No tengo tiempo a responder los Reviews, espero que me perdonéis y que este capítulo os compense por ello, muchas gracias por los mismos, y disfrutad del penúltimo capítulo de donde estamos.
Sin más os dejo con él, hasta el siguiente y último capítulo ;)
Regreso:
Se apareció en las inmediaciones del cementerio Grodig Hollow, deseaba visitar una vez más la tumba de sus padres, si bien hacía poco que había descubierto que estas estaban vacías, también era cierto que en otra realidad, sí que habían muerto.
Al llegar donde las tumbas se arrodillo ante ellas y acarició la tierra con su mano.
-Sé que no descansas aquí, que quizás debería estar en otro lugar, mirándote fijamente a los ojos y diciéndote estas palabras para que las recordases siempre, pero toda mi vida ha sido igual.
Hablarle a la nada, contarte mis penurias o deseos, imaginarlos apareciendo para sacarme de casa de los Dursley, salvándome, pero nunca sucedió así.
Vosotros ya no estabais ahí para mí, si bien es cierto que nunca habéis estado para mí presentes, sí que estuvisteis en mi interior, mucho más cuando llegué a Hogwarts y supe la verdad de vuestras muertes, el sacrificio que hicisteis por mí, por darme algo que os negasteis a vosotros mismos, la posibilidad de vivir y seguir hacia delante.
De tener un futuro, aunque este fuera cargado de peligros y señalado por una profecía, aún y con todo, no puedo negar que he sido feliz, que he vivido momentos imborrables e irremplazables, y que aunque lo más seguro es que abandone este mundo, será por lo mismo que vosotros os sacrificasteis por mí.
Solo que yo apunto a ser más pretencioso, deseo darles una vida a todo el mundo mágico, pero sobre todo a mi hija y a esa mujer que pese a mis defectos que son muchos, se fijó en mí, por ser yo, no por todos los alicientes que movían a otras a seguirme. Fui ciego, mucho, demasiado a mi parecer, si la hubiese visto con anterioridad podría haber disfrutado más en su compañía.
Pero es tarde para lamentaciones, solo deseo que ella pueda cuidar de mi pequeña, y que nunca me odie como yo en alguna ocasión os odie a vosotros.
Se puso en pie, y tras deshacerse de la capa negra que había portado en muchas ocasiones, la dejó caer a sus pies y tras una última mirada a la tumba, suspiró y desapareció, su siguiente aparición fue en las afueras de Hogwarts, o mejor dicho de lo que quedaba de Hogwarts.
¿Qué se supone que había pasado ahí?
-Harry.
Sin reconocer esa voz, se giró a ver a quien le hablaba para quedarse congelado por unos segundos, acababa de ver la tumba de ella, y sin embargo ahí estaba, sumamente sorprendida de verlo a él ahí parado.
Parecía pensar que era una ilusión:
-¿Qué, cómo es posible que estés aquí?
Se giró, pese a que acababa de hablar y decir un millar de cosas ante un trozo de piedra, no era quien a articular una palabra ante ella, pues ¿qué podía decirle?, lo único que llegaba a su mente, eran un centenar de reproches.
-Tengo prisa.
Sin esperar una respuesta por parte de ella echó a correr, terminar cuanto antes con todo eso era lo importante, antes de alejarse lo suficiente escuchó que le gritaban:
-Neville y Alice han ido por la serpiente.
Alarmado se detuvo en seco:
-¿Qué?
-Neville dijo que Hermione y tú en una ocasión, no parabais de decir que Naginy la serpiente de Voldemort debía morir, llevamos años intentando dar con ella, ahora está a nuestro alcance, Voldemort la ha traído consigo, seguramente para evitar que nadie acabe con ella, pero Alice y Neville tienen un buen plan para acabarla.
Esperemos que salga bien.
-Eso es estúpido, pueden matarlos, maldita sea.
Corrió todo lo que pudo y más, ¿qué le había entrado a Neville ahora para volverse tan atrevido?, el que su madre del pasado estuviese presente solo estaba causando problemas más que resolviéndolos, si Voldemort se enteraba de quien era la muchacha que luchaba junto a Neville, moriría, resolvería el dilema de la profecía antes de que este existiera si quiera.
Se encontró en su paso con el bosque prohibido ardiendo y varias criaturas del mismo huyendo, otros como los centauros en conjunto con las sirenas, intentando apagar el fuego.
Por otra parte, no había rastro de la cabaña de Hagrid, y Fan ladraba como loco hacía la inexistente casa.
La torre de astronomía había sido reducida a cenizas, las puertas del castillo habían sido derruidas y estalladas en mil pedazos, era evidente que Voldemort había entrado en el catillo.
Con la respiración agitada llegó hasta el que siempre había sido el gran comedor de Hogwarts, para su asombro, las mesas había desaparecido y en el que siempre había sido el asiento de Dumbledore, se encontraba Voldemort sentado, ante él había cinco personas de rodillas, tras él, Lestrange justo a su lado, Dolohove, Malfoy, Pettigriw.
Repasó la mirada por los arrodillados ante Voldemort y se quedó congelado:
Luna, Draco, Ginny, Fred y su Luna, se encontraban ahí quietos y mirando hacía el suelo.
-No
-Apareciste al fin, ¿dónde te habías metido?
Miro hacía este enfadado, su pequeña miró hacia él rápidamente y al verlo lo fulminó con la mirada y volvió a mirar al suelo.
-Tenía cosas que arreglar.
-Seguro que sí, y dime ¿lo hiciste?, ¿conseguiste acabar con Naginy?—alarmado lo miró, este sonrió de medio lado: -Nunca conseguiste engañarme Potter, supe tu juego desde el principio, sabía de tú búsqueda con respecto a mis objetos, pero no contaste un detalle importante, según tú ibas destruyendo mis preciadas posesiones, ¿qué te hace pensar que no cree más en previsión a ese hecho?
Imposible, horrorizado y asustado negó, era imposible, ¿verdad?
-Tu alma no lo habría resistido, no…
-¿Eso crees?, pero ya he demostrado en varias ocasiones que soy capaz de hacer cosas realmente sorprendentes Potter, esta no sería la primera ni la última vez que hago algo que nadie más pudo lograr.
Te dije que sería productivo para ambos aliarnos Potter, pero despreciaste una vez más mi mano, ahora tendré que acabarte definitivamente.
-Puedes intentarlo.
Sin que ninguno de los presentes se lo esperara las paredes estallaron, los cristales de los ventanales volaron a todas partes, desde diferentes frentes aparecieron infinidad de hechizos que impactaron en un sinfín de lugares, rápidamente se cubrió como pudo, desde donde estaba pudo ver como Draco se tiraba sobre Luna para protegerla a como diera lugar.
Y no supo cómo agradecer aquello.
Él mismo corrió hasta donde ellos estaban y tirando de Draco con fuerza, lo obligó a separarse de Luna, ambos protestaron ante tal actitud por su parte, pero ignorándolos a ambos, cogió a Luna por los hombros, no sabía con el tiempo que contaba.
-Tienes que marcharte, Draco te llevará a un lugar seguro, pero debes marchar, escúchame pequeña, nunca traicioné a nadie, os saqué del cuartel para llevaros a todos a un lugar seguro, no sé qué pasa en tú tiempo, pero te prometo que no sucederá de nuevo, me oyes, evitaré que eso pase a toda costa, serás la niña más feliz que exista, dile a tú madre cuando regreses que la amo más de lo que creí nunca que llegaría a querer a nadie, y que es por ello que hice todo lo que hice.
Besó a Luna en la frente y al separarse de ella, la lanzó a los brazos de Draco:
-Lo juraste, en algún punto lo hiciste, protege a mi hija Malfoy, sino te juro que no tendrás vida para escapar de mí, ahora largo, iros los dos, vamos.
Malfoy estaba entre sorprendido y asustado, luchó con Luna para que se estuviera quieta y corriera lejos de allí con él, pero Luna no se dejó, cuando se soltó de su agarre corrió hasta él y lo abrazó con tal fuerza que por poco lo deja sin respiración:
-Te mentí, te dije que no quería ser como tú, y es lo que más deseaba, quería ser tan valiente como tú, ser quien tranquilizara a mama con una simple sonrisa, te quiero mucho, muchísimo, no tendré que darle ese mensaje a mama, sé que volverás con nosotras, recuerda de dónde vengo, sé cómo terminará toda esta batalla.
Y ellos me han jurado que no dejarán que el resultado sea diferente, volveré a verte, y podremos hablar todo lo que quieras.
Le plantó un beso en la mejilla con tal fuerza que creyó que acabaría por hacerse daño ella misma, y sin más le sonrió y se fue con Malfoy, este intercambió una última mirada con él:
-No la hagas llorar Potter.
Sin agregar nada más ambos se alejaron de ahí:
-Una enternecedora despedida, ahora ¿ya estás listo Potter?, espero que ese sea el caso, no he querido interrumpir para que pudieras despedirte a gusto.
Déjame decirte que tú hija es sumamente interesante, y su mente una brillante fuente de información, sé cómo terminará este día Potter, pero también sé lo que vendrá después.
Tú no cuentas con esa ventaja.
-No es la primera vez que eso sucede, y sin embargo, la última vez que tú contaste con ventaja sobre un posible futuro, mira en lo que resultó la cosa.
-Esos errores solo se cometen una vez Potter.
Sin más lanzó su hechizo, Harry tubo que saltar hacía uno de los laterales, aún no se había puesto en pie, ambos se enzarzaron en una batalla personal. Sin embargo el resto de gente no quisieron quedarse de mudos espectadores, para ver en qué resultaba la cosa, tanto de un bando como de otro, la lucha dio comienzo.
En una de las ocasiones en que consiguió esquivar un nuevo hechizo, vislumbró a Neville por el rabillo del ojo, al recordar lo que su madre le había dicho, se giró a mirarlo olvidando a su oponente, enseguida notó que este no estaba solo.
Una mujer que reconoció en el acto se encontraba con él, estaba tan sumamente sorprendido de que esa mujer estuviese allí que se quedó congelado en el lugar, ocasionando que un hechizo lo golpeara de lleno en el pecho.
Por culpa de este fue lanzado contra una de las estatuas, la mano con la que sostenía la varita crujió bajo su peso y el dolor lo recorrió en el acto.
Su varita cayó al suelo y se agarró la muñeca con fuerza.
-Mierda.
Inquirió al comprobar que esta estaba rota. Con su mano izquierda recogió esta justo a tiempo de invocar un escudo.
-Nada de distracciones.
Molesto gruñó y se puso en pie, lanzó su propio hechizo y se sintió estúpido, con eso no iba a hacer nada de nada, ¿por qué diantres no había aprendido más cosas?, ¿cómo había conseguido vencer según Luna?
Esquivo otros tantos hechizos y lanzó los suyos propios, pese a todo lo que Lestrange les había enseñado, nada era lo suficientemente bueno para cansar o sorprender a Voldemort lo suficiente para darle algo en lo que pensar.
-He, ¿no crees que deberías dejar a los niños y enfrentar otra cosa?
Esa voz lo hizo girarse entre asustado y enfadado, Sirius.
-¿Qué demonios haces aquí?
Inquirió, este sonrió de medio lado, e hizo un saludo con su varita como si se estuviese presentando a un duelo:
-Verás, resulta que una pelirroja, que da mucho miedo, me hizo jurar que estaría contigo hasta las últimas consecuencias. –seguidamente frunció el ceño y levantando su manga derecha mostró su brazo: -Y resulta que la nieta ha heredado el mismo carácter.
Sirius mostró la señal de un mordisco dado hace poco, y Harry se quedó congelado:
-Black, esto no va contigo, no quieras que acabe lo que tú querida prima comenzó en el ministerio de magia.
-Mis cuentas con mi familia son cosa mía, y cuando Alice arregle sus propias cuentas, ya arreglaré yo las mías.
Ante esas palabras, Harry miró a donde Alice Longbottom, la mujer que tres años atrás había conocido en San mungo, libraba su batalla contra el esposo de Bellatrix.
Un poco más allá, Neville, se enfrentaba precisamente a Bellatrix, y detrás de esta, protegida por lo que parecía un escudo, se encontraba Naginy.
En un momento, sus ojos se conectaron con los de la serpiente, esta al detectarlo levantó la mirada hacía él.
-Ve Harry, yo te cubriré aquí.
Miró a Sirius, a Naginy y a Voldemort y se decidió, confiaría en Neville y Alice, no expondría la seguridad de su padrino, no por segunda vez:
-Esto tengo que enfrentarlo solo Sirius, es Potter contra Riddle, la profecía lo decía bien claro, solo él y yo, no Sirius, o cualquier otro, sino Potter, Harry Potter.
Si alguien puede salir vivo de esta batalla soy yo Sirius, y Luna asegura que ese será el resultado.
Le dedicó una sonrisa forzada y seguidamente añadió:
-Procura que todos los demás salgan con bien, intenta que no tenga que preocuparme por nada más que este enfrentamiento.
Y sin más ambos se volvieron a enfrascar en la batalla, no supo de nadie, ni quiso saberlo, se centró en la batalla, lo demás no importaba, ya vería el resultado de todo lo que lo rodeaba cuando eso terminase, y si el ganador era él, pero en esos momentos precisaba todos sus sentidos, y más importante, era necesario que cerrara toda emoción.
"OPV"
Ron se encontraba ahora acostando a Luna en la cuna en la que había trasformado el sillón que había en la sala de Grinmauld Place.
-Por favor Dobby, por lo que más quieras, no permitas que nada le ocurra a mi niña.
-Usted no se preocupe señorita Granger, amiga del amo Harry Potter, que Winky y Dobby cuidarán de la pequeña Luna como se debe.
Miró hacía la cuna y vio que Ron se incorporaba y juntos intercambiaron una mirada:
-Será mejor darse prisa, podría ser ya demasiado tarde.
La voz de Víctor los hizo mirar hacía este, se encontraba apoyado en el umbral de la puerta y miraba hacía la cuna de Luna con cierto fastidio:
-Muchas gracias por todo Víctor, no sé cómo agradecerte el que estés aquí hoy, en una lucha que no es tuya.
Víctor dejó de mirar a la cuna y posó sus ojos en ella:
-Lo es, Hermione, desde el momento en que es tuya, te ofrecí mi amistad hace muchos años…
-Yo diría que fue más que eso.
Recriminó Ron malhumorado, al pasar por la puerta:
-Sí es cierto, le ofrecí mucho más, pero no lo quiso, solo admitió mi amistad, confieso que siempre supe que nunca podría equipararme al gran y noble Harry Potter, al amigo incondicional, pero quería que supiera que si alguna vez se cansaba de no ser vista, había alguien que la veía en verdad.
-Pero lo hizo, la vio, y ambos nos quedamos como idiotas, porque pese a lo que ella quisiera creer, siempre tuvo ojos para él, más que para el resto del mundo.
Ron y Víctor compartieron un asentimiento y se sintió increíblemente incómoda en esos momentos:
-Bueno, ¿qué reprocháis?, mírate a ti pelirrojo del demonio, te cegaste en un amor que no hizo más que herirnos y perdiste a la mujer que quieres por idiota y tú, no puedes amar más que a tu deporte y escoba, ¿quién soportaría eso?
-Potter también ama el Quiddich y su escoba.
Pero no hasta esos extremos.
-Eso dices tú.
Cortó Ron.
-Bueno. Dudo que estemos aquí para decidir esas chorradas, según creo Potter os necesita.
Ron y ella asintieron a la par, sí, era cierto, Harry precisaba de su ayuda y apoyo.
-Andando pues.
Hermione se giró, se fue hasta la cuna de Luna y tras depositar un beso en la frente de su pequeña susurró:
-Traeré a tú padre de vuelta amor.
-La señorita Granger no debería ir, está muy débil aún, cualquier cosa podría…
-Debo ir Winky, no me sucederá nada, tú cuida de mi pequeña y todo estará bien, gracias por preocuparte por mí.
Se acercó a Ron y Víctor y extendiendo ambas manos que los dos aceptaron desaparecieron para aparecer en el camino de Hosmeade a Hogwarts, lo que los ojos de estos vieron los dejó congelados a los tres de la impresión:
-¿Dónde nos has traído?
-Hogwarts ha desaparecido.
Las palabras de Víctor hicieron a Ron y Hermione echar a correr como locos hacía donde se supone que Hogwarts debería alzarse imponente y orgullosa, hacía el lugar que ahora estaba iluminado por haces de luz de diferentes colores y por sombras producidas por un fuego que bailaba constante y sin compasión en la lejanía.
Víctor se sumó a su carrera y los tres se adentraron en el campo de batalla.
"OPV"
-No lo están consiguiendo.
-¿De qué hablas Luna?
Preguntó Ginny, tanto ellas como su tío Draco se encontraban ocultos en la sala de los menesteres, uno de los pocos lugares de Hogwarts que aún seguía en pie.
-Algo va mal, a este tiempo ya debería estar.
-No te entiendo.
Exasperada se puso en pie:
-Mi madre, ella me contó todo esto, me habló de esta gran batalla, de lo sucedido hoy. De que el día que yo nací, fue el día que la paz llegó al fin al mundo mágico. Claro que yo creía que era su forma de hacerme especial, ese detalle que todos los padres cuentan al describir el día del nacimiento de sus hijos.
La cosa es, que mi madre me contó sobre la batalla, me habló de las pérdidas sufridas, de la destrucción total de Hogwarts, de la batalla tan desesperada que libró mi padre contra su némesis, claro que desconocía que Harry Potter era mi padre.
Me contó como ellos se enfrentaron en duelo, como Neville, con gran maestría y demostrando que era digno hijo de sus padres, había conseguido burlar a la más leal de los mortífagos de Voldemort, y había matado a una serpiente pese a perder su vida tras semejante hazaña.
Me habló del estallido de cólera que Voldemort había sufrido, y de la trasformación que sufrió mi padre ante tal demostración de poder por parte de ese ser despreciable, mi padre consiguió acabar con Voldemort, pero ante semejante explosión de poder, hubo muchas bajas, algunas según me dijo mi madre incalculables.
Mi padre consiguió dominar todos los factores y salir airoso, pero algo va mal, Hogwarts no está completamente destruida, para este paso, Neville ya debía haber terminado con Naginy.
-Espera Luna, detente unos momentos, ¿dices que Neville va a morir?
Miró a Luna y apartó su mirada de ella, eso ocasionó que Luna se pusiera en pie rápidamente y la obligara a mirarla:
-Dime que lo avisaste, que cuando propusiste que él terminara con la serpiente le advertiste de que debía protegerse a sí mismo.
-Él no morirá al matar a la serpiente, será después de eso.
Sin esperar a que dijera nada más, Luna la soltó y antes de que Ginny o Draco pudieran detenerla, salió corriendo de allí, asustada quiso seguirla, pero Draco se lo impidió:
-No, no tenemos tiempo, si es cierto lo que has dicho, debemos irnos, este no es un lugar seguro.
-No, tengo que advertirla, quizás sino va todo sea diferente.
-¿De qué estás hablando?
-Quise que viniera, por un motivo, no era para salvarla, ella está viva en mi tiempo, pero ahora puede cometer una locura por lo que le dije.
Consiguió soltarse del agarre de Draco y echó a correr tras su tía, habían pasado tantas cosas en ese día, no podía permitir que más se agregaran, su tío Ron nunca la perdonaría si a Luna le pasaba algo.
-Luna.
Su tío Draco y Ginny corrían tras ella, no obstante no la alcanzaron a tiempo, al llegar al lugar que era el gran comedor se quedó helada por unos instantes, algo estaba mal, quien luchaba ahora contra Neville era Dolohov, no Bellatrix Lestrange, buscó a esta por todas partes, pero horrorizada descubrió que no estaba por ninguna parte, ¿dónde se había metido esta entonces?
En su búsqueda se quedó congelada al ver a la serpiente en uno de los rincones, al ver que Luna se sumaba a la lucha que libraba Neville, y que parecía que iban a tardar, se mordió el labio inferior, sacó su varita y miró fijamente a la serpiente.
Quizás si ella hacía eso, Neville tendría una oportunidad de seguir adelante, y su madre le había dicho infinidad de veces el hechizo que Neville había dicho para matar a la serpiente, y ella ya lo había practicado varias veces.
Desde que había descubierto que era bruja, había experimentado a hacer los hechizos que su madre le decía en las historias, y hasta el momento todos habían resultado bien.
Esperaba que no le fallase en esa ocasión.
Corrió hasta la serpiente al ver que su tío Draco y Ginny llegaban tras ella, en cuanto estuvo frente a la serpiente, miró a su tío, este la miraba alarmado, sabía que estaba gritando algo, pero con el jaleo que había en el lugar no podía escucharlo, sus ojos encontraron a su padre, estaba herido en la frente, y varios cortes surcaban su cara, agarraba la varita con la mano izquierda, signo que revelaba que la derecha no le servía de mucho.
-Al fin haré algo digno de ti.
Sin dudar, agitó su varita y dijo el hechizo, en cuanto este salió de su varita y antes de que impactara en el cuerpo, la serpiente le mordió.
Profirió un grito de dolor, y cayó de rodillas al suelo, la serpiente comenzó a arder y relajó su presa, soltó su agarre y se retorció en sí misma, profirió un siseo agudo, y de la nada una onda de magia la golpeó.
Salió volando y lo último que escuchó fueron tres voces proferir un grito de desesperación.
Cayó al suelo recibiendo un golpe que la hizo encorvarse de dolor y la oscuridad se cernió sobre ella.
"OPV"
Hay estaban las explosiones de Magia que tanto proclamaba Luna que faltaban, la primera, había ocasionado que ella, Neville, Luna y varios más que la rodeaban a ella y a Naginy, salieran despedidos.
Las otras dos, vinieron a raíz de semejante acto por su parte, tanto Voldemort como Harry se cegaron ante la imagen que se presentó a te ellos.
Más a sus oídos solo llegaba el grito de dolor que Draco profirió, tan parecido y a la par tan diferente al de Harry.
Ella consiguió tirarse al suelo y tirar a Draco a su vez, a la vez que dos ondas cargadas de magia surgían, una cargada de cólera la otra de pérdida y dolor.
Draco se la sacó de encima y corrió hasta el cuerpo de Luna, cayó de rodillas al lado de la pequeña y la cogió entre sus brazos, lo escuchó rogar por la pequeña, suplicar que despertara, que lo mirara, que le dedicara una sonrisa o una mirada, pero no recibió ningún gesto por parte de ella, cuando lo vio maldecir e intentar hacerla reaccionar, comprendió que se negaba a aceptar la muerte de esta.
Notó que por sus propias mejillas caían lágrimas y ni se atrevió a quitárselas, escuchó como Harry comenzaba a lanzar hechizos a diestro y siniestro, se sorprendió al comprobar que Voldemort no era quien a detener la cólera de Harry y que pese a sus esfuerzos, no conseguía frenarlo.
Desde niña había sido educada en la creencia de que el amor era el sentimiento más fuerte, el que podía lograr cosas maravillosas, y quizás era cierto, podía crear vida, pero ha, ¿en qué se convertía ese sentimiento cuando te arrebatan algo que amas con todo tu ser?
En odio y en sed de venganza, y pese a que el amor movía montañas, no creía que en esos momentos eso fuera lo que estaba moviendo a Harry, lo que lo había cegado hasta el extremo que lo había hecho.
No parecía ver más allá de Voldemort, nada que se interpusiera en su camino salía bien librado, ya uno de los mortífagos había sido lo suficientemente insensato como para meterse en esa lucha, algo de lo que se arrepentiría por los restos, pues se había convertido en la primera víctima de Harry.
Él no se sentiría satisfecho cuando se parara a pensar en lo que acababa de hacer, pero en esos momentos, ella sentía que temía más a Harry, que al hombre que se supone era el peor mago de todos los tiempos, y menos teniendo en cuenta que este, se encontraba a los pies de Harry, gritando de dolor.
Horrorizada, no fue capaz de apartar la mirada de tal espectáculo, ¿en qué se había convertido Harry?, ¿podrían salvarlo después de esto?
"OPV"
-¿Sabéis lo que tenéis que hacer?
Inquirió Víctor quitándose de encima un trozo de madera que le había caído, una explosión los había lanzado a los tres lejos, junto con infinidad de escombros, Ron se apresuró para ayudar a Hermione:
-¿Estás bien?
-Sí, no ha sido nada, gracias por amortiguar mi caída.
-No dejaré que nada te pase, te necesitamos de una pieza, Luna te necesita.
Hermione le sonrió cogiendo su mano:
-Mejor darnos prisa, esa explosión no creo que haya sido signo de algo bueno.
-Esperemos que sea todo lo contrario.
De nuevo corrieron hacía el lugar donde más gente parecía estar reunida, y al llegar, los tres se detuvieron en el acto, sintió que Hermione se agarraba con fuerza a su brazo, pero ni le importó:
-¿Ese es Potter?
No pudo encontrar su voz para decir que sí, no le salía, no podía ser él, ¿verdad?
Ante ellos, se encontraba Harry, tenía a Voldemort cogido del cuello, parecía estar completamente loco, vio como con una fuerza que nunca pensó que su amigo poseyera, lo zarandeaba y voleaba lejos al anciano, porque en esos momentos, eso era justamente lo que Voldemort parecía, un pobre anciano en manos de un muchacho joven, fuerte y cruel.
-Cruius.
El hechizo salió de la varita de Harry impactando en el que una vez fue el mago más temido de todos los tiempos, era cierto que no le pillaba de sorpresa el que este dijera una maldición imperdonable, pero ver el gran rayo que salía al decirla, el dolor que estaba infringiendo en su oponente y más aún, el brillo de desquiciante regocijo que estaba experimentando, lo llevó a sentir un escalofrío:
-Sí.
-No.
Su voz y la de Hermione respondieron a la par en un susurro casi inaudible a la pregunta que Víctor había formulado.
-No, No, Ron, ese no es Harry, no es nuestro Harry, es la parte de Voldemort que vive en él.
-La parte de, ¿qué?... ¿De qué estás hablando Hermione?
Inquirió asustado Víctor ante sus palabras. Él se aferró como un iluso a esa esperanza, pues sino era el caso, no sabría cómo obrar, incluso así y ahora, ¿cómo iban a parar semejante derroche de poder?
-Ha llegado el final, no diré que ha sido un placer, adiós, Avara Kedabra.
L voz de Harry sonaba cargada de odio, y el rayó verde esmeralda salió de su varita derecho a su objetivo, cualquier esperaría cualquier reacción cargada de locura o desesperación ante la vista de ese rayo volando hacía uno mismo.
Pero nunca que el lord Oscuro desembocara en romper a reír divertido y que aun escupiendo sangre declarara:
-No es mi fin muchacho, porque vivo en ti, y regresaré, siempre regresaré, habernos cruzado uno en el camino del otro, es lo mejor que pudo pasarnos.
El rayo verde impactó en este y el cuerpo de Voldemort, tras retorcerse, cayó sin vida en una postura imposible, con los ojos completamente opacos.
-¿Terminó?
Susurró Víctor, más Hermione negó:
-Acaba de comenzar para nosotros.
Y Harry fijó sus ojos verdes en ellos en ese preciso instante, y sí su mirada decía que todo acababa de comenzar tal y como Hermione había declarado.
Hermione y él, empujaron lejos a Víctor de ellos a la par, y sacaron sus varitas, mientras él atacaba Hermione invocó un escudo que los envolvió a ambos.
-Tenemos que actuar rápido, tenemos que recuperar a Harry.
-¿Cómo pretendes hacerlo?
-No lo sé Ron, no sé cómo lo lograremos, solo sé, que tú y yo podemos, ya lo hicimos una vez.
-Eso no es muy alentador.
El hechizo hizo impacto contra la barrera de Hermione y esta tembló, miró sorprendido a su mejor amiga:
-No está cien por cien bajo su control, pero ahora que solo queda ese trozo de alma de Voldemort, este tratará de tomar el control por completo, antes de que pase tenemos que dar con la clave.
-¿Por qué no le preguntamos a Luna?, ella podría saberlo.
-Sino temiera exponerla a semejante peligro, créeme que lo haría, pero entiende que no quiero a mi hija aquí.
Harry les lanzó otro hechizo diferente y en esta ocasión, el escudo de Hermione sí cayó.
-¿Cómo, cómo lo hicimos?
Hermione se apartó a tiempo de un nuevo hechizo que volaba hacía ella, pero para horror de ambos, este no procedía de la varita de Harry, sino de la de Bellatrix Lestrange:
-Ven sangre sucia, vamos a jugar, tengo una misión que cumplir, no debe dejar cabos sueltos.
-¿De qué habla esa loca?
Preguntó exasperado esquivando a su vez un hechizo que Harry invocó, Hermione por su parte miró a Lestrange y seguidamente a Harry, seguramente estaba pensando a quién atender.
-Hermione no tenemos tiempo para esto, si pasa mucho tiempo…
-Lo sé, pero no puedo dejar que ella se escape, te lo explicaré después Ron, pero Lestrange ha de morir hoy.
Sin dar más explicaciones, Hermione se lanzó a enfrentarse a Lestrange, sin poder creérselo, se encontró enfrentando él solo a Harry, ¿y cómo demonios aguantaría sin Hermione?
-Creo que necesitas un poco de ayuda, ¿no es cierto?
La voz de Neville lo hizo pegar un brinco, este sonreía de medio lado, y se colocó a su lado, al lado de él, estaba Luna, esta no le dedicó ni una mirada, pero por su rostro caían lágrimas.
-Ella se encargará de los escudos, tú y yo del ataque, tenemos que aguantar hasta que Hermione venga con nosotros, estoy seguro de que solo Hermione puede traerlo de vuelta con nosotros.
-Que Merlín te oiga Neville.
"OPV"
-Tenemos que ir ya para ya, tenemos que conseguir detener a Harry.
-Es fácil decirlo James, pero Sirius, Alice y Remus, ninguno ha regresado.
-Maldita sea Lil, Hosmeade ya está seguro, ahora tenemos que preocuparnos de nosotros, y de los nuestros.
-Yo también deseo ir James, lo deseo más que nada, pero se supone que cuando ellos vinieran a proteger esto, nosotros iríamos.
-Basta ya de planes y de control, Lil, es evidente que los planes no salen como deberían salir, ¿no lo entiendes?, ¿no crees que ya hemos perdido suficiente?, Harry no desea saber anda de nosotros, y si Sirius, Remus y Alice aún no han regresado, quizás sea, que algo no va bien, que algo salió mal, lo que quiere decir que tenemos que ir sí o sí.
-Pero…
-Lil, no quiero ser el último en enterarme que algo malo pasó allí.
Tras intercambiar una mirada ambos asintieron, miraron hacía Rousmerta y esta inquirió:
-Después del susto de muerte que me habéis dado, ¿creéis que os quiero cerca?, largo de aquí los dos ya, y traed a ese hijo problemático vuestro, con vosotros, al regreso.
Tras dedicarle una sonrisa a esta, los dos se desaparecieron para reaparecer a la entrada del castillo de Hogwarts, o mejor dicho de lo que quedaba de este, Lily y James cogidos de la mano, corrieron a todo lo que sus piernas dieron para llegar al lugar donde había más movimiento.
Al llegar, lo primero que vieron, fue a Ron, empujar lejos a Luna Lovegood, apartándola de un rayo verde que volaba en dirección hacia ella, era un rayo perdido de una batalla que Hermione estaba librando sola contra Lestrange.
El grito de horror y desesperación que profirió Luna y el cómo intentó ponerse en pie para salvar a este, les demostró a ambos y no solo a ellos sino a todo el que estaba mirando, que amaba a este más de lo que había querido admitir durante todo ese tiempo.
Para horror de ellos, ambos contemplaron como una tercera persona empujaba lejos a Ron y el rayo impactaba justo en su espalda, el grito que profirió una de sus mejores amigas ante semejante vista, los hizo estremecerse, pero les duró poco al centrar su atención en la persona que luchaba contra Ronald Weasley.
Su hijo, no daba tregua al pelirrojo, quien de tener dos ayudantes, había pasado a tener que proteger a una y haber perdido a su aliado.
James no dudó un segundo en ir a ayudarlo, mientras Lily, miraba todo a su alrededor horrorizada, cuando vio el cuerpo de la que era su nieta, su corazón se comprimió, ¿qué había hecho?, ¿cómo había permitido que eso pasara?
"OPV"
Sin poder creérselo aún, las palabras de Luna la golpearon de nuevo, no era a Luna a la que quería mantener con Vida, era a Neville, la pequeña Luna, había deseado mantener lejos a Luna creyendo que así podría evitar lo que acababa de pasar, que Ron intentase salvar su vida, y Neville a raíz de lo que había visto, tomase la decisión de salvar a la persona, que la mujer que amaba, quería.
Ginny se encontraba un estado de shock, miraba todo y como si se tratase de un sueño, una pesadilla que no era real para nada, pero sin embargo no había duda alguna de que lo era, decidida a no quedarse quieta, y dispuesta a que Harry volviese en sí lo antes posible, agarró con fuerza su varita y sin pensar en nada más que perder de vista todo lo que estaba pensando, se lanzó contra Bellatrix Lestrange.
Ambas cayeron al suelo juntas, se enredó en ella como pudo e incluso la mordió, cuando la mujer gritó con todas sus fuerzas y la voleó lejos de ella, se puso en pie y se preparó gritando a su vez:
-Hermione, tienes que traerlo de regreso, debe volver o lo perderemos.
-Pero ella…
-Yo me encargaré de esta mujer, tú tienes algo más importante que hacer. Harry no regresará a no ser que comprenda que el motivo de su cólera aún está con él.
Hermione la miró sin comprender sus palabras y tras lanzar un hechizo miró con pena a donde Draco se encontraba aún con la pequeña Luna en sus brazos, no lloraba, parecía simplemente vacío, perdido en algún lado.
Hermione siguió su mirada y temió haber cometido un error, pues esta palideció en el acto y antes de poder detenerla gritó con todas sus fuerzas el nombre de su pequeña.
Draco pareció despertar al escuchar su voz, y más cuando ella corrió hasta ellos, Draco y Hermione comenzaron a intercambiar palabras entre ellos, poco a poco comenzaron una discusión, y temió que se enfrentaran en un duelo, no obstante, Hermione calló por unos instantes y poniéndose en pie miró todo a su alrededor y sin dudar fue hacía Harry, no le importaron los hechizos que volaban en todas las direcciones, no le importaba lo que pasaba a su alrededor, ni el hecho de que el mismo Harry le gritaba que se alejara de él.
Sorprendida vio como Hermione y Ron se colocaban juntos frente a este y comenzaban a pelear entre ellos.
-Esto es de locos.
Esa voz le sorprendió lo indecible, al girarse a mirar a quien acababa de acercarse para ayudarla se quedó helada, ¿qué pintaba Víctor Krum ahí?, ¿cuándo había llegado?
-Cuidado.
Krum la empujó a la par que él mismo esquivaba el hechizo que Lestrange acababa de mandar contra ellos.
-Lo siento niña tonta, no era necesario matarte, y si no hubieses intervenido, quizás habría tenido consideración por la petición de mi sobrino, pero estando en la posición en la que estás, no sabes lo triste que me pondré al ver a mi sobrino enloquecer.
Una sonrisa cínica se dibujó en los labios de Lestrange a la par que actuaba más rápida y aceleraba sus movimientos y ataques.
"OPV"
Ver a Luna caer, por matar a la criatura que él había tenido la posibilidad de acabar en un centenar de veces, lo había enloquecido. Todo uso de la razón desapareció al ver el estado de Malfoy, pues este solo actuaría así por una razón.
Su pequeña se había ido.
Tras entender esa verdad, todo dejó de importar, todo el dolor se transformó en una cosa, odio, uno irracional e imposible de controlar, un odio que sabía bien en quien canalizar.
Todo su cuerpo se movió, guiado por la cólera que lo asaltaba, no tuvo escrúpulos, ni compasión a la hora de arremeter contra el ser que había hecho de su vida un infierno desde sus inicios.
No dudo en disfrutar hasta el último grito de dolor que ese miserable profirió y el rayo verde que salió de su varita, iba con el único propósito de acabarlo todo a como diera lugar.
Más no contaba con la cara b de la moneda, su idea había sido morir a la par que Voldemort, de ese modo todo terminaría al fin, no obstante, él no había caído, y lo peor era que se sentía tan poderoso y a gusto en su nueva posición que no le importaba quien se pusiera delante, porque eso ya no era importante.
Ahora que se encontraba en semejante posición la aprovecharía, se cobraría todo el dolor y sufrimiento por el que había tenido que pasar, el mayor responsable ya había pagado, ahora quedaban sueltos algunos cabos, y mientras encontraba los justos, acabaría con los intermedios.
Cuando el que había sido por años su mejor amigo, se presentó para enfrentarlo, sonrió de medio lado, sí, había llegado el momento de demostrar que era más que suerte, de hacerle entender que no era débil, por mucho que este deseara pensar que ese era el caso.
Poco lejos estaba él de imaginar, que si se hacía el remolón y el que no deseaba hacer las tareas, era solo para no convertirse en otra Hermione, a la que todos señalaran por sabelotodo, ya tenía él bastante con destacar en cosas que no deseaba destacar, como para ser también un cerebrito.
Además siendo un poco lumbrera se aseguraba la amistad de Ron incondicional.
Pero eso ya carecía de importancia, ambos habían demostrado que su amistad podía basarse en muchas cosas, pero que nunca sería realmente la mejor de las amistades, había muchos puntos de quiebra, comenzando por Hermione misma.
Cuando a este se le unió el que decía ser su padre, James Potter, la cosa empeoró para él, ¿cómo se atrevían a ponerse ante él después de todo lo que habían dejado que pasara?, no quería escuchar excusas tontas, ni nada por el estilo, ya no las precisaba, habían tenido años para ello, y habían preferido ocultarlo.
A la par que pensaba eso, una oleada de cólera y odio lo había asaltado, una que enseguida reconoció que no era de él, y sin embargo, no pudo controlarla. Cuando Hermione se puso ante él, sintió un escalofrío, miedo, emoción y odio se entremezclaban en él.
Miedo a herirla, emoción de verla y saberla bien y viva, y odio precisamente por verla viva, lo que dejaba en claro que su fiel Bella no había cumplido esa parte de su plan.
¿Qué plan?
Se llevó una mano a la frente, intentando mitigar el repentino dolor de cabeza que le había asaltado, ese no era él, no lo era, ahora había algo más fuerte que lo sentido en el pasado, ¿qué le estaba pasando?, sabía que Voldemort tenía parte de su alma en su interior, pero antes de acabarlo, no era tan poderoso como en esa ocasión.
¿Había cometido un error al matarlo y quedar él con vida?, según lo dicho por Luna así era, si él sobrevivía a ese día, se convertiría en el próximo señor Oscuro, debía impedirlo, tenía que retenerlo en su interior, impedir que saliera.
Él podía conseguirlo, ya lo había logrado una vez, en el ministerio de magia, cuando quiso que Dumbledore lo matara, en esa ocasión ¿qué lo había salvado?
¿Qué era lo que Dumbledore le había dicho?
De nuevo sintió un fuerte dolor, como si la cabeza se le fuera a partir en dos por la mitad, impidiéndole recordar o pensar, se resistió al impedimento y cayó de rodillas al suelo.
Estaba experimentando algo parecido al Imperius, era una fuerza superior a las experimentadas con anterioridad, porque vivía justamente en él.
Era luchar contra uno mismo, una de las partes debía vencer, quien venciera saldría, y debía ser él.
-Harry, escúchame, sé que no es fácil, que perder a un ser amado es una de las peores cosas que puede pasarle a alguien, pero no eres el único que ha sufrido esa pérdida, yo también la he sufrido, Luna también es mía, Harry, no puedes abandonarte a esto, no puedes dejarlo tomarte, tienes que luchar, juntos podremos. Sé que lo conseguiremos.
La voz de Hermione le llegaba como distorsionada, pero escucharla hablar lo estaba tranquilizando, excepto cuando nombró a Luna, al hacer eso, miró de nueva cuenta a donde el cuerpo de ella descansaba en brazos de Draco.
De nuevo sintió una oleada de dolor e iba a ponerse en pie para acercarse cuando Hermione lo detuvo:
-No, no te lo guardes, Harry, debes dejarlo salir, debes llorar, dejarlo dentro solo le hará más fuerte, y después de todo no la has perdido, aún no lo has hecho, y ya te he demostrado, que hay formas de cambiar las cosas, Harry, podemos evitar todo esto, cariño, podemos conseguir que Luna nunca viaje hasta aquí, solo debemos encontrar la solución antes de que ese momento llegue.
Harry, podremos actuar ahora que sabemos lo que está por pasar, podemos salvar lo que tanto amamos.
Esa última palabra lo llevó al despacho de Dumbledore, eso era, precisamente el sentimiento que lo había cegado y trasformado en odio, era lo que podía combatir lo a Voldemort.
El amor, el que deseaba darle a esa pequeña recién nacida a la que salvaría en el futuro, el que ansiaba demostrar a la muchacha que estaba con él, el que ansiaba recibir de las que ahora eran su familia.
Esas dos personas que habían hecho posible su mayor sueño y deseo, pertenecer a algo, tener una familia propia, suya.
Ante ese pensamiento cargado de esperanza e ilusión, una nueva descarga de dolor lo cogió desprevenido, seguida de esta, vino una segunda, sintió a Ron y Hermione a su lado, pero el tacto de ambos le quemó.
Soltó un grito de dolor, y sin darse cuenta una onda de magia escapó con el mismo, provocando que sus dos mejores amigos salieran volando lejos de él, y que su respiración se parada, se llevó una mano al pecho, intentando coger aire.
"OPV"
Algo va mal.
Esas habían sido las palabras que los habían hecho ir, todos habían decidido no asistir a esa batalla, pero cuando Alice se levantó sumamente asustada y con un tic que no la dejaba en paz, todos decidieron que irían, pero no intervendrían en nada.
Pero cuando llegaron, lo que se encontraron fue la pesadilla que entendieron, todos habían querido evitar.
Varios de su bando habían muerto, y Voldemort había desaparecido, sí, ¿pero a qué coste?, se acercó con Lice a su lado, hasta el cuerpo de Neville y su amiga cayó de rodillas sin ser capaz de dejar escapar una lágrima de sus ojos.
¿Por qué?, si se supone que estaban viviendo esto, ¿cómo era posible que no lo hubiesen podido impedir?, ¿por qué si habían podido conseguir que Harry saliera con vida, y Neville no?
Seguro, su amiga la odiaría por el resto de los restos, ella había salvado a su hijo, pero a cambio, Alice había perdido al suyo, ¿cómo podía el destino ser tan sumamente cruel con ellos?
"OPV"
Se había escapado, en cuanto Harry gritó de dolor, Lestrange había desaparecido del campo de batalla, ¿cómo lo había hecho?, eso era un misterio, solo sabía que a ella la había dejado casi para el arrastre.
Respiró hondo al llegar donde se encontraba antes y se quedó estática:
Todo lo que los rodeaba era puro caos, el castillo conocido como Hogwarts, había quedado reducido a ruinas, ella al lado de Luna no podía creerse lo que estaba viendo con sus propios ojos.
En el centro de toda la explosión se encontraba Harry de rodillas y con la mano en el pecho.
Hermione y Ron se encontraban inconscientes y nadie se atrevía a acercarse a ellos para comprobar si estaban o no con vida, Draco, gravemente herido se encontraba abrazado a la pequeña Luna, quien sin duda yacía muerta entre sus brazos.
Ni siquiera el llanto de su mejor amiga, Luna Lovegood, opacaba el sufrimiento que el rubio estaba expresando en esos momentos.
Luna abrazaba el cuerpo de Neville, y Alice Longbottom, tanto del futuro, como del pasado, no concebían aún la idea de que este había dejado de respirar.
Ella misma deseaba que todo lo que estaba ante ella fuese un mal sueño, algo irreal, no obstante el miedo y dolor que sentía, parecían terriblemente reales.
¿Cómo habían terminado en ese estado?
De un momento a otro Harry se puso en pie, lo vio acercarse a Draco y pese a que aún le dolía el pecho, no dudó un segundo en apartar a Draco de Luna y reprocharle furioso el que ahora su hija estuviese muerta.
Draco recibió las críticas sin abrir la boca, parecía admitirlas sin más, entonces comprendió que realmente se sentía responsable, temblando se acercó a ellos:
-Basta, Harry, BASTA.
Su voz resonó por todo el lugar ocasionando que todo el mundo la mirada, incluido Draco, con las fuerzas que le quedaban, se acercó a este y lo abrazó:
-No es su culpa, ¿me oyes?, no es tu culpa, nada de esto lo es, maldita sea, no es culpa de nadie más que de Voldemort.
Rompió a llorar y cayó con Draco de rodillas al suelo, este se abrazó a ella y rompió en un grito, por su parte Harry no dijo nada, solo tomo el lugar que había obligado a Draco a dejar.
Desde donde estaba, vio como Lily y James seguidos de Remus y Sirius, corrían hasta Hermione y Ron, para comprobar el estado de ellos, pero también distinguió a Severus Snape, quien se colocó tras Lily del pasado y colocando su mano en su hombro la instó a mirarla.
Entre sorprendida y perdida, observó como este sacaba su varita y apuntaba a todos los del pasado con la misma, de un momento a otro escuchó a Harry decir:
-No, no, Luna, ¿qué está pasando?, ¿qué sucede?
Al mirar hacia él, tanto Draco como ella, vieron que Luna desaparecía lentamente de los brazos de Harry, horrorizada miró a los del pasado, y se quedó helada cuando ante todos ellos, desaparecieron sin más.
¿Acaso eso significaba que acababan de regresar a sus respectivos tiempos?, ¿qué pasaría a partir de ese momento?
Con el regreso de los del pasado estaba claro, pero, ¿y con la pequeña Luna?
