XXVIII.

Valoran.

-Ya no estoy tan segura que sean buena idea – comentó Vi cruzada de brazos.

Lux dejó de inspeccionar la integridad de la trampa y las tres garrapatas que allí yacían para mirar a su amiga. La trampa había funcionado de maravilla, así que no comprendía el punto de la vigilante.

-Son trampas. ¿Qué tal si alguien cae en ese agujero?.

-Si es tan imbécil para caer en una trampa como esa, posiblemente se lo merezca – respondió Katarina apareciendo al lado de Luxanna.

La maga levantó el rostro cuando sintió los dedos de Katarina posarse sobre sus mejillas y dejó que la besara reflexionando las palabras de Vi. Las demás, se miraron brevemente las unas a las otras ya que aún les resultaba extraño ver a la noxiana entre su reducido grupo.

-No había pensado en eso. Creí que era bastante obvio que están aquí, para una persona quiero decir. Incluso colocamos ese par de troncos para llamar la atención.

-Lamento decirlo pero esta vez estoy de acuerdo con la bestia – comentó Ahri desde su cómoda posición sobre un árbol.

Katarina la miró mal e hizo el intentó de tomar un cuchillo para lanzarle, pero Lux la tomó de la mano y la llevó hasta el borde del pequeño foso que habían cavado. Eso de apagar incendios entre la noxiana y la vastaya ya la tenía fastidiada, y eso que apenas era la segunda noche que montaban guardia todas juntas.

A decir verdad, cuando Lux se tomó el tiempo para contarle a las chicas no solo sorbe su magia y su relación con Katarina sino también sobre los encuentros con aquellos insectos, la rubia no esperaba que ellas estuvieren dispuesta a darle una mano. Por supuesto que a la noxiana no le hacía hecho mucha gracia, pero ya que estuvo ocupada con la visita de su hermana, no le quedaba demasiada energía para pelearse con las demás. En cualquier caso, Lux si agradecía la ayuda extra, incluso si eso limitaba la cantidad de contacto físico que podía tener con la noxiana.

-Supongo que será mejor llenarlo de tierra de nuevo. Bien, dame una mano Katarina.

Aunque hizo mala cara, la pelirroja tomó una pala y empezó a rellenar junto a Lux y Vi el agujero. Ya habían rellenado casi la mitad cuando Caitlyn anunció que se acercaban los insectos.

-¿Cuantos? – preguntó Lux tomando su nuevo bastón de la funda a su espalda.

Caitlyn ajustó la mira de su rifle.

-Seis o siete. También vienen algunas avispas, no puedo ver cuantas, están demasiado lejos.

-¿Y cuánto tenemos? – preguntó Vi soltando la pala y limpiándose las manos antes de colocarse los enormes guantes de hextec.

-Un minuto, casi dos.

Katarina tomó sus dagas y se preparó para luchar, admitía que ya le hacía falta exterminar algunos bichos para sentirse a gusto. Ya que eran la única cosa que podía matar permanentemente en ese lugar.

Tal como lo dijo la Sheriff, la oleada de insectos estuvo a su alcance en menos de dos minutos, tanto Vi como Katarina se encargaron de acabar con las garrapatas en tanto Ahri y Lux creaban esperas de energía que luego estallaban y prendían fuego a las avispas. Caitlyn también asesinó unas cuantas con certeros disparos de su rifle. La batalla no fue particularmente difícil y terminó solo unos cuantos minutos después de haber iniciado, Katarina parecía decepcionada y las demás sentían que fue un encuentro muy sencillo. Luxanna, sin embargo, estaba completamente desconcertada.

El gusano explosivo hizo su aparición, pero ni siquiera tuvo tiempo de atacar al grupo ya que Katarina se transportó sobre él y prácticamente lo cortó a la mitad mientras caía. Acto seguido, Lux encerró el insecto en una barrera y contuvo por completo su explosión final.

-Bueno, eso fue… decepcionante – dijo Vi levantando un bicho.

-No lo entiendo, se suponía que serían más…

-Quizá te equivocaste Lux – comentó Ahri agachándose para observar más detenidamente el bicho que Vi sostenía -. Son bastante extraños…

Katarina no se molestó en decir nada, tomó a Lux del brazo y le dio un tirón dándole a entender que con la cacería completada era el momento de volver a la cama; Caitlyn tomó su rifle y observó durante unos segundos más el bosque.

-Esperen… - dijo Cait -. Se dividieron, parece que un grupo está rodeando la barrera.

De inmediato, Lux se liberó y fue a su lado, observó por la mirilla cuando la Sheriff le dio el espacio suficiente y comprobó por sí misma que la gran oleada de bichos, que estaba segura llegaría, pasaba de ellas para seguir su camino rumbo al este.

-¿Qué hacen? – susurró Lux para sí misma.

A través de la mirilla Luxanna vio como los insectos se movían sincronizadamente bordeando la barrera creada por la liga, era un comportamiento nuevo y la rubia observó sorprendida como los insectos se alejaban. De hecho, los insectos que habían matado no eran más que una distracción, y ese comportamiento perturbó todavía más a la demaciana. Hasta ese momento, las criaturas no habían mostrado seguir patrón y orden más allá de los tiempos que dejaban entre oleada y oleada. Y eso se explicaba fácilmente por la distancia que debían cubrir entre la montaña y la Liga, pero esa noche su comportamiento era nuevo.

Lux levantó la vista de la mirilla y se la tendió a Caitlyn quien tomó el rifle y disparó una vez matando una garrapata, los demás insectos no se inmutaron y continuaron su camino a la misma velocidad. Pronto, la Sheriff los perdió de vista.

-¿Qué hacemos? – preguntó Vi.

-Los seguimos – contestó Lux empezando a correr en la dirección en que dirigían los bichos.

Las demás las siguieron, Vi y Cait corriendo, Ahri brincando entre los árboles y el suelo y Katarina corrió un tramo del trayecto hasta que notó como Lux empezaba a perder velocidad y se posicionó a su lado tomándola de la cintura para desaparecer y reaparecer metros más adelante junto a su arma. Repitió el proceso varias veces, hasta que se encontraron a unos cuantos metros de los gusanos quienes forzaban sus pequeñas y grotescas patas para tratar de mantener la velocidad de las garrapatas que iban delante. La noxiana soltó a Luxanna quién creo una barrera ya atrapó unos pocos insectos, los demás continuaron su camino sin responder el ataque. Una vez cerró la barrera, Lux lanzó una esfera de luz que luego abrazaría todo dentro del espacio contenido, Katarina se deshizo de algunas avispas y tomó de nuevo a Luxanna para adelantarse todavía más. Ahri, quién venia solo un par de metros detrás de ellas, fue quién se encargó de darle el golpe final a los bichos casi carbonizados que intentaron retomar la carrera.

-No puede ser – murmuró Lux luego de aparecer por tercera vez y lanzar un hechizo que fue fácilmente esquivado por los insectos -¡Van al pueblo!

Katarina miró a la rubia durante un par de segundos antes de lanzar sus armas con mayor distancia, al aparecer Lux bombardeo una zona con sus esferas luminosas pero la mayoría de insectos esquivó. Solo un pequeño número se detuvo a plantares cara, Katarina ignoró las criaturas y continuó transportándose, pero se detuvo al sentir como Luxanna parecía estar pasándola fatal. No importaba que la rubia hubiera saltado ya varias veces con ella, o que tuviera uno de los catalizadores más poderosos de toda Runaterra, su cuerpo estaba pagando el precio de transportarse con shumpo tantas veces y con tan poco intervalo de descanso.

-Sigue – le apresuró Lux haciendo un esfuerzo sobre humano para no vaciarse el estómago allí mismo.

A pesar de la petición, la noxiana decidió ignorarla y colocó a Luxanna en el sueño antes de transportarse tan lejos como pudo y asesinar algunos insectos; atrás, Lux recuperaba el sentido de la orientación y disparaba poderosas ráfagas de luz que quemaban todo a su paso. Ahri no tardó mucho en llegar a su lado, de manera que entre las dos magas acabaron con el grupo rezagado en tanto la pelirroja seguía saltando a la par de la hora de insectos.

-Hay que alcanzarla, no va a poder sola. Mucho menos después de transportarse tantas veces – declaró Lux forzando sus piernas a iniciar la carrera -. Ahri, tu eres mucho más veloz que yo, por favor adelantaré, va a necesitar ayuda.

La vastaya miró a Luxanna y aceleró el pasó perdiéndose en una serie de ágiles brincos entre las ramas. La idea de salvarle el trasero a Katarina no la entusiasmaba mucho, pero entre el beso que Katarina le había plantado a Lux nada más llegar al punto de reunión, y la mirada llena de preocupación que la muchacha lucía en ese momento fueron suficientes para que dejara de lado sus sentimientos personales con tal de ayudar a su buena amiga.

Después de varios minutos de intensa persecución, Katarina vio como el bosque llegaba a su fin dejando ver el pequeño poblado de Valoran. Los insectos se separaron en ese momento, el grupo delantero atacó los edificios más cercanos, en tanto que un segundo se adentró en el poblado para cubrir la parte más posterior y un tercero fio media vuelta saltando contra Katarina en solo segundos. La pelirroja notó el cambio de comportamiento de los insectos y se transportó cerca al límite del bosque logrando arrastrar con ella un grupo considerable de criaturas.

Katarina luchó contra las criaturas, que parecían más ágiles que antes y cuyos ataques eran también más organizados. Tanto las garrapatas como las avispas sincronizaban sus ataques a la vez que hacían de esquivar las afiladas dagas de la asesina una prioridad, los segundos pasaban y Katarina solo había sido capaz de asesinar un puñado de insectos. Pronto se vio forzada a ceder algunos metros y se encontró, de nuevo, en el lindero del bosque. Frustrada y sorprendida por verse superada, la asesina utilizo su shumpo para transportarse a la retaguardia enemiga. Mató un par de avispas que no tuvieron tiempo para esquivarla y luego vio como el pequeño grupo de insectos rodeaba sin atacarla. Aquel comportamiento no tenía sentido para ella, parecían más un ejército organizado que un montón de bichos siguiendo sus instintos.

A lo distancia, Katarina escuchó los gritos aterrados de los pueblerinos que despertaban siendo atacados por los demás insectos. Apretó la mandíbula y atacó nuevamente, esta vez creando patrones diferentes y alternando su velocidad y ataques, la estrategia funcionó y acabó con el grupo para luego correr hacía el pueblo. Allí, la gente salía de sus casas gritando, algunos armados con espadas o azadones viejos, con trozos de sillas o incluso con sartenes. En medio del caos alguien dejó caer una lámpara de aceite y el fuego empezó a extenderse. La noxiana se transportó a un tejado y tomó tantas cuchillas como pudo entre sus dedos, luego saltó y con gran puntería acabó con varios insectos. Aterrizo y rodó recuperando algunas de sus armas, pero justo en el momento que pretendía volver a la batalla sintió un horrible dolor en su hombro derecho y vio como una de las garrapatas le mordía la zona.

Fue en ese momento que Ahri apareció a su lado, lanzo uno de sus fuegos mágicos al bicho y este se incineró librando a la asesina.

-Hay que ayudar a la gente.

Dijo Ahri mientras creaba orbes de magia pura que volaban hacía los pequeños grupos de gente. Los hechizos llamaban la atención de los bichos dándole tiempo a la gente para huir. Katarina, por su parte, continuó acabando con tantos insectos como podía, pero aún parecían ser demasiados. Aunque la noxiana no estaba interesada en proteger a la gente, como había sugerido Ahri, entre un shumpo y otro observó una niña que corría llorando. La chiquilla en cuestión tenía más o menos la misma edad y estatura que Lilian, su cabello negro a media altura reforzaba el parecido. Pero el rostro de la niña estaba manchado de sangre y aquello que llevaba arrastrando en su brazo derecho parecía ser una extremidad humana.

Katarina despachó un par de insectos y lanzó su arma hacía ella, sin embargo, una de las avispas interceptó la daga y Katarina vio entonces como detrás de la niña corría a gran velocidad un grupo de garrapatas que sin duda la matarían. La noxiana se transportó tan lejos como pudo y lanzo su otra arma intentando llegar, más fue imposible y cuando apareció vio como a centímetros de ella la chiquilla gritaba desesperada mientras los insectos la devoraban todavía viva.

Katarina se quedó helada, incapaz de reaccionar con la vista fija en la niña que dejaba de moverse a medida que los insectos destrozaban su piel y se alimentaban con sus entrañas. Cuando la chiquilla dejo de moverse por completo, las garrapatas cambiaron su foco de atención a la noxiana y se lanzaron al ataque. Katarina pudo ver como una barrera de energía se formó delante suyo causando que el insecto se estrellara y cayera lentamente hasta el suelo. La pelirroja giró la cabeza para ver como Luxanna llegaba jadeando por el esfuerzo físico. La asesina reaccionó, tomo los cuchillos que le quedaban y acabó con las garrapatas tan rápido como pudo, luego recogió sus cuchillos y vio el rostro ensangrentado de la niña, luego su pecho y abdomen destrozados y rechinó los dientes transportándose de inmediato a su arma principal para tomarla y empezar a exterminar, con fría precisión y una ira ciega, cada bicho que se cruzó en su camino.

En tanto Katarina acababa con todo a su paso, Ahri había construido un perímetro de fuego mágico que atacaba a cualquier insecto que se acercara lo suficiente para ser una amenaza. En el centro los supervivientes se apretujaban entre gritos y lágrimas, algunos procuraban protegerse con armas improvisadas u oxidadas. La barrera que Lux creo a su alrededor provocó algunos suspiros de alivio y agradecimientos, pero la demaciana utilizó el poco aire de sus pulmones para correr hacía Katarina y mantener la protección sin sacrificar su velocidad y agilidad. Poco a poco, el número de insectos se reducía, cuando Caitlyn y Vi aparecieron se dividieron para cubrir a los supervivientes que intentaban llegar a la barrera y terminar con los insectos que aún restaban.

En un punto de la pelea, Lux pudo ver como una madre y su hijo corrían desesperados hacia Ahri, pero la vastaya estaba luchando contra uno de los gusanos cuya baba ácida acababa de quemarle ambas piernas a un hombre. Lux creo varias esferas de energía cuyo desello cegó temporalmente a los bichos, dándole así unos segundos valiosos para acercarse e invocar ataduras que mantuvieran los bichos quietos en tanto preparaba un rayo de luz que calcinó todo lo a su paso. La rubia trotó hacia los dos supervivientes, tomó al niño del brazo y lo jalo para intentar ponerlo a salvo mientras su madre lloraba desesperada. Tanto era su miedo que cayó de bruces provocando que Lux se viera forzada a regresar por ella una vez que el niño estuvo lo suficiente cerca para hacer el resto del recorrido por sí solo.

Cuando Lux regresó por la mujer, un par de avispas notaron la desventajosa posición de la demaciana y se lanzaron contra ella. Los aguijones listos para desgarrarle la piel e inyectar su letal veneno. Para fortuna de la rubia, la primera avispa fue atravesada limpiamente por un chuchillo, y el aguijón de la segunda se clavó en el antebrazo de Katarina quién emitió un gruñido gutural antes de cortarla en dos; Luxanna levantó a la mujer y la encaminó a la barrera, luego se acercó a Katarina con la intención de evaluar la picadura, más la noxiana utilizo su shumpo para alejarse y matar otro pequeño grupo de garrapatas.

A medida que avanzaba la pelea, los insectos se vieron superados por las guerreras, más no dejaron de pelear e intentar matar a los habitantes del pueblo. Veinte minutos después, Caitlyn atravesaba con un disparo, perfectamente alineado, al último gusano, en tanto Lux escudaba a Vi de la explosión. Todas respiraron aliviadas al ver que no había más atacantes, lo único que llenó el silencio después del exterminio fue el sonido de las llamas consumir el pequeño poblado, las lágrimas de los supervivientes y la respiración agitada de las mujeres.

Casi una hora después, los empleados de la Liga llegaron, la gente del pueblo pareció extremadamente aliviada de verlos y Luxanna dejo todo en manos de Ahri. Katarina había desaparecido hacía algún rato, la había visto regresar al bosque y le preocupaba la picadura que recibió por intentar protegerla. Por más que caminó, Lux no encontró ningún rastro de Katarina, tampoco podía sentir que estuviera utilizando su shumpo, pero la rubia no se rindió y finalmente la vió aplicándose un torniquete en el brazo cerca de un riachuelo. Con cautela, Lux se arrodilló al lado de Katarina y le ayudó a aplicar presión para evitar que el veneno se propagara en su torrente sanguíneo tan velozmente.

-Volvamos.

Sugirió Luxanna poniéndose de pie y extendiéndole la mano a la asesina; Katarina la miró con fastidio al principio, pero luego, cuando vio la preocupación que sus ojos reflejaban aceptó el ofrecimiento y estiró su brazo sano para dejar que Lux la levantara. Hicieron el camino de regreso a la Liga con prisa, los empleados estaban tan ocupados enviando y recibiendo gente que no se percataron de como Lux arrastró una Katarina bastante mareada por el pasillo hasta su habitación. Una vez allí, Lux fue deshaciendo el torniquete y Katarina pudo sentir casi de manera inmediata como el veneno recorría su cuerpo. Dejo de tener completo control de sus extremidades tan solo unos minutos después, su visión era borrosa y la voz de Lux parecía lejana.

Esa noche, Katarina tuvo fiebre y también vomito un par de veces, sintió el estómago retorcerse cuando Luxanna la obligó a comer entrada la mañana, pero finalmente logró conciliar el sueño. Al medio día, Katarina estaba acostada en la cama, observando el desastre que había causado en la habitación de Lux, había trapos húmedos por todas partes, un recipiente con una sustancia muy desagradable cerca de la mesa y la misma demaciana que limpiaba la picadura con delicadeza. La chica no parecía haberse dado cuenta de que estaba despierta, así que se tomó la libertad de observarla trabajar en silencio. Cuando Lux finalmente levantó la vista, el alivio que expresó su rostro provocó que Katarina bufara.

-¿Te sientes mejor? – preguntó Lux humedeciendo el trozo de tela.

-Para con eso. Ya estoy bien – gruñó quitando su brazo.

Aunque aún estaba débil, Katarina escondió toda muestra externa de dolor al lastimarse el hombro con el movimiento brusco.

-No hagas eso. No sé qué tan bien pude coser esa herida del hombro, te la vas a abrir si no tienes cuidado.

-Genial.

-Coloqué un poco de pasta antibiótica. Así que debería aguantar hasta que Nami u otro sanador te pueda ver la herida.

-Como si eso fuera a pasar – contestó Katarina de pésimo humor.

La noxiana detestaba resultar herida en escaramuzas tan burdas como aquella, pero lo que la tenía de tan mal genio poco tenía que ver con sus lesiones. Había soñado con la niña, había visto como moría una y otra vez sin poder hacer nada para salvarla. Y cada vez, la pequeña desconocida se parecía más y más a Lilian, cada muerte le desgarraba el alma un poco más y solo rogaba que tanto ella como su hermana llegasen a Noxus sanas y salvas.

-Va a pasar – dijo Lux colocando su mano abierta sobre el pecho de la noxiana -. Vas a dejar que te vea un sanado cuando sea posible, ahora están todos ocupados con los sobrevivientes de anoche, pero le pedí a Ahri que me avise en cuanto sea posible.

Katarina intentó apartar la mano de Lux, pero estaba todavía muy débil y apenas pudo sujetar su muñeca. No obstante, al ver que la noxiana fruncía cada vez más las cejas, Lux acercó su rostro a suyo le dio un beso, uno suave y cariñoso.

-Por favor – pidió -. Deja que te revise Nami.

Katarina entrecerró los ojos, aquel gesto la sorprendió tanto que luego de gruñir un par de veces más se dejó caer en la cama aceptando las condiciones de Luxanna. Pero, por mucho que intentó dormir, aquella empezaba a tomar forma en la oscuridad. Finalmente, Katarina se rindió y optó por permanecer despierta, comió lo que Lux trajo para ella y dejó que Nami terminara de curarla.

Al caer la noche, Katarina vio como Luxanna le daba un par de mordidas a un pan y lo acompañaba con dos lonjas de jamón. La chica se veía distraída y agotada, ni siquiera había intentado hablar con ella desde la breve conversación que sostuvieron en la mañana. Era una actitud extraña en la demaciana, pero luego de comer y cambiarle el vendaje del hombro, tal y como Nami había ordenado, Lux se recostó al lado de Katarina, se acurrucó en su hombro sano y sucumbió ante el cansancio. La noxiana, en cambio, permaneció despierta un rato más, hasta que también ella se durmió.

A la mañana siguiente, Katarina despertó sola en la habitación. El desayuno esperaba por ella en la mesa, pero no había ningún rastro de Lux y, por más que esperó, la rubia no apareció.