CAPITULO 29: La tentacion del muro
-Los dioses tienen un terrorifico sentido del humor...-canturreo Tyrion con sorna dejandose caer en uno de lados del banco donde Arcyth descansaba.
Era bien entrada la noche. Pese al frio, el señor de Minkundis habia salido al patio de armas de Invernalia, y disfrutaba del paisaje nevado y frio del norte, de su belleza despiadada y gelida. Era algo qu eno veia a menudo.
-Disculpe?- El altisimo Lord no se habia dado cuenta de la presencia del pequeño Lannister y no habia entendido aquello. De hecho ni siquiera esperaba que nadie le dijera nada dadas las horas que eran y donde estaban, solo habia salido a buscar un momento de paz y tranquilidad en aquel lugar remoto
-Digo que los dioses tienen un terrorifico sentido del humor- Tyrion dio un sorbo de su perpetua copa de vino en la mano- por que no podian darme a mi el medio metro que os sobra? La vida no es justa...unos tanto y otros tan poco. Estoy acostumbrado a mirar a medio pecho de la gente. Incluso a su ombligo. Pero a vos tengo que miraros directamente a las rodillas estando frente a frente. Sabeis lo frustrante que resulta?
-No elegimos ser como somos, al menos fisicamente- Arcyth sonrio. Aquel hombrecillo le caia bien. Era algo instintivo que no podia explicar. Pero le caia bien.
-No. Tampoco podemos escoger a nuestras familias, ni quienes son nuestros padres...pero hay cosas que si podemos escoger. Y el por que habeis escogido ayudarme es un misterio que se me escapa...
-Creo que esa es una historia para contar en otro momento, no creeis?- Arcyth lo miro con una sonrisa ladeada.
-Sois un hombre de pocas palabras, eh?- Tyrion se embozo aun mas en su capa y dio otro sorbo a su vino
-Cada uno tiene sus virtudes, las palabras no son una de las mias. No se por que debiera tener mas de las necesarias.
Tyrion silvo impresionado y ensacho su sonrisa
-Lapidario, conciso y ligeramente enigmatico. Para no ser un hombre de palabras no se os dan nada mal- Alzo la copa alegremente- Brindo por las palabras adecuadas en el momento adecuado! Pero que descortesia la mia! Vos no teneis copa con la que brindar. Odio beber solo. Asi que bebed conmigo. Y no me hagais suplicar, se me da fatal...
Arcyth no supo de donde, pero Tyrion saco una botella de vino de algun sitio, se relleno la copa hasta el borde y le paso la botella.
Ambos bebieron, aun que el mas pequeño bebio mas que el mas grande. Mucho mas.
-Y hablando de las palabras adecuadas en el momento preciso...-canturreo felizmente el enano, pero Arcyth lo interrumpio rodando los ojos
-No vais a dejar el tema, verdad?
-Yo?- Tyrion fingio teatral inocencia- Solo iba a recomendaros que ya que estais en el norte deberiais visitar el muro. Yo mee desde lo alto. Una experiencia loable que le contare a mis nietos si sobrevivo para tenerlos algun dia. Deberias probar.
-Os pusieron un maestro para que os enseñara a cambiar de tema con maestria cuando erais pequeño?- Se le burlo Arcyth con cierto sarcasmo
-No, es un don natural. Como bien dijisteis, cada uno tiene sus virtudes.
-No se por que me da que vuestras virtudes estan ampliamente infravaloradas
-Y eso es algo que no me suelen decir. Id con cuidado con esos halagos, señor Zalamero, vais a ruborizarme...-Tyrion le guiño un ojo a Arcyth, y este rio divertido
Aun que interiormente le habian hablado de aquello. Sobretodo Sarrah. Algunas personas usaban el humor para afrontar lo que no podian soportar o para cambiar de tema. Que usaban la ironia y el sarcasmo como escudo. Por lo visto, Tyrion era de esas personas. Y el Minkundis no tenia muy claro si eso era bueno o malo. Pero le caia en gracia el hombrecillo. Decidio usar la misma estrategia.
-Me siento halagado, Lord Tyrion, pero no sois mi tipo
-Huum, sentido del humor...un talento que escasea en estos tiempos. Creo que vamos a llevarnos bien, Su Enormidad.
-Brindo por el sentido del humor, entonces- Arcyth alzo la botella y vio al enano entusiasmado por tener otra excusa para beber. Y para no beber solo.
Estuvieron un buen rato en silencio, viendo la nieve caer. El vino ayudaba a soportar el frio. Pero el enano acabo preguntando de sopeton:
-En serio tiro una vaca por una ventana?
Tras un breve momento en el que ninguno de los dos pudo evitar reir, Arcyth decidio seguir con la ironia.
-Es un episodio de la historia de la familia que prefeririamos olvidar...
-Fue hace poco mas de una quincena!-Se desternillaba el enano- Pero supongo que una mala idea la tiene cualquiera, no?
-Ni te lo imaginas...-fue la escueta respuesta que hizo reir aun mas a Tyrion.
La nieve siguio cayendo mientras el gigante y el enano reian. Y brindaron a la salud de las malas ideas.
Harlum visito a Bran Stark a la mañana siguiente, incluso el maestre Luwin se impresiono por la pericia del joven. Pero no habia nada que hacer. Bran seguia durmiendo tras su caida. Y si alguna vez desperaba, no podria andar.
Los dos maestres discutieron un buen rato sobre la dieta de Bran. Hacer comer a una persona encamada e incosciente suele ser un suplicio, principalmente por que al forzarles y meterles la comida por la boca, aun que fueran meros caldos o sopas, siempre cabia el riesgo de que el instinto de deglucion no se diera y todo acabara en un pulmon. Y algo mas solido podia acabar provocando un tapon si no tragaba el paciente.
-Un feo asunto,...-Harlum sacudio la cabeza. Era muy triste ver a alguien tan joven en esa tesitura
-Este tipo de problemas no suelen tener una solucion bonita. Ni facil. El conocimiento y posibilidades de los hombres solo llega hasta cierto punto. Y despues, todo esta en manos de los dioses.- El maestre Luwin parecia triste y ojeroso. Realmente agotado. Habia visto nacer a Bran, lo habia traido al mundo con sus propias manos. Le habia enseñado durante toda su vida y verlo asi tenia que ser duro. Muy duro.
Harlum parpadeo.
-Donde estan las cocinas, maestre Luwin?- pregunto de golpe
-Por que lo deciis?
-Hay algo que quiero comprobar...
Luwin guio a Harlum hasta las cocinas, y este rebusco entre la despensa hasta dar con un cerdo que aun no habia sido despiezado. Hizo que lo pusieran en la mesa del carnicero y cogio uno de los cuchillos.
Capa a capa, fue cortando el cuello del animal hasta dejar la traquea y gran parte de los organos del torso superior al descubierto.
-Lo veis, Maestre Luwin?- Harlum señalaba con el cuchillos
-Pero que estais haciendo?- Luwin no entendia lo que el joven le mostraba
-En serio no lo veis? Desde la boca se conectan los tubos que van al estomago y los pulmones, separados por una valvula. Pero ahora imaginad esto...
Harlum correteo por la cocina y cogio una larga cuchara de madera de mango fino y tubular. Tambien cogio un intestino de cerdo limpio, de los que se usan para hacer salchichas.
Con extremo cuidado, metio empujando el mango de la cuchara en el intestino, pellizcando la punta para que no se arremangara sobre la madera, y que el mango pudiera empujar.
Lo introdujo por la boca del animal despellejado sobre la mesa del carnicero y lo fue empujando con suavidad, metiendoselo por la traquea, sorteando la pequela valvula que bifurcaba aquel canal carnoso en dos direcciones, e ignorando el que iba a los pulmones, condujo el intestino hacia el estomago. Despues, saco el mango de la cuchara, dejando el intestino en su sitio.
Con extremo cuidado, cogio un embudo y lo coloco sobre el trozo de intestino que sobresalia por la boca del animal, y lo primero que vio fue una jarra de cerveza. Dejo caer un poco en el embudo. Dejo que cayera por el intestino. E incorporando un poco al cerdo, lo vio llegar al estomago.
-No tengo claro si sois un genio o un demente...-Luwin se habia quedado con los ojos desorbitados.
-Un cerdo no es lo mismo que un niño, pero la teoria es la misma. Deberias investigar un poco si teneis algun fallecido reciente cerca para averiguar mas sobre la delicada intervencion y tener claras las medidas. Quizas un intestino sea demasiado grueso para algo asi, pero un tubo de cuero fino y flexible deberia hacer las veces. Solo liquidos y cremas suaves y finas deberian servir, no creeis? Y puede que no funcione...pero en el estado que esta ese niño, cualquier idea podria ser de ayuda, no pensais?
-Podriamos hablar con los herreros y los artesanos, que hicieran un conducto solido de bronce para que fuera mas estable? Deberia ser muy fino...
-No- Harlum se escandalizo ante esa propuesta- Seria fijo. Demasiado largo y poco flexible. Es una zona del cuerpo con muchas curvas...algo duro podria rasgar algo si no ves por donde vas, Maese Luwin, se puede empujar con un objeto hacia abajo, y eso ya seria ciertamente arriesgado. Pero no puede quedarse dentro, retoceria el cuerpo desde el interior...
-Lo que pienso es que deberiamos tener mas como vos, joven maestre...-Luwin sonrio, y volvio a mirar a aquel cerdo. Iba a tener mucho en lo que pensar.
La idea quedo ahi, y Luwin iba a tener mucho que estudiar para intentar desarrollarla. Pero Harlum ya habia apuntado aquello en su libretita para darle mas vueltas cuando tuviera tiempo.
Sarrah paseaba junto a Khayla y las doncellas de ambas por los jardines de invernalia. Sorprendidas que pese al frio ambiente y el gelido clima, tuvieran jardines. Las rosas azules de Invernalia eran una de esas maravillas que no se querian perder.
Pero cuando Arcyth les propuso hacer una escapada al muro, fue recivida con cierto fruncimiento general de ceño fruncido.
Aun que Sarrah sonrio como una niña traviesa
-Ver una de las mayores maravillas del mundo y la mayor construccion jamas erigida por la mano del hombre? Como podriamos negarnos!
-Voy a pasar frio, verdad?- Lloriqueo Vadid con tristeza
Durante algunas horas, los sirvientes prepararon los caballos y algo de equipaje.
Y fue en ese tiempo cuando Harlum se acerco a Sarrah en privado.
-Toma- le susurro pasandole un saquito con un polvo similar a la ceniza dentro- Es Polvo Gris, un veneno. Si te atacan, sopla un poco en la nariz o la boca del asaltante. No mata, pero lo dejara paralizado un buen rato, te dara tiempo a huir. Pero no lo inhales o te afectara a ti.
-Harlum, por que me das esto?
-Pese a que la hermandad de la guardia de la noche tiene cierto renombre, pero desde hace mucho tiempo que los violadores, los asesinos y la peor escoria es lo que forma los nuevos reclutas... no tiene por que pasar nada, pero una jovencita hermosa puede ser una tentacion que quizas alguno no resista. No nos separaremos de ti, y siempre tendras a alguien contigo, pero es un por si acaso...
-Gracias...-Sarrah se aferro a aquel saquito como si fuera lo mas hermoso que le hubieran regalado en la vida
Media hora mas tarde, Casimiro agarro a Sarrah del codo y la metio en las cocinas buscando estar solos.
-Siento haberos sorprendido, Lady Sarrah, pero quiero que tengais esto si vamos al muro...- El herrero le tendio una pequeña daga recurva con empuñadura simple, de esas que son facilmente ocultables. La hoja tenia forma de S- No es mi mejor obra pero la hice con sobras de la herreria de Invernalia. Es facil de ocultar, y la hoja curva abre heridas mas grandes. Alli no abunda el honor y la decencia, mi señora. Si os veis en un apuro, clavadla y retorcedla. Sin miramientos. Hareis una herida tan grande que no necesitais dar en un punto vital...
-Vuestra preocupacion por mi seguridad es encomiable, Ser Casimiro- Sarrah tenia ganas de reir, pero la solemnidad y la preocupacion en los ojos de aquel hombre eran demasiado intensos.
Rato despues, Vadid la aparto. Le dio un estilete. Uno de esos que el propio Vadid escondia entre sus ropas.
-Si alguno de esos cabrones que no han visto hembra desde que los obligaron a ir al norte para pagar por sus crimenes te pone la mano encima le clavas esto en un ojo o en los huevos. O donde te pille. Pincha y huye, deacuerdo?
Arcyth la asalto en las cuadras. Cuando la pillo a solas. Le dio un puñal.
-Si algun cabron te toca. Matalo. Y grita para que pueda oirte y despedazarlo si aun esta vivo.
Fue ese momento en el que no pudo evitar reir
-que te parece tan gracioso?- Arcyth se ruborizo. No mucho, pero si lo suficiente como para que se le notara.
Sarrah le mostro el estilete, la daga recurva y el saco de veneno. Y le conto lo que habia pasado.
-Estoy conmovida, eso es todo. Me soprende lo mucho que os preocupais por mi seguridad.
-Tu escondete todo eso donde puedas y llevalo encima en todo momento. Nunca sabemos si te hara falta. Mejor que no las necesites pero las tengas a mano que que las necesites y no las lleves...
Sarrah miro toda aquellas armas y penso en lo ancho que tendria que ser el vestido para ocultar tantas armas.
-Va a ser un viaje interesante...-susurro para sus adentros.
El viaje al muro duro menos de lo que esperaban. La carreta traqueteaba tras ellos alegremente y todos iban a caballo, y aun que podrian haber llegado al castillo negro para el anochecer al ritmo al que iban, Casimiro les recomendo hacer noche en las tiendas que llevaban y llegar al castillo negro por la mañana.
-Sera mas seguro para las mujeres, visitarlo por la mañana, y salir por la tarde. Seria mas sensato si no hicieramos noche alli. Mas seguro, si saben a lo que me refiero.
Lo entendian. Y les parecio un plan sensato.
Pero lo mas interesante fue ver la cara del Comandante Mormont cuando vio llegar a la comitiva que se habia plantado en las puertas del Castillo Negro.
-Con todos mis respetos, esto no es un circo que puedan venir a visitar!
-Con todos mis respetos, mostrarnos un poco de cortesia y dejarnos admirar la obra de costruccion mas magestuosa de Poniente podria hacernos comprender la bravura de su mision aquí y ser mas comprensivo con sus carencias y necesidades si las tuvieran- Comento sutilmente Harlum haciendo remolonear al Lord comandante.
-Cuanto tiempo estarian?- Pregunto tras una pausa meditativa
-Solo hoy. Nos iriamos al inicio de la tarde- Harlum sonreia beatificamente
-y que quieren ver?
-El muro desde lo alto, el castillo negro...y he oido hablar de un bosquecillo de arcinos al otro lado del muro. Cruzar la puerta negra seria todo un privilegio...si se pudiera y no supone alterar la rutina de la guarda, claro esta. No quisieramos ser un incordio...
Mormont no puso buena cara. Aquello era era un incordio en toda regla, pero ser amable con señores sureños podria proporcionarle algunos suministros que necesitaban. Suspiro rindiendose, y acepto.
Subieron a lo alto del muro, y Sarrah rodo los ojos poniendolos en blanco al ver a sus tres hermanos y a Casimiro ponerse todos en hilera justo en el borde y mear desde lo alto.
-Si Tyrion lo hizo, no vamos a ser menos!- Canturreo Vadid alegremente
-Por lo visto es una tradicion- Harlum se sentia henchido de felicidad.
Pero a Sarrah se le congelo la sonrisa en los labios. Se quedo alli, con la mirada perdida en el horizonte. Habia algo que no estaba bien. Habia algo...extraño. Sentia hambre. Sentia frio. Sentia un dolor terrible en uno de sus pies.
Se maro, y solo las manos de Vadid evitaron que se cayera de bruces al suelo.
-Que te pasa?
-No lo se...-Jadeo confusa- Debe ser la altura
El traqueteo del ascensor en bajada no alivio aquella terrible sensacion. Pero no dijo nada. No queria que sus hermanos se preocuparan por ella y aquel sentimiento de sobreproteccion les estropeara la visita.
Asi que hizo lo que se le daba tan bien: mentir, sonreir, y decir que todo estaba bien. Pero aquella sensacion en su interior se volvia mas compleja. Ahora sentia una ansiedad acuciante. Una excitación intensa. Una sensacion de...que algo la esperaba. Como si llevara esperandola mucho tiempo.
Sintio la boca seca, pero aun asi se las apaño para tragar saliva y poner buena cara. Si algo la esperaba, ya averiguaria que era.
Mas tarde una pequeña partida de exploradores los acompaño a cruzar el tunel de hielo y la puerta negra. Y acabaron pisando la tierra que hay mas alla de los reinos de los hombres.
-Es excitante, verdad?- harlum miraba a su alrededor como si quisiera verlo todo
-Es curioso, cuanto menos...-Arcyth se veia relajado- Un territorio tan basto, un lugar tan famoso, y tan pocos en poniente lo han visto pese a que todos han hablado de el y oido sus historias...
Cuando llegaron al bosquecillo de los dioses, Sarrah cayo de rodillas agarrandose las sienes. Sentia como si le estuvieran estrujando el cerebro y algo se quisiera abrir paso a traves de su craneo. En lo que se tarda en dar un suspiro sus tres hermanos la rodearon.
-Que siete infiernos te pasa?- Harlum le abrio los parpados y se sobresalto. La muchacha tenia los ojos blancos y jadeaba.
-Cojedla, nos la llevamos, volvemos a casa!- Grito Arcyth preocupado
-No! Espera- Sarrah sudaba a mares. Y el sudor se le congelaba sobre la piel escarchandole el rostro
-Que te pasa?- Arcyth se arrodillo junto a ella y le rozo las mejillas con los dedos
-Me veo...-susurro ella con ansiedad. Una risilla histerica se le escapo- Nos estoy viendo...
-Que quieres decir?- Harlum contuvo el impulso de agarrar su libretita y apuntar aquello
-Os estoy viendo desde detras...-Sarrah alzo el rostro y lo giro hacia los lados- Sus hermanos se miraron entre ellos, todos pensaban que se habia vuelto loca
Pero fue Casimiro quien se arrodillo junto a la muchacha, la tomo de la muñeca y tomo el control de la situacion. Estiro de ella hacia arriba y la puso en pie.
-Pero que haceis?- Arcyth se puso depie de un salto y casi golpea al herrero.
-Se lo que le pasa- Todas las conversaciones con Thorn le habian enseñado lo que era un cambiapieles. Mas o menos. Y no sentia la necesidad de alarmar mas a los hermanos negros que ya los miraban como si estuvieran locos- Permitidme ayudarla, por favor. Se lo que hay que hacer.
Con toda la reticencia del mundo, Arcyth se hizo a un lado y dejo que Casimiro guiara a Sarrah hacia donde necesitaba ir. A encontrarse con ese punto desde el que se veia a si misma.
Camino despacio, guiandola con suavidad. Hasta unos arbustos junto a unos grandes arcinos. Los ojos de Sarrah rotaron. Volvieron a ser ambarinos. Pero aun respiraba confusa y bastante asustada. Desde los matorrales, unos ojos tan dorados como los suyos propios le devolvieron la mirada
-No tengais miedo, Lady Sarrah. Sea lo que sea no os hara daño.- Casimiro estaba tan asustado como la muchacha, pero no podia demostrarlo. Su experiencia habia sido diferente. Igual de aterradora pero no tan intensa y vivida. Pero tenia que tranquilizarla- Id a su encuentro. Es vuestro compañero...
-Mi compañero?- Sarrah parecia aun mas confusa
-Haced lo que tengais que hacer, pero hacedlo rapido. No podemos quedarnos aquí eternamente y es mejor que los que nos acompañan no oigan lo que os tengo que decir o nos creeran locos. Confiad en mi, porfavor...-la voz del caballero del valle parecia apremiante y sincera. Asi que Sarrah hizo de tripas corazon y se arrodillo junto a los arbustos.
Respiro hondo, y metio las manos entre las ramas, esperando que en cualquier momento algo la mordiera o la agarrara. Pero sin embargo toco algo blando. Algo mullido. Algo que solto un suave gañido.
Cogio aquella cosa y la saco de entre la hojarrasca, y se quedo bastante sorprendida de ver a un cachorro de gato entre sus manos, mirandola con curiosidad.
-Es un gato...-Dijo ella riendo de puro alivio.
-No, mi señora, es un jodido gatosombra...-Casimiro no daba credito. Conocia aquel pelaje jaspeado entre pardo y negro. Conocia aquel rostro afilado y aquellos ojos que solo prometian la muerte. Los gatosombras eran unas bestias muy temidas en el valle. Pero siempre habia oido rumores que los del norte eran mucho mas grandes. Y eso que los del valle podian alcanzar el tamaño de un leon, pero que encima trepaban a los arboles y eran capaces de cazar desde las alturas moviendose silenciosos como sombras liquidas en la noche.
-Es un gatito!- Sarrah lo abrazo metiendoselo bajo la capa y aquel bicho peludo le lamio la mejilla haciendola reir.
-Dioses...-el herrero no podia creer lo que veia y menos cuando recordo algo que Thorn le habia dicho: que los wargs y sus compañeros animales solian compartir un vinculo. Si tu compañero era un leon, es que eras un depredador orgulloso y dominante. Si era un ciervo serias asustadizo pero orgulloso y altivo. Pero Sarrah acababa de encontrar un gatosombra. Un asesino silencioso y sigiloso que ni siquiera sabrias que estaba ahi hasta que fuera demasiado tarde, y aun asi, ni siquiera sabrias que te ha arrancado la cabeza del cuerpo. No sabia como interpretar aquello.
A pocos metros de distancia, Harlum, Vadid y Arcyth no perdian detalle de lo que sucedia. Pero no era momento de hacer preguntas. Ya tendrian tiempo para respuestas.
Al regresar al Castillo Negro, Harlum queria ver algo mas antes de volver casa: queria visitar la biblioteca de la fortaleza. Era legendaria entre los maestres de antigua.
Al rato, salio de alli y se fue ha ver a Arcyth
-Creo que deberiais ir a conocer al maestre de la fortaleza negra...y lo digo muy en serio. Deberiais ir a conocerle, ahora. Se llama Aemon.
-Aemon?- Arcyth se acababa de quedar frio.
-SI, Aemon. Como el hermano mayor de Aegon V, como el Aemon que estudio para ser maestre y acabo rechazando el trono de hierro abdicando a favor de su hermano pequeño. Como el Aemon que vivio durante la tercera y cuarta revelion de fuegoscuro... no os parece una coincidencia asombrosa? Creo que deberiais ir ha hablar con el...
Arcyth partio de inmediato, y ninguno de sus hermanos lo siguio. Estaba preocupado por lo qu ele habia pasado a Sarrah en el bosquecillo de Arcinos y por el gatosombra que tenia bajo la capa y que no soltaba por si alguien se lo arrebataba. Pero aquello... Aquello era algo que no podia pasar por alto.
Llamo a la puerta del maestre y una voz cascada pero lucida le invito a entrar.
-Maestre Aemon...-Iba a decir algo, pero lo que vio le arrebato hasta el aliento. Un anciano de cabellos plateados y los ojos velados por la ceguera estaba alli depie, sonriendo afablemente a nada en particular, encorvado por los años y con una pesada cadena con muchisimos eslavones al cuello, sobre una tunica deshilachada de lana. Que el supiera, solo vivian cuatro Targaryen. Dos lejos, uno de ellos loco, el mismo, y aquel anciano. Lo unico que quedaba de una de las dinastias mas poderosas del mundo. Casi sintio ganas de llorar. Tanto de gratitud por no saberse solo como de tristeza por lo oscuro que veia el futuro en ese momento.
-Si? En que puedo ayudar?- canturreo el anciano alentando a quien quiera que hubiera entrado en sus dependencias a seguir hablando.
-Me...me llamo Arcyth Minkundis...Venia a conocerlo...y a decirle...que aun que no tenga sentido para vos...vos no estais solo -consiguio articular. Pero vio que el rostro se del anciano se desencajaba
El anciano dejo de sonreir. Se acerco al joven Lord y le palpo la cara con las manos.
-No puede ser...-musito bastante sorprendido- no puede ser...
Continuo palpandole el rostro y poco despues le cogio de las manos.
-como es posible?- El maestre Aemon casi parecia asustado- Daeron soño con este momento. Me lo dijo hace tantos años...casi parece que haya pasado toda una vida...-Se le escapo una risilla triste- pero que digo! Claro que ha pasado toda una vida! La mia!
Arcyth no comprendia el arrebato del viejo
-Daeron?- consiguio articular.
-Mi hermano. Uno de mis hermanos...-aquellos labios ancianos se curvaron en una sonrisa nostalgica.- El tenia sueños. Sueños que se hacian realidad.
EL anciano habia cogido al muchacho del brazo y lo habia arrastrado a paso lento hasta el fondo de la sala, en un rincon donde tenia un par de sillas.
-Un dia- Comenzo Aemon ha decir- Daeron vino a buscarme. Era yo muy pequeño por aquel entonces, antes de los acontecimientos de Vado Ceniza, de que Ser Duncan entrara en la vida de ningun Targaryen, antes incluso de que me fuera a antigua para estudiar y aprender a ser un Maestre... pero ese dia, Daeron vino a mi cuarto. Estaba aterrado. Y borracho como una cuba. Pero sobretodo conto cosas que iban a suceder. Me describio este encuentro, este dia... y durante todos estos años pense que Daemon se habia equivocado
el viejo dragon se tomo un respido y aun medio sumergido en las brumas de los amargos recuerdos de su juventud perdida, giro la cabeza hacia Arcyth, aun que no podia verlo.
-Espere mucho este dia...-susurro casi en tono de reproche- Incluso olvide lo que Daemon me dijo hasta que has entrado por esta puerta...empezaba a apensar que ya nunca sucederia...has tardado tanto en venir...
Arcyth casi sintio un aguijonazo de culpa. El no tenia ni la mas remota idea de que aun quedaba un targaryen vivo en el muro. Si no habria ido antes a conocerlo.
-Mestre, yo lo siento...pero...-comenzo a disculparse.
-Nada de peros!- lo interrumpio jovialmente el anciano- se por que has venido!
-Si?- Arcyth habia ido solo por nostalgia, por un arrebato sentimental. Algo que no solia permitirse.
-Si, Daemon me lo dijo. Daeron me lo dio para ti. Y me advirtio sobre lo que tendria que advertirte- Aemon sonrio. Como si lo que acabara de decir tuvier algun sentido para Arcyth.
-Que...que bien...-el joven no entendia absolutamente nada de lo que estaba hablando el maestre Aemon, y por un breve segundo, sospecho que quizas estaba senil
-Incluso me dijo donde esconderlo y como hacerlo- Susurro Aemon- Pero debes comprender que si no eres tu el que deba encontrarlo, puede que no sobrevivas. Daeron fue muy especifico con sus instrucciones beodas aquella noche hace tanto tiempo. "solo aquel de la sangre del dragon que tenga lo que todos nosotros hemos perdido podra alcanzarlo", me dijo.
Aemon asintio con la cabeza como si aquello lo explicara todo.
-Maestre Aemon, no comprendo a que os referiis...-Arcyth estaba un poco confuso a estas altuas. La nostalgia de un reencuentro con un familiar vivo se habian esfumado ante la posibilidad de que el anciano hubiera perdido cordura.
-Entonces dejame contarte una historia. Los bardos cuentan muchas. Y los maestres de la ciudadela han escrito mucho sobre las cronicas. Pero yo estuve alli, muchacho. Para mi no es historia. Es mi vida. Yo lo vivi. Lo de las reveliones de Fuegoscuro no fueron pequeñas disputas que se sucedian una despues de la otrea. No para los Targaryen. La familia estaba desgarrada por dentro, chico. Estamos rotos. Algo se nos desgajo en el alma. Habiamos perdido...nuestro fuego. Enloquecimos. Sedientos de poder, y gloria, y algunos confundieron la grandeza y el fuego de dragon en la sangre con la demencia y la crueldad. Muchos creyeron que ser dignos descendientes de Aegon el conquistador significaba ser desquiciados asalvajados sin un apice de misericordia... La gente cree que la caida de los Targaryen fue por culpa del Robert Barathreon, pero creeme cuando te digo que todo comenzo antes de lo de Vado Ceniza...
La voz del anciano susurraba las palabras con tono empapado de nostalgia, pero Arcyth callo. Y escucho lo que el viejo tenia que decir.
"Desde la Danza de Dragones las cosas no fueron bien, chico. Perder a los dragones fue como perder la corona, solo que aun no lo sabiamos. No solo por que fueran bestias terribles que volaran y escupieran fuego. SI no por que el temor y la fascinacion que causaban habian sido los cimientos del poder Targaryen. Y una casa sin cimientos se viene abajo. Es asi de simple. Tardamos mucho en caer, pero aquellos temblores, las rebeliones de fuegoscuro, fueron los primeros tambaleos que dejaban ver que las cosas no iban bien
"Oiras muchas historias de sobre Lord Cuervo de Sangre, pero te puedo asegurar que pocos han sido tan leales al trono como el. Aun que fuera un bastardo, aunque lo tildaran de hechicero y conspirador...bueno, si era aficionado a la hechiceria, y era un conspirador. Y era un bastardo. Pero era leal. Y todo lo que hizo siempre fue pensando en la corona y el trono, al que te puedo asegurar que no tenia aspiracion alguna...
"Y quiero que comprendas que Lord Bryden Rios era un buen hombre, por que es importante que lo sepas. Por que cuando su padre, Aegon IV el indigno legalizo y reconocio a todos sus hijos en su lecho de muerte, Bryden jamas reclamo su apellido, y se hizo llamar "Rios" hasta el dia de su muerte. Fue una declaracion de intenciones, chico. El sabia cual era su lugar en el mundo, y el solo queria estar cerca del trono para fortalecer la corona. Jamas tuvo pretensiones mas que volver a ser lo que un dia fuimos.
"Fue el ultimo en empuñar a HermanaOscura. Desde los tiempos en los que Aegon IV cometio la disparatada majaderia de darle a Fuegoscuro a Daemon, y que empezara asi con el principio del fin. Pero lo de Bryden...lo de Bryden fue un acierto.
"Rebelion tras rebelion...guerra interna tras guerra interna...hermanos contra hermanos en una cruenta batalla que no tenia sentido...Bryden lucho contra ello toda su vida. Y justo al final, antes de que el mismo acabara en el muro, cuando ayudo a que Egg fuera nombrado rey, mato a un Fuegoscuro que quiso participar en el consejo real que escogeria al nuevo rey.
"yo podria haber sido rey,,...lo sabes, verdad? Lo rechace. Toda la vida entre libros y polvorientas bibliotecas...que tipo de rey habria sido? Jamas fui un hombre fuerte. Sabio, si. Pero fuerte no. Y para ser rey hace falta mas que sabiduria. Hace falta temple y carácter. Y yo siempre he sido mas de sanar heridas que de producirlas... Por eso Aegon, mi pequeño Egg, fue nombrado rey. Y hubiera sido un gran rey. Quiero que lo sepas. Dicen que era debil. Que no supo mantener el tipo. Que no tenia carácter...-el viejo maestre fruncio los labios con desprecio- dicen que despreciaba a los grandes señores, solo por que era un rey que habia pasado media vida entre el pueblo, y comprendia lo que era no tener nada. Sufrir penurias y la caprichos de los poderosos... era piadoso y fuerte. Habria sido un gran rey. Si no hubiera sido por que no podia cimentar su reinado. Ya no habian dragones...y ningun rey puede ser grande cuando su familia esta rota, cuando sus primos intentan acuchillarlo mientras duerme y sus hijos conspiran contra el. Tiempos turbulentos...Egg fue rey en un mal momento. Quizas el reino lo que necesitaba era un despiadado carnicero. Poniente no estaba preparado para un monarca compasivo que queria traer la paz, nuevas leyes para todos...toda una remodelacion del reino desde su misma alma...pero no se puede llenar una vasija rajada, por mucha agua que heches dentro...se filtra por todas partes. Se desparrama...
"Y en su acto de devocion, Bryden mato a un fuegoscuro en una conferencia de paz para elegir el nuevo rey. Se paso de la linea. Egg queria traer la paz a la familia y Bryden habia dejado la cabeza de uno de sus primos a sus pies...quizas Egg se equivoco. No lo se. No se que habria hecho yo en su lugar...
El anciano callo. Se quedo pensativo, mirando el vacio. Arcyth espero un buen rato a que le hombre hablara, pero parecia que se habai zambullido en sus recuerdos y no parecia que fuera a salir a la realidad para tomar aire.
-Maestro Aemon?- susurro con cortesia cuando le parecio que la pausa ya era demasiado larga
El anciano sacudio la cabeza, voilviendo a la realidad.
-Se me olvido preguntarte de donde viene nuestro parentesco...-el anciano empezo a reir suavemente, como si aquello fuera una broma exquisita- Te he contado una historia. Creo que tu deberias contarme una.
Arcyth titubeo.
-No se mucho de mi nacimiento, maestre Aemon. Me hago llamar Arcyth Minkundis. Pero el nombre de mi nacimiento es Draegon. Soy hijo natural del principe Rhaegar...
-Oh, uno de los bastardos de Rhaegar- Aemon sonrio
-Uno?- Arcyth habia recivido un mazazo con aquella simpre frase. De todo lo que habia dicho el maestre aquello le habia llegado al alma
-Eso es otra historia que te contare cuando vuelvas, si es que vuelves, de a donde te enviare- Aemon sonrio beatificamente.
-de que hablais?- Arcyth habia perdido ya la paciencia
-No me habeis escuchado, verdad?- Aemon rio divertido- Daeron vio en sus sueños que vendrias hoy aquí, por que necesitarias algo para poder afrontar el futuro que te aguarda. Un rey es un rey por que tiene la corona. Daemon fuegoscuro, pese ha haber nacido con el apellido Mares pudo reclamar el trono o al menos intentarlo por que tenia la espada del rey. Bryden Rios fue considerado una amenaza para varios principes y reyes por que tenia a Hermanaoscura. La sangre es solo sangre, muchacho. Caliente, roja y espesa. Importante, si. Pero solo es sangre. Lo importante es poder demostrar quien eres. Un simbolo de poder. Algo que todos puedan ver y entender...
-No lo comprendo...
-Tu herencia, Draegon- Sonrio el anciano- Aunque aun no lo sepas, has venido aquí a buscar tu herencia. Daeron me la dio hace tantos años para ti. Y la he estado guardando desde entonces.
El anciano se levanto
-A unas 20 millas al sur, siguiendo el camino real hacia Invernalia, gira a la derecha, hacia el Mar Angosto cuando veas cuatro colinas solas en medio de la estepa blanca. Cabalga hacia las colinas, y ririgete a la mas mas baja de ellas. En su ladera encontraras la entrada de una cueva. En su interior hay un manantial de aguas termales. No muy grande, pero si bastante profundo. Yo casi muero dejando alli lo que tu debes encontrar. Y supongo que eso demuestra que Daeron tenia razon, y yo no tengo lo que hace falta. Lo que hemos perdido... Pero ahora hablemos de ti. Metete en la poza en la cueva, y encuentra el cofre de metal que deje alli dentro. Si regresas con el contenido del cofre, sabre que Daeron hablaba de ti. Y te contare otra historia. Te dire que es tu herencia. Y hablaremos no solo de tu pasado si no de tu futuro. Y quiero que comprendas, que soy un hermano de la guardia de la noche. No deberia hacer nada de esto. No deberia interferir...pero lo jure. Lo jure hace muchos años, a un hermano borracho que entro una noche llorando aterrado en mi dormitorio...Quiero que lo comprendas...
Aemon se hundio de hombros y Arcyth vio como algunas lagrimas caian de sus ojos velados por la ceguera.
El joven se levanto y paso la mano por los hombros escualidos del anciano.
-Lo comprendo. Y quiero que sepais lo mucho que os agradezco esto. Y que si algun dia necesitais algo, lo que sea...solo pedidmelo. Cruzare el mundo si es necesario para acudir a vuestra llamada.
-Solo tengo una peticion que hacer a estas alturas de mi vida...-Aemon sonrio de esa manera que hacen los niños pequeños ilusionados ante un regalo cerrado. Era extraño ver aquella mueca en la cara de un anciano- Si algun dia veis un dragon, venid a contarme si son tan magnificos como cuentan las historias. Siempre quise ver un dragon...
-Si algun dia veo un dragon, os lo traere- Arcyth sonrio, y vio al anciano soltar una alegre carcajada
-Eso seria magnifico...magnifico...sabeis, yo tenia un huevo de dragon- Aemon se sento en su camastro. Parecia agotado, aplastado por el peso de tantos recuerdos- verde esmeralda. Con motas de color humo salpicando las escamas y trazando volutas el brillante verde... El huevo de Egg tambien era verde. Verde y blanco...lo recuerdo tan claro...
-Que paso con los huevos, maestre?- Arcyth se arrodillo en el suelo junto al anciano sentado
-Se perdieron en el incendio de Refugio Estival- el viejo suspiro agotado de pronto- cuando Egg murio, intentando hacerlos eclosionar. En aquel terrible, terrible incendio...Marchate ahora, muchacho. Si no no podre dejarte ir. Y tienes peligros que afrontar y un destino que cumplir. O eso me dijo Daeron. Dejame descansar y rezar por que regreses sano y salvo y podamos seguir contando historias de un pasado que añodo demasiado y que me duele recordar...marchate, Draegon...dejame con mis recuerdos tristes...
-Volvere- le prometio Arcyth dandole una suave palmada al anciano en el hombro- Lo prometo
-Lo hagas promesas que no estes seguro de poder cumplir, Jovencito. Le romperias el corazon a un viejo si las rompieras.
Arcyth salio de la biblioteca y del Castiño Negro con un nudo en el estomago. El pasado jamas le habia pesado tanto en los hombros y lo amenazaba con aplastarlo. "uno de los bastardos de Rhaergar" habia dicho. "tu herencia". Le habia prometido. "mas historias del pasado".
Se reunio con aquellos que viajaban con el y se despidieron del muro para volver a Invernalia. Aun que Arcyth tenia planeado desviarse hacia el mar angosto a unas 20 millas al sur, cuando viera cuatro colina solitarias en medio de la estepa blanca.
