Disclaimer: nada me pertenece, los personajes son de J.K Rowling y la historia es de Caeria, que me autorizó para traducirla.
Capítulo 29 – El camino al infierno
Una vida de aprender a concentrarse en sus estudios contra toda clase de distracciones logró que Hermione pasara el banquete de bienvenida. Ella conversó educadamente con los que se sentaban a su alrededor. Actuó de manera apropiadamente indignada ante el shock de todos por el plan de Dumbledore de poner al profesor Snape a cargo de Defensa. Asintió en los momentos apropiados durante las discusiones sobre la canción del Sombrero Seleccionador.
Su sentido del deber y responsabilidad hacia Hogwarts y la insignia de Prefecta prendida al frente de su túnica lograron que reuniera a todos los de primer año, los guiara a la torre de Gryffindor y que los metiera con seguridad en sus camas.
Pura determinación y un puño apretado – escondido con seguridad entre los pliegues de su túnica – lograron que pasara por el ritual anual de instalarse en su dormitorio junto a Lavender y Parvati.
Pero, ahora, Hermione estaba concentrada en una meta: llegar a la seguridad de su cama con dosel y cerrar sus cortinas.
No fue hasta que estuvo arropada en su oscuro interior, con los hechizos silenciadores en su lugar, que se dio cuenta de que se había refugiado en los cuarteles S.N.O.R.T.
Ella dejó caer su cabeza sobre sus rodillas dobladas. "Maldito puto infierno."
Ni siquiera se reprobó a sí misma por decir en voz alta las palabras que hasta este punto habían estado más o menos contenidas en la seguridad de su cabeza.
ooo
Defensa Contra las Artes Oscuras era la primera clase de la mañana. Hermione apenas había logrado tragar unos pocos mordiscos de pan tostado, la comida le sentaba como plomo en el estómago. ¿Cómo iba darle la cara a Snape? ¿Él sabría sobre sus sentimientos? ¿Sería capaz de verlo en su rostro? Hermione contuvo el aliento. ¿Y si realizaba legeremancia sobre ella y lo veía?
"Hermione, ¿estás bien? O has elegido un rubor muy malo para tu tono de piel o te ves muy pálida."
La mezcla de insulto y preocupación de Lavender causó una risa de sorpresa en Hermione. Fue justo lo necesario para volver a concentrarse y para que su naturaleza más sensata cobrara efecto. Estoy segura de que el profesor ha tenido que lidiar con otras chicas embobadas con él. Incluso si lo supiera – y lo más probable es que no lo haga – no me lo va a decir en voz alta porque sin importar lo vergonzoso que sería para mí, lo sería incluso más para él. Respira hondo Hermione Jane. No te atrevas a avergonzarte a ti misma.
"Estoy bien, Lavender." Se aseguró de sonreírle con dulzura a la otra chica. "Es sólo que no me siento muy bien esta mañana. Estoy segura de que no es nada." Fingió una pequeña tos y luego observó con diversión como Lavender se apartaba y se movía hacia el otro lado del pasillo, aunque no muy lejos, ya que habían algunos Slytherin apoyados sobre la pared opuesta.
La mayoría de los Gryffindors estaban mirando a los Slytherin con el mismo tipo de curiosidad que los niños pequeños solían reservar para los insectos con muchas patas.
No es que Hermione culpara mucho a sus compañeros. Los Slytherin no estaban actuando como de costumbre – estaban muy silenciosos, cada uno de ellos.– Hermione, sin embargo, había tenido el beneficio de ver este comportamiento con anterioridad. Había visto a Snape hacer esto – él se retiraba en silencio y reflexión – calculando las posibilidades y planeando para futuras contingencias. Ese tipo de calma, esa evaluación con aparente sangre fría era totalmente ajena a los Gryffindor, y los Slytherin estaban, por decirlo con suavidad, poniendo extremadamente nerviosos a los Gryffindor. Y más de una pequeña parte de eso era porque los Slytherin estaban actuando de manera tan extraña.
Hermione tenía la fuerte sospecha que todo se relacionaba con la canción del Sombrero Seleccionador, y probablemente con alguna charla que habrían tenido con el profesor Snape después del banquete de bienvenida. De hecho, estaba un poco divertida con la reacción de su Casa. Por desgracia, la diversión con su Casa estaba superada por su preocupación. Pronto, sabía, los Slytherin deberían hacer una decisión sobre su curso de acción. Ellos no irían en masa como los Gryffindor, o con un consenso declarado como los Ravenclaw. Ellos lo harían tranquila e individualmente, y no compartirían su propia elección con nadie que no quisieran.
El Sombrero había dicho que los Slytherin se aislaban a sí mismos, que sus propias acciones los dejaban en posiciones donde no veían aliados, solo enemigos. Sacudió su cabeza. Era todo un desperdicio. Solo piensa lo que podría hacer toda esa astucia y planeación combinado con el sentido de lealtad de un Hufflepuff, un Ravenclaw con quien intercambiar ideas y discutirlas – sonrió para sí misma – y un Gryffindor que lo presione y moleste para pasar de las etapas de planeación a las etapas de acción.
La puerta del aula de Defensa se abrió con un chirrido de las bisagras que habría hecho orgullosa a cualquier película de terror muggle, cortando con eficacia su especulación sobre las políticas de las Casas. Con el sonido, todo su nerviosismo por Snape volvió. Sin nada que hacer, siguió a los demás hacia el interior.
Hermione miró alrededor y entró. Snape había ya impuesto su personalidad, y Hermione se dio cuenta de que hasta cierto punto, el personaje que había elegido, en la habitación; estaba más sombría de lo habitual, y como había cerrado las cortinas estaba iluminada por velas. Había nuevas imágenes adornando las paredes, la mayoría mostraba personas que parecían sufrir dolor, luciendo lesiones espeluznantes o partes del cuerpo extrañamente retorcidas. Nadie habló mientras se tomaban sus asientos, mirando las sombrías y horripilantes imágenes a su alrededor.
Harry, notó Hermione con una punzada, parecía particularmente fascinado con la imagen que representaba la maldición asesina. Su piel le escocía y se le erizaba cada vez que los ojos de Harry reflejaban el vil rayo verde. A diferencia de pociones, donde el profesor Snape irrumpía desde el fondo del aula cuando todos estaban sentados, Snape se quedó de pie, con las piernas rectas y brazos cruzados sobre su pecho al frente de la habitación, esperándolos.
Hermione maldijo a su propio corazón traidor cuando dio un vuelco. ¡Ridículo! No crees que se ve feroz y poderoso, se dijo firmemente cuando tomó asiento. Se ve- Ahora que lo veía realmente, pensó que se veía cansado y pálido. Dos semanas y ya había deshecho todo el bien que le había hecho su descanso forzado.
Ahora tenía que preguntarse, ¿la posición con las piernas abiertas de Snape era para verse alto y al mando, o era para no caerse? ¿Y cómo planeaba ser profesor de Defensa cuando su magia aún estaba, en mayor parte, fuera de su alcance?
Snape continuó mirándolos incluso después de que todos se hubieran sentado; con una ligera expresión despectiva. En el asiento frente a ella, vio tensarse los hombros de Harry mientras se removía en su asiento. Snape finalmente rompió la tensión que se había creado en la habitación. "Ustedes tienen el inconfundible, y bastante dudoso, honor de ser los estudiantes peor preparados para Defensa Contra las Artes Oscuras que enfrentará su último año en Hogwarts."
Esa declaración causó que la mayoría de los Gryffindor se tensaran, especialmente aquellos que habían sido parte del Ejército de Dumbledore. Snape continuó como si no hubiera notado los ceños fruncidos y muecas de sus estudiantes.
"A ustedes, desde su primer año, les han enseñado un traidor, un idiota, un mentiroso, un impostor, un sapo y un tonto."
Hermione recorrió la lista en su cabeza, el traidor era Quirrell, y podía ver cómo podía ser considerado un traidor para ambos lados. El idiota era Lockhart y no necesitaba más explicación. No estaba segura de concordar con que Lupin fuera un mentiroso, incluso si, técnicamente, había ocultado ciertas verdades de todos – verdades que hubieran ahorrado muchos dolores de cabeza y problemas si sólo hubiera explicado a otros lo que sabía y sospechaba.
El impostor era Moody, por supuesto. ¿La caída de Harry a las Artes Oscuras habría comenzado con esas demostraciones de las Imperdonables? ¿Se había estado cociendo por tanto tiempo? Era un pensamiento inquietante.
Umbridge era el sapo, y Hermione no podía decir que tenía muchas objeciones en cuanto a la descripción se esa desagradable mujer. Tonto, sin embargo, sentía que era un poco fuerte para el profesor Blevins. El pobre hechicero lo había intentado, pero al ser aún más viejo que Dumbledore, tenía una tendencia bastante consternante para caer dormido durante las clases.
"Es mi trabajo" – Snape les dio una pequeña sonrisa burlona – "y les aseguro, mi placer, remediar esta angustiosa falta en su educación hasta el momento. Con ese fin, las primeras doce semanas de clase serán una revisión intensiva de todo lo que deberían haber aprendido durante los últimos seis años, vamos a dedicar dos semanas a cada año antes de movernos al siguiente."
Así es como va a hacerlo. Doce semanas de estudio correctivo le dará tiempo para curar su magia completamente. Ingenioso, pensó. Le da el tiempo que necesita, y nos da las lecciones que necesitamos.
"Ustedes van a estudiar, van a aprender, y recordarán sus lecciones. Esta será una experiencia acelerada de aprendizaje. No habrá tolerancia para quejidos, impertinencia, o descuidos. Si no creen que puedan manejar esta clase, les sugiero que se levanten y que se vayan ahora."
Él se detuvo y examinó la habitación. Varios estudiantes se veían un poco nerviosos, mientras que Neville, notó Hermione, tenía un fuerte agarre en su bolsillo. Nadie se movió.
Luego de un momento, Snape asintió.
"Las Artes Oscuras." Dijo Snape, "son muchas, variadas, cambiantes y eternas. Luchar contra ellas es como luchar contra un monstruo con muchas cabezas, al cual, cada vez que le cortas un cuello, le sale otra cabeza aún más fiera y más inteligente que la anterior. Están combatiendo eso, que es desatado, mutante, indestructible."
Snape se movió para caminar lentamente a través de la habitación. Todos los ojos lo miraban. "También es" – hizo una pausa – "seductora. La canción de una sirena tienta a los marineros a su perdición. El erkling usa su risa para cautivar a su presa preferida, los niños. El hinkypunk balancea una linterna para atraer a los incautos a los pantanos; causando que la curiosidad sea la caída de más de un mago o bruja. Las criaturas oscuras, sin embargo, no son más que las manifestaciones físicas de la intención de la magia oscura. También son las más fáciles de combatir – con conocimiento de la criatura y sus debilidades, unos pocos hechizos, bendiciones y contramaleficios, y están libres."
Snape les dio una sonrisa controlada a todos, trazando con un solo dedo bajo la primera de las imágenes alineadas en el muro. Un escalofrío recorrió los brazos y el cuello de Hermione, erizándole los vellos y enviando un estremecimiento por su espalda. Seductor o aterrador, realmente no quería examinar su reacción muy de cerca por miedo de que fuera uno en lugar del otro.
"Es el Arte, en sí mismo, el más peligroso y más poderoso. Da poder. No se equivoquen en eso. Pero ese poder tiene un precio y ese precio SERÁ. PAGADO."
Snape se giró y miró directamente a Harry. "Sólo alguien completamente estúpido o arrogante pensaría que es inmune de alguna manera."
Harry se disparó en su asiento, con la espalda rígida. "¿La magia no es sobre intención?" Replicó Harry con sarcasmo. "Una buena intención-"
Snape lo cortó con otra sonrisa. "¿Una buena intención? Ah, el viejo dicho de el fin justifica los medios. Sí, la intención tiene bastante que ver con la magia. Con intención, señor Potter, puedo transformar un hechizo en un maleficio o un maleficio en una maldición. Puedo hacer dos pociones con los mismos ingredientes – una va a sanar, otra va a matar. Snape le dio una mirada bastante obvia de lástima.
Hermione esperaba que los Slytherin se burlaran y rieran, ya que esa era su respuesta habitual a los enfrentamientos entre Snape y los Gryffindor. Los Slytherin no se estaban riendo. Se arriesgó a lanzar una mirada alrededor de la habitación. Todos los ojos estaban clavados en Snape y Harry.
"Eso es lo que le conseguirán las buenas intenciones. No hay buenas intenciones cuando juega con las Artes Oscuras, señor Potter. De hecho, le diré otra cita que se acerca más a la verdad: el camino al infierno está plagado de buenas intenciones." Los ojos de Snape barrieron la habitación. "Y si usted quiere jugar, y no nos engañemos, hay quienes están más que dispuestos a jugar, entonces también debe estar dispuesto a pagar el precio."
Snape se giró, y luego miro por encima de su hombro, haciendo que el gesto casi pareciera un pensamiento tardío. "Y, señor Potter... diez puntos menos a Gryffindor y detención con el señor Filch. Inmediatamente después de la cena." Los labios de Snape se curvaron en una pequeña sonrisa helada. "Fue advertido, señor Potter. La impertinencia no será tolerada en esta clase."
El rostro de Harry se estaba volviendo rojo oscuro pero Ron tomó el brazo de Harry, su agarre era tan fuerte que Hermione pudo ver los nudillos de Ron ponerse blancos.
Ron sacudía vigorosamente su cabeza. Luego de un momento tenso, Harry le mostró los dientes a la espalda de Snape en un gruñido silencioso pero finalmente volvió a acomodarse en su asiento.
Hermione soltó el aliento que había estado reteniendo. Ellos se van a matar entre sí mucho antes de que Voldemort entre a escena.
"Ahora, al resto de ustedes... estudien las Artes Oscuras. Apréndalas. Incursionen en ellas si deben. Realmente no me importa. Lo que sí me importa en esta clase es enseñarles a defenderse contra ellas."
"Sus defensas," dijo Snape, un poco más fuerte, "deben ser tan flexibles e inventivas como las artes que buscan deshacer. Estas imágenes" – indicó él con una barrida de la mano – "dan una representación justa de lo que les pasa a quienes sufren, por ejemplo, la Maldición Cruciatus" – hizo un gesto hacia una bruja que claramente estaba gritando en agonía – "sienten el Beso del dementor" – un mago que yacía acurrucado y con los ojos blancos, desplomado contra una pared – "o provoca la agresión de un Ínferi" – una masa sangrienta en el suelo.
Les dio una mirada de desprecio a todos. "Ninguno de ustedes está listo para ese nivel de defensa aún."
Snape volvió al frente de la habitación para apoyarse contra el atril. "Encontrarán, apilados al fondo del aula, los libros apropiados de Defensa Contra las Artes Oscuras que deberían haber usado los últimos seis años." Él hizo un gesto con la mano. "Consigan una copia de cada uno y comiencen a leer el libro del primer año." Les frunció el ceño. "Ni piensen en revisar el texto por encima y sólo leer las leyendas bajo las imágenes. Serán puestos a prueba por cada año. Las consecuencias de fallar en el material de cada año no serán agradables."
Mientras Snape volvía a su propio escritorio, la clase se movió hacia el fondo de la habitación donde habían ordenadas pilas de libros esperándolos, divididos por año. Hermione se encontró a sí misma en una fila, esperando su turno junto a Neville.
Neville le dio una sonrisa un tanto vacilante. "¿Sabes?" Susurró Neville, "Nunca creí que pudiera ser más aterrador que en la clase de Pociones." Los ojos de Neville se dirigieron hacia la bruja gritando en agonía por la Maldición Cruciatus. "Estaba equivocado."
"Tonterías, Neville. Eres bastante bueno en defensa. Lo harás bien. Además, el profesor Snape sólo trataba-"
"Sólo trataba de... ¿qué, señorita Granger?"
Hermione giró bruscamente sobre sus talones. El profesor Snape estaba a menos de un metro de ella. Los oscuros ojos brillaban con lo que parecía malicia, pero Hermione tenía la fuerte sospecha de que era una enorme diversión por su apuro. Su instinto de supervivencia le gritó '¡Legeremante!' en su cabeza y ella bajó la vista, tratando de no pensar en nada más que la densa e impenetrable niebla de Londres.
"Por favor, explíqueme, señorita Granger, y al resto de la clase, exactamente lo que estaba tratando de hacer."
Hermione se sonrojó por la vergüenza pero mantuvo los ojos firmemente bajos. "Nada, señor. Yo sólo... nada."
"Eso creí. Cinco puntos menos a Gryffindor, señorita Granger, y puede compartir la detención del señor Potter." Él se giró para dar zancadas hacia el frente de la habitación, con la túnica arremolinándose a su paso. Justo antes de alcanzar el atrio, se detuvo. Él habló pero no se molestó en darse vuelta. "No," dijo, con tono reflexivo en su voz. "No con el señor Potter. Su detención será conmigo." Snape continuó caminando.
Varias miradas de simpatía fueron enviadas en su dirección. Entre detención con el señor Filch o detención con Snape, ella sabía que sus compañeros contaban su castigo como el peor de los dos.
Fue un alivio escapar de la clase de defensa y dirigirse hacia Aritmancia. Snape había hecho que su cabeza fuera todo un revoltijo. Estaba molesta con él por darle detención, incluso si era como sospechaba, una manera fácil de reunirse sin levantar sospechas. Él hacía que sus palmas sudaran y que su corazón diera pequeños saltos extraños cada vez que se acercaba demasiado. Eso definitivamente la perturbaba. Además estaba enojada, y sentía que con razón, con Snape por provocar a Harry. No hacía falta decir, que sus emociones estaban totalmente en un nudo.
El piso que albergaba el aula de Aritmancia afortunadamente estaba libre de estudiantes y Hermione bajó el paso para sumergirse en la paz. Escuchando pasos rápidos detrás de ella, miró sobre su hombro, descansando las puntas de sus dedos sobre su varita. Los estudiantes solitarios en cualquier pasillo eran los objetivos principales de Peeves, o de los que hacían bromas o cualquier otra cosa.
Blaise Zabini se apresuraba en su dirección. Contuvo el aliento, insegura de si debía relajar la guardia o no, pero Zabini sólo le lanzó una mirada superficial mientras la rodeaba y entraba al aula de Aritmancia. Supongo que aún está decidiendo qué lado tomará, pensó, mientras lo seguía por la puerta.
Como Aritmancia era un electivo y pocos estudiantes habían tomado la clase avanzada de séptimo año, Hermione encontró que el aula de Aritmancia estaba silenciosa, con sólo ella, Zabini, dos Ravenclaws – Randolph Burrows y Lisa Turpin, y una Hufflepuff llamada Mimi Catalán, ocupando los escritorios.
"Granger, Zabini," Burrows saludó a cada uno con una inclinación de cabeza mientras tomaban sus asientos. "Escuché que ustedes los Gryffindor y Slytherin tuvieron defensa con el profesor Snape en la mañana y que ustedes" – Burrow asintió hacia Hermione – "ya perdieron quince puntos de Casa y obtuvieron dos detenciones.
Zabini rodó los ojos en desdén. "Rumores de Hogwarts. Más rápidos que cualquier hechizo que se haya inventado."
Burrows le lanzó una sonrisa impenitente. "Oh, vamos. ¿Realmente fue tan malo?"
Hermione miró hacia el Slytherin, se encogió de hombros y dijo la verdad. "Fue muy parecido a Pociones pero sin calderos."
Zabini bufó ante su afirmación, pero no mostró desacuerdo.
Burrows gimió. "Joder. Sin ofender a tu jefe de casa, Zabini, pero tenía la esperanza de que al conseguir el puesto de Defensa, se ablandara un poco."
Mimi Catalán, en ese tono escueto y sensato que parecían adquirir todos los Hufflepuff, dijo, "El profesor Snape no se ablanda. El profesor Snape es solo... Snape, sin importar lo que enseñe."
"Ah, bien. Están aquí." Dijo la profesora Vector entró campante en el aula, deteniendo efectivamente cualquier discusión adicional de sobre el profesor Snape. Ella se sentó en la esquina de uno de los escritorios para los estudiantes y les dio una gran sonrisa a todos. "Es bueno verlos aquí a todos, haciendo nuestra parte para fomentar la buena voluntad y las relaciones entre Casas."
"¿La buena voluntad entrará en los EXTASIS?" Zabini preguntó secamente.
Vector arqueó una sonrisa. "Cinco puntos menos por descaro, señor Zabini. Y sí, estará en los EXTASIS." Vector aplaudió y se levantó. "Ahora, como esta clase es tan pequeña, permite actividades más individuales. Normalmente estructuro la clase de séptimo año alrededor de proyectos personales a largo plazo. Ustedes trabajarán independientemente. Necesitaré que me den una propuesta a futuro, presentada con un esquema adecuado. Si su propuesta cuenta con mi aprobación, los ayudaré a plantear su proyecto de investigación de Aritmancia. Este proyecto será planteado de manera en que en que seguirán el proceso de inicio a fin – propuesta, investigación de la historia y precedentes, su teoría, cálculos, resultados y final escrito."
"¿Se permitirán estudios interdisciplinarios?" Preguntó Lisa Turpin.
"Sí, los estudios cruzados ciertamente serán permitidos, ya que así es como la Aritmancia es utilizada en el sentido más práctico. Señorita Turpin, sé que usted ya está trabajando con el profesor Flitwick en encantamientos avanzados. Tengo algunos libros en los que creo que podría estar interesada sobre el uso de la Aritmancia para desarrollar nuevos encantamientos, y la señorita Catalán tiene algunas ideas destacables sobre pociones con las que el profesor Snape estaría bastante impresionado. Puede consultarle sobre su horario y ver si está dispuesto a revisar su trabajo más adelante en el proyecto. Puede que no esté enseñando pociones este año, pero tiene una mirada aguda y un sentido casi intuitivo cuando se trata de pociones."
Hermione se negó a etiquetar la corta llamarada de fuego en ella como celos.
Vector continuó. "Así que, sí, harán un proyecto por su cuenta. Actuaré más bien como una mentora y directora de sus proyectos, asegurándome de que cada uno posea la complejidad que les proveerá la experiencia más sólida de aritmancia.
"Como tal, esta clase tendrá mucho que ver con el trabajo como individuos. Vamos a utilizar el tiempo de clase como horario para reunirnos. Sin embargo, a menudo encuentro que hago mi mejor cuando la inspiración me golpea, lo que a decir verdad, siempre parece ser alrededor de las dos de la mañana. Aunque ustedes no tendrán permitido merodear por los pasillos después del toque de queda, el aula, y mi oficina, estarán abiertas para que las usen durante sus horas de estudio. ¿Alguna pregunta?"
Vector les dio otra sonrisa cuando no hubo preguntas. "Excelente. Entonces les sugiero que vayan hacia donde sea que piensen mejor y comiencen a pensar en algunas propuestas iniciales. Las discutiremos mañana. La selección final será este viernes."
Todos reunieron sus cosas, pero cuando Hermione estaba saliendo, la profesora llamó, "Señorita Granger, ¿podría hablar con usted antes de que se vaya, por favor?"
Hermione se encontró una vez más fuera del aula de Defensa. Sus confusos sentimientos hacia Snape se habían enfriado durante el día, pero encontrarse fuera del aula había hecho que todo volviera a la superficie.
Sin embargo, era lo suficientemente inteligente para saber que entrar pisando fuerte como una niña indisciplinada de cinco años no la llevaría a ningún lado. Ella se paseó por el pasillo fuera de la puerta, luchando con sus pensamientos. ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado?
Ella dio un giro y se dirigió hacia la puerta. Levantó su mano para tocar, se detuvo, se giró, volviendo a dirigirse hacia el pasillo.
Esto es ridículo.
Eso no detuvo sus pies de hacer dos circuitos más por el pasillo. De nuevo, levantó su mano para tocar. La puerta se abrió.
"¿Hay alguna razón por la que siempre esté acechando afuera de mis puertas, señorita Granger? Antes de que pudiera responder, él negó con la cabeza. "No importa." Él se apartó un paso de la puerta e hizo un gesto brusco para que entrara.
Hermione entró y se sentó con rigidez en el mismo escritorio que había ocupado ese día, insegura de si esta era una detención de verdad, o si su suposición de que Snape quería hablar con ella era correcta. Snape tomó su propio asiento al frente de la habitación. Ellos se quedaron en silencio por un minuto, mirándose entre sí.
"Está enojada." Dijo él después de un momento. Ella pudo escuchar la diversión en su voz. Su primer instinto fue mentir, pero lo pensó mejor. "Sí."
Por extraño que pareciera, la postura de Snape se relajó con eso, las líneas duras en su rostro se suavizaron. "Qué reconfortante."
Por su expresión aturdida, él se echó a reír. "Molesto a la gente, señorita Granger. La hago enojar. Me enorgullezco un tanto de esa habilidad, en realidad. He descubierto que es una encantadora manera de sacar a la gente de guardia."
Ella pensó en Harry esta tarde. "Hace enojar a la gente y no les da la posibilidad de defenderse. O, al menos, no a los estudiantes."
Él se encogió de hombros. "Por supuesto que no. Permitir que los estudiantes digan lo que quieran... bueno, señorita Granger, eso llevaría a una anarquía total."
El estómago de Hermione dio un salto de felicidad. Me está tomando el pelo, pensó con asombro, justo antes de decidir que era una locura y que se estaba burlando de ella en cambio.
"Pero, aquí está su oportunidad," continuó. Él extendió sus brazos, indicando a la habitación vacía. "Bueno, vamos, sáquelo de su pecho."
Cuando ella vaciló, él agregó, "Granger, he tenido la fortuna, o infortunio dependiendo de cómo se mire, de haber estado asociado con Minerva McGonagall hace aproximadamente veinticinco años. Conozco bien la expresión en el rostro de un Gryffindor cuando tiene algo que decir pero que está tratando desesperadamente de no decirlo en realidad. Aunque en el pasado, he encontrado sumamente entretenido medir cuánto rato puede retenerlo, esta noche simplemente no tengo la paciencia para esperarte." Él hizo un pequeño gesto con la mano, "Así que sácalo."
Ella lo miró por un momento. "¿Puedo hablar con franqueza?"
Él soltó un resoplido. "Te he dicho que puedes decir y hacer las preguntas que desees. Aunque sugiero que recuerdes mi advertencia de estar segura de que realmente quieres saber las respuestas antes."
Ella estuvo levantada y fuera de su silla antes de darse cuenta. "No sé cómo tratar con usted," dijo bruscamente. "En Grimmauld Place usted era... fue..." Ella corrió las manos por su cabello y dejó escapar un gemido inarticulado de frustración.
Él dejó escapar una risita gutural que volvió a dejar a su interior dando vueltas y bucles. A ella la aplastó firmemente esa reacción.
"Ahí." dijo ella apuntándolo con un dedo. "Eso. Usted no puede reírse de mí." Por la expresión de él, se corrigió, "No puede reírse así de mi. Usted fue absolutamente horrible con Harry en la clase de hoy. Usted fue terrible conmigo en la clase de hoy. Pero a eso, ya estoy acostumbrada. Pero entonces va y se ríe como si estuviera incluida en el chiste en lugar de ser el chiste, y no sé cómo reaccionar."
Él inclinó la cabeza hacia un lado y frotó su labio inferior con el borde de su pulgar. "¿Sabías que tu cabello produce chispas azules eléctrico cuando estás agitada?"
Hermione retuvo la palabra poco femenina que casi dejó sus labios. "Me lo han mencionado," finalmente dijo entre dientes, luego de una larga pausa.
"Hmm." Él la estudió un momento más y entonces preguntó, "¿Te sientes mejor?"
Ella inhaló profundo. Curiosamente, lo hacía. "Sí."
Él volvió a reírse. Ella sospechaba que esta vez fue probablemente deliberado.
"Bien. Porque no es probable que cambie mi comportamiento. Mis acciones siempre están calculadas para una audiencia u otra." Él la estudió por un momento. "La relación entre mentor y estudiante necesitaba algunos cambios en mi comportamiento hacia ti. Por la misma naturaleza de lo que intento enseñarte, necesitaba que te sintieras cómoda para hablar." Sus ojos se agudizaron. "Aunque sugiero que recuerdes que soy, y seguiré siendo, tú profesor." Advirtió. "Fuera de las reuniones privadas contigo, mi comportamiento seguirá siendo el mismo."
"Es justo, pero Harry-"
"No tengo el tiempo, ni la dispocisión para mimar a Potter."
Ella dejó salir algo de su frustración, sus palabras eran más afiladas que las que alguna vez hubiera tenido la valentía de decir. "¿No hay un término medio entre mimarlo y picarlo con un palo afilado?"
"El Señor Tenebroso hará más que solo picarlo. Él lo ensartará y lo asará sobre una fosa abierta."
Hermione se estremeció con la imagen mental.
Él le dio una mirada sorprendentemente comprensiva, para Snape. "No es justo. Con toda probabilidad, no es el mejor curso de acción que tomar con Potter. Sin embargo, el molde ha sido fijado y no puede volver a fundirse." La expresión de Snape cambió por un instante, con algo que casi parecía pesar, pero se había ido antes de que ella pudiera decir realmente lo que había visto. "Interpretaré el papel que me han asignado. Potter, aunque lo sepa o no, interpretará el suyo. Y, toma esto como quieras, creo que, al final, obligará al señor Weasley a interpretar su papel antes de lo esperado."
Ella se movió hacia su escritorio y se deslizó en su silla. "¿Y yo? ¿Cuál es mi papel?"
"La mejor pregunta es: ¿qué papeles? En el triunvirato que son tú, Potter y Weasley, juegas el papel del intelecto y la razón. Para la Orden, bueno, sugiero que hables con la profesora Vector sobre ese. Para mí, eres mi estudiante. Para ti misma," él se encogió de hombros, "¿no es la razón por la que me pediste que te enseñara, para poder definir tu propio papel y para que no lo impongan sobre ti? Aunque, si estás hablando del papel que estás jugando aquí, ahora, estás aquí porque necesito tu ayuda."
"¿Me va a dar detención cada vez que necesite ayuda?"
Eso obtuvo esa pequeña curva de su labio inferior que significaba una verdadera sonrisa. "No. Cualquier necesidad de ayuda que tenga en adelante pasará por la profesora Vector. Sin embargo, no creas que estás libre de la posibilidad de una detención. El orden, por supuesto, será mantenido en mi clase."
"Por supuesto." Concordó, con igual sequedad. "¿Con qué puedo ayudarlo?" Preguntó, pensando que tal vez necesitaba algún tipo de ayuda mágica.
"Como muggle, ¿eres familiar con el concepto de teléfono móvil?"
Eso no era lo que esperó. "¿Señor?"
"Teléfonos móviles. Estoy familiarizado con una amplia gama de aparatos muggle. Pero necesito información más específica sobre cómo son usados y sus capacidades. El Señor Tenebroso quiere saber cómo sus planes han sido frustrados recientemente. No puedo darle el conocimiento de los elfos domésticos."
"Por qué-" comenzó ella, pero entonces se dio cuenta del problema. "Él tendría acceso a los elfos domésticos a través de gente como los Malfoy y otros." Sus ojos se abrieron mientras pensaba en las consecuencias. "Él podría usarlos con un efecto devastador."
Él le dio una pequeña inclinación de su cabeza. "Precisamente. Los elfos son un arma secreta tan buena porque para la mayoría de la sociedad mágica, no son notados. Incluso las familias con elfos rara vez los ven. Exponerlos al escrutinio del Señor Tenebroso nos llevaría a la ruina. Así que, para poder mantener un secreto crearemos otro y le daremos un arma potencialmente menor al Señor Tenebroso – una que explique por qué los hijos de muggles y muggles han estado usándola con tal efecto recientemente. Los Trasladores trabajan con un principio de tiempo – cuando el tiempo designado llega, el Traslador se activa y se lleva a todos o a todo lo que esté ligado a él hasta donde vaya."
Hermione vio hacia donde estaba yendo. "Los teléfonos trabajan con el principio de llamar alguien en cualquier momento en cualquier lugar. Si la magia del Traslador estuviera ligada a un número, incluso aquellos que no tienen magia podrían usarlo. Y los elfos estarían a salvo y podríamos seguir usándolos para las emergencias."
"Muy bien."
Ella le dio una sonrisa por el elogio y comenzó a explicar todo lo que sabía sobre los teléfonos y teléfonos móviles, y al final, incluso le contó sobre los walkie-talkies. Y, mientras tanto, se preguntaba cómo afectaría esto al mundo mágico. Ella sabía que la radio mágica había salido de una modificación de la radio. ¿Qué haría el mundo mágico con la idea del celular? Y, ¿esta no era una de las razones por las que los magos estaban tan asustados de la influencia de los muggles e hijos de muggles?
"Suficiente." Dijo él al final.
Él se levantó, se estiró, y caminó hacia un pequeño estante contra el muro. Ella notó que sus pies se arrastraban un poco en su paso normalmente fluido. "¿Se está manteniendo al día con sus medicamentos y ungüentos?"
"¿Estás realmente segura de que quieres una carrera en la Aritmancia? Fastidias casi tan bien como la sanadora Alverez."
Ella tomó la reprimenda como un cumplido. "Bien."
Él volvió del estante llevando dos libros pequeños y algo cuadrado. "Estos son para ti," dijo él, acomodando los libros sobre el escritorio, y dejando el objeto en la mano de ella.
Hermione miró al espejo cuadrado en su mano. Frunciendo ligeramente el ceño, subió la vista. Snape la miraba de vuelta con diversión.
Haciendo un ligero gesto con la mano que sostenía el espejo, indicó su confusión.
Unos dedos delgados arrancaron el espejo de su palma. "De nuestra conversación anterior sobre los papeles, señorita Granger. Conócete a ti misma."
Él dio vuelta el espejo para que ella pudiera ver su reflejo. "Saber que haces algo no es suficiente. Debes saber por qué haces lo que haces." Él inclinó el espejo, haciendo que se desplazara y destellara. "¿Por qué eres el individuo mandón y molesto que eres? Tus demás profesores creen que tú disfrutas del conocimiento por su propio bien. Yo estoy en desacuerdo. Si aprendieras por aprender, serías una Ravenclaw."
El conocimiento es poder. Ese es un precepto Slytherin. Pero no eres Slytherin. Has demostrado una lealtad bastante fiera al señor Potter." Una comisura de su labio se elevó. "Incluso yendo tan lejos como para reprenderme por mis tratos con él. Algunos llamarían a eso un rasgo singularmente Hufflepuff. En cuanto a Gryffindor... ¿Por qué eres Gryffindor, Granger? En cada instancia en que debió haber reinado la valentía tonta, han sido tu astucia, tu curiosidad, o tu tenacidad las que te han resultado útiles. ¿Sabes siquiera por qué estás en la Casa que estás? ¿Lo que te hace, tú?"
Él le volvió a entregar el espejo. "Una pregunta que vale la pena considerar, ¿no estás de acuerdo?"
Por un instante, Hermione sintió un destello de miedo, pensando en que él sabía sobre su atracción. Snape no tenía idea de lo cerca que había estado de la pregunta que se había estado preguntando todo el día. Una pregunta que valía la pena, efectivamente.
"El espejo no es mágico ni especial. Sin embargo, he descubierto que cuando te haces preguntas a ti mismo, ayuda si puedes ver al individuo que estás cuestionando. Puedes encontrar el proceso examinador de consciencia y bastante esclarecedor."
Ella miró a su reflejo e hizo una cara. No estaba segura de que pudiera soportar más profundidades ocultas en su inconsciente poro le dio una pequeña sonrisa a Snape y le agradeció por el espejo.
"Mi segundo regalo no es un regalo. Espero totalmente que cuando los termines, me devuelvas los libros."
Hermione se secó los dedos en su túnica antes de alcanzar los libros que le tendían, un gesto que él pareció apreciar, ya que inclinó ligeramente la cabeza hacia ella.
"Estos son mis libros personales. El primero cubre el pensamiento crítico. El segundo es un estudio de los individuos más oscuros de la historia mágica – personas que no serán necesariamente cubiertas en la clase historia de la magia del profesor Binns. Espero que trates estos libros con el respeto que se merecen."
"Los leeré inmediatamente, señor."
"No harás tal cosa. Los leerás cómo deben ser leídos. Con lentitud, mientras piensas en los conceptos e ideas que son presentados. No son para ser consumidos, sino que más bien saboreados."
Ella tomó los libros y los guardó con seguridad en su bolso.
"Ahora, vete. Tengo trabajo que hacer."
Hermione casi se rió con ese despido abrupto y sumamente grosero. Ella no tenía dudas de que cuando Severus Snape se miraba en un espejo se conocía muy bien a sí mismo. Con una divertida sacudida de cabeza, reunió sus cosas y se fue.
Severus vio la puerta que se cerraba silenciosa en detrás de Granger mientras salía del aula. Dejó escapar un suave suspiro. Ella era tan... entusiasta. ¿Había sido tan joven alguna vez? ¿Tan emocionado por la vida? ¿Por todo? Y el descaro de la chica, tratando de reprenderlo por Potter. Incluso Albus se había rendido en ese frente.
Buen Merlín, que esa chica lo hacía sentir viejo y cansado.
Hermione miraba el dosel de su cama. Iba a ser un largo año.
Nota de la traductora:
¡Muchas gracias a todos!
