::::La furia italiana:::::

Disclaimer: no, hetalia no me pertenece.

Cap 28:

Ti amo

OMG estoy de regreso, tuve mucha tarea, espero no haberles hecho esperar mucho.

Dedicado a:

The awesomeJul

Isabelchan56

AirenLag

POV Antonio

Me quede estático, ¿Qué se supone que debo hacer ante esto? Me siento ultrajado… bueno eso es demasiado, esta es la segunda vez que acabamos de la misma forma, salvo que ahora quien salió corriendo fue Romano. Sin pensar de manera clara me acerque a la puerta para ir por él. Sin embargo unos ruidos provenientes de mi closet me desconcentraron, las puertas del mueble se abrieron de par en par y de este Salieron, Felicia, Francis y Elizavetha.

-¿Cómo rayos entraron y cuándo?-pregunté incrédulo.

-Eso es lo de menos amigo mío, lo importante aquí es aclarar tu situación-dijo seriamente.

-¡Les tome foto!-exclamó la húngara emocionada.

-¡¿Qué tú qué?!-grite avergonzado.

-Debemos aclarar este problema ¡ve!-dijo Felicia lo más seria que pudo, cosa que no le sale muy bien.

-No tengo tiempo para esto, debo ir Lovi-les dije saliendo de la habitación con prisa.

Corrí por los pasillos mientras ellos me seguían, cuando al fin logre salir de la academia, vi como el auto donde va mi amigo se alejaba rápidamente, me detuve en ese instante y me di cuenta de que ya no podía hacer nada para detenerlo, hablar con el no funcionaría… cuando estaba por regresarme a la habitación, me encontré con los chicos de nuevo.

-¿Lo alcanzaste?-me preguntó Feli.

En silencio la observe inquieto, no sabía que hacer o que decirle. Sin saber porque me sentí avergonzado de mis actos…

-Por su expresión, debe ser uno no-le respondió Francis.

-Bueno… lo importante ahora es arreglar este asunto…

-No, yo… me rindo-dije ante la incrédula mirada de los presentes.

-Tú no eres así-comentó Fran con seriedad.

-Pero eso es lo que él quiere…-agregué sintiéndome derrotado.

-…-Ninguno objeto.

-Y quiero que borres esa foto-señale a la húngara avergonzado.

-¿Pero, puedo conservar el video?...

-¡NO!-exclame tapándome la cara con vergüenza.

Rápidamente Feli le quito el teléfono a su amiga y me llevo arrastrado hasta el interior de la academia, una vez ahí me miro inquieta y como pensativa.

-Antonio… ¿Podemos hablar un momento?-me pidió Feli juntando sus manos de manera de súplica.

-Vale, pero será la última vez-le dije suponiendo de ante mano el tema de la conversación.

-Está bien-respondió ella.

De vuelta en mi habitación ella me pidió que me sentara, ella se quedó a mi lado y me preguntó, el porqué de mi pelea con su hermano y de cómo llegamos a dejar hablarnos… de manera incomoda le esplique detalladamente lo que había sucedido entre su hermano y yo, también le dije que al principio pensaba que estaba celoso de Isabel y al final resulto ser que él esta… enamorado de mí.

-Pero… ¿Qué pasa con mi hermano e Isabel? No entiendo-dice mirándome confundida.

-A Isabel le gusta Lovi-respondí.

-¡¿Che cosa?! ¿Es broma verdad?-pregunta incrédula.

-Me temo que no-respondí incomodo-pero ni se te ocurra ir a decirle a Isa que yo te lo dije-agregué preocupado.

-No lo haré lo prometo ve-dijo con seguridad-además estoy aquí para explicarte lo que te dijo mi hermano-agregó reproduciendo el video en el teléfono de Eli.

Me cubrí el rostro ante la escenita, jamás había tenido tanta vergüenza en toda mi vida. Al finalizar el video noté a Felicia pensativa y al cabo de varios segundos me miro confundida…

-¿Qué pasa? No me digas ahora, que no me vas a decir que fue lo que me dijo…

-No, no es eso, es que no entiendo ve-respondió pensativa.

-Pero si hablo en italiano y…

-No, eso no, claro que es italiano ve-me interrumpió dejando el teléfono a un lado.

-¿Entonces cuál es el problema? ¿Qué no entiendes?

-Pues, lo que pasa es que es una canción… se llama arrivi tu, ¿Te suena?-me preguntó.

-No, para nada-respondí igual de confundido.

-¿Por qué te diría eso?-me preguntó confusa.

-Podrías cantarla, al menos esa parte…

se solo io potessi inventarti un giorno
se solo tu potessi innamorarti di me
è il tuo cammino a volte che ti viene incontro
in quelle cose già decise dove io mi aspetto te
la coincidenza ci farà incontrare
e chiamalo destino quel percorso naturale
che due puntini dentro l'universo
raggiungono la strada che li illumina d'immenso
la confidenza mischierà le carte
da non capire mai qual è il punto di confine
e non saper distinguire il tuo corpo
dove finisci tu, comincio io
e questo è il senso di un momento già perfetto
è questo il punto da cui inizia tutto quanto
Arrivi tu

-Yo la he escuchado antes-le dije cuando ella finalizo.

-En serio, no sabía que escuchabas música italiana…

-No es que no me guste, pero no fue de esa manera… Ciara, ella fue, el día que la conocí estaba cantando esa canción, pero ¿Cómo o por qué él…?

-Lo si-siento debo irme-dice nerviosamente mientras se levanta tomando el teléfono.

-Espera, ¿No me explicaras?-pregunte incrédulo.

-Ha este, has tus propias conclusiones, si te sigo hablando romperé una promesa ve-dijo muy nerviosa.

Al quedarme solo en la habitación pensé en todo lo que había pasado y no sabía cómo comprender todo, mi soliloquio mental fue interrumpido por Fran, el cual abrió mi puerta y se sentó a mi lado dedicándome una sonrisa preocupada.

-¿Cómo paso todo esto amigo?-le pregunte triste.

-Mon cher, no quiero hacerte sentir más culpable pero… todo es tu culpa-dijo haciendo me sentir peor.

-¡No lo digas así!-exclame lloroso.

-Solo piénsalo, siempre preocupado por él, cargándolo, dándole tomates, abrazándolo, besándolo, ¿seguro no eres gay?-me preguntó burlón.

-Joder Francis, no hay nada gracioso en eso-me queje de sus burlas.

-Pero, ¿de verdad no te gusta? Solo piensa, él es demasiado lindo, casi FEMENINO-dijo recalcando la última palabra- Es idéntico a su hermana, casi se puede decir, Romano es una MUJER-una vez más recalco lo último.

-No te entiendo, ya te dije que no me gustan los hombres-reclamé.

-No pensemos en "Hombre" cuando hablamos de Lovi, dicho esto ¿qué piensas de Lovi? Es lindo o no-me dijo.

-Pues es adorable… No entiendo, ¿A qué quieres llegar?

-¡Dios, dame paciencia, porque si me das fuerzas te juro que lo mato!-exclamo Francis dramáticamente, mirando hacia el techo.

-De nada sirve que le grites al techo, sigo confundido…

-Por el amor a Dios, solo piénsalo de esta forma, no te gustan los hombres, pero te gusta Romano…

-…-No tiene sentido…

Ante mi silencio Francis salió molesto de la habitación, no puede ser, otro amigo molesto, definitivamente estoy haciendo algo mal. Al cabo de unos minutos mi puerta se abrió nuevamente, pero esta vez era Isabel la que entró a mí cuarto, al saludarla noté que estaba algo triste y cuando me atreví a preguntarle ella me dijo:

-En dos días tengo que regresar a España-dijo algo triste.

-¡¿Por qué?!-le pregunté incrédulo.

-Solo vine mientras mis padres salían de viaje y ahora debo regresar.

-Nunca lo mencionaste.

-No era necesario, hice muy buenos amigos aquí, los extrañaré a todos-dijo mirando hacia el suelo-El día de mi viaje invitaré a Romano para que despedirme de él… aprovecha y tarta de resolverlo todo…

POV Romano

Simplemente odio hacer todo lo que me dice mi patatero instructor, pero de una manera u otra hacerle caso y mantenerme ocupada me hace no pensar en nada más, asique me mantengo ocupada todo el día para no pensar, sin embargo descubrí esta noche que me siento terriblemente sola, mi abuelo duerme en la academia, ni los trabajadores manuales se quedan al llegar la noche…

-¿Puedes quedarte hoy?-le pregunté a Brenhard al ver que guardaba sus cosas.

-Te da miedo estar sola ¿verdad?-preguntó avergonzándome.

-Cla-claro que no ¡¿Qué merda te pasa?!-exclame cruzándome de brazos.

-¿Te han dicho que te pareces a tu padre?-me preguntó cambiando el tema.

-Mi abuelo, lo dice todo el tiempo, pero carajo soy mujer-me quejé.

-¿Qué te he dicho de las palabrotas?-preguntó severo.

-Cazzo-le dije torciendo la boca.

-Definitivamente, esto es un deja vu-dijo sentándose en el sofá junto a mí.

-Sabes que, puedes largarte si quieres, me da igual-comenté molesta.

-Me quedaré-dijo cruzando los brazos.

Me senté en el sofá de la sala y el me acompañó, no sé si le agrada o no la idea de quedarse conmigo hoy, ya que siempre tiene la misma cara de leche cortada de siempre. Una idea un poco extraña cruzo por mi cabeza, intentar hablar con la papa con patas…

-¿Cómo eran mis padres a mi edad?-pregunté curiosa.

-Pues tu padre era un malcriado igual que tú-dijo haciéndome enojar.

-¡OYE!-debí imagina que preguntar eso sería mala idea.

-Tu madre era la hija de una de las empleadas, siempre fue muy inteligente y linda. Ellos crecieron juntos y al final tu padre se obsesiono con ella y le dijo Rómulo que se casarían-me dijo de manera resumida.

-No lo iba a dejar… ¿verdad?-asumí pensando en el pasado.

-No, a tu abuelo no le pareció buena idea…

-Y entonces escaparon y el resto es historia ¿no?...

-Así es-confirmó.

-Quizá soy más parecida a mi papá después de todo-dije sonriendo.

-¿Quieres ver una película?-me pregunto el viejo cambiando el tema, ante la incomodidad, él simplemente no puede manejar cosas sentimentales.

-Mientras sea buena, veré lo que sea-respondí.

Al final pasmos toda la noche viendo películas que yo escogía, al fin y al cabo solo no quería sentirme sola, no importa si mi compañía es un alemán de cara amargada. Aunque él no decía nada, tan solo saber que no estaba sola en esa casa tan grande, de alguna manera me reconfortaba, extraño a mis amigos, a mi hermana y al bastardo español, pero debo tratar de no pensar en eso, dos días y medio, solo eso y ya me siento mal, debo ser más fuerte…

En la mañana el sonido de la puerta principal abriéndose y el grito emocionado de alguien fue lo que nos despertó… si moverme noté que estaba apoyada en el hombro de Brenhard y él tenía su cabeza sobre la mía, al despertar su rostro se tornó rojo, ya que Rómulo estaba frente a nosotros sacando fotos con su celular.

-Jamás creí que se llegarían a llevar bien, pero que lindos hera hera hera~

-¡Imbécil borra esa cochinada ahora mismo!-grite levantándome del sofá para empezar a perseguirlo.

-¡No le hables así a tu abuelo y tú Rómulo borra es fotografía en este instante!-exclamó el alemán iracundo.

-Solo si me alcanzan-dijo en tono cantarín y divertido.

Lo perseguimos por toda la mansión, hasta que lo atrapamos y borramos la dichosa foto, sin embargo algo no andaba bien ya que lucía demasiado tranquilo, el alemán y yo intercambiamos miradas confusamente, definitivamente algo ha hecho para estar tan tranquilo y no lloriquear como mi hermana cuando se le cae su gelato…

-¡Que carajos hiciste!-reclamé.

-Esa boca-dijo el alemán severo.

-No sé de qué hablas amore-respondió mi abuelo.

-Tienes una copia ¿verdad?-comento Brenhard

-Quizá-respondió mi abuelo.

-Eres un viejo raro-le dije dándole la espalda, para empezar a alejarme de ellos.

-Espera amore, estoy aquí porque tenía que decirte algo-me detuvo.

-Habla-respondí seca.

-No vas a saludarme o darme un abrazo-dijo lloroso.

-¡No, me hiciste perseguirte por toda la jodida mansión, que te abrace el alemán patatero!

-Deja de decir palabrotas, llevo toda tu infancia corrigiéndote-se quejó el alemán.

-Y así seguirás toda mi vida-respondí viéndolo retadoramente.

-Bueno, antes de que se arranquen la cabeza, tu amiga Isabel se va de regreso a España y mañana es su vuelo, ella me dijo que quería que tú fueras…

Lo mire incrédula, Isabel se va, ¿habrá sido mi culpa? y si Antonio le dijo algo y ahora ella está molesta conmigo, tragué seco y me sentí mal, le dije a mi abuelo que iría, pero siento un nudo en la garganta, de solo pensar en lo que ella podrá decirme mañana…

El nuevo día llego y personalmente no sentía ganas de ir, sin embargo le había dicho a Rómulo que sí iría, abrí mi closet y llegue a la conclusión de que debo comprar más ropa femenina, en realidad ni siquiera tengo, suspirando depresiva, recordé que me iría a despedir de alguien que cree que soy un chico, así que no hay tanto problema. Cuando mi abuelo llego a buscarme subí a su auto y le expresé mi inquietud, a lo que él me prometió que me compraría más ropa.

-¿Estas lista para que te llame Lovina?-me pregunto haciéndome sonrojar.

-Has lo que quieras- le respondí, profundamente eso me hace feliz, pero jamás lo admitiré en voz alta.

-De acuerdo amore-me dijo para empezar a conducir.

El trayecto se me hizo muy corto, al llegar al aeropuerto me encontré con mis amigos los cuales corrieron a saludarme.

-¡Mon petit, Salute!-me saludo Francis abrazándome con fuerza.

-¡La furiecita vino!-agrego Gilbert uniéndose al abrazo.

No soy de recibir bien esa clase de saludos, pero hacia dos días que me sentía tremendamente sola, asique para la sorpresa de todos acepte los afectos, pero el francés se pasó cuando beso mis mejillas.

-Qué asco, ya déjame pervertido-respondí molesta.

-Te extrañamos y a tu mal humor también-dijo Gilbert sin romper el abrazo.

-¡Merda, Francis aleja tu puta mano de mi trasero!-grite al sentir el tacto indebido.

Cuando me separe de ellos le di un puñetazo al francés y las chicas aprovecharon para abrazarme también, mi hermana luce contenta de verme al igual que las demás. Isabel se acercó con su maleta en mano y me abrazó con fuerza, noté que Antonio se encontraba ahí me miraba indeciso, mas yo le quite la mirada, no importa cuánto trató de mirarme a los ojos, solamente me dedique a huir de los suyos, finalmente todos quedaron llorando ante la despedida de la chica, todos menos yo…

-Antes de que me vaya, quiero decirte algo-mencionó Isa sonrojada y triste.

-¿Qué es?-le pregunté esperando lo peor.

-Me gustas, me gustas mucho-dijo ante la sorprendida mirada de todos.

-I-isabel…-no sabía que decirle, jamás me habría imaginado eso.

-Por favor no digas nada-me suplico-sé de ante mano que no te gusto… pero solo quería que lo supieras-dijo avergonzada.

La última llamada del vuelo de Isa se hizo presente y sonora. Ella lloro ante aquel llamado, Antonio se acercó y la abrazo con fuerza.

-Te voy a extrañar Isa, dile a mi tía que la quiero, salúdame a toda la familia y dile a mi padre que estoy bien ¿Si?-finalizo acariciando la cabeza de la chica…

Es una prima… Isabel es la maldita prima de Antonio y está enamorada de mí ¿Cómo merda me pasa esto? Definitivamente la vida me odia…

Isabel miro por última vez hacia atrás y se despidió mostrando su más grande sonrisa, definitivamente todos los Fernández Carriedo son raros ¿Cómo puede sonreír así? No puede ser verdad, tiene que ser una broma. Solo al final me permití llorar como un bebe, tanto estrés, frustración y dolor para esto, quiero morir, mátame Dios. Lloraba y lloraba sin parar, todos se me acercaron preocupados, hasta le permití a Antonio acercarse, mi abuelo trataba de calmarme pero yo no podía dejar de llorar.

-Amore ya, ya, cálmate-me dijo acariciando mi espalda.

-Me qui-quiero mo-morir-dije entre hipos y lágrimas, mientras cubría mi rostro con ambas manos.

Mi abuelo me llevo al auto de la mano, me sentó en asiento trasero y miro al resto de los chicos, preguntándoles si ya habían comido, ante la respuesta negativa, los invito a comer en casa, ellos aceptaron, él mismo llevo a algunos en su auto y los demás tomaron un taxi. Felicia se mantuvo a mi lado tranquilizándome Y Eli me miraba preocupada.

-Solo era su prima, merda, merda-murmuraba angustia-y está enamorada de mí.

-¿Qué harás ahora que lo sabes?-me pregunto Francis desde el asiento de copiloto.

-No tengo ni la más puta idea…

-Primero arreglen las cosas entre ustedes y luego veremos qué pasa, ¿sí?-dijo Eli sonriendo.

-Claro, es fácil para ti decirlo, yo soy la que todo el mudo cree que tiene pelotas entre las piernas-dije avergonzada y molesta.

-No es para tanto, yo también fingí ser un niño por algún tiempo-respondió ella tratando e tranquilizarme.

-Yo creo que si le hablas de corazón y le explicas el comprenderá-dijo mi hermana de manera inocente.

-O creerá que eres travesti-agregó Francis.

-Figlio di puttana-murmuré.

Cuando llegamos a la mansión, salí rápidamente del auto y subí las escaleras para encerrarme en mi cuarto. Obviamente hablaré algún día con Antonio, pero no hoy, tengo demasiada vergüenza y molestia junta como para lograr mantener una conversación coherente. Para mi suerte nadie vino a molestarme, los largos minutos pasaban y mi estómago ya estaba demostrando su descontento ante la falta de alimentos- puedes esperar maldito estomago-pensé molesta. Le envié por el celular un mensaje a mi hermana, reclamándole por comida.

Sorella stupida:

Ya te llevaré algo, espera un minuto-escribió

-Bien que sea rápido-le envié el mensaje molesta.

Al cabo de un minuto escuche que abrían la puerta…

-Ya era hora de que vinieras…-me detuve al ver quien tenía en frente.

-¿Qué merda haces aquí?-le pregunte a un inmóvil español

-Ah… yo no sa-sabía que e-este es tu cuarto, ya me voy-dijo huyendo hacia la puerta, Sin embargo en lugar de salir de la habitación, se sentó junto a mi puerta.

-Pero ¿qué te has creído?-le dije molesta.

-¡La puerta está trabada!-exclamo nervioso.

-¡Merda!-grité corriendo a comprobar lo que él decía.

Llamé a Francis por el teléfono, ya que algo me dice que esto es su culpa, probablemente Eli también haya dado ideas, mas dejo a Felicia fuera de mis suposiciones, es demasiado tonta como para idear un plan tan descabellado.

-¡Fuiste tú lo sé, cuando te vea te castraré y te dejaré morir desangrado!-exclamé al escucharlo contestar.

-No sé de qué me hablas amor-dijo entre risas disimuladas.

-No te hagas el imbécil, ven a abrir la puta puerta-le reclamé.

-Oh no, tu puerta está cerrada, sabes que se abren desde adentro-dijo sarcástico.

-Sabes que está trabada-respondí de la misma forma.

-¿En serio? ¿Quién habrá sido el alma siniestra que te dejo encerrado en tu solitaria habitación?...

-Por favor deja la estupidez, por supuesto que sabes que Antonio está aquí-le interrumpí con ira.

-En serio, que bueno, pueden arreglar las cosas entre ustedes mientras vamos a comprar la pizza-dijo divertido.

-"Vamos"… ¿exactamente cuántas personas significa eso?-le pregunte molesta.

-Todos, menos tú y Tony…

Lance el teléfono contra la pared, provocando que este se rompiese en varios pedazos. Antonio me miraba nervioso, obviamente debió suponer que no nos sacarán de aquí. Pasada mi rabieta suspire y me recosté de la pared, mientras observaba lo que había quedado de mi teléfono en el suelo, Antonio comenzó a recoger lentamente mi desastre y ante mi vergüenza quise detenerlo.

-Deja eso, yo lo recogeré luego-dije arrodillándome a su lado para empezar a tomar los pocos pedazos que quedaban.

Al levantar el rostro, noté que me observaba, rápidamente le quite la mirada y me incorporé. Mi rostro me arde y no sé qué hacer, no tengo a donde huir, ya que no puedo salir de la habitación, repentinamente, saltar por la ventana parecía una buena idea, si tan solo no estuviésemos en el segundo piso…

-Crees… crees que, ¿podemos hablar?-me preguntó mirando al suelo con vergüenza.

-…-Lo miré en silencio, debo hacer algo para escapar… ¿Debajo de la cama? No, es fácil sacar a alguien de ahí, ¿Salto por la ventana? No quiero tener un hueso roto ¿Qué hago? Repentinamente el closet se vio demasiado tentador, intercambiamos miradas nerviosas y antes de que el dijese algo más, ya estaba dentro del closet con las puertas del mismo cerradas.

-Lovi, por favor, ya deja de huir, lo que haces es ridículo-dijo tratando de abrir las puertas de mueble, pero cuando él las abría, yo volvía a cerrarlas.

-No puedo-admití.

-¿Qué?-preguntó confuso

-No puedo hablar contigo si me miras…

-De acuerdo, no lo haré-respondió abriendo la puerta del closet una vez más.

Salí muy avergonzada y me senté al borde de mí cama, Antonio se sentó a mi lado sin verme. Él se nota deprimido, eso es demasiado raro en alguien como él, lo vi suspirar, parecía pensar en que decir, o como decir lo que sea que tenga en la cabeza.

-No hace falta que me quites la mirada, para que entienda, que ya no somos nada-dijo viendo al suelo- Isabel… ella es mi prima, tenía mucho tiempo que no la veía, quería estar con ella y contigo, creí que se llevarían bien, pero nada salió como lo esperaba-agregó sonriendo amargamente.

-Lo siento…-murmuré sintiéndome estúpida.

-Está bien, no te preocupes…

-¡No! Sí me preocupo merda, arruiné nuestra amistad, solo porque quería alejarme de ti, solo porque quería dejar de estar enamo…-me callé cubriendo mi rostro con mis manos.

-Lovi…yo…

-Cállate, podemos hacer como, como si nada paso y ser amigos y… y…

Detuve mi charla apresurada al sentir su mano tomar la mía con fuerza, al encararlo descubrí que me observaba entre nervioso y avergonzado, solamente pude pensar que su rostro sonrojado es bello y me odie a mí misma por no poder ser sincera con alguien tan transparente como él.

-Yo no quiero que te enamores de nadie más-admitió sonrojándose aún más. Tiró de mi brazo y me atrapo en los suyos-no quiero dejarte ir-confesó acariciando mi cabeza.

-¿Ba-bastardo?-esto tiene que ser mentira, debo estar soñando…

-Quiero que regreses, te extraño demasiado, no te mentí cuando te dije, que si tu dejaras de ser mi amigo yo me pondría muy mal…

-No, yo no quiero ser tu amigo, aun no lo entiendes…

-Sí, yo entiendo-me interrumpió mirándome a los ojos.

-No quiero obligarte a nada… ya suéltame o te vas a arrepentir-lo amenacé frunciendo el ceño.

Él me observo en silencio, más no me soltó, después de cortos segundos hizo algo que jamás me imagine que haría. Sus labios están sobre los míos, me obliga corresponderle con dureza, mordiendo mi labio inferior, mientras aprieta con fuerza mi cintura, su beso me deja sin aire y él quiere continuar, parece desesperado por retenerme entre su boca. Esto es nuevo para mí, se siente demasiado bien, cálido y mojado. No puedo evitar suspirar entre aquel beso.

-A-anto…Ah, Antonio, no puedo…-no me deja articular palabras.

-No digas nada, solo quédate conmigo-dice con rapidez, para besarme nuevamente.

-de-déjame respirar-le dijo provocándole un sonrisa atrevida.

-Luego podrás hacerlo-respondió reanudando el beso.

Es demasiado profundo, me hace cosquillas y eleva mi temperatura, me quedo quieta y correspondo como puedo, él va demasiado rápido y mis pulmones necesitan aire. Levanto mi mano separando nuestros labios, él gruñe molesto, mas comienza a besar mi mano haciéndome sonrojar aún más.

-¿Qué haces?-le digo alarmada y avergonzada.

-Besarte-responde como si fuese lo más común del mundo.

-Pe-pero…

-Me gustas-dice besando mis mejillas sin vergüenza alguna.

-pe-pero…-me interrumpió con un beso.

-Cada vez que digas eso, te besaré-dijo rompiendo el gesto.

-¿Qué co-cosa? ¿Pero?-nuevamente me beso y yo lo volví a empujar-e-espera-le pedí.

-Qué tal si simplemente me dejas besarte y ya-me susurro al oído.

-¡Chiguii!-exclamé tapando mis oídos.

-Te quiero-murmuro besándome suavemente, siendo más bien un roce.

-¿De verdad?-pregunté incrédula.

-Sí-su repuesta estuvo acompañada de una risa ronca y una mirada intensa.

-pero…-merda olvide que no debía decir eso, rápidamente me besa otra vez, pero ahora hace un paseo por mi piel, de mi boca a mi mandíbula de ahí a mi cuello, en un movimiento lento y vergonzoso-Ah, Deja de babearme-le exijo avergonzada entre un suspiro.

-Pero Lovi, te está gustando-dice mientras sus labios rosan levemente mi piel, provocándome escalofríos.

-¿Cómo puedes hacer esto si yo soy un…?

-No me importa lo que seas, Ciara o Romano, igual te voy a querer…

-Ti amo stupido-le dije besándolo mientras sentía mis ojos arder.

-No llores Lovi-me pidió sosteniendo mi rostro entre sus manos.

Lo besé una vez más y él me correspondía, nunca antes me había sentido tan feliz. Todo el miedo, la vergüenza y el estrés desaparecieron, ahora todo está bien, quiero llorar, gritar y reír, todo al mismo tiempo, pero no puedo pensar con claridad y menos ahora, ya que los besos que él me da me desbalancean la razón, ya ni siquiera me importa quién soy, en este momento solo me interesan él y sus caricias. Su mano se cuela por mi camisa mientras acaricia con suavidad mi espalda…

-¡NADIE VA A SACUDIR LA CAMA CON MI BEBE!-grito mi abuelo derribando la puerta.

-¡La puta puerta coño!-grité.

-¡Duro contra el muro!-exclamó Francis desde el pasillo.

-¡Macizo contra el piso!-de alguna manera sé que ese fue Gilbert.

-¡ATONIO FERNANDEZ CARRIEDO, BAJA DE ESA CAMA EN ESTE INSTANTE!-exclamó Brenhard entrando a la habitación.

-¡Huye Toño, salva tus pelotas!-gritó Julchen.

Mi abuelo y Brenhard persiguieron a Antonio por toda la mansión y obviamente Brenhard lo atrapó, me apiado de su alma mortal… ¡por supuesto que no, salvaré las regiones vitales de imbécil que amo!

-¡Nadie toca a ese bastardo salvo yo!-exclamé arrebatándoles al español y protegiéndolo entre mis brazos.

-Iba a violarte-dijo mi abuelo preocupado.

-En la casa de Rómulo, eso es una falta de respeto-agregó el alemán más viejo.

-Primero no es violación si yo me dejo y segundo tienes razón-dije avergonzada.

-¿Me estás dando la razón?-pregunto Brenhard extrañado.

-Sí, pero no le hagan nada, simplemente no estaba pensando bien las cosas-respondí sintiendo mi rostro arder.

-¿En mi casa si se puede?-preguntó Antonio, provocándome ganas de estrellarlo contra el suelo, más me contuve.

-¡EN NINGUN LADO!-exclamaron mis casi padres.

-Vale, vale, ya entendí-dijo avergonzado.

NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN

-te encerramos para que arreglaras las cosas con Lovi, no para que te lo cogieras-dijo Julchen pegándole en la cabeza al español.

-Nadie me ha cogido-me defendí avergonzada, mientras sobaba la cabeza del pobre idiota.

Estábamos sentados en la sala principal y todos nos miraban con esa cara que te dice "ya no son vírgenes", simplemente no aguantaba que mis amigos se hubiesen organizado para encerrarme en mi propio cuarto con Antonio. Aunque él no parecía muy afectado, más bien se le ve contento con mi afecto, siento como si todo volviese a la normalidad, a excepción de que él está más cariñoso que antes.

-Entonces… ¿ahora son novios?-pregunto Francis con curiosidad.

-Ah, yo…

-Claro que sí-respondió Antonio interrumpiéndome.

-Felicidades sorella-me dijo mi hermana abrazándome.

-Mmmm, solo quería saber…-todos volteamos a ver a el español, que me miraba pensativo- Lovi ¿eres hombre o mujer?-me preguntó haciendo que todos se dieran una palmeada en la frente.

-¿En serio mon mi? Después de todo lo que te insinué-dijo Francis incrédulo.

-Pero que esperaban, no me dejaron comprobarlo-se defendió él, logrando que me sintiese aun más apenada.

-¡Que quieres decir con eso!-le reclame molesta.

-Ah, todavía eres virgen, que alivio-dijo mi abuelo entrando a la sala.

-Muéranse todos me voy a mi cuarto-dije iracunda.

-¡Espera Lovi!-exclamó Antonio deteniéndome y ante la mirada incrédula de todos, puso sus manos en mis pechos.

-Es un niño-dijo sonriente.

-¡Hijo de puta!-le grite dándole un puñetazo, provocando que callera de trasero.

-Auch, ¿me equivoque?-preguntó levantándose.

-Eres un Bastardo-le dije molesta, mientras empezaba a subir la escaleras.

-Espérame, ¿dime si me equivoque o no?-me suplico siguiéndome.

-¡USTED NO VA A NINGUN LADO!-exclamo Brenhard levantándolo por el cuello de la camisa.

-¡Loviiii, no me dejes!-suplico mientras el alemán lo arrastraba.

-¡No me jodas!-grite molesta…

-Nunca cambiaran-dijeron mis amigos mientras se reían de la escenita...

Uno más y es el final ... Déjenme sus reviews para leer sus opiniones, discúlpenme si hay algún error ortográfico. Acepto todo tipo de crítica y sugerencias nos leemos luego ciao~