Holassss!!! Les juro que por mi hubiese publicado hace dias pero no podia ingresar a mi cuenta, les paso lo mismo a ustedes?? Bueno, solo decir que: queda poquito… muy poquito… jajajajaja!!

Ninna Black: le estas tomando un gustito diferente a Sev??? Ñami, yo querer también!! ;D que rico que volvieras, como ya queda poco no sé me estoy poniendo un poco sensible. Saludos!!

CARMEN AIDE: ah!!! Ya me han preguntado mucho eso… pero siempre he dicho respeto el libro porque para mi es sagrado (ahhh que le doy color!!), pero que el libro sea buenísimo no significa que pueda decir lo mismo del horrible epilogo!! O.O así que bien puedes esperar que no todo pase como dice ahí, después de todo Rowling no se molestó en contarnos que paso con mi adorado Sev dentro del verdadero libro.

Sabes que nadie me ha dicho nada por como trato a Harry? Yo se que todo el mundo lo quiere mucho, pero a mi me dejó harta con sus tonterías. Lo siento!! Pero no puedo ocultarlo cuando escribo.

DanySnape: porqué le dices estúpido a Ron?? Buuuuu a mi me gusta él, aunque claro lleva todas las de perder frente al sexy, adorable, inestable y encantadoramente gruñón Severus!! Si Hermione no lo siente, me carga que en las Historias siempre sea todo tan perfecto, x Dios la chica estaba muerta de cansancio!! Jajajaja me gusta que no sepan con exactitud qué piensan o eso, no crees que es raro que siempre pongan cosas como: "Hermione contrajo el ceño y Harry supo que estaba pensando que lo mejor era no preguntarle nada porque en ese momento ella pensaba en el color del lavabo que ocupara Draco cuando nadie estaba despierto en el baño de perfectos del quinto piso…" jajajajajaja XD

:: primero déjame agradecerte tu mensaje del 14 de febrero!! No sabes como me emocione!! Gracias, gracias!! Oye, deja de decir que eres molestosa, mira que no hay nada que me suba el animo tanto como cuando al ver mis mensajes descubro el inmenso posteo tuyo!! Te juro que estoy con una rizota todo el rato!! ;D

Que genial que pienses que Sev esta tal cual es, aunque con este cap tengo mis dudas… hay partes en las que no estoy segura de él, por la poca información de la que dispongo de cómo se comportó los últimos meses de su maravillosa vida… snif!!!!!!!! Ah! Lee lo que le escribí a Dany, ahí explico porqué no quería que Hermy lo sintiera!! Y repruebo con los amigos porque bueno, no he tenido mucha suerte con ellos… aunque bien puede ser mi culpa. Yo una vez dije que me parezco mucho a Sev y puede ser que cuando al fin demuestro que confío y quiero, pues la gente ya se ha hartado de mi! ToT un beso Pao! Ya queda poco waaaaa…

Iory: gracias por tus palabras!! Si a mi también me gusto que su patronus cambiara aunque fuese un poquito!! Pero esto es una jodida montaña rusa, tal y como el animo de mi Severus… saludos!!

Rose Weasley: no te mueras mujer!! No podría soportar otra amenaza de suicidio en mi conciencia!! Siempre me haces reír! Cuídate un montón!!

DarkReginaB19: dos desaparecidas en acción! Que genial volver a leerte!! Jajajaja te gusta ese actor? Pues puedo decir que esta bueno si… pero ay!! Yo me quedo con mi Alancito no más jajajajaja!!! (mejor para ti eh :D) si, Sev rebelde es mejor que un banana split (ñami) jajajaja! Em, la escena de Harry y Hermy besándose no la incluí a propósito: uno porque en el libro ya esta lo suficientemente detallada y otra porque encuentro que esos dos son la pareja más aburrida del universo… perdón! A ti debe gustarte, pero bueno, qué le voy a hacer? Ah, me encanta que me mandes recomendaciones te lo juro!! Ya te echaba de menos x eso también! Pero no quiero leer nada de sev y hermy por el momento, porque bueno, podría sin querer usar algunas cosas que otros escribieran… no sé le tengo pavor a eso. Pero cuando acabe este fic me leeré esos otros!! Cuídate y saludos!!

Chapulina: tu no entiendes nada, niña pesada!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Y no le vayas con el cuento! Cuidadito con chantajearme por ahí, mira que todo este lado tiernito es en compensación a mi lado "malito" ese que convivirá contigo si te pones a ventilar esto! Awwwwww… igual te quiero, pero casi nada! ;D

Mrs. Snape: estabas en la playa también!! Seremos dos cangrejos!! Lo extrañaras?? Pues me esta dando la impresión que yo también, será raro porque en realidad esta es la primera historia-historia que escribo, ya se que tiene sus cositas pero tratare de mejorarla cuando la acabe. Saludos!!

Eileen Prince Snape: si, de verdad que trato de serle fiel. Supongo que me odiaras un poquito por eso a partir de ahora. Awww, saludos!! XD

Camilanis: bueno, primero agradecerte que hayas echado un ojo en mi profile, tengo puras tonterías escritas ahí pero… que rico que compartas conmigo tantas cosas!! Y si, ya la estoy acabando, pero tengo que seguir con memorias perdidas de Sev, así que tampoco es que me desaparezca de aquí! Saludos!

Lunita Black: que genial que te gustara y por sobre todo que rico que estés tan loca por Severus como yo!!! Si me vieras, yo si que hablo de el todo el día, de hecho espero encontrarme a alguien parecido, es que NECESITO A ALGUIEN PARECIDO!! Jajajaja, ojala y topemos algún día mira que no me meto mucho a msn, cuídate un montón!

Isabella Cullen: pues aunque me leí Crepúsculo, ceo que me quedo con crónicas vampíricas, échales un ojo y me cuentas… ahí si hay un vampiro lo más sexy: Lestat!! Jajajaja cuídate, saludos!

Yap, dejo de joder… gracias a los de arriba, cuando tengo flojera o me falta la inspiración leo sus mensajes y retomo el pc. ;D

Decido que no puede ser

Marzo había llegado, habían pasado varias semanas viajando por todo el país y nada parecía augurar que estuviesen siquiera un poco más cerca de dar con el paradero de algún Horrocruxs. Ron se empecinaba en subir los ánimos y Harry en bajarlos. Ella sabía que su amigo seguía empecinado en su idea de que las Reliquias eran la respuesta a todo el asunto, pero aunque tal vez –y sólo tal vez- tuviese razón, las Reliquias únicamente lo ayudarían en la pelea frente a frente con el Innombrable, de todas formas necesitaban dar con los Horrocruxs para acabar definitivamente con Voldemort, algo que Harry no quería aceptar. Ahora obtusamente se había convencido de que las Reliquias de la Muerte eran la respuesta a todos sus problemas.

Esas cosas que ni sabemos si realmente existen!! –pensaba Hermione cada vez que descubría a su amigo dibujando el símbolo del triangulo con apariencia de ojo.

Por supuesto que ella permanecía enfocada en su verdadera misión y Ron también lo estaba… él era de gran ayuda, que si no hubiese regresado lo más probable es que hubiese explotado hace semanas. El temperamento de Harry empeoraba ante su continua reticencia e incredulidad hacia la historia que el señor Lovegood les había contado y pasaba gran parte del día rumiando por los alrededores. Hermione por su parte también habría caído en estados de ánimo lamentables porque la frustración y por sobre todo el miedo que le producía el cautiverio de Luna eran sensaciones que no la abandonaban en ningún minuto del día.

Una tarde especialmente aburrida, cuando ya no había encontrado nada que hacer y le sacaba brillo por milésima vez a la espada de Gryffindor, Ron la sacó de la parsimonia que reinaba al interior de la carpa y gritó feliz su hallazgo: después de muchas noches intentándolo, había dado con la señal de "Pottervigilancia" un programa radial en el que miembros de la Orden mantenían al tanto a los disidentes de las novedades que el Ministerio y sus redes de influencia se esforzaban por ocultar a la comunidad mágicas.

Fue muy extraño volver a oír voces tan familiares y que le evocaran tanta tranquilidad, el sólo escuchar a Fred, Lee, Lupin y Kingsley había hecho que los tres chicos se olvidaran de que hasta unos instantes antes estaban sumidos en sus propios pensamientos, aproblemándose cada uno con contrariedades personales. Ahora estaban juntos alrededor del pequeño aparato de radio escuchando atentamente las palabras de sus amigos. De pronto fue como si el tiempo se les viniese encima en un sólo segundo, habían pasado meses en esa tienda sin conexión con el exterior, sin saber hasta qué punto había llegado el dominio de los mortífagos, cuánta gente había muerto, las confiscaciones, los allanamientos, las hostigaciones… nunca hermione se había sentido tan feliz con el hecho de haber alejado a sus padres del evidente caos que reinaba por doquier.

Supo entonces que el padre de Tonks había muerto y que Dean supuestamente había logrado escapar… su garganta se apretó al escucharlo, sabía muy bien cuánto quería Tonks a sus padres y aunque no los conocía personalmente sintió mucha pena por la metamorfomaga, ella era realmente agradable y saber que estaba sufriendo contrastaba por completo con la imagen alegre y desenfrenada que siempre mostraba. Además estaba Dean, su compañero de curso… miró a Harry después a Ron, este último había compartido mucho con Dean y se lo veía muy afectado también. Supieron que encarcelaron al señor Lovegood, que Lupin había vuelto con Tonks –el torpe de Ron no había abierto la boca al respecto hasta el minuto de escuchar la voz de Lupin por la radio–, y que Hagrid aunque después de casi ser apresado había logrado escapar junto a Grawpy.

Cuando el programa termino una llama de esperanza ardió en sus corazones, Hermione estaba segura de ello, saber que sus amigos en el exterior todavía se mantenían firmes ante el Innombrable le había dado nuevas energías y por las expresiones de sus dos amigos a ellos les pasaba lo mismo. Los tres quedaron con el ánimo por las nubes y se miraron expectantes, como si de pronto la mente se les hubiese despejado y sus diferencias hubiesen desaparecido. Tenían que ponerse en marcha, tenían que actuar. El valor de aquellos que pese al riesgo que corrían demostraban en acciones la fuerza y convicción que se necesitaba para hacerle frente a lo que no compartían.

Hermione había pensado que esto motivaría a Harry a volver a la búsqueda de los Horrocruxs, que reconocería que era el primer y más grande paso para asegurar la destrucción definitiva del Innombrable, pero nada de eso. Lo único en lo pensaba era en el pequeño pincelazo que Fred había mencionado dentro del programa: el "mortífago mayor" quizás estaría en el extranjero. Y para colmo –por el gran éxtasis en el que se encontraba a causa de creer que sus teorías eran ciertas –había dicho el nombre de Voldemort. No les había alcanzado el tiempo para nada, ella sólo atino a tratar de mantener oculta la identidad de Harry, ni soñar con haber cubierto a su amigo con la capa para hacerse invisible, Ron únicamente alcanzó a accionar el desiluminador y ella, pues ella ni tuvo tiempo de pensar en las consecuencias que seguramente traería su captura, al filo de caer victima de una trombosis se metió el bolsito de cuentas dentro de la media, justo al tiempo en que sentía una garra tomarla firmemente del hombro y arrastrarla fuera de la carpa.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Severus estaba por completo hastiado. Pocos días atrás el tarado de Hagrid no le había dejado otra opción y tuvo que ser testigo a vista y paciencia –además de los nada agradables comentarios de McGonagall- de toda la escuela y la atenta mirada de sus "profesores estrella", de cómo un grupo de carroñeros intentaba atrapar al guardabosques. El asunto se había puesto feo, ya que Hagrid no había encontrado nada mejor que llamar a su hermanito y hacer una pequeña fiestesita en honor al idota de Potter… ese gigantón del demonio cuando se vio descubierto por Alecto –quien desde hacia tiempo venía siguiéndole los pasos por conflictos anteriores –lo había obligado a llamar a algunos mortífagos para tratar de contenerlos. Por suerte, si es que así podía llamársele, el guardabosques había alcanzado a escapar y él mismo se había escudado en su condición de director de la escuela frente al resto de los mortífagos por no mover ni un dedo para detener al mequetrefe de Hagrid, un tarado rematado a su modo de ver.

¿Cómo demonios se le ocurre dar otra fiesta a favor de ese niñato cegatón? –se preguntaba mientras volvía –o trataba mas bien- a su oficina, claro que McGonagall casi trotaba tras él y le pedía explicaciones que ambos sabían nunca le daría, esa mujer lo estaba haciendo sufrir más que Voldemort, lo molestaba por todo! Claro que ella no sabía que ya una vez le había salvado el pellejo al idiota de Hagrid, pero claro! Nadie le daría las gracias por ello.

Definitivamente todo había empeorado en el ultimo tiempo, desde hacia unos tres meses y junto con la detención de Lovegood los ánimos se habían calentado más que nunca, sobretodo entre los estudiantes. Si antes Longbottom había sido un dolor de cabeza para los Carrow ahora definitivamente ese chico había sobrepasado todos los límites. Lo peor de todo era que el mismo estaba perdiendo todos los argumentos en que antes se había aferrado para no castigar con demasiada fuerza a esos mocosos inconcientes y había sido Voldemort en persona quien había consentido la utilización de maleficios torturadores contra quienes se empeñasen en desoír e incumplir las nuevas formas y reglas que imperaban en Hogwarts. Estaba preocupado y mucho, aunque no tenía demasiado tiempo –ahora sabía porqué casi no le veía ni la nariz a Dumbledore fuera de las comidas, el trabajo de director era tedioso y demandante- trataba siempre de dar vueltas por los corredores y estar presente cuando los Carrow castigaban a los alumnos, ya que generalmente se les pasaba la mano y varios terminaban en la enfermería con una escandalizada Madame Pomfrey. Y él que siempre se había llevado tan bien con ella –le caía bien porque era discreta y nada de entrometida- ahora tenía que soportar sus largas peroratas en la dirección, quejándose, cada vez con un tono más agudo en la voz, de la inconciencia y la crueldad con la que sus estudiantes estaban siendo tratados a la vista y paciencia de él.

Al fin se había puesto a resguardo, ya que cuando montó la escalera giratoria que lo llevaba a la torre de la dirección, McGonagall finalmente se había rendido o la voz se le había apagado –quien sabe qué pero se había callado y dado media vuelta-. Ahora el tenía una migraña terrible y le esperaba el constante zumbido en la oreja en que los monólogos de Dumbledore se habían tornado. Si no hacía algo pronto a Amycus se le pasaría la mano un día y alguno de los idiotas que jugaban a la resistencia aparecería muerto, quien más posibilidades tenia era Longbottom, aunque otro Gryffindor, Finningan también clamaba a gritos por intensas raciones de cruciatus… eran unos torpes!! Y para rematar Dumbledore le pedía todos los días que cuidara esos niños que no tenían ningún reparo, como si pudiera hacer milagros!! Todo eso lo ponía histérico y el descontrolarse les daba la falsa impresión a ese montón de idiotas que estaban logrando su objetivo!!

Se sentó pesadamente sobre la butaca tras el escritorio y luego la giró para ver los jardines del colegio, el sol estaba ocultándose tras unas montañas en la lejanía y los terrenos comenzaban a ensombrecerse. El viejo loco parloteaba desde el cuadro en ocasiones el asentía o le dirigía un mustio "ajá"… de verdad intentaba proteger a esos niños y algunas veces le había dado la terrible impresión de que McGonagall se daba cuenta de ello, aunque ella no sabia oclumancia, era una mujer tan inteligente que a menudo le era imposible saber qué estaba pasando por su cabeza… el resto de los profesores simplemente lo odiaba e ignoraba la mayor parte del tiempo. Recordó cuando tuvo que dar el tradicional discurso de Bienvenida, una de las cosas más desagradables por las que había tenido que pasar ese año, no recordaba que hubiesen mirado tan feo a alguien en el pasado esa tropa de rufianes mejor conocidos como estudiantes, ni a la loca de Umbridge la habían visto así!!

Y bueno que no importa tampoco –pensó no muy convencido antes de girarse y tomar el ejemplar de El Profeta que seguía sobre el escritorio, intacto ya que no había tenido tiempo de leerlo antes. Lo ojeo un poco y casi se cae de la silla cuando la imagen de Hermione apareció en una gran foto a color, junto a la misma había un cuadro en el que se identificaba como muggle en calidad de prófuga y amiga de Potter, por lo que se presumía que en donde sea que ella estuviese habían grandes probabilidades de dar con el chico.

Miró la hoja del periódico y la angustia comenzó a aumentar en su interior, después de todo tenían razón. Le costaba creer cuánto se había demorado Yaxley e admitir su derrota, claro que no había sido capaz de encontrarla y por eso ahora difundía su imagen para ampliar las posibilidades con los carroñeros recorriendo todo el país… se pasó una mano por los ojos y luego se masajeo las sienes con la punta de los dedos para calmarse.

–No te preocupes, ella esta bien Severus –le dijo Dumbledore quien el creía había estado durmiendo desde hacía unos minutos antes y que para variar no podía mantener la boca cerrada.

Snape gruñó en señal de respuesta y no dijo nada más, guardó el periódico y volvió a girar la silla en dirección a los jardines, en donde sólo eran apreciables la silueta de las copas de los árboles en contra el cielo oscuro, las estrellas eran poco visibles a causa de las nubes que desde semanas permanecían casi inmóviles cubriendo la visión. Cerró los ojos y se urgió a no ponerse a reflexionar, como siempre… las cosas estaban demasiado feas en el castillo como para que el comenzara a sufrir por algo que no había pasado. Hermione estaba viajando constantemente –según Phineas-, el tonto de Weasley era demasiado miedoso para andar nombrando al señor de las tinieblas o ponerse a bailar en calzoncillos en el Ministerio de Magia y Potter… ese era idiota, pero no podía serlo tanto como para cometer alguna estupidez digna de un retrasado mental, si sabía que todos los mortífagos y carroñeros del país estaban buscándolo. No, si Hermione era amiga de ese par algo de cerebro tenían que tener, después de todo llevaban meses en la clandestinidad y nunca nadie –a excepción del lunático de Lovegood- había dado pistas confiables de su paradero.

No era tarde y caminar un poco quizás lo despejaría, demonios… no podía alterarse por el simple hecho de ver su foto en el diario, a qué llegaría luego?! Se puso de pie y pronto caminaba tranquilamente por los pasillos de la escuela, en el camino se encontró con algunos profesores que hacían guardia y estuvo seguro de ver en una esquina a Longbottom correteando por ahí. Quizás hubiese sido más seguro pescarlo el mismo pero también cabía la opción de que los Carrow fueran idiotas y no lo vieran… lo pensó un poco y prefirió no correr riesgos, un par de castigos más y Longbottom sería historia.

¿Y cómo diantres piensa alguien que volvería a ser divertido dar clases aquí sin ese niño? –pensó para sus adentros y se dispuso a llamar a los mortífagos. Los mandaría a revisar las mazmorras asegurándoles que había escuchado rumores de que los idiotas que se hacían llamar "Ejercito de Dumbledore" estarían allí.

Lo preocupaba algo más, que nada tenía que ver con su trabajo de director ni de "doble agente", después de algunas conversaciones agotadoras en las que había tenido que escoger cuidadosamente las palabras, Draco se había reintegrado a Hogwarts, Voldemort –no tenia una idea acabada de porqué –había pasado gran parte de los últimos meses viajando de un lugar a otro y nada muy emocionante pasaba en la mansión Malfoy así que únicamente por eso había consentido en que el chico terminara sus estudios. Claro que había sido enfático en recalcar que quería que a Draco se lo obligara a tomar parte en los castigos que se le aplicaban a los traidores y además debía tomar lecciones extra de Artes Oscuras con Severus en persona, le había hecho jurar que le devolvería un mortífago que valiera la pena a cambio de su benevolencia. Draco no estaba muy bien de salud, aunque eso tenía mucho que ver con la presión que cargaba, sus supuestos amigos estaban desbandados y resultaban ser mucho más crueles que estúpidos. Amycus los adoraba, sobre todo justamente a Crabbe y Goyle, Draco estaba mucho tiempo solo y su aspecto había cambiado bastante, llevaba marcadas profundas ojeras violáceas bajo los ojos y se veía más delgado y endeble, había perdido gran parte de su aire aristocrático y mantenía una actitud por completo distante frente a cualquier intento de sus maestros por destacarlo del resto de sus compañeros. Mientras en sus clases particulares era la única instancia en que Severus lo había visto relajarse, finalmente había entendido que él no tenía intenciones de aprovecharse de el ni de su padre para quedar mejor ante Voldemort, así que a final de cuentas volvió a confiar en el y a contarle todo lo que tenía que soportar durante el día.

Era extraño pero realmente le agradaba Draco, incluso podía notar que después de haber cambiado tanto su estilo de vida se había convertido en muchacho mucho más centrado y racional que Lucius, lo único que le interesaba a ese chico era que Voldemort dejase en paz a sus padres, el resto ya le daba igual. Nadie se había preocupado por ellos cuando habían caído en desgracia, en el fondo –pensaba Severus cuando lo escuchaba –tenía razón, en este mundo uno no podía confiar más que en contadas personas.

Estaba preocupado por el chico porque había ido a la casa de sus padres durante las vacaciones de pascua, aunque el le avía pedido que permaneciera en Hogwarts bajo cualquier pretexto, incluso si quería que necesitaba más clases de Artes Oscuras. Pero Draco –aunque era algo que Severus desgraciadamente esperaba –se había rehusado, no era muy difícil apostar a que el chico querría volver si cada dos por tres le preguntaba a si sabia algo acerca de sus padres o de cómo andaban las cosas en su casa. Por esa razón Snape estaba pensando seriamente en darse una vuelta por la casa de Lucius al otro día, después de todo en vacaciones no había mucho que hacer y Hogwarts podría estar un día sin su apreciada –y pedida a gritos- presencia.

–Severus!! –dijo a su espalda Alecto, quien jadeaba al hablar y que evidentemente acababa de mandarse un carrerón –esos malditos mocosos están tramando algo! Estoy segura de haber visto a un Ravenclaw cerca de la biblioteca pero el muy desgraciado muchacho desapareció antes de que lo agarrara, tienes que venir conmigo y asegurarte que…

–Lo sé, escuché que hoy se reunirán ese grupito de traidores… ¿sabes Alecto? Me parece mucho haber escuchado que quieren juntarse en una de las mazmorras vacías, ¿por qué no le dices a tu hermano que te acompañe allá? Deja que yo distraiga a McGonagall y a Flitwick, vayan ustedes y castíguenlos como quieran –le sonrió de lado, con esa expresión burlona que no podía controlar cuando le tomaba el pelo a alguien aunque la mortífaga lo interpretó de otra forma, pese a que los ojos de Snape eran interminables pozos negros que no reflejaban emoción alguna. Se giró rápidamente –ah, por cierto –apuntó –es una orden, vayan de inmediato y registren cada una de las mazmorras, creo que será mejor que se queden en los pisos inferiores el resto de la noche, de seguro alguno caerá y nos dirá el paradero de los otros.

Siguió caminando en dirección ahora a la biblioteca, tenía que encontrar a esos idiotas si no quería que McGonagall le armara un escándalo de proporciones, Flitwick no era muy confrontacional pero últimamente le estaba copiando el modus operandi a su colega y en ocasiones iba a chillar –no se podía decir de otra manera por ese infernal tono de voz que tenía- a su despacho por el castigo impuesto a algún Ravenclaw o a otro estudiante durante alguna de sus clases.

Caminaba a paso vivo y pensaba en qué demonios se les pasaba por la cabeza a los pelmazos que estudiaban ahí para salir en masa durante la noche cuando de pronto la marca ardió en su brazo. Alguien había llamado a Voldemort, y si le tenían suficiente miedo a su señor no lo hubiesen molestado por nada del mundo a menos… a menos que hubiesen encontrado a Potter. La sangre se le congeló en las venas, lo de los estudiantes fuera de su sala común dejó de parecerle importante y se giró de inmediato para buscar a los Carrow, quería pensar que se lo había imaginado, que el escozor que seguía latiendo en su antebrazo era producto del miedo que sentía por Hermione, cualquier cosa era mejor que aceptar que los habían encontrado. Si de algo estaba seguro era de que ella jamás dejaría que se llevaran al idiota ese así nada más así que seguramente algo le había pasado o le pasaría… caminó hacia los pisos inferiores mientras un sudor helado le perlaba la frente, tenía que comprobarlo, no podía ser verdad.

Al girar una esquina vio a los mortífagos cuchichiando en un rincón del pasillo y al verlo llegar avanzaron rápidamente hacia el. Alecto parecía confusa y temerosa, el señor de las tinieblas había sido claro –a punta de unas buenas maldiciones por supuesto –de quien se atreviese a molestarlo lo lamentaría por lo que le quedara de vida, eso a menos que lo llamaran para acabar con Potter.

– ¿Crees que lo tengan? –le dijo Amycus mirándolo con ansiedad –tal vez deberíamos ir a la mansión de Lucius, seguro que si encontraron al chico lo llevaran a ese lugar… –el hombre lo miro expectante y sonrió nervioso ante la visión sombría de Snape, ambos mortífagos le tenían bastante respeto –mas conocido como "miedo" por el resto de los mortales –a Severus.

–Deberíamos es mucha gente Amycus, tu y Alecto se quedaran a cargo del castillo pero no quiero que hagan nada hasta que yo regrese, no quiero enterarme que pasan por encima de mi autoridad. Los castigos y las detenciones están suspendidos esta noche, sólo quiero que vigilen a los profesores y estén atentos a los terrenos, yo me marcho en seguida a la casa de los Malfoy.

Snape dejo con la palabra e la boca a Alecto, quien quiso replicarle algunas de las instrucciones que les habían dejado, sabía perfectamente que quizás se había extralimitado, no los había dejado ni siquiera poner en detención a los supuestos infractores pero realmente no estaba pensando con claridad. Lo único que le importaba en esos momentos era llegar lo antes posible a la verja que marcaba los límites de los poderosos hechizos protectores que se cernían sobre Hogwarts. Como estaba seguro que su salida intempestiva del colegio no había pasado desapercibida para los Carrow ni para McGonagall quien lo miró ceñuda al pasar junto a ella en un de las escaleras principales, no corrió como le hubiese gustado, sino que se impuso moderar el paso y no parecer demasiado sospechoso. El caso es que cuando llegó a la verja estaba exasperado, esos cerca de diez minutos de caminata habían logrado destrozarle los nervios y al momento de desaparecer un torrente de imágenes e ideas confusas se arremolinaban en su mente, esperaba poder concentrarse y no aparecerse en el Himalaya en vez de en las cercanías de la casa de Lucius.

Las dos misiones que se había impuesto estaban en peligro ahora: tenía que decirle a ese chico que no podía morir como le diera la gana, sino que Voldemort debía hacerlo y… y todas esas idioteces que Dumbledore le había pedido, y por sobre todo tenia que evitar a cualquier precio que le hicieran algo a Hermione, tal vez si le decía a Potter lo que necesitaba oír para acabar con Voldemort y luego se llevaba a Hermione de ahí… no le importaba pasar a ser prófugo, pero los malditos idiotas que estudiaban en Hogwarts también eran su jodida responsabilidad!! Se aclaró un poco y se ordenó no pensar nada hasta que no viese cómo andaban las cosas, tal vez era sólo una falsa alarma, tenía que confiar, aunque sonaba demasiado bien para ser cierto…

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Cuando llegó al sendero que lo conducía hacia la mansión Malfoy una vez más controló su intranquilidad, dependiendo del lugar en el que Voldemort hubiese estado quizás todavía no hubiese llegado… de lo contrario quizás debería ir pensando en hipotecar su vida. Finalmente atravesaba la imponente verja y esquivaba a esos odiosos pavos que Lucius se negaba a quitar de en medio, sin embargo, cuando se acercaba a la puerta principal escuchó varios gritos que lo dejaron helado. Por un instante pensó en darse la media vuelta ya que su oído no podía fallarle y la persona que estaba chillando de dolor ahí adentro era Bellatrix, seguramente había sido una falsa alarma… respiró relajado pero después se puso pálido nuevamente.

¿Y si llamaron a Voldemort porque encontraron a alguien muy cercano al chico? Porque parece ser claro que no es Potter pero talvez pensaron que Voldemort estaría feliz de interrogar a alguien que... –no pudo seguir hilvanando nada porque de pronto la puerta de entrada se abrió de par en par y salieron volando unos tipos bañados en sangre y que seguramente acababan de llevarse una parte de la furia de Voldemort, no supo bien porqué pero decidió que era mejor entrar y sacarse la duda, sino y con lo complicado que era pasaría noches en vela a causa de la duda que lo mataría de a poco y lo dejaría más loco que a Lovegood.

Avanzó por el corredor principal y nuevos aullidos de dolor llegaron hasta sus oídos, creía que desgraciadamente era Narcissa quien gritaba ahora. Cuando finalmente llegó a la sala se encontró con un espectáculo nada de ameno. En el suelo y enteramente magullados estaban los tres Malfoy, Bellatrix y Greyback, frente a ellos y más molesto de lo que recordaba haberlo visto en el pasado, se encontraba Voldemort quien los miraba con odio y que respiraba con dificultad. Al verlo aparecer en la escena soltó una carcajada cargada de maldad.

–Ven aquí Severus… –le dijo en un susurro –quiero que veas lo patéticos e ineptos que son estos protegidos tuyos –lo miró regodeándose de la expresión desencajada que seguramente Snape tenía y le dijo brevemente lo que había pasado ahí.

–Entonces… –Severus tuvo que de veras esforzarse por mantener el control de su voz y sus pensamientos –esos chicos escaparon cuando se suponía que estaban desalmados –miro a Bellatrix aunque esta seguía con la vista fija en el suelo, avanzó hasta ella y contuvo la sonrisa que quería aflorar en sus labios –entonces, ¿un elfo domestico revelado fue quien te ganó Bella…?

–No te atrevas a hablarme de esa forma Snape!! –le graznó la mujer tiritando de cólera y miedo al mismo tiempo. Era raro ver a ese traidor haciendo ese tipo de comentarios, además sabía muy bien cómo los recibía su señor, absolutamente complacido de ver a ese asqueroso mestizo tratar de imitarlo...

Había llegado demasiado tarde, tarde incluso para intentar safar a Lucius y a su familia del castigo que recibieron, pero había sido una suerte ya que no se vio en la situación de tener que mandar al demonio todo por lo que se había comprometido los últimos dieciséis años. Hermione –y bueno el otro puñado de tontos también –habían podido escapar. Voldemort estaba demasiado furioso como para permanecer más tiempo allí, dijo que cuando terminara de ver el espectáculo que estaba a punto de disfrutar se iría con Snape y que si alguien lo volvía a molestar ese alguien moriría antes de llenar sus pulmones nuevamente. Torturó un poco a Lucius y a Draco pero no quiso molestarse más con Bellatrix –sabía muy bien que a la mujer le dolería mucho más la indiferencia y la completa perdida de confianza de su señor, además de que odiada a Snape más que a nadie en el mundo –por eso le ordenó a Severus que la hiciera pagar por cada una de sus incompetencias, cosa que el poco a poco comenzaría a disfrutar más, Voldemort lo miró sentado en la butaca preferida de Lucius, este Narcissa y Draco estaban juntos contra una de las paredes y observaban con ojos llenos de terror como Snape cumplía las ordenes de su señor.

Algo que le brindó casi tantos recursos a él como los tenia Voldemort al perder a Potter eran las vivas imágenes que Bellatrix mantenía frescas en su memoria, la humillaba ser torturada por un maldito mestizo y por eso trataba de despejar su mente recordando lo placentero que le había resultado torturar a la sangre impura amiga de Potter. Una lastima para ella porque el ver tan plausiblemente cómo esa bruja desquiciada torturaba a su castaña no hizo otra cosa que elevar el odio de Snape hasta niveles casi desconocidos, incluso para el mismo, seguramente nadie le volvería hacer sentir ese dolor lacerante y continuo a "la mano derecha del Innombrable" en lo que le quedaba de vida, y desde ese momento tanto Snape como ella aspiraron como un prefundo deseo ver al otro sufrir y morir de la peor forma posible.

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Decir que había quedado completamente magullada y con cada miembro del cuerpo palpitante y adolorido no era exagerar las cosas. Había hecho un esfuerzo impresionante por acompañar a Harry mientras este enterraba a Dobby pero ese arranque le había arrebatado las pocas reservas de energía que le quedaban las ocupó en sentarse junto a Ron en la sala de El refugio, la casa de Bill y Fleur a donde Dobby los había llevado tras rescatarlos de las garras de una sala llena de mortífagos.

El respeto que antes le había infundido el elfo se había tornado en un cariño y agradecimiento intenso. De no ser por su intervención estaba segura que todos hubiesen terminado muertos, realmente se sentía terrible por la muerte de Dobby, creía que lo conocía muy bien, como si hubiese pasado más tiempo en su compañía de la que realmente recordaba, pero eso no importaba ahora, ya no podría volver a conversar con él mientras disfrutaba bollos de frutos secos así que se propuso ir a visitar su tumba cuando se sintiese mejor para dejarle algunas flores… Fleur no era tan mala como Ginny o la señora Weasley la pintaban, los atendió muy bien y realmente sus cuidados la hicieron sentirse mucho más repuesta después de unos minutos.

Llevaba cerca de media hora descansando en el sofá junto a Ron y los otros –Bill los ponía al tanto de muchas cosas que habían estado pasando en el mundo de la magia sin que ellos se diesen por enterados –y todo ese tiempo había refrenado sus deseos de arrastrar a Luna fuera de la casa. Ahora que la tenía enfrente suyo notaba cuánto había pasado seguramente, a causa de la palidez y delgadez de su rostro, tenía unas ojeras muy pronunciadas y su cabello estaba enmarañado y sucio… después de unos instantes de ansiedad lo pensó mejor y reconoció que ninguna de las dos estaba en las condiciones necesarias como para conversar de nada, así que prefirió quedarse callada y muy quieta esperando que el té cargado que Fleur acababa de llevarle le relajaran los músculos agarrotados.

Al poco rato Harry los llamó. Dijo que los necesitaba presentes cuando hablara con Griphook y el señor Ollivander quienes de seguro seguían en no muy buenas condiciones, pero fue tal su insistencia y convicción que al poco tiempo se vieron frente al duende. A ella le quedo clarísimo todo: Harry estaba seguro que en la bóveda de los Lestrange había otro Horrocruxs y por eso le había pedido ayuda al duende para que les hiciera posible ingresar a Gringotts. A ella no le gustó mucho Griphook, le causaba desconfianza por su manera de expresarse, además Bill le había contado demasiadas historias sobre cómo era su relación con ellos, ahora había confirmado la petulancia y el recelo que mostraban hacia cualquiera que "usara varita".

Luego de una extrañísima conversación con el duende se dirigieron a la habitación del señor Ollivander. Hermione quedo perpleja con las cosas que Harry decía, era como si hubiese llegado a un nivel de entendimiento muy por encima del suyo, ya que –ahora sí –estaba lejos de comprender por completo lo que su amigo quería saber. Al final Harry le explicó a ella y a Ron lo que tendrían que hacer: después de todo lo que se había torturado por obtener las Reliquias de la Muerte ahora reconocía que eran los Horrocruxs lo que tenían que buscar y destruir, tanto era así que les aseguró que Voldemort ya sabía dónde estaba la varita de saúco, la que según su amigo siempre había estado en poder de Dumbledore.

Para ella había sido demasiado para una sola noche, después de tanto tiempo de inactividad en unas pocas horas había sido capturada, torturada, rescatada y abarrotada de información. Decidió irse a dormir y tratar de en sueños terminar de digerir todo lo que había pasado, lo extraño fue que no fueron varitas letales ni la tumba de Dumbledore lo que apareció en sus sueños sino que esa noche volvieron a aparecer con una claridad inusitada esos ojos oscuro y luminosos que la atormentaban, claro que esta vez creía que recordaba otras cosas. Un olor indeterminado pero envolvente y familiar se le habían venido a la mente… un olor que no estaba segura dónde lo avía olido, era una fragancia masculina pero que definitivamente no correspondía al aroma que desprendan sus amigos, así que en el mismo sueño la apuntó como una de las pistas que le revelarían a esa persona que vivía en su interior, entre las sombras que sólo se despejaban en los más profundos estados del sueño. Despertó con ese aroma bajo la nariz y quizás esa fue una de las razones de porqué se decidió a hablar con Luna ese mismo día. Ya no podía esperar más tiempo.

Mientras Harry comenzaba lo que se volvería la tónica de su estadía en El Refugio, ponerse a pasear por los alrededores, Ron pasaba la mayor parte del tiempo con Bill, a quien acompañaba hasta la casa de su tía Muriel. A ella por tanto se le había despejado completamente el camino, Dean era un escollo menor que por un extraño motivo amaba ayudar a Fleur en todo lo que ella le pidiese.

Un poco nerviosa –ni idea porqué… bueno tal vez si, pero le parecía un poco patético ponerse nerviosa por hablar con Luna, ¿podía ser realmente patético? –se le acercó después de comer y le preguntó que cómo estaba, que si ya Bill le había dicho algo acerca de su padre y un montón de cosas que también quería saber porque ella era su amiga pero que en fondo sabía que harto tenían de preludio para lo que se le venia, para lo que realmente quería conversar.

–Luna –le dijo después de varios rodeos que incluyeron una descripción detallada de los shimpook de agua salada que supuestamente tendrían un nido entre las rocas que se divisaban desde el acantilado donde estaban –yo… yo quería preguntarte algo desde el año pasado, pero tu nunca me respondiste y creo que verdaderamente yo… yo necesito oír la explicación a eso que me dijiste cuando estábamos en la enfermería después del ataque a Hogwarts… ¿te acuerdas?

Hermione la miro sin mucha esperanza, algo en la expresión concentrada de Luna no le daba buena espina. Pese a sus resquemores intentó que la duda se reflejase en su expresión y deseó ser positiva, en pensar que Luna se pondría seria y le contestaría con sensatez.

– ¿Te refieres a lo que te dije frente a los ventanales sobre Snape? –le lanzó sin anestesia Luna y a ella se le apretó el estomago de inmediato, ¿Por qué esa niña tenía que ser tan condenadamente directa? Asintió despacio como ya temiendo otra dosis más de honestidad por parte de su amiga.

Es lógico esperar que personas tan sensibles se dejen llevar por sus sentimientos –le dijo Hermione, casi como leyendo un texto, esas frases las tenía demasiado frescas en la memoria ya que las había analizado cientos de veces –eso me dijiste esa noche Luna, no entiendo a qué te referías, pensaba que hablabas de Snape y de pronto me dices eso… ¿hablabas de mi? ¿De ti, de Ginny, de Harry? ¿Qué diantres querías decirme Luna?

Hermione miro a la chica a su lado pero esta no le devolvía la mirada, tenía la vista fija en el cielo intensamente azul frente a ellas, tal como esa noche admiraba los terrenos, con una especie de atemporal sabiduría. No contestó de inmediato de pero cuando lo hizo dejo a la castaña desencajada.

– ¿Recuerdas todo lo que te dije verdad? ¿O sólo partes sueltas e inconexas? –la miró fijamente esta vez, escrutando el rostro que tenía enfrente y centrando su atención en los ojos color avellana que se veían despistados –en esos momentos te pareció mal lo que te dije, lo entendí porque todo había pasado recién, pero ahora preguntas con curiosidad, ¿no te acuerdas que a finales del año pasado también me preguntaste sobre esto?

Hermione asintió y recordó que en esa oportunidad también se había sentido desesperada ante la completa desvergüenza de Luna, la que no se había dignado a contestarle absolutamente nada y que la había dejado con la duda atorada en la garganta. Todo indicaba que esa niña era extremadamente perceptiva –o sabía legremancia –porque pareció entender la expresión de Hermione y continúo.

–Además de eso te dije otra cosa más importante y que creo fue la que despertó tu enfado –Luna la miro de reojo esta vez, como avergonzada ahora ella de sus palabras - nadie puede escapar a su destino ni a sus obligaciones en esta vida… -dijo esa frase lentamente como sopesando cada palabra y se giró completamente. Su rostro quedo justo frente al de Hermione, le tomó la mano con suavidad y le sonrió como tranquilizándola, ya que la chica había palidecido, ella también sabía que era esa idea la que más la intrigaba porque en esos momentos sí que pensaba en Snape al hablar, el porqué Luna había dicho que ese sujeto no podía escapar a sus obligaciones era un misterio para ella, más cuando el tipo había matado recién a Dumbledore.

Hermione sentía como si estuviese clavada sobre el suelo, como si fuese una estatua o simplemente parte integral del paisaje, no podía abrir la boca y estaba casi segura de que ni siquiera era capaz de respirar, si estaba aun conciente no tenía mucha idea de a qué se debía, tal ves sólo funcionaba mecánicamente pero creyó que era el deseo de saber… eso era lo que conseguía mantener su cerebro en funcionamiento.

–Quiero saber Luna, ¿Por qué no estabas enojada con Snape a pesar de lo que había hecho? ¿Es que acaso no crees en lo que nos dijo Harry, en que Snape mató a Dumbledore?

–Nada de eso… –le dijo luna frunciendo levemente el ceño –creo que Snape lo hizo por lo mismo te dije, por lo general las personas no podemos dejar de hacer o ser lo que el destino nos ha impuesto, yo por ejemplo –y la miró un poco divertida –tal vez nunca habría entendido que hay mucho más de lo que los magos se contentan en admitir, estoy destinada a buscar lo que nadie más buscaría y no creo que eso fuese posible si mi padre no hubiese visto en su juventud tantas cosas extrañas en uno de sus viajes por las montañas…

–Luna, hablo de Snape –Hermione se mordió el labio y hablo de forma rápida y continua como si todo fuese una misma palabra –estoy segura que hay algo acerca de Snape que no esta bien, al menos no conmigo. No recuerdo absolutamente nada de lo que pasó en el año y tampoco muy bien la batalla en la torre, todo es confuso y lo único a lo que llego es a un punto ciego en el que no hay nada mas que… que… –iba a decir que unos ojos negros bien parecidos a los del mortífago pero de pronto el impulso que la había llevado a soltar sin filtro todo lo anterior se le había acabado, no entendía qué demonios hacía ahí revelándole a Luna tantos de sus secretos… más cuando la rubia se negaba a compartir los de ella.

Luna la miraba atentamente otra vez, la excitación de Hermione parecía ser lo que más llamaba su atención y como la chica no se calmaba y se había sumido en un tenso silencio –en el que seguramente estaba pensando las cosas que no se atrevía a confesarle –ella decidió esperar a que la castaña se calmara y reanudara la conversación.

–Algo me esta pasando Luna… –dijo al cabo de unos minutos Hermione en un tono muy despacio, casi como un susurro –pensé que tu sabías algo porque esas cosas que me dijiste las tengo muy vivamente grabadas en mi mente…

–Porque fueron importantes para ti en ese entonces, ¿Qué crees tú que te produce Snape? –la miró con sus grandes ojos azules como si nada pasara como si hablaran del clima, lo que enervó un poco a Hermione.

–Bueno… es un mortífago, siempre hay que partir de eso, por lo tanto es un tipo horrible, que piensa y hace todo lo contrario a mí por lo menos, el… el mató a Dumbledore, entonces es un tipo que no vale nada porque Dumbledore siempre lo protegió aunque Harry siempre sospechó que era un asqueroso traidor, tal vez deberíamos haber escuchado más a Harry, Ron también lo detestaba, aunque podría llegar a pensar que eso más bien tenía que ver con que en las clases el…

–Hermione!! –Luna la atajó antes de que su amiga cayera inconciente o con un derrame cerebral –te dije que me dijeras que crees TU de Snape.

Los ojos castaños de la joven se ensombrecieron, después de todo Luna no era tan despistada como había pensado, después de todo no la había dejado continuar divagando sobre opiniones que no tenían mucho que ver con la suya propia. Tomando aire despacio bajó la vista hacia el suelo y comenzó a cortar briznas de pasto con dedos temblorosos.

–Verás Luna… ese es el problema. Por favor no se lo digas a nadie!! –la miró fugazmente como tratando de expresarle su desesperación a través de la mirada, aunque no pudo sostenerla –entiendo porqué todo el mundo lo odia, lo entiendo y creo que tienen razón, pero yo… hay algo que no me deja en paz. Hay veces en las que yo también debería emitir juicios en contra de él pero no puedo, las pocas veces en que me he visto en la obligación de comentar en su contra algo extraño me pasa, siento como que digo esas cosas por compromiso y no porque realmente las sienta… me hace sentir terrible, ya sabes… tu misma tuviste que vivir bajo la dirección de ese sujeto y yo ahora estoy diciéndote esto, parece tan loco! ¿Cómo no voy a poder sentir rencor por el hombre que mato a Dumbledore? ¿Por qué no puedo odiar a ese tipo como todos los que están en contra del Innombrable? Si se supone que es uno de los mortífagos más cercanos a quien tu sabes, si siempre fue odioso con nosotros, si mató a quien siempre confió en el, si peleó contra Harry y huyó como un cobarde del colegio, dime Luna ¿Qué pasa? Esa noche parecía que tu tampoco lo odiabas… quiero saber porqué no lo hacías, tal vez sea lo mismo que me pasa a mi.

Luna no contestó de inmediato, sus ojos chispeantes se ensombrecieron un poco y bajó la vista al suelo, donde pronto se encontró también cortando briznas de pasto con su amiga.

–Yo no lo odiaba porque en realidad no odio a nadie, todos cumplimos un papel en la vida, al menos eso creo yo. Todo debe pasar como esta pasando, no hay que pensar tanto en porqué sino en la mejor forma de llevarlo… yo nunca pensé que el profesor Snape fuese tan malo, ¿sabías que a pesar de que siempre me ponía puros ceros en sus trabajos a final de año me hacía una prueba especial? Me hacía preparar la poción que mejor me hubiese salido en el año y estoy segura que muchas veces estuvo a punto de reír cuando me preguntaba sobre algunos datos interesantes que yo agregaba a los ensayos… este año cuando nos sorprendió en su despacho fue él quien nos castigó, pero no nos torturó ni nada por el estilo, sólo nos dejó atados un día completo dentro de una de las mazmorras ¿no te parece divertido? Esa tarde fue una de las más entretenidas que pase en Hogwarts, jamás había hablado tanto con Neville o Ginny! Y de hecho nos dio tiempo de planear unas cuantas cosas entretenidas como rayar los muros del castillo con pinturas brillantes para sacarlo de nervios –Luna rió despacio como recordando esos tiempos –otras veces se contentó con quitar toneladas de puntos de las casas o cosas por el estilo pero que yo sepa el nunca usó magia en contra de algún alumno, sinceramente alguien tan malo como lo pintan no habría dudado en sacarnos la piel después de intentar robarlo, no es el caso de Snape… la verdad yo lo encontraba gracioso –puntualizó Luna sin ver la cara desencajada de la castaña.

–Pero Luna… Snape esta a cargo de Hogwarts, y a ti te sacaron de ahí y te metieron en un calabozo, Ron me dijo que en ese lugar no tenías ninguna comodidad, tú… deberías sentir al menos antipatía por esa gente. Luna, Snape es tan mortífago como Lucius Malfoy! No lo defiendas, si te dejaba pasar de curso era porque Dumbledore lo obligaba a aprobar a los estudiantes y si no te castigó peor cuando entraron a su despacho fue porque tal vez pensó que lo pasarían peor amarrados en la mazmorra!! No tienes que verle el lado bueno a todo…

–Y tu tampoco sólo el malo Hermione! –Luna soltó una leve carcajada, como siempre ella y la castaña veían las cosas desde puntos de vista diametralmente opuestos –quizás no quería matar a Dumbledore, pero tú lo dijiste: es un mortífago y ellos obedecen las ordenes de quien tu sabes, supongo que no les queda mucha libertad para objetar eso, además Harry lo perseguía para capturarlo y nadie quiere que lo atrapen después de hacer algo malo… en las clases, te diré que a mi me daba risa su forma de ser, siempre tan gruñón! Aunque no me molestaba si yo hacia las cosas bien, únicamente reprendía a los que no hacían lo qué el indicaba... quizás era un poquito barrero, pero muy pocas veces compartí salón con los de Slytherin así que no podría estar completamente segura, pero… ¿sabías que el y el profesor Dumbledore se llevaban muy bien? Yo los escuché hablar una vez que me dejo castigada, esos calderos que me hizo lavar estaban horribles –Luna miró al cielo pensativa arrugando un poco la frente – ¿te hizo lavar los calderos a ti alguna vez?

La castaña no contestó a esa pregunta, no porque no quisiera hacerlo sino más bien porque no podía. Había sido castigada pero no recordaba bien cómo… se había puesto furiosa después, Ron era tan desconsiderado! Burlándose de ella sólo por no haber llegado apestando a productos de limpieza! ¿Qué sabia él si no había sido mil veces peor por lo que había pasado que lavar unos cuántos calderos? Se mordió el labio, su castigo… ya lo recordaba. Ordenar la colección personal de pociones de Snape, había tirado una botella de Veritaserum, la había tirado estúpidamente al suelo y se había ganado un castigo extra por ello, la había echado del despacho, se había burlado de su torpeza, todo por distraerse, por perder completamente el dominio de su cuerpo y caer en un ensueño… él. Lo había visto realmente por primera vez ese día mientras leía con atención un pequeño libro… sus ojos negros finalmente iluminados con un tenue brillo mientras recorría las líneas, perdido muy lejos de la habitación desde la que ella lo observaba. Sus ojos iluminados… sus ojos negros llenos de vida, esos ojos exactamente iguales a los que ella conocía tan bien, ¿podría estar imaginándoselo? Debía ser así. Tenía que ser así.

Respiró sonoramente, enojada con ella, ¿Cómo podía pensar tanta idiotez junta? Snape no era quien ella buscaba, el si que no. Tiró tan fuerte de un montón de hierba que no la cortó, sino que la arrancó de cuajo del suelo, tiró lejos las raíces llenas de tierra junto a las briznas de pasto y encaró a Luna.

–Entonces para ti el es alguien encantador, con buen humor y además de un corazón noble, que te ayuda a pasar el curso… por favor Luna! Estamos hablando de Snape! –Hermione se estaba empezando a molestar y no entendía muy bien porqué, tal vez fuese el tono relajado de Luna al hablar de un mortífago, o quizás que no abriera los ojos y comprendiera que el tipo era un plomo y que nunca sería lindo y agradable o… no! Eso jamás!

–Simplemente creo que hay más de lo que se ve a simple vista. Me pasa lo mismo contigo, hay veces en que creo que eres demasiado cerrada a vivir cosas no necesariamente "aprobadas" por las reglas de convivencia pero otras… –de repente Luna se calló, sentía como si hubiese hablado demás…

–Entonces siempre estuviste hablando de él… –Hermione dijo eso en voz alta, pero era una afirmación mas para ella misma que para su acompañante –para quienes tienen que enfrentar la lógica a la emoción… para ellos es más difícil todo –concluyó entonces, como si ese ultimo pensamiento fuese una sentencia. Luna no tenía mucho que contarle, lo que pasaba era que ella no veía mal a nadie, incluyendo a un asesino, por eso le había dicho esas cosas aquella vez… no tenía ningún conocimiento que ella necesitase, tal vez si un poco de ingenuidad y confianza ciega en el espíritu de los hombres, pero algo concreto no.

–La ultima vez que hablamos sobre esto estabas molesta… pero yo no podía decirte nada que te dejara tranquila ¿Cómo hacerlo si siempre crees que mi cabeza flota entre puras cosas que no existen? –soltó un suspiro, como si tuviese que explicarle algo a un niño muy despistado –yo no te puedo dar las respuestas que tanto quieres y eso lo sabes desde antes de preguntarme, simplemente porque nunca vas a quedar conforme con lo que te respondería. Supongo Hermione, que tienes que confiar más en tus instintos, estoy muy segura que dentro tuyo esta la respuesta… –la miró casi divertida, aunque la cara de desconcierto de Hermione quizás ayudo un poquito –en todo caso Snape de seguro tendrá mucho que ver con todo –le soltó antes de ponerse de pie y declarar que ya no aguantaba las ganas de ir a revisar los alrededores.

–Quizás algún shimpook se haya alejado de su grupo y haya venido por aquí, mi padre tiene la teoría de que les gusta tomar el sol algunas veces en lugares secos –y caminando lo más tranquila la muy desconsiderada la dejo ahí sola con la cabeza dándole vueltas.

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Su dizque "amo" lo había acompañado hasta Hogwarts, claro que llegando ahí le ordenó dejarlo solo, no tenía idea de qué pretendía pero ciertamente dejarlo andar por ahí a su antojo lo preocupaba. Sabía muy bien que el tomar el control del colegio había sido una de las máximas aspiraciones del señor oscuro, diría él que tenía una importancia mayor que hacerse con la administración del Ministerio… la idea de tomar el máximo emblema del poder de Dumbledore lo había obsesionado mucho tiempo. Quizás iría a hacerle una visita a la tumba del viejo para burlarse un poco de él, aunque Voldemort ya estuviese, digamos que un poco "viejito", no se le quitaban algunas mañas. A el le daba exactamente igual lo que ese lunático hiciera, con tal que no le bajasen deseos de meter su inexistente nariz dentro del castillo por mucho tiempo, todo andaba bien.

Por suerte había ido a su despacho después de poco tiempo y lacónicamente le había dicho que quería recorrer los jardines como en su juventud. Tiene que habérsele notado mucho que no le importaba en lo absoluto o en que, al menos, no le creía demasiado –últimamente le estaba costando mantener una imagen imperturbable delante de Voldemort, lo que se estaba convirtiendo peligrosamente en deleite del señor oscuro –así que Voldemort tuvo un arranque de honestidad con el y le contó que le había hecho una visita a la tumba de Dumbledore y que se había hecho con la varita de éste.

Para sorpresa de Snape, que no pudo evitar cambiar de color, cosa que al Innombrable no se le escapó, claro. Lo más probable era que esa confesión tuviese más que ver con el torturar un poco al mortífago, ya que Voldemort sí sabía muy bien que Snape admiraba al viejo, casi tanto como el mismo lo había hecho, después de todo su primer objetivo siempre había sido vencerlo. Ahora que ya conocía muy bien su pequeño "truco" para ser tan fuerte ese sentimiento había cambiado, seguramente siempre había sido un mago regular ayudado por el gran poder que la varita que poseía… ahora él, el señor oscuro, quien antes de poseer tal arma ya era temible se volvería completamente invencible, él y la varita habían nacido para merecerse mutuamente. Se regodeó un rato mientras le contaba a su sirviente los detalles de su proceder, mientras con especial detalle le explicaba el estado en el que se hallaba el cuerpo que acababa de profanar. Luego de eso quedamente le explicó que finalmente había encontrado lo que tanto tiempo había estado buscando, la Varita del Destino que sería la que le aseguraría una victoria definitiva en contra de Potter y como corolario también le dijo que dejara de reprimir a los Carrow, ya que a su modo de ver era demasiado blando con los traidores que quedaban en Hogwarts.

Así nada más, le había lanzado esa increíble cantidad de información en sólo unas pocas frases cuidadosamente escogidas y se había largado. Si realmente el viejo tenía la famosa Vara Letal –le lanzó una mirada al retrato de Dumbledore con el ceño fruncido, se había hecho el dormido todo el tiempo, pero tenía que haber escuchado todo. Ese viejo podía estar muy chiflado pero ni tonto ni poco entrometido era –entonces sí que era un sucio… ni tenía palabras para describir lo que pensaba, no le había contado nunca nada que tuviese que ver con eso, nunca le había contado nada en realidad. Sólo le palmoteaba la espalda y trataba de exprimirlo lo mejor posible todo el tiempo, fastidiándolo y acorralándolo más y más hasta que ahora se encontraba a tal extremo sometido que seguía las instrucciones de un maldito cuadro. Debería haber dispuesto que la condenada varita se rompiese después de morir él, o algo al menos, decirle para que buscaran maneras de evitar que Voldemort la poseyese… ahora Potter no tendría ninguna oportunidad, ni él tampoco de terminar esa pesadilla.

Después de esa charla tan agradable, en la que no sabía qué parte lo asqueaba o atemorizaba más. Estaba solo con la cabeza llena de ideas sueltas y pensando la mejor manera de enfrentar lo que se le venía. No tenía la menor idea cómo es que el reinado del señor oscuro podría acabar ahora que su confianza y recursos habían aumentado considerablemente, cómo le haría Potter para supuestamente librarlos a todos de ese régimen tan estúpido, y de qué bizarra manera podría servir que le dijera al mismo chico que tenía que tirarse a la pira cuando Naggini estuviese más protegida de lo normal por Voldemort. Odiaba eso del viejo: nunca había sido capaz de contarle enteramente nada, le encantaba dejar en suspenso más de la mitad de la historia, sólo para divertirse y decir "ya sabia yo que todo terminaría así".

Después de un rato de darle vueltas a las diferentes opciones que tenía, y a pensar por sobre todo cómo demonios le haría para proteger a los idiotas que estudiaban en el colegio y al mismo tiempo darles más libertad a los sádicos de los Carrow, decidió que no conseguiría nada con meditar tanto el asunto. Le estaba costando demasiado conservar esa delicada y tan vulnerable posición neutral y sabía que pronto o quedaba al descubierto su poco compromiso con Voldemort o tendría que empezar a comportarse como un mortífago despiadado debería hacerlo. Ese era su triste panorama, su estúpido, miserable y deprimente panorama a corto plazo.

Intentó dormir en lo que quedaba de noche, pero a el nunca se le había dado muy bien eso de dormir mucho tiempo seguido. Insomnio había sido la forma en que Dumbledore había definido su condición varios años atrás, según el viejo los muggles tenían tratamiento para eso que consideraban una enfermedad, para Severus simplemente era una cosa de ocupar bien el tiempo, durmiendo no había conseguido volverse una eminencia en la elaboración de pociones, durmiendo no había ganado la confianza de Voldemort y durmiendo tampoco mantenía un cierto equilibrio al interior del castillo, además el no tenía ninguna necesidad de someterse a un ridículo tratamiento muggle, el podría prepararse una poción con los ojos cerrados si quisiese dormir más tiempo. Se tomó una taza de té bien cargado con unas cuantas gotas de poción revitalizante para estar lo más atento posible ante cualquier situación extraña, eran cerca de las siete y nadie debía haber salido de sus salas comunes todavía, pero él quería ir a revisar los calabozos antes que nada, comprobar si los carrow habían obedecido sus ordenes la noche anterior… después subiría al gran comedor o quizás rondaría por los pasillos, lo mejor que podía esperar era llegar él antes que nadie al lugar que esos mocosos hubiesen escogido para armar alboroto… esperaba que dejasen de darle trabajo extra, mientras él borraba algún rayado en las antiguas y valiosas paredes del colegio, esos niñatos del infierno pintaban otras cuatro. Tal vez debería hablar con Longbottom, quizás todavía le tuviese suficiente miedo como para dejar de poner su propio pellejo en riesgo.

Tenía que haber supuesto que sus intentos por cuidar de esos pequeños rufianes fracasarían, primero McGonagall había berreado porque había llamado a Longbottom a su oficina, como si ese niño fuese tan inocente o tan indefenso. Resulta que eso no había sido todo, porque ese idiota impulsivo le había soltado que no pensaba controlarse en lo absoluto y que él se encargaría de que nadie creyese la basura que les estaban enseñando. Quién diría que ese chico llegaría a enfrentarlo un día! El muy descarado le dijo que no estaba solo y que muchos de sus compañeros lucharían para "quitarle a los mortífagos el control de Hogwarts", así de inconciente había resultado ser ese muchacho que antes temblaba de sólo verlo. Tenían suerte todos esos mocosos de que en el fondo el no fuese un verdadero seguidor de Voldemort, porque ante tamaño arrebato, de ser él otra persona, ese tonto ya estaría muerto.

Como nadie quiso escucharlo las consecuencias no tardaron en hacerse notar. Los Carrow contaban con la venia directa de Voldemort para aplicar los castigos que consideraran apropiados y pronto esas sesiones de terror y tortura comenzaron a tornar en abiertas amenazas tanto para quienes estudiaban en Hogwarts, como para sus familias. Luego de que se llevaran a la chica Lovegood, muchos mortífagos se habían divertido amenazando a los últimos traidores que quedaban en la comunidad mágica, o a los que eran lo suficientemente tontos para admitir su descontento con el nuevo orden, ahora en cambio esa medida se estaba convirtiendo en un modo habitual de chantajear a todo aquel que tuviese a sus hijos dentro del colegio.

Después de unos días espantosos en los que tuvo a la mitad del plantel docente siguiéndolo cada minuto del día por las inexplicables y seguidas desapariciones de estudiantes estaba harto de todo el mundo. Dumbledore le decía que tenía que calmarse, que pronto encontraría a los chicos y que por favor no fuese tan desagradable con los otros maestros, pero ese viejo no entendía bien de hasta qué punto las cosas se habían salido de control, el ya no quería escuchar lo que tuviese que decirle y lo ignoraba olímpicamente todo el tiempo. Longbottom llevaba cerca de dos semanas sin dar señales de vida y por más que había interrogado, amenazado y hasta torturado a los Carrow, ellos le habían dejado claro que no tenían idea dónde se había metido el chico. Según ellos después de que se supiese del escape de su abuela, Longbottom no se había vuelto a ver por el castillo. Pero ese niño no era el único del que no tenia noticias, por lo menos quince mocosos estaban perdidos ¡¡desde el mismo castillo!! A pesar de que el en persona había comprobado las medidas de seguridad en cada pasadizo secreto del castillo –Dumbledore le reveló un par que el desconocía inclusive –y de que nadie podía abandonar su sala común después de las ocho de la noche a pesar de todas esas molestias cada día se le daba cuenta de un par más que no asistía a clases y no se le encontraba en ningún lugar del castillo.

Al borde de liquidarse el mismo para no tener que aguantar las quejas de nadie más que las propias, prefería pasar los días de uno en uno. Le había costado comprender que la carga ya no era tan pesada si vivía de a poco, lo que pasara al día siguiente, pues ese siguiente día tendría que afrontarlo, sino, aparecería muerto por algún corredor en cualquier momento. Las desapariciones de esos chicos, sin embargo, habían resultado ser un buen catalizador del estado de guerra en el que antes de su ausencia se respiraba al interior del castillo. Sin Longbottom y su banda de secuaces seudo-criminales el resto de los estudiantes finalmente se habían tranquilizado y ya no discutían todo lo que pasaba en el colegio. Finalmente todos con la boca cerrada entregaban sus trabajos y se metían en sus salas comunes a la hora.

Pero el es Severus Snape, ¿cierto? Para el nada puede ser fácil y nada puede estar jodidamente bien por un par de días, no. Como la situación en el castillo mejoraba y como ya no tenía que soportar las estupideces de las antes había sido víctima, ahora tenía que empeorar todo lo demás!

Se había despreocupado considerablemente de lo que sucedía con Lucius y Narcissa, ya que Voldemort había culpado de todo a Bellatrix, así que aparte de mantenerlos encerrados en su mansión luego de esa primera tunda de maldiciones no les había hecho nada más. ¿Qué tan malo podía ser estar encerrado en una lujosa mansión? En cuanto a Draco, seguía muy solo y angustiado pero no podía estar tan mal como para venir a hablar con el, así que también sentía que dentro de todo ya no lo necesitaba tanto como al llegar unos meses atrás. No, lo único que en verdad lo había atormentado en su fuero interno era Hermione, pero ella también le había demostrado cuán fuerte y valiente era. No podía sentir más orgullo y admiración, como siempre obstinada no había respondido a las preguntas de Bellatrix, a pesar de que la torturaban no había dicho la verdad de la espada, esa que el en persona les había llevado al bosque… pero al mismo tiempo que todos se valiesen por su cuenta y no lo necesitasen para nada le hacia sentir vacío, tener que preocuparse únicamente de él nuevamente no era cosa que le gustase demasiado, tenía que reconocerse que poco quedaba ya de él, no había cultivado ningún tipo de experiencia en beneficio propio y sinceramente no tenía idea quien era el mismo, nuevamente estaba solo… hubiese dado lo que fuera por tener cerca Hermione, que lo mirara con sus ojos de almendra brillando intensamente, ella era todo lo que tenía y la necesitaba casi tanto como sus pulmones necesitaban el aire, pero ella estaba lejos, ignorante de todo lo que el estaba sintiendo en esos momentos, demasiado ocupada, demasiado acompañada, demasiado independiente de el.

No tenía idea de cómo habían conseguido escapar, ni cómo convencieron al duende que estaba con ellos para que le mintiera en sus narices a Bellatrix Lestrange, conocida lunática sádica, lo único a que podía esperar con una cierta inocencia inusitada en él, pero a la que tenía aferrarse con todas sus fuerzas era que se mantuviesen lo más precavidos posibles durante un tiempo, que se escondiesen, que desaparecieran hasta que los ánimos se calmaran, hasta que Voldemort dejase la paranoia.

Voldemort en persona les había comunicado a todos que Bellatrix había perdido su varita, exponiéndola a una de las más terribles humillaciones para un mago y sometiéndola por lo mismo a la burla de todo el resto de los mortífagos quienes se deleitaban especialmente al ver que ni siquiera la poderosa y bien posicionada Bellatrix escapaba al castigo de su señor al fallar. Como el temor de algo indescifrable se había apoderado de la mortífaga por el descubrimiento de esa replica tan exquisita de la espada de Godric Gryffindor, se informó a Gringotts de que estuviesen alertas sobre cualquier movimiento extraño que se efectuase en la bóveda de la familia Lestrange, incluso se les ordenó a los duendes que extremasen las medidas de protección alrededor de la misma.

Severus sabía muy bien que esa espada era, por alguna razón que nadie se había dignado a explicarle –con decir nadie se refería expresamente a cierto viejo chiflado que aunque muerto hacía meses no dejaba de cotorrear desde su retrato en el centro mismo de la oficina de la dirección, sometiendo al nuevo director a un tormento mayor que el que ya soportara mientras el anciano vivía para molestarlo regalándole ridiculeces o insistiendo en que alegrara sus días con algún dulcecito… –así que lo que antes consideró un articulo únicamente trascendental para Potter se había vuelto un nudo de conflicto entre el enano cegatón y el loco calvo de Voldemort.

Algo le había dejado una amarga sensación de todo lo pasado esa noche en que capturaran a su castaña: había resistido con un tesón que no creía que tuviese ningún gryffindor aparte de ella, con una casi inexistente ayuda de los dos pelmazos con los que viajaba habían logrado escapar no sólo ellos tres, sino que por alguna especie de intervención divina consiguieron sacar de sus cautiverios a la señorita Lovegood y a Ollivander, llevándose a los también recién capturados Thomas y al duende… habían escapado, pero entre alaridos entrecortados y risas histéricas que sólo evidenciaban su demencia, Bellatrix decía que al fin se había librado de la bestia asquerosa que los había traicionado, del maldito elfo que nunca había sabido aceptar el lugar de escoria que le pertenecía , ese que había abandonado a su familia por seguir a Potter y que en el camino había violado los secretos de sus amos e incluso se les había enfrentado con descaro absoluto. Bellatrix escupió junto a un poco de sangre y hablando entre temblores por la violencia con que Snape inusitadamente utilizó en ella variedad innumerable de maldiciones torturadoras que el tenía un elfo menos por el que preocuparse en el castillo, que ella estaba segura que la alimaña de Dobby –nombre ordinario y digno de un esclavo como él –había muerto luego de que ella certeramente clavara en medio de su pecho una de sus queridas dagas, esas cargadas con veneno que le aseguraban al menos el diminuto placer de llevarse a uno de los traidores a la tumba.

Dobby… le gustaba mucho, ese elfo tenía ¿cómo decirlo sin que sonara despectivo? Bueno no podía formularse una frase con real ausencia de cierto dejo de displicencia hacia los elfos domésticos, pero ese elfo tenía ideas, pensaba por y para sí mismo. Era el único que conocía que estaba tan feliz de complacer las necesidades de sus "amos" –termino que no le gustaba nada escuchar –como de satisfacer las suyas propias. De repente recordó una de las primeras veces que lo viera, ¿Había sido hacía unos tres años? Le había llevado el te a su despacho y cuando lo vio a su lado acomodando la bandeja sobre su pequeña mesita junto al escritorio no había podido contener una sonrisa que se tornaría en una expresión más adecuada a él, o sea en una mirada entre reprobatoria e inquisidora.

El elfo frente a él se había quedado quiero, paralizado por la intensidad de los ojos profundamente negros que lo miraban con expresión descolocada, el espécimen que tenía al frente era rarísimo, y estaba muy seguro de que ese elfo en particular no lo había visto en Hogwarts antes, sin embargo se le hacía familiar, de ahí la concentración de su mirada.

- Tal vez el señor quiera saber porqué Dobby no se ha presentado amo –hizo una gran reverencia mientras Severus contrajo el ceño contrariado –profesor… el… el amo Director… Dumbledore… -el elfo recoció sus pequeños dedos en el impecable delantal con el emblema de Hogwarts estampado en el pecho -¿sabe que me dijo que podía llamarle viejo chiflado si quería? –el elfo lo miró con sus enormes ojos verde claro con evidente signo reprobatorio, pero al momento se tapo la boca con una mano y casi se va de cabeza al suelo por lo pronunciadas de sus continuas y fervorosas reverencias.

- Perdóneme amo… yo… Dobby escuchó que al amo no le gustaba que lo interrumpieran, es sólo que Dobby tiene su primer día de trabajo y el amo Dumbledore dijo que el profesor Snape siempre deseaba tomar el té solo en su oficina es por eso que Dobby Vino y… –nuevamente el diminuto ser se puso a temblar mientras sus manos habían vuelto un ovillo gran parte de su delantal nuevo y gruesas lágrimas asomaban a sus ojos grandes y claros –Dobby lo esta haciendo muy mal… los otros elfos lo miran como a un bicho raro, todo porque Dobby les ha hablado algunas cosas que ellos no entienden y porque Dobby acepto que se le pagara un sueldo…

Snape prefirió cortar el discurso del elfo, tenia razón: si prefería tomar el té abajo era porque odiaba que lo molestaran y el mandarle el elfo más parlanchín que hubiese pertenecido nunca a las filas de Hogwarts era exactamente lo que el viejo loco consideraría una idea genial.

- Dobby… –repitió entonces como recordando algo de pronto – ¿tu eras el elfo de los Malfoy?

La pregunta flotó en el aire unos momentos antes de que Dobby comenzara a temblar. Evidentemente Dobby lo había recordado a el también, como no, si Severus había visitado en incontables ocasiones la casa de sus antiguos "amos". El ser desvió la mirada y terminó de acomodar la taza junto a un gran plato con diferentes comestibles como bollos, galletas y bizcochos, tarea que apuraba para seguramente abandonar cuanto antes la habitación.

- Espero que el señor disfrute su té –dijo haciendo una reverencia.

- ¿así que puedes llamarle viejo chiflado a Dumbledore? Pues es mejor que te deje de sonar extraño porque de a poco te darás cuenta que tiene bien ganado ese rotulo –dijo el hombre sentándose en una butaca mientras Cogía un bollo y le daba un leve mordisco –eres el primer elfo que conozco que gane sueldo Dobby –le dijo mientras se llevaba nuevamente a la boca el bollo que a decir verdad estaba bastante bueno -¿fue tu idea? –por alguna desconocida razón no quería ver asustado al elfo y además genuinamente le interesaba conocer a ese tan particular.

Contra todo lo que debería haber hecho, se encontró observando con detención al elfo, con sus calcetas de colores distintos y sus brillantes ojos con una expresión expectante bastante parecida a la que Lovegood cargaba todo el día. Le agrado al instante, aunque debería haberlo aborrecido por hablar tanto a diferencia del resto de sus pares… quizás por eso le gustaba, era distinto, diferente, adelantado al resto de su especie y por eso también excluido. Era una historia nada nueva para el. Lucius lo trataba mal y de seguro que había conseguido otro elfo, este le gustaba a él... no tenia nada de qué sentirse mal, así que le pidió a Dobby que por favor el se hiciera cargo de sus asuntos, que si gustaba el podría pagarle algo extra si se preocupaba sólo él de mantener sus habitaciones y de llevarle las comidas… además de ponerlo al tanto de sus planes con todo eso del sueldo y sus ideas liberales para el futuro de los elfos domésticos, claro.

- Dobby estará encantado de serle útil al amo…

- no me digas así Dobby, sólo… sólo dime profesor Snape –apuntó Severus divertido mientras el elfo abría completamente los ojos –¿cuánto crees que podría pagarte? Supongo que podrían ser unos treinta galleons al mes… ya sabes, no soy un hombre rico pero…

- No! Dobby no podría aceptarlo, a Dobby ya se le paga un sueldo por atender el castillo, Dobby no podría recibir más dinero.

Severus miro al elfo una vez más, no insistiría dada la seguridad con que le había respondido. Por mucho tiempo y a pesar de lo patético que podría ser para la mayoría, había sido esa pequeña personita quien fuese una de sus pocas compañías. Le gustaba escucharlo mientras contaba cosas acerca de lo que pasaba en las cocinas o de pequeñas anécdotas que sucedían en el castillo, sólo escucharlo un rato para no depender tanto de la compañía de Dumbledore… en el fondo el sabía que la soledad era lo que más temía, lo que a toda costa quería evitar pero a la que regresaba una y otra vez, como su fiel vasallo.

- Como quieras –le había graznado un poco molesto, no sabía muy bien por qué, pero molesto al fin.

Con la confesión de Bellatrix, Snape consiguió llegar a un verdadero récord de asco hacia su "compañera" la odiaba por matar a la pobre criatura que tantas tardes le había alegrado en el pasado y que sólo hacía unas horas había visto por ultima vez… la ultima vez que le dejase una bandeja con una humeante y pequeña tetera, una taza cuidadosamente arreglada y un gran plato de esos bollos que se habían vuelto una de sus pocas debilidades culinarias. La odiaba por eso, por osar tocar a Hermione, razón por la cual de no estar tan vigilado y no ser ella una de las mortífagas más cercanas a Voldemort la hubiese matado apenas saberlo y por sólo ser ella: una maldita enferma de la cabeza, cruel hasta la medula y estúpida ilusa fervientemente admiradora de su señor… loca, eso era todo lo que en resumidas cuentas era Bellatrix Lestrange.

Decidido a dejar de dar vueltas en su cabeza sobre el posible paradero de Hermione y sobre si estaría bien después del ataque que había sufrido, salió de su despacho a eso de las ocho de la mañana a tomar un poco del aire fresco que tentaba desde los terrenos del colegio. La primavera había llegado hacía semanas y el aire afuera no era demasiado caluroso aun, odiaba el calor abrasador que cubría los jardines por la tarde, cuando el resto del mundo precisamente salía a los terrenos del colegio y –el no entendía cómo o por qué –los estudiantes gozaban de lo lindo achicharrándose bajo el sol… ojo que el había visto el humo salir de esas hirvientes cabezas! Recordaba que de la coronilla escarlata de Weasley era donde más le gustaba comprobar ese efecto óptico, porque parecía que el chico tenía la cabeza en llamas… una excelente idea, así se lo quitaría de encima a su Hermione, pensó mientras atravesaba al fin la gran puerta de roble.

Severus Snape palideció unos tonos mientras se paraba en seco y después pateaba una piedra en su camino, tenía que tomar una decisión, no podía pensar en sacar del medio al pobre Weasley por mucho favor que le hiciera al mundo mágico con ello. Todavía no decidía… todavía parecía faltar tanto como para tomar una decisión. El y sus malditas dudas que no lo dejaban en paz jamás! Contarle o no contarle a Hermione, se preguntaba si algún día terminaría toda esa basura del dominio del señor de las tinieblas, y por sobre todo: cuánto más tendría él que aguantar tanta mierda de todo el mundo. Ya se estaba hartando y ni con Voldemort ni con Dumbledore era el mismo sujeto distante, correcto y eficiente que antes, pequeñas muecas, casi imperceptibles temblores en su mirada… había cosas que el Innombrable le pedía y que se le estaban haciendo imposibles cumplir: como matar porque sí. Voldemort sabía que Snape aborrecía cazar muggles como simple deporte y aun así lo había obligado a partir junto a otros mortífagos en ese tipo de "actividades recreativas", sólo para ver las leves inconsistencias en sus ojos, el insignificante periodo de tiempo que le llevaba juntar odio en contra de su tan asqueroso amo para azotar con el a gente inocente… el muy cerdo se sonreía deleitado al ver como los pequeños resquicios de alma aun fuera de sus alcances cedía con cada pedido, con cada orden que le daba a su mortífago, uno de los que había quedado más joven e inexperto cuando esa maldita sangre sucia había interferido en sus planes, pero ahora Voldemort se había empeñado en usar a Severus para cada misión a la que pudiese asistir, para que madurara en un mortífago tan terrible como aun no conocía entre sus filas, con la prestancia, elegancia y elocuencia de Lucius, el odio de Bellatrix y la brillantez que sólo él siempre había tenido, el merito por el cual él, el gran señor oscuro le había permitido el honor de ser uno de sus vasallos.

Severus se agacho y tomo la piedra que antes tirara lejos de un puntapié, no quería ofuscarse, ya no conseguiría nada. Ella había estado bien todo ese tiempo, si los habían atrapado había sido justamente por lo del tabú, así que más que seguro ese error había sido de Potter… pero habían escapado, nuevamente escapado. El no podía ofrecer eso siquiera, lo único que tenía en esos instantes era nada… el no controlaba ni sus actos siquiera, sólo un llamado y el debía correr a hacer bien sus papel. Pronto lo poco de humano que quedaba en el desaparecería, la ausencia de la castaña lo había debilitado y le había hecho perder gran parte de su fortaleza, era su culpa claro, pero que ella no lo recordara, que no lo buscara, que no suspirara su nombre cuando la había tenido cerca y la había acariciado… verdaderamente consiguió desterrarse de la vida de ella y ahora no encontraba la manera de regresar, como si esa llama de esperanza que creyó brillar con más fuerza la noche en que la dejara en los terrenos cerca de la casa Weasley, hubiese destilado tal intensidad cegadora y tranquilizadora por esos minutos finales, sólo para consumirse y volver todas sus alegrías en quimeras otra vez.

–… ya no tengo nada que darle, pronto seré oscuridad total nuevamente, igual que con Lily… –quiso caer de rodillas sobre la hierba y poder llorar al sentir que finalmente las esperanzas tan firmemente protegidas en su alma se consumían pero de sus ojos ya no salían lágrimas que pudiesen exteriorizar su dolor, ya no podía liberar en parte su pena. Quería estar muerto más que nunca y al mismo tiempo sabía que tenía que mantenerse vivo. Nunca había matado a tanta gente como en el último mes, parecía que Voldemort lo ponía a prueba constantemente, estaba demasiado manchado como para que ella pudiera curarlo otra vez.

Y ya no tengo nada que darle… –pensó contristeza, tal como lo había hecho en ese mismo lugar más de veinte años atrás.

Sacó su varita y describió una extraña floritura en el aire. Un breve resplandor blanco lo cegó un instante y al momento un hermoso y delgado tallo de cristal estaba en su mano, sosteniendo tres orquídeas traslucidas que brillaron de todos colores al fragmentarse en su cristal la luz del sol… ella era una hermosa, inalcanzable y delicada orquídea, y el la marchitaría, tal como lo hacía con todo lo que quiso mantener cerca. Debía dejarla ir de una buena vez.

Miró las flores de cristal y quiso romperlas pero en vez de eso las atrajo hacia su pecho. Cerró los ojos y de pronto soltó un débil quejido. La marca, la maldita marca ardía de una manera tal en su antebrazo que de manera automática se llevó la mano de la otra extremidad al brazo en llamas. Al hacerlo la flor que estaba sujetando cayó al suelo y se destrozo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sería por hoy… que horror FF!! No podía entrar en mi cuenta, y ya me estaba poniendo nerviosa!! Además de que bueno, Salí unos días a la playa para relajarme… así que ahora soy un bendito cangrejo bípedo… U.U

Ya ven que queda poquito?? Uh…

Gracias por leer!! Y a propósito! Para las chicas que me mandaron mensajes a mi cuenta, pues también pueden dejarlos en forma de Review, pero como quieran no +! Igual los contestare aquí… me parece más, como decirlo? Romántico. Jajajajaja

Saludos!! ;D