalado en navidad. Pero la mayor parte de la gente nodeja de hacer algo de la nada. De la misma manera, es común para las esposas abusadas que regresen a casa por lo menos una vez, en ocasiones varias veces hasta que hay una crisis real… cuando él saca un arma o un bate de béisbol en vez de simplemente sus puños y ella termina en el hospital. Esta fue la primera vez que Hannah prueba libertad, y está luchando contra todo lo que le han enseñado desde pequeña acerca de ser una buena esposa y de matrimonios… Además, su esposo está haciendo todo lo correcto para hacer que regrese. Tal vez incluso es sincero. Pero el abuso sigue un sistema, y el sistema trabaja para mantener a las mujeres en situaciones de abuso, así como trabaja para convertir a los varones en abusadores. —Bella toma aire, luego continúa—. No puedes encariñarte, Esme. No podemos salvarlas a todas…

—¿Qué sabes tú de esto? —Esme dice entre dientes de repente, aventando las tijeras con tanta fuerza que se entierran unos 30 centímetros en la tierra a los pies de Esme, mandando tierra a volar por todas partes como un topo enojado—. ¡no lo has vivido! ¡No sabes lo que es estar… estar muerta de miedo cada día de tu vida! ¡El pensar que el único escape es la muerte! ¡El creer que solo eres una mala esposa y que si solo pudieras ser lo suficientemente buena te amaría en vez de odiarte! ¡Edward te adora y cree que no puedes hacer nada mal!

Este arrebato las toma a ambas por sorpresa. Bella nuncaha visto a Esme perder los estribos así. Normalmente es tan gentil y comprensiva que parece innatural. Y quizá ese es el problema… es innatural y Bella se da cuenta de que por primera vez, ha escuchado a la Esme real,la que normalmente se esconde detrás de la idea de una mujer decente del siglo diecinueve.

Para ser honesta, a Bella le cae mejor la Esme enojada.

—Tienes razón; nunca he pasado por eso, personalmente —responde simplemente—. Pero nunca he pretendido que sí.

El espíritu de lucha sale de Esme y se deja caer en el suelo, abrazándose a sí misma, arrodillada sobre la tierra. Lleva un sombrero jardinero de paja con un moño amarillo brillante.

—Lo siento. No debí hablarte así. Me alegra que nunca hayas pasado por eso.

—Está bien —le dice Bella, inclinándose hacia ella en su silla, pero sin acercar la silla a donde está Esme—. Prefiero que seas honesta, sabes. No tienes por qué censurar cada cosa que dices. El hecho de que haspasado por esto te hace invaluable. Pero también puede ser una dificultad, Esme. Si empiezas a verte en cada una de ellas, en vez de verlas a ellas, entonces tendremos un problema. Estarás tratando de salvar a Esme, no a Hannah… o quien llegue después. Se llama proyección. No solamente es bueno que seas honesta, necesitasser honesta para que sepas lo que estás trayendo contigo.

Esme no responde inmediatamente, pero después de un momento, levanta la mirada hacia Bella y su rostro se ve viejo.

—No… No me arrepientode lo que me pasó, no realmente, porque mira lo que sucedió gracias a eso. Carlisle y yo hemos hablado de esto… varias veces. Pero a veces sigo tan enojadade que tuvo que pasar, para empezar.

—Claro que lo estás —dice Bella—. Estuvo mal, y no debió pasar para nada.

—Quiero superarlo, pero no estoy segura de cómo hacerlo, excepto no pensar en ello.

—Eso no te dejará que lo superes —Bella dice, y acerca su silla finalmente hasta que está a sus pies—. Hay dos errores que los sobrevivientes suelen cometer. Ya sea que intenten justificar lo que pasó al decir "Mira dónde estoy ahora; todo salió bien", o intentan sepultarlo y olvidarlo. Ninguna de esas dos opciones funciona. Incluso si te hiciste más fuerte por lo que pasó, eso no convierte lo que pasó en algo bueno. Y no puedes sepultarlo o apestará tu vida como si fuera un cuerpo.

—¡Pero es abrumador! —dice Esme y se talla debajo de los ojos—. Incluso ahora, le digo a Carlisle que no recuerdo. Pretendo que el cambio me hizo olvidar. Pero me acuerdo. Oh, Bella… sí me acuerdo. Recuerdo lo que Charles me hizo, cómo dolió. Recuerdo que me escondía al fondo de la alacena cuando llegaba enojado a casa, con la esperanza de que se tomara unos cuantos vasos de whiskey y se calmara. Pero a veces, solo lo enojaba más. Rompió mi clavícula y mis costillas, y tenía que esconderlo. Usó su navaja de rasurar en mi espalda y muslos, donde nadie lo vería… —Se detiene y solloza con lágrimas secas. Bella se acerca aún más y se acerca para tomar su mano, maldiciendo a la silla y cómo la limita.

—Nada de lo que hacía era suficientemente bueno. Si quemaba el pan, o hacía la sopa muy aguada, y no podía coser ni por mi vida. Era terrible cosiendo… aún lo soy. —Se ríe—. Alice ha intentado enseñarme muchas veces cómo coser mis propias cortinas, ¡pero muy apenas puedo hacer una puntada decente como vampiro! ¿Y tú piensas que eres torpe? Yo no era mejor para nada, incluso tal vez peor. Rompía cosas constantemente, estaba tan nerviosa a su alrededor.

»Nunca olvidaré el día que me fui… lo que se sintió. Era tan…libre.Recuerdo que vi un halcón de cola roja cuando caminaba hacia la estación de tren. Huí mientras él estaba en Columbus por su trabajo, y esa mañana, cuando caminaba para alcanzar el tren a Wisconsin, había un halcón de cola roja sentado en un poste de la reja delante de mí en el camino. Estaba solo sentado ahí, observándome. Me acerqué bastante a él antes de que volara de repente. Fue la cosa más hermosa que había visto. Así es como me sentí… como ese halcón. Sin ataduras ni cadenas. Libre.

Está sujetando la mano de Bella lo suficientemente fuerte como para moler los huesos pequeños y Bella intenta no hacer gestos, pero no puede evitar esconder el dolor en su rostro. Dándose cuenta, Esme hace un sonido suave y suelta su mano.

—¡Lo siento!

—Está bien. —Y lo está, pero aún se soba los dedos—. Gracias… por decirme todo esto.

—Le dije a Hannah también —dice—. Una versión modificada… pero era verdad, acerca del halcón. Pensé que sentiría lo mismo…

—Creo que si lo sintió, Esme. Pero también creo que eres más fuerte de lo que la gente cree. Lograste liberarte al primer intento; mucha gente no puede.

—Le di a Hannah mi número de teléfono y la hice prometerme que me llamaría si necesitaba ayuda… sin importar lo que pase o qué hora es. O que me llamara si solo quería tomarse un café y visitarme. —Su rostro se ve pensativo—. Creo que sí llamará.

—Esa confianza es más de lo que Rose o yo logramos con ella.

—Rose es impaciente a veces. Tiene buenas intenciones, pero…

—Ambos métodos son importantes —Bella dice—. A veces necesitan un poco de empatía, pero a veces necesitan una patada en los pantalones. No soy buena con ninguna de las dos, la verdad.

—Lo eres —protesta Esme—. Mírate ahora. —Sonríe—. Me estás escuchando a mí.

—Después de comprometerte primero —Bella le recuerda—. Pero como te dije, prefiero si eres honesta. Y eres mucho mejor que yo con eso de la empatía. Pero sí sé un poco acerca de la psicología de mujeres abusadas. No soy una terapeuta, pero he leído mucho y no es raro que terminen regresando con sus esposos por lo menos una vez, y a veces dos o tres veces. Algunas nunca salen del ciclo. No puedes tomártelo personal. no estás fallando. Todo lo que podemos hacer es ofrecerles una oportunidad y hacer lo mejor que podamos para ayudarlas a aceptarla. No todas lo harán.

Esme asiente, pero Bella no está segura de si las palabras le llegaron o si solo está aceptando por ser amable. Se sientan en silencio por un minuto y Bella intenta decidir si regresar a algo más que Esme había dicho… si en realidad quiere abrir esa lata de gusanos. Pero tal vez no vuelva a tener la oportunidad. Esme es raramente tan abierta en cuanto a lo que realmente piensa y siente.

—Dijiste que Edward me adora y cree que no puedo hacer nada mal —empieza después de un minuto, con cuidado. Esme tiene la mirada agachada, pero no lo niega—. ¿Te das cuenta de que érase-una-vez yo me sentía que no me lo merecía, verdad? De la misma manera que tú con tu primer esposo, me sentía inadecuada para él.

Su boca cae abierta en shock completo.

—¡Pero Edward nunca te golpeó!

—No, claro que no. Solo me protegía a morir e intentaba tomar mis decisiones por mí.

El rosto de Esme se endurece de nuevo.

—Bueno, eras muy joven, Bella, especialmente para nosotros. Un buen esposo o novio protege a su esposa o novia. Edward se comportaba como un caballero.

—El ser sobreprotector no crea una relación de iguales. Analizando aquella situación, me doy cuenta de que las razones por las que me sentía inadecuada eran ayudadas por la tal "caballerosidad" de Edward. Cuando dejó de comportarse como todo un caballero y se dejó ser solo Edward, nos llevamos mucho mejor.

Esme parece seguir teniendo problemas, ya sea entendiendo, o aceptando lo que Bella está diciendo.

—Fue criado para tratar a una mujer con respeto.

—Sobreprotección no es respeto, Esme. Solo convierte a uno de la pareja en el niño de la relación. Carlisle note trata de esa manera. Pide tu opinión y no te… atosiga… cuando no lo necesitas.

Aún parece confundida.

—Pero soy un vampiro. Claro que no necesita atosigarme con su ayuda. Tú eres humana. Eres rompible.

Eso hace que Bella sonría.

—Rompible, sí. Obviamente. Incapaz, no.

Dándose cuenta de lo que había dicho sin querer, las manos de Esme cubren su boca y sus ojos caen involuntariamente sobre la silla de Bella. Si tuviera sangre, estaría sonrojada.

—Está bien, Esme —dice Bella—. Tienes razón, soy rompible en comparación a ustedes. Y he dejado de ser tan quisquillosa al aceptar ayuda de la gente. Estar en la silla me ayudó con eso, irónicamente. Como Mark solía decir… "es una persona débil la que no deja que nadie haga algo por él". Todo está en cómo se ofrece esa ayuda. Edward ha mejorado mucho, y aún más al punto, me deja hacer cosas por él a veces. Incluso en tu tiempo, ¿no era eso lo que los buenos esposos y esposas hacían? ¿Cuidarse el uno al otro? Incluso si ambos hacían los trabajos más tradicionales de su género, si es una pareja,eso es lo que los hace iguales. En Forks, Edward no dejaba que fuéramos una pareja… así que me sentía sin valor.

Esme inclina la cabeza.

—Oh, Bella. Estás en lo correcto solo en parte. En Forks, hiciste algo por Edward que nadie había podido hacer… le enseñaste a abrir su corazón y a amar verdaderamente. Era tan… cerrado …por tanto tiempo. Pero contigo, era una persona diferente… no era tan distante… estaba listo para arriesgar todo. Era muy frío después de haber estado cerrado por tanto tiempo… fue como ver una rosa abrirse. —Acercándose, toca un capullo blanco—. No se abren de un día a otro.

Es, Bella piensa con sorpresa, una observación profunda, ya algo que no había considerado antes realmente. Edward habrá tenido más de cien años cuando lo conoció, pero había sido también la primera vez que se enamoraba, y el amor había venido a una edad tan avanzada que era más difícil.

—Está abierto por completo ahora —dice contemplativamente.

—Sí, eso creo —responde Esme, y voltea a ver a Bella—. No dejes que se seque.

Bella sacude la cabeza.

—No estoy lista para eso, Esme. Aún extraño a Mark.

—Claro que lo extrañas. Siempre lo extrañarás. Yo aún extraño a mi bebé. ¿Pero no extrañarías también a Edward?

—Claro que sí. —Pero sus palabras son más un reflejo que una respuesta honesta, Bella se da cuenta. No quiere examinar de cerca lo que Edward la hace sentir—. Pero no es lo mismo.

—Aún no —Esme coincide.