Capítulo 29: Familia
Lissa
No podía creerlo, no era posible, mi padre tuvo una hija con otra mujer, mi padre engañó a mi madre, él no haría algo así, pero lo hizo. Mientras Christian me abrazaba y acariciaba mi espalda suavemente, las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas, sabía que Rose no bromearía con algo como esto pero deseaba con toda mi alma que fuera mentira, que mi padre nunca hubiese engañado a mi madre, que de ese engaño jamás hubiera nacido una bebé y deseaba por sobre todas las cosas que mi media hermana no fuera Jill Mastrano, una dulce jovencita, de la cual estuve celosa meses atrás y a la que culpaba de haber alejado a Christian de mí. Pero Christian estaba conmigo ahora y sabía que en realidad ella no tenía culpa alguna de ese alejamiento, la culpa era más de Avery Lazzar y mía por supuesto, pero Jill sí tenía una culpa, era el producto de una relación ilícita entre mi padre y su madre y eso me hacía verla más como una enemiga que como familia.
Rose, Dimitri, Eddie y Adrián estaban en el pequeño comedor cenando, mientras que Christian me contenía en el dormitorio. Después de que Rose me dio la noticia, comencé a gritarle a todo el mundo e incluso trate de golpear a Adrián por tratar de calmarme diciéndome que Jailbait era una buena persona, por ello Christian me arrastro hasta el dormitorio para tratar de calmarme y lo estaba consiguiendo.
— ¿Puedes llamar a Rose?— pregunté entre sollozos.
—Lo que necesites— dijo él besando mi frente y liberándome de su abrazo para ir a buscar a mi amiga.
—Lissa— dijo ella entrando con cautela como esperando que en cualquier momento le arrojara algo por la cabeza.
— ¿Debo hacerlo verdad? ¿Conocerla, aceptar que es... mm...su hija?— pregunté evitando llamarla hermana — ¿Necesito aceptar todo esto y presentar mi quórum? por el bien de nuestro mundo.
—Lissa— dijo ella tomando mis manos entre las suyas —Sé que incluso cuando es difícil tú harás lo correcto y aunque no te guste escucharlo ustedes dos se parecen en eso, lo demás, aceptar esta verdad, acostumbrarte a tenerla a ella en tu vida, llegar a quererla como una hermana, perdonar a tu padre, eso tomará mucho más tiempo— por supuesto ella sabía cada uno de mis miedos antes de que yo pudiera darle voz y estaba agradecida de ello, en ese momento no me sentía preparada para hablar de todo lo que pasaba por mi cabeza.
—Rose, gracias, siempre has sido mi roca, por favor perdóname por llamarte mentirosa y gritarte como lo hice.
—Oye, era esperable y aun así bastante más manejable de lo que pensé, probablemente yo habría destruido el lugar antes de dejar que alguien me contuviera, aunque pienso que de verdad asustaste a Adrián, creo que no había estado tan aterrado ni siquiera cuando vio a Sonya la Strigoi por primera vez— ambas nos reímos un poco ante ello.
Luego de unos minutos salimos de mi habitación, Christian inmediatamente levantándose para tomar mi mano y guiarme a la mesa, donde Eddie, Dimitri y Adrián estaban terminando de comer, yo no tenía mucho apetito, pero entre Christian y Rose me convencieron de comer al menos la mitad de mi plato de lasaña, terminé comiendo un poco más que eso, la verdad era que Christian de verdad tenía talento en la cocina, Incluso Adrián pidió una porción para llevarle a una amiga, le di una mirada cuestionadora a Rose preguntando por el vínculo quién era, ella me dijo en un susurro para que nadie más escuchara que después me contaría, al final de la noche, estaba un poco más relajada y cuando me despedí de todos ellos, me sentí más feliz, los cambios que sucederían en mi vida no serían fáciles de afrontar, pero tenía a mis amigos, ellos eran mi familia y estarían conmigo hasta el final.
La reunión con la Reina y la familia de Jill al día siguiente fue realmente incomoda, no podía quitar mis ojos de Emily Mastrano la madre de Jill, la mujer con la que mi padre engañó a mi madre, en realidad era muy bella, pero me negaba a creer que mi padre solo hubiese visto en ella lo físico, ¿La habría amado? ¿Tal vez pensó en dejarnos por ella, por ambas? ¿Quizás solo no lo hizo por sus obligaciones y su imagen como moroi de la realeza? eran demasiadas preguntas las que pasaban por mi cabeza, preguntas que sin duda no tendrían respuestas.
El tema principal del encuentro fue esencialmente político. Con la prueba fehaciente de que Jillian Mastrano era hija de Erick Dragomir y por tanto mi media hermana, proporcionándome el quórum necesario para solicitar la anulación de la ley de edad en una reunión abierta del consejo, el próximo paso era realizar una petición de carácter público tanto por el reconocimiento oficial de Jill como una Dragomir, como de mi legítimo derecho de ser voz y voto en el consejo Real. Con mi quórum establecido la anulación de la ley era segura y por supuesto también mi futuro como precursora de otras legislaciones un tanto controversiales apoyadas en secreto por la reina, como el derecho de los moroi para usar su magia y luchar codo a codo con nuestros guardianes y eventualmente también estaba la posibilidad de convertirme en sucesora de Tatiana en el trono, algo que ella sin duda deseaba y había dejado entrever en varias ocasiones.
Cuando salíamos de la reunión, Emily Mastrano se acercó a mí, pidiendo conversar conmigo, pude notar como Eddie y Christian que caminaban junto a mí se tensaban preocupados por mi reacción, pero aunque tal vez en mi mente solo quería gritarle insultos a la mujer, la parte de mí que necesitaba respuestas, acepto la oferta y diciéndole a Christian que todo estaría bien, caminé con ella hacía un banco en un parque cercano.
—Él la amaba sabes—dijo rompiendo el incómodo silencio —Él nunca dejo de amarla.
—Pero él la engañó.
—No fue por falta de amor princesa, fue más bien por escapar del dolor, él había perdido a su padre recientemente, se sentía triste y buscaba un consuelo que no fue capaz de pedirle a ella, porque sentía que debía ser fuerte por ustedes, por su amada familia, en realidad yo siempre supe que su amor no era para mí, era para ella y ustedes, no pretendo justificar lo que hizo, pero necesito que trates de entender que él nunca quiso hacerles daño, ustedes eran su vida— dijo ella y aunque lo que decía no tenía sentido del todo para mí, de alguna manera me hizo sentir más tranquila, Emily me miraba con una sonrisa triste sus ojos humedecidos por la nostalgia tal vez.
— ¿Tú lo amaste?— pregunté.
—Lo quise mucho, lo conocí después de vivir una tormentosa relación y me trato de una manera tan diferente a como había sido tratada antes, que llegué a pensar que era lo que necesitaba para salvarme, pero él me enseño que necesitaba encontrar la fuerza para salvarme a mí misma y la encontré...en Jill.
— ¿Cómo reaccionó con lo de...el bebé?— pregunté antes de poder detenerme.
—Sorprendido al igual que yo, no se suponía que pasara, lo que tuvimos fue breve y yo tomaba la píldora, así que para mí fue algo como un milagro y aunque estaba feliz en parte, también se sentía horriblemente culpable, aunque trataba de que yo no lo notara, a pesar de las consecuencias que podía traerle un acontecimiento como este, nunca sugirió nada como interrumpir el embarazo para solucionar el asunto, siempre fue un caballero hasta el final— sabía que era verdad lo que decía, mi padre siempre fue un caballero y entendía de algún modo que todo lo sucedido entonces no tenía que ver con su amor a mi madre y a nuestra familia, solo esperaba poder reconciliarme con esta verdad algún día y poder aceptar a Jill como parte de ella en el futuro.
—Te pareces mucho a él ¿sabes? no solo en lo físico tienes su corazón también— dijo y luego se despidió cortésmente.
Más tarde tuve un breve encuentro con mi amiga y hermana Rose Hathaway en su habitación, había notado en casa de Christian la noche anterior y esta mañana cuando caminábamos a la reunión que algo había cambiado en su relación con Dimitri, algo que parecía bastante prometedor, si es que las sonrisas y el brillo en sus auras era alguna indicación, me mantuve pidiendo por el vínculo una explicación, pero no tuvimos tiempo hasta ahora para hablar realmente.
—Entonces ¿Ahora están juntos, como novios?— pregunté emocionada luego de la historia sobre sus discusiones durante la misión, el abrazo en el callejón, los besos que habían compartido en la piscina de los Mastrano y después.
—No lo sé Lissa, no es como si hubiésemos resuelto todos nuestros problemas, aún tenemos cosas que hablar, aún tengo mis dudas, lo amo y estoy empezando a creer que su amor por mí es más fuerte que sus dudas y sus culpas, pero tengo miedo, no quiero forzar nada, no quiero abrir completamente mi corazón y nuevamente salir lastimada— dijo ella con un sonrisa esperanzada.
—Lo resolverán, me atrevo a decir que él está muy enamorado de ti, estoy de acuerdo en eso de no apresurar las cosas, pero no seas tan dura con él, lo que experimentó fue horrible.
—Lo sé amiga.
Entendía sus dudas pero estaba segura de que un amor como el de ellos podría y debía superar cualquier obstáculo, así como también sabía que yo podría con el tiempo perdonar a mi padre y aceptar a mi nueva familia.
