CAPITULO 28. !TE AMO!
Más tarde Luna se preparaba para irse, Harry como siempre acompañaría a su novia hasta su casa, además ambos creían que era mejor dejar a los Weasley para que hablaran en familia. Hermione que compartía la opinión de sus amigos decidió retirarse también, quería ir a casa para esperar a Draco.
El ojiverde y Luna se ofrecieron a acompañar a la castaña hasta la Mansión Malfoy, los tres chicos se despidieron afectuosamente de los Weasley y a continuación se fueron.
- Yo también me retiro - anunció Percy que aun estaba pensativo - Audrey y las niñas me esperan.
- Está bien hijo - Molly Weasley estaba mucho más tranquila - Saludas a tu esposa y a tus hijas de mi parte - le decía y a continuación le dio un beso en la frente.
- Si madre… lo haré - dijo el pelirrojo - No puedo creerlo - le dijo muy formal a Ginny, cuando se despedía de ella y enseguida se fue.
Ginny estaba seria, miraba a sus padres muy apenada y de vez en cuando una lágrima corría por su mejilla. Ron y George seguían muy molestos fulminaban a Ginny con la mirada e insultaban a Blaise y a Draco por lo bajo, para que sus padres no los sermonearan.
- Yo también tengo que irme - dijo por fin Ginny después de un incomodo silencio.
- Si querida… vete con cuidado - le decía la Sra. Weasley.
- Hija… creo que sería buena idea que invitaras a tu novio a cenar un día de estos - Arthur estaba aun mas tranquilo.
- Tu padre tiene razón - opinó Molly - debemos conocerlo.
- Si… lo haré - aceptó la pelirroja tímidamente mientras se ponía el abrigo para irse.
- ¿QUE? - se molestó Ron - solo eso nos faltaba, que lo inviten a cenar - protestó.
- ¿Están locos? - preguntó George que también se había molestado.
- Esta es mi casa… Ginny es mi hija… y se hará lo que yo diga - les dijo su padre tranquilamente.
- Pero - George estaba a punto de protestar - olvídenlo… hagan lo que quieran - dijo resignado y desapareció camino a su habitación.
- Todo es culpa de Hermione… solo falta que también inviten a la sabandija de Malfoy a la casa - Ron estaba molesto.
- ¿Y si así fuera que Ronald? - preguntó el Sr. Weasley, harto de los comentarios de Ron.
- Arthur… por favor - su esposa quería evitar otra discusión.
- No veo cual es tu problema, hasta donde yo se...- dijo
- Esta es tu casa - lo imitó su hijo.
- Exacto - dijo firmemente - precisamente por eso…
- Ya no discutan… por favor - pedía Ginny que había interrumpido a su padre.
- No te preocupes… toma en cuenta lo que te dije - el Sr. Weasley se despedía - cuídate mucho hija - diciendo esto, se puso de pie y se fue hacia su habitación.
- Cuídate mucho querida - Molly se acercó a Ginny, le dio un beso en la frente y miró a Ron de forma amenazante - Más te vale que no le digas nada - murmuró solo para que su hijo escuchara y enseguida se fue tras su marido.
- ¿Eres tonta o que? - dijo Ron cuando se fueron sus padres - ¿Blaise Zabini?- se burló.
- Cállate Ronald - se defendió la pelirroja - Eres un idiota.
Diciendo esto y antes de que su hermano le contestara, Ginny desapreció dejando a Ron solo y aun mas molestó en la sala.
Mientras tanto Hermione se encontraba en su habitación, Draco aun no llegaba, así que se puso el pijama y bajó a la cocina. No tenía sueño y deseaba esperar a su esposo, los elfos no estaban ya, se preparó un té de ortiga, tomó un panecillo de pasas, le dio una pequeña mordida y a continuación se fue a la biblioteca. Al llegar ahí dejó el té sobre la mesa, el panecillo lo había terminado de comer en el camino. Se acercó a los estantes y cogió uno de los libros.
- No creo que Draco se moleste si tomó uno - dijo para sí misma, se sentó en la silla del rubio y comenzó a leerlo, de vez en cuando tomaba un sorbo de té.
Habían pasado casi tres horas desde que la castaña había empezado a leer, comenzaba a sentir sueño y el rubio aun no llegaba. Justo empezaba a preocuparse cuando… escuchó ruidos provenientes de la sala de estar.
- ¿Draco eres tu? - Herm salió de la biblioteca y se dirigió a la sala.
- Sssi - contestó Draco con dificultad, caminaba tambaleante y tirando cosas, lo que provocaba el ruido.
- ¿Estas ebrio? - preguntó la castaña desconcertada a su esposo.
- Nnno… sssolo tomee un pppoco - contestó el rubio - ¿Quee haceesss dessspieertaaa aaa esssta hoooraa? - preguntó.
- Estaba esperándote… por dios Draco… apestas a alcohol - lo regañó Herm, que pudo percibirlo cuando se acercó a él.
- Esssoo noo ess ciertooo - se defendió.
- Claro que si… vamos a la habitación - sugirió la castaña.
- OooK - aceptó.
Hermione tomó con una mano la cintura de Draco y posó el brazo del chico en su cuello (n/a así como se suele agarrar a los borrachos). Caminaron hacia la escalera y comenzaron a subir a su habitación con mucha dificultad.
- Supongo que no dormirás así - Herm señaló la vestimenta del rubio cuando entraron - desvístete - le ordenó un poco molesta.
- Sssi Jaanee - obedeció Draco, que aun se tambaleaba y parecía tener un gran problema para hacerlo, solo había podido aflojarse la corbata.
- ¡Ash! - se quejó la castaña - déjame ayudarte.
Hermione se acercó a Draco, primero terminó de quitarle la chaqueta y la colocó en una silla que se encontraba cera de ahí. A continuación comenzó a desabotonarle la camisa, pero debido a la poca estabilidad del rubio, a ella también le constaba trabajo. Teniendo en cuenta su estado y temiendo que en ese momento él cayera y le hiciera daño, decidió llevarlo a la cama.
A la castaña le costó mucho trabajo ayudar a su esposo a acostarse en la cama. Cuando lo logró se sentó en la orilla de la cama y comenzó a quitarle los zapatos y los calcetines. Enseguida se puso de pie, se acercó más para terminar de desabotonarle la camisa y posteriormente lo despojó de ella, dejando su perfecto abdomen al descubierto. Al terminar con la camisa, el rubio parecía estar dormido, aun así Herm siguió el cinturón, lo desabrochó, de un fuerte tirón se lo quitó y lo aventó al suelo. Comenzó a desabrocharle el pantalón, estaba a punto de quitárselo también y prefirió no hacerlo.
Por un momento, miró a su ebrio y agraciado esposo detenidamente, se veía tan cómico y a la vez tan guapo e indefenso. La castaña se acercó a la cara de él, con una mano le acarició la mejilla, después instintivamente le dio un beso…
Para su sorpresa Draco no estaba totalmente dormido, al sentir los labios de la castaña, sonrió débilmente.
- ¡Tee aamoo mii viidaa! ¡Tee aamooo Jaanee! - musitó el rubio e inmediatamente se quedó dormido.
- ¿Qué? - se sorprendió Herm, esta vez lo había escuchado perfectamente.
Nunca se imaginó que Draco le diría algo así, tal vez estaba ebrio pero aun así había dejado a la castaña boquiabierta...
