Holas!

:'c perdón por no actualizar antes, pero les juro que no tengo tiempo paso cansada la mayor parte del tiempo (levantarme temprano nunca ha sido mi fuerte). Eeeegh con respecto a lo que queda de historia la iré subiendo a medida que tenga tiempo y, porque no decirlo, las ganas (obvio quiero subirla, pero me siento tan cansada que lo que menos quiero, cuando llego a mi casa, es estar en el pc).

Con respecto al capítulo... este es el pie para la verdad que se vendrá en el capítulo que viene.

Espero que estén bien.

Nos leemos. Saludos.


Nota de autora: Letra en cursiva corresponde a un flash back. Y una cursiva ennegrecida a una noticia.


Disclaimer; los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.


Capítulo 29. Las cosas como son, ¿Hablas tú o hablo yo?

Lunes 26 de enero del 2015, 9:15 a.m.

El moreno comenzó a observar a su alreedor, la gama de colores comenzó a ser más nítida. Su vista se posó en Draco — ¿Dónde estoy? —preguntó— ¿Quién eres tú?

El rubio abrió la boca dispuesto a responderle, pero la cerró de inmediato. Frunció el ceño. No sería posible que…

— ¿Sabes cómo te llamas tu?

Harry desvió la mirada pensando —No —sus ojos se movieron por la sala como buscando la respuesta—. Estoy confundido, ¿Tú me conoces?

—Sí, te conozco —hizo una pausa—. Te llamas Harry Potter.

—Oh —murmuró su mente comenzaba a funcionar a mil por hora—, ¿Qué me pasó?

—Esperaba que tú me dijeras eso, pero ya que no puedes te explico: estas aquí desde hace algún tiempo porque tuviste un accidente muy grave.

—No recuerdo nada —murmuró agarrándose la cabeza—. Solo hay imágenes que no logro entender. Yo… creo que… —las cosas que estaban alrededor de la sala comenzaron a levitar y Harry se asombró—. ¿Qué está pasando?

—Es normal que las cosas leviten —al parecer tampoco recordaba que era mago—. Necesito que te concentres, no es normal que tengas pérdida de memoria si el golpe en la cabeza ya fue curado.

Harry cerró los ojos, pero la magia siguió fluyendo. Draco la podía sentir y ver en el ambiente y supo que, junto con la pérdida de memoria, su magia estaba desbordada—. Tengo varios nombres en mi cabeza —dijo después de algunos segundos—, algunos rostros que no puedo ponerles nombres. Es como si… tuviera los recuerdos, pero no supiera cómo interpretarlos.

Draco movió la cabeza en forma negativa. No podía creer que no recordara nada, ¿Habría sido tal el shock o algún tipo de hechizo?— ¿Qué nombres tienes en tu cabeza?

El chico frunció el seño —Ginny —susurró—, Marie, Ronald. No lo sé, hay más, pero no… —hizo una mueca— ¿Cómo te llamas tú? ¿Eres como un…? ¿Cómo se dice? —se mordió el labio.

—Médico, soy tu médico. Me llamo Draco Malfoy.

— ¿Médico? ¿Malfoy? —preguntó y luego se quedó pensativo.

Draco asintió —Es mejor que descanses, tu mente debe tratar de ordenar las imágenes en tu cabeza. Vendré más tarde así podremos hablar mejor, quizás con las horas todo se te aclare. Mandaré a alguna enfermera para tus medicamentos —miró alrededor—, y para que las cosas dejen de levitar debes tranquilizarte.

Harry no contestó y Draco se giró dispuesto a retirarse, tomó el pomo de la puerta y entonces Harry preguntó:

— ¿Tu padre se llama Lucius Malfoy?

El rubio se congeló un poco —Si, así es, porque —se giró para mirarlo.

El chico se encogió de hombros restándole importancia —Nada importante. Solo se me vino a la cabeza ese nombre y lo asocie con tu apellido.

Draco lo miró un segundo y luego decidió que era mejor salir de ahí, además de que Potter no recordaba muchas cosas.

Miró la hora en el reloj, ya había acabado su turno en el hospital, pero aún, a pesar de las horas, podía recordar lo que había sucedido el sábado con Hermione. Se había, prácticamente, encerrado en el trabajo. Llevaba casi veinticuatro horas ahí y en momentos como ese aparecía una revelación que le había dolido hasta lo más profundo. Se deslizó por la pared quedando sentado en el suelo y se pasó las manos por el cabello.

¿Draco? se alejó un poco. Él solo la miró—. Necesito contarte algo. Necesito contarte algo que solo sabían mis padres.

Se mantuvieron en silencio un momento. Hermione no encontraba las palabras necesarias para comenzar con todo aquello. Le asqueaba recordarlo y el haberlo vivido.

Tú sabes que después de irme de aquí me casé con Víktor… Draco asintió—. Mi matrimonio con él… fue algo… fue una experiencia horrible, fue un desastre. No lo amaba, pero creí que con el tiempo lo haría. Que él se encargaría de hacerlo, poco a poco, pero… sonrió amargamente las cosas no resultaron, no fue lo que esperé.

¿Qué paso? susurró temiendo la respuesta. Sabía que ella había sufrido, pero no imaginaba cuanto.

Es difícil… desvió un poco la mirada—. Draco. Yo de verdad… Víktor fue el culpable de que se me adelantara el parto de Jean. Luego de eso, bueno, tú sabes lo que yo sospecho.

Que él fue quien se robó a nuestra hija en una forma de que nada te atara a mí.

Exacto le concedió—. Yo perdí un segundo hijo, Draco. Recién tenía tres meses de embarazo, fue espontaneo. Con ese bebe se fueron todas mis posibilidades de volver a ser madre sus ojos se volvieron vidriosos—. Independientemente de eso, perderlo fue un alivio Draco la miró sin entender y ella continuó—. Ese hijo fue creado producto… odiaba esa palabra producto… de una violación. Víktor me violó muchas veces y también me golpeó suspiró temblorosamente ante eso recuerdos. Se subió la manga del chaleco—: estas marcas me las hice yo misma en una señal de liberación. Estuve con psicólogo después de la última perdida entonces se derrumbó y comenzó a llorar fuertemente.

Draco no dudo y la atrajo hacia él abrazándola. ¡Dios! ¡Cuánto había sufrido! Como desearía retroceder el tiempo…

Draco apoyó la cabeza en la pared, el pasillo estaba solitario. ¿Violación? ¿Golpes? Como odiaba esas palabras, había perdido a tantas pacientes por esas razones. Y ahora, Hermione había vivido en carne propia ambas.

Si hubiese sido lo suficientemente valiente en ese tiempo nada estaría pasando. Todo habría sido tan distinto. Todo habría sido mejor.

Y después estaba Víktor Krum ¡Maldito bastardo! Le tenía tanto odio que cuando lo encontrara —sonrió con malicia— le haría pagar cada uno de los golpes que había recibido Hermione, o y por supuesto lo que le había hecho a su hija. Si tan solo supiera su paradero.

Pero por ahora no podía hacer mucho, solo seguir jugando las cartas que tenía. Con pesar comenzó a moverse, necesitaba salir de ahí. Un traslador esperaba ser tomado de su bolsillo, según Luna ya había descifrado el papel así que tendría que ir a España.

Por otro lado, en una habitación cercana, Harry quedándose solo ahí poco a poco fue dejando que las cosas cayeran al suelo. Se llevó las rodillas al pecho y puso su mentón sobre ellas. No entendía ni recordaba muchas de las cosas que estaban pasando, pero si sabía que Lucius Malfoy tenía mucho que ver con lo que le pasaba él y a otra persona más, necesitaba ayuda y esa era la de Draco Malfoy.

*O*O*O*O*O*O*

Lunes, 9:40 a.m.

El pasillo se le hizo eterno. Esquivaba a las personas que se interponían en el camino. Y en medio de todo eso le pedía a Merlín que nada le sucediese a la chica que amaba ni al bebe. Hacía pocos minutos que había recibido un Patronus de Robert, el padre de Pansy, avisándole que el parto se había adelantado. Llegó a la sala de espera de maternidad, sus ex suegros estaban sentados ahí.

—Emilie, Robert —les saludó—, ¿Cómo esta?

—Ron —murmuró la mujer levantándose y besándole la mejilla en señal de saludo, Robert le tendió la mano—, aún no lo sabemos. La han ingresado para revisarla, dijeron que nos avisarían cualquier cosa.

— ¿Esta su ginecólogo con ella? ¿Rolf?

—No, según nos dijeron Rolf Scamander pidió licencia indefinida —le dijo el padre de Pansy.

Ron asintió ausentemente.

— ¿Y Draco? —preguntó.

—No le hemos encontrado —dijo la mujer—, según nos dijo una enfermera ha salido pocos minutos antes de ingresar a Pansy.

Ron movió la cabeza un poco preocupado nadie de confianza estaba en el hospital. Por otro lado se estaba preguntando internamente donde estaba Malfoy. Se alejo de los Parkinson para dejarle un mensaje de voz a Draco.

Pasaron algunas horas en donde no sabían si Pansy estaba bien o no. La tensión y desesperación eran evidentes en las tres personas que esperaban noticias. Cada cinco minutos Ron se levantaba de su asiento caminado de allá para acá, nadie había salido de la sala de maternidad.

Poco después un médico apareció por aquella puerta.

—Familiares de la señora Parkinson.

Emilie, Robert y Ron caminaron hacia él.

—Soy su madre Emilie, mi esposo Robert y el novio de mi hija Ronald.

—Soy el doctor Philippe Evans —se presentó el hombre—. Hemos podido detener el sangrado, y hemos conseguido que su dilatación sea la óptima para poder proceder al parto; ¿Alguien quiere acompañarla?

—Yo quisiera ir doctor —la madre de Pansy dio un paso al frente—. Dígame lo que tengo que hacer.

—Sígame.

Ambos se perdieron por el pasillo. Christian Nott estaba a punto de nacer.

A los dos hombres no les quedó más que seguir esperando, pero ahora estaban más tranquilos.

*O*O*O*O*O*O*

Lunes 26 de enero del 2015, 10:40 a.m. (Europa. España)

El traslador le dejó a unos cuantos metros de la casa. Odiaba, un poco, el cambio de hora pues ahí era más tarde. La casa seguía igual a como la había visto hacia algunos días. Le dio algunos toques a la puerta y una mujer rubia abrió.

—Hola, Draco.

—Hola, señora Lovegood —ella sonrió haciéndose a un lado para que él pasara.

—Llamaré a mi hija para que venga.

—Espere —le detuvo—, necesito decirle algo sobre el cuerpo de su esposo —susurró.

Ella se mordió el labio —Puedes tutearme, lo sabes. Además, no sé si podre reclamar su cuerpo, él fue inculpado de lo que les pasó a los señores Granger.

—Lo sé, pero de todas formas es preciso que vayas.

—Me lo pensare. Voy a buscar a Luna.

Draco se adentró en la sala de la casa y la mujer se perdió por el pasillo. En ese momento Rolf bajó las escaleras encontrándose con Draco.

—Vaya, Malfoy —murmuró—, ¿Cómo has conseguido disimular el golpe que te he dado?

El rubio sonrió un poco y se tocó el labio —Soy bueno ocultando cosas, deberías saberlo.

—Vaya que si lo sé. Créeme, cuando te digo, que el que este aquí no es porque tú me mandaras, sino por Luna. Espero que llegado el momento sepas desenredar esta madeja que tienes formada.

—Sé muy bien lo que hago.

Rolf rió un poco —Claro que lo sabes. Involucras a Luna en esto y quien sabe a cuantas personas más les mientes.

Draco caminó hasta estar cerca de Rolf —En ocasiones hay que mentir, hay que entrar en los terrenos enemigos y sacrificar cosas. Si tengo que mentir lo haré y todo lo que sea necesario.

—No hagas sufrir a Hermione —murmuró.

—Hola, Draco —interrumpió alguien. Luna había escuchado casi toda la conversación.

—Hola, Luna —la saludó.

—Tengo lo que te dije —ella le tendió un papel—. Léelo. Te interesara.

Draco se alejó un poco de ellos, desplegó el papel y leyó:

El anillo es tuyo. Te lo quitó una persona cercana.

La gargantilla señala un hechizo, si lo conoces sabrás de que se trata.

¡Suerte!

PD: El nombre de la niña es Jean Marie.

*O*O*O*O*O*O*

Lunes, 19:50 p.m.

Con una sola mano la poción fue agitada. Luego de unos segundos la destapó tomándose todo el contenido. Su apariencia fue cambiando poco a poco, tomó lo necesario —ropa y demases— y abrió la puerta de aquel armario.

Los ojos azules, ahora cafés, recorrieron el pasillo de aquel lugar. No sabía exactamente donde se encontraba lo que buscaba, pero sin duda lo encontraría.

Salió a paso firme de aquel pequeño lugar y comenzó a caminar adentrándose más en ese hospital.

Quince minutos más tarde contemplaba maravillada el resultado de su búsqueda a través del ventanal; visualizó los movimientos de las enfermeras y los memorizó. La sala se quedó sin personal a la vista y la mujer se adentró en ella.

Como había visto, hacia pocos minutos, tomó la bata que descansaba en el perchero, luego unos guantes y el gorro. Caminó por los cuneros hasta que encontró el que deseaba.

—Hola, pequeño —murmuró tocando la mejilla del bebe—, ¿Listo para irnos y tener una mejor vida?

*O*O*O*O*O*O*

Lunes, 20:00 p.m.

Alguien acariciaba su pelo y eso se sentía muy bien. Sonrió y movió lentamente su mano hacia su estomago, se tensó al sentirlo plano. Entonces sus ojos se abrieron de par en par al recordar lo que había sucedido en la mañana. Y se asustó.

—Calma —susurró alguien.

Sus ojos se encontraron con los azules de Ron.

— ¿Dónde está mi hijo? —su voz sonó preocupada.

Él sonrió recordando el hermoso bebe que había visto en los cuneros —Iré a buscar una enfermera para preguntarle si puedes ir a verlo.

Ella asintió, pero un presentimiento golpeó su pecho —Ron, asegúrate de que este bien.

Él asintió saliendo. Los padres de la chica habían salido un momento para traerle las cosas que necesitaban; tanto Christian como Pansy.

El pelirrojo caminó por los pasillos hacia la estancia de enfermería, pero se detuvo cuando vio a una de ellas, la que atendía a Pansy, corriendo hacia el fondo del pasillo.

— ¡Enfermera! —exclamó siguiéndola— ¡Enfermera!

La mujer se detuvo, estaba pálida y respiraba agitadamente.

— ¿Quisiera saber…? —se detuvo en la pregunta—. ¿Pasa algo?

Ante la cara horrorizada de la mujer. Supo que algo había pasado, algo realmente horrible, pero se negaba a creer lo que estaba pensando.

—Lo siento mucho… —murmuró afligida.

Un hombre de bata blanca llegó ante ellos.

— ¿Señor Weasley? —preguntó el hombre. Ron lo reconoció, era el obstetra que atendió a Pansy; el doctor Evans.

—Sí, ¿Me puede decir que pasa? —preguntó irritado y preocupado.

—Verá… —el hombre dudo en hablar, pero finalmente lo hizo—. Lo que pasa es que el bebe de la señora Parkinson se ha perdido.

Ron no entendió bien por lo que en su mirada se reflejaron diversas emociones — ¿Disculpe? —preguntó lenta y amenazadoramente.

— ¿Ron? —alguien estaba tras de él, mejor dicho dos personas.

El pelirrojo se giró viendo a los padres de Pansy. El médico y la enfermera tragaron saliva visiblemente al ver a los padres de chica, no por nada, hace años, se rumoreaba a qué lado de la guerra pertenecían.

Ron desvió su mirada nuevamente al médico.

Entonces las palabras del hombre cobraron sentido en su cabeza y la verdad le cayó como balde de agua fría. Sin medir fuerzas agarró al hombre de la bata acercándolo hacia él.

—Espero que haya llamado a los aurores —dijo amenazadoramente—, y quiero que sea consciente de que este hospital será cerrado por la incompetencia de su personal —le soltó empujándolo.

*O*O*O*O*O*O*

Lunes, 20:00 p.m.

Sus ojos viajaron del teléfono a la puerta, y viceversa.

Era increíble que Draco no se hubiese comunicado después de lo que le dijo el sábado. No entendía, ¿Por qué le hacía eso?, le había confesado todo lo que había vivido con Viktor. Aunque, realmente, en ese momento, Draco le contuvo y apoyo, pero luego de eso… el domingo se había levantado he ido sin despedirse.

Lo único que deseaba era recibir una llamada suya.

Se levantó de aquel sillón dejando un libro, que había estado leyendo, a un lado. Estaba nerviosa y ¿Si lo llamaba ella?, no, no era buena idea. Lo mejor sería que él llegara.

Y tales fueron sus plegarias que la puerta del apartamento se abrió y Draco dio un paso al frente.

.

Draco había permanecido casi todo el día en España junto a Luna, Amelia y, con pesar, Rolf. Se había enterado de algunas cosas gracias a Amelia y la carta, joder, estaba más que clara. Cuando vio a Hermione, con cara de preocupación, en el apartamento supo que se había comportado como un crio al desaparecer por veinticuatro horas en el trabajo.

—Lo siento… —murmuró Draco. A veces le costaba pedir perdón.

Ella suspiró. Entonces Draco caminó hacia ella y la abrazó.

—Nada que perdonar —murmuró.

Draco acarició los cabellos castaños de la chica. ¿Decirle o no lo que había descubierto? Era realmente una pregunto que no sabía cómo contestar o, mejor dicho, afrontar. Revelar el paradero de la niña significaba, revelar algunas verdades que aún no podían salir a la luz.

—No debí actuar como un crio. Debí haberme quedado contigo o haberte llamado en algún momento y no perderme un día completo.

Ella se apartó —Sabes que de haber podido, cuando se los conté, mis padres hubieran hecho lo mismo. Les dolió tanto como no puedes imaginártelo.

Él le acarició el rostro —Lo siento, lo repito —suspiró—. Te amo, Hermione. Te amo mucho, y esperaré todo lo que sea necesario para estar contigo. No te presionaré.

—Yo también te amo, Draco.

Se fundieron en un beso bastante apasionado que fue interrumpido por el inoportuno celular del rubio. La verdad es que en toda la tarde Draco no había contestado ninguna llamada.

A regañadientes lo sacó del bolsillo de su chaqueta. Viendo que el nombre en la pantalla era de… — ¿Ron? ¿Qué pasa?

Draco dio un paso atrás escuchando los gritos histéricos de Ron y de una mujer. Luego miró a Hermione cuando despegó el teléfono de su oreja.

— ¿Qué pasó? ¿Estás pálido? —ella se acercó a él.

—Pansy —susurró—, tuvo al bebe.

— ¿Le paso algo, Draco?

—Se han robado a Christian.

*O*O*O*O*O*O*

Lunes 02 de febrero del 2015, 09:20 a.m.

Nuevo secuestrador en el mundo mágico.

Una semana exacta, mis queridos lectores, ha transcurrido desde la desaparición del hijo de la señora Pansy Parkinson y el fallecido Theodore Nott. Angustiantes momentos ha pasado la mujer al no saber el paradero de su retoño, poco se le ha visto en estos días. Sus familiares y amigos más cercanos nos han revelado que se encuentra en reposo y recuperándose del parto.

Hermione retiró su mirada de aquella fotografía en donde Pansy aparecía llorando, la única que se tenía hasta ese momento del día en que había salido del hospital. Un nudo se formó en su garganta, comprendía tan bien el sentimiento de la estaba pasando por lo mismo, la búsqueda de su hija no había quedado estancada. Tenía nuevas pistas de ella y aquel día tenía una reunión con sus informantes.

Draco se sentó a su lado mirando con atención el profeta.

Numerosos han sido los fallos en el paradero del menor. El ex novio de Pansy Parkinson, Ronald Weasley, encabeza la búsqueda con un número importante de aurores, quienes trabajan día y noche buscando al bebe.

Hay que recordar que Christian Nott ha nacido prematuro por lo que es fundamental que sea atendido y este en una incubadora.

Rogamos a la persona que tenga el bebe lo entregue por su bien…

—Que horrible —murmuró Hermione dejando de leer. Una angustia se había instalado en su pecho.

—No he podido verla —dijo Draco—, su madre no quiere que nadie la vea así.

—Me imagino su dolor —sus ojos se pusieron vidriosos—, ella perdió a Nott y ahora pierde al bebe. La entiendo tanto, Draco. Pobrecita.

—Amor —besó su sien—, encontraremos a nuestra hija.

—Draco hoy día ten…

Le quería contar el hecho de que hoy se reuniría con unos informantes, pero se vio interrumpida por un fuerte golpe en la puerta.

— ¿Quién será? —murmuró Draco dirigiéndose a la puerta para abrirla.

Una colérica Pansy le empujó.

— ¡Espera! —gritó alguien desde el pasillo. Era Ron quien venía corriendo.

— ¡Pansy! —exclamó Hermione levantándose—, ¿Qué haces aquí?

La pelinegra la ignoró. Pansy estaba muchísimo más delgada, pálida y vestía completamente de negro, su pelo amarrado en una coleta, unas ojeras marcaban su rostro y sus ojos estaban muy hinchados, producto del llanto.

—Pansy, amiga, ¿Qué haces aquí? ¿En qué puedo ayudarte? —preguntó el rubio acercándose a ella.

Ella retrocedió asqueada ante el comportamiento de Draco —No te acerques —murmuró dolida—, ¿Por qué, Draco? ¿Por qué? —le preguntó.

Ambos, Hermione y Ron, se miraron sin entender.

— ¿De qué hablas, Pansy?, no entiendo.

Ella sonrió un poco — ¿Quieres que hable Draco Malfoy? ¿Quieres que diga lo que estuviste haciendo hace algunas semanas? ¿Quieres que cuente las cosas como son? ¿De verdad quieres que hable? —su voz sonó fría y amenazadora.

Draco frunció el ceño no se dejaría amedrentar por todo lo que ella había dicho —No entiendo de lo que hablas.

Ella soltó una carcajada —En el fondo sigues siendo un Slytherin de tomo y lomo. Draco Malfoy el que todo lo consigue, el que pisotea para lograr sus objetivos.

—Pansy, de que hablas —Hermione se atrevió a interrumpir. Ron también la miró esperando la respuesta.

Ella la miró, por los ojos de Pansy pasaron tantas emociones y sentimientos —No sé cómo puedes estar con alguien que se sigue viendo con su ex, con alguien que miente a cada segundo —su voz sonó cargada de desprecio y odio.

Draco dio un respingo al escuchar eso. Pansy no sabría…

— ¿Qué? ¿De qué hablas? —preguntó Hermione con un tono de voz que no era el de ella.

Pansy miró a Draco —Lo sé todo —le dijo—, recordé todo y si no vine antes fue porque no podía. Ahora, Draco, ¿Hablas tu o hablo yo?