A/N: Sé que deben querer colgarme por no actualizar ST... pero juro que he estado hasta el cuello de trabajo- =( Creo que para ésta semana serán dos caps acumulados, o algo así... Bueno, por otro lado, espero compensarlos con éste adelantico... Besos!

Pd: El título de éste cap es de una canción que realmente amo, y pues... Larga vida a Cerati, ojalá se recupere pronto


... Tarda en llegar, y al final, hay recompensa...

(zona de promesas, soda stero)

Bella POV

Ya era viernes, afortunadamente, pues ésta semana había sido tortuosamente lenta… La llegada de los nuevos, sin duda, había sido el evento del mes, por no decir que del resto del año escolar.

Todas las chicas babeaban por James, (claro, después de hacerlo por Edward, su primer puesto estaba más que asegurado, para mi autoflagelación diaria de escucha-pensamientos ajenos); realmente no me molestaba en absoluto que lo hicieran, finalmente yo no sentía nada por James, pero había algo que me sacaba totalmente de mis casillas: Él no perdía oportunidad para seguirme tratando como a un pedazo de carne que le ha sido mostrada a un perro hambriento… y eso no había pasado inadvertido para sus seguidoras, ya de por sí tenía todo un club de anti-fans por ser la novia de Edward… no quería ni imaginar lo que mi agobiada cabeza tendría que soportar ahora, lo mejor sería bloquear todos los pensamientos y tratar de ser una persona normal.

Como si todo esto fuera poco, había notado que la insistencia de Victoria en James había aumentado potencialmente, ella buscaba que, al ser nuevos, coincidieran en todos los grupos de trabajo y cosas curriculares, y claro, a él no le quedaba más remedio que aceptar… Ni siquiera era necesario sondear en su mente para saber que esto en vez de agradarlo comenzaba a fastidiarlo…

- ¿Es que no piensas hacer más vida social o qué?- Le había dicho él a ella, el miércoles en clase, cuando el maestro de biología nos pidió que trabajáramos en parejas para el proyecto de fin de curso. Sentí pena por la pobre, pero inmediatamente se esfumó cuando no pude bloquear su lascivo pensamiento en mi cabeza – Maldita Isabella Swan, seguro que es por tu culpa, creerás que no he notado que también quieres quedarte con mi James, pero ni creas… ya verás, ésta humillación te va a salir muy cara-

Wow… oficialmente debía tener cuidado con ésta chica, no hay nada peor que una mujer obsesionada.

- ¿Amor, entonces, que opinas?- Me dijo Edward un poco confundido, mientras yo aún miraba un tanto atemorizada hacia el puesto de Victoria y James.

- ¿Qué? – Le dije yo, más confundida que él, no tenía ni idea de lo que me estaba hablando por andar escuchando a Victoria y sus amenazas internas

- Te decía que si estás de acuerdo en que hagamos el proyecto sobre la marca analítica de iones.

- oh… lo siento, me distraje, pero sí, me parece bien- Le respondí totalmente avergonzada. Él simplemente dirigió una mirada interrogativa hacia mí y una furiosa hacia James; sólo esperaba que en su cabecita no se hubiese armado una idea equivocada…

Edward POV

Por fin se había terminado ésta larga semana. Desde que llegó James no había hecho otra cosas que mirar a Bella y eso me estaba poniendo de los nervios…A ella no parecía importarle, pero aún así, no dejaba de fastidiarme que no tuviera otro sitio donde posar sus ojos que no fuera en sus curvas. No sabía hasta dónde iba a llegar mi paciencia con éste sujeto, no permitiría que nadie la irrespetara de esa manera. Afortunadamente siempre de todo lo malo sale algo bueno, y eso era que ahora las miradas aturdidas de las chicas del instituto se posaban en él, es decir estaba llevándose toda la atención y eso para mí estaba perfecto siempre y cuando mi Bella no estuviera en ésa lista.

Sí… lo sé, me estoy volviendo un poco celoso y paranoico, pero, definitivamente, no podría soportar verla con otro tipo, eso simplemente destruiría mi corazón.

El miércoles había pasado algo que me había dejado algo triste y pensativo, antes de salir a la hora del almuerzo me había encontrado con el sujeto en el baño de los chicos, y el muy imbécil me habló solo para provocarme…

- Es increíble como ha CRECIDO la pequeña Isabella, apenas me lo puedo creer, ya está hecha toda una mujer, pero seguro sabes de lo que te estoy hablando, tendrá que estar bien atendida para que esté contigo, porque no se me ocurre ninguna otra razón. ¿Qué tal, si es buena? Ya me puedo imaginar lo esconde esa carita inocente…- y soltando una sonara carcajada comenzó a alejarse… pero como si hubiese sido poco se giró y remató - Ahh, por si no sabías, ella y yo fuimos MUY cercanos, antes de que te conociera, pero seguro que ahora sí que vale la pena que seamos más cercanos que antes- Y eso fue la gota que rebosó la copa… iba decidido a plantarle un puño en su maldita cara cuando vi que se acercaba el prefecto de disciplina, por lo que tuve que contenerme… pero eso no se quedaría así, iba a enseñarle a respetar a las damas, sobre todo a la que yo amaba.

El resto de los días, para su gran fortuna, no se le ocurrió hacer o decir algo que me hiciera explotar, pero algo me decía que él tampoco iba a quedarse así nada más… pero bueno, ya no quería seguir pensando en eso, más bien, debía apresurarme para llamar a papá y decirle que ya íbamos para allá, estaba seguro que a Bella le encantaría la tarde que le tenía preparada.

Bella POV

- Edward… podrías decirme de una vez por todas a dónde me llevas?

- Ya verás, es una sorpresa… - Le dije ya a punto de llegar al hospital. Una vez estuvimos en el estacionamiento le solté que allí era el sitio para donde íbamos, me vio confundida, pero me siguió.

En casi todos los pabellones me conocían gracias a papá, que era el director del Hospital, por lo que no tuve ningún problema cuando llegamos al ala de niños con leusemia.

Solía hacer esto una cuatro veces al año, venir, visitarlos, traerles algunas cosas, contarles alguna historia, cantarles o tocarles una nana con mi guitarra… lo que ellos quisieran. Me hacía feliz saber que ellos lo eran al menos unas horas. Y ahora yo quería compartir esa parte de mi felicidad con ella.

Recordé la última vez que vine, una hermosa niña llamada NatAli*, y a la que de cariño todos le decíamos Tiwii*, me había dicho con sus ojitos llenos de emoción:

*Flashback*

- ¿Y tu tienes princesa, como la del cuento que acabas de leerme? Porque tu te pareces al príncipe!-

En ese momento ni siquiera supe qué responderle… claro que no la tenía… o bueno, sólo existía en mis sueños para esa entonces… Y para no decepcionarla, le contesté justo lo que sabía que quería escuchar, describiendo a la mujer con la que soñaba cada noche…

- Claroque sí, pequeña… yo también tengo una princesa, y es muy hermosa- le dije, sabiendo que me pediría que se la describiera.

- De veras? ¿¡Y cómo es ella!- dijo muy emocionada

- ella es…- Y le solté una perfecta descripción de la mujer que hoy venía de mi mano, de mi Bella.

Tiwii sonreía cada vez más a medida que hablaba de "mi princesa"; y al final, vi que se quedó un tanto pensativa. Después de unos segundos me dijo – ¿Sabes? Yo tengo una hermanita que se llama Mariela*, y también es muy linda, seguro que le encantaría escuchar tus historias y tus canciones, pero hace mucho que no la veo… vive en Port Angels, con papá…- Y su carita se entristeció. Pero tal y como se recobran los niños de sus infortunios, volvió a sonreirme para pedirme que le hiciera una promesa que dudaba que algún día pudiese cumplir.

- Edward, me prometes que algún día vas a invitar a la princesa Bonita para que venga verme… ¡Yo quiero conocerla!- Me había cogido fuera de base… pero traté de ser sincero con ella, sin dañar sus ilusiones.

- Trataré, pero tal vez ella se demore en venir, ya que vive en un país muy lejano- Demasiado lejano, pensé para mi mismo.

Ella me enseñó su mejor sonrisa, y nos despedimos. Al día siguiente de salir del hospital hice una visita a Port Angels, asegurándome de traer una souvenir de allá.

*End flashback*

Llevaba en una mano un sobre que le había enviado Mariela a su hermanita, junto con algunas golosinas para todos los chicos; y con la otra mano sujetaba a mi "princesa Bonita", como le había puesto NatAli.

- Podrías esperarme aquí un segundo… hay alguien que quiero que conozcas…- Le dije a Bella en un susurro. Ella me sonrió y asintió, quedándose detrás de la puerta del pabellón.

- ¡EDWAARDDD! Gritaron todos al unísono. No había nada más increíble que las sonrisas de esos pequeños. Saludé a uno por uno, y les repartí las golosinas que mi padre me había autorizado. Luego me acerqué a Tiwii y le susurré al oído. – A que no adivinas quién ha venido a visitarte…- Ella abrió sus ojos desmesuradamente y e sonrió de oreja a oreja.

- ¡¿La princesa Bonita?- me dijo eufórica, en medio de un grito que no pudo contener.

Yo asentí sonriendo y fui hasta la puerta para traer a Bella. Ella me miró sonriendo y entrelazamos nuestras manos.

Entonces, como si fuera posible, Tiwii abrió mucho más sus ojos sin poder dar crédito a lo que veía. Definitivamente era bastante parecida a como se la había imaginado. Todos los demás niños empezaron a decir en coro: -Edward tiene una princesa, Edward tiene una princesa…-

Giré para ver la expresión de Bella y nunca en toda mi vida la había visto más hermosa: Estaba completamente sonrojada, sus ojos estaban conteniendo las lágrimas y su sonrisa se extendía por toda su cara… claramente había tocado sus fibras más sensibles. Aproveché que estaba totalmente descuidada y tomé su delicada cara entre mis manos y le di un beso a lo "cuentos de hadas" Todos gritaron emocionados, como si estuvieran viendo el capítulo final de su cuento favorito. Luego les presenté a mi Bella y ella se integró con los niños como si los conociera de siempre.

Cuando llegamos a donde estaba NatAli, ella casi se arrojó en sus brazos. Mientras habíamos hecho el recorrido le había contado a Bella la historia de porqué Tiwii estaba esperando conocerla, omitiendo la parte en la que yo la había descrito porque había soñado con ella, aún no estaba listo para decirle aquello.

Hablaron por un largo rato, la peinó y le cantó una dulce canción. No sabía que eso era posible, pero aquello hizo que me enamorara aún más de Bella. Era tan maternal… tan tierna. Cuando ya se acercaba la hora de la cena, me reuní con las dos, y le dije a Tiwii que aún tenía una pequeña sorpresa para ella, y le entregué el sobre que Mariela le había enviado, en el cual había un lindo dibujo, una cartica, una fotografía y una chocolatina. Ella se puso a llorar de la emoción y no paraba de darme las gracias y abrazarme… definitivamente éste era uno de los momentos más felices de mi vida.

Bella POV

Ver esos niños, y sobre todo a la pequeña Tiwii con Edward hizo que mi corazón casi se detuviera de emoción. No había palabras para describir todo lo que él había movido en mí en una sola tarde. Desde que lo conocí, cada día que pasaba junto a él lo admiraba y lo amaba un poco más.

En el camino a casa no podía dejar de observarlo y soñar con que algún día uniríamos nuestras vidas para siempre… que él sería mi "príncipe" y yo sería – como dijeron los chicos- su "princesa Bonita"… bueno, quizás no tan bonita, pero me bastaba con que él así lo creyera, y sobre todo que me siguiera queriendo como lo hacía.

- ¿Y entonces Princesa Bella, quiere que la lleve ya a su castillo?- Me dijo en tono divertido.

- Creo que el Rey Charlie debe estar aguardando por su cena…- le dije siguiéndole el juego. Me regaló una de sus sonrisas torcidas – mi favorita- y me tomó de la mano depositando un suave beso en ella.

- Sus deseos son órdenes, princesa- Me dijo en tono seductor. Una vez más le seguí el juego…

- Entonces… deseo que te quedes conmigo ésta y todas las noches y los días de mi vida… - Le dije sin pensar demasiado en todo lo que significaban aquellas palabras

Edward POV

- Entonces… deseo que te quedes conmigo ésta y todas las noches y los días de mi vida… - me dijo en una sola respiración, como si deseara soltar algo que estaba conteniendo.

Sus palabras me habían llegado a lo más profundo de mí ser. Sabía que ella no era de las que decía las cosas simplemente por llenar un silencio. Lo creía de verdad, y yo no hacía más que soñar con eso todo el tiempo. Recordé en ese momento que dentro de tres meses sería su cumpleaños número 18, y entonces ambos seríamos mayores de edad. Esas palabas me daban la fuerza que necesitaba para hacer las cosas como yo anhelaba… Sólo tres meses, sólo necesito ese tiempo para decirle todo lo que no podía en éste momento.

- Pronto, amor… te lo prometo.- Tal vez no era lo que ella quería escuchar, pero era todo lo que podía ofrecerle…

Bella asintió, con una expresión un tanto resignada, pero aún así, no dejó de sonreír, sabía que creía en mis palabras, y por alguna razón, esperaba el milagro de que en tres meses aceptara convertirse, pese a todo, en mi esposa.

Y la besé, con toda mi alma, para sellar mi promesa.


Ven que si puedo usar mi varita mágica? =D