Unos meses después, al otro lado del mundo, un hombre lee la prensa británica. Las puntas están dobladas, y el papel no tiene la firmeza de la prensa del día. El periódico ha recorrido tres continentes y dos océanos hasta llegar a su destino, porque a sus lectores les gusta leer lo que sucede en la madre patria, aunque sea con meses de retraso.
Es un bar de hotel, bastante decente, donde solo unas pocas moscas y clientes se aventuran a estas horas, mientras la luz del trópico se cuela por entre las persianas, llenándolo de penumbras. Y entonces, una carcajada de victoria resuena en el lugar, sobresaltando a dichas moscas y clientes.
En el periódico, una nota de sociedad, breve pero suficiente, informa de los esponsales en segundas nupcias de Lady Yona, viuda de Lord Jae-Ha, con el empresario en ascenso Son Hak.
Se siente raro volver a leer esos nombres que dejó atrás, pero al menos…, al menos…
Ah… Siempre supo que Hak estaba destinado a ser algo más… Y Yona… No, nunca más su Yona… Una parte de él siempre la amará, lo sabe, pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Condenarla a un matrimonio que solo le traía la tristeza? ¿Humillarla aún más toda la vida? Lástima que el divorcio fuera tan mal visto y denigrante para las mujeres… Él no quería eso para Yona… Se equivocó al casarse (los hombres como él no deberían casarse nunca) y la amaba lo suficiente como para evitarle aunque solo fuera eso… Porque si no la amara (más de lo que nunca se atrevería a admitir ante sí mismo), no hubiera tenido que orquestar toda esta farsa para darle la libertad. Pero lo consiguió: libró a Yona del escándalo y la deshonra (y de él, pésimo esposo), convirtiéndola en una viuda honorable, digna e independiente. Y muy, muy rica…
Al menos pudo hacerla feliz al final…
—¡A la salud de los novios! —exclama el hombre, de corazón.
Un par de borrachos levantaron sus vasos y corearon su brindis.
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- * - * - FIN - * - * -
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NOTA: Gracias a quienes perseveraron a través de un inusual emparejamiento para llegar hasta el final de esta historia.
Yona es de Hak y Hak es de Yona. Siempre.
