Siempre en un placer reaparecer, espero que todos los que leen estén bien, quiero agradecer su incondicional lectura y seguimiento, y sigo pidiendo su compresión, teniendo en cuenta que me quedan meses de mi carrera en la universidad y que mi practica en el hospital es demandante, pero necesitaba escapar y traerles el capitulo, quedan los finales, en 2 o 1 capitulo más terminare la historia. Lo único que puedo decirles que les agradezco, sus reviews y palabras de apoyo, es una historia que en cierta parte también me ha acompañado. Es posible que la sienta ahora, un poco rápida, pero de todas maneras con cariño.


Luna violeta en sangriento desierto

XXIX capitulo

La boda manchada por el pasado


Tu tum… tu tum

Su mano temblorosa se poso sobre la palma descubierta del pelirrojo y la otra tomo suavemente el sombrero.

Hinata vio en el rostro del joven un esbozo de una pequeña sonrisa.

Asumia como la esposa del jefe de la aldea, como la esposa del Kazekage, al tomar el sombrero y cuando tomo la mano fría de Gaara aceptaba ser su compañera, ya no importaba lo que opinara su familia, la decisión que había tomado nada lo cambiaria, entrelazó sus dedos con los de Gaara, sintiendo sus mejillas arder a más no poder, una sonrisa se escapo de sus labios.

Unos niños pequeños gritaron, pues el pueblo comprendía que el Kazekage tendría esposa. A pesar de que escapaban algunos gritos de asombro, la mayoría de los jóvenes reían alegres.


– Pero, pero dime que pasa…sakura-chan – gimió Naruto tratando de ver entre la multitud

El rubio saltaba lo más que podía intentando ver entre la agitada gente que gritaba y soltaba globos.

– Ohhh- dijo Kakashi

– Callate Naruto estoy tratando de acercarme… Temari-chan, no sé bien lo que significa lo que Gaara hizo – dijo Sakura

– Matrimonio… - dijo una voz a su lado

– ¿Qué quieres decir con eso Neji? – Pregunto de nuevo la pelirosada ante semejante frase que hizo que se tambaleara un poco, sabía lo que había escuchado simplemente no podía creerlo.

– Es una forma en que lo propone, al ofrecer el sombrero de Kage en una ceremonia, significa que su petición también es una – Explico Temari mordiéndose el labio inferior con emoción. – es una de las pocas veces que se ve algo semejante según la historia de nuestra aldea.

– Pero supongo que eso no le gustara a tu clan – Menciono Sasuke, cruzando sus brazos y mirando de soslayo al Hyuuga.

– Supongo que no, pero al parecer el hecho de que una miembro del Clan sea la esposa de uno de los kages, no creo que sean tan desagradable para ellos – dijo lo ultimo con un marcado entrecejo. – después de todo es una manera de predominio para ellos, si lo ven asi, no intervendrán demasiado

– Neji…. –murmuro Tenten, al darse cuenta que Neji apretaba sus puños.


El nuevo jefe del grupo de ancianos se acerco a Tsunade, mientras observaba un tanto extrañado la escena del pueblo, pero satisfecho.

– Es raro, hace muchos años que no se veía al pueblo tan contento. Tsunade… - empezó diciendo el anciano.

– Dime Asura – respondió Tsunado mirándolo, sabiendo de las intenciones de hacerle una pregunta.

– ¿Crees que esto es lo mejor?- preguntó el anciano mirando hacia abajo donde la multitud saltaba de alegría.

– No sé si es lo mejor, pues el clan de esta kunoichi es conflictivo, no puedo decírtelo con certeza si es lo mejor que pudo haber ocurrido. Sé que ellos podrán forjar una aldea armoniosa. Independiente de todos los factores externos que hay. – respondió antes de agregar – y de los que habrán.

– Al menos Gaara merece esa felicidad, después de todos estos años. Ahora el pueblo lo quiere como su líder y el hecho de que haya una soberana los alegra mucho, creo que todos querrán participar de la ceremonia. Y será motivo de unión para nosotros.

– Bueno, espero que siendo tu el líder, las cosas sean más diplomáticas que antes- dijo la rubia mirando al consejo de reojo.

– Ya me conoces Tsunade, estuve alejado, pero supongo que tendré que tomar las riendas de este consejo después de tantos años, es hora de revertir mis errores por no entrometerme cuando era mi deber hacerlo.

Un error que había costado caro para el pelirrojo, medito Asura, el no permitiría que la historia se repitiera, forjaría y haría leyes que previnieran el nacimiento de una nueva arma de guerra. Tenía una deuda pendiente con Yashamaru y con Karura.


Después que se supiera la noticia del matrimonio del Kazekage todo el pueblo corrió a sus casas, pues se había anunciado que la ceremonia seria mañana en la mañana. La participación en la ceremonia, ya era grande, pues pequeños grupos adornaban las calles con llamativos tocados y flores.

El peliplateado se acerco a Tsunade.

– Me han avisado que viene una comisión de los Hyuuga a presenciar la ceremonia Tsunade-sama

– ¿Y no han hecho nada para oponerse? – pregunto extrañada mirando al cerdito que se sentaba a su lado.

– Extrañamente no

Kakashi también parecía extrañado ante la situación, Hinata era la heredera del clan, sin embargo aun quedaba la menor, supuestamente no todo les desfavorecía, si lo miraba desde el punto de vista objetivo y lógico. Aunque bastante egoísta.

– Está claro que esta situación, les conviene. Pareciera que no les interesara en lo más mínimo la felicidad de Hinata. Estoy segura que su madre estaría feliz por este día. – lo ultimo lo dijo más para si misma que para el peliplateado.

– Shizune me ha comunicado que ha mandado sus ropas para la ceremonia. – dijo el ninja mientras miraba a un shinobi entrar con un paquete

– Quien diría que asistiría a una boda, y además que fuera a ser la madrina

– Los chicos están un tanto perturbados por la repentina noticia, pero están ayudando en lo que más pueden con los preparativos. – respondió cerrando su único ojo visible, en lo que se interpretaba como una sonrisa debajo de su máscara.

– Creo que es así Kakashi, no todos los días se casan dos ninjas de diferentes aldeas.


La silueta caminaba por los pasillos de la sede principal, unos cabellos desordenados de fuego se agitaban al aire, tanto alboroto lo tenían un tanto extrañado, se había topado con el grupo de Konoha que estaba ayudando con los preparativos. Naturo lo había abrazado hasta la casi estrangulación, mientras decía que se alegraba que se casara con Hinata.

"Vaya chiquillo, has causado un gran alboroto"

"Estoy cansado de esto"

"Cansado estarás después de la noche de bodas"

Gaara casi se atraganta con el aire que respiraba, ignoro el mensaje del mapache. Y camino donde Temari estaba, tan pronto estuvo cerca, escucho de ella unas pequeñas felicitaciones y que debía alistarse para el día de mañana, pues debían hacerse algunos ajustes al traje de Kazekage.

No entendía porque tanta formalidad, pero si podía ver la felicidad en su hermana, quien sabe donde estaba Kankouro. Aunque considerando el hecho de que era el jefe de la aldea, no debía extrañarse de todo el protocolo ante su casamiento.

- Menciono algo, que como que no podía hacerte una despedida de soltero como es debido por el corto tiempo, pero de seguro algo te regalaría.

- ¿Que? – se le escapo a Gaara, pensando en la última frase sobre despedida de soltero, no estaba en sus planes ni deseaba un evento similar.

- Tranquilo Gaara, ya se que a ti no te gusta ese tipo de cosas. Pero deja a Kankouro con su felicidad por tu casamiento, me alegro mucho de que Hinata-chan vaya a ser mi cuñada, es en verdad adorable.

- Temari… - El pelirrojo dudo por unos momentos al preguntarle a su hermana

- Que pasa Gaara – La rubia observo a su hermano.

A la manejadora de vientos, le extraño el tono de Gaara, y por un momento su vista perdida en uno de los ventanales.

– ¿Crees que puedo llevar a la aldea hacia la prosperidad? – le pregunto mirando por la ventana hacia la aldea

– No creo eso Gaara…creo que serás el mejor Kazekage que la aldea haya tenido, y no solo eso, también se que serás muy feliz – dijo antes de abrazarlo por unos segundos para después ir hacia un mesón ordenando los papeles, y pidiendo al sastre que se acercara a Gaara para tomarle unas medidas.

Gaara la miro más tranquilo, no dudaba en su capacidad de liderazgo y en sus cualidades para llevar a la aldea, sin embargo, vacilaba a veces. Pero lo reafirmaba en su objetivo: los protegería a todos.

Ser el Kazekage para vivir unido a su aldea.

Y sobretodo…junto a Hinata


Se movió inquieta en la cama, pues no podía conciliar el sueño aún, había estado conversando con las chicas de Konoha durante horas en la tarde, ellas dejaron todo listo.

Gritaron de emoción cuando vieron el vestido de novia ceremonial.

Por un momento le pareció volver años atrás donde encontró una foto de su madre con un vestido parecido, se veía tan bella y distinguida. Sobre todo muy feliz.

Esperaba llegar a ser muy feliz junto a Gaara. Y encontrar su destino como compañera de uno de los líderes de la aldea de arena.

Se sentó y miro el vestido en una esquina de la habitación, puso una mano en su pecho mientras su cuerpo temblaba en la emoción.

¿Cómo había pasado todo tan rápido?

Ser la esposa de Gaara… es decir…

¿Qué se sentiría que esas manos recurrieran su espalda y la acariciaran?

Se sonrojo hasta las orejas mientras trato de acallar un pequeño sonido que salió de su boca al pensar en ello, miró cuidadosamente a la habitación donde sus compañeras dormían, salió de esta y caminó hacia donde estaba la habitación de la Hokage, necesitaba hablar con alguien. Necesitaba sacarse la angustia que la embargaba. Y que de seguro las demás jóvenes no entendían.

El sonido de la puerta sorprendió un poco a la rubia, pero lo que le llamo más la atención fue la presencia de la Hyuuga.

– Pasa Hinata…

– Disculpe Tsunade-sama…e-es que y-o… - trato de empezar, pero sólo tartamudeo.

– Ven Hinata-chan siéntate aquí – señalo a su lado de la cama – tranquila, y dime lo que te pasa.

La ojiblanco camino indecisa y se sentó entrelazando sus manos frente a su pecho, y la miro de reojo tratando de formar todas las palabras.

– Supongo que es por tu matrimonio, ¿verdad? – pregunto, adivinando por la expresión de ella que así era.

– Si…es que y-yo…

La rubia abrazo a la Hyuuga y acaricio su cabello de manera maternal, supo que eso la calmaría todo lo que necesitaba.

– Todo estará bien mañana, estoy segura que tu madre estaría muy feliz por esto, yo te daré mi bendición.

– Tsunade-sama…muchas gracias – Hinata abrazo de vuelta a la mujer y deposito algunas lagrimas entre las ropas, con más alivio en su ser al sentirse acogida.

– Y respecto a la noche de bodas… no pienses en cosas complicadas, sólo déjate llevar, no te reprimas…

– E-es que me da m-mucha vergüenza, pues m-me verá desnuda

– Bueno, piensa que tu también lo verás desnudo

Hinata se aferro más a Tsunade, eso la había avergonzado aún más.

Tsunade no evito una pequeña risa ante la actitud de la joven, le parecía muy tierna, ojala su madre estuviera en esos momentos para ayudarla, pero dada la situación lo menos que podía hacer era calmarla ante sus angustias.

– Lo mejor que puedes hacer es dormir, venga ya…

– Es que estoy muy nerviosa y no logro conciliar el sueño…

– Tengo un té que te ayudara, tómalo. Te relajara.

Después de que la joven se lo hubiera tomado, empezó a sentirse cansada, por lo que se dirigió a su habitación y apenas se hubiera tapado con las sábanas, se quedo dormida.


"Porque sales a estas horas de la noche, deberías dormir un poco, o mejor dicho descansar"

Shukaku está actuando demasiado protector, pensó Gaara, no entendía la actitud del mapache de preocuparse de sus incursiones nocturnas, siendo que antes nunca lo había hecho.

"Necesito un poco de aire"

El pelirrojo miro los edificios donde pudo sentir el antes alborotado chacra de la ojibanco ahora calmado, se desvaneció en un remolino de arena para aparecer en la ventana de la habitación donde la pelinegro dormía profundamente.

Eso lo calmaba, no había de que preocuparse.

No pudo evitar la tentación de tocarla, así que una vez más se desvaneció para aparecer al lado de su cama, observando detenidamente su respiración y los cabellos desordenados que le caían alrededor del rostro.

Se inclinó, y aspiro el aroma de la joven…

Que equivocación había hecho.

El chacra dentro de él vibró salvajemente llamándolo e incitándolo a acariciar la piel que bajaba del cuello.

Por un momento sus sentidos se nublaron y solo tenía en mente aquel aroma. La Luna casi estaba en fase completa.

Por unos segundos Gaara recobro sus sentidos y al darse cuenta de cuan cerca estaba del cuello, cerró los ojos calmándose y desapareciendo en un torbellino de arena, rápidamente


La mañana sobre la aldea de la arena era una de las más radiantes.

La ceremonia había comenzado hace unos minutos, las banderas estaban sobre el lugar decorando el antes opaco color de los edificios. Llenando de vida toda la aldea.

Una voz resonó en el lugar.

– Estamos aquí reunidos por la unión de nuestro Kazekage Sobaku no Gaara con Hinata Hyuuga kunoichi de la aldea de la hoja.

Un silencio sepulcral se hizo presente ante la multitud que había acudido, en primera fila estaban los ninjas de Konoha, y la Hokage.

La silueta de Gaara con el traje ceremonial de Kazekage, caminó por el pasillo hasta donde Asura se encontraba, en una especie de altar adornado con flores y velas.

El lugar que era el edificio de gobernación, se había adaptado en la entrada para realizar la ceremonia. No solo por lo simbólico del lugar sino para que toda la aldea pudiera observar lo que sucedía.

Gaara sentía por momentos que cada paso que daba se hacía más pesado, pues las miradas estaban sobre él. Llego hasta el anciano e inclino levemente la cabeza en señal de saludo, el también le correspondió.

Shukaku se movió inquieto en su interior, no era el único nervioso. Se alegraba que al menos no estaba sólo en esta situación.

Un leve sonido de asombro sonó entre los presentes, Gaara desvió la mirada para ver de reojo y sus ojos se entreabrieron levemente.

Hinata caminaba lentamente con un delicado kimono blanco ceremonial, su cabeza ataviaba con un hermoso tocado, y desde el cual se marcaba el Tsuno-kakushi. Se veía delicada, alcanzaba a ver sus labios pintados delicadamente, y percibía su chacra con calma. Una imagen atrayente, de seguro bajo el tocado estaña sus mejillas sonrojadas, no dudaba de eso.

No se dio cuenta en que momento Tsunade estaba cerca presidiendo la ceremonia al lado de Asura.

Para Hinata todo se movía lentamente, se sentía cohibida y sonrojada, miraba de reojo a Gaara quien parecía imponente en su traje, los cabellos revoloteando a la par con el viento del desierto. Elegante y distinguido.

– Esta unión no sólo une a dos seres, sino también de estrecha los lazos de dos aldeas. Expresamos los votos de felicidad en su honor… - se detuvo mientras miraba como Gaara tomaba la mano de Hinata y la alzaba hacía el altar – ahora ya son esposos…

La multitud grito emocionada, saltando y lanzando globos y flores.

Un ninja le murmuro algo a Asura el cual se retiro de la ceremonia no sin antes avisarle a Tsunade.

– Gaara tienes que besarla – grito Naruto desde las primeras filas, un intento fallido de Sasuke de evitar su grito.

– Dobe, no digas eso, menos en esta ceremonia

Claro que después del grito más de alguno miro hacia el Kazekage que en un rápido movimiento se había inclinado hacia Hinata para besarla suavemente, antes de que Naruto gritara. ASi lo que único que visualizaron, fue a la esposa del Ninja pelirrojo mirando sonrojada.

– Gaara… - había murmurado Hinata, mientras observaba al joven sin el sombrero de Kazekage.

Hinata ahogo una pequeña risa de nerviosismo. Pues comprendía que el joven había sellado su unión a su manera.

El pelirrojo miro extrañado minutos antes, como el jefe de los ancianos desaparecía. Si había una revuelta o algo debían avisarle directamente a él. Su mirada se volvió sombría, no le gustaba esto. Miro a Tsunade a ver si encontraba alguna respuesta, pero al parecer ella tampoco sabía nada, no pudo seguir pensando ya que Naruto lo envolvió en una abrazo y lo felicito, en eso la mayoría de los ninjas de Konoha se acerco para felicitarlos.

Hinata miraba nerviosa a todos, Sakura y Tenten ayudaron a sacarle el tocado ceremonial para que pudiera estar más cómoda, ahora en la recepción.

Las horas pasaban y el atardecer acariciaba las dunas del desierto y los edificios de una movida aldea de la arena.

Gaara no aguanto y cerrando los ojos chequeo alrededor buscando el chacra de Asura, encontrándolo en una de las habitaciones del edificio. Decidió aclarar el asunto, pues algo estaba pasando, miro a Hinata que tomaba té al lado de Tsunade. No podía relajarse en una situación así, lo resolvería y volvería donde la joven Hyuuga.

Caminó y se introdujo entre los pasillos del edificio.

Encontro a Asura con una mano en la cabeza mirando la mesa con unos papeles antiguos.

– Asura… - llamo el ojos aguamarino entrando a la habitación con voz seria.

El anciano volteo a ver el hombre joven y no pudo borrar en su rostro las marcas de la preocupación.

– Gaara…

– Que sucede – demandó

– No quería contarte hasta saber con seguridad la información – hizo una pausa – Hace unos días encontraron estos papeles con investigaciones de Chiyo…

El portador de Shukaku entreabrió levemente los ojos ante la sorpresa por el nombre de la anciana fallecida, que dio su vida por la de él. Si se trataba de ella entonces había algo relacionado con Shukaku.

Estas investigaciones las habían realizado los hermanos Chiyo y Ebizo.

– Shiyo dejo un escrito, es posible que si tienes un hijo, parte de Shukaku pase al bebe y en consecuencia a su madre. Y en el parto, El Chacra de Shukaku salga del sello, traspasándose, y al ser una carga demasiado pesada quede en la madre, pudiendo entrar en la shintai enerugī (energía corporal) de esta.

– Que tan certero puede ser este escrito – pregunto Gaara cruzándose de brazos.

– No podemos saber nada más porque el escrito está incompleto…se nota que hay muchas anotaciones corregidas, pero esa es una de las teorías, Shiyo es una de las principales en el sellamiento de Shukaku y no alcanzo a terminar sus investigaciones, solo tiene sus teorías – Asura se acallo por un momento. – no quería alarmarte por eso Gaara, menos en tu boda, quería descartar todo esto.

– Gaara – la voz de Tsunade resonó en la habitación, al parecer lo había seguido y se había enterado al escuchar a Asura – ve a descansar, y no pienses en esto. Me pondré a trabajar con Shizune sobre toda la información, te informare en unos días. – la voz de la Sannin tenía el tono de una orden más que una recomendación.

Gaara sintió que el mundo se resquebrajaba al saber de la noticia, odiaba sentirse así.

Sus orbes aguamarinas rodearon lentamente la habitación hasta descansar en Tsunade.

– Está bien.

Salió de la habitación hasta su despacho como Kazekage y miro por la ventana los últimos rayos de sol.

No quería que Hinata sufriera, o en el peor de los casos, falleciera. La maldita historia se volvía a repetir. Nunca se perdonaría el perder a Hinata. Nunca entendió como su padre sabiendo de la trágica consecuencia con su madre no hizo nada para evitarlo. Y siguió con los planes de encerrar en él a Shukaku.

Jamás lo haría, no permitiría que algo le pasara, si debía…él…él…

– Gaara… -susurro Hinata al acercarse, lo había seguido en silencio, había escuchado lo que el jefe de los ancianos había pronunciado y cada palabra caló hondo en su ser.

– Esto no está bien Hinata – le respondió cerrando los ojos, tratando de tranquilizarse y con ello su inestable chacra, y la arena que estaba en su recipiente cercano. Apoyado en una pared.

Los ojos aguamarina de Gaara se oscurecían cada vez más, la sombra nublaba no sólo sus pupilas, sino su alma.

Cuando más debía pagar, cuanto más… la felicidad que le embargaba estaba siendo una vez más desgarrada.

– No debes decir eso, no sabemos que tan cierto son los escritos. – Respondió la Hyuuga, tratando inútilmente de encontrar la mirada del joven.

Tenía una pequeña luz de esperanza, de que al menos la felicidad no se la arrebataran asi, de que podía recuperarla, porque ella lucharía por ella, tantos anhelos y esperanzas puestos, no la dejaría ir, no se alejaría de Gaara.

– Es por eso que lo mejor es que no te toque, ni me acerque a ti – las palabras costaron que salieran de sus labios, aunque maldijera el mundo entero y así mismo, se forzaría a alejarse para no dañarla.

Hinata lo abrazo abruptamente haciendo que se sobresaltara, el kimono blanco se movió ante el roce, ella paso su brazos hacia su espalda. Apoyando su rostro en su pecho. Ambos se dieron cuenta que el roce entre sus cuerpos quemaba.

– Ahora soy tu esposa, no quiero alejarme de ti.

– Pero si nosotros… - se sonrojo levemente ante el pensamiento que llevaba a eso- si te toco y quedas embarazada… - sus manos sintieron un escalofrío ante la seda del kimono.

– No podremos escapar a la noche de bodas por siempre – respondió antes de esconder su cara sonrojada en el pecho del pelirrojo. Sentía que Gaara trataba de controlarse, hace días, sabia de sus propias ansias por sentirlo más cerca. Sería inevitable.

– Hinata…

Respiro en el cabello de la joven ojiblanco, y pidió a los dioses que por favor lo ayudaran, necesitaba saber que hacer, no deseaba hacer suya a Hinata si esto se convertía en un riesgo para ella, ¿Qué opciones tenia?, ¿Qué seguridad de que el escrito fuera falso?. Sin embargo la luna llena en lo alto levantaba sus hormonas y le hacia desearla aún más, la sangre de Shukaku clamaba y enardecía en su cuerpo con las ansias de hacerla su compañera, de reclamarla. Correspondió el abrazo, respirando profundamente el aroma de Hinata.

Era su esposa…


Agradecere de ante mano todos sus comentarios, espero pasar mi segundo internado, ya falta menos para el titulo, a todos muchos saludos

§The Girl Magic and Mystic of the anime§