HOLA CHICOS :D lo sé, tanto tiempo sin estar presente en fanfictión que ya me sé perfectamente que no tengo perdón de nadie x( eran los últimos capítulos y como siempre los dejo. Pero es que la escuela :( no lo hago con intención y menos con las grandes dudas que he dejado. Por eso estoy aquí para darles el capítulo más sorprendente de toda mi historia.

Este ha sido el capítulo más sorprendente que he hecho y me ha hecho experimentar tantas cosas que simplemente me hace sentirme orgullosa de mi trabajo. Creo que todo lo que quiero esta reflejado en este capítulo y espero de corazón que todos ustedes les guste, porque lo hice pensando en ustedes y tratando de darles un digno final a esta historia que nos ha acompañado tanto y que sé que para muchos es muy importante como para mí.

Agradezco a todos los que han amado, sufrido y gozado con esta pequeña historia JERZA que he hecho :3 ustedes son mi fuente de motivación y realmente siento una felicidad a todos los que me han acompaañado. Aunque he dejado varios meses sin publicar, muchos siguen acompañandome y dandome ánimos de continuar. Los amo a todos ustedes y agradezco que sean parte del primer proyecto Jerza en mi vida.

ESTE NO ES EL FINAL. QUEDAN DOS CAPÍTULOS MÁS PARA CONNCLUIR ESCARLATA :D

Espero que este capítulo les haga experimentar tantos sentimientos como los que yo tuve al escribirlo.

AGRADECIMIENTOS:
Ryuuran: Muchas gracias y me alegro que el capítulo anterior te haya encantado. Jejeje sobre todas tus dudas sin duda alguna la verás aquí todas respondidas. Todo se aclarará en este capítulo, por lo que espero que no te decepcionen y muchas gracias. :)

Elenagm02: Muchas gracias jaja y ya sé que soy mala x( diablos, quería una historia con suspenso y aquí está jojojo pero tuus dudas se verán por fin igual en este capítulo y verás que no soy tan mala (la verdad sí x((( ) Muchas gracias por tu comentario y perdona por la demora :( espero que este capítulo igual sea de tu total agrado y que no te decepcione x(

Liv-Scarlett: Oh muchas gracias por felicitarme por mi cumpleaños (aunque ya haya pasado varios meses x) ) jajajaja sin duda alguna igual pensé lo mismo, pero ahora sí verás el por qué de todo jojojo. Espero que igual este capítulo te guste y que lo disfrutes jojo igual os pido una disculpa por la demora :(

Hatobamu Riri: Lo sé :( no merezco perdón por lo de nuestro amado Zeref, pero era necesario x(( lo lamento TT-TTjajajaja y sobre lo de Erza, todos ustedes lo verán en este capítulo jojojojojojoj muchas gracias x) y espero igual que este capítulo sea de tu total agrado, ya que lo hice con toda la inspiración de mi persona jojo igual una disculpa por la demora x( y espero que os agrade este capítulo.

Bueno chicos, nos los detengo más para que vayan a leer el capítulo. Espero con muchas ansiass sus reviews para saber si me quieren matar, me quieren matar aún más, y me quieren buscar para matarme aún más x'v

Hasta el próximo capítulo :D ESPERO SUS HERMOSOS REVIEWS

El final.

-Sólo me encargo de rendir viejas cuentas, Natsu.-Le contesté tranquila.-Ven de una vez, Jellal. ¡Veamos quién merece ser el próximo gobernante de los hechiceros y magos puros!

Como si me hubiera contestado, un rayo de luz celestial me dio a un costado. Jellal había dado el primer ataque.

Mi sonrisa no pudo ser más grande, ya que eso era como un "Acepto" por parte de él.

Los dos poseíamos el mismo poder, el mismo odio, el mismo control. Pero sólo uno ganaría. Aunque Jellal o yo ganara, el mundo sería gobernado por un ser maligno, así que las esperanzas para su falso bien había dejado de existir, desde que Zeref había muerto.

Mi batalla estaba por comenzar.

-¿Qué crees que haces, Erza?-Preguntó Makarov de manera seria.

Sin contestarle, miré como todos me miraban de manera intensa y algunos otros sin entender. Ya no sentía grandes cantidades de magia en ellos, por lo que ya no eran un peligro para mí. Además, sus corazones se encontraban tan confundidos por lo que antes era, que incluso para ellos les sería imposible atacar con una mentalidad tan distraída. No tenían la misma determinación con la cuál habían mostrado con Zeref y con Minerva.

-Cállate, Makarov.

Sin ver su reacción, voltee el rostro buscando alguna pequeña señal de la magia de Jellal. En un parpadeo, estaba en frente de mí.

Sonreí lamiéndome los labios y con mi mano derecha tome mi costado, sintiendo una pequeña cantidad de sangre. El poder de Jellal había crecido considerablemente y seguramente se debía a todo el poder que tomo de Zeref, al momento en que éste despertó. Podía decir que estaba a mi nivel... no, tal vez e incluso Jellal era más fuerte que yo con esa enorme cantidad de magia que poseía. Además, él aún tenía su magia pura y la magia oscura que Minerva había creado en su corazón. Yo había drenado toda cantidad de magia pura, por lo que sólo tenía la magia oscura.

-¿Qué te ha pasado, humana?-Me preguntó de manera fría.

Sus ojos no reflejaban absolutamente nada y su voz era más profunda de lo que recordaba ser.

-¿Te has dejado controlar tan fácilmente, Erza?-Nuevamente me preguntó.-Es una pena que algo así te manipule. Ayer eras otra persona totalmente diferente y hoy igual eres otra persona. ¿Quién eres realmente?

-¿De qué sirve decir quién soy?-Pregunté de igual manera-Si al final solo seré tu propia interpretación.

-Eso es porque entonces no eres nada.

-O eso es porque soy todo.

Una sonrisa de medio lado apareció en ambos.

-¡Dejen las tonterías!-Gritó molesto Natsu.

Corrió directo hacía nosotros, pero de manera instantánea cayó al suelo. Su cuerpo estaba herido y su magia era inestable. Seguramente se debía a que mi magia seguía dentro de su cuerpo, y lo estaba comenzando a rechazar. Mi magia pura se iba a evaporar en cualquier momento y podía recuperarlo con el paso del tiempo o simplemente eliminarlo de una buena vez.

Tenía la posibilidad de convertirme en lo que Minerva no había podido ser. Convertirme en una hechicera completamente y dejar de ser un ser con dos magias. La magia pura que tenía ya había cumplido con su cometido y si la dejaba en mi cuerpo, cabía la posibilidad de que la magia oscura nunca mostrara su verdadero potencial. No podía fiarme de las dos si quería ganar. Tenía que utilizar la naturaleza completa de una de ellas para obtener todo y esa era la magia oscura que había heredado de mi madre.

-¿Cuáles tonterías, Natsu?-Pregunté con burla.-Todo esto es tan enserio. Después de todo, en su estado ustedes ya no pueden hacer nada y es obvio que Jellal y yo no podemos compartir este mundo.

Todos pasaron su mirada hacía mí para después dirigirla a Jellal, que había cerrado los ojos y mantenía una expresión serena.

-No tengo intención de dejarte vivo, Jellal.

-Ni yo tengo intenciones de dejarte viva, Erza.

-¡Qué tontería!-Gritó Lucy enojada.-Ustedes se aman. Los dos nunca harían algo tan grotesco como matar el mundo al que aman.

Sus palabras me habían excitado tanto que incluso llegué a donde se encontraba ella arrodillada. Coloque mis labios en su oreja y con una tranquilidad sorprendente susurre unas palabras en su oído. Algo que solo ella podía escuchar.

Me separé de manera lenta y al momento de hacer eso, su cuerpo había comenzado a temblar. Mi hechizo estaba comenzando a hacer efecto en su cuerpo. Sus venas se habían puesto de color morado y pequeñas cantidades de sangre salían de sus finos labios.

Los que estaban presente solo se habían percatado de el cuerpo tembloroso de Lucy, pero al ver que su cuerpo comenzaba a convulsionar, miraron con miedo para correr hacía ella. Al ver que de sus labios salía sangre y sus venas estaban moradas, adivinaron que se trataba de mí.

-¡¿Qué haces, Erza?! ¡Deja de lastimar de una vez a Lucy o juro que yo mismo pelearé contigo!

-En ese estado nunca podrá conmigo, Maestro.-Dije con indiferencia.-Si se atreven a entrometerse en mi pelea con Jellal, juro que mataré a esta maga.

-¿Esto...esto te hace feliz?-La voz de Meredy era temblorosa.-Nosotras no queríamos esto. Tampoco queríamos que murieras y aún así viniste a Magnolia sabiendo eso. Y la razón más grande por la que has hecho todo esto es por el hombre que amas y tu hermana que igual amas.

Alce una ceja al ver como comenzaba a llorar. Con torpeza abrazó a Ultear, que aún estaba inconsciente.

-Yo también te amo, Erza. Ultear igual te ama demasiado.-Sus lagrimas dejaban rastro en su rostro.-Si estás en un mundo de amor, ¿qué te obliga a actuar así?

-Todo es una ilusión.

-¿De qué hablas?

-No es algo que alguien como tú pueda entender.-Dije con desprecio.

No tenía porque dar explicaciones a un montón de humanos como ellos. Alguien que no podía comprender la maldad y la bondad como yo, era vulnerable a su lado desconocido. Incluso era vulnerable a lo que ellos mismo no sabían que tenían.

Era el problema principal que tenía hacía el mundo. De cualquier lado que poseyera, de las mil maneras que pensara, siempre era lo mismo y a lo único que podía concluir; El mundo estaba siendo consumido por la falsa bondad y maldad que existía.

Lo predecible de la vida y de las mismas acciones que nos marcaban como humanos, hacían que todo fluyera de manera típica.

-Hablas igual que una hechicera, Erza.-Habló Makarov molesto.-El mismo desprecio que salé de ellas ahora lo veo reflejado en ti. Tus mismos aires de superioridad y arrogancia me son una completa vergüenza para mí.

-¡Cállate Makarov Dreyar!-Grité con coraje.

Todos, incluyendo a Jellal se sorprendieron por la manera tan elevada en la que mi magia había comenzado a crecer. Era casi tan poderosa como la verdadera magia de Minerva...no, era mucho más poderosa que la misma magia de Minerva ahora. Crecía conforme los segundos pasaban y la energía de todos los hechiceros podía sentirla perfectamente. También podía sentir la magia colosal oscura que poseía Jellal y efectivamente era igual a la magia de Minerva. No lograba encontrar pureza en su cuerpo, pero aún así mantenía la magia pura que le era característica y magia que la misma Mineverva se había encargado de crear en él. En cambio todos los que poseían magia pura y se encontraban a mi alrededor, se sentía su magia agotada a tal punto que ya no se podían mover.

-¡No te atrevas a dañar a Lucy, Erza!-Makarov intentó pararse para llegar con Lucy, pero paró de inmediato.

Con dolor toco su corazón y miró con miedo como su cuerpo no respondía a sus movimientos.

-Haz mejorado considerablemente.-Habló en mi oído Jellal.

Sonreí con sorna y deje el cuerpo de Lucy que se retorcía por el dolor a un lado. Había reducido mi hechizo en ella, dejándola respirar pesadamente.

-Deja de hablar de manera tan despreciable hacía los hechiceros, ¿qué te hace mejor que ellos, Makarov?

-Yo no...mató...por diversión.

Ignoré su comentario y me giré para ver a Jellal tan cerca de mí. Podía incluso sentir su calmada respiración en mi rostro, y sus serenos ojos tenían un toque de serenidad y maldad al mismo tiempo. Parecía más confiado que nada. En cualquier momento él había podido atacar a mí o a las personas que estaban a mi alrededor y antes habían sido importante para mí. Pero no lo hacía. Parecía saber que matándolos no me iba a provocar; porque la verdad es que deseaba simplemente matarlo por diversión a él y a todos.

-Entonces deja mostrar un poco mi diversión y lo que soy capaz de hacer para divertirme.-Miré a Jellal directamente a sus ojos verdes.-En cambio a ti, Jellal. Estás a mil años de alcanzarme. Puede que tengas la magia de Minerva y se haya desarrollado tantos años, pero no posees la verdadera magia oscura de un verdadero hechicero. Tú no eres nada aún.

Una sonrisa burlona apareció en sus labios. Llevó con lentitud su mano derecha a mi barbilla y me besó tranquilamente.

-Tu debilidad interna es lo que me hará ganar esta batalla.-Dijo separándose de mí y estando a escasos centímetros de mis labios.

Con la poca y escasa magia pura que tenía, la concentré en mi mano derecha y al momento en que Jellal se separo de mí y termino de hablar, lo golpeé en el vientre alejándolo de mí.

Usé la rapidez de mis piernas y salté varios metros lejos de él.

Jellal era un mago que usaba ataques a distancia, también que podía manipular su propia magia para que diera rapidez y agilidad a su cuerpo. Un mago temible como enemigo, pero aún teniendo esa leve desventaja, aún podía contraatacar.

-¡No perderé ante ti, Jellal!

Mi magia oscura comenzó a materializar una espada de color negro. Alrededor de la espada se podía sentir las maldiciones que corrían en ella y el poder que inundaba su materia. Era pesada de utilizar, debido a que se podía decir que no tenía un cuerpo físico en sí, pero al estar construida de magia oscura ésta era lo que le daba la forma física y el peso físico de ella.

Segundos después de que la espada se formara, Jellal apareció atrás de mí, con la rapidez de su "meteoro" y trato de golpearme con sus puños llenos de magia en la espalda, pero antes de que me tocara giré de manera inmediata para que sus puños y mi espada se encontraran. Un vendaval de poder sacudió nuestro alrededor, haciendo crujir los escombros de alrededor.

Antes de que reaccionara, eleve la espada y la lleve directo a su pecho para matarlo, pero nuevamente había utilizado su meteoro. Había reaccionado demasiado rápido, y por su misma velocidad lo había perdido de vista. Incluso no podía sentir del todo su magia. No estaba cercar.

Analizando el hecho de saber que no estaba cerca, abrí los ojos impresionada y me di cuenta de algo.

El cielo.

Voltee para arriba y note que siete pilares de luz se estaban alineando en forma de una constelación. Conocía perfectamente el ataque que iba a utilizar.

-¡Grand Chariot!-Gritó para que el ataque cargara.

Sabía la magnitud de ese ataque y su rango de distancia. Me atacaría de una u otra forma.

Sonreí con gracia y cuando el ataque fue lanzado, tomé con fuerza la espada y me paré en forma recta. Tenía segundos para evitar que ese ataque me diera.

Pensé de manera inmediata en todas las veces que había practicado la magia pura, aún poseyendo magia oscura. Ambas eran por completo lo contrario y para complementar una magia definitiva, se tenía que complementar. Deje que poca magia oscura saliera de mi cuerpo y al momento en que el ataque de Jellal estuvo por darme, este se repelió junto con la leve magia que había sacado de mi cuerpo. Había hecho que ambas magias se complementaran.

Jellal al igual que los demás observadores quedaron impresionados al ver eso.

-Puede que seas fuerte, Jellal. Pero te falta la experiencia que yo poseo y que Zeref me otorgó.

-No seas tan arrogante, Erza.-Dijo con indiferencia.

-No es arrogancia mi amado.-Sonreí con maldad.-Sólo es la realidad.

Una sonrisa apareció en sus labios y unos tentáculos de color morado con manchas rojas comenzaron a salir del suelo. Los tentáculos tomaron cada extremidad de mi cuerpo. Al momento en que estos hicieron contacto con mi piel, ésta comenzó a quemarse.

Gruñí ante el daño que me estaban haciendo.

Jellal había aterrizado con elegancia en el suelo y con esa misma elegancia comenzó a caminar hacía mí. Ante mis malas sospechas, y aún sin soltar la espada, corté uno de los tentáculos que sostenía mi brazo derecho, para querer hacer lo mismo con el otro brazo y mis otras extremidades. Pero antes de poder dirigir mi mirada a mi brazo izquierdo, una fuerza impedía que mi brazo derecho se moviera.

Sin darme cuenta Jellal se encontraba en frente de mí, mirándome con superioridad. Su mano se dirigió a mi barbilla y su rostro se acercó al mío de manera en que ambos quedábamos a escasos centímetros de tocar nuestros labios.

-Te olvidaste de un pequeño detalle, Erza.-Habló de manera fría.-Tengo la magia de Minerva en mi cuerpo y soy un sucesor del mismo mal. Como tal tengo control absoluto de todo el mal que nos rodea.

Mis ojos se abrieron al notar sus intenciones.

Fruncí el ceño molesta, muy molesta.

-Arroja tu espada.-Me ordenó.

Tenía que pensar de manera rápida si no quería que me matara de manera tan sencilla.

-He dicho que la arrojes.-Sin pensarlo vi una pared y arroje la espada oscura haciendo que se clavara en la misma pared.-Perfecto. ¡Mis demonios, ataquen! ¡Destruyan todo lo que sea una amenaza para mí!

-¡No lo hagas, Jellal!-Gritó el maestro al ver la seriedad del asunto.

Había un número exagerado de demonios afuera. Un exagerado número de demonios que antes obedecían a Minerva. Un exagerado número de demonios que antes habían sido magos puros y que eran mucho más fuerte que los mismos magos puros.

Segundos después de que Jellal gritó éso, miles de ataques comenzaron a escucharse dentro de Magnolia. Los ataques se habían intensificado y hacía que los gritos fueran mucho más desgarradores que antes. Seguramente esos mismos demonios se habían hecho mucho más fuertes con toda la magia que Zeref había liberado al momento de su despertar.

-Yo también absorbí la magia de Zeref.-Hablé en susurro.-Yo también entrené con Zeref. Yo también soy una hechicera. ¡No me subestimes, maldito!

Y como sí mi mismo coraje hubiera reaccionado. Los tentáculos se pusieron a mi merced, liberándome.

Al momento de liberarme este mismo intento tomarme del cuello, pero mi misma magia no le había permitido tocarme.

Conté mentalmente a todos los demonios que habían afuera.

El cambio comenzaba hacerse notorio. Mi cabello escarlata se había puesto de un color negro opaco y mi ojo visible también. Unos leves colmillos comenzaron a salir de la comisura de mis labios y con fuerza unas alas salieron de mi espalda. Mi piel se estaba poniendo de un color opaco y sin vida.

-Después de todo, yo soy la última hechicera real de este asqueroso mundo.

Mi mirada fría paró a donde estaban los demás.

-Tú eres sólo un simple impostor.-De manera inmediata volé a lo más alto de castillo y me concentré susurrando unas palabras.-Mis queridos demonios, mis queridos brujos y hechiceros. Ustedes son incapaces de recibir ordenes de un simple humano con aires de hechicero. Por eso yo, Erza Dreyar, seré su gobernante. La única que hará que este mundo tan dividido sea solo de nosotros. Por eso, dejen que yo los gobierne y acaten las ordenes de la última hechicera real.

Los demonios, hechiceros y brujos dejaron de pelear al momento en que escucharon mis palabras en sus mentes. Había podido entrar sólo en sus mentes.

Al momento de hacer eso, todos ellos dirigieron su mirada al castillo.

-¡Yo soy su nueva ama!

Cada individuo que poseyera magia oscura comenzó a mostrar sonrisas aún más terribles que antes e incluso podía sentir sus inmensas ganas de matar. Yo era su nueva gobernante y ellos me habían aceptado.

Nuevamente comenzaron a pelear, pero ahora atacando con muchas más sed de venganza.

Aún estando en lo alto del castillo, dirigí mi vista a donde antes se encontraban Jellal y los demás y noté como los demonios derrumbaban lo que quedaba de añicos.

Mi padre al ver a los demonios entrar a esas partes, se paró con dificultad. A su lado Gildarts, Natsu y Gray hicieron lo mismo, dando sus últimos alientos para proteger a las personas que se encontraba atrás de ellos y amaban. Un acto realmente patético.

Jellal miró con indiferencia como los demonios se lanzaban a él, matándolos sin mucho esfuerzo.

Minutos después de que todos los magos con magia pura, tanto como Jellal, se encontraban luchando con cualquier ser de magia oscura. Miré con satisfacción ese hecho, pero algo hizo que mi corazón se acelerará.

Era demasiado la magia que habitaba en Magnolia que lo había llamado.

Se encontraba cerca, más cerca de lo que podía imaginar. Ese era un hecho que no tenía previsto en el largo y corto tiempo que tenía de vida. Era un hecho que simplemente iba a destruirme.

-Tú también lo sentiste.-Habló Jellal atrás de mí.-No permitiré que te maté él. Soy yo el que tiene que terminar con tu vida.

Con delicadeza me voltee para quedar ambos frente a frente. Nuestra pelea no había terminado y a pesar de que me había convertido en una hechicera real por completo, aún me sería difícil encargarme de él.

-¿Quieres pelear aún sabiendo lo que viene?-Pregunté tranquila.

-Él no tiene interés en mí.

-Bien.

Y sin esperar a que ambos optáramos nuevas posiciones de pelea, nos alejamos a varios metros de ambos. Un rayo oscuro comenzó a concentrarse en su mano y antes de que pudiera reaccionar, éste me atacó, lanzándome a varios metros de distancia, pero aún estando en la parte más alta del castillo de Magnolia. Con un poco de dolor me recuperé, y sin perder tiempo levante mis manos y las deje caer pesadamente.

Sentí como mi magia pasaba por lo que era el castillo y como se adentraba al mismo castillo. Dirigí esa misma magia a donde creí que se encontraba Jellal y deje que la misma magia se dirigiera hacía arriba para tocar el cuerpo de Jellal.

-Somnus.

Al momento en que invoqué mi hechizo, supe que Jellal había perdido la movilidad de su cuerpo.

Me dirigí a donde él se encontraba y lo vi viendo demasiado molesto. Sin decir nada, lo golpee en el estomago, haciendo que se quedara sin aliento.

-Filiu.

Ante mi hechizo provoqué que varias sombras salieran de nuestros alrededores. Todas las sombras que aparecían se centraron en Jellal y comenzaron a entrar en su cuerpo. Al principió miró indiferente el hecho de que no sentía absoluto dolor, pero segundos después abrió sus labios dejando un grito ahogado. Su frente había comenzado a sudar y su cuerpo a temblar.

-¿Qué...qué es ésto?-Me preguntó con dificultad.

Por el dolor no pudo mantenerse en pie, por lo que sus rodillas fueron lo que lo sostenía.

-Mis subordinaros o mejor dicho...mis hijos.

Una sonrisa de medio lado adorno mi rostro y con un látigo que mi magia oscura materializo, hice que los brazos de Jellal quedaran tan cerca que los amarré con la magia materializada.

-¿Te es familiar esto?-Pregunté con rencor.

No esperé a que me respondiera, simplemente me acerqué para tomar su cabello y llevarlo hacía atrás con brusquedad mientras que veía sus muecas de inconformidad. Sin nada de tacto o delicadeza golpee su rostro con mi pie, haciendo que ciertas cantidades de sangre salieran de su nariz y su boca.

Dejé que mi hechizos se esfumaran, por lo que el cuerpo de Jellal cayó pesadamente, mientras que respiraba de igual manera.

-¿Es todo lo que tienes?

Su mirada furiosa se dirigió hacía mí y con determinación tomó mi cuello.

Lo miré indiferente.

-Fuerza oscura.

De inmediato una fuerza proveniente de él me llevó hacía arriba, jalando mi cuerpo con brusquedad en el aire. Traté de controlar esa fuerza, pero Jellal ya había llegado hacía mí y como tenía previsto, pateo mi abdomen para arrojarme con fuerza a la misma parte donde anteriormente estábamos, pero el impacto fue tan fuerte que hizo que mi cuerpo atravesara esa parte del castillo y me llevara hacía el interior.

Me paré sin ninguna dificultad y esquive un rayo celestial de él.

-Tu cuerpo es muy resistente.-Hablé a la nada.-Es algo de lo cual debes estar orgulloso.

Esquive nuevamente una gran cantidad de rayos celestiales que estaban entrando hacía el castillo, y con delicadeza, tomé con mis manos uno de esos rayos. Este permaneció en mi mano, pero la estaba quemando por la intensidad del poder mágico. Antes de que tuviera un daño más grave a mi piel, hice que el rayo de color dorado cambiara a un color negro, para lanzar este mismo a donde provenían todos los rayos.

Al parecer apenas había logrado esquivar mi rayo, ya que escuché su caída en la parte más alta del castillo.

Me impulsé con mis alas hacía donde estaba Jellal y antes de tocar el techo, lo rompí. Él igual predijo eso ya que se movió justo a tiempo antes de que el ataque también le diera a él.

Quedamos en frente el uno del otro y nos impulsamos hacía cada uno para comenzar una pelea física. Su muño iba directo a mi rostro, pero con mi mano derecha lo tomé y lo aventé de espalda, al mismo tiempo que el aprovechaba y tomaba mi tobillo para hacer que yo igual cayera.

Con un rayo de luz celestial atravesó una ala mía.

-¡Ahh!-Grité de dolor al sentir que ya no podía mover esa ala.

-¡Muestra más de ti, Erza!

En ese momento se paró con rapidez y se dirigió hacía mí con intenciones homicidas, pero me rodee del mismo fuego que había hecho que Magnolia quedara rodeada.

Un momento.

Abrí los ojos totalmente sorprendida. En mi corazón había sentido una especie calor que antes no había sentido. Como si este llenara por completo mi cuerpo y alma; dejando una tranquilidad sorprendente en él.

¿Qué me estaba pasando? ¿Qué era lo que sentía?

Traté de ignorar esa calidez y noté como Jellal igual estaba confundido.

¿Él estaba sintiendo lo mismo que yo sentí en ese momento? No podía saberlo con seguridad, y no quería arriesgarme a saberlo. Antes de que este regresara en sí, hice el mismo hechizo "Somnus" para impedir que se moviera. De manera inmediata él sintió el hechizo en él y me miró con indiferencia.

Me paré y quité las llamas de a mi alrededor para caminar hacía su cuerpo interne.

Levante mi puño para ahora darle en el rostro, pero antes de poder golpearlo, nuevamente lo sentí demasiado cerca. Ignoré el hecho de que quería golpearlo y miré hacia el horizonte. El cielo estaba de un color oscuro, mostrando el humo del fuego que antes estaba prendido en varios lugares de Magnolia. La lluvia se había detenido y un aire gélido comenzó a sentirse.

Estaba más cerca de lo que imagine.

Mis pensamientos hicieron que me distrajera y liberara a Jellal de mi hechizo, por lo que de manera inmediata tomó mi cuello y se impulso con su meteoro para llevarme a la entrada principal del castillo, que se encontraba destruida.

Con fuerza en mi pierna derecha lo separé lo más posible de mí y de igual manera tomé su cuello. Ambos nos mirábamos retadores, sin soltar un poco nuestro agarre.

-Que manera tan comprometedora.-Sonreí con arrogancia.-¿Quién saldrá vivo? ¿Tú o yo?

-¿Por qué no lo descubrimos?

Cubrió su mano libre de magia oscura al igual que yo. Una mano de cada uno se encontraba presionando el cuello del otro, mientras que la otra se encontraba amenazando el pecho de cada uno.

-Él no tardará en llegar y para entonces todos aquí estarán muertos.-Me dijo con voz calmada.-Incluso tú.

-¿Sugieres que me deje matar por ti en lugar de que él me mate?

-Sugiero que huyas de aquí.

Abrí los ojos impresionada, pero caí en cuenta de algo.

-¡No seas idiota!-Grité molesta.-¿Quieres que crea que te preocupas por mí?

-Siempre me he preocupado por ti.-Comentó con sinceridad.-Crees que no me di cuenta que la magia que libero Zeref manipuló tu corazón. Todo lo que has hecho es una simple manipulación de la magia oscura de Zeref.

-Es cierto.-Sonreí con gracia.-Puede que Zeref me haya hecho actuar así antes de su muerte, pero en estos momentos estoy siendo yo, Jellal. Y lo que soy es lo que Minerva no pudo ser. No soy un ser de corazón blando. Yo no tengo dudas en matarte como tú a mí sí.

-¿Entonces por qué no me matas?

Fruncí mis labios frutada. No sabía por qué no podía matarlo de una vez. No sé por qué sentía aún bondad en su corazón. Yo era la débil de mente. Había liberado por completo todo mi ser e incluso era una hechicera real por completo y aún así dudaba de poder matarlo realmente. ¿Ambos nos estábamos arrepintiendo?

¿Era ese anterior calor que había sentido?

Se me hacía imposible que eso haya hecho cambiar de parecer el propósito de Jellal e incluso el mío. Anteriormente ambos nos atacábamos a matar, pero ¿eso se había esfumado? Incluso en dolor físico que sentía en los costados, en mis alas, en todos mis músculos había disminuido. No podía descubrir qué estaba pasando por mi mente...por mis verdaderos sentimientos.

-Yo sé tu propósito en la vida. Sé por qué te fuiste de tu Reino y sé que buscaban tú y Zeref.

-¡¿Qué sabes tú?!-Grité molesta.

Él no sabía nada. Él no sabía todo lo que Zeref sufrió por tantos siglos y él no sabía lo que yo había provocado. Él seguía sin saber nada y sólo hacía suposiciones irreales que posiblemente su misma mente creaba para jugar con él.

-La unión de los mundos.-Comentó indiferente.-Ese es tu propósito en la vida. No sé si sólo sea yo, pero ahora puedo sentir lo que buscaba Zeref en realidad.

¿Qué estaba haciendo la magia de Zeref en nosotros? Toda la magia que absorbimos estábamos por una u otra razón compartiendo sus motivos en esta vida. Aún después de que haya muerto intentaba sacarnos a todos del mundo donde estábamos estancados.

Era él el que nos había hecho sentir tal calidez y que nos estaba pasando cada idea y cada cosa que sintió en vida. Nos estaba mostrando el camino que quería seguir y ahora cada ser que había absorbido su magia, compartía todo éso. Algo que sólo le pertenecía a él; y ante eso no podía. No podía ante su gran voluntad por más fuerte que fuera.

¿Por qué estaba afectando tanto a mi persona? ¿Qué tan poderoso era Zeref para que incluso así siguiera influyendo tanto en las personas?

¡No debía dejarme controlar por él! No estando ya muerto.

Deje que la magia que había en mi mano se fuera desvaneciendo y solté el agarre de Jellal; él hizo lo mismo, de manera en que ambos estábamos liberados.

No podía ante la petición de Zeref. Simplemente no podía.

El ser que era conocido por el creador de la oscuridad, me estaba llevando a la luz.

Caminé, dejando atrás a Jellal. Me adentré al castillo y noté como todo estaba destruido. Los cuerpos de antiguos ayudantes de la casa, como hechiceros estaban tirados sin vida.

No tenía más motivo para atacar a alguien más. Me había quedado sin fuerzas y sin voluntad.

No sentía la magia de Jellal, seguro se había alejado o se había ido. Tampoco ya estaba interesado en mí, simplemente ya no estaba interesado en nada. Quería ir con toda mi familia, pero no podía después de todo. Los había atacado de la misma manera que había atacadoa la persona que más amaba. Aunque ellos no sabían que yo no era la que los atacaba. Aunque ellos no sabían que no buscaba eso. Aunque ellos ya nunca me volvieran a perdonar.

Me habían dado tantas oportunidades que ya no merecía una más. Pero tampoco podía dejar el cometido de Zeref y mucho menos ahora que él ya estaba muerto. Aún podía terminar mi misión y después juntarme con Zeref.

Nuestro cometido era simplemente hacer notar a los seres con magia que no eran diferentes. Que no había, ni existía ninguna lucha por el poder. Porque simplemente nadie era diferente de nadie.

Las guerras que se habían creado desde tiempos inmemorables eran simples estupideces. Porque no necesitaban ellos poder si se tenían a unos mismos. Después de todo, todos seguíamos siendo humanos que compartían buenos y malos sentimientos. No había diferencia de magia, porque ambas se complementaban. No había diferencia entre hechiceros y magos puros. No existía la monarquía y no existían la sangre real en los hechiceros. Todos compartíamos una misma igualdad que la avaricia por el poder hizo que se olvidara.

Caminé mirando todo el castillo destruido. Yo ya no pertenecía más a ese lugar.

Los cuadros de mis antepasados se encontraban tirados y rotos. Llegué a un cuadro en especial, para verlo sin expresión en el rostro; al momento en que vi los ojos de la persona en el cuadro, mi corazón comenzó a doler, como si de una advertencia tratara de avisarme.

Mi padre.

Con miedo en mi rostro, corrí por los largos pasillos, tratando de llegar a lo que era el jardín interior. Exactamente donde había dejado a mi familia antes de comenzar la verdadera pelea con Jellal

Me acerqué con torpeza -siendo que mis alas ya no reaccionaban a las ordenes que les daba- y quedé helada ante lo que vi. Mi corazón se había acelerado y mis pensamientos se habían esfumado. Ahora era cuando debía de tomar cada una de las responsabilidades que me quedaban asumir.

Todos alrededor estaban formando un circulo alrededor de dos personas en especial. Alrededor de ellos había una gran cantidad de demonios y brujos muertos.

Sus lagrimas las podía sentir como si fueran las mías. Su dolor lo podía sentir como si fuera mi dolor. Su rencor lo podía sentir perfectamente.

Un rugido de dragón inundó el cielo oscuro.

Acnologia había llegado a Magnolia, trayendo con él la verdadera destrucción que Zeref tanto temía.

Todos miraron con miedo el cielo, viendo como a lo lejos se encontraba volando Acnologia.

En el momento en que ellos estaban volteando, pude notar a las dos personas que yacían muertas en el frío suelo. Ultear y Makarov.

-No.-Susurré con miedo.-¡No!

La tierra se comenzó a elevar e incluso las grandes rocas que habían alrededor. Otro rugido del Dragón hizo que todos le prestaran atención con miedo, para aterrizar en medio de toda Magnolia; las personas que se encontraban por esos rumbos comenzaron a correr con desesperación, mostrando el miedo que sentían ante tal Dragón. Incluso intentaron salir con su magia de Magnolia, pero la barrera que había creado antes se los impedía.

Los reyes que seguramente habían venido a ayudar, la armada de Fiore, los Reinos vecinos y aliados. Todos se encontraban en el lugar que yo me había encargado de convertir en el campo de batalla. E igual todos iban a morir como hice que mi padre y Ultear murieran.

Me acerqué ignorando la impotente figura de Acnologia, pero todos me miraron con el ceño fruncido. Se pusieron en posición de defensa, pero sin ningún inconveniente los arrojé varios metros lejos de mi padre y Ultear.

-Lo lamento tanto.-Dije sin sentimiento.-Nuevamente me vuelvo a equivocar.

Sus rostros estaban pálidos y serenos.

-Quería hacer algo imposible para la humanidad. Me dejé llevar por la oscuridad, dominando mis miedos y temores y gracias a eso los he perdido a los dos.

Natsu se levantó molesto, pero al momento de escucharme hablar se tranquilizó para caminar de manera lenta hacía mí.

-Quería el bien de todos y sabía que mi sola existencia era el motivo de la actual guerra. Quería lograr lo que mi madre tardó en darse cuenta y quería lograr lo que Zeref había luchado por tantos años.

-Erza.-La mano de Natsu se colocó en mi hombro.

-Todo ha sido culpa mía y como tal yo asumiré la última responsabilidad de ello.-Ignoré a Natsu y me levanté.

Tomé fuerzas de algún lugar y volé directamente hacía Acnologia.

Los hechicero, brujos, magos y humanos habían dejado de luchar, para ver con miedo la figura del temible Dragón que se encontraba observando todo con detenimiento. Me paré en frente de él y sus ojos me miraron directamente.

Todos tenían miedo. Tenían tanto miedo que habían olvidado la verdadera razón por la que habían llegado. Incluso yo sentía demasiado miedo.

Otro rugido por parte de Acnologia se hizo presente. Con agresividad movió su cola hacía donde yo me encontraba, haciendo temblar el suelo por el impacto.

Fruncí el ceño. No dejaría que viera lo mucho que me intimidaba.

-¿Quieres la fuente de magia de este lugar?-Pregunté con una voz demandante.-Pues debes de tener en cuenta que yo soy la fuente de magia de este lugar ahora. Así que soy yo lo que realmente quieres.

Su rugido provoco que me arrastrara del lugar donde estaba.

-¡Lárgate de aquí Acnologia!¡Zeref está muerto gracias a mí, así que si quieres matar a alguien soy yo!

Una pata se coloco en frente de mí y agacho su cabeza para queda a mi altura. Ese Dragón tenía sed de sangre, y sobretodo la sangre de Zeref.

-¡Altaris!-El grito de Jellal se escuchó a lo lejos.

Una enorme bola oscura fue lanzada directamente hacía Acnologia. Incluso podía decir que era el ataque más fuerte que jamás había sentido de Jellal. A cualquier humano lo podría haber matado con tal ataque, pero aún así no iba a ser suficiente para dañar a Acnologia.

El impacto chocó en la enorme pata de Dragón, haciendo que éste dirigiera su mirada ahora hacía Jellal.

Jellal se encontraba junto con Wendy, Levy y varios integrantes de Fairy Tail.

Podía sentir que su magia oscura no había disminuido, pero era seguro que ya tenía la mayoría de su consciencia con él mismo. Todos los del gremio se estaban preparando para atacar, mostrando hostilidad hacía la enorme criatura. Por otro lado, también sentía la gran cantidad de magia que provenía del corazón de la armada real y de los Reyes que se habían posicionado junto a mí.

-Reina Erza, es un honor volver a pelear con usted.-Comentó con voz cansada el Rey del Reino Aster.-A decir verdad nunca dude que usted fuera tan mala como muchos decían que lo era.

-Gracias...

-¡Maldito Dragón!

Un grito bastante conocido para mí hizo que resonara por toda Magnolia.

Voltee hacía mi izquierda y a muchos varios metros se encontraba Natsu y a su espalda venía Happy volando. Su mirada cansada no se daba por vencido e incluso podía sentir su alma arder. Acnologia pasó de su mirada que se posaba en Jellal, para mirar a Natsu y soltar un fuerte rugido.

-¡Tú fuiste el maldito que mató a mi padre!.-Lagrimas de coraje salían de sus ojos.-Sólo por esa razón yo acabaré contigo.

El enorme Dragón tomó eso como un reto y emprendió vuelo hacía arriba para quedar sobre toda Magnolia. Sus grandes alas comenzaron a sacudirse, haciendo que los escombros de casas salieran volando. Las personas que se encontraban a los alrededores trataban de tener cuidado de no ser golpeados por algún objeto que el enorme Dragón hacia mover con sus impotentes alas.

-¡Todos los humanos sin magia huyan de aquí!-Gritó el Rey del Reino de Aster.

Al igual que él, todos los Monarcas aliados -los cuales eran pocos- se posicionaron a lado mío y de Natsu, mostrando la protección que darían hacía todas las personas que se encontraban atrás.

-¡No se metan en esto, ancianos!-Nuevamente gritó Natsu.-Este maldito Dragón es mío y no permitiré que nadie se meta.

-No seas idiota, Natsu.-Habló Gray colocándose a un lado de él.-Esta cosa es demasiado para ti solo.

-Nosotros también somos tus aliados, mocoso.-Habló un Monarca.-Esto dejo de ser personal. Estamos en una guerra.

Me posicione dándole la espalda a Acnologia, mirando hacía todas las personas, magos y brujos que se encontraban aún en ese territorio.

-¡No!-Grité con una voz demandante.-¡Esto dejo de ser una guerra para todos!

En ese momento de distracción e indiferencia hacia Acnologia, lanzó un rugido de Dragón hacía mi persona. A pesar de que su ataque no había sido lo suficiente para cargar y eliminar toda Magnolia, era lo suficiente para matarme a mí y a todos los Monarcas que se encontraban a mi alrededor. Voltee mi cuello un poco para esperar el ataque; los Monarcas miraban sorprendidos y cerraron sus ojos esperando su muerte sin poder evitarla.

-¡No lastimarás a más personas, Acnologia!-Gritó el maestro Gildarts.

Con toda la fuerza que su cuerpo y alma tenía, desvaneció el ataque de Acnologia que iba directo hacía nosotros. El ataque cayó como si de simple agua tratara, dejando al maestro agotado. Sus rodillas temblaban al punto que dejó de poderse mantener en pie, quedando de rodillas y mirando con cansancio como su magia había hecho que el ataque de Acnologia se desvaneciera. Pero no estaba conforme, ya que sabía que ese era un ataque demasiado básico, que sólo una persona con tal nivel podía desvanecer.

Otro rugido de este hizo que prestáramos atención ante él. Ahora éste era mucho más fuerte que los anteriores, mostrando lo molesto que se encontraba.

Nuevamente comenzó a cargar su nuevo rugido de Dragón.

-¡Happy y Charle!-Llamó Levy a los exceeds

Charle había llegado justo a tiempo, trayendo con ella a Lucy que se veía que difícilmente se podía mover. A su lado también estaba Juvia, Laxus y Kagura. Todos en mal estado, menos Kagura que se veía atemorizada ante lo que veía.

-Tomen a todos los civiles y niños que vean.-Ordenó Levy.-¡Freed, crea unas runas alrededor de los Monarcas y Erza! ¡Natsu, Gray y Jellal distraigan al Dragón!

Los exceeds asintieron volando de manera inmediata hacía los alrededores buscando a los civiles que podían estar cerca.

Había entendido el punto de Levy. Podía funcionar, pero teníamos que conseguir un mayor número de magos que ayudaran ya que con eso no podíamos lastimar a ese enorme Dragón.

Voltee nuevamente hacía los Monarcas, mirándolos con decisión.

-Monarcas, por favor utilicen la magia que les quede y ataquen a Acnologia.-Les pedí seria.-Es muy seguro que primero nos quiera matar a todos nosotros. Ustedes mismos tienen una magia increíble que sólo eso puede asegurarnos la victoria, por favor, ayúdenme una vez más.

-Entendemos, Reina Erza.

-Necesitamos poco tiempo, pero estaremos listos.

Asentí y camine hacía atrás de ellos.

-¡Todos los seres que posean magia no huyan y escuchen!-Grité lo más alto posible, llamando la atención de todos los presentes.-¡Olviden la malditas diferencias que tienen, porque justo ahora tenemos la verdadera amenaza hacía nosotros mismos y lo único que es posible matarnos sin piedad!

Podía sentir a todos los que tenían magia oscura escuchar mis palabras, más sin embargo no eran capaces de asomarse o mostrarse más interesados de lo que debían.

-¡Hemos luchado entre nosotros por una diferencia que no existía, y puede que justo ahora ustedes mismos crean que aún exista!-Apreté mis puños mostrando frustración.-¡Pero como verán, no hay diferencia! ¡Justo ahora mismo estamos teniendo todos el mismo miedo y la misma desesperación.! Todos nosotros hemos sufrido con todas estas perdidas, que desde un principio fueron innecesarias. Pueden tomar mis palabras o simplemente ignorarlas, pero cada uno de ustedes tienen aún algo por qué luchar y por qué vivir. Cada uno de ustedes son seres únicos que nadie puede arrebatar sus vidas de esta manera, como ustedes mismos no son nadie de arrebatar más vidas... ¡Así que levántense y luchen para proteger a sus personas y protegerse a ustedes mismos!

Natsu, Gray y Jellal se habían colocado a costados de Acnologia desde tierra y habían comenzado a concentrar sus ataques para lanzar hacía él. El maestro Gildarts y Lucy estaban juntos, mirando con temor como el ataque estaba a punto de terminar y sólo las mismas personas seguían dando lo mejor de ellas.

Mis ojos se abrieron por completo al ver que nadie había tomado mi palabra y de manera rápida me coloqué entre los Monarcas para crear una onda oscura fuera de las runas que nos protegían de Freed.

Los ataques de Natsu, Gray y Jellal se habían concentrado y estaban apunto de lanzarse hacía Acnologia. Los Monarcas también habían terminado, para sincronizarse todos al mismo tiempo y atacar al mismo oponente. El ataque era una hermosa combinación de colores y sensaciones, que viajaban a una velocidad impresionante y para terminar chocando, haciendo que nuestros corazones se pararan y nuestro cuerpos temblaran. Toda esa magia había provocado una enorme explosión, haciéndonos imposible ver lo que realmente ocurría.

Todo era una tensión inexplicable.

Un rayo de luz salió del enorme humo hacía los Monarcas y hacía mí.

Miré con terror el futuro ataque e incremente mi ola oscura para evitar un poco más el impacto.

-¡No, Erza!-Gritó con terror y desesperación Jellal.

Utilizando toda la velocidad que pudo, se dirigió hacía mí, adentrándose a la runas de Freed. Antes de que el ataque llegara, me abrazó con fuerza y se colocó de espaldas. El inmenso poder de Acnologia rompió sin problema las runas de Freed e igual pasó sobre mi ola oscura. Gracias a ésta bajo sólo un poco la velocidad e impacto del ataque.

Nos dio directo a los Monarcas, a mí y a Jellal.

Todo Magnolia se había iluminado de un color escarlata.

Al igual que Jellal recibí el impacto con todo su esplendor. Mostrándome un dolor inigualable. Abracé con fuerza a Jellal y él también apretó su agarre mostrando que nuestras vidas dependían de eso.

Mis músculos quemaban, haciendo que el dolor no me dejara pensar en nada más. Podía sentir como unas pocas costillas se quebraban y como la sangre salía de extremidades de mi cuerpo. De la comisura de mis labios igual salían grandes cantidades de sangre. Quería romper en llanto por el dolor y la desesperación que sentía. Pero no podía, no salía ninguna lagrima.

El rugido de Dragón de Acnologia había terminado y supuse que éste soltó un rugido normal por la vibración que se sentía alrededor, como si estuviera burlándose de todos nosotros. Sus alas se movieron con más fuerza, dejando que el humo que estaba alrededor saliera hacía otra dirección, mostrando como se encontraba la linea que él se había encargado de atacar.

Abrí con inmenso dolor el único ojo visible que tenía y miré con sorpresa lo poco que veía.

En la dirección recta que Acnologia había atacado, todo había sido borrado. No existía absolutamente nada más que nuestros cuerpos inertes.

Mis sentido del oído se había esfumado levemente y mi cabeza se encontraba mareada. No podía ver con exactitud lo que había alrededor, ya que en ocasiones sólo veía enormes manchas de color blanco. Podía escuchar a demasiada distancia, cómo todos nuestros amigos gritaban nuestros nombres. Traté de concentrar más mi vista, pero todo se movía.

Segundos después de seguir de la misma manera, mi sentido de la vista había comenzado a regresar con mayor exactitud y el mareo se había esfumado. Miré con temor como Jellal seguía abrazándome, pero su cuerpo no se movía.

Me traté de levantar con torpeza, pero seguía sin poder moverme.

Siendo lo único que podía hacer, me aferre a su cuerpo. Sí esa era mi último respiro, quería hacerlo abrazando a la persona que más amaba.

-Er...za.-Habló entrecortado Jellal.

Abrí mi ojo sorprendida.

-¿Je..llal?-Por fin las lagrimas salían de mi ojo.-Dime..dime que..que estás...bien.

-¿Es...tás bien?-Preguntó de la misma manera.

Con muy poca fuerza trato de levantarse, y lo logró. Al igual que él me levanté, aunque segundos después terminamos sentados en el frío suelo. Su cuerpo se tambaleó, pero antes de que cayera lo tomé. Su cabeza estaba recargada en mi hombro. La sangre que salían de sus labios estaban recorriendo mis hombros, dándome una sensación de frío.

-¿Por qué...lo hiciste?-Pregunté aún con el llanto.

-Porque te amo.-Dijo con seguridad.-No puedo imaginar...un mundo...sin la persona que más amo.

-Yo también te amo. Te amo y te amaré en esta y en otra vida.

Traté de decir eso corrido, aunque me había sido realmente difícil.

Con fuerza se separó de mi hombro, llevó sus manos llenas de sangre a mis mejillas y unió nuestros labios. Sin dudarlo correspondí ese beso tan lleno de sentimiento. Ese beso que necesitábamos él y yo desde hace largo tiempo. Ese beso que mostraba el amor que nos teníamos y que todo lo que había pasado seguía sin ser un impedimento hacía nosotros.

Había sido demasiado egoísta con él al pensar siempre sólo en mí. Pensar que mi muerte podía traer la paz que este mundo necesitaba para que los hechiceros y magos dejaran de crear más guerras. Nunca había pensado en como se hubiera sentido él. Como se hubiera sentido Lucy, Fairy Tail, Wendy, Levy...Ultear y mi padre.

Quería vivir. Quería vivir para estar con Jellal en todo momento.

Poder disfrutar del amor que me había negado yo misma desde hace demasiado tiempo.

-Te amo tanto, Jellal.-Dije entre el beso.-Quiero vivir contigo en este mundo mucho tiempo aún.

Nos separamos con lentitud ambos para vernos a los ojos.

Ambos mostrábamos el mismo cansancio, pero aún así eso no era impedimento.

-Yo también quiero vivir contigo en esta vida y en otra...Erza.

-¡Erza, Jellal, Monarcas!-Gritó con preocupación Gray.

Gray, Natsu, Laxus, Lucy, juvia, Levy y Wendy se acercaron lo más posible, mientras que Meredy cuidaba del maestro, con miles de lagrimas en sus ojos.

Ambos nos separamos con cansancio para ver como los Monarcas estaban tirados en el suelo, sangrando con la misma intensidad que nosotros y al igual que nosotros, con heridas que eran de gran magnitud. Los humanos con magia más poderosa del lugar estaban completamente derrotados. Y sabía perfectamente que las posibilidades de ganar era de uno de un millón.

-¡Dios mío, Erza!-Me abrazó llorando Lucy.-No quiero perderte a ti también, no quiero ver como me quedo sola en este mundo sin mi amada hermana.

Sus lagrimas habían tocado mi corazón e igual correspondí su abrazo llorando.

-Jellal, por favor no vayas a morir.-Igual dijo Wendy, abrazando con desesperación a Jellal.-Yo no sé que haría sin ti hermanito. Al fin vuelvo a estar contigo. ¡No quiero que te vayas de mi lado nunca más!

-Tranquila Wendy.-Mostró una sonrisa a su pequeña hermana para tratar de tranquilizarla.-Yo te protegeré en todo momento. No moriremos aquí, lo prometo.

-Eso fue muy estúpido, Jellal.-Reclamó Natsu, mirando con el ceño fruncido a Jellal.-Pero gracias, muchas gracias.

Este simplemente le sonrió.

Un nuevo rugido de Acnologia nos sacó de nuestro mundo. Por un leve momento dejamos de tomarle importancia, para pasar nuestros últimos minutos todos juntos. Diciendo las cosas que siempre quisimos y expresar los verdaderos sentimientos que teníamos.

Aterrizó en el suelo y con mucha más intensidad comenzó a cargar un nuevo ataque. Éste sería el definitivo. Las moléculas de magia que había alrededor se juntaron con mucha más rapidez, dándonos a entender que ese ataque sería lo suficiente para terminar con toda Magnolia sin problema alguno. Y seguramente un poco más lejos de Magnolia.

-Creo que aquí acaba todo, amigos.-Habló tranquilo Gray, mostrando una triste sonrisa.

-Juvia también lo cree.-Unas rebeldes lagrimas escapaban de los ojos de Juvia, aunque una sonrisa adornara su rostro.

-Creo que este es el adiós.-Dije igual con una sonrisa, mientras que las lagrimas seguían resbalando de mis mejillas.

Todos sonreímos, para esperar ese ataque mortal que acabaría con toda la vida que se encontraba ahí.

Era nuestro final, y todas las experiencias que teníamos se iban a quedar con solo aquello que alcanzamos. Cada respiro iba dedicado a alguna otra persona que anteriormente habían muerto enfrente de nosotros o por nosotros. Podía decir que me alegraba el saber que estábamos juntos por una última vez, y que ahora no estaba Minerva para atormentarnos. Saber que habíamos superado la oscuridad de nuestros corazones con lo cuál habíamos vivido demasiado tiempo. Y que una pureza característica de Zeref nos había marcado.

Al momento de simplemente esperar con mi ojo cerrado, sentí una cantidad colosal de magos. No podía identificar la magia oscura y la magia pura. Simplemente sabía que era magia y que esa magia se estaba revelando.

Miré sorprendida viendo como todos los hechiceros, brujos y magos se comenzaban a rebelar en contra de Acnologia. Sus ojos mostraban furia y sus almas ardían con intensidad. Era una gran cantidad todos ellos, y entre todos formaban una magia en particular. Una magia completa.

-¿Qué...qué es ésto?-Preguntó aturdida Levy.

-Nos importa un carajo nuestras diferencias, enana.-Habló un hombre de cabello largo y perforaciones en el rostro.-Magos o hechiceros moriremos si no hacemos nada. Y ten por seguro que éso no pasará hoy.

-Nosotros somos mucho más fuerte que este maldito Dragón.-Ahora habló un joven de cabello rubio.-Y la misma Reina Erza lo ha dicho, ¿verdad?

Lo miré sin comprender, entreabriendo mis labios.

-Espero que no haya rencores por el pasado.-Me sonrió de manera traviesa, para regresar su mirada al frente.

Recordaba levemente su voz, y aunque en el pasado me hubiera dado molestia al punto de querer matarlo, en esos momentos sólo podía agradecer de la bondad que su corazón por fin había conseguido adquirir.

-Descuida. No hay rencores.-Sonreí de medio lado.

-¡Falta poco para que ese siguiente ataque nos vaya a aniquilar!-Gritó Levy, comenzando a crear una nueva estrategia.-¡Todos los que usen magia ofensiva tienen que atacar al mismo tiempo a Acnologia! ¡Los de magia defensiva protejan a los de magia ofensiva! Si estabilizamos ese ataque es seguro que los restos de magia que queden en Acnologia nos dañen y no podemos permitir perdidas por eso. Los Monarcas están fuera de combate, así que sólo queda la magia de todos nosotros juntos.

-¡Yo puedo ayudar a la recuperación de los Monarcas!-Exclamó de manera inmediata Wendy.-Por favor, sólo denme un par de minutos.

Todos la miramos sorprendidos y asentimos orgullosos de la pequeña valiente que teníamos ante nuestros ojos.

Se sentó de rodillas y juntó sus manos entrelazándolas; cerró sus ojos para poder adquirir una mayor concentración y con una voz exageradamente baja susurraba unas palabras que no entendíamos.

Acnologia ante nuestro comportamiento se molestó y sin dejar de cargar magia, sacudió sus alas tratando de derribar nuestros cuerpos, los cuales con esfuerzo seguían ahí.

Todos los hechiceros y magos que usaban magia defensiva habían creado un escudo alrededor de todos los presentes. Era un poder sorprendente el que desprendían y que todos juntos formaban. Nunca había sentido nada igual.

No teníamos mucho tiempo.

Miré a Jellal directamente a los ojos y él me miró igual. Ambos estábamos igual de dañados, pero teníamos que dar un poco más de nosotros.

-¡No permitiré que nadie más muera, maldita sea!-El silencio se rompió por Lucy.

Quedé sorprendida al ver como todos los espíritus celestiales que poseía se colocaban a un lado de ella, juntando el poder de cada uno en el cuerpo de Lucy.

Sonreí con alegría al ver que había adquirido nuevos espíritus y como todos tenían la misma voluntad que ella.

Mi sonrisa se esfumó al sentir mi cuerpo más liviano y con más energía que antes. Una densa neblina de color verde se había esparcido, curando nuestras heridas superficiales y regenerando un poco más la magia que poseíamos. Éso parecía también ayudar a los hechiceros, ya que miraron sorprendidos como su magia se concentraba a mayor velocidad y mayor escala. Los Monarcas comenzaron a toser leves cantidades de sangre, y con movimientos lentos lograban pararse sin mostrar sus rostros, dejando sus brazos colgando.

-No sé qué está ocurriendo.-Habló uno de ellos sin mostrar su rostro.-Pero he de admitir que se siente muy bien.

-Wendy.-Susurró Natsu sorprendido.

Todos vimos como esa magia curativa salía de su cuerpo, pero también notamos como comenzaba a perder ella su propia magia. Nos estaba curando a todos con una velocidad impresionante.

Sonreí al ver la gran maga que se había convertido.

-¡Todos tenemos una última oportunidad!-Grité.-¡Utilicen toda la magia que les queda para atacar a Acnologia!

Sin ver los rostros de la mayoría, supuse que habían entendido. Faltaba poco para que finalizara el ataque de Acnologia, pero también faltaba poco para que nuestro mismo ataque terminara.

-Yo también ayudaré.

-¡kagura!

-Esto no tiene nada que ver contigo, Erza.-Me miró indiferente.-Pero simplemente no puedo contra ti.-Dijo mostrando una sonrisa de medio lado.

Asentí y vi como se había posicionado para concentrar su magia en toda la magia que todos los demás se encargaban de concentrar. Miré que hacia su magia, pero al notar como se veía más ligera supuse que estaba ablandando la densidad de la misma magia para hacer que esta viajara a más velocidad. Cuando estrellara lo regresaría a la normalidad, dejando que el impacto original tomara más fuerza.

-Gracias por la magia que anteriormente me habías otorgado.-Una mano de Natsu se posiciono en mi hombro.-Me ayudo a mantenerme con vida, y mi cuerpo la ha comenzado a rechazar. No puedo mantenerla más en mi cuerpo, por éso quiero tu consentimiento para...

-Sé a lo que te refieres, Natsu.-Baje levemente el rostro.-Siéntete con la libertad de usarla.

-Gracias, Erza.

Se posiciono frente a mí y comenzó a drenar mi magia para dirigirla a donde se encontraba la magia de las otras personas. Una vez que mi magia se había juntado con el de los demás, el mismo comenzó a drenar parte de su magia. Un sudor de cansancio salía de su frente y sus manos que se encontraban extendidas temblaban. En cualquier momento caería, pero no mientras que no viera una victoria por parte de nosotros. Era un mago sorprendente. Con ayuda de Gildarts y mi padre, él había vencido a el mago más poderoso de toda la historia. Y aunque me costara aceptarlo, el matar a Zeref había traído una nueva esperanza a todo el mundo.

Jellal, con ayuda de Laxus se levantó e hizo lo mismo que Natsu. Todos estaban dando sus últimos alientos y si era necesario, drenarían toda la magia de su cuerpo. Convirtiéndolos en simples humanos.

-No utilicen toda su magia, por favor.-Les pedí en voz baja.

Los Monarcas levantaron su mirada furiosa e igual que los demás, juntaron su magia junto con todos. A pesar de estar terriblemente dañados, aún conservaban el valor de la vida. No les estaba importando drenar tampoco toda su magia, por el contrario, sabían que ellos eran fundamentales para asegurar una pequeña victoria.

-Falta poco, Erza-Me dijo Levy con cansancio.

Camine dirigiéndome al frente de todos.

El ataque de Acnologia había terminado, mostrando un inmenso rayo de poder dirigirse hacía nosotros. Todos los presentes asintieron y dirigieron toda la magia concentrada a donde se encontraba Acnologia. Ambos ataques habían chocado, haciendo que un vendaval de poder nos sacudiera a todos. Era lo suficientemente fuerte como para haber detenido el ataque de Acnologia, pero parecía como si el de él fuera a aniquilar el nuestro.

-¡No lo permitiré!-Grité dejándome caer de rodillas

A una velocidad impresionante dirigí gran parte de mi magia oscura a donde se encontraba el ataque de todos los presentes. Mi cuerpo de inmediato comenzó a mostrar mi forma normal. Mi cabello se había vuelto escarlata y mi ojo tomaba un colo marrón. Habían desaparecido todo rasgo demoníaco, dejando mi aspecto humano. El poder era tan inmenso, gracias a que en él aún quedaban rastros de la magia de Zeref.

Mi oscura magia se había juntado con la de los demás, dejando que el aspecto colorido fuera cubierto por una densa oscuridad. El ataque de Acnologia había comenzado a retroceder, dejando que el nuestro tomara más fuerza.

-¿Lo lograremos?-Preguntó con temor una voz.

-Está retrocediendo su ataque.-Dijo sorprendida otra voz.

-Tenemos oportunidad de ganar.-Nuevamente escuché.

Miré el ataque y a pesar de que aún ambos estaban muy iguales, faltaba solo un poco más de impulso.

-¡Ahhhhh!

El dolor en mi cuerpo había regresado. Los efectos de la curación de Wendy los había eliminado junto con parte de la magia que arroje. Pero aún no era suficiente y aunque costara mi último respiro, sabía que era lo único que podía quitar la igualdad de esos ataques.

Drenaría también mi magia oscura.

Comencé a dirigir el resto de magia que había en mi cuerpo, para dirigirlo a la densa magia oscura, perteneciente de todos nosotros. Era una cantidad leve, pero aún así haría la diferencia. Ambos ataques estaban siendo tan destructivos que incluso hacia quemar nuestra piel.

-No lo haga, Reina.-Me pidió el Rey del Reino Aster.

Esta se terminó de juntar y el ataque de Acnologia había comenzado a retroceder poco a poco. Todos miraban de manera tensa como esa leve cantidad había hecho la diferencia.

Acnologia parecía estar impactado al ver que su ataque estaba retrocediendo, así que elevo sus enormes alas, seguramente para escapar. Pero eso no pasó. Nuestro ataque había hecho que el de Acnologia se terminara de esfumar. La densa magia oscura había logrado eliminar el rugido de Dragón de Acnologia y con mucha más fuerza, se dirigió a su enorme cuerpo. El ataque dio con una elegancia irreconocible a aquella bestia. La tensión nos hizo ver qué había pasado realmente, mirando atentos como el cuerpo del Dragón era rodeado por una enorme capa de humo negra.

Los segundos más largos de nuestras vidas.

No podía mantenerme más, así que sin poder evitarlo caí al frío suelo.

Natsu también había caído.

Ensanche los ojos con terror al escuchar otro rugido por parte de él. Entre el denso humo, comenzó a asomarse levemente, mostrando como tenía graves heridas en su cuerpo y como su pata izquierda delantera, estaba demasiado dañada que apenas podía mantenerse. Pero aún así él seguía teniendo más poder que nosotros. Y más al ver el coraje que tenía en él.

Todos se encontraban impactados al ver que aún seguía en pie. Dando por hecho que no teníamos una victoria asegurada.

Una pata por parte de Acnologia se colocó unos varios metros delante de mí. Su densa sangre roja caía, dejando un rastro rojizo. Miré hacía sus ojos y noté como me miraba con odio, mucho odio. Era seguro que tenía la intención de matarme. Intenté pararme, pero ya no tenía fuerzas para nada. Ningún músculo de mi cuerpo respondían a lo que les pedía. Estaba derrotada para su gran esplendor.

Otra pata nuevamente se dirigió hacía mí, dejándolo mucho más cerca.

Sin quitar mi mirada de él, mostrando mi ceño fruncido y sin dejar que me intimidara. Parecía que lo había tomado como un reto, ya que aún con dolor, caminó aún más hacía mí.

A mi lado noté como cantidades de magia reposadas en cuerpo se movían. Dirigí mi vista a los lados y vi como todos los magos de Fairy Tail se habían puesto a mi lado. También los Monarcas, estando casados, se colocaron a un lado mío, extendiendo el número de personas a los lados. Lucy se colocó delante de mí y Jellal también -éste último aún mucho más cansado y dañado-.

-Gracias a todos.-Mostré una muy pequeña sonrisa a todos mis amigos.

Sentí otras cantidades de magia unirse y me sorprendí al ver como los hechiceros y brujos hacían exactamente lo mismo, mirando Acnologia con coraje. Éste simplemente paró su camino, mirando con mucho más coraje como todos se habían puesto nuevamente para enfrentarlo a lo que parecía ser nuestra propia derrota.

-¡Detén tu camino, maldito Dragón!-Gritó el joven de cabello largo y perforaciones.

-¡No dejaremos que nos derrotes así de fácil!

-¡Tú no puedes con nosotros juntos!

-¡Te venceremos, aunque ya no podamos movernos más!

El Dragón rugió fuertemente, pero al ver como todos lo seguían mirando con coraje, calló para dirigir una pata hacía atrás.

Los gritos de todos los presentes estaban haciendo que el Dragón retrocediera, y estos comenzaron a caminar hacía él, haciendo que el Dragón soltara unos cuantos rugidos, aún caminando hacía atrás.

-¡Tú ya no nos das miedo!

-¡Vete de aquí antes de que nosotros mismos te matemos!

Los poseedores de magia pura vieron sorprendido como los hechiceros y brujos nos protegían y sin desperdiciar tiempo, ellos también mostraron furia hacía Acnologia. Todos se juntaron para mostrar que éste ya no causaba ningún temor, haciendo que el gran Dragón retrocedía aún más de lo que retrocedía antes.

Jellal se quedó conmigo en todo momento, tomando mi mano con cariño. Natsu y Wendy que igual se encontraban cansados estaban juntos viendo con gran sorpresa como el Dragón trataba de escapar de la furia de todos los presentes. No podíamos creer que tal acto pasara. No podía creer que en realidad nos estuviéramos juntando para por fin alcanzar un bien común. Era algo hermoso. Algo que simplemente no podía expresar en palabras.

Sonreí feliz.

¿Podías ver ésto, Zeref? ¿Podías ver que tu meta estaba cumplida? Esperaba de corazón que sí. Que al fin había él logrado la unión de la que tanto esperábamos.

Ultear, Padre. Por fin lo estaba presenciando yo misma con mis ojos un acto inmemorable. Un acto que sólo había sido posible gracias a ustedes. Gracias a toda la valentía que habían tenido en vida.

Madre, Chelia. Ustedes fueron de las primeras renegadas que existieron en este mundo. Ustedes fueron las que me hicieron entender el verdadero valor de cada uno, y me sentía orgullosa de que yo haya aprendido tanto de unas hechiceras tan magnificas como ustedes. Unas hechiceras que nunca nadie se podrá comparar.

Abuelo Rob. Usted mismo en el corto tiempo que pasé con usted, me había mostrado tanto. Y a pesar de que usted sacrificó su vida para llegar a éste momento, no tenía palabras para un ser como usted. Que aún ante la rebelión que existía, no había dejado de creer en la verdadera bondad de los corazones que nos unía.

Gracias a todos ustedes que habían hecho ésto posible. Porque yo no he hecho nada. Yo sin ustedes nunca hubiera alcanzado lo que ustedes hicieron. Cada uno de ustedes iban a ser recordados como los verdaderos héroes y no por haber ganado una guerra. Por haber ganado la confianza que nos hacía falta a cada ser que estaba peleando aquí y allá afuera.

El enorme Dragón sacudió sus alas y volteo para alejarse de todos los seres que lo estaban amenazando. Con velocidad comenzó a tomar vuelo, no sin antes rugir por última vez y alejarse lo más posible de Magnolia. A lo lejos podíamos ver como Acnologia se perdía entre las nubes, y como había dejado parte de su sangre en Magnolia.

A pesar de sus heridas, estaba segura que iría muy lejos y que no querrá enfrentarse nuevamente al poder que nosotros poseíamos. Él era grande en tamaño y poder, pero nosotros juntos eramos mucho más fuerte en voluntad y él nunca podría ante éso. Era algo que no estaba preparada su existencia.

El silencio en Magnolia inundo, muchos aún sin creer lo que estaba pasando. Aún sin creer que habíamos escapado de las garras de la muere.

-¡Hemos ganado!-Exclamo felizmente un hechicero, levantando su mano.

Todos los integrantes de Fairy Tail levantaron su mano, mostrando únicamente el dedo indice y el dedo pulgar. Sus miradas de orgullo hacía tal hecho hacía que mi sangre se estremeciera de emoción.

Aún estando lastimada, levanté un poco mi rostro e hice la tan característica señal con mi mano de Fairy Tail.

Jellal, Natsu, Wendy, Lucy, Levy, Meredy, El maestro, Kana, Mirajane, Freed, Laxus, Kagura, Juvia, Gray, y el resto de los integrantes de Fairy Tail hacían lo mismo. Mostrando una esplendida sonrisa en sus bellos rostros.

Los Monarcas sonrieron cansados e hicieron exactamente lo mismo, uniéndose a nosotros. Los magos, hechiceros y brujos igual se unieron, aunque no sabían lo que significaba nuestra marca, sabían o entendían que era algo que ellos también compartían. Los civiles y niños que estaban llorando, igual levantaron sus manos, felices ante tales hechos por los que habían pasado.

Magnolia había quedado inundado de nuestro espíritu y el color escarlata de un nuevo amanecer nos bañaba a todos.

Había visto ese color escarlata en tantos lugares y por primera vez podía admirar su belleza. Podía decir que era el color más hermoso que jamás había visto.

-Esta es nuestra victoria, Reina Erza y Princesa Lucy.-Dijo con voz y ojos cansados el Rey del Reino Aster.

Ambas asentimos y nos miramos a lo lejos.

-A que es un color escarlata hermoso.-Me dijo en voz baja Jellal.-Tan hermoso como tu voluntad.

Sonreí ante sus palabras y tomé su mano.

-He de admitir que es el color más bello que he visto, pero al momento en que el cielo se inunde del bello azul, se verá aún más hermoso.

.

.

.

Habían pasado siete días desde tal acto memorable. Todos se encontraban ayudando a la reconstrucción de Fiore y todos los Reinos que habían sido parte de la conquista de Minerva.

Los hechiceros se habían quedado a ayudar a limpiar todos los escombros y los magos igual ayudaban a la nueva reconstrucción. Muchos se quedaban en el castillo, para pasar la noche; y aunque éste estuviera destruido, con la ayuda de todos lo habíamos hecho algo habitable para pasar noches y seguir trabajando. Los Monarcas seguían en Magnolia, ayudando lo más posible. Las armadas reales, junto a varios hechiceros habían dado la noticia a los demás Reinos que la guerra había terminado. Que no eramos más enemigos.

Obviamente muchos se negaron y siguieron peleando, pero al ver que sus compañeros negaban, no les quedó de otra que aceptar.

Me encontraba en el trono de mi padre, mirando como todos se juntaban a la noticia tan importante que estaba por dar.

Era una decisión que había tomado y la única que me haría permitir vivir en paz los restos de mis días. A mi lado se encontraba Jellal, el cual era el único que sabía de la noticia que quería darles.

Los hechiceros, brujos, magos y civiles estaban esperando ansiosos mis palabras al igual que los Monarcas. Lucy se encontraba a los costados, mirando sin entender lo que sucedía.

-Hemos pasado por tantas cosas que yo misma he sido responsable de un gran número de ellas-Hablé con voz demandante.-Muchas cosas las traté de evitar y gracias al sacrificio de grandes guerreros lo completé. Ahora mismo estamos todos aquí juntos, ayudándonos unos a los otros y eso es el sacrificio que más ha valido la pena. Ahora sabemos que no existe guerra entre nosotros y que podemos vivir con armonía. Que aunque la oscuridad siga aquí, nosotros estaremos para complementar esa oscuridad con nuestra luz. No podemos negar su existencia, pero no podemos permitir que se apodere de nosotros nuevamente.

Respiré profundamente y tomé la mano de Jellal. Él correspondió enseguida y me miró para darme ánimos.

-Por eso yo, Erza Dreyar, renuncio a mi puesto como Gobernante de Fiore.

¿QUÉ HE HECHO?! NO PUEDE SER D: NI YO ME SIGO CREYENDO LO QUE HE CREADO TT-TT

Este capítulo sin duda alguna fue uno de los más inmemorables que he escrito y cada frase, joder, me hacía entrar en suspenso. Espero que igual a ustedes les haya hecho experimentar como a mí y que eso no haga que me quieran matar, por favor TT-TT

¿Qué les pareció la batalla final?¿habrá unoón por parte de todos? ¿qué pasará ahora? ¿Cómo murió Makarov TT-TT? ¿Los hechiceros dejaran que todo sea tranquilidad? ¿Por qué erza renunció? ¿Qué pasó en esos siete días? ¿qué habló con Jellal?

Diablos, aún no dejo de tener tantas preguntas x( espero que les haya gustado este capítulo y sin duda fue el más largo que he escrito. Realmente espero que no se decepcionen :( juro que di lo mejor para dar un final increible a todo lo que ha pasado y aún así no evito llorar al escribir ésto TT-TT

todo fue tan en shock que sigo sin creermelo.

Espero que realmente este capítulo les agrade y como siempre espero con muchas ansias sus comentarios sobre el capítulo, por favor, estos son muy importantes para mí :( los quiero mucho a todos y los espero en mi otra historia llamada

MONOTONÍA DEL CORAZÓN

TOTALMENTE JERZA

queda cada vez más poco para el final y no puedo evitar llorar TT-TT espero verlos a todos ustedes en el cierre de esta hermosa historia que ha sido mi primer trabajo y espero aún más que no me quieran matar :'v Jaja los amo a todos

ESPERO SUS REVIEWS Y QUE NO ME MATEN.

hasta el siguiente capítulo x) bye bye