Hola. Vengo con actualización :v por fin se sabe que paso con todo. Una disculpa por la tardanza. Pregunta del día: ¿Alguien quisiera una dedicatoria?, Y ¿Quieren que la historia se alargue más? Porque ciertamente tengo calculado por lo menos diez capítulos más xD. Sin más que decir, más que mil gracias por todo y que me hacen demasiado final, les dejo el cap.
You are mine
Capítulo 25: Furia II
El Sheriff Stillinski deja los documentos sobre el escritorio, dando un suspiro alto al cielo de la oficina de color crema y llevando sus manos a sus sienes, acariciando con los dedos de manera fuerte.
—¿Problemas? —Parrish entra a la habitación, con su típica sonrisa y llevando dos tazas de café en la mano, y John lo único que hace es asentir.
—Stiles no ha llamado—responde, tomando el líquido humeante que le tiende su compañero y dándole un sorbo. Se quema la punta de la lengua, pero no le importa, porque el dolor le despierta de inmediato.
Parrish le mira con la cabeza inclinada levemente.
—¿Hace cuánto que se fue?
—Dijo que necesitaba conocer a la familia de Derek—suelta un suspiro, relatando lo que su hijo le informaba en la nota sobre la encimera de la cocina. Recuerda de manera involuntaria el aroma claro del sexo en toda la casa, y sus orejas se sonrojan—. Hace dos días que no le veo.
—Bueno—Parrish se sienta en la silla del frente—. No es como si hubiera ido a la casa en estos dos días, señor. Probablemente esté ahí y usted no sabe.
—¿Cuántas veces te he dicho que me llames John, Parrish?
—Simplemente no me puedo tomar esas confianzas—se encoge de hombros el agente.
John esta a punto de responder, cuando el teléfono de la oficina le interrumpe. Lleva su mano hasta él, descolgando de inmediato.
—Aquí el Sheriff—contesta.
—Nos han informado del sonido de disparos en el bosque, señor—la voz de Dana le responde, y John suspira de nuevo, levantándose y comenzando a buscar sus llaves.
—¿Quién ha levantado la denuncia?
—Alexander Whittemore.
Y John sabe que no puede ser nada bueno.
.
El grito de la manada entera es ensordecedor, desconsolado, aterrador en cierto punto y tan descoordinado que Stiles tuvo que cerrar con fuerza los ojos para no caerse al suelo de lo fuerte que latió su corazón, sintiendo como Derek le envuelve en sus brazos sin esperar nada después del disparo y dejando al verdadero objetivo solo e indefenso.
—¡Mamá!
Un solo grito, una sola palabra, miles de emociones que no pueden esconderse en los rostros de los demás.
¿Han sentido alguna vez, como si tuvieran mucho tiempo para actuar pero simplemente tu cuerpo no reacciona? ¿Cómo es que con tanto poder, con habilidades sobrehumanas, aun no puedes ayudar a nadie? Bueno, Stiles sí.
Sí lo ha sentido. Como la impotencia se enrosca en su alma como una cuerda, atándole de manera permanente al suelo, dejando cero posibilidades de actuar, de hacer algo, de salvar a alguien; una villana anónima e invisible, que solamente aparece en los momentos difíciles, en donde el miedo colabora congelándote el cuerpo.
Ver a tu madre, a la persona que amas, morir cada vez más con cada día que pasa acostada en un hospital, aparentando paz que no tiene, mintiéndote de manera descarada para que no llores como el niño ingenuo que eres, es una de las cosas que le marco para siempre. Lo hizo aún más que verla en el ataúd, pálida y sin expresión en el rostro más que el de una eterna paz que nunca cambiaría por nada del mundo. Porque muerta ya estaba tranquila, ya nada podía tocarla, hacerle daño, pero verla con vida y enferma…
Sufriendo.
La demencia frontotemporal es un síndrome clínico causado por la degeneración del lóbulo frontal del cerebro humano, que puede extenderse al lóbulo temporal, causando varios estragos en el organismo y la mente. Stiles tuvo que aprenderse los síntomas de memoria para identificarla de inmediato en los demás, viviendo en una paranoia total.
No, eso no era humano, posible o moral. Le pone enfermo de solo recordarlo, y fue precisamente por eso que los ataques comenzaron, siempre repitiéndose la misma frase, la misma escena y la pesadilla que le perseguía como su sombra, no dejándole tranquilo.
En los últimos días, su madre no le reconocía.
—Oh, pero ¿Quién eres pequeño? —pregunto la mujer, con su rostro ya pálido y huesudo, carente de vida, con los ojos nublados por una cosa oscura detrás de la sonrisa que se extendía por sus mejillas.
—Mamá, soy yo—dijo Stiles, tocando su mano con las suyas y queriendo darles un apretón, pero la mujer solamente negó sonriendo.
—Yo no tengo hijos, pequeño. ¿Pero de que estás hablando?
Siempre despertaba en el mismo pedazo, cuando su madre se alteraba y llamaba a gritos a los demás, siendo separado de su lado.
No. Stiles no le desearía nunca a nadie ver como muere alguien, jamás, y sin embargo, en estos momentos no puede hacer nada para evitar que los demás lo hagan, observando con los ojos abiertos como el cuerpo de Talia Hale cae de rodillas, tomándose con una mano el brazo. Los jóvenes betas rápidamente se dirigen a rodearla, escondiéndola de ojos curiosos, dejando solo a Laura, Derek y Peter lejos de ese círculo.
Más allá de eso, Kate Argent con una expresión de terror que Stiles pensó imposible en esa mujer, mira su mano empapada de la sangre que mana a borbotones de su abdomen como cascadas, roja y oscura, espesa, manchando su ropa y todo a su paso. Chris suelta la ballesta y corre hacia ella, tomándole de los hombros justo antes de que se desplome al suelo.
—Kate—pronuncia, pero de inmediato sus palabras son calladas por un rugido que atraviesa el aire.
No sabe quién ha disparado, y cuando lleva su mirada al bosque para buscar al responsable entre los arbustos y árboles, un jadeo le hace desviar su atención de nuevo hacia el otro lado.
Stiles observa con incredulidad como Laura gruñe de dolor, sus ojos brillando en color rojo impregnado en odio total, sus huesos doblándose de manera bizarra en ángulos imposibles y antinaturales, en una cosa que en solo en películas había visto. Su hocico se alarga, y de repente ya no estaba la Hale divertida y simpática que había conocido, sino un lobo enorme que se lanza contra los Argent como un toro furioso.
Peter corre, tecleando a la enorme bestia que se dirigía a los hermanos, haciendo que Laura dé de lleno contra un árbol, soltando un gemido lastimero. Derek se separa levemente de él, rugiendo hacia el mayor de los Hale, pero este solamente le dedica una mirada aburrida.
—No sé si sepas, sobrino—Peter comenta con voz irónica—. Pero Christopher no tiene la culpa de nada.
Stiles tiene el impulso de decir algo cuando el señor Argent mira al Hale con sorpresa antes de girar su rostro hacia abajo con una mueca que—cree—es de bochorno.
¿Por qué mierda los Hale no se meten en los pantalones de personas normales?
—Entonces que se aparte si no quiere morir junto a su hermana—Derek gruñe, al tanto que Laura se reincorpora en sus cuatro patas, resoplando con fuerza.
—Christopher…—dice Peter con una sonrisa, pero Argent solo le mira con frialdad.
—No me digas así—espeta con rudeza—. No dejare que maten a mi hermana. Mírenla—apunta con la cabeza como Kate comienza a respirar con dificultad, gimiendo de dolor con los ojos entrecerrados—, está herida. Pensé que no eran asesinos.
—Yo pensé que los Argent tenían honor—la sonrisa ya se ha borrado del rostro de Peter, dejando paso una máscara de frio odio—. Ella no perdono a nuestra familia. No perdono a Stefan ni a Dominic—da un paso hacia el frente, y cuando sus ojos se vuelven azules, Stiles siente el miedo crecer en el estómago—. No perdono a nuestros cachorros y mira como están—apunta ahora a Scott a su lado y Isaac, este último aun inconsciente—. Y tú me conoces, Christopher. Yo no sé perdonar.
Da un rugido fuerte, ensordecedor, y saca las garras y colmillos completamente transformado, con sus rasgos animales ensanchando el puente de su nariz y sus orejas volviéndose puntiagudas. Chris se reincorpora dejando a su hermana en el suelo, sacando un arma de su cinturón y apuntando a Peter con ella.
—Atrévete a acercarte y te disparo—Argent entrecierra los ojos con una cara de decisión.
—No serias capaz—comenta Peter con burla, y Chris dispara en su pierna haciendo que la doble. Laura gruñe, pero no hace nada para acercarse—. Auch—la mirada herida de Peter fue algo que Stiles jamás pensó que vería, pero bueno, tampoco ver hombres lobo y estar emparejado con uno lo es.
—Te lo advertí, Hale.
—Señor Argent—escucha como Scott comienza a decir, pero Chris de inmediato le interrumpe.
—Cállate McCall. Esto no es tu asunto.
—Sí lo es—Talia se reincorpora con la ayuda de Erika y Cora, y los gemelos despejan el circulo para mostrarla. La herida de su brazo está completamente sanada, solo dejando una cicatriz redonda de color plateado—. Es su asunto porque es un asunto de todos nosotros—frunce el ceño, caminando con gracia y soltándose de las chicas—. Atacarme de esa manera solamente prueba que no podemos confiar en ella.
—Kate también fue atacada—dice Argent, gruñendo con los dientes apretados.
—Créeme, nosotros no tuvimos nada que ver con eso. No puedo decir lo mismo de la inocencia de Kate. Ella incendio nuestra casa. Su código…
—¡Al diablo el maldito código! —Grita Kate desde el suelo, respirando con jadeos pesados y llenos de dolor por lo que se ve—. Ustedes… ustedes no son más que animales peligrosos. Perros que debemos eliminar para que no lastimen a nadie.
—Nosotros somos cazadores—dice Derek, separándose de él con levedad pero dejándole atrás de su espalda—. Pero tú, tú eres una asesina.
Laura camina con sus grandes patas hasta colocarse junto a su familia, y Stiles puede ver cómo han creado un frente entre Derek, Peter, Talia y ella, ocultando a los betas y a él atrás de ellos y dándoles a los Argent—más bien a Kate—una mirada de infinita hostilidad.
Y sí, esa formación es mejor que cualquier otra de Halo o Call of Duuty, incluso es mejor que la de la batalla épica de Narnia.
—Christopher—gruñe Peter ya harto de todo eso—. Hazte a un lado.
—No.
—¡Suelta el arma! —Stiles abre los ojos con sorpresa y miedo cuando la voz atraviesa el bosque, saliendo detrás de Derek y viendo con incredulidad a la figura que entra en el claro.
—¿Papá? —pregunta, pero sabe que es una duda estúpida, porque sí.
Efectivamente es su padre quien entra, apuntando su arma contra Chris Argent y una mirada fiera en sus ojos. Detrás de él, Parrish también apunta su arma, pero la mirada del agente recae rápidamente en él, y por consecuente, en los demás.
—Señor…—trata de decir, pero John ya le ha mirado. Y Stiles sabe que, seguramente, debe explicar muchas cosas.
Su padre, en cambio del Parrish, quien se ha quedado mirando con incredulidad al perro gigante, léase Laura, dejando de apuntar su arma; no da señales de perturbarse por el escenario, sino que toda su atención está centrada en Chris, con determinación envidiable.
—Sheriff—dice Argent, pero su padre de inmediato le interrumpe.
—No diga nada, Argent, y baje el arma ahora.
—Usted no entiende—gruñe Chris, negando con la cabeza, pero baja el arma, y Parrish sale de su estupor, corriendo hacia Kate, hincándose a su lado y cubriendo la herida con sus manos.
—Señor—Jordan llama la atención, y su padre hace un movimiento de cabeza, escuchándole—, está herida.
—Hay que llevarla a un hospital, Parrish—indica, haciendo ademan de guardar la pistola, pero cuando está a punto de hacerlo, Peter Hale corre con velocidad sobrenatural hacia Kate y Jordan, empujando con fuerza a este último y tomando a la mujer por el cuello, alzándola sobre su cabeza con facilidad asombrosa.
—¡Peter! —exclaman casi a la vez Talia y Chris Argent, pero este no escucha, clavando sus garras en la tierna piel del cuello de Kate y comenzando a traspasar el musculo, haciendo que la sangre caiga con lentitud por su cuello y manche su mano.
Su padre desenfunda su arma de nuevo, apuntando con precisión la espalda de Peter.
—Bájala, Hale—advierte con voz amenazante, y Stiles siente como su Omega se remueve levemente.
Su padre está utilizando su voz, causando que se aferre a la espalda de Derek para buscar un apoyo. Todo esto es demasiado para él. Stiles no está diseñado para esta cantidad de drama. Ni que estuvieran en una novela…
—Espere mucho para hacer esto—comenta Peter con sorna.
Antes de que cualquiera pueda hacer algo, el Hale clava sus garras en la piel de Kate, desgarrando su garganta. Al mismo tiempo, su padre dispara, la bala incrustándose en la piel de Peter y haciendo que se doble y suelte el cuerpo lejos de él.
Cuando se gira, sus ojos son sobrenaturalmente azules, sus colmillos salen y ruge. Stiles de inmediato siente el sobresalto y como su corazón comienza a latir con fuerza dentro de su pecho cuando ve como Peter se acerca a su padre. Parrish está inconsciente debido al golpe del Hale, y Stiles no sabe si alguien hará algo.
O no lo sabía, porque Derek ruge del mismo modo, saltando e interponiéndose entre ambos. Peter corresponde el rugido, y ya no hay dos personas enfrentadas, ni siquiera dos Alfas, sino que es mucho más que eso. Más animal, con más ganas de sangre y mucho más salvaje. Nada parecido a Laura, Peter se lanza contra su padre, pero Derek lo toma del hombro y lo lanza lejos, cayendo al suelo. Cuando este se reincorpora, Talia hace un sonido que Stiles en su vida había escuchado, gutural, fuerte e imponente.
Stiles cae de rodillas, las lágrimas corriendo por sus ojos sin que pueda evitarlo, su Omega queriendo desaparecer por completo del mundo, cerrándose en lo más profundo de su cuerpo y haciendo que le duela la cabeza. Se somete, bajando la cabeza, luchando con todas sus fuerzas para no hacerlo, pero lo hace, dejando caer su frente contra el suelo y haciendo bolita.
De inmediato siente unas manos tomando sus brazos, tratando de separarle del suelo, pero no puede, su omega no lo permite, y solloza desconsolado.
—Suéltame, por favor—moquea levemente, y suelta un gemido cuando las manos logran separarle del suelo.
Alza la mirada nublada en lágrimas, encontrándose con los ojos verdes tan conocidos para él, y sin esperar nada rodea el cuello de Derek con sus brazos, enterrando su cara en el hombro y tirándose a llorar libremente.
Tanto poder… tanto…
—Yo n-no… yo no pude, y-yo—balbucea contra la camiseta de Derek, y este solamente le aprieta contra él, siseando levemente para calmarle.
—Shhhh—dice contra su cabello, dándole un beso en la coronilla y otro en la frente—. Ya paso Stiles, todo está bien.
—D-Derek yo…
—No—le calla, y no quiere pelear por eso, dejándose abrazar. Ya no solloza, pero las lágrimas siguen corriendo. Derek le abraza aún más fuerte, su aroma calmándole levemente, y Stiles se olvida de todo. De Peter, de Kate, de su padre…—. Ya paso.
.
Alexander suelta un suspiro cuando cierra la puerta de su casa, dejando la pistola sobre la mesa del pasillo principal y dirigiéndose hacia su despacho personal. Se desata la corbata y sorbe por su nariz, completamente satisfecho con lo que ha hecho. Al fin ha cerrado el ciclo.
—¿Dónde estabas? —Jackson interrumpe sus pensamientos, y le ve, entrando por la misma puerta por la que él ha entrado hace unos minutos. La mirada azul de su hijo recae en el arma, y esta se abre alarmada—. Papá…
—Hay mucho que debo explicarte, Jackson—dice, y con un ademan, se gira hacia el despacho de nuevo, sintiendo como le sigue por detrás de manera titubeante—. Mucho…
Jackson no sale de su oficina hasta bien entrada la noche, y cuando lo hace, es sin ninguna expresión en el rostro.
Sin embargo, sus pensamientos no son tan calmados como desearía.
